Aclaración: Shingeki no Kyojin no me pertenece, es de su creador "Hajime Isayama". Solo me encargo de crear la historia de mi fanfic sin lucros de su magistral obra.

"Verdad e Ideales"

El bullicio de la gente era cada vez más fuerte, pudiendo los soldados escuchar todo desde el interior del edificio. La mayoría de esos reclamos iban dirigidos a la liberación de Eren Jaeger, quien fue considerado como el salvador de los Eldianos.

No cabía duda de que si la Legión de Reconocimiento no calma enseguida la situación actual, pronto podría generarse una revuelta o peor aún una rebelión. Las posibilidades para mantener a raya a los ciudadanos fueron escasas, incluso llegaron a pensar en usar la violencia en dado caso que ocurriera una alteración en el orden público.

En la sala de encarcelamiento; Armin junto con Jean y Connie se encargaron de escoltar en su respectiva celda a Floch y los otros dos nuevos reclutas masculinos, mientras Mikasa se dirigía a otra área para encerrar a la única recluta femenina.

—Espero con este castigo puedas reflexionar un poco las cosas, Floch —comentó Jean, asegurando el candado con llave. Sin embargo, el soldado pareció inmutarse a sus palabras.

—No voy a reflexionar en nada. Porque lo que opino yo, también lo opinan otros —contestó sin importarle que lo sancionen—. Eren es la esperanza para el nuevo imperio Eldiano. ¿Acaso no pueden entender que el Retumbar es nuestro as bajo la manga?

—No, no podemos. Y eso es porque no pensamos de la misma forma que ese desquiciado.

—Jean tiene razón —secundo Connie—. Ese maldito nos estuvo engañando con eso de querer salvarnos a todos, pero en realidad no les importa salvarnos o algo parecido. Tan sólo quiere realizar ese loco plan de liberar a esos monstruos de cincuenta metros para matar a toda la humanidad con nosotros incluidos.

Floch los observó con desprecio.

—Es lamentable saber que ustedes digan eso de él —entonces pasó sus ojos hacia Armin, quien no había dicho nada al respecto—. Y tú, reemplazo de Erwin... También piensas que Eren está haciendo lo incorrecto con salvarnos de la aniquilación y los prejuicios que esa gente del exterior nos ha dado en estos malditos cien años.

Armin se quedó callado. No tenía una respuesta clara a su comentario, mas no podía evitar sentir algo de indiferencia con usar el poder de los Titanes Colosales para provocar de nuevo las atrocidades al mundo entero, y demostrarles que aún seguían siendo los demonios de la isla. Quería evitar más que nada en empeorar la situación actual con tragedias y muertes hacia la gente inocente, aunque de igual forma sabía que eso ya era imposible con el ataque que protagonizó su... ¿amigo?

—¡Habla de una buena vez! —gritó Floch, cansado de esperarlo.

—No lo sé —respondió al fin, tomando un poco de aire para continuar—. Tal vez tengas algo de razón en tu opinión de liberar a Eldia, pero ¿luego qué? Someter a las personas de todo el mundo como lo hicieron con nosotros, haciéndolos vivir encerrados por temor de morir aplastado por uno de los Titanes.

—¡Se lo merecen!

—Te equivocas —lo contradijo—. No todas las personas tienen que cargar con los pecados de sus antepasados. Tiene que haber una solución para que todos podamos convivir en paz y armonía, y no en una guerra sangrienta que sólo dejará sufrimiento y odio.

—Veo que no has cambiado en tu ingenuidad, Armin —apretó fuertemente los barrotes con ambas manos—. No puede haber cambios usando lindas palabras o acciones honorables. Ya debes de tener en claro que esas personas nos ven como los hijos del mismo diablo y nada podrá cambiarlo. Eren lo sabe bien, y por eso hizo lo que tenía qué hacer. Además, todavía sigo creyendo que Erwin debió seguir vivo y no tú, porque un demonio puede comprender a otro demonio, hasta él incluso hubiera aceptado el plan de restaurar el imperio Eldiano.

—Ya basta, Floch —interrumpió Jean.

—No lo haré —enseguida mostró una sonrisa maliciosa—. Ahora me pregunto si el mismo Eren se arrepiente de haberte salvado en aquel entonces.

En eso Connie toca el hombro de Armin.

—Vámonos. No vale la pena seguir hablando con él.

Sin decir nada, los tres muchachos se dirigieron a la salida. Una vez que cerraron la puerta y lo aseguraran con llave, Jean tomó la palabra ante el estado deprimente de su colega.

—No debes sentirte mal por lo que dice ese idiota. Sólo tiene mierda en la cabeza, y cree tener la razón en todo.

—Lo sé, pero... —de pronto se puso a recordar su pasado, aquel donde Eren soñaba con ver el mundo exterior—. Tiene razón en algo. Ya no sé lo que piensa Eren sobre lo que está haciendo, y me preocupa que las cosas se salgan de control con esos ideales tan descabellados.

—Entonces, ¿crees que vale la pena que hables con él?

—No lo sé. Pero quiero intentarlo —cambió su expresión por uno lleno de seguridad y confianza—. Quiero saber el motivo y la verdad por el cual Eren está luchando.

—Te deseo suerte en ello, Armin —habló Connie, queriendo motivarlo.

Por su parte, Jean dio un corto suspiro y se tocó la parte de atrás de su cabeza.

—Espero que encuentres la verdad que buscas.

—Gracias, chicos —les agradeció, pasando a marcharse del lugar.

Caminando a pasos lentos, quiso seguir firme en su propia decisión. Aunque no podía dejar de pensar en las palabras dichas por Floch, puesto que Eren tenía el apoyo de todos los ciudadanos y una gran parte de la Legión. Incluso las cosas se podrían salir de control si ellos se enteraban que la misma Reina apoyaba en su causa.

—¡Mikasa, ¿te encuentras bien?! —dejó sus pensamientos en segundo plano, viendo a su amiga que sufría una clase de dolor en la cabeza—. Tengo que llevarte a la enfermería.

—Estoy bien —dijo, pausadamente, aguantando la jaqueca—. Vayamos a ver a Eren.

—¿Estás segura? —preguntó indeciso, ella asintió—. Está bien.

Entonces ambos partieron rumbo a la habitación donde se alojaba su amigo de la infancia.


El ambiente junto con el aire puro que producía los árboles le daban un poco de tranquilidad a Zeke, a pesar de que estaba siendo plenamente vigilado por una cantidad considerable de soldados de la Legión. A decir verdad, la oferta de estar en un área considerada como una zona turística no le parecía tan mala idea, al menos no se encontraba en una fría y oscura celda como le pasaba a su desafortunado hermanastro.

Aunque la peor parte de ese lindo acuerdo fue que esa persona que le provocaba pesadillas lo tenía en su mira a cada momento. Levi Ackerman. El sujeto a que muchos de esta isla lo consideraban como el hombre más fuerte de la humanidad, ahora lo estaba mirando con sus ojos intimidantes y penetrantes mientras tomaba una taza caliente de café.

Ese despreciable enano lo tenía vigilado en todo, incluso cuando iba a orinar o cagar.

—¿Qué tanto me miras?

—No es nada importante, capitán Levi —dijo en un tono amistoso, pero éste le seguía viendo con seriedad—. Tan sólo me preguntaba si podría cambiar de expresión para que no de tanto miedo, no sé, tal vez una más alegre y con una sonrisa.

Sin embargo, Levi siguió sin cambiar su expresión.

—Oh... No te debes preocupar por eso. Ya que cuando llegue el momento en que te corte en pedazos y oiga tus gritos desgarradores hasta que finalmente quedes muerto, ahí mostraré una gran felicidad como no tienes idea.

Esas palabras le dieron pavor e incomodidad. En serio que ese enano no disfrutaba de una simple e inocente broma.

Zeke prefirió quedarse callado y seguir tomando de su bebida.

Sabía que las cosas no iban a mejorar si seguía en este gigantesco bosque, dado que Mare estaría en ese instante preparando un plan de ataque hacia Paradis, ahora que tiene mayor poder con la unión de las otras naciones que fueron testigos del atentado.

Debía analizar bien la situación para llevar a cabo su plan de activar el Retumbar, puesto que la decisión final de que funcione dependía de la voluntad de Eren. Pero justamente ese pequeño fallo ya lo tenía solucionado, y todo gracias a la Reina de las murallas.

La información que le dio Yelena fue sumamente interesante y curiosa para él.

Nunca se llegó a imaginar que la historia trágica de sus padres se volvería a repetir ahora en su querido hermanastro. Lo único que no comprendía fue: ¿Cómo surgió su relación con la única descendiente de la realeza? Todavía no lo sabía, y eso le intrigaba demasiado. Después de todo, siempre supo que los errores del pasado provocados por el primer Rey eran difíciles de evitar o persuadir, no mientras sigan teniendo ésta sangre maldita.

Al fin a cabo no hubo necesidad de convencer a Eren para apoyarlo en su causa, ya que su propio gobierno corrupto lo motivo a aceptarlo sin dudar. Lo único que Yelena se encargó de hacer fue en enseñarle la ubicación de Mare, sus costumbres, y planear su huida secreta.

Tenía que aprovechar los meses que le quedan de vida para cumplir con la misión de su padre, porque una vez cumplido, ya no le importaba lo que sucediese con el futuro de la humanidad. Lo único que deseaba era por fin reunirse con sus progenitores en el más allá, sea en el cielo o en el infierno.

De pronto pudo divisar como un soldado llegaba montado a toda prisa en su caballo hasta llegar a Levi, el sujeto parecía aterrado y mortificado. Eso le dio una mala señal. Cuando vio que el sujeto se marchó, notó cómo Levi se le acercaba.

—Es una pena. Pero parece ser que esos niños no podrán ver esta majestuosa escena natural.

Con esas palabras, un temor grande surgió en todo su cuerpo. No necesitó explicación alguna para comprender lo que ocurría. La vida de Gabi y Falco corría un gran riesgo, y él no podía hacer nada para impedirlo. Tan sólo deseó que estuvieran a salvo en el lugar que ahora estuvieran y no sean descubiertos por los soldados de Paradis.

F I N

Notas del Autor:

En realidad no tenía pensado crear una continuación de este fanfic, pero al final termine haciéndolo. Ésta parte se encuentra basada en el capítulo 109 del manga, aunque claro que no hubo aparición tanto de Eren como de Historia. Además, he dejado los diferentes puntos de razonamientos de Armin y Zeke, dado que se acerca los momentos decisivos para el futuro de la obra de Isayama, e incluso quise unir los fragmentos de mi historia para hacerlo un poco coherente con mis locas teorías.

Este capítulo se lo dedico a Ren Urahara, quien quería un punto de vista de Zeke. Espero que te agrade mucho, ya que todavía no sé lo que piensa Zeke al respecto sobre la situación que se avecina. Ya sabes, sólo quiere ver el mundo arder.

¡Comenten que les pareció este One-shot!

Emilion se despide de ustedes lectores, hasta la próxima.