"Este compilado participa en el Reto Reggaetón Mágico Vol. 2 organizado por TanitBeNajash"

Beteado por: Nea Poulain (mil gracias por ser la mejor, siempre)


El trasero de Weasley

Red Dragon || EWE


Quiere conocer to'os los rincones de mi cama
Cuando quieras te hago visita guiada
Aquí tienes tu butaca reservada
Ponme ese culo tuyo encima de mi cara
Quiero dar, las gracias a tu mamá
Por esa forma de andar
Aguacate para cenar
Los demás me dan igual
Que aquí nadie ha visto na'
No te tie'es que preocupar
Pon esa chapa a vibrar

Booty - C Tangana


Malfoy piensa que no lo he visto mirándome hambriento desde la barra. Siento cómo sus ojos se clavan en mí con tal intensidad que, aunque está a varios metros, sentado en la barra, sé que lo hipnotizo. Muevo mis caderas y perreo al ritmo de la música. Siento el alcohol correr por mis venas y el calor de estar entre tantos cuerpos es casi insoportable. Sin embargo, lo que me hace sentirme tan excitado y que me anima a seguir moviéndome de esta manera es la sensación de dos fríos ojos clavándose en mí. Es embriagante saber que tengo ese poder.

No ha dejado de verme desde que llegó y no sé si es porque por alguna razón el hecho de que probablemente seamos los únicos dos magos en todo este lugar hace que nos notemos. Lo reconocí al instante: su cabello rubio perfectamente peinado y, aunque va vestido al estilo muggle, se mueve distinto.

No sé si él me haya reconocido. Probablemente no, o no me estaría mirando así. Seguro piensa que soy un simple muggle pelirrojo. Por eso no aparta ojos de mi cuerpo. Debería invitarlo a bailar conmigo; estoy seguro de que le encantaría tocarme, poner sus manos sobre mi cuerpo, acariciarme con esos dedos delgados y delicados. Genial, ahora estoy más excitado. Pero no me importa que se note por los pantalones tan ajustados que estoy usando, resaltan mi trasero y estoy seguro de que es lo que más le atrae al rubio pues, aunque no puedo verle la cara, ya que estoy de espaldas, estoy seguro de que mientras que lo muevo de arriba abajo él lo sigue.

Si me acerco y le hablo, me reconocerá. Y sé de sobra que entonces me rechazará, pues los Malfoy no se mezclan con los Weasley. ¿Qué diría su padre si supiera que está deseándome de esa manera?

Me relamo los labios mientras que sigo bailando. Aún no se percata que sé que está ahí, tan concentrado como está en otras partes de mi anatomía. Cierro los ojos y me imagino que las manos que recorren mi pecho no son mis propias manos, sino las de él. Cuando los abro lo miro y finalmente se da cuenta de que ya lo vi. Para mi sorpresa no deja de mirarme. La sonrisa de lado que tiene me parece sumamente seductora. Le sonrío de vuelta, una invitación silenciosa a unirse a mí.

Pero no lo hace, me sigue mirando mientras yo trato de seguir bailando sin romper el contacto visual. Me siento arder, como si alguno de mis dragones me hubiera envuelto en llamas, pero el calor viene de dentro. Draco es el dragón que me está haciendo quemar.

—Al diablo todo —digo bajito y decido acercarme finalmente.

Puedo reconocer el momento exacto en el que me reconoce por cómo sus ojos se abren un poco y su boca —esos labios delgados y perfectos— forman una «o». Me planto frente a él y me inclino para tomar el vaso que está a su lado.

—Nunca pensé encontrar un Malfoy en una discoteca para muggles —le digo dándole un sorbo a su bebida.

—Lo mismo digo, Weasley —arrastra las palabras, tal y como Ron decía.

—Ni siquiera sabes quién soy, ¿o sí?

—¿Y por qué debería saberlo? Son tantos que no sé llevar registro.

Debería molestarme su tono, tampoco somos tantos. Pero tiene razón, ni yo ni Bill estuvimos en Hogwarts con él y no es como que se llevara muy bien con mis hermanos.

—Soy Charlie —le digo. Dejando su bebida a su lado. Aprovecho que me inclino para susurrar en su oído—. Vi cómo me mirabas…, ¿quieres ver más?

Siento cómo se estremece. Traga saliva y sus mejillas se tiñen de rosa pálido. De pronto soy consciente de lo que estoy haciendo y me asusto, pero antes de que pueda retractarme o huir Malfoy se pone de pie. Su rostro queda un poco más arriba que el mío, pero es tan delgado que podría partirlo con un abrazo. Me mira desafiante.

—Pero no aquí —me dice. Sorprendiéndome.

Sonrió maliciosamente. Asiento. El frío del exterior me refresca y por un momento dudo, pero el recuerdo de cómo me miraba es exhilarante, adictivo.

—¿Tu casa o la mía?

—La mía —dice Malfoy mirando a todas partes para asegurarse que no hubiera nadie observándonos. Se acerca a mí y me toma de la cintura, jalándome contra él para poder desaparecer juntos.