Disclaimer: Todos los personajes le pertenecen a Horikoshi-sensei, a excepción de los Oc's, que son míos. Yo sólo uso a sus bebés para emparejarlos y hacer historias cursis.

Nota: Me enamoré otra vez, kdcirls (?). De verdad amaría ver lo que sucede si algo como esto sucede. Sería sublime y caótico :v


Alas de hielo

I


—¡Cuidado!

Empero antes de poder lanzarse a la calle a tomar a su alumno y sacarlo del camino del enorme camión, algo la detiene de los brazos y piernas. Cierra los ojos por puro reflejo para no ver la masacre que seguramente será culpa suya.

—¡Ja, ja, ja!

Y esa risa la hace volver a abrir los ojos. La conoce, es del pequeño. Mira enfrente y sólo encuentra el camión detenido en el mismo lugar donde antes estaba él, y ya no está. Por ello mismo siente un vacío en el pecho y un dolor en la cabeza.

¿Sería que ya había empezado a alucinar?

—¡Mire, Todoroki-sensei! ¡Ja, ja, ja!

No, definitivamente no estaba alucinando. Desesperada busca con la mirada de dónde proviene la vocecilla, y en última idea observa hacia arriba, donde efectivamente se encuentra el infante, volando.

—¿Eh? —es lo único que puede articular.

—Eso estuvo cerca, niño.

Instantáneamente vuelve su mirada al frente, dirigiendo su atención al portador de la voz. Es un muchacho, quizás de su edad, con traje de aviador y grandes alas. Un héroe, se dice a sí misma, y tiene razón. Camina con toda la calma del mundo hacia ella hasta detenerse un par de metros y mirar al niño que todavía está en el aire. Fuyumi no tiene palabras que soltar en medio de su shock.

Ve cómo su pequeño alumno baja lentamente hasta el suelo, y una vez se encuentra a salvo unas plumas de color rojo se desprenden de su uniforme, las cuales vuelven al héroe.

—¡Todoroki-sensei, ¿lo vio?! —Exclama el infante mientras corre en su dirección y se agarra a sus piernas, sin dejar de lado su enorme emoción—. ¡¿Lo vio, sensei?! ¡Hawks me salvó!

—¿Hawks? —repite, algo aturdida todavía. No lo recuerda.

—Oh, veo que aun siendo el héroe número dos, no logro que todo el mundo me conozca. —Se lamenta con dramatismo el joven, en tanto se lleva una mano al pecho y hace una falsa expresión de tristeza y decepción. El niño se ríe.

Pero Fuyumi solamente puede procesar la información, hasta que su cabeza suelta el clic definitivo.

—¡Ah! Ya recuerdo —afirma con una sonrisa dulce—. Usted es el héroe alado, el que ofendió a las masas con su discurso sobre el trabajo de los héroes.

—Veo que me he vuelto conocido gracias a ése discurso —comenta el chico, riendo suavemente. Mira hacia el niño e inclinándose un poco le acaricia la cabeza—. Pequeño, eso fue peligroso. No hay que cruzar la calle sin ver los semáforos. Le diste un susto a tu linda maestra.

«¿Linda?»

Descarado. Esa palabra es la que quiere soltar. Mas no lo hace, debe controlarse.

—¡Je, je! No lo volveré a hacer. —Declara el infante, con una sonrisa de donde se puede aún notar el diente faltante de en frente. Hawks le devuelve la sonrisa.

—Cuento contigo.

—Kiji, ve con tus compañeros, por favor —pide suavemente hacia su alumno, quien enseguida se suelta de ella y va junto a los demás niños que esperan cerca de un autobús escolar. Fuyumi se dirige hacia el héroe—. Gracias por haberlo salvado, de verdad se lo agradezco.

—No hay problema. Para la próxima, por favor, no intentes saltar también al peligro —comenta en burla, y ella solamente puede mirarlo con sequedad. Eso provoca que el chico sonría de una manera divertida—. ¿O le gustaría que la salvara también? Por mí no hay problema, siempre estoy dispuesto a ayudar.

—N-no creo que sea necesario —declara algo incómoda, y luego siente cosquillas en los brazos, pronto notando las plumas que se sueltan de éstos y vuelven por las alas de Hawks—. Ah, ya veo.

—¡Fuyumi-sensei! —llama una niñita, de coletas con moños rosas.

Fuyumi enseguida gira el cuerpo a mirar a sus alumnos, quienes impacientes siguen en el autobús, aguardando para que ella fuera de una vez. Así que sólo le queda suspirar con pesadez y volver a mirar al héroe con una sonrisa algo ladeada.

—De nuevo gracias. Debo retirarme. —Alega, haciendo una ligera reverencia antes de dar vuelta y alejarse.

Él solamente mueve la mano desde su posición, despidiéndose de los animados niños, hasta que éstos desaparecen por otra calle. Suspira suavemente y sigue con su sonrisa divertida.

—Todoroki, eh.

. . .

—¿Tienes fotos de tus hijos?

La interrogación enseguida descoloca a Endeavor, quien deja de ver los expedientes para mirar al rubio como si estuviera loco.

—¿A qué demonios se debe esa pregunta?

El rubio se encoge de hombros, come un pedazo del pollo asado que ha pedido, y se recuesta en su asiento.

—A nada en especial —contesta con desdén—. Sólo curiosidad. Dicen que un padre orgulloso es un padre que lleva en su cartera fotos de sus niños.

—Yo no traigo esas estupideces en el trabajo. Es demasiado sentimentalista.

«Y peligroso»

Eso último, cómo le gustaría agregar a Hawks. Pero se lo guarda para no molestar más al imponente hombre de fuego. Así que simplemente bufa vagamente y mira hacia el techo. Tiene un bonito decorado, si le permiten opinar, las flores de cerezo y el amanecer son una perfecta combinación.

Pero a eso no iba el caso.

—Oye, por si acaso, ¿no tendrás una hija? —suelta de pronto, sin más y sin aviso, como una granada enemiga. Y eso no es bueno.

Endeavor levanta de nuevo la mirada, esta vez los ojos destellando más frialdad que de costumbre. Irónico, viniendo de alguien con poderes de fuego infernal.

—¿Para qué quieres saber eso?

Y, vale. Ahora Hawks sí que siente un poquito de miedo. Sólo un poco. Como que tiene una sensación de que será pollo rostizado si es que suelta alguna frase estúpida. Pero sólo es una suposición, no podría ser tan cierta.

¿Verdad?

(La mirada de Enji dice lo contrario.)

—Por nada en especial —siente como si hubiese repetido su frase, pero no importa—. Me dio curiosidad. ¿Cuántos hijos tuviste antes de conseguir a tu elegido?

El héroe número uno no contesta tan rápido.

Oh, ha tocado un punto sensible. Eso lo nota. Lo ve, no es estúpido. Parece ablandar su expresión por una milésima de segundo y luego devolver a su habitual porte atemorizante como si nada hubiese ocurrido.

—Eso no es de tu incumbencia. —Declara finalmente. El joven se siente ligeramente aliviado con esa reacción tan, tan Endeavor, que ya no teme por su pellejo siendo quemado a más de mil grados.

Otro día de supervivencia para el héroe Hawks, señoras y señores. Y eso es un milagro teniendo en cuenta que ama tentar a la muerte, o en este caso, al antipático héroe Endeavor. Así que, ¿por qué no seguir picando un poco más?

—Por si las dudas, ¿no tendrás una hija llamada Fuyumi?

Ahora sí. Debería huir, cuanto antes. Por la ventana quizás, y esconderse en algún callejón por el resto de su vida. Sobrevivir en todo caso a la furia del mismísimo Enji Todoroki, quien en ese mismo momento parecía querer quemar los papeles en sus manos tanto como deseaba quemar también sus alas. Y, hombre, que eso era sádico y aterrador. Y aunque se lo merecía en cierto punto, prefería decir que no, gracias.

—¿A dónde rayos estás tratando de llegar, niño? —inquiere el hombre con tono serio y macabro. El muchacho traga saliva, en un intento de deshacer el nudo de su garganta.

Sonríe tratando también de disipar el ligero miedo que decidió instalarse en su ser.

—Solamente curiosidad —declara con naturalidad digna de un actor profesional (¿qué ya no lo es?)—. Es que hoy en la mañana me encontré a una chica que tenía tu apellido, es todo. Creo que era maestra de primaria.

—Aléjate de ella. —Ordena burdo, volviendo como si nada su atención a la información que tiene en los archivos.

El joven solamente puede parpadear, algo confundido. Luego lo comprende y una sonrisa divertida adorna su rostro.

. . .

Mira su reloj. Las diez y diez, definitivamente tiene tiempo para hacer un buen almuerzo y que su familia no esté horriblemente rota como siempre. De verdad desea que esta vez Natsuo no suelte un montón de barbaries contra su padre o que Shōto simplemente se quede tan callado como siempre.

Suspira con ligera tristeza. De verdad le gustaría que su familia mejorara sus relaciones.

Aprieta las bolsas llenas de ingredientes para un delicioso y gran curry, y acelera el paso en dirección a su hogar. Aunque, sin darse cuenta, una diminuta piedra maldita se alza orgullosa en medio de la acera, e inevitablemente está en su justo camino, haciendo flaquear su pie izquierdo, logrando que pierda el equilibrio por completo y caiga hacia adelante.

Aunque el golpe nunca llega, por lo que se sorprende al encontrarse muy cerca del suelo, pero sin tocarlo. Aunque sus lentes ya se encuentran ahí.

—Qué sería de ti, sin mí.

Oh. Ahora ya lo entiende.

Sin voluntad propia vuelve a ponerse de pie, derecha y sin probabilidades de volver a caer. Cosas suaves y a la vez puntiagudas clavadas en su ropa fueron lo que la ayudaron a evitar el catastrófico accidente, plumas pertenecientes a nada más y nada menos que a Hawks, quien en ese mismo instante se encuentra enfrente suyo portando otra de sus características sonrisas desinteresadas.

Suspira aliviada.

—Supongo que gracias, otra vez —alega sonriente—. Me ha salvado de algo realmente vergonzoso.

—¿Te ayudo con eso?

—No, no hace falta.

—Al menos te ayudo en esto. —Comenta, agachándose a recoger los lentes de ella, para luego ponérselos con delicadeza.

Fuyumi está estupefacta. Solamente lo mira en silencio.

—¿Qué? —suelta él, divertido.

—No es nada —alega rápidamente, negando con la cabeza—. Gracias, de todas formas. Pero, ¿no debería estar trabajando? Ya sabe, hacer sus "cosas de héroes". —Comenta en tanto hace comillas con los dedos, aún con las bolsas en las manos.

Él ríe suavemente.

—Pues en realidad todavía estoy haciendo mis "cosas de héroes" —imita el acto de la fémina junto con una sonrisa de satisfacción al ver su cara confundida—. La he salvado de una catástrofe, ¿o no?

—Ya se lo he agradecido, señor Hawks, y-

—¿Señor? —Interrumpe, haciendo cara confusa—. Me siento viejo si me llaman de esa manera. ¿Podrías llamarme sólo Hawks?

Fuyumi de verdad necesita salir de ahí. Volver a casa.

Inhala aire, volviendo a pedir paciencia.

—Hawks, gracias —suelta, algo arisca. Él sigue mostrándose tranquilo—. Pero me encuentro algo apurada por lo que lo lamento. Que tenga una linda tarde.

Y sin más, rodea al chico y sigue su camino en dirección a su hogar. Él ensancha su sonrisa.

«Qué educada»

No pasa mucho para que la joven sienta algo de viento soplar en su cabeza, así que alzando la mirada, se encuentra con algo que de verdad no desearía. Su ceño se frunce en tanto sus ojos escrutiñan al chico, quien frescamente vuela sobre ella boca abajo, sin dejar de mirarla.

—¿Planea seguirme, Hawks? —pregunta, volviendo su vista al frente.

—Planeo visitar a mi compañero de trabajo. —Excusa con desinterés.

—Él no está en casa.

—Lo esperaré. ¿O... no le gustaría que espere en su casa?

Fuyumi ya sabe a dónde va eso. No es tonta. Y el pollo sabe tocar los botones perfectos para conseguir lo que quiere.

Suspira pesadamente.

—No hay problema. Puede esperarlo allí.

—¡Excelente!

Lo ve bajar a tierra y caminar a su lado, como una persona normal. Por un momento piensa que el tipo es verdaderamente raro, pero prefiere ignorarlo y hacer como que no le importa que las personas a su alrededor no están prestándoles más atención de la (in)necesaria.

Y la joven sólo puede pensar en una cosa.

«Este tipo acarrea problemas»

. . .

—Fuyumi, ¿ya está lista la-? —Sus palabras se detienen apenas divisa al muchacho, sentado en el sofá de la sala—. ¿Qué haces tú aquí?

—¡Buenas tardes! —Saluda Hawks como si nada, bebiendo otro sorbo de la bebida que tiene en la mano—. ¡Qué bueno que llega, Endeavor-san!

Enseguida la muchacha se levanta de su lugar; porque tuvo que acompañarlo en su estadía, ya que él había salido con la excusa de que no le gustaba estar solo en casa ajena (Jodido descarado, quiso decirle, pero se aguantó); y se dirige hacia su progenitor.

—Te ha estado esperando. Me retiro. —Informa con cierto tono burdo y frío, para después desaparecer por la puerta.

Enji sólo puede verla irse, y luego dirigir una mirada furibunda al héroe número dos. Éste simplemente da otro sorbo a su bebida, quiere terminarla antes de morir quemado.

—¿No te dije que te mantuvieras alejado de ella? —gruñe sumamente molesto. El ave finge buscar en su memoria la información.

—Ya que —suelta desinteresado—. Aunque no es mi culpa el que se meta en problemas.

—¿Problemas?

—¿Todos tus hijos te traen problemas?

—¿De qué hablas?

—Aunque ella es inteligente, piensa bien en sus acciones. Si fuera tu otro hijo yo no estaría aquí.

Algo era claro, el pájaro no iba a contestarle ninguna duda. Y eso de verdad le hervía la sangre.

—¿A qué viniste, específicamente? —Lanza una pregunta directa, ya dejando de lado la ridícula "charla"—. Fuyumi dijo que me estabas esperando.

—¡Ah, sí! —Exclama, fingiendo recordar. Deja su tacita de té en la mesita y se pone de pie, acomodándose la ropa, para después caminar en su dirección, y próximamente, dirigirse a la salida como si nada—. Nos vemos mañana, Endeavor-san.

Y desaparece.

Cri.

Cri.

Cri.

Todo se queda el silencio, hasta que el héroe de las llamas sale de su catatonia. Su cara se deforma en puro enojo.

—Él no vino por mí.

—¿Ya se fue Hawks? —inquiere Fuyumi, sacando la cabeza desde la cocina.

Enji Todoroki ahora sí que quiere rostizar a un pollo.

. . .

El joven bosteza un poco, y se recuesta en su escritorio. Llámenlo holgazán (no pueden, trabaja a pesar de todo), pero de verdad que quiere dormir en ese momento. Y es que pasar toda una noche despierto planeando su siguiente movimiento era crucial, si es que quería continuar vivo, conseguir el sueño de días libres para los héroes, y molestar un poco a Endeavor, su ídolo. Todo al mismo tiempo.

(Y quizás, sólo quizás, conseguir novia. No está en sus planes pero uno nunca puede rechazar esa oportunidad.)

Vuelve a bostezar.

Escucha la puerta abrirse, pero apenas le presta atención.

—Señor, ¿ya vio las noticias?

Su querida asistente, Kira, entra algo apresurada. Él apenas levanta la cabeza de la mesa de madera llena de papeles, que es más cómoda de lo que parece.

—¿No? —niega aturdido, con voz cansada. Sus alas al igual que él están cabizbajas.

La mujer de largo cabello negro teclea unas cosas en su tableta personal, y luego se lo muestra en la cara, muy cerca.

—¿"Posible nueva relación para el héroe número dos"? —lee el título de la noticia en voz alta, y se levanta para observarlo mejor. Verdaderamente le ha llamado la atención, más al encontrarse él y Fuyumi en la portada.

«Fuentes han recaudado imágenes del conocido héroe profesional, Hawks, saliendo junto a una joven en la calle, aparentemente juntos. Se sospecha que ella es pareja del héroe, siendo la base las palabras del fotógrafo que ellos "hablaban muy amigablemente" a mitad de la calle.

Se especula también que...»

Deja de leer ahí mismo, no necesita saber más. Se tira hacia atrás en su asiento, portando un rostro serio, olvidando por completo sus ganas de dormir.

—¿Jefe? —Llama Kira, algo preocupada por esa reacción tan anormal en el joven—. ¿Necesita algo? ¿Le gustaría que pida que eliminen esta noticia?

—No hace falta —declara, soltando un largo suspiro. Luego una sonrisa vuelve adornar su rostro, una realmente satisfecha y divertida—. Esto se pondrá bueno.

Mientras tanto, Endeavor se encontraba desayunando en su casa, leyendo el periódico. Y quizás sea obra del destino o sólo su karma, que le hizo abrir la zona de chismes (algo que nunca lee) y encontrar la foto de su hija allí, junto con Hawks.

Se atraganta con su café.


Continuará.