Yuri on Ice y sus personajes no me pertenecen.

Victuuri / SugarDaddy / Canon Divergente

Sinopsis: Tras un fuerte conflicto, Víctor abandona Rusia y a la federación de patinaje con la intención de buscar patrocinadores nuevos para su siguiente temporada. Allí conocerá a Yuuri Katsuki, un excéntrico empresario millonario que estará dispuesto a convertirse en su sponsor si acepta un trato.

Advertencia: Victuuri Versatiles, Sugar Daddy, Bullying y Homofobia, posible OoC y Canon divergente.


138 — El gran stress

Tras una semana de preparativos, el día del viaje a Filipinas llegó. El trofeo de Asia estaba por iniciar y su vuelo se pautó para la mañana del miércoles, tiempo suficiente para no solo llegar al hotel donde se quedaría, acompañado de Ryu Himura y Minako Oukawa, sino para atender a la agenda que Ryu había programado con la prensa y los organismos internacionales, en especial con un potencial distribuidor de Yuri on Ice en el país. Además, sería la primera vez que Víctor se presentaría ante el mundo como parte de la JSF y ya la chamarra que lo identificaba como integrante del equipo de Japón había sido adecuada para su tamaño. Eso le emocionaba, pero por desgracia no podía disfrutarlo del todo. Desde hace días Yuuri a duras penas llega a dormir.

Las grandes y largas reuniones que habían comido el poco tiempo de Yuuri tenía preocupado a Víctor, porque ya no había una salida del juego, ni un proyecto que completar. No era Yuuri haciendo lo que amaba hacer como lo encontró en esa noche, sino un Yuuri enfrentándose a lo que más odia. También llegaba a casa sumamente cansado; la noche anterior se quedó dormido con la ropa de la oficina puesta y él tuvo que desvestirlo con toda la paciencia del mundo. Ahora a la preocupación que tenía por Igor en Rusia, se sumaba la salud de Yuuri quien dormía a su lado sin apenas poder descansar. Porque todas las mañanas lo veía de pie como si no hubiera dormido más de quince minutos.

Con un largo suspiro, siguió guardando en su equipaje los trajes que usará para las ruedas de prensa preparadas, con la esperanza de que la visibilidad que tendrá el juego en el extranjero a partir de esa presentación ayudaría a Yuuri en todo lo que estaba resolviendo a nivel administrativo y ejecutivo. También le entristecía que Yuuri no estuviera en el evento para señalarlo al final del programa.

—Víctor-sama, aquí está la camisa que nos pidió. —El aludido miró hacia la puerta y con una suave afirmación, le dio permiso a Aiko a entrar con la camisa planchada y doblada, lista para su maletín.

—Gracias, Aiko-chan.

—Le informo que ya Yuuri-sama acaba de llegar. —Era más de las once de la noche. Víctor asintió y volvió la vista hacia la maleta a punto de acabar—. Espero que tenga éxitos en el viaje, Víctor-sama.

—Gracias por tus buenos deseos, Aiko-chan.

Con una ligera inclinación, ella se despidió de forma amable y Víctor quedó solo en su recámara. Makkachin y Vicchan estaba en la habitación de Yuuri, donde los había dejado después de cansarse de esperar y decidir que mejor hacia los arreglos de la maleta él solo, a pesar de haber querido involucrar a Yuuri en el proceso. Igor también demoraba en decirle si habría posibilidad con respecto a su capital. Por palabras de su amigo, tuvo que llenar de nuevo los formatos porque "se había perdido". Era evidente que todo lo que estaban haciendo era otra forma de atacarlo aun en la distancia y él, sinceramente, se estaba hartando de ello. No quiso pensarlo más para no enojarse, y acomodó la camisa sobre las otras, cuidando de no arrugarlas. Luego tomó la gaveta de las corbatas para escoger las que iba a llevar.

—Vitenka. —Víctor giró la mirada hacia la puerta, donde Yuuri se había asomado con la chaqueta entre sus manos junto a su corbata. La camisa blanca estaba ligeramente desabotonada y su cara era de cansancio, pero pudo dibujarle desde allí una sonrisa—. ¿Ya te vas, baby?

Víctor abandonó la maleta a punto de terminar su arreglo y las corbatas que iba a guardar para tomar a Yuuri de su cadera y comenzar a comerle la boca con la ansiedad que le generaba la distancia de cinco días. Yuuri respondió con un suspiro impresionado, pero Víctor no quiso dar tregua a su necesidad y se fue con todo su cuerpo en contra de él hasta pegarlo a la pared más cercana. Los besos se volvieron raudos, apasionados, húmedos. Víctor disfrutó del modo en que Yuuri se colgó de su cuello y le permitió acercarlo más; ambos necesitaban de eso y apenas se hicieron consciente.

—Ya extraño a daddy y no me he ido —dijo mimoso contra su cuello mientras lo llenaba de besos ansiosos que erizaban la piel de Yuuri—. Pensé que no vendrías a despedirte.

—La reunión se alargó más de lo previsto.

—¿Todo esta bien? —pregunta, pero no puede dejar de mordisquear y besar la oreja de Yuuri, hasta hacerlo sentir como gelatina temblorosa en sus brazos. No sabía muy bien qué lo impulsaba: si la certeza de la semana separados que tendrían, o la seguridad de que Yuuri lo necesitaba cerca para dejar de pensar en trabajo, incluso la preocupación por su integridad… no estaba muy claro.

—Sí… ¿Vitenka…? —Víctor le tomó el rostro para besarlo con más ganas, como si no fuera suficiente. Yuuri se erizó deliciosamente—. Cariño, no…

—¿Por qué no?

—Minako-sensei dijo que no tuviéramos sexo hoy. —La repentina revelación fue como un balde de agua helada. Víctor se detuvo y pestañeó perplejo mientras Yuuri, sonrojado y despeinado por los besos, le miraba con una ligera tristeza en su rostro—. Lo siento, me dijo que no…

—¿Te dijo que no? —Yuuri rio bajo, casi sin fuerza, mientras se apoyó en la pared.

—Sí… dijo que no. Lo más gracioso es que ni fuerzas tengo de avergonzarme. —Víctor frunció sus labios, pero no dejó de abrazarlo—. Es para que estés en la mejor condición para la presentación.

—No voy a competir, solo a exhibir… es exagerado.

—Igual… también apesto.

—Solo un poquito. —No le importó el que oliera a sudor, el que no se hubiera bañado aún, todo lo que quería era abrazarlo, estrujarlo, besarlo. Hacerle el amor para que olvidara el stress—. Hagamos algo entonces, daddy… Quédate aquí conmigo.

—¿Pero Vicchan y Makkachin dónde están?

—En tu cuarto, pero hoy quiero ser egoísta y quedarme solo contigo.

Yuuri aceptó su pedido y con un beso pequeño se separaron. Entonces miró hacia la puerta del baño, decidido a tomar la ducha allí. No importaba el pijama, fue evidente que no lo iba a necesitar.

Al soltarlo, Yuuri recogió la chaqueta y corbata que había dejado caer al suelo para doblarla sobre el sofá, mientras Víctor terminaba su maleta. La conversación entre tanto fue amena y trivial: Yuuri no quiso hablarle mucho de la oficina, así que Víctor se dedicó a comentar los planes que Ryu le había conversado en la tarde, solo para desestresarlo un poco de lo ocurría en Yuri on Ice. Al verlo desnudo, pensó en lo duro que se veía su espalda visiblemente contracturada por el estress. También en lo mucho que Yuuri no le decía sobre lo que en verdad estaba pasando.

Apenas lo vio entrar al baño dispuesto a bañarse, Víctor decidió que ya había acomodado suficiente la maleta. Echaría un vistazo antes de irse al aeropuerto. Cerró todo, bajó el maletín de la cama y se apresuró al baño quitándose la ropa que llevaba puesta, dispuesto a acompañar a Yuuri en la ducha. Como temió, su novio se había quedado en la regadera simplemente dejando que el agua lo mojara, con las manos en la cabeza mostrando su agobio, como si tomara aire. No lo había escuchado entrar, pero Víctor se encargó de que se percatara de ello al cerrar con fuerza la puerta.

—Víctor. —Yuuri susurró con una ligera sorpresa. El aludido le sonrió.

—Vamos mejor a tomar la tina, daddy.

—No cabemos bien… —A Víctor no le importó. Se acercó a su espalda, obligándole a mantenerse de pie mientras acariciaba los músculos duros y adoloridos en un necesario masaje—. Baby

—Deja a baby atender a su daddy, lo va a extrañar mucho. —Derramó besos sobre su cuello y sus manos apretaron y bajaron por la columna, para volver a subir y presionar entre los hombros—. Baby quiere que daddy duerma bien esta noche.

Inició con un masaje. Mientras lo enjabonaba por completo, Víctor se entretuvo en la espalda de Yuuri al punto de que su daddy tuvo que sostenerse de la loza para evitar caer. Fue sensual y al mismo tiempo terapéutico. Víctor deseaba que, al menos, se sintiera mucho mejor para iniciar la jornada del día siguiente y que fuera lo suficiente bueno como para evitar algún ataque de ansiedad en los días que él estaría afuera. Ese miedo seguía allí, latente.

No quiso preguntarle por lo que ocultaba, por lo que no le decía, por lo que estaba ocurriendo en la empresa, solo quería relajarlo. Así que sus besos fueron cortos y profundos, lentos y estimulantes. Cuando Yuuri suspiró entrecortado, Víctor supo que ya había alcanzado lo que buscaba, excitarlo. Hacerlo consciente de las necesidades de su cuerpo, olvidar lo que había quedado afuera. En ese baño estaban solo ellos dos y nadie más.

—Vamos a la tina, daddy —susurró contra su oreja, mientras sus manos se movían por el estómago grueso, los pechos flácidos y las caderas estrujables. Yuuri respiraba con dificultad, pero tenía un bonito brillo en su mirada, el mismo que fue lo primero que empezó a encantarle.

Víctor notó que Yuuri no tuvo fuerzas para negarse. Lo dejó sentado en el banquillo y ajustó el agua de la tina.

Cuando estuvo lista, cerró la llave y se internó primero en ella con sus piernas flexionadas. Yuuri le miró sentado desde su lugar.

—Ven aquí, daddy… —Yuuri se levantó, pero le miró inseguro. Ya lo había intentado la primera noche que llegaron y fue un total desastre mantener relaciones en la tina debido a la altura de Víctor y su propio peso. Era demasiado pequeña para ambos.

—Es una mala idea, baby, te puedo golpear.

—Ven aquí y acuéstate de espalda a mí, daddy. —Insistió. Yuuri, con un suspiro, decidió intentarlo. Al meterse se derramó agua por los bordes. —Siéntate entre mis piernas para seguir masajeándote y cierra los ojos.

Las manos de Víctor se movieron con presteza de nuevo en el cuello, con sus pulgares deslizándose entre los músculos adoloridos para darle puntos de calor. Luego bajaban y apretaban sus dedos a los hombros junto a la espalda alta, después presionaba. Yuuri ahora sentado se permitía disfrutarlo más sin el peligro de que fuera a caerse en un mal movimiento. Se relajó tanto que no dudó gemir de felicidad.

—¿Se siente bien? —preguntó a sabiendas de la respuesta. Sus manos se enfocaron en el cuello y cuando Yuuri se apoyó contra su pecho, empezaron a bajar por su tórax, su estómago, su abdomen. Volvieron a subir y a bajar hasta que se entretuvieron en el sexo despierto de Yuuri para estimularle. Yuuri se erizó de inmediato—. La mejor manera de manejar el stress es con sexo, cariño…

—Pero no…

—Déjame hacerlo por ti —susurró contra su oreja, antes de mordisquearla—. Tú solo déjate llevar, daddy.

Sus dedos expertos empezaron a envolver la erección y a acariciar el escroto bajo el agua. Yuuri abrió la pierna lo poco que le permitía la tina, pero fue suficiente para que a Víctor le fuera cómodo maniobrar. Besaba su cuello, su oreja, su pelo, mientras Yuuri se erizaba al ritmo de su toque y no podía dejar de sentir la suavidad de esa piel en sus manos mientras lo tocaba. También cerró sus ojos y se dejó llevar por la melodía de los gemidos de Yuuri mientras lo acariciaba.

—Cuando patine en Filipinas, voy a pensar que estás allí, tras la barrera. Voy a imaginar que me tomas las manos y las besas en público sin miedo a que algo pase. —Yuuri gimió al escucharlo ronco contra su oído y sus dedos bajaron más. Abandonaron el perineo y dieron vueltas en el círculo rugoso que palpitaba por él—. Me imaginaré que las suelto, solo por un momento. Me deslizaré al centro de la pista entre los aplausos, pero sé que a los únicos ojos que quiero allí son los tuyos, mi Yuuri.

—Víctor…

—Entonces empezaré a patinar. ¿Cómo es la melodía? —Jugó contra su oído, contra su ano, con los ojos cerrados y la voz afectada—. Es así… —La tarareó suavemente contra su oreja y Yuuri soltó un gemido amplio cuando el dedo se internó—. Aquí va un salchow triple… luego me moveré… la pirueta simple es sencilla, en este punto también aprovecharé para…

Yuuri apretó los bordes de la tina, su espalda se tensó y su cuerpo se coloreó al rojo vivo. Víctor hablaba de los saltos y su dedo los dibujaba en el interior de su cuerpo, encendiéndolo. Le contó de los elementos del programa, del modo en que saltaría con su flip cuádruple al cielo y también incluiría el luzt cuádruple que no había usado en la temporada pasada, solo para él. Le habló de la pirueta combinada mientras sacaba un dedo para internar a dos y desquiciarlo, removiéndolos en su interior hasta tocar aquel punto que llevó a Yuuri a lo alto, con corrientes disparadas por todo su ser tal como un salto. Yuuri gimió abandonadamente, mientras la erección de Víctor le acariciaba la espalda.

—Y el acto final… mientras escucho la melodía —volvió a tararearla, aunque su voz también estaba difusa—. Será un toe loop cuádruple… oh, me gustaría hacer el flip, pero ya lo he intentado en el final y no tengo la suficiente fuerza. Un toe loop cuádruple es más sencillo, puedo ir más alto, —empujó sus dedos, Yuuri soltó un jadeo ronco—. Girar más rápido… —Apretó con sus dedos el interior y disfrutó de su textura. Víctor presionó a la próstata hinchada y Yuuri se corrió en el agua—. Hasta caer… buscarte con la mirada y señalarte en el gran final… —Yuuri temblaba contra sus brazos, exhausto—. Será un gran final, el público se derrumbará en aplausos…

Lo besó en la coronilla al salir de él, para acariciar sus muslos con devoción.

—Eso fue…

—Un masaje de próstata —murmuró contra su oreja, tras dejar un beso—. Te había prometido dártelo…

—Yo iba a decir que fue el mejor programa jamás hecho nunca… —Víctor rio al apretarlo. Al mirarse, se besaron.

—Lo mejor para mi daddy que se corre pensando en mis programas —susurró contra su boca mientras se miraban, húmedos y confidentes, enamorados.

Muy enamorado. Víctor sujetó suavemente la mejilla de Yuuri, la acarició con adoración mientras sus ojos marrones le observaban embotados de cansancio y felicidad. Los ojos más bonitos vistos nunca…

—Yuuri, te amo. —El aludido retuvo el aire—. Ahora que estaré lejos por estos días, no lo olvides. Te amo. Te amo, Yuuri.

Esos ojos marrones que antes le miraron titubeantes cuando se conocieron y que luego eran tímidos para acercarse, en ese justo instante Víctor los vio mojarse. Se sonrió enternecido cuando besó la lagrima de su derecha al brotar y con sus dedos secó la de la izquierda. Luego le besó la frente, la nariz, los labios, vertió el «te amo» dentro de su boca y Yuuri lo recibió agradecido, con un «Lo sé».

Todo lo que necesitaba era esa certeza.


Notas de autor: Me tomé una larga semana de descanso debido a un curso que me agarró desprevenida y me ocupó las noches, pero ya vengo a retomarlo todo. Voy a apretar el acelerador para poder culminarla el 9 de septiembre tal como me lo programé. Espero que les haya gustado este capítulo y verlos en los siguientes mientars ambos estan separados por sus responsabilidades.

También quiero comentarles, por si desean ayudarme con donaciones y patrocinar mi trabajo, que abrí un . Me pueden encontrar como Carolina Villadiego. En mi página y grupo de lectores, hay más información.