¡Hello! Regresando de mi Eterno Sueño, vuelvo con un nuevo ¿oneshot?

Derecho de Autor:

Naruto es propiedad (lamentable y desgraciadamente) de Masashi Kishimoto.

SINOPSIS:

Sasuke espera el regreso de Itachi, que arduamente trabaja por los dos. ItaSasu. ¿Serie de oneshot?

ADVERTENCIA:

Universo alterno. Abuso sexual. Posible Mpreg (no lo decidí, pero mejor lo advierto antes)

Arbor de la Degradación

Primer capítulo

Sábado 21:30

Los automóviles se iban arrimando a cada garaje, las luces de las viviendas se iban encendiendo con el escape de la luz gratuita. Al correr los minutos, la mudez iba avanzando por las solitarias calles del barrio y el desfile de autos retornantes iba aminorando a cada paso de la oscuridad. Era bastante tarde, habían pasado unos minutos de las veinte.

Algo inquieto, Sasuke Uchiha, un estudiante de secundaria, observaba el desfile de automóviles, algunos sucios. Él levantó un poco más la tela que cubría la ventana de su acogedor hogar, esto le dio una excelente visión de la calle. Allí estuvo, asomándose cada cinco minutos. Iba de la ventana del living a la cocina, atento de que no se le quemara la cena que preparaba para dos personas.

Hace media hora él había intercambio dos breves miradas con la vecina del frente a través de la ventana. La señorita Shizune esperaba, igual de anhelosa, a la Directora del Hospital "Tsunade-sama". Sasuke sabía que ellas estaban casadas, Tsunade era Alemana y allí formalizó una larga relación con Shizune, su ex alumna en la cátedra de Anatomía. Debido al embarazo de cinco meses que cursaba, Shizune fue obligada a hacer reposo y Sasuke le hacía compañía algunas tardes, cuando él estaba solo en casa. No era para menos, ella se practicó una inseminación artificial gracias al donante de esperma Hatake Kakashi, el actual profesor de filosofía de Sasuke. Tanto Tsunade como Shizune deseaban ser madres y habían acordado someterse a un tratamiento. La directora tenía cincuenta años, mientras que Shizune era doce años más joven, por lo que era la indicada para concebir un bebé. Una situación compleja, ciertamente, la mente abierta que Itachi cultivaba en Sasuke, le había ayudado a ser mucho más que tolerante… Tanto que consideraba a Shizune como una tía.

El Rolls-Royce negro de Genma dio un giro peligroso, estacionándose temerariamente en el patio de una casa. A Sasuke se le paralizó el corazón cuando llegó el último auto de la manzana. Todos estaban en el tranquilo barrio, estaban en el acogedor hogar, reuniéndose en familia, excepto una persona. Desesperado, el niño levantó su muñeca a la altura de su cara, eran veinte y media…. ¡Jamás había esperado tanto! Su querido hermano mayor, siempre llegaba a las diecinueve y diez. La persona por la que estaba preocupadamente esperando hace más de una hora, jugando inquieto con las cortinas y encogiéndosele lento el corazón, no había llegado ni menos enviado un mensaje.

Aumentaban los segundos, despertando la enfermiza preocupación de Sasuke que hacía estragos en sus radiantes ojos. El recuerdo de la nota matinal en el noticiero de la mañana, acuchilló a su corazón, "un hombre fue encontrado descuartizado en un basural". ¿Y si era su amado hermano? Ni quería imaginar una vida sin la protección fraterna, quizá por eso Sasuke se autotorturaba, creando el peor panorama ante una eventualidad tan común como puede ser la impuntualidad, aunque ésta proviniera de Itachi.

En ese "tire y suelte", alterado, Sasuke se asomaba, corriendo la privacidad que le brindaban las telas de la ventana. El muchacho admiró su delicada figura reflejada en el vidrio, desfigurada por la terrible preocupación de tener a Itachi desaparecido entre los rascacielos de Shinjuku, la ciudad donde trabajaba desde hace cinco años. Sus cabellos se habían desaliñado, él tenía las mangas remangadas de su blusa e iba pensando más, perdiéndose mucho más y marcando en el teléfono un sinfín de veces a Itachi.

Justo cuando Sasuke no creía poder detener su pulso angustioso, un fuerte haz de luz chocó con la ventana y le bloqueó la vista. Se oyó una bocina y un motor apagándose. Era la señal que estaba esperando, fue tal la emoción, que el desesperado chico corrió a la puerta para seguidamente colgarse de la persona que había entrado a la casa.

¡Qué grata sorpresa, el abrir la puerta y ya tener a un pequeño pero delicado cuerpo enérgicamente que le sujetara el cuello, como si fuera el fin del mundo! Es el modo en que uno espera ser recibido, cuando estás felizmente casado con una hermosa mujer o… cuando tienes un hermano menor adorable y apetecible. Itachi soltó el maletín del trabajo, tenía un montón de documento para revisar, pero decidió olvidarlos. Se dejó abrazar, unos segundos antes de deslizar una mano por el cabello húmedo de Sasuke, las hebras azules eran tan suaves al tacto. La piel casi de papel, que el menor llevaba consigo por su frescura de los quince años, era tentadora y él olfateó cerca de la nuca del pequeño. No tenía la menor duda, de que Sasuke había tomado los mejores rasgos de su progenitora y los había suavizado mucho más.

"Hogar, dulce hogar". El pensamiento, Itachi no pudo evitarlo, no todos los días era recibido de manera tan desesperada. El abrazo siguió alargándose, e Itachi enrolló sus manos en el menudo cuerpo de Sasuke. Éste frotaba su rostro en el pecho del adulto, como si no se hubieran visto en mucho tiempo, no era para menos, el peliazul estuvo nublando su mente de absurdas explicaciones por la desaparición del mayor.

El contacto era dulce, lo suficiente para entusiasmar al mayor, que fue dando pequeño círculos en la parte baja de la espalda del niño. La respuesta de menor fue un suave suspiro, la acción incentivó a que Itachi descendiera un poco más las manos, demasiado debajo de la espalda y los dedos estuvieron un buen tiempo frotando la carne del niño, tapada por una blusa blanca que llegaba a cubrir su trasero completo. La prenda había sido comprada por Itachi, en la navidad pasada. Era una blusa de crepé con un lazo negro en el cuello, el detalle estaba en las puntillas de éste y las mangas que le daban un aire infantil a Sasuke, ése que tanto le gustaba a Itachi.

Entonces, Sasuke se fue separando despacio. Estaba recuperado del susto de perder a Itachi en un ataque terrorista o siendo secuestrado por musculosas mujeres amazónicas que le tendrían como prisionero hasta que sea una pasita de uva (¿?). Sacudió la cabeza un par de veces y caminó de forma extraña hacia el comedor para acomodar los cubiertos en la mesa, Itachi por su parte levantó el tirado maletín y lo dejó en el sillón del living, siguiendo inmediatamente el aroma de la cena.

Los hermanos se sentaron, en la mesa había una variedad de verduras hervidas en diferentes fuentes junto a un trozo de carne.

—Hubo un congestionamiento a quinientos metros de la oficina, un repartidor fundió el motor de un camión que estaba cargado de gaseosas —informó Itachi, tomando un trozo de brócoli con el tenedor.

Ciertamente, el adulto a cargo de la casa, tenía que justificar su impuntualidad, el temor visible se dibujaba en la carita de bebé de Sasuke y ya se hacía una pequeña idea de lo que su loca cabecita estaría pensando.

A Sasuke volvió a latirle el corazón, después de oír a Itachi. Se sintió un poco exagerado por la forma en la que fue a recibirlo. Casi saltándole encima, como hacían las bobas niñas del colegio… "¡Qué pesadas!" Meditó por dentro Sasuke, justamente el jueves un grupo de chicas se le encimó tanto, que tuvo que pedir ayuda al profesor Iruka, para que hiciera que ellas lo dejaran estudiar. Sasuke detestaba tener a medio instituto encima de él y ya decidió que no tendría una novia a futuro… ¡No en el colegio al menos! Las chicas eran tan pegajosas… ¡oh! ¿Y no era precisamente eso lo que había hecho con Itachi?

Un fuerte rubor cubrió por completo el rostro del menor, que comió torpemente con la cabeza agachada para no ser visto por su hermano. Esta actitud, provocó una corta risa en Itachi, a él le parecía tierno el fiero manchón rojo de las blancas mejillas del pequeño.

— ¿Café? —ofreció Sasuke, por fin el rubor había desaparecido de su cara.

"Veinticinco minutos después" comprobó Itachi, orgulloso de provocar emociones vergonzosas en su hermanito. No era un gran logro, tenía ese efecto natural en Sasuke sin siquiera mover un músculo.

Antes de dormir, había una costumbre que el hermano mayor mantenía y era la de tomar un café cargado, acompañado de Sasuke que siempre bebía un té de manzanilla. El menor sorbía en veinte tragos una tacita de té, era tan intolerable al calor… que sorprendía Itachi que él siguiera con la idea de beber té caliente a la noche. Se lastimaría los labios, y volvería a pedirle ayuda para ponerse manteca de cacao en la boca… ¡oh, no! No sería tan malo, Sasuke volvería a sonrojarse

Itachi detuvo a Sasuke, antes de que éste tomara el frasco de café instantáneo en la cocina. Ordenó a Sasuke bañarse, a lo que él obedeció, tuvo una ardua clase de gimnasia y aún no se había bañado, sería incomodo dormir con el picor que deja el sudor de una tarde de primavera, combinado al polvo que se le pegó a la piel, por hacer reflexiones en la tierra. ¡El profesor de gimnasia Gai obligó a sus alumnos a hacer 200 reflexiones! Que, desde luego, nadie cumplió, salvó por Rock Lee que se amotinó en el colegio para cumplir con la práctica.

—Leche y miel ¿sigues pensando que soy un niño? —bufó Sasuke al notar que su hermano revolvía una taza con un líquido blanco, no necesitaba ser un genio para darse cuenta. No cuando el frasco de miel estaba en la mesa de la cocina.

Un quejido de fingida molestia, voló de los labios del menor, mientras se secaba el cabello con una toalla. Con la mano libre, él hizo una seña al reloj de pared que marcaba las 21.15, justamente el horario perfecto para servir leche con miel a los niños antes de que fueran enviados a la cama.

—Lo sigues siendo, aunque ya no tenga que cambiarte el pañal —expresó en tono neutro, resolviendo de nuevo la taza de Sasuke, quizá para enfriárselo y seguidamente le alcanzó ésta a su dueño.

De mala gana Sasuke tomó la taza. Siempre que podía, Itachi le recordaba que hacía las veces de "madre". El joven adulto suavizó su expresión adusta, la madre de ambos estuvo un par de meses internada a causa de una infección pulmonar y él como hermano mayor tuvo que encargarse de la alimentación e higiene del bebé Sasuke, el padre de ambos propuso contratar una nodriza, idea que fue rechazada por una desconfiada Mikoto. La negativa tenía un temor comprensible, antes de que ella diera a luz, una noticia cruenta sacudió a todo Japón, una niñera le había administrado cocaína a un bebé. Por supuesto que Itachi concordaba con su madre en que una niñera era innecesaria, pese a lamentarlo después al tener la primera experiencia en cambiar pañales. Se fue acostumbrando con el tiempo, tanto que Itachi se ofrecía para bañar y cambiar a Sasuke, cuando Mikoto obtuvo el alta médica. Inflando sus mejillas, el menor siguió los pasos de su hermano mayor, irían a la habitación de él como todas las noches.

Eran casi las nueve y media, así que Sasuke se acomodó feliz en la cama de la habitación ajena. Despacio sorbía la leche, no fue tan azucarada como pensó, Itachi había tenido cuidado en no agregar más de una cucharada de miel. ¡Cómo se notaba que lo conocía! A Sasuke le desagradaban los dulces y pensó en quedarse un rato más. No es que tuviera otra cosa para hacer, no tenía tarea y su único mundo era Itachi.

Ellos eran huérfanos de padres. El padre de los hermanos, Fugaku Uchiha, el General de Guerra de Japón, accidentalmente se disparó en el rostro mientras limpiaba un fusil M16, murió al instante. El fatal incidente llevó a la depresión a su esposa Mikoto, ella se suicidó después de perder un juicio millonario contra el Ejército por la muerte de Fugaku, los jueces determinaron que la impericia en la manipulación del fusil, fue la causa determinante del absurdo deceso. En ese momento, Sasuke tenía seis años e Itachi quince años, fueron cuidados por Izuna Uchiha, un tío de la familia paterna, durante seis años, que fue el lapso en que Itachi pudo acomodar sus estudios y conseguir un trabajo para hacerse cargo de Sasuke. La convivencia con el tío no había sido mala, sino más bien ausente, Izuna era un viajante de negocios y estaba constantemente trasladándose por el mundo para cerrar negocios.

Sasuke observó a su hermano mayor parado en el centro del cuarto y manteniendo firme la taza de café que no había tomado. El traje negro le quedaba bien, acorde a la seriedad que imponía su profesión de Juez de Ejecución Penal, pese a su juventud Itachi había ganado un concurso y hace dos años ejercía el flamante cargo. No había sido fácil para Sasuke adaptarse al nuevo estilo de vida de su hermano mayor, tenía un extraño guardaespaldas de afilados dientes y piel azul, con marcas en la cara que parecían branquias de pez, sus ojos redondos le daban un aspecto de híbrido humanoide. Kisame Hoshigaki, nombre del guardaespaldas, venía por Itachi cada mañana y, al principio, este hombre llamaba por teléfono cada una hora, cuando Itachi estaba en casa. Tenía lógica el ensañamiento de Hoshigaki contra la privacidad del pelilargo, él denegaba y concedía la libertad a los habitantes de la cárcel, la mayoría tenía un crudo prontuario que le erizarían mucho más la piel a Sasuke…. A ello se debía la negativa de Itachi para dar un mayor detalle de cada expediente que pasaba por sus manos.

Ambos hermanos se miraron, sin decir nada. Sasuke no podía sostenerle la mirada a Itachi, pero podía aguantar unos veinte segundos reñidos, pero hoy… Esa noche, los ojos empezaron a pesarle a Sasuke, cinco segundos y bajaba los párpados débilmente, casi fatigado ¿era hora de dormir? Trató de luchar contra el cierre precipitado de sus cortinas para levantarse e irse a la calidez de su propia cama… Trató de descruzar sus piernas extendidas en el colchón. No pudo mover un músculo, estaba como hundiéndose en la calma, se ladeó a la izquierda frente a la serenidad de Itachi, que por fin le dio un corto trago al café. Entonces, inclinándose a la izquierda, casi al punto de caerse de la cama, de los dedos de Sasuke se desprendió la taza vacía de leche, cayendo en el piso y rompiéndose. El sonido no alarmó a un tranquilo hermano mayor, éste acercó el negro líquido a sus labios y bebió como cualquier mañana normal.

Sasuke se había desconectado del mundo, su brazo derecho estaba extendido y sobresalía de la cama, mientras que su bello rostro fue cubierto por sus finos cabellos azules, frente al nada sorprendido hermano mayor, que de un fuerte trago terminó su bebida y dejó la taza en un viejo escritorio estilo victoriano.

—Pero a mí ha dejado de importarme tu minoridad y mi madurez —Esta vez la imparcialidad desapareció, el timbre era grave e Itachi se agachó para tomar los trozos de porcelana inglesa esparcidos en la alfombra.

CONTINUARÁ…

Saso: Éste es el tipo de fanfic que surge, después de leer manga hard yaoi.

Tsu: No, es el tipo de fanfic que escribes, después de buscar uno de tu OTP y encontrar millones de otras que no te gustan y con la leyenda "hard lemon, trío PWP". (Aura maligna in extremo)

Saso: Ya veo… (dando un pasito hacia atrás, alejándose de la endemoniada autora y temiendo por su integridad)

Tsu: ¿El final?... en la siguiente actualización, será cortito como éste.

Saso: Habrá una nueva actualización de un fanfic.

"ItaSasu es sinónimo de Amor Verdadero"

Oyasumi, mata ashita