22 de octubre, 2005.

Siempre me sentí sola.

Trabajo como cirujana especialista en el hospital general de Uminari, Japón.

A pesar de cómo me siento, comparto el departamento con una chica, la cual cuido de vez en cuando, ya que más o menos al año de que se mudó conmigo, enfermo.

Cáncer.

Al principio, no estuvo tan mal, pero en estos tres años que han pasado, ha empeorado rápidamente, aun nadie sabe por qué.

Ella no tenía a donde ir, toda su familia estaba muerta o no les importaba. Me sentí identificada y decidí cuidarla lo que le quedara de vida.

Hoy puedo irme temprano, es sábado, y no he dormido en 36 horas.

Varias personas me saludaron en mi trayecto al estacionamiento, yo solo les dejaba un simple "hola" y una sonrisa.

Algo que llamo mi atención en el camino, fue la atención que ciertos compañeros le ponían a las noticias, y parecía haber más pacientes de lo normal, pase demasiado tiempo despierta, si me quedo más tiempo, seria delito federal, así que no podía ayudar, no hoy.

Tenía que darme prisa, debía llevar a mi compañera a su quimioterapia. Me tomara unos 15 minutos llegar al departamento en mi camioneta.

La encendí y salí del estacionamiento, mientras pasaba por las calles, varias personas veían las noticias desde fuera de las tiendas de televisores, en una parada de semáforo escuche un vago "quizá solo sea una broma muy elaborada, ya sabes, por Halloween".

¿Una broma...?

No tenía idea de que hablaban, decidí apresurarme a llegar al departamento, acompañar a mi amiga y ver las noticias un momento. Después probablemente dormir.

Y, después de unos 10 minutos más conduciendo, estoy finalmente estacionando la camioneta fuera del edificio.

Saco las llaves, tomo mi celular, mi bolso y salgo de mi camioneta, me apresuro y entro por l entrada principal.

"Tesstarosa-san, buenas tardes"- me encuentro con uno de mis vecinos.

"Ingvalt, ¿Qué tal?" – es el único vecino con quien hablo de vez en cuando.

"¿Ya viste las noticias? No sé si se trate de una broma, pero por precaución iré por Einhart a la secundaria".

"¿Qué? ¿qué es lo que pasa?".

"Mira, te buscare y platicaremos cuando regrese ¿sí? Estoy muy preocupado por Ein-chan ahora" – estaba muy serio, y eso no es nada común en él.

Revisó la hora en su reloj de muñeca y se fue, yo seguí por el pasillo hasta quedar frente al elevador, presioné el botón de subida y no tuve que esperar mucho para que las puertas se abrieran.

Estaba vacío, entre y presioné el botón para llegar al piso 7, solo tuve que esperar un minuto.

Abrí la puerta con las llaves, cuando entre, noté que la televisión está encendida y hay un bulto en el sillón, una pequeña sonrisa se apodera de mis facciones.

"estoy en casa".

"bienvenida…".

La escuche decaída, lo que borro mi sonrisa casi inmediatamente, camine a la cocina y encontré una nota de la señora Cheng, nuestra vecina de arriba.

Tome una manzana del frutero de la mesa, y camine hasta el sillón.

"¿Qué ves?"- me senté junto a ella en el sillón.

"no lo sé, solo quería algo de ruido…"- siempre que decía algo así, me sentía culpable por no pasar más tiempo con ella.

Deje la manzana mordida en la mesa de noche, junto al sillón.

"¿Qué pasa? Ya deberías estar preparada para ir a la quimio".

"...Fate… yo… creo que ya es tiempo…" – mi corazón se aceleró.

"¿Qué? ¿de qué hablas? ¿tiempo de qué?" - sé de qué habla, pero quiero equivocarme.

"yo… ya no creo que llegue a mañana" – se me escapo una lagrima.

"yo… yo creo que sí, vamos, levántate por favor" – tenía la esperanza de que podría durar más, aunque ya habían pasado los 3 meses que el doctor le había dado.

"Fate... ¿po-podrías solo sostener mi mano… hasta mañana?" – varias lagrimas resbalaban ya por mis mejillas.

"c-claro que si" – tomé su mano y me senté sobre la alfombra, en el suelo junto al sillón, mientras seguía llorando…