Hola! Espero que todos estén bien, con salud y cuidándose siguiendo las medidas preventivas.

Yo estoy trabajando en casa lo que agradezco y aprovecho, igualmente el encierro y el stress me dio un gran bloqueo mental que no me dejo escribir. Pero bueno me dedique a ellos el ultimo mes aunque sea un poco cada día y así termine el capitulo y agarre camino para seguir adelante. Siendo aun dejarlos con la duda de los padre de Afrodita y SAga, pero al inicio del siguiente los conocerán y tendrán hasta una sorpresa . Muchas gracias por su apoyo, los comentarios y a leer!

Capítulo 5 Creo que no fue buena idea la fiesta de té…

Cuando Saga recibió el ataque de Seiya no solo contenía el cosmos de ese niño sino también el de sus amigos, la fuerza… la decisión de esos jóvenes lograron golpearlo y encima dejarlo inconsciente por unos segundos…

¿Cuándo fue la última vez que alguien logró golpearlo? No lo recordaba y no era momento de pensar en ello. Se levanto de prisa, sabía con certeza que se dirigiría hacia la estatua de Atena y fue tras él, pero tras la cortina del pasillo que conducía hacia la estatua se topó frente a su armadura, la de géminis. El shock inicial de verse ese reflejo no habría sido tan fuerte de no ser porque le hizo una pregunta que lo estremeció.

"¿Quién eres tú?"

Saga no pudo responder, y la armadura continúa preguntando.

"¿Quién eres?" repitió y ahora otra pregunta "¿Eres un demonio…?"

El corazón de Saga se aceleró más conforme las preguntas continuaban.

¿Eres alguien malvado... o eres justo? Dime ¿Quién eres?

Esa última pregunta al parecer hizo eco en su mente y se repitió en una y otra vez hasta el punto en que su cabeza casi explotaba de dolor, dio un alarido y la voz pareció detenerse un momento y recobro la lucidez, por lo que continuo su camino.

Pero la voz en su cabeza regreso y comenzó lo que parecía discusión mientras corría tras Seiya. Esa voz esa maldita voz que tantas veces se entrometió en sus planes trataba de detenerlo otra vez.

Ahora le decía…Que pidiera perdón… que Atena lo perdonaría… que no hiciera más daño…. Pero no, no iba a hacerle caso, él siempre supo bien lo que hacía y estaba determinado a lograr sus objetivos, nadie iba a detenerlo ni una voz en su cabeza ni un mocoso agonizante que alcanzaría en unos momentos y lo reduciría a nada…

Pero al salir del túnel y verse frente a la estatua de Atena su cuerpo se paralizo, los fríos ojos de la estatua parecían perforarlo con la mirada, reclamarle o tal vez rogarle que se detuviera… se despejo e intento recuperar esos preciosos segundos y alcanzar a Seiya quien estaba a paso del escudo de Atena.

"Atena podrá salvarse con ese escudo…"

"Calla maldito, tú le diste esa información al mocoso tu eres el culpable de esta situación. ¡Maldición!"

-¡Detente, no toques ese escudo! – gritó y se dirigió con gran odio hacia Seiya, pero ese mocoso alcanzo el escudo de la estatua y este último se transformó en un escudo de oro, no podía titubear más, debía matarlo en ese instante.

Pero su ataque no llego a Seiya, una luz dorada salió del escudo y lo golpeo de lleno.

La luz dorada fue una tortura… ningún ataque que recibiera antes dolió tanto como eso, pero no era su cuerpo lo que más sufría era su interior, su alma era la que se desgarraba.

En ese instante en la luz brillo recordó todo lo que hizo, su traición de hace trece años, sus asesinatos para mantener el control y el secreto, sus planes… se dio cuenta que, aunque era alguien más quien lo manipulaba, y era esa maldita presencia dentro de él quien mandaba… fue él mismo, fue su mano quien asesino a tantos. La voz en su cabeza tenía razón y ahora sus años de suplantar al patriarca habían terminado, y Atena iba vivir como debía ser.

Una sonrisa se dibujó en su rostro cuando cayó al piso, eso no pasó desapercibido por Seiya quien también se desmayó.

Saga se sintió libre… libre al fin después de tantos años de pesadilla. Abrió los ojos y vio a Seiya en el suelo a unos pasos de él mismo, se levantó con dificultad y respiro tranquilo al notar que el joven estaba desmayado por el esfuerzo, iba a vivir.

Pero él no podía quedarse ahí, ahora tenía que ir ante Atena, debía pedir perdón y arreglar su propio desastre. No supo cómo, pero logro con dificultad emprender el camino de regreso y su descenso. No supo que tanto avanzo antes de perder fuerzas, tras largo rato miro a la representante de Atena correr cuesta arriba, era una adolescente llena de vida ahora, y se alegró de que su plan fracasara.

De inmediato se arrodilló ante ella y cuando la tuvo frente a si, se presentó, dijo su nombre y su delito, intentar matarla.

-He decidido presentarme ante usted y ofrecer mis disculpas…

La sorpresa y tal vez miedo del rostro de Atena lo hicieron sentir peor, era normal que le temiera con todo lo que hizo el. Y ver ese temor lo hizo decirse más que nunca a ser su propio verdugo y sin dudarlo perforo su propio corazón.

El dolor no le importaba ya y dijo lo que pensaba, nada sería suficiente para compensar todo el daño que hizo.

-¿Qué has hecho Saga? – la dulce voz de Atena llego a sus oídos. Él no podía creer lo que oía.

La representante de Atena lo sostuvo al ver que se debilitaba ante la pérdida de sangre.

-Espero que al menos crea mis palabras … habría sido bueno vivir… y pelear por la justicia a su lado.

-Te creo, claro que te creo.

-Gracias... -fue lo último que alcanzo a decir antes de que todo se volviera negro.

Atena se acercó a él y susurro a su oído con la esperanza de que la escuchara –… por ello te daré una nueva oportunidad en otro mundo, Saga.

Su conciencia se desvaneció antes de lograr escucharla, pero se alegró de poder al menos decir lo que pensaba y morir en paz. Se sintió envuelto por una cálida luz que poco a poco se volvió más caliente hasta el punto de ser insoportable.

Pero no intento resistirse, este debía ser su castigo por lo que hizo y decidió enfrentar lo que le esperaba con decisión y valentía. Fue entonces que esa quemante luz parecía perforar por completo todo su cuerpo y lo estrello contra el piso en medio de una fuerte explosión.

Polvo… el suelo duro… en algún lugar del infierno debía estar, solo tenía que esperar a ver dónde y cuál sería su castigo eterno. Agudizo sus sentidos y lo primero que le llamo la atención fue ver una casa frente a él y también un centauro salir de la misma….

-¿Que?!


Annabeth continuo detrás de la adolescente que representaba a su madre, controlando su ansiedad ante la fuerte presencia de Shaka. Ese santo no volvió a dirigirle ni una mirada ni la palabra, pero aun así se sentía vigilada por él. Pudo ver su madre, sanar o ayudar a otros adolescentes, quienes al parecer pelearon mortales batallas para salvarla. Miro las armaduras de capricornio, acuario y piscis recibiéndola en vez de sus respectivos guardianes, recordó que esos fueron los santos que llegaron al campamento. El final de esas largas escaleras parecía estar más cerca y su madre, más bien su representante acelero el paso.

Pero alguien le esperaba en la cima, un hombre joven quien también portaba una armadura dorada, no pudo ver su rostro porque estaba de rodillas.

La representante de su madre se acercó al joven, le pregunto quién era y obtuvo una respuesta que la paralizo.

-Soy Saga, quien intenta matarte desde hace trece años… - Al escucharlo Annabeth tuvo un mal presentimiento e intento correr hacia ella, pero ya no pudo escuchar más ya que despertó asustada.

-¡Mamá, noooo!

Annabeth se dio cuenta que ahora estaba en su habitación y se levantó presurosa dirigiéndose a la puerta de la cabaña, tras su sueño no podía quedarse con las manos cruzadas, el ruido no pasó desapercibido por Malcom quien salió a detenerla.

-Annabeth es de noche, ya paso la hora de queda, todos están en sus cabañas.

Ella respondió gritando. -Malcom, nuestra madre está en peligro, tengo que avisarle a Quirón debemos ayudarla.

Shura salió y miro la desesperación de Annabeth, quiso hablarle, pero las palabras no salían de su boca.

En esos momentos un enorme brillo seguido por un gran un estruendo medio del campamento los detuvo. La tierra se estremeció luego de eso y casi enfrente de la casa principal Saga apareció en el suelo.

Quirón quien se disponía por fin a dormir salió presuroso y ante la sorpresa ante su puerta frunció el ceño.

"¿Uno más? ¿Cuándo dejaran de llegar?" – Pensó.

El centauro, quien tenía cara de verdadero enfado y le pregunto secamente a Saga: ¿Eres otro santo de Atena?

Saga no pudo responder de inmediato, era una situación demasiado absurda. Él se creía muerto no en un mundo loco donde los centauros realmente existieran.

El ruido como era de esperar despertó a todo el campamento y alerto a los que aún no dormían como Camus y Afrodita en la cabaña de Hermes y Deathmask. Este último gruño y se levantó siguiendo los pasos de Nico quien salió apresurado con su espada en mano y piyama.

Desde las otras cabañas salieron multitud de jóvenes dispuestos a repelerá a los atacantes, entre ellos Annabeth y Malcom y Shura fueron los primeros en acercarse.


Quirón repitió su pregunta - ¿Eres un santo de Atena?

-Si… - por fin balbuceo Saga.

-¿Y tu nombre?

-Saga, santo de Géminis.

Annabeth lo alcanzo a escuchar el nombre y se abalanzó sobre el sin dudarlo, Malcom no alcanzo a reaccionar y detenerla.

-¿Qué le hiciste a mamá?

La pregunta lo tomo de sorpresa, pero el ataque no y con facilidad esquivo el ataque, ella cayó al suelo.

-¿Que dijiste? – se levantó él en guardia, previniendo otro ataque ya que la chica parecía reaccionar a la fuerte caída con rapidez

-¡Espera! - Shura se interpuso entre Annabeth y Saga.

Esa voz lo hizo reaccionar tanto a Saga como Annabeth, al ver a su hermano defender a ese santo.

Ella recrimino – ¡Yo te vi! ¡Te escuche! le dijiste ser quien ha intentado matarla durante 13 años. Estabas a punto de atacarla nuevamente antes de que regresara de mi sueño.

La sorpresa de Saga fue mayúscula, esas palabras solo las dijo frente a Atena, como era que esa chica las supo… y encima en un sueño. Sueño, eso debía ser, aun no moría y estaba en un maldito sueño.

Pero ver a Shura colocarse frente a él lo hizo dudar, sí…era Shura, pero más joven, mucho más joven; y no solo el, escucho la voz de Afrodita, Deathmask y Camus que lo llamaban, pero al verlos no supo que reaccionar. Todos se notaban tan cambiados…sobre todo Afrodita.

-¿Que le hiciste a mi mamá!? Volvió a Gritar Annabeth, pero en esta ocasión estaba contenida por Percy, quien también llegó atraído por el ruido.

Quirón supo que había demasiados testigos en ese lugar y ordeno que se retiraran a casi todo mundo, excepto a Annabeth, Malcom y Percy y los santos de Atena, los dejo entrar a la casa grande.

La furia en Annabeth no disminuyo de inmediato, y solo porque Percy la detuvo, no armo más escándalo, pero en cuando entraron todos y Quirón cerró la puerta lo cuestiono otra vez – ¿Le hiciste daño a mi mamá?

-¿Quién es tu madre? – Saga replico ignoraba la razón de esa insistente pregunta.

-¡Atena! – dijeron en coro los demás, incluyendo Quirón.

La sorpresa de Saga duró unos segundos, pero luego miro hacia los demás santos y pregunto a quien consideraba tenía menores posibilidades de decir una mentira absurda.

-¿Estás seguro Camus?

-Así es, y él también lo es – señalo a Shura.

Quirón decidió intervenir, y pregunto con enfado -¿Aún tengo que esperar a más santos llegar al campamento mestizo?

Shura fue quien respondió – No habrá más, los demás santos están vivos.

La seguridad en la respuesta de Shura lo convenció -Entonces esta será la última vez que tenga que dar esta explicación… Santo de Atena, este es el campamento mestizo y fueron enviados aquí por la misma Atena para expiar sus errores aprender una lección y …

Mientras la explicación continuaba Saga observo con cuidado su entorno, sin creer aun todo lo sucedido, ser hijo de un dios olímpico, el regresar a una edad más joven para poder permanecer ahí, el tener una nueva oportunidad… sin poder evitar las lágrimas escurrieron por sus mejillas, al darse cuenta de que realmente Atena lo perdonó.

Shura supo que algo había cambiado en Saga, él también fue salvado por la diosa… aunque aún no se atrevía siquiera a llamarla madre… y aunque no lloro sus ojos tuvieron un brillo mayor por la humedad.

Esas lagrimas no pasaron desapercibidas por Annabeth, pero dentro de ella se resistía a perdonarlo aún tenía la duda si algo le hizo a su mamá por lo que interrumpió a Quirón. - Quiero saber que más paso cuando estuviste frente a ella, porque escuche muy bien lo que le dijiste. Responde, ¿le hiciste daño?

Saga volteo a verla y respondió: ¡NO! ¡Yo solo expíe mi culpa frente a ella! Expíe mi culpa...

Quirón pregunto secamente - ¿Cómo es que expió su culpa?

Saga tardo un poco en responder -Perfore mi corazón frente a ella…

-Eso no es posible – Percy y Annabeth respondieron. – Nadie puede lograr eso.

Afrodita respondió– Para un santo de Atena es fácil. De hecho, yo puedo perforar el corazón de las personas con una rosa envenenada…

Al escucharlo decir eso como si fuera algo muy cotidiano dejo a Percy, Malcom y Annabeth boquiabiertos y a Quirón también, aunque no lo demostró. Cada vez que Atena envió a uno de sus santos al campamento estos asombraban por sus habilidades.

Camus sin querer elevo su cosmos, resentido porque estuvo observando las reacciones de Shura, Afrodita y Deathmask y Saga para ver si parecían o no avergonzados por lo sucedido, sin notar gran cambio.

"Así que Saga fue quien realmente movió los hilos en el santuario. Tenia mis sospechas, pero confirmarlo es…"

-Camus… ¡Camus vas a congelarnos a todos! – Replico Afrodita mientras se frotaba los brazos por el frio.

El reacciono, de nuevo sorprendido por no poder controlarse, eso lo desespero porque antes de ir ahí no tuvo problemas controlando su cosmos.

-Es mejor que vayan a dormir – dijo Quirón descansen y mañana me explicaran todo con mayor detenimiento. Vamos los llevare a la cabaña de Hermes.


Algo renuentes se retiraron a las cabañas ya la noche estaba avanzada, por lo que la llegada de Saga a la cabaña de Hermes, los habitantes de la cabaña de Hermes, aunque pudieron parecer curtidos a tantas llegadas de nuevos campistas también creían que esos nuevos integrantes eran diferentes a ellos, Connor hizo el proceso de forma mecánica y le asigno a Saga la cama más cercana en una habitación separada a Afrodita y Camus.

Sin ánimos de hablar Saga se separó de ellos y se fue a acostar, tenía demasiado lio en su cerebro como para dormir, pero prefirió estar a solas, realmente a solas él y sus pensamientos. Sin esa sombra que durante toda su vida el siguió y nublaba sus pensamientos.

Afrodita sea adelanto a Camus y se acomodó en la litera superior y de inmediato le dio la espalda a Camus.

Camus por su parte se contuvo las ganas de interrogarlo y se acomodó en la litera inferior mientras pensaba: "Mañana, mañana averiguare bien todo lo sucedido… Ahora solo espero que Hyoga esté bien."

Percy se separó de Annabeth, Malcom y Shura, el trío de hermanos regresaron cabizbajos a su cabaña. Shura se fue a la habitación que le asignaron, Annabeth intento hablar con él, pero se contuvo de último momento al ver los gestos que Malcom le hizo. Era mejor descansar.

Al caer en su cama quedo sin saber que hacer, ahora si daría uso de la voz de Piper para conciliar el sueño… porque todo era demasiado confuso ahora.

De alguna u otra manera todos los habitantes del campamento conciliaron el sueño, pero después de largo rato.


El gazebo estaba bellamente decorado, la temperatura era la ideal, la infusión de lavanda estaba perfectamente preparada, y ni hablar de los postres. Pero nada de eso calmaba los nervios de Atena debido a la reunión en que estaba.

La diosa eligió ver ahí a los dioses padres de sus santos, esperando tener el apoyo de ellos. La tensión podía cortarse con tanta certeza como el pastel que había frente a ella. Los dioses no podían ser más distintos y entre ellos se podrían guardar algo de rencor… más bien bastante. Siempre mantenían una delicada paz, porque trataban de no meterse en los asuntos de sus hijos y por eso, esta reunión era una bomba a punto de estallar.

-¿Entonces qué me responden? ¿Me apoyaran ante Zeus por esta vez? De lo contrario él insistirá que los devuelva a su mundo y allá solo les espera la muerte.

-No problema por mi parte – Kione dijo mientras tomaba su te que más bien parecía un granizado.

Atena pudo ver que Kione si parecía muy contenta de verse ahí, al llamarla se sentía reconocida por ella, y ya con eso obtuvo su visto bueno. Además, parecía disfrutar de la fiesta de té, aunque lo tomase ya frio.

-Esta es la segunda ocasión… Atena, pero como dije antes tienes mi apoyo - interrumpió por fin Tánatos sin alzar la mirada de sus galletas.

-¿Por qué la apoyas ahora? Son enemigos acérrimos en su mundo. – Deméter interrumpió con tono aburrido.

Atena apretó más la taza, pensando que definitivamente fue un error invitarla como mediadora. Pero necesitaba alguien de testigo y fue la única disponible, se ofreció a ello muy interesada y todos los demás dioses estaban demasiado ocupados, así que acepto.

-Normalmente mis hijos tienes una vida demasiado corta… ni siquiera llegan a la adolescencia, es una oportunidad de ver crecer a uno de ellos ya que, en su mundo original, no sería posible. – Tánatos respondió con una media sonrisa.

-Parece buena respuesta – Añadió Deméter.

-¿No será qué tienes para planes con él? – Atena replicó. – Es uno de mis santos, no permitiré que lo utilices.

-Esa pregunta deberías hacértela a ti misma. Reclamaste a uno de ellos como hijo propio, ¿Por qué no puedo hacer lo mismo? Yo tengo el mismo derecho.

Ella ya no respondió, por lo que Tánatos continuo con gran seguridad -No intervendré demasiado en su vida, como dije antes, quiero simplemente ser testigo de su vida en este mundo. ¿No es eso lo mismo que pretendes tu?

Atena lo miro con más fuerza, y Tánatos le devolvió la mirada con más intensidad con sus ojos dorados, la tensión comenzó a subir nuevamente.

Kione al sentir eso tosió un poco – Cambiemos de tema, exijo la construcción de una cabaña en el campamento mestizo para mi hijo lo más pronto posible. A él le agrada la tranquilidad y estar en un lugar con mucha gente no es bueno para él. Tampoco para quienes lo molesten, lo que pasó es ejemplo de que debe estar tranquilo.

-Anotado – Hermes respondió mientras escribía en una Tablet, tenía la tarea de anotar los acuerdos de la reunión para evitar problemas luego. -Eso estaba previsto con anterioridad, la construcción se hará al mismo tiempo que la de Tánatos. No tardará en estar lista, tenemos los planos standard para las cabañas, el interior se diseñará después.

Deméter también intervino – Entonces exijo que se arregle el huerto de mis hijos, ellos que con tanto amor cuidan de sus vegetales y se destruyó lo que tarda semanas en crecer.

Atena prefirió no responder a ese comentario, sabía que no era cierto, los hijos de Deméter podían hacer crecer lo que quisieran en tiempo récord.

Hermes intervino. -Eso no puede controlarlo ella, ni el joven santo tampoco. En todo caso quéjate con su madre, además el ya pagó por el accidente, quienes lo perjudicaron más fueron tus mismos hijos con su sistema de alarma. Si tan solo lo vieras al pobrecillo.

-¿De qué hablas? – Pregunto Tánatos sin mucho interés. – ¿Qué le paso?

-¿Qué le paso? Dejen les muestro - Hermes busco algo en su tablet, mientras se sonreía divertido.

Tanto Tánatos como Kione se acercaron curiosos.

-Tan solo miren como quedo luego de ser rociado por el sistema de irrigación del huerto de tus hijos Deméter. - Respondió Hermes y les mostro un video, en una proyección donde Afrodita frente al espejo y aun con sus cabellos y piel de un color morado trataba en vano de quitarlo de su rostro y solo consiguió obtener una tonalidad más rojiza al irritar su piel.

Kione y Hermes soltaron una fuerte carcajada al verlo.

-Ja ja ja ja, parece una berenjena con peluca – le dijo Hermes a Deméter mientras se agarró el estómago de la risa.

-Oh no… Deméter se cubrió la boca sorprendida al ver a Afrodita.

Tánatos casi soltaba la risa también, pero en ese momento el estrepito de una tetera al romperse los asusto.

- ¡¿Quién le hizo eso a mi hijo?!

Deméter se estremeció y hasta Atena volteo asustada ante el grito. Hermes, Kione, y Tánatos miraron como le estamparon un pastel a Deméter en el rostro.

-¡Mi hermoso hijo! Mi pequeño…. ¡¿Que le hicieron tus hijos maldita vieja?!

-¿Vieja? ¡La más vieja aquí eres tú y aun así…! – Deméter respondió mientras se quitaba el betún de la cara y contraataco.


Mientras en el campamento, Shura despertó adolorido, no supo en qué momento se quedó dormido, pero eso sí, durmió en una posición muy incómoda. El amanecer estaba cerca, podía sentirlo a fuerza de levantarse diario al alba. Se levanto y estiro sus músculos, mientras repasaba los hechos del día anterior. Sintió que ya no tenía sentido lamentar lo sucedido, si en verdad Atena, lo perdono y dio esta oportunidad era hora de hacer lo mejor posible y demostrarle que tuvo razón en enviarlo ahí.

-Todo buen día comienza con un buen entrenamiento. -Murmuro y salió de la cabaña mientras aún se oían algunos ronquidos y las respiraciones pausadas de quienes dormían ahí. Malcom sintió que salió de ahí, pero no comento sobre ello.

Shura pensó que era de los poco en levantarse temprano, pero se topó con un joven de cabellos oscuros como el suyo y ojos verdes. Al igual que el parecía listo para entrenar.

-Buen día – dijo con tranquilidad, Percy, esperaba ver salir a Annabeth y preguntarle cómo estaba, pero el primero en salir de la cabaña de Atena fue su nuevo hermano.

-Buenos…

-Así que eres el nuevo hermano de Annabeth, Shura. ¿es así?

-Así es.

- ¿Ella esta dormida?

Shura volteo hacia la cabaña -Creo que todos o la mayoría están dormidos. Pero ¿Quién eres?

-Soy Perseus Jackson, Percy para mayor facilidad. – Se acerco y estiro su mano - Soy hijo de Poseidón y novio de Annabeth lo que me hace mmh, tu cuñado.

Shura no pudo evitar pensar en lo dispareja que podía ser esa pareja, era tal como Deathmask le comento. Y se sonrió, no imaginaba que tal situación se diera en su mundo. Proviniendo de un mundo donde ambos dioses eran enemigos acérrimos…

-Creo que para decirme cuñado tendrían que casarse primero ¿no lo crees? – Pregunto divertido.

Percy también sonrió -Creo que sí, ¿Y tú pasaste mala noche?

-¿Por qué la pregunta?

-Traes la camisa arrugada, de la forma que solo lo hace el que dormir con la ropa de calle puesta. Y el pelo…

-La costumbre de estar preparado para cualquier batalla y mi cabello es así. Aunque no creo que podrías juzgar mi pelo viendo el tuyo.

-Sí, lo sé, el mío tampoco tiene remedio. -Percy dijo avergonzado -¿Qué te parece si te muestro el campamento? Vas conociendo el lugar y eliges donde estrenar. Esperemos que Annabeth despierte para cuando regresemos.

-No suena mal. – Shura respondió.

Ambos comenzaron a caminar.


Deathmask por su parte se levantó cansado, la cama era bastante cómoda pero aun resentía lo sucedido el día anterior. Por inercia inicio sus estiramientos matutinos y se sonrió. Ya que iba a estar mucho tiempo ahí, tenía que preparar el mejor plan posible para disminuir ese tiempo y el tiempo que pasara ahí debía ser cómodo para él.

Tras una agradable visita al baño iba de regreso a su habitación cuando escucho unos pasos acercarse con cautela hacia la habitación de Nico. Miro una silueta tratando de ocultarse, pero para él era más obvio que un elefante en pleno día.

Se acerco con sigilo al intruso e invoco a unos espíritus, estos sacaron sus manos a través del piso y atraparon a la persona que entro al lugar. El chico cayó y grito sorprendido.

-¡Nico soy yo, ya suéltame!

-¿Y quién es yo? Se acerco Deathmask y puso su rostro frente al chico rubio.

El jovencito lo miro detenidamente -Tu eres el hijo de Tánatos.

-Y tu… no tengo idea.

-Soy, soy Will solace… hijo de Apolo.

-¿Y qué hace un hijo de Apolo aquí a esta hora?

-Vine a traerle su desayuno a Nico.

Deathmask miro un contenedor plástico con comida en las manos del chico y estuvo tentado a arrebatárselo, pero en ese momento Nico salió de su habitación.

-Suelta a Will de inmediato.

-¿Y si no quiero hacerlo?

-¿Quieres una repetición de lo de ayer? – Dijo Nico y Deathmask se rió, por alguna razón ver al chico con piyamas disminuía su nivel de amenaza

-No me molestaría una revancha. Aunque creo que yo iba ganando antes de nos interrumpieran. – Y causo que sus fantasmas movieran a Will por el suelo lejos de Nico.

Nico grito desesperado esta vez - ¡Déjalo en paz! – la presencia de Nico y la oscuridad a su alrededor aumento.

Deathmask soltó a Will de inmediato, al notar en la mirada de Nico, más que una simple molestia. Esa era una mirada de quien realmente estaba dispuesto a matar a quien lastimara a un ser querido, ya con su experiencia con Shiryu fue suficiente.

-Entiendo… Solo detuve a un intruso, tú no tienes sentido de seguridad en este lugar. Pero si te traen el desayuno a la cama, no soy quién para impedírtelo - Respondido mientras se dirigía a la puerta – Pero escuche que hay un toque de queda y muchas reglas por ahí… no sé qué diría cierto centauro si se entera de esto...

-¡Espera! – Will y Nico gritaron al mismo tiempo.

Deathmask apago su sonrisa antes de voltear.

-¿Sucede algo?

-Por favor no le digas a Quirón nada de esto. – Nico dijo con voz suplicante.

-¿Qué gano yo con callarme? – Deathmask cruzo los brazos.

-Un favor…

-¿El favor que sea? – Deathmask dijo divertido.

Will intervino – No Nico, es mejor arriesgarnos a un castigo con Quirón, no confió en que te pida algo bueno.

Nico supo que podía ser peligroso lo que acababa de decir, así que puso condiciones también.

-Cualquier favor, mientras este no ponga en riesgo de muerte a las personas, cause problemas en el campamento o sea dañino de alguna forma para los que están aquí.

Deathmask dijo – Eso me deja con favores muy aburridos… pero ¿Por qué no? Ya luego cobrare ese favor, los dejo aprovechen su tiempo.

Will y Nico lo vieron salir de la cabaña y respiraron tranquilos.


Casi al mismo tiempo Camus se levantó, y miro a la parte superior de la litera, Afrodita estaba profundamente dormido. Al parecer todos en la cabaña de Hermes aun dormían. Así que lo agito para despertarlo. Afrodita primero se quejó y por fin reclamo.

-¿Se puede saber porque me despiertas a esta hora? necesito dormir– Afrodita al ver la poca luz natural intento volver a dormir.

-El aire frio matutino es bueno para la piel. – Camus intento dar una razón para despertarlo.

-Tonterías, todos los humanos necesitan al menos 6 horas de sueño para verse bien y solo pude pegar el ojo por un par de horas anoche.

-Eso fue más que yo, no pude dormir por más que lo intenté.

Afrodita por fin saco la cabeza de entre las cobijas y rezongo -Yo estaba aquí, en la cama de arriba. Tus ronquidos me indicaron lo contrario.

-Yo no ronco. – Camus replico de inmediato.

-No… solo ruges… y si eso le agrego lo incomodo de la litera. No tuve buena noche.

Camus miro enojado a Afrodita – Piensa lo que quieras, estoy seguro que no ronco.

-Si así quieres engañarte… déjame dormir, todavía no amanece.

-Necesito que me cuentes lo que realmente sucedió en el santuario.

Afrodita supo que ya no iba a dejarlo dormir así que bajo de la litera enojado -¿Y para que quieres saberlo?

-Simplemente lo necesito - Camus respondió.

-Y yo necesito ir al baño, si quieres respuestas tendrás que esperar.

-Estaré afuera, no te tardes.

Camus salió de la cabaña y vio Saga, sentado en las escaleras exteriores, al parecer se levantó incluso más temprano y se acercó sin preocuparse en ocultar su hostilidad ante él.

-Quiero respuestas – hablo fríamente Camus.

-No lo dudo - Saga musito…

Afrodita soltó el aliento al entrar al baño, se escapó del interrogatorio por un momento, pero sabía que no podía hacerlo por siempre. Al verse al espejo y el horrible color que le quedo en su piel supo que comenzaba a pagar su error. Se echo agua al rostro para despabilarse, no le quedaba de otra, que tomar más jabón y tratar de quitarse ese horrible color en su piel. Y esos esfuerzos inútiles fueron los que los dioses miraron gracias a la tablet de Hermes.