Capitulo 15

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Hinata no sabía cómo comenzar, no quería romperle el corazón al chico, pero tenía que ser sincera, aunque le agradara Lee, ella no estaba dispuesta a tener problemas con su padre por algo que apenas estaba comenzando a suceder, apenas habían compartido un beso y eso ahora contaba a su favor.

Lo cierto es que tampoco se sentía enamorada, sólo alagada de gustarle al muchacho.

—¿Que sucede Hinata-chan?, estás muy callada. —dijo él caminando hacia una toalla.

Ella lo miró, él estaba sudando mucho después de estrenar, Rock Lee se secó el rostro y luego sus musculosos brazos, Hinata caminó hacia él.

—Lo siento Lee-kun, pero ya no podemos vernos, mi padre no está de acuerdo con nuestra amistad.

Su padre controlaba sus amistades y sospechaba que tantas reuniones con Rock Lee terminarían en algo más que una amistad entre los dos.

—¿Él se entero de mis intensiones?, porque si es así voy ahora mismo y le presento mi respeto, no quiero que piense nada malo de ti.

Hinata tuvo que sostener su brazo antes de que el enérgico chico cometiera un error.

—No, por favor, no hagas enojar a mi padre, entiende por favor, él está preocupado de que me enamore de ti, porque yo no puedo casarme con alguien que no sea de mi clan.

Lee frunció el ceño, porque era obvio que quería que Hinata se enamorara de él. —Pero Naruto no era de tu clan —argumentó.

—Con Naruto-kun era una excepción porque es el héroe de la guerra, un shinobi muy poderoso.

Debió tener un poco más de tacto al decir eso ultimo, pues terminó por ofender al joven, él miró con orgullo hacia la pared, no iba a luchar por una mujer que al parecer ni siquiera quería valorarlo como un ninja fuerte.

—Está bien, lo comprendo, perdón por haberte puesto en una situación difícil con tu padre.

Caminó hacia la esquina del gimnasio para recoger su morral donde llevaba las cosas con que entrenaba y luego se dirigió hacia la puerta.

—Espera Lee-kun, no me he expresado bien, lo que quise decir es que…

—Entendí, estoy bien, no te preocupes por mí. —el ninja le regaló una sonrisa que no llegaba a sus ojos, él siempre era amable sin importar el momento —cierra la puerta cuando te vayas. —le recordó antes de irse.

Hinata se quedó un rato más sintiéndose culpable. Lee era divertido y tierno, la había tratado incluso mejor que Naruto, esperaba que consiguiera a una chica que si pudiera estar con él sin problemas, pero sobre todo, alguien que lo hiciera feliz.

Sintiendo desdichada Hyuga regresó a su casa, fue inevitable recordar el dolor de haber dejado ir a Naruto-kun, él siempre seria el amor de su vida. Se acostó en su cama pensando en su vida y se prometió ser muy cuidadosa y no ilusionarse con nadie más que no estuviera a su nivel, que no fuera aceptado por su familia.

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Naruto había estado un largo rato esperando a Sakura fuera del hospital, hasta que se le ocurrió preguntar por ella y le dijeron que ya se había ido, fue a su apartamento y tampoco estaba, necesitaba hablar con ella y que su partida de esa mañana no se malinterpretara, así que decidió esperarla ahí.

Se deslizó al lado de la puerta y murió de aburrimiento mientras la esperaba, jugando con un hilo suelto de su pantalón imaginó que quizás se había ido a comer a casa de sus padres o estaba en algún puesto de comida, sabía que ella era una perezosa a la hora de cocinar. Luego de un tiempo indeterminado escuchó pasos y sonrió cuando la vio, se apresuró a levantarse del suelo.

Sakura rodó los ojos cuando lo vio con una rosa en la mano y un pequeño peluche, ¿acaso el muy cretino pensaba que con esas cosas iba a olvidar que la abandono como a una prostituta?, Haruno se obligó a tratar de mantener la calma, pero era difícil cuando en realidad quería patearlo y enviarlo al sol para que se quemara.

Naruto esperó a que ella misma se acercara.

La chica suspiro y continuó caminando por el pasillo mientras buscaba las llaves en su bolso. No lo quería ver, ni mucho menos escucharlo, pero lo conocía demasiado bien como para saber que no la dejaría en paz hasta que lo dejara hablar.

—Hola Sakura-chan. —dijo extendiendo la rosa y el peluche hacia ella apenas la joven se acercó a la puerta.

—¿Qué haces aquí? —le preguntó sin aceptar sus regalos.

Naruto ya sabía que la encontraría molesta, no insistió en que aceptara sus regalos, primero tenía que aclarar las cosas, —pues vine a verte, después de lo que hicimos yo quería estar allí cuando despertaras pero…

—Pero tenias cosas que hacer. —completó ella.

—Sí, yo quería…

—No importa, mira Naruto estoy cansada y sólo quiero dormir. —dijo sacando las llaves de su bolso.

—Pero tenemos que hablar. —insistió inquieto.

—No hay nada de qué hablar. —dijo con seriedad.

—¿Porque estás siendo tan fría?, me fui porque tenía que comprar víveres para el desayuno que quería hacerte, si se te olvida no tienes nada en ese refrigerador.

Sakura rió con sarcasmo, —y en el camino tropezaste con los labios de Karin.

Naruto cerró la boca justo cuando estaba a punto de hablar, no podía tener tan mala suerte, ¡carajooo!, pero no iba a perder a Sakura-chan por algo como eso.

—Yo tampoco me esperaba ese beso, ella estaba muy emocionada.

Sakura abrió la puerta, —no necesito saber cómo terminaron enrollándose.

Naruto entró rápidamente antes de que ella lo dejara afuera.

—¡No quiero hablar Naruto!, ¡por la paz!, es mejor que lo dejemos así, tú por tu lado y yo por el mío.

Naruto comenzó a desesperarse, —no puedes estar hablando en serio, nosotros nos queremos, iba a pedirte que fueras mi novia.

Ella resopló, —yo no seré la novia de un hombre que vive con otra chica, chica a la que besa públicamente, ¿crees que estoy hecha para llevar cachos?, no, no lo estoy.

—¡No tengo nada con Karin! —replicó comenzando a enojarse, ¿porque ella tenía que estar tan empecinada en creer que había algo entre ellos?

—Ajá, ¿y qué más?, si ya terminaste puedes irte.

Literalmente le estaba echando en cara que no creía en él.

—¿Que tengo que hacer para que me creas?

Ella se cruzó de brazos y lo miró con rabia —nada, porque ya no quiero nada tuyo, ahora haz el favor de olvidarme.

Naruto dejó la rosa y el osito sobre el sofá y con un movimiento rápido tomó ambas manos de la pelirosa. —voy a pedirle a Karin que se vaya de mi casa, lo haré por nuestra relación, y cuando mañana la veas salir por la gran entrada sabrás que mi corazón es sólo tuyo.

Sakura se soltó del agarre, a eso se refería con las palabras bonitas, no sabía donde él había aprendido a ser tan galante, pero ya no iba a caer más en su labia.

—Pues ver para creer, ahora por favor márchate.

Naruto la miró una última vez antes de irse, Sakura suspiro y se recriminó mentalmente por estar haciéndose ilusiones otra vez, lo más seguro era que Naruto no pudiera cumplir su palabra porque era incapaz de abandonar un amigo, y aunque le molestara, Karin era una de ellos, pero se besaron y eso no hacen los amigos.

Tendría que verla irse para creerle.

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Karin estaba muy contenta preparando su equipaje para el viaje cuando Naruto llegó, el rubio entró y comenzó a caminar de un lado para el otro, estaba más hiperactivo que nunca.

—¿Qué pasa?, me estás mareando.

Naruto sonrió, esa chica lo conocía muy bien, sabía que podía contar con la ayuda de Karin, confiaba en ella, —tengo un plan para mañana.

—¿De qué hablas? —le preguntó ella sentándose en el reposabrazos del sofá.

—Sakura-chan vio el beso que me diste y se ha enojado, está en plan de que no me cree nada, tuve que decirle que te pediría que te fueras, así que mañana nos iremos por separado.

Karin levantó ambas cejas, —no le dijiste que vamos juntos de misión.

Naruto chilló —¡estás loca!, me mandaría al demonio si se lo digo, no es necesario que lo sepa, esto se resolver fácil, con el dinero de la misión podrás alquilar algo cuando regresemos, así ya no tendré problemas con ella por eso.

Ella bufó, —que optimista, no me alcanzara, necesito alquilar algo que tenga cocina y baño, no pienso usar baños públicos, ni tener que comer en restaurantes todos los días.

Karin necesitaba al menos realizar dos misiones para conseguir el dinero necesario, aunque quizás podía vigilar al Hokage y conseguir algo más vergonzoso para poder sacarle dinero.

—Te daré mi parte también. —agregó Naruto muy seguro de su plan.

—Bueno, eso me parece perfecto, entonces tendremos que ponernos de acuerdo, aunque sigo pensando que es tu oportunidad de deshacerte de Haruno.

Naruto la ignoró y comenzó a preparar sus cosas para el viaje de mañana.

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A la mañana siguiente Sakura se levantó temprano, hoy desayunaría en la cafetería que estaba frente a la entrada de Konoha, quería saber si era verdad que Karin se marcharía de la villa.

—¡Buenos días Sakura-chan! —la saludó un muy sonriente rubio.

Sakura se sorprendió de ver a Naruto allí, pero intento fingir indiferencia, —Buenos días, ¿qué haces aquí?

—Vine a desayunar contigo.

—Espero que no andes siguiéndome. —lo regañó mirándolo severamente.

Él sonrió, sabía que ella estaría allí, asegurándose de si era cierto a no, que Karin se iba.

—Nah, yo ya no hago esas cosas.

Sonrió nuevamente ocupando el asiendo libre cerca de ella y le robó una tostada con algo dulce arriba —¡oye, suelta eso!

Naruto masticó con gracia, mientras ella apartaba el resto de la comida lejos del rubio, —está buena, pero prefiero el ramen.

—El ramen es la comida más barata.—comentó ella manteniéndose indiferente.

—Lo sé, pero yo soy un hombre que prefiere ahorrar su dinero para cosas esenciales.

—Oh, entonces eres uno de esos mezquinos. —se mofó antes de llevar un bocado de comida a su boca.

Iba a seguir burlándose pero vio a la pelirroja detenerse un momento frente a la entrada de Konoha mientras le revisaban los documentos y el equipaje. Sakura se sintió tan feliz que por poco se levanta y besa a Naruto, se mordió los labios conteniendo la sonrisa mientras la veía irse.

Naruto había observado ambas escenas, la de Karin marchándose y la de una Sakura muy feliz, pero sin atreverse a decirle algo.

—No soy mezquino no, ahorro para el futuro, tengo que tener dinero para poder comprar una casa grande si quiero tener una esposa e hijos.

La miró intensamente mientras decía eso, pero Sakura no le prestó mucha atención.

—Karin se fue, no esperaba que realmente le pidieras que se fuera.

Naruto se encogió de hombros, —me costó decirle que se fuera, pero lo hice para que ya no te sientas amenazada.

—¡Yo no me sentía amenazada!, quería que me dieras mi lugar. —dijo de malhumor.

—¿Y cuál es ese lugar? —sonrió apoyando ambos codos sobre la mesa para verla más cerca.

Haruno se ruborizó pero se las ingenio para responderle —respeto, ¿cómo te sentirías tú si yo viviera sola con un hombre muy guapo?

Naruto frunció el ceño recordando a Sasuke, por alguna razón imaginó que ella estaba hablando de su otro compañero de equipo. Y también recordó que Kakashi le había dicho que él tenía deseos de regresar a la villa, pero prefirió no compartir esa información con ella.

—Me sentiría enojado, pero sé que tú no lo harías porque te gusta cuidar tu reputación, y eso me encanta —sonrió como si hubiera ganado la discusión.

—Eso depende de la situación, recuerda que te ofrecí quedarte en mi casa. —se defendió ella, no le gustaba perder ante él.

—Sólo porque estabas celosa Sakura-chan, y además a la final ni eso te hizo vivir con un hombre siendo soltera. —respondió con diversión.

—Eso es historia pasada, no quiero recordar a esa zorra. —se quejó como una niña.

Naruto soltó una carcajada y luego dejo de reírse con la mirada irritada que le lanzo la pelirosa. —por cierto, mañana tengo una misión y saldré por unos días.

Sakura se sintió decepcionada porque quería pasar más tiempo con él. —entonces creo que podríamos tener una cita antes de que me vaya. —agregó el rubio.

—Eso suena bien, mi turno termina a las ocho, —miró el reloj —y ya me tengo que ir.

Naruto también tenía que irse, alcanzar a Karin y decirle que tendrían que esperar hasta mañana porque él tenía una cita con Sakura-chan, eso no estaba en sus planes, pero no pensó que ella estaría tan de buen humor, no podía dejar pasar una oportunidad así.