Disclaimer: Ni Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen.

Epifanía

Dudosa, con temor de acercarse, Videl se mantenía quieta aún asimilando el asombro que la ha gobernado por los últimos quince segundos. De soslayo, mirando a un sonriente Gohan que le asentía con la cabeza, Videl buscaba una respuesta a una pregunta que ni siquiera podía formular. El tiempo continuaba pasando esperando por su reacción, el brillo de Shenlong seguía bañándolos a los cuatro.

Sí, eran cuatro siluetas humanas las que se dibujaban gracias a la poderosa luz de aquel dragón ancestral. Dos de ellas les pertenecían a Gohan y a su suegro, los únicos hombres allí presentes. La tercera era la de Videl, quien, todavía sumida en la incredulidad, compartía la mudez de su padre. Ambos; a pesar de haberse integrado al loco mundo de Goku y compañía, no estaban listos para esto.

Y la cuarta, perteneciéndole también a una mujer, experimentaba una sorpresa igual de inmensa que la de ellos. Sin embargo, sabiendo que tarde o temprano volvería a ser arrancada de la tierra de los vivos, la resucitada aparición no vaciló en ser la primera en avanzar. Gohan, por su parte, dio unos pasos hacia atrás queriendo darles espacio, esto era algo que les correspondía solamente a ellos.

– Te recordaba más alta…

– Parece que has crecido mucho, hija…

Un par de ojos azules se enfocaron en sus homólogos, aquellos zafiros se estudiaron entre sí descubriendo los notorios cambios que resaltaban en un lado; entretanto, el otro extremo, permanecía inmutable como si los muchos años desde su fallecimiento no hubiesen sucedido. Una de ellas yacía congelada en la eternidad, a la otra; por el contrario, aún le quedaba mucho por vivir.

– ¿De verdad eres tú, Miguel?

Gohan, dibujando una suave sonrisa, invitó con un gesto a Mr. Satán para que se aproximase a su difunta esposa. Viéndolo hacer precisamente eso, Gohan lamentaba que las personas fallecidas por causas naturales no pudiesen ser revividas permanentemente; no obstante, negociando con Shenlong, al menos pudo lograr que éste la trajera de regreso por una hora.

Levantando la vista, mirando como las esferas se esparcían por el cielo, Gohan se dio la vuelta alejándose de aquella pequeña colina en las montañas Paoz. A sus espaldas, fundiéndose en un profundo abrazo, ahora se veían tres figuras unidas bajo el resplandor de la luna. No importaba que una de ellas ya no perteneciera a este plano existencial, eso no cambiaba el hecho de que eran una familia.

Fin

Hola, antes que nada quiero agradecerle a la página de Facebook Fanfics de Gohan y Videl en español por haber organizado este desafío. Espero que esta pequeña historia haya sido de su agrado, estaré muy agradecido por cualquier opinión que me regalen. Lamentablemente por mi apretado tiempo no pude desarrollar más la idea, pero al menos me siento feliz por haber podido participar en el reto.

Muchas gracias por leer y hasta la próxima.