CAPITULO 3:Una atracción irresistible

Algo que Perséfone describiría como un lobo alado de unos 3 metros de altura estaba frente a ellos. Hades se puso delante de ella de manera protectora y lanzó una bola de fuego hacia la criatura. Ésta la esquivó, y saltó hacia ellos.

El dios de los muertos sin inmutarse lanzó otra bola de energía que esta vez le dio de lleno.

-¿De dónde diablos ha salido eso?- Preguntó Hades sin comprender muy bien como ese ser había podido burlar la protección impuesta por Zeus a aquel lugar.

-¿Y tú me lo preguntas?-

Para su sorpresa dos criaturas idénticas a la anterior aparecieron. El dios miró a la joven de reojo y la tranquilizó:-No te preocupes Seph. Da igual cuantos bichos de estos haya, puedo con todos.-

La chica se sentía tranquila, sabía que al lado de Hades no podía pasarle nada malo.``Seph…´´. Nadie la había llamado nunca así. Le gustaba como sonaba. Pero sus pensamientos fueron interrumpidos cuando las dos bestias se lanzaron a la par sobre ellos, siendo eliminadas sin contemplación por el señor de los muertos.

Éste miró hacia los lados, no parecía que hubiese más de esas criaturas. Debía dirigirse a la fiesta y averiguar que rayos estaba pasando.

Cuando volvieron donde estaban todos los dioses Hércules clavaba su espada en el último de los lobos alados que quedaban vivos. El escenario daba pena. Mesas, sillas, vasos… todo estaba roto y tirado por el suelo, parecía que había provocado Eolo un ciclón.

Todos aplaudieron al héroe, y Meg que no paraba de buscar a su hermana se paró en seco cuando la vio aparecer acompañada de él. Los aplausos cesaron y todas las miradas se posaron en Hades y Perséfone.

Todos se dieron cuenta de que el vestido blanco de la mortal estaba rasgado y con una gran mancha roja que probablemente fuese sangre. Aquello no era un tanto a favor de Hades.

-¡Perséfone!.- Meg corrió hacia abrazó y acto seguido la examinó.

-¿Qué te ha hecho?¿Estás bien?.-

El resto de inmortales miraban a la pareja en silencio. Hades conocía esas miradas. Todos pensaban que él era el responsable del estado de Perséfone, y lo más probable es que pensasen que también tenía algo que ver con aquel destrozo.

-No me ha hecho nada, estoy bien.-

-Me la encontré andando por la playa, seguramente escapando de alguna de esas bestias. La acompañé hasta la fiesta, eso es todo.- Dijo Hades. Odiaba mentir, pero no quería tener problemas con Megara. Más bien no quería que Seph tuviese problemas con ella. Sabía que Meg no le permitiría tener ni el más mínimo contacto con su hermana.

Seph miró hacia Hades.¿Por qué decía aquello?¿No quería que los relacionaran?¿Qué tenía de malo lo que habían hecho? Aunque se dio cuenta de que ella tampoco le había dicho a nadie que llevaba dos días viéndole.

La mujer de ojos violetas no le dio oportunidad a decir nada más. Agarró a su hermana de los hombros llevándosela de allí.

-Vayámonos a casa. No quiero que estés ni un segundo más cerca de él.-

``Ya está.Se acabó el llevarnos bien´´. Pensó el señor del averno. Meg le contaría todo sobre el incididente titán, y Perséfone no querría volver a hablar con él. Después de todo demasiado había durado aquello sin que la prometida de Hércules se enterase. Aunque si no hubiesen aparecido aquellos invitados no deseados…

-¡Hades!.- Era la voz de jefe de los dioses. Zeus no entendía que había pasado. Sus medidas de seguridad eran efectivas, y si había un sospechoso de haberlas burlado y haber intentado sabotear el compromiso de su hijo ese era Hades.

El dios de los muertos se acercó hacia su hermano.

-¿Qué ha pasado aquí Hades?-

-Eso mismo me gustaría saber a mi-

-¿Estás diciendo que no tienes nada que ver en esto?-Zeus quería confiar en su hermano, pero era todo demasiado sospechoso, y sentía las miradas del resto de dioses sobre ellos dos.

El dios de ojos dorados se imaginaba que todos lo iban a relacionar con el incidente. Para una vez que no hacía nada era acusado.-Yo no tengo nada que ver con lo que ha pasado.-

-Y dime,¿Qué hacías con la hermana de Megara?Traía un aspecto horrible-

-Ya lo he dicho. Me la encontré y la acompañé a la fiesta. No tengo nada que ver con esto-

Apolo miraba fijamente a Hades. Sabía de buena tinta que mentía, lo que no sabía era porqué, no sabía que tipo de relación tenía con Perséfone.¿Estaría la mortal relacionada con aquello?¿Trabajaría para él?Eso lo explicaría aunque por una parte le decepcionaba. La encontraba muy atractiva. Siempre le habían atraído las mortales pero esque esa se llevaba la palma. No dijo nada por si acaso. Si trabajaba para Hades tarde o temprano se sabría.

-La fiesta ha terminado.-Sentenció Zeus.

-¿Puedo marcharme ya?-De lo único que tenía ganas en ese momento el señor de los muertos era de marcharse de allí. Había sido un estúpido pensando que las cosas podían ser diferentes, no cambiarían si no las cambiaba él personalmente, todo seguiría igual para siempre.

Mientras tanto en el Inframundo una diosa no paraba de reir mientras observaba su bola de cristal. Podía ver como aquel ejército de lobos alados destrozaban todo. Hécate sabía perfectamente que esos lobos no iban a poder contra los dioses, pero había sido muy divertido, y además sabía que todas las miradas se centrarían en Hades. Tenía que conseguir que la semilla de la duda creciera y Zeus acabase desterrando a Hades. Eso la convertiría en la reina del Inframundo.

Dejó de reir cuando vio que Hades estaba con una mortal. Vió como la protegió frente a las criaturas y la volvió a llevar a la fiesta. ¿Qué hacía Hades con una mortal en una cala? Normalmente los mortales no se acercaban a Hades. En realidad ni los mortales ni los inmortales.

Tendría que vigilar de cerca a aquella chica, había algo en ella que no le daba buena espina. Hécate se iba a convertir como fuese en la reina del Inframundo, y no iba a dejar ningún cabo suelto.

Tras el incidente en la playa se acordó que la próxima fiesta se haría en la Atlántida, en el palacio de Poseidón. Eso significaba que solo los dioses y semidioses podían ir, por lo que Megara y Persefone no podrían asistir.

Zeus no podía dejar de pensar en que su hermano tenía algo que ver con lo que había pasado en la fiesta, pero no podía demostrarlo. Le mosqueaba la relación que tenía con esa mortal hermana de Megara. Estaba seguro que se habían visto en dos ocasiones por lo menos, y que estuviesen juntos cuando sucedió el ataque no era algo casual. No era la primera vez que Hades tenía a mortales a su servicio, y empezó a pensar que Perséfone era una de ellas.

Hades estaba obligado a ir. Tras el incidente lo tenían mucho más controlado que antes. No le hacía ninguna gracia ir al palacio de Poseidón, y además, sabía que allí no podía haber mortales, por lo tanto Perséfone no asistiría.

¿Porqué sentía esa sensación de pena al pensar que en la próxima fiesta no iba a verla?``Quizás ella ni siquiera quiera verme… Megara habrá corrido a contarle mi intento de toma del Olimpo…´´ No sabía bien cuando volvería a ver a esa chica. Quizás… quizás debería contarle él mismo lo del Olimpo. Después de todo ¿qué mas daba? Se acabaría enterando tarde o temprano.

Intento serenarse. Haría las cosas paso a paso y ya vería como actuaba. Ultimamente estaba demasiado nervioso, y eso no era propio de el. También tenía pendiente hablar con las parcas. Esa chica le desconcentraba.

Mientras tanto en la villa de Hércules… Persefone volvía de la casa donde Hipócrates curaba a los enfermos. Llevaba 3 días que apenas estaba en la villa, siempre en la consulta ayudando a Hipocrates. Estaba muy confundida. Intentaba alejar a Hades de sus pensamientos, pero cuanto más lo intentaba, más invadía su mente.

Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando encontró a Meg en la puerta de su casa.

- Per, tenemos que hablar.-

Hades se dirigió a la estancia donde estaban las Parcas. Necesitaba hablar con ellas y ver si había alguna posibilidad de que le respondiesen sobre el incidente de la fiesta. Pero no solo quería hablar de eso.. durante los tres meses que estuvo en el vórtice de las almas lo único que le ayudaba a no consumirse era una palabra… venganza.

Mientras tanto en la villa de Hercules Meg y Per hablaban en la cabaña de ésta. Megara le contó sobre el intento de toma del Olimpo y como Hércules había mandado de un puñetazo a Hades al vórtice de las almas. Sólo obvio la parte en la que ella era secuaz de Hades y traicionaba a Hercules…

Perséfone escuchó sin interrumpir toda la historia. No sabía bien como sentirse. Es cierto que no conocía mucho a Hades, pero no le había parecido en absoluto un villano o alguien malvado. Y si fuese así, ¿ Por qué Zeus le permitía asistir a la boda de su hijo? ¿Por qué no le encerraba en el tártaro? Y sin tan malvado era ¿ Por qué se había preocupado por ella? Está claro que Hades la había protegido, podía haber dejado que las bestias de la fiesta la matasen.

-¿Por qué me cuentas todo esto?.- Preguntó

-Porque no quiero que te haga daño. Hazme caso, no te acerques a él.-

Meg observó el rostro de su hermana. Su expresión era muy seria, casi como si estuviese calculando lo que hacer. Si era verdad que su único acercamiento al dios había sido al huir de aquellos lobos en la fiesta… ¿ Por qué parecía estar dolida?

-Per, quiero que me prometas que no te acercarás a él.-

La joven rubia levantó la vista hacia su hermana. No quería admitir que de alguna manera empatizaba con él, que había algo en él que le hacía confiar, que le hacía creer que no era tan malo, pero no podía decirle eso a su hermana. Él había mentido, había dicho que no se conocían, que había sido coincidencia que apareciesen juntos.

-Está bien.-Respondió Perséfone.Y acto seguido se levantó para salir a recoger algunas plantas medicinales. Necesitaba relajarse.

Cuando la joven rubia se disponía a salir de la mansión, vio entrar a Hércules con una muchacha pelirroja.

-Os presento a mi amiga Cassandra. -Dijo un feliz Hercules. -Estudiamos juntos en Atenas y ahora es vidente en el oráculo de Delfos.-

Mientras tanto en el inframundo las parcas estaban muy solicitadas. Hécate había ido a visitarlas. Y no había salido muy contenta la verdad. Había ido a ver que podía hacer para que Hades se marchase del inframundo, y se encontraba con que ella sería la que abandonaría el inframundo. Por supuesto las Parcas sólo contaban lo que les interesaba, y aunque no habían entrado en detalles, le habían revelado que una joven de cabellos negros ocuparía su palacio algún día.

Eso no tenía ningún sentido para ella… si Hades se casaba algún día, su esposa compartiría el palacio con el. Lo único bueno, si es que podía haber algo bueno, esque la joven que había visto con Hades el otro día era rubia, aunque dudaba mucho que los intereses de esa muchacha se centrasen en el dios de los muertos.

Poco después fue Hades a visitar a las Parcas. Ignorando la visita de Hécate.

-Buenas tardes señoras.-

-Sabíamos que saldrías del vórtice de las almas.-

-Sabíamos que vendrías .-

Hades intento calmarse. Sabía lo molestas que podían llegar a ser y no conseguiría nada con un ataque de ira.

-Como ustedes lo saben todo, las dejare hablar. Después de todo, ya sabrán lo que quiero preguntarles.-Dijo Hades lo más sereno posible.

Las parcas rieron.- ¿ Por la joven rubia? Esa chica es la pieza que necesitas para conseguir tu venganza.-

Hades se quedó mudo. No esperaba que fueran por ahí los tiros.

-¿Qué tiene ella que ver en esto?-

-Esa joven puede resultarte muy útil, si emplear tus cartas sabes-

-Se te van a plantear dos opciones: podrás conseguir tu ansiada venganza engañando a la chica y atrapándola en el inframundo para siempre. Hércules será capaz de darte sus poderes a cambio de la chica, Megara se lo pedirá. Con Hércules fuera de juego y con ese poderoso rehén, podrás conseguir la victoria.-

-¿Poderoso rehén?-Preguntó Hades. Es cierto que la muchacha era hermana de Megara, pero dudaba que eso importase a los dioses.

Las arpías rieron.-Ya hemos hablado demasiado.- Y desaparecieron dando vueltas alrededor del ojo.

-¿ Y la segunda opción?- La ultima vez tampoco le habían dicho la segunda opción y era acabar en un río lleno de almas absorviendole la energía. Intento calmarse, había otra cosa que tenía pendiente. Quería hablar con Perséfone. No estaba muy satisfecho con lo que le habían dicho las parcas, su venganza era algo personal, entre él y los dioses, no quería meter a Perséfone en medio, y menos con mentiras y engaños. Aunque la idea de que ella comiese granada de los muertos y se quedase en el Inframundo se le hacía terriblemente seductora.

Tenía que pensar como iba a jugar sus cartas. Vengarse de todos los dioses y salir del inframundo era tentador, pero eso suponía meter en medio a aquella mortal,y aunque lo intentaba, no podía evitar sentir una punzada en el estómago cuando pensaba en ello. ¿Por qué demonios tenía que ser tan agradable y despertar su simpatía? No era alguien que sintiese cariño o simpatía por la gente, pero ella había conseguido caerle muy bien.

-¡Diablos!¡Todo sería más fácil si no la conociese!-Dijo para si mismo antes de salir del Inframundo desapareciendo en una nube de humo.

Perséfone se encontraba recogiendo plantas medicinales para llevarlas a la consulta. Estaba enfrascada en sus pensamientos. Su conversación con Meg, todo lo que le había dicho sobre Hades… y luego estaba Cassandra. Esa chica de por si era extraña, pero con ella se había comportado de manera muy extraña, como si la hubiese visto antes, incluso si no fuese un disparate se atrevería a decir … que se había comportado con ella como si le tuviese miedo.

Hades la observaba con su casco de invisibilidad. No pudo evitar pensar que estaba muy graciosa con su ceño fruncido mientras metía plantas y hierbas en una bolsa, como si estuviese enfadada. Y sin darse cuenta esbozó una gran sonrisa.

La vio sentarse en un claro, revisando lo que había recogido, y decidió que era el momento de acercarse.

Sigilosamente se puso detrás de ella y le tapó los ojos con las manos. Se acercó suavemente a su oído y le susurró:-¿Quién soy?.-

Perséfone de primeras se asustó y dio un respingo, pero acto seguido cuando escuchó su voz se tranquilizó.

-¿Hades?.-

Este apartó sus manos de los ojos, y cuando la muchacha se volvió sus ojos azules se abrieron como platos.-No puedo creerlo, ahora me estoy volviendo loca.-

-¿Qué?.- Dijo el dios de los muertos sin darse cuenta que llevaba puesto su casco de invisibilidad, y que la mortal no podía verle.

La joven dio un pequeño grito y miró hacia los lados, haciendo que Hades comprendiese lo que pasaba. El dios se quitó el casco, apareciendo ante los ojos de una atónita Perséfone, que con la sorpresa cayó hacia atrás, quedándose tumbada en el suelo.

Hades le sonrió, y le dio la mano para ayudarla a levantarse.- Quizás si que estás un poco loca.-

La mortal tomó su mano, y al incorporarse quedaron sus cuerpos casi pegados. ¿Cómo alguien que según su hermana había hecho cosas tan horribles podía resultarle tan… agradable? No podía evitar pensar que tenía que haber algo detrás, algo que sólo ella se había aventurado a buscar. Se quedaron mirándose a los ojos intensamente sin soltarse la mano.

Hades no pudo evitar pensar en lo que habían dicho las parcas mientras la miraba, mientras sentía la calidez de su mano, de su cuerpo. Aquello era demasiado agradable, ella conseguía hacer que bajara la guardia todas las veces. Se puso nervioso y soltó su mano -¿Quieres dar un paseo por la playa?-

La mortal sintió como se perdía toda la magia de aquel momento, como si despertase de un sueño. Un cosquilleo recorrió su estómago. Era imposible que alguien que le hacía sentir aquellas cosas fuese… tan malo. Recordó que le había prometido a su hermana que no se acercaría a él. Aunque en realidad no estaba incumpliendo su promesa. Era él el que se había acercado a ella, y no al revés.

-Claro, ¿por qué no?.-

Caminaron en silencio. Hades no sabía como sacar el tema. No podía decirle: -Ey nena¿sabes? Hace no mucho intenté conquistar el Olimpo y encerrar a todos los dioses en el tártaro.- Tenía que ser más sutil.

Perséfone volvió la vista hacia él, se veía pensativo.-¿En qué piensas?-

El dios de pelo de fuego volvió la cabeza hacia ella.-Pienso… que la última vez que paseamos por la playa aparecieron unas bestias que destrozaron todo, veo que atraes los problemas.- Dijo con una sonrisa.

Seph no pudo evitar esbozar una sonrisa de medio lado.-¿No te gustan los problemas?-

-Oh desde luego, me encantan-

Seph se armó de valor y le preguntó:-¿Por qué mentiste? Dijiste que me habías encontrado huyendo de esos bichos.-

Hades vió la oportunidad de contarle quien era. Le hubiese gustado que todo hubiera seguido como hasta ahora entre ellos, pero no tenías mas remedio. Era él o Meg.

-No soy quién tu crees.-

Seph no pudo evitar conmoverse al ver la expresión de tristeza de Hades. Estaba claro que le importaba lo que ella pensase de él.

-¿No eres Hades, señor de los muertos?-Dijo con una sonrisa de lado, para relajar la situación. Creía saber lo que el dios de los muertos iba a contarle.

-Si pero… hay algo que no sabes de mí.Si mentí, fue para protegerte…de mi.-

La hermana de Meg arqueó una ceja.-¿Tengo que protegerme de ti?-

-No me malinterpretes cariño, no se me pasaría por la cabeza hacerte nada malo. Es sólo, que el resto de dioses puede que piensen lo contrario. Tu hermana te echaría una buena bronca si supiera que llevas unos días viéndome. Pensé… que sería más fácil si no te relacionaban conmigo.-

Perséfone se detuvo al lado de una roca y se sentó sobre ella, sin dejar de posar su mirada en Hades. Sabía lo que éste iba a contarle, pero no quería que él supiese que ella lo sabía. Quería escuchar íntegramente la versión de él.

-¿Y porqué no deberían relacionarme contigo?Si no hubiese estado contigo en ese momento, probablemente esos lobos me hubiesen matado.Tú me… salvaste la vida.-

Hades se sentó al lado de Perséfone. Estaban muy juntos, podía sentir el contacto de la piel de su brazo. De repente tuvo unas inoportunas ganas de abrazarla,de decirle que se sentía muy bien a su lado y que a pesar de lo que hubiese hecho no quería que cambiasen las cosas entre ellos.

Pero en lugar de ello le contó cómo meses atrás liberó a los titanes, y estuvo a punto de tomar el Olimpo, pero fue detenido por Hércules y terminó dando vueltas y siendo torturado por millones de que omitió fue el detalle de que Meg trabajó para él.

-Nunca he sido muy popular entre los dioses, y después de esto todavía menos. No es algo de lo que me sienta muy orgulloso, pero es algo que hice, y creo que deberías saberlo.-

Seph se sorprendió de lo sincero que el dios había sido con ella.Y Hades aunque estaba con la mirada baja y no se atrevía a establecer contacto visual, por un lado sintió un peso liberarse.

-Supongo que todos tenemos un pasado.- Dijo la joven.-¿Te arrepientes?.-

¿Se arrepentía? Desde luego eso lo único que había hecho era empeorar las cosas. –Sólo me ha servido para empeorar las cosas.- Respondió el dios.

Perséfone no pudo evitar sentir cierta empatía con él. No había hecho las cosas bien, pero por un lado entendía porqué lo había hecho, aunque no lo compartiese en absoluto.

-Si cuando luchasteis contra Cronos hubieseis perdido, dudo que hubiese sido tan benevolente. En el fondo has tenido suerte.- Seph le ofreció una sonrisa al dios de los muertos. Sabía por sus ojos que no se sentía orgulloso de aquello, y que le estaba costando hablar de ello.

-Si no hubiésemos encerrado a Cronos estaríamos todos muertos, o algo peor…-

-Entonces por un lado, eres un héroe.-

Hades levantó la mirada y se encontró de lleno con los ojos azules de Perséfone. Esos ojos que no sólo no le juzgaban, sino que le apoyaban y le quitaban hierro al asunto. Sin apenas percatarse cada vez sus rostros estaban más cerca. No podían dejar de mirarse.

-Jamás nadie me había llamado así.- Dijo el dios. Aquello era cierto. Y no era lo único que nunca le había pasado. Jamás había sentido algo como lo que estaba sintiendo en ese momento.

El señor de los muertos comenzó a asustarse, pero aunque quisiese no podía separarse, y sin esperarlo los labios de Perséfone su juntaron a los suyos. Ahora ya si que no podía alejarse de allí. La tomó de la cintura y cerró los ojos.

Hola! Vaya capítulo largo que me ha quedado, pero esque no sabía donde cortarlo. Aquí tenemos el primer beso de Hades y Perséfone. Seph por fin sabe lo que ha hecho en el pasado el dios de los muertos, y ya sabe que su hermana no puede ni verlo( aunque no sepa que trabajó para él). Espero poder actualizar prontito. Muchos besos!