II


─Eso es cliché.

─¡Ha!─replica. Internamente maldice el día que ese par, entendió el significado de dicha palabra.

─¿Qué tiene de cliché?─pregunta. ─Tú no digas nada, Raphael-sensei─agrega, a tiempo. Está seguro de haber escuchado un "tsk" de su parte «¿en qué momento se volvió así» pero, decide ignorar ese asunto y centra su atención en ese imperativo par.

─Pfff, vamos Rimuru. La chica inteligente pero, idiota que se enamora del chico problemático y tsundere─comenta o mejor dicho, se burla Ramiris. Infla su imaginario pecho, se mofa, declara que ella; puede escribir algo cien veces mejor y original.

─Es cierto. Esperaba algo mejor de ti, Rimuru; eso es repetitivo y aburrido─secunda Veldora y eso, le molesta.

─Siento tener una imaginación cliché, Veldora pero, ¡YO NO ESTUVE ENCERRADO DENTRO DE ALGUIEN Y PARA ENTRETENERME, ME PUSE A HUSMEAR SUS RECUERDOS!─comenta, no tiene que decir que alzo de más su tono de voz para ello.

Ante el inesperado regaño, ve como Veldora se calla y le mira con cara de niño regañado. Ramiris, no deja de preguntar a su "maestro" un ¿qué pasó? más cierto dragón, no dice nada para evitar otro regaño.

─Ahh...

Originalmente buscaban una nueva forma de entretenimiento, sin que salieran regañados en el proceso —en realidad, solo él—, en algún punto y por extraño qué parezca Veldora sugirió una actividad por escrito (parece que alguien ya se terminó más de veinte años de mangas y novelas ligeras). Como el papel sigue siendo un bien escaso y de lujo en este mundo, decidieron que solo las mejores historias tienen el derecho de ser publicadas y conocidas por los demás.

Para ser justos, se hizo una convocatoria para que cualquiera en Tempest pueda participar.

Él imaginó que al ser en su mayoría monstruos qué viven por cientos o miles de años, tienen mil y una historias interesantes por contar. Ósea, cuando él reencarnó, quedo maravillado por conocer a un imponente dragón (que cada día pierde el respeto que le tiene), los héroes o personas que son invocadas por x país para luchar. Esperaba anécdotas de épicas batallas con seres desconocidos para él, luchas de honor sin embargo, para su desgracia las personas que decidieron participar relatan historias en donde su persona funge como protagonista de estas. Sin importar el género de su historia.

De solo recordar el nuevo temor qué le dio Shion, sumando a su lista a Shuna, Diablo, al idiota de Gobuta que hubiera ganado de no ser por los repetidos, tabla, sin pecho, que constantemente le dijo y como castigo lo mando a entrenar con Milim y a los otros tres, que sus historias sigan dentro de su imaginación.

Jamás hubiera imaginado que la historia más decente (ganadora) seria una de amor que narró Souka, la hermana de Gabil. En su historia él, es una bella princesa que ha sido secuestrada por el terrible dragón de la tormenta, Veldora y solo el valiente príncipe Souei, es el único que lo puede derrotar para vivir feliz por siempre.

A, Veldora le gustó ser el poderoso antagonista que destruyó pueblos, siembra terror y caos. Aquel que enfrenta un sin fin de héroes; lo cuales carecen del poder necesario para derrotar le y así, rescatar a la cautiva princesa Rimuru. A, Ramiris le gustó cada una de las escenas de acción que narró estupendamente Souka, así como las habilidades, el ingenio qué él sorprendente príncipe Souei utilizó en su trayecto para vencer a cada enemigo que se interpone en su camino para derrotar a Veldora... Y, a él; le gustó los momentos de romance de los protagonistas.

En pocas palabras y aunque usted no lo crea, se emocionó en demasía por él príncipe Souei.

Souka, lo relata de manera increíble. Cada una de sus palabras logra llevarte a ese mundo, más de una vez se encontró fantaseando con las hazañas, del galante, atractivo príncipe ikemen Souei. Como él, es la bella protagonista no le costó nada de trabajo imaginar todo con sumo lujo de detalle (gracias a las habilidades de Raphael-sensei).

─Me gustan las elfas─repite para sí. ─No hay forma de que me guste románticamente Souei. Si fantaseo es gracias a que "devoré" a Shizu-san, gracias a ello no solo mi apariencia es femenina, también mis gustos...

[Maestro, eso es negación]

«¡Negación!, ¿por qué, negación?, ¿en qué momento te pusiste de su parte, Raphael-sensei?

[No me he puesto de parte de nadie, solo le señaló lo obvio maestro]

¡QQQUUUUEEEEÉ!

Al escuchar el inesperado grito de Rimuru, los obliga a ponerle atención. Ven como se encuentra discutiendo consigo mismo (algo peculiar y divertido de ver) y, parece que va perdiendo. Extrañados por la escena, Ramiris es la encargada de preguntar qué está pasando. Su, maestro no quiere ser regañado de nuevo; suficiente tiene con sus hermanas mayores como para que su amigo empiece a tratarlo de la misma manera.

─¿Qué pasa, Rim...

¡YO SOLO QUIERO SER ÉL QUÉ EMPAREJA Y NO EL EMPAREJADO CON MEDIO MUNDO!, ¿QUÉ CLASE DE PROTAGONISTA DE NOVELA HAREM SOY?, YO... SOLO SOY UN ADORABLE SLIME!─grita a los cuatro vientos. Es bueno que se encuentre en la habitación de Veldora, como nadie se atreve a entrar, no tiene que preocuparse de que alguien más a parte de ellos escuchara su infantil rabieta.

Bueno, no por nada ganó el título de gran —puro— sabio, antes de reencarnar en un slime y conseguir de forma increíble un harem lleno de bellezas, chicos guapos, idiotas simpáticos, monstruos y uno que otro humano. Esta situación está fuera de sus parámetros, no le culpen por el exceso de paranoia y nula experiencia en este tipo de situación.

─Me siento como Benimaru.

No puede olvidar lo sumiso qué Benimaru se puso aquella ocasión en la que junto a Rigurdo, Kaijin y más hobgoblins se encontraban en los baños. Para molestar a Benimaru, fingió estar ebrio y sin descaro alguno se le insinuó. Le satisfacía el ver carmín tiñendo sus mejillas, que sus palabras sean un intento puesto que balbuceos y cosas inentendibles son lo que escapó de su boca, trata inútilmente de escapar de la invisible prisión que ejerció sobre su persona... El verlo así, es un deleite que no ha podido olvidar.

─Lo haría de nuevo...

[Maestro, usted mismo acaba de darse cuenta de sus gustos. Me satisface que deje de negarlo]

─...

Sabe que lo qué diga, es un caso perdido. Jamás podrá ganarle a Raphael-sensei... No sabe si lo que le duele es eso, el que Veldora y Ramiris se le queden viendo raro o que la poca masculinidad qué le quedaba, desapareció completamente; es duro aceptar sus nuevos gustos.

─Ahh... ─suspira. ─Juguem... Vamos, al laberinto─se corrige.

Preparado para una nueva ronda, su orgullo se encuentra mancillado y poco le importa el que Shuna le regañe por evadir sus responsabilidades. Aunque no debe, se siente cansado para dialogar y, así hundirse más de lo que ha hecho.

Sin decir palabra alguna, observa como Veldora y Ramiris le siguen. Le consuela el que ambos decidan ignorar su pesar y que el idiota de Veldora, por una vez en su vida capte la atmósfera que prevalece en el lugar... después, se encargara de pedirle a Souka que escriba más historias que satisfagan ese lado femenino que lentamente se va apoderando de su ser.

De ahora en adelante, seguirán haciéndose convocatorias de este estilo en Tempest sin embargo, por la escasa masculinidad que le queda decidió que él (ella), ya no será parte de los jueces. Sus problemas de identidad, no deben de ser un impedimento para fomentar la lectura en Tempest.

Lo que desconocía en ese momento, es que esa acción desataría una guerra de bandos por elegir quienes serán el esposo y esposa oficial de Rimuru-sama sin embargo, eso es otra historia.


Me tarde más de lo qué esperaba pero, finalmente lo termine. El próximo capitulo será algo entre Rimuru y Souei.

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