Está es la segunda historia que hará parte de una colección con un tema en particular.

Así que sin más que decir vamos a continuar. Espero disfruten la lectura.

Descargo de responsabilidad: Naruto no me pertenece, pertenece a su creador Masashi Kishimoto.

- No va a pasar nada 'ttebayo - Persona hablando

" Esto no puede ser real" Pensamientos

- Me las vas a pagar Naruto - Bijuu

Los secretos del Hokage

Capitulo 12: Un viaje de locos

Era medio día en la tierra del fuego cuando un grupo de personas viajaban con el fin de cumplir ciertos compromisos importantes, habían salido temprano ese día con el fin de ganar tiempo, sin embargo el viaje no había sido ameno, particularmente por dos de los viajeros que estaban discutiendo reprochandole sus decisiones a el hombre que lideraba el viaje.

- ¡Es que simplemente no lo entiendo! - grito de nueva cuenta cuando vio a la que consideraba era una adición innecesaria en el viaje, - ¡Naruto, explicate! - demando mientras trataba de relajarse un poco para no amargar el viaje.

- ¿Que quieres que te explique Tsu-chan? - el rubio por su parte estaba bastante relajado, aunque ciertamente se preocupaba de como reaccionaría su esposa si no manejaba la situación del modo correcto, algo muy difícil si ella parecía no atender razones.

- ¡Se supone que esto es un viaje familiar!, ¡no entiendo porque invitaste a esta...PUTA! - estaba alterada, se suponía que este era un viaje familiar, uno que esperaba usar para preparar el camino a lo que sería su aniversario en su destino, pero con esa mujer ahí, sus planes corrían peligro.

- Vamos Tsu-chan, Anko también es parte de la familia - trato de quitar hierro al asunto cuando menciono la inclusión de la kunoichi de cabello morado en el viaje aunque no estaba saliendo todo lo bien que se esperaba al ver las reacciones de Tsunade respecto a su inclusión en esta aventura.

- ¡Yo se eso!, pero... - lo ultimo lo dijo en un susurro, era consciente de que Anko era parte de su familia tanto como Shizune aunque no en la misma forma y en términos generales la presencia de la invocadora de serpientes no le molestaba, lo que le molestaba era que la conocía lo suficiente como para saber que esa mujer usaría cada oportunidad para molestarla de la única manera que podía molestarla, sobre su relación con su esposo.

- Vamos no seas así - trato de calmarla mientras le sonreía aunque sin lograr mucho al verla inflar los mofletes para hacer un puchero mientras cruzaba sus brazos bajo sus pechos realzandolos sin intención, - además, tu misma lo dijiste, es un viaje familiar y... - no termino lo que iba a decir por la intervención de la causa de la discordia.

- ¡Y to soy parte de la familia! - Anko entro en la discusión sonriendo contenta, lo cual no había estado mal si no fuera por el detalle que se apretujo contra el pequeño rubio poniendo sus enormes jarras sobre su cabeza mientras lo cargaba para apretujarlo mas contra ella, - soy su mascota después de todo y una buena mascota siempre esta cerca de su amo - y ahí estaba la razón por la que Tsunade protestaba, esa mujer aprovechaba su particular relación para restregarse contra el rubio cada que podía, independientemente de la situación cuando estaban lejos de las miradas indiscretas.

Todo empezó esa mañana cuando se reunieron en la entrada de la aldea listos para iniciar su viaje, debían esperar solo a Shizune hasta donde ellas sabían, después de todo, sería la encargada de monitorear su embarazo justo como la primera vez, por lo cual cuando la azabache llego y aun así no partieron se extrañaron, pero no fue necesario preguntar nada cuando unos instantes después apareció para sorpresa de las tres mujeres la regordeta figura de Anko Mitarashi en la entrada y al parecer preparada para viajar con ellos.

- ¡Anko Onee-chan! - grito Hitomi cuando la vio aparecer, para ella la pelimorada era una hermana muy divertida con quien jugaba de vez en cuando ademas de pedirle entrenamiento, se llevaban de maravilla y verla ahí la emocionaba.

- ¿Vendras con nosotros Anko Nee-chan? - ahora se acerco la pequeña Himawari para preguntar emocionada, digamos que ademas de Hitomi, Anko era la otra hermana con quien jugaba en la aldea, le hacía gracia ver lo despreocupada y juguetona que era la mujer pese a que era mayor y se suponía que debía de ser mas seria y madura, al menos así lo consideraba ella al tener como modelos femeninos a sus dos Okaa-san.

Cuando la vieron asentir confirmando que los acompañarían las dos niñas empezaron a saltar y empezaron a planear todo tipo de juegos con su hermana mayor quien sonreía divertida mientras aportaba sus propias ideas sobre un supuesto itinerario de juegos con ellas.

- Bien, ya estamos todos, ahora podemos partir - no dijeron nada en ese momento pues aun asimilaban la sorpresa, aunque inicialmente que ella viajara con ellos no les suponía un problema, por el contrario, ella sería una buena adición para que jugara con las niñas y las protegiera, sabían lo mucho que las quería a fin de cuentas.

No fue hasta que salieron del rango de vigilancia de la aldea y finalmente se sintieron a salvo que empezaron los problemas cuando se liberaron todos los Henge que usaban los diferentes miembros de la familia.

Naruto regreso a su actual forma como un niño, Hinata dejo de lado ese aspecto mojigato que usaba, de pronto su cabello corto se torno largo hasta la cintura y atado en una coleta baja, su ropa que generalmente escondía sus curvas ahora era un traje mas ajustado, un suéter lila de cuello de tortuga que resaltaba sus enormes pechos y unos pantalones azules de mezclilla que abrazaban sus largas piernas resaltandolas, por no mencionar la carnosidad de su trasero exaltada por la estrecha prenda, la Hyuga poco y nada debía de envidiarle a la Senju y hablando de Tsunade, ella libero el henge que le hacía verse como fuera hace mas de una década, no podía ir por la aldea mostrando el pecaminoso cuerpo que ahora poseía gracias a las constantes caricias de su esposo y su embarazo el cual le hizo crecer aun mas los pechos.

Y luego estaba Anko, esa desvergonzada mujer dejo de lado su aspecto gordito con el cual engañaba a todos y mostró su verdadera apariencia, esa sensual figura que se cargaba entallada en una camisa de malla estándar para las fuerzas shinobi de la aldea, junto a su falda marrón y la gabardina del mismo color, hasta ahí todo era normal, el problema estaba en el estilo de su ropa elegida para ese viaje, la camisa de malla era demasiado porosa, suficiente para dejar no insinuar, si no ver fácilmente sus rosados pezones ya que para variar, esa mujer no usaba sujetador por no mencionar que dejaba ver la peculiar marca en su vientre bajo y en cuanto a la falda, era mucho mas corta de lo habitual, cosa difícil pues de por si no es que escondiera mucho y el pantaloncito de malla a juego con su camisa, pero ahora, dejaba ver descaradamente bajo ella, al menos estaba usando bragas, de color blanco por cierto y su gabardina, Tsunade estaba segura de que era una talla mas pequeña pues ni siquiera parecía hacer el esfuerzo de esconder sus enormes tetas.

La rubia abrió la boca escandalizada ante su apariencia y en el caso de Hinata bueno, el sonrojo que se cagaba era increíble, casi podía notarse el humo saliendo de sus orejas producto de la vergüenza, no porque no se viera usando eso, de hecho había usado cosas guarras antes y en su maleta llevaba unas cuantas mas, pero hacerlo de manera tan publica como Anko, la verdad eso si le costaba siquiera imaginarlo, mientras tanto Shizune mantenía entretenida a las dos niñas para que no vieran, mas de la cuenta, aunque igual no es que estuvieran interesadas en verlas liberar sus transformaciones, ya sabían como eran en realidad y solo querían jugar.

Al menos Boruto había decidido no participar del viaje, según el, le parecía aburrido y prefería quedarse con sus amigos, al menos así se evitaría la incomodidad de ver a Anko vestida así, la conocían lo suficiente para saber que usaría la oportunidad para molestarlo, en el peor de los casos recordar viejos tiempo y hacer con Boruto lo que hizo con su padre cuando se conocieron, en otras palabras, usarlo como tiro al blanco si se aburría.

"¿Que voy a hacer con el?" pensó el rubio pues desde que se volviera Hokage hace poco la actitud de su hijo había empeorado mucho volviéndose incluso impertinente en ocasiones, ya hablaría después con el cuando volvieran quizás, hasta entonces disfrutaría del viaje con el resto de su familia y procuraría que las mujeres mayores no se mataran entre ellas por culpa de la apariencia de su linda pero sucia mascota.

Luego de eso la tensión se acumulo en el grupo hasta que Tsunade exploto al verla tan encimosa sobre su esposo, no eran celos, era mas bien que aun no superaba el que esa degenerada se atreviese a vestir así sin importarle si las niñas la veían y así termino explotando llevando a la discusión actual.

- ¡Anko!, ¡que crees que haces mostrándote así a nuestras hijas, no les des malos ejemplos ni ideas raras! - le recrimino una vez mas por su vestimenta, era difícil que pasara desapercibida si iba vestida así, lo peor es que notaba la erección de Naruto debido a su lasciva apariencia, así el no es que estuviera en las mejores facultades para considerar la gravedad del asunto.

- Mooo, Tsunade no seas aguafiestas, sabes que me gusta lucir sexy para mi maestro - mientras lo decía abrazaba de nuevo al rubio mientras dejaba que todo el peso de sus tetas descansara sobre la cabeza del pequeño ninja, - ademas, las niñas no creo que les moleste aprender una o dos cosas sobre ser mujer de su sexy Onee-chan - le guiño el ojo, no pensaba enseñarles nada raro, solo quería molestar a Tsunade y por lo que estaba viendo que iba a pasar lo estaba logrando.

- ¡NO te atrevas a acercarte a mi hija con esas intenciones!, ¡Te lo advierto! - la vio acercarse con toda la intención de golpearla y mandarla a volar de un puñetazo de regreso a la aldea, por suerte Hinata y Shizune saltaron a detenerla aunque no sin esfuerzo mientras ella pataleaba y pedía que la soltaran para darle una lección a la desvergonzada mascota de su esposo.

- Tsu-chan calmate, sabes que ella solo esta jugando - insistía Hinata mientras la sujetaba de un brazo y usaba caga gramo de fuerza en su cuerpo para retenerla, aunque con dificultad, estaba realmente cabreada y la entendía, aunque fuera una broma, no le hacía gracia la idea de que Anko de verdad le enseñara algo indebido a su princesa, ya se encargaría esa noche de castigar a esa sucia mujer.

- Lady Tsunade, por favor contrólese, recuerde que esta embarazada, debe evitar sobresaltos - le dijo su fiel asistente a la rubia mientras rogaba a todos los dioses habidos y por haber, que su señora se calmara antes de que esto se saliera de control, pero el que Anko se estuviera restregando contra el rubio mientras le acariciaba la entrepierna no estaba ayudando precisamente.

En el caso de Naruto estaba incomodo, no tanto por sentir los enormes pechos de su mascota contra el, tampoco que se le restregara, carajo, mucho menos que le estuviera sobando la polla, no, lo que lo tenía tan inquieto era que estaban haciéndolo al aire libre que no sería un problema si no fuera por que sus hijas estaban cerca.

Le consolaba que estuvieran tan entretenidas corriendo mas adelante de ellos persiguiendo a Tonton que ni se enteraban de lo que ocurría o se habían percatado de la apariencia de la invocadora d e serpientes, no quería tener que explicarles algo así a sus hermosas niñas.

- Goshujinsama, creo que su esposa esta sufriendo por la edad - Anko simplemente no podía evitarlo, era así como se divertía, a costa de otros, si lo sabría el, que fue objeto de sus burlas cuando se conocieron y luego victima de sus chantajes cuando se entero de la verdad, pero que le dijera algo así a Tsunade, eso era casi sentencia de muerte, debía actuar rápido si quería evitar un accidente.

Se preparaba para la posible explosión de ira de Tsunade y buscaba opciones de como controlarla cuando la vio parada ahí, congelada y un segundo después empezar a sorber su nariz mientras contenía las lagrimas antes de ir con Hinata y abrazarla en busca de consuelo.

- ¡BUAAAA! Hinata, no la soporto, es tan mal conmigo - de repente se quedo sin saber como responder mientras veía a su esposa pasar de estar rabiosa y con ganas de matar a la pelimorada a abrazar a su segunda esposa y buscar consuelo a su tristeza en sus brazos, no entendía nada.

- Ya, ya, no te preocupes Tsu-chan, no dejare que se meta mas contigo - y claro Hinata tenía ese instinto maternal natural en ella que la hizo responder al llanto de su hermana mientras le decía con la mirada a Anko que ya era suficiente, algo que considerando el asombro que reflejaba en su rostro al ver a la otrora Hokage así solo le hizo asentir.

- ¡OOOIIII!, ¡OKAA-SAAAN! - de repente todos se congelaron cuando escucharon a las niñas acercarse y antes de poder hacer algo ya estaban junto a ellos sonrientes con tonton en los brazos de la pequeña Himawari.

- Okaa-san, ¿porque se detuvieron? aun tenemos que avanzar - Hitomi estaba llena de energía y debido a sus ansias no noto el extraño panorama que los envolvía a todos los adultos.

- ¿Areee?, ¿acaso ocurrió algo malo?, ¿porque Tsunade Okaa-san esta llorando? - en cambio Himawari si que se percato de los detalles y no pudo evitar preguntar poniéndolos a todos nerviosos, particularmente porque en este punto era imposible que no notaran a Anko y su desvergonzada apariencia, aunque si la veían ella se notaba demasiado tranquila para horror de los demás.

- Hnn, no es nada Hitomi-chan, Hima-chan, solo que Tsunade esta algo cambiante debido a que es el primer trimestre de su embarazo - de pronto vieron con horror como la que termino respondiendo era de hecho la peor de las opciones y el principal problema que enfrentaban, en otras palabras Anko.

Y para colmo de males, dejo de abrazar al rubio para pararse y luego con total normalidad acercarse al par de niñas ante los escandalizados padres y agacharse ante ellas para continuar hablándoles, aunque algo si les llamo la atención, las dos niñas parecía no reparar en el aspecto de Anko ni sentir curiosidad por lo expuesto de su atuendo actual, eso si que era extraño.

- No se preocupen, ahora, ¿que tal si continuamos el viaje?, aun hay muchos lugares que visitar antes de llegar a nuestro destino - entonces las dos niñas sonrieron en comprensión para luego gritar y empezar a correr de nuevo en un nuevo juego entre ellas riendo alegres mientras lo hacían dejando atrás a unos pasmados adultos y una sonriente pelimorada que las veía correr con cariño mientras una resolución que tomara hace poco se arraigaba mas en su mente.

Entonces se giro para volver con el resto de la familia y entonces se detuvo al ver como la veían fijamente dejándole confundida respecto a lo que estaba pasando, - ¿que? - fue lo que pregunto al verlos como no apartaban su mirada de ella.

- ¿Qué fue eso?, ¿cómo es que las niñas no preguntaron nada sobre ese atuendo tan lascivo? - pregunto Shizune quien fue la primera en salir del asombro para hablar, siendo seguido por un asentimiento colectivo de los demás una vez que salieron del trance también.

- Ah si, sobre eso, tal vez no sea mi especialidad pero se como usar el genjutsu de Kure-chan para alterar como me ven los que están a mi alrededor y lo uso con las niñas, a sus ojos estoy vestida con mi traje normal de sexy Onee-chan - se le quedaron viendo impactados, entonces, las dos niñas desde el principio estaban viendo la versión de Anko menos exhibicionista, solo ellos sabían cual era su verdadera apariencia, por eso las dos pequeñas no reaccionaron de manera extraña cuando ella se les acerco.

No sabían ni como articular palabra, resultaba que desde el principio no había problemas pues Anko había tomado medidas, pero como siempre solo para jugar con sus nervios no dijo nada, se la debieron ver venir y aun así ninguno se lo llego a siquiera imaginar y ahora estaban ahí viéndola fijamente como un montón de idiotas, poniendo incomoda a la pelipurpura.

- Oigan, ¿¡pues de que me ven cara!? - de repente se sintió ofendida por las miradas, era obvio que esos cuatro estaban pensando lo peor de ella hasta ese momento y eso si no lo iba a permitir, - soy juguetona, pero hasta yo tengo mis límites - sintió mientras se cruzaba de brazos y hacía un puchero actuando ofendida.

- Ahem, c-creo que mejor continuamos el viaje, n-no hay que hacer esperar a las niñas - Hinata rompió la tensión para regresar a todos a la realidad de lo que pasaba y entonces solo asintieron para empezar a caminar, Primero Naruto junto a Hinata y Shizune, dejando atrás a Tsunade junto a Anko.

La pelipurpura solo sonrió cansinamente, a veces molestar a las esposas de su amo era muy fácil, tanto que llegaba incluso a no ser divertido, pero le hacía feliz de ser parte de esa peculiar familia, entonces suspiro y se dispuso a alcanzar a los demás, al menos hasta que sintió su brazo ser sujetado con fuerza y al ver hacia atrás se encontró con la mirada de Tsunade quien se notaba molesta de nueva cuenta.

"Cielos, las hormonas de una embarazada si que son un problema" pensó al ver como la rubia pasaba de un estado emocional a otro con tanta facilidad que era hasta ridículo, - jooo, ¿acaso estas enojada conmigo Ho-ka-ge-sa-ma? - pero no por eso iba a desaprovechar la oportunidad de fastidiar a la legendaria Sannin, - ¿acaso quieres castigarme?, ¿abofetear mi lindo culito por ser una niña mala? - al decir eso último le dio la espalda, se inclino ligeramente para exponerle su trasero y empezar a menearlo provocativa para burlarse de ella.

Lo siguiente que supo es que la rubia le había agarrado el culo con fuerza al igual que una de sus tetas haciéndola chillar de sorpresa para luego la rubia acercar su cabeza a la de ella y susurrarle algo al oído.

- Preparate puta, por ese chistesito tuyo, esta noche pienso encargarme de ese gordo culo tuyo - ni bien termino de decirlo la soltó para alejarse y alcanzar al grupo donde como si no hubiera pasado nada, ahora sonreír y ver amorosa a su esposo y a su hija, mientras tanto ella se quedaba atrás, estatica en su lugar, con sus pezones erectos y jugos escurriendo de su coño por sus muslos ante la clara amenaza promesa de la rubia, después de todo, no fue una total perdida de tiempo su broma, algo bueno había sacado de eso.

- Hng, no puedo esperar... ama - susurro para si misma luego de un gemido cuando sintió la húmeda necesidad de su coño, ahora se le haría un martirio esperar que llegara la noche y considero masturbarse para sobrellevar un poco la espera, pero lo descarto, entre mas aguantara, mas placentero se haría ese momento al final.

Luego de eso el viaje continuo, Anko seducía a Naruto cada que podía, incluso a la hora del almuerzo abriéndose de piernas ante el para que viera su feminidad, comiendo una salchicha de manera demasiado sugestiva y no solo a el, manoseaba a Hinata o Tsunade agarrándoles las tetas y luego besándolas, ni siquiera Shizune se salvo pues con ella jugo con su trasero para vergüenza de la azabache, especialmente cuando uso con ella su propia y mas lasciva versión del Jutsu secreto de la aldea de la hoja: Mil años de Muerte.

Gracias a los cielos, las niñas nunca estaban presentes en esos momentos, pues ellas estaban aprovechando cada segundo del día para jugar juntas, mostrando a los adultos el fuerte, estrecho e indestructible lazo de hermanas que tenían y por lo cual ni bien llego la hora de dormir, las dos pequeñas acabaron tiradas en sus colchas totalmente cansadas.

Ese día dormirían a la intemperie, algo que no molestaba a nadie, especialmente a la pelimorada quien ni bien llego la hora de entrar a su tienda se desnudo completamente y esperó ansiosa a su ama la cual no tardo mucho en aparecer con su yukata de dormir, solo su yukata de dormir la cual traía totalmente abierta, aunque no era la única sorpresa que venía con ella y eso la hizo estremecer ante el placer que se le venía y que reflejo en como sus pezones se endurecieron de inmediato, por no mencionar como su coño empezaba a babear, si, esa noche sería castigada y mucho y amaría cada segundo de ese castigo.


- ¡Listo! - el grito de una voz femenina denotaba la emoción que sentía en ese momento al ver el resultado de su trabajo tras todo un mes de labores, - ¡finalmente este estúpido trabajo está terminado! - estaba feliz, muy muy feliz, aunque claro, sus compañeras la veían raro pues no entendían a que venía su felicidad.

- No se por que estas celebrando - entonces la segunda voz en el lugar le bajo los ánimos de inmediato con su comentario, - esto fue el trabajo de limpieza, a partir de ahora empieza el verdadero trabajo duro- no lo negaría, verla desanimarse le produjo un morboso placer, solía ser muy ruda y bastante difícil de tratar por lo cual poderla ver así de desanimada era un deleite a sus ojos.

- Maldita solterona, ¿no puedes dejar de fastidiar verdad? - por su parte ella no se iba a quedar tranquila cuando su amiga quería guerra, después de todo, ella también conocía todos sus puntos débiles, incluyendo el que mas la hacía rabiar, - es evidente que lo tuyo es falta de macho - sonrió cuando la vio que destrozaba la taza de te en su mano tras su comentario, para empezar a verla con furia asesina.

Mientra tanto, la tercera figura solo veía como su compañera a su lado de repente se levantaba totalmente furiosa y se dirigía contra su amiga para empezar una letanía de insultos ademas de uno que otro jalón de cabello para ambas terminar en el piso revolcándose en la suciedad mientras no dejaban de pelear haciéndola suspirar por el par de locas con el que estaba haciendo equipo actualmente.

- Chicas ya dejen de hacer el tonto, aun tenemos trabajo que hacer - trato de ser diplomática y hablar con calma para controlar a sus dos compañeras, aunque claro, en el calor del enfrentamiento que sentían ese par, quizás su manera no fuera la mas efectiva.

- ¡TU CALLATE! ¡ZORRA SIN EMOCIONES/LAGARTONA FRÍGIDA! - le resalto una vena cuando ambas decidieron parar de pelear entre ellas solo para poder enfrentarse a la tercera en discordia y empezar a insultarla, pero ya que ese par estaban actuando como niñas chiquitas en lugar de kunoichis entrenadas, ella debía de ser la madura del grupo, no es que fuera algo nuevo, por eso no dejo que sus insultos la sacaran de balance, aunque no sin esfuerzo.

- Miren, hace ya un mes que ella se fue para enviar la misiva - ya que parecía que tendría que recordarles la actual situación, procedió a hablar tratando de ignorar el cabreo que le genero sus anteriores comentarios, - para este momento esa carta ya debió de llegarle y debe estar en camino, según mis cálculos, eso nos deja alrededor de un mes para hacer lo que nos falta y a no ser que quieran que cuando llegue descanse acostandose en el suelo mejor tenemos listo todo antes de que llegue - su voz era firme pero calmada, casi sin emociones, eso ayudaba a controlar a ese par pues al decirlo así, no daba mucho margen de maniobra para replicas.

Se quedaron calladas mordiéndose la lengua, odiaban que tuviera razón, mas porque en este momento eran victimas de un regaño y cuando la vieron medio sonreír al ver que no tenían un contra argumento quisieron saltarle encima para matarla, si había algo que las molestara mas que el que ella tuviera razón, era cuando se ponía soberbia y les restregaba eso en la cara.

- Si bueno, ¿como quieres que procedamos? nuestra especialista en estos temas se fue, ahora estamos ciegas en este campo - la primera mujer hablo un tanto disgustada, no quería admitir que estaba actuando como una niña y darle la satisfacción a su compañera, así que ataco con lo único que se le ocurrió que podría dejarla en ridículo.

- Muy cierto, en el área de construcción no somos las mejores - se sorprendió al escucharla admitir eso tan fácil, así le estaba quitando toda la diversión a esto, - por suerte, antes de marcharse nos dejo un buen plano con instrucciones tan sencillas de como proceder que hasta un niño las entendería - el hecho de que al decir niño la viera específicamente a ella la hizo sentir insultada, sin embargo ahora no tenía como protestar.

- Imbécil - escucho el susurro de la mujer a su lado burlándose de su metedura de pata y eso la hizo enojar, por eso la volteo a ver indignada.

- ¡Eres una...! - estaba temblando de la ira, en verdad esa bruja la sacaba de quicio con demasiada facilidad.

- ¡SUFICIENTE! - antes de siquiera iniciar un nuevo enfrentamiento, finalmente la mas calmada del grupo exploto al ver que sus compañeras parecían tener intención de seguir perdiendo el tiempo y eso las sorprendió pues no era algo común ver a esa mujer levantar la voz, - ¡tenemos poco tiempo y no podemos perderlo en sus riñas de siempre!, así que ¡a trabajar! - su voz de mando fue suficiente para que las dos asintieran, no les hacía gracia obedecer pero ella tenía razón, el tiempo no era su aliado y no podían perder ni un segundo dejándose llevar por sus rivalidades personales.

A regañadientes por tener que dejar su discusión para después, ambas se levantaron y empezaron a dirigirse al lugar donde trabajarían, no sin de vez en cuando lanzarse uno que otro comentario ofensivo entre ellas con la tercera mujer suspirando al ver que esas dos no cambiaban para luego tomar los papeles que había en una mesa, incluyendo los planos y seguir a sus peleoneras amigas.

"Y no soy una mujer frígida o sin emociones, soy un ángel, su ángel, el me lo dijo" ante lo ultimo que pensó se sonrojo, no pudo evitarlo pues recordó ese día cuando el le dijo esas palabras tan cálidas que aun ahora, el solo recuerdo le daba paz, confort y alegría a su corazón.

Después de eso las res se pusieron a trabajar e irónicamente descubrieron que su amiga antes de irse no solo simplifico los planos para que pudieran no solo entenderlos y seguir sus instrucciones, también había detallado formas de aprovechar sus habilidades personales como kunoichis para acelerar el trabajo, algo que las dejo sorprendidas, eso les ahorraría mucho tiempo, tiempo que podían aprovechar para hacer todo lo demás con una mayor calidad pese a su poco o nulo conocimiento en el arte de la construcción.

Aunque claro esta, las tres no dejaban de pensar en una sola cosa, en no mas de un mes se reencontrarían, eso las emocionaba por mas de un motivo, con eso en mente se esforzaban mas para que a su llegada todo estuviera listo.


Los bosques eran inmensos, siempre le encanto eso, las grandes hectáreas de bosques donde pudiera correr libremente, desde que viera la luz por primera vez quedo maravillada con el verdor que le rodeaba y eso le daba paz, ahí se sentía libre.

Sin embargo luego de que fuera encerrada y condenada a no ser mas que un medio para la guerra no había disfrutado de sos verdes paisajes en mucho tiempo, al menos hasta que llego ella, su última jinchuriki quien luego de varios conflictos entre ambas pues ninguna de las dos confiaba en la otra, en su caso porque creía que la humana solo quería su poder y nada mas y en el caso de la mujer porque pensaba que la bestia solo quería poseer su cuerpo para poder escapar, llegaron aun entendimiento mutuo y con el tiempo se volvieron amigas, tanto así que en ocasiones intercambiaban mentes para que así aunque fuera de manera sintética pudiera volver a ver el paisaje a su alrededor.

Triste fue su reacción al ver que los verdes paisajes se habían ido cuando tomo el control la primera vez y vio a través de los ojos de su jinchuriki el mundo que ahora la rodeaba, era un lugar alto, perdido entre las nubes y por eso mismo, aquel verdor con el que soñara tantas veces volver a ver era inexistente en esos lugares, pero al menos volvía a ver el mundo aunque fuera a través de las ventanas que eran los ojos de su prisión.

Por eso cuando salia de misión siempre le pedía dejarla ver aunque fuera un rato el paisaje que atravesaba y entonces se sentía maravillada al volver a ver sus verdes prados y os amplios bosques, seguía prisionera pero al menos podía ver el mundo que conocía, las extensiones de verde que tanto extrañaba y le agradecía a esa mujer por ello, por eso se sintió culpable de su muerte cuando Akatsuki empezó a cazarla a ella y sus hermanos.

Le arrebato la vida a su ya para ese momento amiga y con ello perdió también la poca libertad de la que gozaba al acabar como solo una parte mas del Gedo Mazo, cuando fue liberada de nuevo creyó que por fin volvería a ver con sus propios ojos el mundo hasta que ese desgraciado Uchiha trato de hacerla prisionera de nuevo y que de no ser por Naruto quien la veía como una amiga, no como una bestia sin consciencia o un arma, finalmente recupero su libertad.

Volver a recorrer los bosques como hace tanto no lo hacía le resultaba celestial y por eso en ese momento pese a que tenía un lugar al cual llegar y a la oscuridad de la noche, no podía evitar desviar su atención a su alrededor en mas de una ocasión dejándose envolver por esa paz que solo su amado bosque le podía dar, aspirando el salvaje aroma de su aire o dejándose arrullar por los cantos del viento al pasar entre las hojas de las copas de los arboles.

- No, concentrate Matatabi, tienes un objetivo que cumplir, ya después podrás disfrutar del paisaje - se reprendió a si misma la biju de dos colas por enésima vez ese día pues de nueva cuenta dejaba que su paz interna se interpusiera en su propósito, pero le era tan difícil no perderse en es estado de paz y serenidad, cuando en su mente, ya se hacía a la idea de que pronto, podría disfrutar de estos momentos junto a su familia, claro suponiendo que el idiota de Kurama no se pusiera pesado.

Sonrió, su hermano era un quisquilloso amargado, pero para el la familia era lo mas importante, algo que ella entendía muy bien, los lazos que formabas con aquellos que son queridos para ti son una prueba tangible y real de tu paso por este mundo y en se sentido, ademas de su padre y sus hermanos, jamas creyó tener un vinculo así con nadie mas.

Sacudió su cabeza, ya había perdido suficiente tiempo en sus divagaciones, debía continuar si es que quería alcanzar a Naruto y los suyos en el punto designado antes de que partieran hacia su siguiente destino, en eso la emoción le ayudo, volver al rubio a quien le debía su libertad, ver que tanto había cambiado su vida pues lo único que sabía es que ahora era un hombre de familia y ver a sus hermanos biju le ayudaba a acelerar el paso, eso y la idea de que pronto podría estar viendo su deseo cumplido.

"Solo un poco más, pronto todo sera como deseo" pensaba mientras continuaba su camino de nueva cuenta, acelerando un poco su marcha para recuperar el tiempo perdido, estaba ansiosa, de eso no había dudas y al ver al cielo a la brillante luna que le acompañaba en su travesía, su esperanza solo aumentaba, pronto todo sería como debería, eso era lo que mas quería y si alguien podía conceder su deseo, ese sería su amigo rubio, aun si para lograrlo debía chantajear al refunfuñon de su hermano Kurama.


Las siguientes dos semanas del viaje de la familia fueron mas tranquilas, al menos Anko había dejado de lado su vulgar apariencia de zorra en celo y vestía mas normal, no recatada pues aun usaba el atuendo consistente solo en la camisa de malla estándar de los shinobi, así como su falda marrón y la gabardina del mismo color pero cuando menos, esta vez era la versión de siempre, menos exhibicionista y considerando como era Anko, ese era todo el recato del que era capaz la lasciva mujer.

Quizás lo mas pesado era reunirse con esos egolatras ricachones en sus feudos, era odioso verlos reírse creyendo que tenían el poder cuando incluso en la guerra no sirvieron para nada mas que un lastre que debían cuidar, pero, tenían el dinero y eso los hacía activos valiosos para la prosperidad de su pueblo, por mucho que odiaran tener que admitirlo, fuera de eso el viaje fue relativamente normal y sin contratiempos.

Actualmente la mujer corría junto a las pequeñas niñas que veía como sus hermanas mientras jugaba con ellas o en ocasiones compartía un bocadillo con las niñas quienes sonreían ante el gesto antes de las tres temblar cual hojas de gusto cuando el bocadillo era dulce e inundaba sus papilas gustativas, todo mientras eran vistos por los demás desde mas atrás algunos con sonrisas, otros con sonrojos y algunos solo con incomodidad.

- Es increíble su cambio respecto al inicio del viaje - la que hablo fue la azabache ayudante de Tsunade quien miraba asombrada como había cambiado de actitud la invocadora de serpientes desde que inicio el viaje.

Claro, aun se restregaba contra Naruto y le pedía besos, mimos y caricias, pero su actitud se había calmado mucho, ya no parecía estar gritando por una polla como el primer día y eso ya era un avance, aunque le causaba curiosidad el como su maestra parecía incomoda, Hinata parecía encontrar en exceso interesante el suelo y Naruto, bueno, el tan despreocupado como siempre lo ha visto cuando esta fuera de esa oficina.

- Aun no puedo creer que sea la misma Anko del inicio - dijo con algo de amargura en su voz la rubia Senju mientras veía a su hija jugar con Anko feliz de estar con su pequeña hermanita y con la que consideraba su graciosa hermana mayor.

- Si creo que el castigo que le diste la primera noche sirvió muy bien Tsu-chan - lo dijo burlón el rubio mientras veía carcajeándose como su esposa se sonrojaba mientras lo veía acusatoriamente y Hinata parecía crisparse al recordar el evento en cuestión.

Por su parte Shizune al escuchar eso se sorprendió, ella sea noche en particular durmió con las niñas por lo cual no se enteraba de nada, aunque por otro lado eso explicaba muchas cosas, aunque no se creía que su maestra lo hubiera hecho ¿o si?, - lady Tsunade, ¿tiene algo que decir? - aun así decidió averiguar si sus sospechas eran verdad pese a que a su modo de ver, la respuesta era obvia.

- ¿¡Qué!? no le hice nada - se sintió de repente juzgada y por eso se sonrojo mas mientras se incomodaba ante la mirada de su discípula quien parecía no creer lo que le acababa de decir, - al menos nada que no le haya hecho antes - lo ultimo lo dijo en un susurro mientras desviaba la mirada incapaz de confrontar a su alumna por mas tiempo, era en momentos así cuando sentía que los papeles se invertían y no es que le hiciera mucha gracia en realidad.

- Lady Tsunade - dijo cansinamente incrédula de que de verdad su maestra para controlar a la pelimorada de verdad haya cedido a sus juegos, - y tu Hinata, ¿por qué no la detuviste? al menos a ti si te hace caso - luego paso a ver a la ojiperla que se asustó cuando la llamó, particularmente porque la llamo con toda la intención de darle un buen regaño.

- Etto... yo... es que... auuuu - ni siquiera sabía que decir para justificarse, era cierto, Tsunade ademas de Naruto, solo la escuchaba a ella, el lazo que crearon al ser las primeras mujeres de Naruto las hizo grandes confidentes, por no mencionar que las hizo desarrollar un gusto por el cuerpo femenino que seguían disfrutando incluso hasta la actual fecha, por lo cual, el que ella no hiciera nada para detener a la rubia le parecía raro.

El problema era como decirle que la razón por la que no la detuvo en primer lugar, era porque ella también participo de lo que fue el castigo de Anko luego de que la idea de que la pelimorada corrompiera a su niña no le causara ni la más mínima gracia, por eso se unió a su hermana para castigar a la lasciva mujer esa noche.

- Vamos Shizune Nee-chan, no te enfades tanto, sabes que Hinata es un amor, no sería capaz de ir contra Tsu-chan aunque lo intentara, la quiere demasiado para negarselo - lo dicho por Naruto era verdad, esas dos eran muy unidas y rara vez se las veía ir una contra la otra y eso la preocupaba, pues si no trato de detenerla, entonces solo quedaba una opción que esperaba este no fuera el caso, - ademas si no fuera por Hinata, Tsunade quizás se sobrepasaría en la educación de Anko cada noche - y ahí estaban sus esperanzas, se acababan de ir a la basura.

- ¡Lady Tsunade! - grito escandalizada y sonrojada la azabache con la imagen que se acababa de meter en su mente gracias al comentario del rubio.

- ¡Naruto, no me ayudes! - Tsunade le grito a su esposo quien solo se reía al verla abochornada.

- Yo... ella... nosotras... ¡IIYYYAAAA!- Hinata parecía que se trato de justificarse pero al final su vergüenza la supero y acabo gritando abochornada llamando la atención de ambos rubios y la azabache al verla gritar, - ¡BYAKUGAN! - entonces grito mientras activaba su doujutsu característico en su familia para mirar enojada a su marido quien trago en seco.

- ¿Hi-Hinata-ch-chan? - Naruto empezó a retroceder asustado al ver la mirada furiosa de su esposa, ya tuvo una mala experiencia en el pasado con el Byakugan cuando su pequeña lo noqueo el día de su nombramiento como Hokage y fue solo con una niña, ahora su esposa, eso no podía acabar bien.

- Naruto-kun, eres muy malo conmigo y mereces un castigo - si, estaba jodido y dentro de el para asombro de los dos bijus inquilinos del rubio veían asombrados como Kurama gritaba aterrado que huyera, - Tenketsu - la escucho decirlo y la forma como lo dijo le erizo los bellos de la piel, esa manera tan fria y despiadada, no le dejo siquiera suplicar.

Lo siguiente que supo es que su esposa estaba golpeando justo en la boca de su estomago y los bijuu dentro de el lo sintieron también abriendo grandes los ojos derramando lagrimas mientras fruncían sus labios igual que el rubio mientras sentían como empezaban a perder la consciencia junto al rubio.

- No... de nuevo - no dijo mas, pues un segundo después su consciencia se desvaneció, no sin antes maldecir el linaje de esa mujer, era aterrador lo que eran capaces de lograr si se enojaban y lo peor era que por culpa de su jinchuriki, el tenía que pagar los platos rotos también.

Para cuando Hinata salio del trance de la vergüenza se encontró desorientada y luego horrorizada cuando vio a Naruto tirado en el piso, pálido, completamente inconsciente y casi podía jurar que veía su alma tratando de abandonar su cuerpo.

- ¡KYAAA!, ¡Naruto! ¿¡q-qué paso!?, ¿¡quién hizo esto!? - se alteró al verlo y empezó a zarandearlo tratando de que reaccionara mientras trataba de averiguar que había pasado para luego notar que era el efecto del tenketsu, cosa que la sorprendió pues su hija no estaba ni cerca como para ser la responsable por eso cuando pregunto por el responsable, las otras tres mujeres solo se veían incomodas mientras parecía que tenían un conflicto sobre si decirle o no.

Entonces noto como todas parecían estarla viendo directamente, mas tras su ultima pregunta y por como la miraban empezaba a hacerse una idea, pero esperaba estar equivocada, aunque el que no dejaran de verla así de incriminatoriamente no ayudaba mucho.

- ¿Eh? - se sintió confundida, ella no haría eso, lo amaba demasiado como para hacerle eso, - ¿y-yo? - se señalo a si misma aun incrédula de eso y cuando todas asintieron mientras tenían expresiones complicadas, el sonrojo regreso a su rostro aunque ahora por una vergüenza con motivos muy diferentes a la anterior.

- En serio necesitas controlar esos cambios de Humor - Tsunade le dijo mientras suspiraba al ver a Hinata sonrojada e incrédula con su mirada fija en el inerte cuerpo del rubio y ya preparaba en su cabeza una exploración de sus lineas de chakra, si era medianamente similar al golpe que le dio Himawari la ultima vez, aun si le reponía sus redes con ninjutsu medico, se pasaría el resto del día inconsciente.

- Hinata-chan, no puedes dejar que tus emociones se descontrolen así, eres una kunoichi después de todo - Shizune por su parte intento hablarle como su figura de hermana mayor igual que en otros casos, aunque su rostro no ayudaba pues aun se notaba la incomodidad por lo que su amiga hizo.

- Joooo, Hinata-sama da miedo cuando se enoja - y Anko por su parte se la estaba pasando bomba con esto, ver a la ojiperla reaccionar así era algo bastante poco común, al mismo tiempo se imaginaba a ella misma en esa situación, claro no inconsciente si no siendo receptora del dulce toque de los dedos de la peliazul mientras estaba totalmente desnuda.

Hinata estaba que se moría de la vergüenza, en serio, no se podía creer que en un arrebato ella acabara noqueando a su esposo y lo peor, con tantos testigos de su arrebato, quería morir en el hoy de un ratón.

- ¡Okaaa-saaaan! - y como si no fuera suficiente acababa de escuchar el grito de su niña la cual al ver hacía atrás la encontró corriendo en su dirección totalmente sonriente con Hitomi detrás cargando a Tonton totalmente cubiertas ambas de lodo, ahora si que se le iba a ir hondo pues no había pensado en una excusa cuando sus hijas los alcanzaron poniendo nerviosas a todas salvo Anko que parecía esperar ver ansiosa la manera en como iban a justificar eso, la iba a castigar por esto, si no iba a ayudarla al menos esperaba que no complicara mas las cosas.

- ¿Are?, ¿que le paso a Tou-chan? - se quería morir, preciso tenía que ser que Hitomi llegara y lo primero que viera fuera el estado de su padre y su comentario solo agravo las cosas cuando Himawari también lo vio invadiéndola la curiosidad.

- ¡N-NO ES NADA! -Hinata se apresuro a decir mientras casi en automático se levanto del lado de Naruto y se paro frente a las niñas en un intento de esconder el inconsciente cuerpo de su padre, aunque sin mucho éxito cuando ellas solo se inclinaron de lado para tener una buena vista del rubio haciéndola sentir tonta con su exabrupto, - e-es decir, su padre solo esta algo cansado, todas esas reuniones, así que solo quiso descasar un poco - era una excusa en serio patética y ridícula, lo sabía e sobra, pero esperaba que fuera suficiente para las niñas, porque no se le ocurría algo mejor.

- Heeee - parece que aceptarían su justificación, aunque no estaban del todo convencidas, bendita fuera su inocencia, de lo contrario podrían asustarse y solo eso le faltaba a su actual sentimiento de culpa, hacer que sus hijas se pusieran tristes.

- Niñas no se preocupen, solo déjenlo descansar, verán que para mañana estará como nuevo - agradeció a Tsunade que al parecer se apiado de ella y decidió intervenir para calmar a las niñas.

- Que les parece si mejor jugamos al corre que te pillo, ¡YO EMPIEZO! - Anko dio su propio aporte proponiendo un juego a sus hermanitas las cuales sonrieron antes de salir a correr junto al cerdito luego de escuchar el grito de la pelimorada que salio en persecución de ambas niñas para distraerlas.

Las demás suspiraron agradecidas de que la mujer se llevara a las niñas, claro todo empezó por su culpa y empeoro cuando el rubio se quiso pasar de payaso, pero eso no tenían que saberlo las niñas, así que ver que olvidaron el asunto en pro de jugar un rato las calmaba, así no se alterarían y ellos podrían seguir con su viaje, aunque ahora con un Naruto inconsciente.

- Shuzune... etto... podrías encargarte de Naruto, ¿por favor? - Hinata llamo a la azabache quien la vio un momento notando la preocupación en su rostro por no mencionar la culpa ya no solo de noquear al rubio, también de mentirle a las niñas, la conocía lo suficiente para saber que ella no era muy de decir mentiras.

- Por supuesto, Lady Tsunade y yo revisaremos su estado en nuestro próximo descanso, todo saldrá bien no te preocupes - le dijo antes de asentir y luego ir hacia el pequeño rubio inconsciente a quien cargo en sus brazos y una vez bien sujeto las vio indicando que ya podían continuar el viaje.

- Bien, mejor continuamos, aun tenemos camino que recorrer si queremos llegar al primer destino de nuestro viaje personal para mañana - Tsunade dijo tratando de quitarle hierro al asunto cosa a lo que asintieron las otras dos antes de empezar a caminar, no sin antes llamar a las niñas y Anko para que las siguieran y no se quedaran atrás.

El resto de ese día fue todo lo normal que pudo ser considerando la inconsciencia inducida del rubio por parte de su esposa de hermosos ojos perla la cual aun se sentía culpable de lo que hizo en un arranque de vergüenza absoluta.

Aprovecharon el descanso para tomar algo de te cuando el sol ya se estaba poniendo para revisar al rubio y ayudarlo con su red de chakra bloqueado aunque como ya esperaban eso no evito que el chico continuara dormido el resto del día, pero por lo menos la culpa en Hinata se había reducido ahora que el daño se había reparado, luego de eso le pidió perdón a su esposo inconsciente y le dio un beso antes de volver con las niñas que hablaban felices con Anko sobre cuales eran los mejores dulces, de igual manera Tsunade acaricio las hebras doradas de su marido antes de darle un beso.

- Shizune podrías cuidar de Naruto esta noche, tengo algo que hacer y necesito la ayuda de Hinata - le dijo al separarse de los labios de su esposo para ver y luego pedir aquel favor a su asistente, mano derecha y mayor confidente quien asintió a su solicitud antes de verla.

- Esta bien, solo... haaa, no se exceda mi señora - lo ultimo lo dijo cansinamente pues ya se imaginaba que era lo que planeaban hacer ese par y aun si tratara de convencerlas de no hacerlo, esas dos tenían algo en comun ademas del amor que sentían por el rubio, eran excesivamente tercas.

Así continuo lo que quedaba de ese caótico día donde en la noche y tras comer se fueron a dormir, habían avanzado mucho y a ese paso a mas tardar mañana una hora antes del medio día llegarían a destino, cosa que emociono a las niñas, ya querían llegar, por lo cual se fueron a dormir de inmediato, ademas de por el hecho de que todo un día de juegos las había dejado cansadas y ahora el sueño las dominaba.

Luego de eso las mujeres se fueron en diferentes direcciones, Shizune a la tienda que compartiría con Naruto para vigilar y controlar su estado y en el caso de Tsunade y Hinata en dirección a lidiar con la causa de tantos problemas en este viaje, lo cual nos lleva a la actual y muy peculiar situación dentro de una de las espaciosas tiendas de campaña que usaban para dormir.

- Hnnn... todo esto... es tu... maldita culpa - Tsunade estaba jadeando desnuda y sudorosa mientras veía con un ceño fruncido frente a ella a la causante de todo este caos, que no era otra que la mascota de su esposo, su amante pelipurpura, Anko Mitarachi.

- Mmmnnuu... aaahmmmm - mientras tanto Anko no le estaba haciendo mucho caso, estaba demasiado concentrada en chupar los enhiestos pezones de la rubia mientras restregaba su desnudo cuerpo contra el de la otrora Hokage, totalmente en trance bebiendo la leche que no dejaba de manar de sus cargados pechos.

Porque si, Tsunade estaba lactando mas que nunca y todo por culpa de su esposo, el rubio no había día que no ordeñara sus enormes ubres bebiéndose la leche que no había dejado de producir desde aquel día cuando el rubio aun era solo un adolescente, el problema era que desde que se hizo niño de nuevo, Tsunade le había negado su cuerpo en gran medida incluyendo sus lactantes pechos, todo porque quería esperar para su momento especial.

Fue ahí que todo se complico, la falta de amamantar a su rubio empezó a sobrecargar sus ya de por si enormes pechos haciendo demasiado doloroso el tenerlos tan llenos de leche, por lo cual en este momento teniendo a Anko prendida de sus pezones, succionando y amamantándose con su leche era un buen alivio a esa zona de su cuerpo, "un poco estará bien" pensaba mientras dejaba que esa sucia mujer le ordeñara el exceso de leche.

Empezó como un castigo con ella usando un arnés para perforarle no el coño, mas bien el culo mientras la nalgueaba por ser la responsable de las vergüenzas del día de hoy que tuvo que pasar, estaba furiosa con ella, pero mas consigo mismo pues estaba caliente y ella la estaba provocando mucho, cedió a sus instintos y así había continuado haciéndolo cada noche durante esas dos semanas 'castigando' a Anko por ser una mujer desvergonzada, por no decir que una mala mascota que no sabía comportarse y requería entrenamiento.

- Ya es suficiente, esto es un castigo, así que mas vale que bajes a mi coño y lo atiendas como se debe, tu, grandísima puta - decidió que ya no quería esperar mas por el alivio sobre su coño, así que usando su voz de mando le ordeno bajar y atender su intimidad, cosa a la que de hecho la pelipurpura accedió gustosa mientras bajaba lamiendo cada centímetro de piel con la que se encontraba y sus ojos mostraban unos corazones en sus pupilas demostrando lo mucho que disfrutaba de esto, - recuerda, solo lamer, esta prohibido que uses tus dedos - le recordó para evitar que esa mujer se emocionara de mas y penetrara su coño con sus dedos, que en otra circunstancia no sería un problema pero ahora, era lo tenía estrictamente prohibido.

- ¡Hai!, ¡Tsunade-sama! - lo dijo alegre recordando el motivo por el que no dejaba que tocara su rosado y dulce coñito que tanto le gustaba, para luego sin miramiento alguno enterrar su rostro entre las piernas de la rubia para empezar a lamer su coño como si fuera el mejor de los manjares.

- ¡HNGG! - por su parte la rubia solo pudo morder sus labios para reprimir el gemido que quiso salir cuando sintió la húmeda y larga lengua de Anko jugar con sus labios inferiores y mas aun cuando la sintió escavar con su lengua los pliegues internos de su coño llevándola a un delirante placer, siempre evitando llegar a ese punto, cosa que le estaba haciendo enloquecer.

Anko por su parte estaba dichosa y no solo por el hecho de estar sometida por la rubia la cual ahora apretaba su cabeza contra su coño para evitar que dejara de lamer, cosa que no estaba en sus planes inmediatos, no, la otra razon de su dichosa agonía estaba tras ella, pues desde hace rato que su coño estaba siendo brutalmente masacrado por una polla de goma de grandes dimensiones cercanas a las de su amo que se enterraba una y otra vez en su ser, todo causado por la ojiperla quien usaba ahora el arnés con el cual su coño era abusado.

Desde que Tsunade reclamo su lengua para acariciar su propia intimidad, su región baja había sido tomada por la peliazul que tenía su largo cabello pegado contra su cuerpo por el sudor sobre el y desde que regreso a lamer el sexo de la rubia, se había asegurado de dejar su culo en pompa para que su otra ama le destrozara a placer y hasta el fondo y no se equivoco, lo hizo de inmediato volviendo a meter el falo de goma dentro de su coño con fuerza y agresividad.

- ¡Todo es tu culpa Anko!, ¡la vergüenza que pasé!, ¡el que noqueara a Naruto-kun!, ¡todo es culpa tuya! - decía sin dejar de masacrar el interior de la invocadora de serpientes que solo gemía y ronroneaba contra el coño de la rubia haciéndola gemir de placer ante la obscena sensación, - ¡y eso merece un castigo! - aquello ultimo lo dijo con una voz mas seria e incluso agresiva para dejar claro que se acabaron los juegos.

Aunque a la pelipurpura no podía importarle menos, le encantaban los juegos rudos, por eso empezó a menear el culo invitando a la ojiperla a que fuera todo lo ruda que pudiera con ella por lo cual no se espero las palabras que le siguieron.

- ¡BYAKUGAN! - entonces se crispo ante lo que eso podía significar y no era para menos, en ese momento la hermosa Hyuga estaba usando su doujutsu para analizar su cuerpo, mas específicamente la zona de su vientre bajo buscando algo y nada mas lo encontró, sonrió con cierta sorna, por lo cual tomo la pierna derecha de Anko y la levanto dejándole expuesta en su vientre a los perlados ojos de Hinata quien se preparaba para su siguiente movimiento.

Anko quiso girar su rostro, ver que era lo que planeaba la mujer tras ella y si era necesario pedir clemencia, aunque nada mas intentarlo, sintió una atronadora fuerza presionar su rostro de nueva cuenta contra la encharcada zona donde estaba seguido de un fuerte grito, - ¡NI SIQUIERA TE ATREVAS A PENSAR EN DETENERTE ZORRA! - recordó entonces que no estaba solo a merced de Hinata, también de Tsunade y conocía a esas dos lo suficiente como para saber que solas eran amas estrictas, juntas, no tenía oportunidad de siquiera respirar sin que ellas se lo permitieran primero.

- Ten-ket-su - se atrevió a separar por silabas su intención y antes de poder siquiera protegerse con sus manos, sintió el suave toque de los finos dedos de su señora, justo en su vientre bajo, sintió el golpe suave calar profundo hasta su útero antes de sentir como la mujer la soltaba dejando que su pierna volviera a bajar, dejándola desconcertada sobre que era lo que había hecho la ojiperla.

Entonces fue que lo supo cuando sintió a la mujer sacar lenta y deliberadamente el falo de juguete de su interior hasta dejar solo la punta dentro, permitiéndole sentir con cada centímetro que sacaba como su coño ardía por la sobre estimulación, su coño era sensible, pero jamas lo había sentido tan sensible como en ese momento y en ese momento lo entendió.

"Y-Ya veo, uso su Tenketsu para..." lo que fuera que siguiera a ese pensamiento se desvaneció cuando sintió a la mujer enterrarse de golpe y con vilipendio hasta el fondo de su coño, sintiendo la punta casi alcanzando la entrada de su útero y al hacerlo solo se corrió con tanta fuerza que casi sintió desmayarse por el orgasmo que la golpeo de manera tan abrupta.

- ¡HNNNGG!, ¡HMMMM! - solo podía gemir y gemir ante el poderoso orgasmo sucedido por otro mas cuando la ojiperla volvió a martillar su coño con el arnés una y otra vez prolongando su dulce agonía orgásmica mientras la rubia no dejaba de presionar contra su coño su cabeza para sentir el delicioso placer de los ahogados gemidos de su esclava haciendo vibrar sus labios vaginales y su clítoris.

Hinata miro a Tsunade y viceversa y en cuanto sus ojos conectaron sonrieron mordazmente ante el efecto de su pequeña maquinación contra esa masoquista a la que ahora hacían suya, antes de que la ojiperla se inclinara y la rubia levantara su torso para a medio camino encontrarse y besarse mientras continuaban disfrutando de torturar a la pelipurpura que tantos problemas les había estado causando con su actitud en este viaje.

Había que reconocer que juntas eran una fuerza a considerar si se enfadaban, después de todo, nadie creería que la dulce Hinata usaría el Tenketsu no para bloquear las redes de chackra de una mujer, si no para golpear el punto de presión del bajo vientre y aumentar la sensibilidad de la zona a tal grado que incluso la mas mínima brisa la podría hacer correr y que la orgullosa Tsunade usaría su monstruosa fuerza para someter a una mujer y hacerla su perra en mas de un sentido, pero ahí estaban ambas haciendo lo impensable para agónico gozo de su victima quien solo rogaba por mas de tan cruel trato a su sensible cuerpo.

Lo que siguió después de eso fue una verdadera y total violación a cada agujero del cuerpo de Anko donde mientras una la follaba la otra la hacía devorarle el coño hasta que se corriera en su boca soltando todos sus jugos o en ocasiones simplemente decidían jugar con sus dos agujeros al tiempo, una por el coño y la otra por el ano intercalando para ambas poder jugar a placer con la pelipurpura provocandole orgasmo tras orgasmo hasta hacerla desmayar.

Esa noche fue de intensos gemidos en la tienda donde estaban las tres mujeres mientras que en la tienda donde descansaba el inconsciente rubio, Shizune cerraba el libro que estaba leyendo y suspiraba cansinamente al ver que como temía su maestra no se estaba conteniendo en lo mas mínimo con Anko, aunque la entendía, estaba dando demasiados problemas y la vergüenza de hoy quizás sobrepaso los límites.

- Haaaa, Lady Tsunade... al menos los sellos de silencio están puestos en la tienda de las niñas - fue todo lo que pudo pensar ya que no había mucho que hacer en esa situación, al menos le consolaba que el sueño de las niñas estaba protegido y no escuchaban el lado mas desvergonzado de sus madres.

Claro que ella también estaba en su propio predicamento y ese era el pequeño rubio que estaba dormido y al que estaba cuidando, ¿la razón de su predicamento?, simple, al parecer aun dormido, ese pequeño rubio que otrora viera como su hermanito latoso, era mas que suficientemente consciente de lo que ocurría a su alrededor y si, al parecer sabía lo que estaban haciendo sus esposas con la pelimorada, ¿qué como estaba tan segura de eso?, la respuesta era sencilla, la enorme erección que se gastaba en ese momento y que estaba haciendo tienda de campaña con la sabana con la que lo cubriera antes.

Se preguntaba que era lo que percibía, los ruidos y gemidos de las tres mujeres, el olor, porque si, según recordaba, Naruto una vez le dijo que sus sentidos ahora eran mucho mejores que la media shinobi, claro no al nivel de un Inuzuka pero su olfato era mucho mas sensible ahora, así que el que captara el olor de ese trío de degeneradas no era imposible o la ultima y la que esperaba no tuviera nada que ver, que el chico al percibir lo que hacían, en sus sueños estuviera unido a la fiesta como en los días anteriores.

- Es sorprendente que de todo su cuerpo, fuera precisamente esa parte la que tenía que quedarse sin cambios - lo dijo viendo el como estaba de grande y dura la polla bajo esa manta, cortaba con la ternura del resto de su apariencia inocente y tierna, no tenía el mas mínimo sentido y lo sabía.

"Esa verga no es la de un niño", dudaba que fuera incluso la de un hombre adulto por muy shinobi que fuera, lo sabría ella que en su vida como doctora había visto desde miembros considerables hasta pequeños penes que casi hasta parecían estar atrofiados pero nunca nada como la herramienta del rubio, ¿qué acaso hasta en eso los Uzumaki eran raros?.

Poco sabía ella que de hecho incluso cuando lo conoció el chico ya la tenía enorme, eso solo lo sabía Tsunade y claro esta, nunca se lo comento, de saberlo su pensamiento sobre la genética Uzumaki solo se afianzaría, aun así el tamaño era impresionante y se veía dolorosamente dura, por lo cual ella se removió inquieta mientras un pensamiento fugaz entro en su mente.

- Mmmm, si ellas se divierten, ¿por qué yo no?, es decir, ni que fuera la primera vez que lo hago - tras esos pensamientos y luego de asegurarse de cerrar bien la tienda se deslizo bajo la sabana que cubría a su hermanito para encargarse de su doloroso problema actual.

Solo debía recordar que el sexo estaba prohibido, al menos por ahora pues sabía de los planes de su señora y para cumplir con su deseo el chico debía de seguir tan virgen como pudiera, así que por ahora tendría que conformarse solo con felaciones, aunque eso no iba a aplacar el ardor en su coño luego de dos semanas de escuchar a ese grupo de pervertidos montarse una fiesta como esa y no tener siquiera la gentileza de invitarla.

con eso en mente decidió descargar un poco de su propia frustración chupando la polla de su amado hermanito, ya tendría tiempo después de pedirle que le consintiera el coño como era debido, pero por ahora, esto debería bastar, esto y el consolador que mantenía metido en su coño y que en ese momento puso a vibrar a todo lo que daba para tratar de apaciguar su fuego interno mientras satisfacía la viril herramienta que ahora se alojaba en su boca y se abría paso expandiendo los músculos de su garganta.


- Bienvenidos, los estaba esperando - fue lo que dijo una mujer mientras hacía una reverencia al numeroso grupo que llegaba hasta sus puertas aquel día, - especialmente a ti, te extrañe mucho, mi amado - luego dirigió su vista a la sombra que representaba a quien parecía ser un hombre y escuchaba que le decía algo, pero no podía determinar que era pues su voz era difusa y distante, algo extraño para ella y que la exalto, especialmente cuando la imagen empezó a distorsionarse y empezó a tornarse totalmente de negro.

Despertó en ese momento sobresaltada y se levanto de golpe extrañada con tan peculiar sueño, era la primera vez que le ocurría algo así, donde le era imposible identificar a alguien cuando esto le ocurría, pero no tenía que ser una genio para saber quien era esa sombra, reconocería al grupo donde fuera pues ella misma pertenecía al mismo y el que soñara con ellos solo significaba una cosa.

- Ara, al parecer vendrá de visita pronto - sonrió cálidamente mientras sus ojos se tornaban soñadores, llevaba un par de meses sin verlo y la verdad es que había calado lo suficientemente profundo en su vida como para no soportar estar alejada de el mucho tiempo y ahora parecía que la espera terminaría, - fu fu fu, al parecer alguien vendrá a vernos muy pronto mi pequeña, estoy seguro que te pondras feliz con la noticia - dijo mirando al adorable bulto a su lado con cariño y amor.

Aunque por la sonrisa que desbordaba felicidad y por la silenciosa palabra que vio a sus labios formar pese a no hacer ruido alguno, supo que al parecer no fue solo ella quien tuvo aquel sueño, aunque debía de suponerlo, no por nada era su hija y así como ella heredo de su madre ese don, su hija también era lógico que lo heredara de ella.

- Hmmm, pero me intriga... ¿por qué no pude verlo y mucho menos oírlo? - se cuestionaba ante tan peculiar detalle de su sueño, no era algo común, al menos no cuando se trataba de ella, incluso se lo dijo en su momento a el, aunque resultara que el era la excepción a la regla, - jum, al parecer esta visita de su parte traerá consigo algunas sorpresas - dijo pensativa mientras miraba con sus hermosos ojos de color lavanda hacia la puerta corrediza de su habitación la cual era iluminada por la luz de la luna a través del papel de arroz que cubría la estructura de madera.

No sintió que esas sorpresas que ya presentía fueran a ser malas así que las desestimo por ahora y solo se centró en la parte mas feliz de todo eso, lo volvería a ver, luego de un par de meses alejados, quizás ya era hora de llevar a cabo el plan que llevaba considerando desde hace algún tiempo, su poder ya no era requerido, su pueblo había crecido prospero, tal vez había llegado la hora de pasar la batuta y finalmente ser feliz a su lado.

Con eso en mente sonrió antes de acostarse de nuevo ansiosa de que llegara el día de su sueño y con eso en mente regreso al mundo de morfeo esperando poder volver a soñar con el, esperaba que esta vez con una imagen mas clara, todo mientras en el mundo real abrazaba a su pequeña la cual correspondía apegándose a ella en busca del cálido y protector abrazo de su madre.


El día pintaba hermoso, el cielo estaba totalmente despejado, el sol brillaba en todo su esplendor y para ella, la sonrisa en su rostro ya era algo que ya simplemente no podía borrar, su vida finalmente había cambiado para mejor y tras tantas penurias finalmente todo era como sentía que siempre debió de ser.

Recordando su pasado las cosas bien fueron oscuras en su momento y ciertamente creyó que así continuaría para ella y su familia hasta que ese rayo de sol llego a su vida para cambiarlo todo y con su presencia el curso de su vida y la de todos en aquel lugar de hecho finalmente se reencausaron a lo que estaban destinados a ser.

Mucho había cambiado desde ese día en particular y seguía cambiando, después de todo, ahora era parte de una ambiciosa empresa de parte de quien menos se lo esperaba y que le ofrecía una nueva oportunidad, no es que estuviera poco conforme con como era su vida ahora, pero la oportunidad que ahora surgía para ella era demasiado tentadora para dejarla pasar, mas si podía estar con su familia o bueno, la que aun le quedaba.

No es que hubiera perdido a nadie de manera trágica, bueno, no desde quien ocupara el lugar como su esposo hace ya tanto tiempo y quien le fue arrebatado de manera tan cruel cuando todos vivían con miedo, pero el tiempo es inmisericorde con la gran mayoría como aprendió hace algunos años cuando su vida cambió para mejor, pero antes de eso debió despedirse de su padre y ver como su retoño dejaba el nido para forjar su propio camino con las enseñanzas dejadas en el por todos aquellos quienes moldearon su vida.

Sacudió su cabeza, no valía la pena pensar en ello, era el curso normal de la vida, ademas no es que estuviera sola mucho tiempo cuando su casa volvió a ser un hogar, de nueva cuenta se lleno de vida y si lo pensaba bien, la idea de que tuviese aun mas vida no le disgustaba, aunque claro, quizás para cuando eso ocurriera, ella ya no viviría ahí, si no en ese lugar donde el gran proyecto del que era parte se estaba alzando, aunque primero tendría que conseguir los materiales para hacerlo realidad.

Eso era o que la tenía ahí en ese momento, en su antiguo hogar, esperando, si, esperando la llegada de ese rayo de sol, aquel que le devolvió la sonrisa cuando los tiempos eran oscuros y le regalo algo que jamas podría terminar de agradecerle, esperaba su llegada y con ella, la solución al actual problema de falta de suministros que estaba retrasando las cosas.

Al menos le consolaba saber que en lo que se refiere al edificio principal, tenían el material suficiente como para levantarlo, claro esta, suponiendo que sus compañeras no se hubieran puesto tontas y en sus peleas acabaran desperdiciando materia prima.

No es que no confiara en ellas, sabía que eran muy capaces si se lo proponían, pero cuando tenían sus momentos de anarquía, las cosas nunca avanzaban, de hecho en ocasiones incluso retrocedían y ese era un problema, pero confiaba o al menos quería confiar que en lo referente a esto, se comportarían todo lo que pudieran.

Continuo con lo que hacía mientras tarareaba una alegre tonada y se aseguraba de que la comida no se quemara pues si, estaba preparando los alimentos ya que estaba próximo a ser el medio día y quería tenerlo todo listo, no sabía el motivo exacto, pero algo dentro de ella le decía que ese día iba a necesitar preparar mucho y no quería que nada se echara a perder.

Entonces llamaron a la puerta de su casa, cosa extraña pues no esperaba a nadie y su hijo ni siquiera estaba en el pueblo, de hecho no regresaría hasta dentro de dos días y aun así no sería a ella la primera a la que visitaría, es decir, el tenía su propia familia ahora, así que, ¿quién podría estar llamando a la puerta ese día?, esa era la pregunta que pensaba resolver.

Con eso en mente, limpio sus manos con una toalla antes de salir de la cocina y dirigirse a la puerta de entrada de la cual de hecho ya escuchaba algunos gritos provenientes de fuera y no pudo evitar sonreír, pues reconocía esas voces y solo podía significar una cosa, ya estaba aquí, a veces la intuición femenina era de temer, pero en este momento le alegraba haberle hecho caso y preparar mas comida, de seguro estaban hambrientos, especialmente el.

Al llegar a la puerta se detuvo y antes de abrir se reviso a si misma, su apariencia, su cabello, todo, su cabello largo y negro estaba en una coleta alta pero al menos estaba bien peinada y en cuanto a su atuendo, no era el mas elegante pero tampoco era uno normal una vez mas agradeció a su intuición que le hizo arreglarse mas de lo debido ese día, se veía como toda una hermosa ama de casa y estaba por recibir a su persona especial, aunque al parecer había mucho jaleo ahí afuera cosa que le extraño bastante.

- ¡Ya suéltalo tu, zorra ofrecida! - nada mas abrir quedo sorprendida cuando ante ella estaban una rubia que trataba de irsele encima a una pelimorada que tenía entre sus enormes pechos enterrado el rostro de un pequeño rubio mientras veía a la rubia con sorna y le sacaba la lengua de manera juguetona y retadora y mas sorprendida se encontraba porque la rubia estaba siendo detenida por una azabache y una peliazul con mucho esfuerzo.

- ¡Lady Tsunade! ¡su embarazo, recuerde su embarazo! - trataba de hacer entrar en razón la azabache recordandole su estado actual y el hecho de que por ello no debía de sobre esforzarse para no hacerle daño al bebe, aunque era difícil cuando sus celos y la rabia la dominaban.

- ¡Tsu-chan!, ¡no puedes ponerte así cada vez que Anko te provoca! - ahora la reprendía la peliazul mientras usaba toda la fuerza que ese delicado cuerpo escondía para evitar que la rubia avanzara y cometiera una locura, aunque ciertamente era difícil, no por nada la Senju era de las mujeres mas fuertes en todo el mundo ninja.

La mujer ante ellos miraba todo totalmente asombrada, aunque con una sonrisa, le alegraba ver que ellos no cambiaban, no importaba cuanto tiempo pasara, seguían siendo el mismo grupo de locos que conoció en su día, aunque le causaba curiosidad no ver al rubio y mas aun, a la pelimorada de escaso sentido de la moral y la decencia ahogando al hijo del rubio entre sus pechos, si, ahogando pues el chico estaba tratando de separarse de ella suponía con la intención de poder respirar.

Luego vio como la misma mujer se percataba de eso y lo liberaba dejándolo caer mientras el pequeño rubio con tres marcas de bigotes en cada mejilla hacía un sobre esfuerzo por capturar todo el aire que pudiera en sus pulmones, un momento, ¿tres marcas?, según recordaba Boruto solo tenía dos, entonces si ese niño no era Boruto, ¿quien era?

Fue entonces que cuando el rubio recupero suficiente el aliento la miro, se veía hermosa aunque por la expresión en su rostro ya se podía imaginar la confusión que tenía por dentro y no la culpaba, cualquiera estaría igual, pero por ahora, era mejor saludar para confirmarle quien era, llamándola de la manera en que solo el lo hacía.

- Hola, Tsunami-chan... ha pasado un tiempo - lo escucho llamarla de esa manera que solo el usaba para referirse a ella, todo mientras le sonreía con esa calidez que nadie podía igualar, entonces ese pequeño era de verdad el, no sabía como o si eso era alguna broma de su parte pero era el, nadie mas que el.

- Naru... to - estaba realmente sorprendida, no tenía sentido, pero al menos con su interacción con el rubio y la sorpresa que se llevo llamo la atención de todas las demás que dejaron de pelear para verla a ella con sonrisas algo tensas y un sonrojo en sus rostros, las sonrisas tensas por lo que tenían que explicar y en el caso del sonrojo, porque estaban seguras de que ella las había visto comportarse como siempre, es decir, de esa manera inmadura que dejaban salir cuando estaban en familia.

- Hum, se que tienes preguntas pero antes... ¿donde esta ella? - pregunto curioso y mirando si acaso se escondía tras las piernas de la pelinegra ante el, pero parecía que no era el caso causándole dudas y curiosidad sobre su paradero.

- ¿Eh?... ah, Nozomi-chan esta con su hermano mayor Inari en un viaje, quiere aprender el negocio familiar - revelo el paradero de su hija la cual había ido con su hijo mayor para aprender a ser un gran constructor como lo fuera su abuelo, ella misma y ahora su hermano mayor, - etto... ¿de verdad eres tu Naruto?, ¿pues que te paso? - no pudo evitar la pregunta y era algo que el ya se esperaba de hecho.

- Haaaa, es una historia algo larga Tsunami, ¿qué te parece si entramos primero y después hablamos?, tenemos mucho que discutir al parecer - con eso le dejo claro que el también esperaba que le contara sobre lo que envió en aquella carta, así que asintió en claro acuerdo con los términos del rubio de verdad que tenían mucho que contarse, especialmente el.

- ¡Tsunami Okaa-san/Kaa-san! - salio de su estupor cuando dos pequeñas y adorables sombras salieron de detrás de las mujeres corriendo en su dirección totalmente felices y nada mas verlas se inclino para recibirlas feliz y con los brazos abiertos.

- ¡Hitomi-chan!, ¡Himawari-chan! que grandes se han puesto, definitivamente heredaron la belleza de sus madres - las abrazo con amor y cariño mientras las estrujaba contra ella como no queriéndolas dejar ir, para luego alabarlas a ellas y a sus progenitoras haciendo sonreír grandemente a las dos niñas y de manera mas discreta pero llenas de orgullo a sus madres.

- ¿Donde esta?, ¿donde esta Nozomi-chan? - Hitomi estaba ansiosa saltando de felicidad queriendo ver a su hermanita menor y jugar con ella, llevaban un rato sin verse y com siempre Hitomi lo primero que quería hacer era jugar y recuperar el tiempo perdido.

- Hum, ¿por qué Nozomi Nee-chan aun no sale? - Himawari quería jugar pronto con su hermana mayor, solo le llevaba un año, pero al igual que con Hitomi, ella se divertía mucho con sus hermanas y cuando estaban todas juntas quería jugar, aunque claro esta, usar su Byakugan estaba prohibido o de lo contrario haría trampas.

- Fu fu, lo siento mis pequeñas, pero como le dije a su padre, Nozomi esta de viaje aprendiendo el oficio de la familia de la mano de su hermano mayor - sonrió mientras les decía aquello pero se le partió el corazón cuando las vio deprimirse, así que trato de animarlas, - pero no se preocupen, en dos días mi pequeña estará de regreso, estoy segura de que le encantara verlas - fue decir eso y las vio saltar de felicidad haciéndole sonreír, de verdad que todas ellas eran muy unidas.

Después de eso la mujer se levanto para encarar a los demás visitantes y con una sonrisa darles la entrada no sin antes preguntar por Boruto, suspirando al ver que esa etapa rebelde del rubio mayor aun persistía tanto como para no querer acompañar a la familia en su viaje, pero nada se podía hacer ya, después de eso, todos entraron en el hogar de la pelinegra quien una vez todos adentro cerro la puerta y los invito al comedor pues pronto estaría el almuerzo, cosa que les sorprendió cuando descubrieron que de alguna manera, la mujer había intuido su arribo y se había preparado de antemano para recibirlos con una deliciosa comida.

Ya hablarían largo y tendido mas adelante, por ahora, disfrutarían de este magnifico reencuentro con un miembro mas de su familia.

-CONTINUARA-


Otro capitulo a la bolsa y como ven ahora se revelo uno que otro aspecto mas de la vida de Naruto, su relación con Anko, la cual la hace miembro de la familia, aunque de una manera un tanto mas... particular, aunque no por eso menos familia que las demas, solo que muy a su estilo, pero ya abordare eso mas adelante.

Como se pudieron dar cuenta, a Boruto lo saque de la ecuación y no me malentiendan, no tengo nada contra el rubio aunque meritos si a hecho, pero por lo poco que se de el, ya que no veo ni su anime ni leo su manga, aunque quiere a su familia parece vivir bastante desapegado de la misma, al menos desde que su padre se hizo Hokage y si no es así les ofrezco una disculpa así como pido un poco de asesoría, por lo menos para saber que onda con el, no tanto para incorporarlo mas a la historia porque de plano que no le veo mucho potencial de trabajo como a sus hermanas.

Por cierto, ¿que les pareció la interacción de Tsunade y Anko?, me pareció un giro fresco a las relaciones intrafamiliares donde ella y la pelipurpura suelen pelear mucho todo por la actitud de la pelimorada, aunque igual al final se quieren, creo que eso queda demostrado con lo que hacen en las noches, aunque claro en la última noche previo a llegar a su primera parada en su viaje no oficial, acabo solo con ellas pues el rubio estaba fuera de combate.

Esa es la otra, ¿que tal lo de la reacción de Hinata movida por un ataque de vergüenza tras los comentarios de Naruto?, recuerdo haber visto el clip donde Himawari enojada trata de golpear a su hermano y termina golpeando a Naruto y me dije, ¿por qué no hacer algo similar, pero esta vez con la madre?, claro esta dandole un toque un tanto mas comico de que ella solo actua así cuando sus emociones se salen de control, en este caso la vergüenza que le produce su esposo al revelar lo que ella hace en las noches con sus compañeras y el.

Y que tal la sorpresita con Shizune, aunque supongo que muchos ya se lo estaban esperando o cuando menos deseando, aunque en este caso fue mas como un momento de violación al shota pues ni consciente estaba cuando paso, pero eso ya es cuento aparte.

Solo para aclarar, no, Naruto no ha estado teniendo sexo, al menos no completamente, se ha limitado mucho a felaciones, paizuris o fajes, sexo como tal, ni maiz paloma, eso esta reservado para su cumpleaños a cargo de Hinata y claro esta, luego para su aniversario de bodas con Tsunade donde para ambos casos, sus dos esposas tienen preparadas unas cuantas sorpresas para su amado rubio.

Por lo demas, deje unas cuantas pistas sobre lo de Matatabi y una nueva chica, ademas de las tres que andan quien sabe donde y que al parecer no se soprotan entre ellas, al menos al grado de insultarse y perder todas las formas para irse a una pelea de gatas, me gustaría saber sus teorias respecto a eso y ya para finalizar, ¿que les pareció la aparicion de Tsunami?, que para fines practicos y como recorderis es la hija de Tazuna el constructor de puentes de la primera misión seria de Naruto cuando apenas se graduo de la academia ninja, ¿y su relación con el rubio?, la cual creo que ya quedo mas que claro cual es.

Ahora si, como ya saben, cualquier comentario, queja, reclamo, alago o lo que sea déjenmelo en los reviews que son mi salario por el tempo invertido en la creación de estas historias.

Ahora si, vamos con los reviews del capitulo anterior

Reviews:

Elchabon

De nada amigo, para eso estamos.

Me alegra que te gustara el capítulo anterior y espero que te haya gustado este capitulo también.

Se llama los secretos del Hokage, tu que crees, es obvio que si no quieren llamar la atención con mayor razón usaran camuflaje que les de un bajo perfil y en un mundo de ninjas donde pueden usar chackra para ese propósito, ¿por qué no hacerlo?

Las misteriosas figuras, bueno irán apareciendo mas y mas hasta finalmente ser revelada su identidad mas adelante, veamos si logras adivinar quienes son, en cuanto a lo de Matatabi, creo que sin querer di una buena pista de sus planes en este capitulo.

Espero continuar con tu apoyo y también buen fin de semana, si estoy terminando esto un viernes.

Saludos.

edtru23

Me alegra que te gustara el capítulo y si, fue suave, no todo el tiempo puede ser sexo del hard, pero si, se ira poniendo picante de nuevo mas adelante y para muestra un botón, ¿qué tal el trío lésbico semi sadomasoquista de esas hermosas Kunoichi?

Referente a tus dudas:

1. Shizune mas adelante revelare su peculiar relación con su pequeño hermanito, aunque aquí ya di clara insinuación de que tan profunda es su relación.

2. Para Hanabi, tengo mis planes, pero para saberlos tendrás que esperar, igual que con otras chicas, no solo del clan Hyuga.

3. No había pensado en eso, a mi parecer era mas que la estaban deshonrando con su calentura pero esa idea no esta mal, un cuarto secreto para desfogarse, hmmm.

4. De Sakura ni te ilusiones, Hinata es obvio que si y con Ino, tengo un plan con ella a preparado, pero como con lo de Hanabi, tendrás que esperar.

Me alaga y me honra el respeto que me das, como agradecimiento este capítulo que espero disfrutaras tanto como el anterior.

No siendo mas hasta la proxima.

Saludos.

DjGuilox-018

honter11

Me alegra que disfrutes de la historia, ahora ya sabes mas sobre este viaje que como veras no plasme las visitas oficiales a los feudales, no le vi el caso a escribir sobre un montón de ricachones creídos y fastidiosos, pero si un poco sobre como es el viaje personal de la familia que para fines prácticos se puede definir como: "bendita la inocencia de las niñas para no ver toda esa locura", lo del trio que quieres, tiene que tener merito, de lo contrario parecerá que Ino es solo una ofrecida y por muy coqueta que sea, hasta allá no creo que llegue, mas si la idea es que luego los descubra Hinata, descubrirlo de ese modo podría ser mas perjudicial que beneficioso si los agarra en plena faena, habrá que pensarlo bien supongo.

cefiro101

Al final Boruto no fue como querías, solo que no por las razones que plasmas, mas por una cuestión de actitud rebelde y confusión de prioridades, a diferencia de las niñas que son un lienzo en blanco sobre el cual pintar dada su adorable personalidad y lo de la novia de Boruto, esa si no me la sabía y supongo que hablas de Sumire que no se si lo es o no, pero yo que se, no sigo ni el manga ni el anime.

Shizune si, tiene merito, Tsunade necesitara ayuda medica para lo de su embarazo, por mucho que sea ella misma una medico, algo de ayuda le vendrá bien y debe ser alguien de confianza y dentro de su circulo, Hanabi... esa te la debo, me la reservo para mas adelante, ya tengo uno o dos planes que podría usar para ella.

Shion, en serio, quieres que te espoilee toda la obra o algo así, dejate sorprender amigo, pero para tu interés, hay pistas en este capítulo, unas muy obvias pistas, así que diviértete encontrándolas.

MISA47

Me alegra que te gustara y si, a idea es que conforme se resuelven unas dudas, se creen otras y así mantener la expectativa y lo de los secretos de Naruto para con el sexo opuesto, no te llegas a hacer una idea, lo de Matatabi, bueno no te puedo decir, pero si que sera un verdadero revuelo en su momento, no solo por la petición de Matatabi. Al final sobre lo de Boruto, me decante por no incluirlo, ya que el esta en esa etapa rebelde desde que su padre si hizo Hokage al parecer, pues ahí están las consecuencias, pero tampoco es que se lo vaya a extrañar mucho supongo yo.