Ese chico

Dragon Ball © Akira Toriyama

Sinopsis: [Drabble] Desde que lo vio en televisión a la corta edad de once años, Videl sabía que el chico de cabello dorado era especial. [Este fic es para el Desafío de los Juegos de Cell de la página de Facebook: Fanfics de Gohan y Videl en español]

Nota de la autora: A pesar de estar alejada del fandom de Dragon Ball porque sigo editando todas mis historias, me di el lujo de participar en este pequeño reto. Espero lo disfruten.


Capítulo único: Ese chico

«Pero descubrí que tu resultaste ser el guerrero con cabello dorado»

«¿Eh? Así es verdad. Discúlpame por haber mentido, pero no quería que nadie se enterara…»

«Hace siete años cuando fue la batalla contra Cell aparecieron unas personas misteriosas. Ustedes eran ese equipo, ¿verdad? Y el niño que estaba con ellos eras tu Gohan, ¿no es así?»

Ese chico.

El chico que ella había visualizado por la pantalla y que había empezado a combatir contra Cell hasta que la transmisión se cortó era el mismo chico con cabello dorado que hacía de las suyas en Satán City como un justiciero solitario. Y ambos eran su compañero de clases, Son Gohan.

A ese chico.

¿Qué debía decirle?

«Oh, Gohan. Gracias por exponer tu existencia cuando eras apenas un chico y dejar que toda la gloria se la cargara mi padre».

Sonaba muy ridículo.

Por más que quisiera encarar el asunto, Videl no sabía que expresar. La trama con Majin Buu no cesaría hasta que las esferas del dragón borraran las memorias de todos, por tanto, era de conocimiento público que Gohan era el Guerrero Dorado y asistir a clases no era precisamente sereno en esos días. Periodistas, entrevistadores, alumnos y profesores acosaban al primogénito de Son Goku quien, desde su santa inocencia y buen corazón, atendía todas sus dudas sin oponerse.

Videl se sentía desplazada.

Y celosa.

¿Cómo se atrevían otros a preguntarle?, ¿cómo osaba el alter ego del Gran Saiyaman a responderles?

Ella fue la primera en descubrirlo, solo ella fue competente de revelar su identidad sin el poder de una cámara o seres astrales. Su persona de once años dijo frente a la pantalla que ese chico de cabello dorado tenía algo en especial. Lo recordaba claramente.

Fue por eso por lo que se juró revelar la identidad del Guerrero Dorado cuando apareció en Satán City.

Era su destino.

Su destino era ese chico.

—¡Él ya no responderá más preguntas! —bramó, interrumpiendo la ronda de prensa en la puerta de la escuela. Tironeo al muchacho del cuello de su camisa hacia adentro. Era suficiente—. ¡Ya salgan, buitres de los medios!

—Videl, ¿por qué haces eso? —cuestiono Gohan cuando todos comenzaron a irse, irritados por la actitud de la hija del Campeón—. Ellos solo querían mis respuestas. Lo olvidaran en unos meses —Videl no respondía. El chico la miro, curioso—. ¿Videl…?

—No dejare que nadie se entrometa en mi destino, ¿entendido?

Y Gohan hubiera deseado entender que decía, pero la muchacha seguía jalando de su camisa y por alguna razón, ahora se cubría el rostro.

Videl tenía razón. Ese chico era especial.