— Estaríamos mejor sin tus robots, sin tu actitud, sin que estés merodeando por todos lados diciendo lo que hacemos mal... ¡Estaríamos mejor sin ti!

Tony aún repasaba ese momento en su cabeza. Había tenido discusiones con el Capitán antes, pero ninguna tan fuerte.

Se mantuvo cautivo en su torre, la Torre Stark, la construcción más alta del campus, mientras pensaba qué hacer. Tomó su decisión, sería radical, pero sabía que realmente no le hacía falta a nadie ahí. Tal vez lo mejor era marcharse y dejar de evadir su razón de ser, para lo único que había nacido.

Sólo con su armadura volvió a la mansión de su familia. Después pediría por el resto de sus cosas. Únicamente a Jan le informó lo sucedido, sólo ella se había preocupado por su bienestar esos días y no había dejado de llamarle. No mencionó culpables, sólo le dijo que ya no era bienvenido en la academia y no iba a forzarlo.

La mansión se encontraba vacía, a excepción de Jarvis. Se hallaba impecable por el servicio que pagaba para que se encontrara así. Fuera de ello, era extraño estar ahí...

Había ayudado a SHIELD con su fortuna para no estar solo y para hacer algo bien. No quería hacerse cargo de Stark Industries, pero el plan B había fracasado. No podía escapar.

Pidió a Jarvis hiciera público su regreso a la compañía. En la Academia ya eran demasiados y no lo necesitaban más. Ellos se harían cargo si algo sucedía.

Volvió a su antigua habitación, se deshizo de todos sus afiches y figuras de acción del Capitán América. Aún recordaba lo emocionado que estaba cuando le dijeron que él sería uno de los primeros alumnos, junto a él y su mejor amiga Janet. Parecía un sueño hecho realidad.

Era tan ingenuo.

Rhodey le apoyó, pensando que aquello le ayudaría con la recién pérdida de sus padres y su accidente. Al fundar la academia, colocó una estatua de Howard en medio del campus. A pesar de lo ausente que estuviera en su vida, aprendió a perdonarlo. Mejoró sus armaduras, brindó a la escuela de la mejor tecnología y la aplicó en sí mismo para recuperar la mano que ya no poseía. Todo parecía ir bien.

Se sentía un fracaso por haber hecho todo mal. Su relación con Pepper se fue a pique, Steve le odiaba y su reputación de "Don Juan" se volvió en su contra.

Volvía a casa derrotado. A veces no se podía ir contra el destino. Dejaría de jugar a ser Ironman.

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