Eventos.

El día había sido aburrido.

En la mañada los dulces que recibió Draco por correo no estuvieron tan bien. Taeni tenía la pequeña teoría de que la perfecta Narcisa Malfoy estaba demasiado ocupada preparándose para la fiesta de Halloween y olvidó planear correctamente los regalos para su niño.

La carta que la chica recibió de su hermana también fue diferente a lo que esperaba. Decía que su padre aún estaba de viaje y que pronto le enviaría una historia interesante. Eso, además de un escueto saludo de parte de Minhyun, fue todo.

Aron aún esperaba correo de América.

El cereal del desayuno estaba muy duro.

La clase de historia fue un verdadero reto... Para no dormirse en ella. Taeni pudo ver como Draco cabeceaba tratando de alejar el sueño algunos asientos más allá de donde ellos se sentaron.

Pero las cosas cambiaron durante la clase de encantamientos...

Taeni y Aron ya habían escuchado que los de primer año de Gryffindor tenían algunos problemas desde hace un tiempo. Habían escuchado a Susan Bones decir que el problema parecía ser esa escoba de carrera que había recibido ese chico.

El hecho de que no se hablaban entre ellos era innegable y entretenido de ver.

Mientras el Profesor Flitwick daba las últimas indicaciones para llevar a cabo el hechizo para hacer levitar objetos, los ojos de la mayoría de los estudiantes estaban sobre el equipo de trabajo formado por Hermione Granger, la chica sabionda de abundante cabello, que en esos momentos mantenía el ceño fruncido y sus labios apretados, y Ronald Weasley, uno de los tantos pelirrojos cuyo rostro estaba del color de su cabello.

Tras varios intentos, Aron observó frustrado la larga pluma blanca que seguía en la mesa. El Profesor ya había pasado junto a él y lo había felicitado por su 'bonito movimiento de muñeca', pero no lograba nada. Taeni, su compañera, había intentado pronunciar de diferentes formas el conjuro sin resultados.

Entonces todos escucharon a Granger. "Lo estás diciendo mal." Eso no iba dirigido a la chica Ravenclaw, por supuesto. El Weasley estaba más rojo que nunca. "Es Wi-gar-dium levi-o-sa, pronuncia gar más claro y más largo."

Nadie pudo evitar observarla cuando el chico le pidió una demostración.

Lo siguiente que supieron fue que la pluma de la chica de cabello desordenado volaba por encima de sus cabezas y el Profesor enseguida mostró su aprobación.

Aron no pudo evitar reírse de su amiga después de que salieran.

Taeni se enfurruño y se prometió a si misma prácticar el hechizo y tenerlo listo para la próxima clase. El niño no dudó que así sería.

...

El llanto asustó a Taeni.

Creyó que se había equivocado otra vez. ¿Había entrado al baño de Myrtle?

No. Se recordó a sí misma que a pocos metros de allí la gente empezaba a reunirse en el Gran Comedor. No estaba en el segundo piso.

"¿Hola?" Dijo dudosa la niña dirigiendose a las puertas. "Hay alguien ahí?"

La respuesta era obvia. Quien estuviese llorando se estaba esforzando inútilmente en permanecer en silencio.

Taeni echó una mirada a su alrededor confirmando que nadie la veía. Entonces, se agachó y bajó su cabeza para poder mirar por debajo de las puertas de los compartimientos.

¡Ajá! ¡Ahí estaba! Tercera puerta. La niña se puso con firmeza frente a ella e insistió. "Sé que estás ahí. Solo quiero saber si estás bien." Era evidente que no lo estaba. El llanto volvió a hacerse intenso. "¿Quieres que llame a una profesora?"

"¡No, eso no!" La voz llena de horror se le hizo irremediablemente familiar.

"¿Granger?" El eco retumbó en las paredes y dio paso a un silencio absoluto. No cabía duda, era esa niña que no le agradaba.

El seguro sonó de repente. Cuando la puerta se abrió Taeni no pudo dejar de sorprenderse. Su cabello estaba más desordenado que de costumbre, tenía la cara enrojecida y los ojos hinchados, pero sobre todo se veía muy triste.

"Adelante." Dijo Hermione. Lágrimas volvieron a descender por sus mejillas. "Ríete. Tú también crees que soy insoportable."

"Jamás he pensado eso." Taeni mintió. Negó con la cabeza haciendo que la cola de caballo que se había hecho para la ocasión se agitara. "Te han estado molestando." No fue una pregunta. Ella sabía que muy pocos de sus compañeros en Ravenclaw soportaban a la niña que competía con ellos por sus conocimientos. Seguramente para el resto de los de primer año no era diferente.

"Creo que ellos tienen razón." Hermione habló desesperanzada. Sus lágrimas no se detenían.

Taeni quizo decir algo que la animara pero en ese momento se oyeron pasos en la entrada. La otra chica la miró con horror, la sujetó del brazo y la hizo entrar en el cubículo cerrando tras de sí el seguro.

La chica Ravenclaw quizo quejarse, pero en el instante en el que las voces de niñas inundaron el recinto, la Gryffindor le susurró. "No quiero que vuelvan a verme así."

Taeni, asomada por una rendija, pudo reconocer a Lavender Brown y Pavarti Patil, ambas eran del mismo año y de la misma casa que Hermione. Eran sus compañeras y seguramente se preocuparían y querrían animar a la niña que a su espalda trataba de secarse el llanto y determinar la mejor forma de subirse a la taza en caso de que sintiera el peligro de que alguien volviera a asomarse por debajo.

Un grifo fue cerrado y en ese instante Hermione dejó de aguantar la respiración.

"Granger, ¿aún sigues aquí?" La voz de Pavarti se mezcló con una risita de Lavender. ¡Vaya amigas! Taeni decidió que saldría, diría que ella era la única que estaba allí y haría algunos comentarios que harían sentir orgulloso a Draco Malfoy. Las haría llorar, pero...

"Sí, lo siento." La voz llorosa de la niña se oyó antes de que la Ravenclaw pudiera actuar.

"Te lo dije." La gemela Gryffindor le susurró a su mejor amiga. Lamentablemente la proyección del sonido en algunos baños podría ser motivo de envidia de cualquier gran teatro. Todas la oyeron.

"Granger, ¿quires venir con nosotras? Nos han llamado para el banquete." El tono de Lavender hacía evidente que esa invitación era hecha por obligación.

"Sí." Hermione respondió enseguida con una voz quejosa. "Voy a salir en un momento, si quieren pueden adelantarse."

No necesitó repetirlo dos veces. Las otras niñas, tras un 'entonces, nos veremos allí' se retiraron cuchicheando.

Una vez volvieron a estar solas, Taeni salió del cubículo, dejando la puerta abierta. "Son muy agradables, ¿no es así?" Sin embargo su sarcásmo no logró sacarle una sonrisa a la niña que volvía a llorar. "¿Esto es culpa de ese Weasley?" La forma en que el llanto se intensificó fue suficiente respuesta.

"No es mi intensión ser así." Dijo ella con las manos en el rostro.

"¿Ser cómo?, ¿inteligente?" Y presumida, pensó la chica con insignia azul. Enseguida alejó esos pensamientos. "Hermione, está bien, cada quien es como es y si los demás no lo aceptan ese es su problema."

La niña de abundante cabello castaño tenía una expresión llena de sorpresa mientras oía a Taeni hablar. Era casi la primera vez que se dirigían a ella por su nombre desde que estaba en Hogwarts.

"Y tampoco le des tanta importancia a las opiniones de un Weasley." La niña recordó cómo durante una reunión hace años su pequeña hermana y ella fueron víctimas de una serie de crueles bromas de esos gemelos locos, seguramente el hermano menor era como ellos. "El juicio de algunos miembros de esa familia es cuestionable."

La risa de Hermione la hizo sonreír. "Tal vez tengas razón."

"La tengo." Taeni miró a la puerta recordando que la esperaban. "¿Sabes? Aron dijo que estaba muriendo de hambre. Vamos, sal conmigo y veamos si todo lo que dicen de los dulces de este lugar es cierto."

Tal vez fue la idea de que un chico desconocido que probablemente la odie la acompañaría o tal vez fue el hecho de ver su estado en el espejo. "¿Por qué no te adelantas?" Dijo viendo directamente a Taeni. "Yo me lavaré el rostro e iré en seguida."

La otra chica dudó un momento. "¿Estás segura?" Al ver el gesto afirmativo y comprobar que la Gryffindor estaba más calmada, accedió. "Bien. Te estaré esperando. Aunque no nos sentemos juntas podremos arreglarnosla para hablar un poco. Te presentaré unos amigos." Aunque supuso que no podría acercarse a la mesa de Slytherin o a la hermana de Minhyun durante la velada. Tal vez podría convencer a Aron de hacer algunas concesiones. Ella ya lo estaba haciendo. Compartió baño con una hija de muggles. "No tardes mucho." Dijo finalmente mientras salía y comprobaba que la otra niña se acercaba a los lavabos.

Taeni suspiró. El padre de Draco tenía razón, los Weasley eran una familia de inadaptados.

...

"¿Volvieron a pelearse?"

Taeni no pensó demasiado cuando contestó a la pregunta que Aron le hacía. "Sí." La niña no dejó de fruncir el ceño y de fulminar con la mirada al chico que tenía en frente.

"¡Merlín! ¡¿No se habían arreglado ayer?! ¡Ustedes dos parecen un horrible matrimonio!"

Al darse cuenta de que Terry, que estaba sentado junto a Aron, reía mientras la veía y al notar con sorpresa cómo la mirada de su amigo se dirigia exclusivamente a ella, se dio cuenta finalmente. "¡AAh! ¡¿Estás hablando de mí?!"

"¿De quién más? Siempre que te sientas dandole la espalda significa que tú y cara de papel discutieron." Dijo el chico mientras decidía si quería otro caramelo o si probaría el pastel de calabaza.

Oh. A eso se refería. Taeni giró el rostro en dirección a la mesa de Slytherin que estaba detrás de ella. Enseguida se cruzó con la mirada de Draco que al notarla, frunció el ceño (definitivamente creía que estaban molestos, aunque no sabía la razón) y se dedicó a encontrar la conversación de Pansy muy interesante.

Era cierto que últimamente discutían cada cierto tiempo: '¿Por qué no dejas de actuar de forma tan infantil?', '¡Hay otras cosas en el mundo además del quidditch!', '¿por qué no le escribes una carta a mi madre para que me deje en paz?', '¡Deja de una vez la obsesión con ese Harry Potter!'. La niña no se preocupó, esperó un poquito mientras admiraba el leve rosado en las mejillas de su rubio amigo, cuando éste volvió a verla, ella le sonrió y le saludó con una seña. Esto confundió a Draco, pero él le respondió. Eso resolvió el asunto.

Taeni luego se dirigió a Aron. "No es lo que piensas. Nos sentamos aquí porque estoy esperando a alguien." La niña regresó su mirada al grupo de insignias rojas.

"Eh. No sabía que tenías amigos en Hufflepuff." El niño recorrió con la mirada la mesa que estaba justo detrás de ellos. "Si buscas a ese chico popular... Con el que hablaste la otra vez... Diggory. Está por allá junto a los dos niños que llegaron tarde a la primera clase de Pociones." Dijo señalando el extremo más alejado de la mesa.

Taeni no volteó, Ronald Weasley, que ya se había percatado que lo observaban, le susurró algo a su amigo, y luego, ambos giraron a verla a ella. La niña les volteó los ojos. "Aron, si yo me acerqué a hablar con el flacucho Diggory en la biblioteca fue porque tú querías una excusa para hacerte amigo de Susan Bones. Gracias a mí pudimos unirnos a aquel grupo de estudio ese día."

El niño no pudo evitar sonrojarse.

Pero antes de que él lograra armar su defensa, las puertas del comedor se abrieron de golpe. El apestoso Profesor Quirrell entró con el turbante torcido, más oloroso que nunca y corrió entre las mesas de Hufflepuff y Ravenclaw.

Se apoyó en la mesa de los Profesores en frente de Dumbledore. "Un trol... En las mazmorras... Pensé que debía saberlo." Ante el horror de todos, su Profesor de Defensa contra las Artes Oscuras, el tipo que debía estar protegiendolos, se demayó.

Alguién gritó y se hizo un alboroto en el lugar. Todos se levantaron de sus asientos con intensiones de salir corriendo. Taeni difícilmente pudo mantenerse cerca de Aron.

No fue hasta que el Director llamó al orden y pidió a los Prefectos guiar a sus grupos que las personas empezaron a tranquilizarse.

"¡Primero y Segundo año de Ravenclaw, por aquí!" Llamó hacia el frente Penélope Clearwaters, junto a ella ya estaban otros dos Prefectos. Mientras salían por la puerta, Aron tropezó con Theodore Nott y Blaise Zabini, la niña les reconoció y saludó a Theo con un toque en el brazo. Era increíble como ambos chicos se veían tan calmados, mientras ella estaba a punto de tener un ataque al corazón.

El grupo empezó a subir las escaleras cuando Taeni se detuvo en seco y miró a su amigo angustiada.

"Acabo de recordar." Dijo ella mientras giraba. "Hermione nunca llegó al comedor." Empezó a descender. Aron tuvo que seguirla

"¿Granger? ¿Qué ocurre con ella?"

Taeni no se detuvo, aunque algunos de sus compañeros mayores trataron de retenerlos. "Ella estaba en el baño. Debemos avisarle a alguien."

"Por Merlín!" Aron se decidió a acompañarla... Y la tarea no habría sido tan difícil si no hubieran tantos Hufflepuff que esquivar.

Entonces, en medio de ese mar negro y amarillo consiguieron a Harry Potter y a Ronald Weasley. Aron creyó que solo los ignorarían, pero su amiga tomó al pelirrojo de una manga y lo llevó al inicio de un pasillo solitario donde la gente no los tropezaría. Aron y Harry intercambiaron una mirada antes de unirseles.

"Hermione, ¿la están buscando?"

"¿Ah?" Pobre Ron, no sabía lo que estaba ocurriendo.

"Ya les dije. ¿Están buscando a Hermione Granger?" Taeni molesta paseaba su vista de un Gryffindor a otro.

"Sí. Creemos que está en el baño." Finalmente Harry reaccionó.

"Baño de chicas del cuarto pasillo. No pierdan tiempo. Nosotros se lo diremos a algún Profesor." Aron vio extrañado como la niña parecía cómplice con los otros dos.

"Gracias." Dijo el chico de lentes antes de que se separaran.

.

A pesar de que coincidieron con McGonagall. Taeni y Aron no pudieron comer nada de lo que les llevaron a la Sala Común para continuar la celebración hasta que el Profesor Flitwick (era bastante común verlo en la Sala, así que nadie se alarmó demasiado), apareció con la buena noticia de que el peligro había sido controlado gracias a unos atrevidos niños de Gryffindor.

La comida estaba deliciosa.

Esa noche, Hermione tal vez no había hecho dos amigos, sino tres.

...

Minhyun no tuvo tiempo de cerrar los ojos.

La puerta se abrió lentamente. "Minhyunie, ¿estás listo?"

Keri aún llevaba puesto el adorable vestido morado que había usado en la fiesta que Narcisa Malfoy había organizado para que los niños celebraran apropiadamente el Halloween y para que los adultos se animaran a participar en la colecta benéfica para un proyecto que buscaba financiar los estudios experimentales de jovenes magos talentosos que acababan de graduarse de Hogwarts y que ella estaba liderando con mucho gusto.

"¿En serio vamos a hacer esto?" Preguntó el niño con aire derrotado mientras se volvía a poner los zapatos de vestir. La camisa blanca estaba desabotonada y se había deshecho de la corbata.

"Absolutamente." Dijo ella confiada. Señaló la bonita bolsa bordada mágicamente que llevaba en su hombro y que había sido un regalo de los Malfoy, porque ella merecía llevar sus dulces 'como toda una señorita'. "Llevo provisiones." Y mostrando su varita. "Y cualquier otra cosa que necesitemos."

Los niños tomaron un par de chaquetas y procuraron salir sin que nadie lo notase. Como ese año no se festejó en aquella mansión, tuvieron la fortuna de que todos los elfos estuvieran durmiendo, probablemente planeaban levantarse temprano para preparar un gran desayuno.

Ninguna magia protegia la entrada principal por lo que fue fácil salir al jardín, donde lamentaron no conocer alguno de los hechizos que permiten hacer el aire a tu alrededor más cálido, Keri decidió que le preguntaría a su hermana en su proxima carta.

"Nos perderemos y nos congelaremos allí." Dijo Minhyun cuando alcanzaron el límite que daba paso al bosque. Sus respiraciones se condensaban. "Es noche de brujas, encontraremos algo peligroso y..."

"Todo estará bien." Dijo la niña con seguridad. "Creéme, no hay modo de que nos perdamos." Declaró mientras caminaba sin dudar, Minhyun la sigió de cerca. "Y aunque eso sucediera, alguien vendrá a buscarnos."

El ceño del niño se frunció. "No puedes estar segura."

"Lo estoy. Mientras discutías con los elfos de los Malfoy sobre la forma correcta de calentar el chocolate, yo hice una investigación." Ante la mirada severa del chico, ella se explicó. "El Señor Nott me preguntó si pensaba hacer alguna travesura esta noche, él solo quería averiguar si tenía novio... ¿Lo puedes creer? Él también piensa en conseguirle prometida a su hijo. Sin embargo, aproveché la oportunidad y le pregunté sobre el mejor modo de hacer esto. Me dio algunos consejos poco útiles, pero lo importante es que está enterado de lo que haremos, así que si no volvemos, él avisará."

"¡¿Le dijiste que saldríamos sin permiso?! ¡¿Estás loca?!" Minhyun estaba bastante molesto. "¡Nos meterá en problemas con mamá!"

Ella suspiró y se detuvo. Una nube acababa de esconder la luna y no se veía nada. "Te dije, no te preocupes. El Señor Nott estaba muy contento de que confiara en él, no nos traicionará. Y fuiste tú mismo el que sugirió que le contaramos a alguien."

El niño había pensado que ese alguien los detendría de caminar a media noche por el bosque, no que los apoyaría. De todas formas, él mintió. "Yo había pensado en un elfo."

"No. No pensaste eso." Declaró la niña, y con su varita realizó el conjuro que los niños aprendían para jugar en las fiestas. De la punta de la varita salieron cuatro o cinco pequeñas luces que cambiaban de color y que se mantenían en movimiento alrededor del objeto. "Sé que no es lo más apropiado, pero esto servirá." Dijo ella mientras retomaba la marcha.

Minhyun se apuró para caminar junto a ella. Los sonidos que provenían de las profundidades del bosque aumentaban, chasquidos, aullidos y el hulular de algunos búhos. "Cuando Taeni venga de vacaciones tendrá que enseñarnos muchas cosas, así estaremos mejor preparados para la próxima vez."

Keri sonrió. Así que habría una próxima vez.

.

"No puedo ver nada." Declaró Minhyun, cuando quince minutos después, las nubes volvían a ocultar la luna. Las luces cambiantes de colores no eran de mucha ayuda.

"Falta poco. No necesitas ver nada." Le respondió la niña que a tientas tomó su mano. "Ya casi estamos ahí."

El niño resistió la idea de preguntar cómo estaba segura. Él lo sabía. Ya las estaba escuchando. Trató de percibir algo con sus oídos, aunque sabía que era imposible. Solo el suave murmullo del agua corriente.

"Te dije que estarían cerca del arroyo."

"Mmmm." Minhyun estaba muy cansado como para perder energía dándole la razón.

Atravesaron otro grupo de árboles antes de poder ver finalmente la corriente de agua. Un pequeño hilo de agua poco profundo que brillaba pobremente con la poca luz que recibía. En la orilla algunas flores silvestres danzaban con el frío viento, sin embargo todo estaba desolado.

"Tanto andar para nada." Declaró decepcionado el niño.

Keri lo vió y puso los ojos en blanco. ¿Es que no sabía quién era ella? ¿acaso creía que ella podría equivocarse en una situación como esa? Ni siquiera se molestó en contestar. Caminó río abajo por un trecho hasta que se detuvo cerca de un árbol con raices lo suficientemente altas como para proporcionar un buen asiento, luego... Empezó a rebuscar en su bolsa.

El niño suspiró, se sentó en el suelo junto a ella y prestó atención a sus manos. "Entonces, en serio están aquí."

"Eso dije." Ella extendió frente a ellos un pañuelo blanco con hermoso bordado. Sacó una taza pequeña y le pasó un frasquito al chico. "Cuidado, no lo derrames sobre ti."

Él no lo hizo. Se lo devolvió abierto después de un momento.

Keri vertió la miel en la taza y la colocó en el centro de la tela. "Éste fue uno de los consejos que recibí del Señor Nott, y éste..." Dijo mostrando una gran fresa en su mano. "Es lo que la Señora Malfoy me aseguró que funcionaría." Sacó una cantidad pequeña de la fruta y la organizó alrededor de la taza.

"¡No lo puedo creer! ¿También hiciste que la mamá de Draco te ayudara? ¿Qué? ¿También hablas párcel ahora?"

Keri se hizo la desentendida sobre la comparación de la madre de su amigo con una serpiente. Comparación acertada, pero impropia. "Le pregunté acerca de la Navidad pasada. Ella no sospecha nada." Sacó de la bolsa otro montón de fresas y se las ofreció al niño. "¿Quieres?"

Durante unos momentos, ambos niños solo disfrutaron el sabor.

"¿Éstas son...? ¿En octubre?"

La niña frunció el ceño. Necesitaban estar en silencio. Aún así contestó. "Le pedí a Deullie que nos enviara un poco." Minhyun quiso preguntar cuánto era un poco para ese elfo extraño. "Envió dos docenas de cajas. Nuestros fresales están hechizados para que siempre den frutos. Fue un error no ser específica."

"El error es conservar esa regordeta amenaza." Dijo él refiriendose a la pequeña criatura.

Ella le fulminó con la mirada, pero en lugar de insultarlo, llevó su dedo indice a sus labios para pedirle que se callara. Cuando Minhyun pensó en lo raro que ella actuaba, ella le señalo el río. No. La otra orilla del río.

Entre las flores blancas flotaba una pequeña luz de color amarillo.

El niño quedó sin papabras.

La luz lentamente hizo algunos giros en el aire antes de dirigirse a ellos. El agua reflejaba su brillo que era mucho más intenso que el de la varita de la niña que les había iluminado hace algunos minutos atrás.

La luz se detuvo unos segundos a pocos centímetros del rostro de Keri, la diminuta hada estaba estudiando a sus visitantes.

"Es hermosa." Soltó el niño de improvisto con una gran sonrisa.

Ella temió que las palabras le asustaran, pero en cambio el hadita se contentó mucho y dejó de ser cautelosa.

En el instante en el que su nueva amiga descendía para probar las delicias que le estaban ofreciendo, otras dos luces se asomaron entre los arbustos, una rosada y la otra verde.

En pocos minutos ya estaban rodeados por una multitud de lucesitas de todos los colores.

"Son bellísimas." Dijo Keri y eso hizo a las hadas emocionarse y bailar a su alrededor.

"No recuerdo que hubieran tantos colores en la Mansión de los Malfoy el año pasado." Minhyun se refería a las hadas de luz que iluminaron el Árbol de Navidad de la Mansión Malfoy en las pasadas fiestas, todos lo admiraron por su colorido, pero la verdad...

"No habían tantos. No era tan alegre." La niña creía que nada de lo que hubieren visto antes podía compararse a ese momento. "Esto es..."

"Tendremos que traer a tu hermana." Le dijo el niño mostrando una sonrisa. "Durante las próximas vacaciones."

Ella le respondió con una sonrísa más grande. "Feliz Halloween."

"Feliz Halloween."

Después de unas horas los dos niños se despidieron de sus nuevas amigas, prometiendo que volverían a visitarlas y regresaron a casa tomados de las manos. ¡Una gran aventura para celebrar una noche especial!