Lo siento, borre la historia porque tuve un dilema moral al subirla, pero ya me decidí. Vuelvo a recalcar, esta no es una historia Lemon o un Harem, búsquese a otro para eso y también lo mismo de la última vez, usara los soundtracks de la serie para ciertos momentos. Disclaimer, los personajes de la historia le pertenecen a sus respectivos creadores, esta historia no esta hecha con el fin de lucro más que el de entretener


Capítulo 1

El Poder de la Entropía


En tiempos antiguos el Rey Serpiente Orochi fue encarcelado en el Reino Místico por la multitud de crímenes que cometió en contra de la humanidad y por los estragos que cometido. Allí fue condenado a sufrir el castigo eterno y fue detestado por todos los que lo rodeaban.

La Mística Da Ji sintió simpatía por la situación de Orochi y decidió ayudarlo a huir de su encarcelamiento.

Libre de sus cadenas Orochi planeaba usar sus poderes demoniacos para atravesar las barreras del tiempo y el espacio para atraer a algunos de los más valientes guerreros que el mundo ha conocido.

El objetivo de Orochi era simple, el deseaba una vez más desatar el caos y la destrucción en el mundo, para esta vez poner a prueba su fuerza en contra de los héroes de la historia.

Solo que este no sería el caso…

Durante su escape del ejército Místico Da Ji se había dado cuenta de que Orochi todavía estaba extremadamente debilitado tras despertar de su sueño, a lo cual la Mística pensó que en el estado en cual se encontraba no podría desatar todo su poder, por lo que una vez lejos y a salvos logro convencerlo de usar sus poderes para transportarlos a algún reino donde ningún Místico fuera capaz de seguirlos permitiéndolo ganar tiempo para que Orochi recuperada sus fuerzas.

Estaba por desatarse un caos y destrucción que nadie había visto en siglos, solo que se desataría en un reino cuya guerra ya se había extendido por siglos.

Muchos días después en un yermo desolado y rocoso de un reino desconocido se podía ver un gran ejército que había ocupado por completo los terrenos con un enorme campamento. Sus filas estaban conformadas únicamente por demonios de toda clase, demonios de más de cinco metros de altura con cara de jabalíes con unos enormes garrotes en sus manos con tatuajes tribales en sus cuerpos. Otros eran ninjas demoniacos que eran más altos que cualquier humano con un único ojo oculto tras un yelmo cerrado de metal, las unidades más básicas que eran más numerosas eran demonios con la piel color ceniza y escamosa cuyos lugartenientes eran más grandes y con los rostros cubiertos con lo que parecían bósales dándoles la apariencia de ser los que les daban las ordenes al resto de los demonios.

Pero sobre todos ellos se encontraba su señor Orochi, por el cual harían su voluntad siguiéndolo a donde fuese junto a su nueva mano derecha; la Mística Da Ji que ya por si sola había causado tantos estragos como su señor ganándose el odio del resto de sus compañeros Místicos.

Orochi se encontraba sentado en su trono descansando y rodeado por sus tropas que se encontraban listos y preparados para llevar a cabo sus órdenes mientras que Da Ji se encontraba a su lado donde poso sus brazos en uno de los hombros de Orochi para despertarlo y decirle de forma muy complacida.

Finalmente logramos llevarte lejos de esos horribles Místicos. Ahora vamos a divertirnos.

El Rey Serpiente alzo su puño y con una poderosa voz que parecía ser como un gran eco dijo con total autoridad a su ejército.

Cierto. ¿Acaso hay alguien que pueda darme un desafío decente?

La marcha del Rey Serpiente duro varios días hasta que se encontraron con los restos de lo que parecía ser un campo de batalla donde los buitres se estaban dando un festín con los cadáveres. Muchos de los cadáveres pertenecían a humanos tanto de hombres como mujeres y se podía ver que también había unos cuantos cuerpos de monstruos y bestias dispersos por doquier. Por órdenes de Da Ji los demonios recorrieron el lugar para ver si podían encontrar a algo de utilidad en los alrededores, sin embargo no había nada que les dijera algo sobre esta tierra extraña y las tropas ya se encontraban hambrientas a diferencia de Orochi que parecía no necesitar alimentos.

Pasando el mediodía Da Ji se encontraba mortalmente aburrida. Solo que para su suerte los exploradores habían regresado y le informaron que no muy lejos se encontraba un cruce por el cual podrían seguir avanzando hasta lo que parecía ser una amplia zona desértica y rocosa, con esa información Orochi dio la orden y todas las tropas marcharon nuevamente dejando detrás el campo de batalla.

A más de veinte kilómetros de su ubicación se alzaba un gran castillo en el horizonte que se encontraba bajo asedio por tropas de mercenarios y bestias que lo habían rodeado por completo. Las tropas del castillo estaban conformadas por elfos oscuros y todos estaban recibiendo las órdenes de una en particular.

Lady Chloe, los invasores están tomando las puertas. – Llamo una de las guardias asustada por lo que sucedía.

¡Lo sé! – Bramo la mujer enfadada viéndola situación desde las torre. – Que los arqueros se centren en los orcos y en los ogros, ellos son nuestra mayor prioridad hasta que los refuerzos lleguen, ¿cómo esos perros lograron derribar la barrea del castillo?, no puedo comprenderlo.

Mi señora, los arqueros están listos.

Solo debemos resistir un poco más. – Exclamo al desenvainar su espada dispuesta a lanzase en contra de las fuerzas invasoras. – Vamos, por la reina.

Con esa orden la guerrera guio a sus tropas mientras que los arqueros disparaban sus flechas, la batalla duro más de una hora pero eventualmente las puertas del castillo cayeron y las tropas de los elfos se vieron abrumadas por la fuerza bruta de sus enemigos. Chloe no fue capaz de recordar cómo o cuando perdió el conocimiento durante la lucha, pero al despertar se vio a si misma encadenada de pies a cabeza y encerrada en uno de los calabozos del castillo sintiéndose totalmente furiosa por lo sucedido.

En otra sección de los calabozos la reina oscura se encontraba en la misma situación que su comandante y la gran mayoría de las mujeres. La reina estaba sentada en suelo de su celda meditando sobre la situación sin demostrar señal alguna de preocupación o de miedo sin cambiar esa fría expresión en su mirada.

Aquí está la reina Volt.

La atención de la reina se enfocó en el hombre del otro lado de su celda junto a sus hombres. Recordaba haberlo visto antes en algunas campañas vendiendo su espada al mejor postor. ¿Qué es lo que podría querer este mercenario con ellas? ¿Acaso Celestine finalmente se cansó y había mandado por su cabeza? No, este no parecía ser su estilo, este hombre estaba aquí por su propia cuenta, solo le quedaba saber por qué.

Mírenla bien chicos, la reina oscura en todo su esplendor. – Señalo Volt de forma burlesca al ver a la reina semidesnuda ante ellos.

Dime humano, ¿Qué quieres? ¿Acaso alguien te pago y te mando por mi cabeza?

No, no hay nadie en el reino con el suficiente oro como para llevar a cabo tal hazaña, esto mi querida reina es más bien un cambio de administración.

Así que solo quieres mi reino. Ustedes los humanos son criaturas tan básicas, siempre deseando y usando la fuerza para obtener lo que de otra forma está lejos de su alcance, si realmente me importaran sus vidas sentiría lastima de por tu especie. – Dijo de forma desafiante y sin miramientos.

Desafiante incluso en tu situación actual, debo decir que tienes agallas majestad. Pero me temo que tendrás que esperar un poco más para averiguar mis verdaderas intenciones; ya que tu querida mascota tiene una cita en la sala del trono.

¿Una cita? ¿Qué es lo que planeas humano?

Lo descubrirás pronto. Por ahora me gustaría que descansaras, necesitaras tus fuerzas para lo que viene.

Sin decir otra palabra el líder de los Perros Negros dio media vuelta y se alejó de la celda junto a sus hombres hasta abandonar los calabozos. Ya fuera de estos marcho hasta la sala del trono para prepararse para el espectáculo. Cerca del trono se encontraba un joven mago que inmediatamente se acercó hasta Volt para hablarle.

Todo está dispuesto general, cuando lo ordenes llevaremos a la hibrida y se la entregaremos a las bestias.

Excelente. – Dijo al reír. – Estoy seguro de que está esperando por los refuerzos pero ya me adelante a eso y envié un destacamento de soldados y bestias que les darán la bienvenida que se merecen. Será divertido ver la expresión de su rostro una vez se dé cuenta que nadie vendrá a ayudarla.

Sin duda lo será, debo decir que no esperaba que lograras tal hazaña Volt. – Dijo el mago.

¿Acaso los dudaste?

Siendo honesto tuve mis dudas pero al ver la poca resistencia que presentaron me hizo ver que los reinos han estado en tal igualdad de poder que un ataque de esta escala estaba por encima de sus propias expectativas, solo nos tomó media día en conquistar el palacio.

Pues ponte cómodo porque pienso hacer lo mismo con todos los castillos y esa diosa finalmente recibirá lo que se merece al igual que la Reina Oscura por tratarnos a los humanos de esa forma. Las bestias tendrán a todas las mujeres que quieran por ayudarnos y el trono de este nuevo país será mío… Ahora, envía a unos hombres por la hibrida y después de ese espectáculo le tocara a la reina, no quiero que se pierda de la diversión.

El mercenario empezó a reírse hasta que un fuerte estremecimiento sacudió la tierra dejando pasmados a Volt y a todos los que los seguían.

¿Nos atacan, pero cómo? – Pregunto el mago confundido.

No puede ser, el grupo de avanzada tuvo que haber acabado con los refuerzo a estas alturas ¿Quién podría…?

El mercenario se adelantó a sus hombres abriéndose paso por los pasillos y escaleras del castillo con el pensamiento de quien pudo causar tal estrago, cuando llego a las escaleras de la torre norte puedo ver lo que sucedía con total claridad.


Hace poco más de tres horas atrás

Las fuerzas del ejército de Orochi se habían abierto paso a través de los rocosos valles acabando con todo rastro de enemigos a su paso, desde mercenarios a elfos que se encontraban luchando entre ellos hasta monstruos, pero era difícil llamarlos monstruos cuando ellos mismos eran un ejército de demonios. Toda esta situación llamo la atención de Da Ji por lo que le dio la orden de que capturaran a los supervivientes para interrogarlos.

Lord Orochi. – Llamo uno de sus tenientes abriéndose paso a toda prisa.

Lord Orochi está descansado. – Dijo Da Ji. – ¿Qué es lo que tienes que informar Dodomeki?

El ninja demoniaco se inclinó ante ella y le respondió con el rostro mirando al suelo. – Nuestras fuerzas capturaron a unos cuantos supervivientes como lo ordeno lady Da Ji, están listos para el interrogatorio.

Muy buen trabajo, ahora veamos que podemos averiguar sobre este lugar.

La estratega se acercó junto al ninja demoniaco hasta una zona donde había un círculo de piedras donde un grupo de gigantes de su ejército custodiaban a los prisioneros. Algunos de ellos eran humanos y los otros pertenecían a los elfos pero para ella no eran más que víctimas potenciales.

Hehehehe, ¿realmente pensaron idiotas que podrían contra nosotros? Ustedes los humanos son todos iguales. – Dijo uno de los tenientes llamado Diamondback mofándose de los prisioneros hasta que vio como Da Ji se acercaba cediéndole el paso de forma inmediata mientras se ganaba a su lado con su compañero Dodomeki mientras que Da ji miraba de forma fija a los rehenes.

Hola a todos, me llamo Da ji, ¿alguno de ustedes sería tan amable de decirme que es este lugar y por qué razón se encuentran luchando entre ustedes? – Pregunto al sonreírles. Solo que los prisioneros no parecían tener intención alguna a contestarle a esta extraña mujer hasta que uno de los soldados humanos hablo.

Puede que te lo diga si eres generosa conmigo muñeca.

Oh, ¿no es adorable? – Con una chasqueo de los dedos uno de los tenientes de Orochi llamado Gyuki, de la especia de los demonios jabalís tomo al hombre y comenzó a azotarlo en contra del suelo repetidamente hasta lanzarlo en contra de un gran pedrusco donde se quedó inmóvil.

De acuerdo, ¿alguien más?

No tenemos idea de por qué estos sucios humanos nos atacaron. – Contesto una de las guerreras. – El resto de mi unidad y yo no encontrábamos de regreso al castillo cuando recibimos la noticia del ataque y al poco tiempo de eso estos mercenarios nos emboscaron.

Se lo tienen merecidos perras insolentes. – Bramaron varios de los prisioneros. – Es hora de que respeten a sus nuevos amos.

Silencio insolente humano, ustedes son los que no valen nada.

Los dos grupos de prisioneros parecían estar listos para matarse entre ellos. Da Ji por otra parte estaba a punto de darle la orden a sus tropas para que los liquidaran hasta que una presencia familiar se acercó a ella.

¡Lord Orochi! – Dijo Diamondback al abrirle el paso a su señor.

Al instante todos los soldados alrededor inclinaron sus cabezas al ver a Orochi acercándose a Da Ji y a los prisioneros. Las reacciones entre los ellos fueron distintas, algunos se encontraban atemorizados y otros se sintieron intrigados por este extraño demonio.

Bien, esto es interesante. – Dijo Orochi al recorrer la mirada entre los prisioneros. – Humanos, bestias y elfos luchando entre ellos. Díganme el motivo de su lucha o prepárense para ser aniquilados.

La sola voz de Orochi genero miedo y pavor en el corazón de la gran mayoría de los prisioneros hasta que la misma elfa guerrera de antes hablo nuevamente sin levantar la mirada.

Estamos en guerra desde hace siglos demonio… – Contesto una guerrea que vestía una armadura de placas de color negro con el cabello corto de color marrón con ojos de color verde.

Dime más. – Insistió el Rey Serpiente sin quitarle su fría mirada de encima.

Durante los siguientes minutos la guerrera les relato los detalles detrás de la guerra, también le conto sobre las dos reinas y las princesas guerreras que controlaban toda la nación, todo esto capto el interés de Da Ji, puesto que una simple elfo que se proclamara como la reencarnación de un dios le causaba intriga mientras que Orochi se mostraba indiferente por la historia.

¿El castillo de tu señora es el que está bajo ataque? – Pregunto Da Ji.

Ya se los dije hechicera, estos hombres y bestias nos atacaron cuando nos dirigíamos de regreso al castillo, y solo podemos deducir que es probable que la reina se encuentra en grave peligro.

Bien lord Orochi, creo que deberíamos darle una visita a ese castillo. Estoy segura de que encontraremos muchos juguetes con los que podrá divertirse.

El Rey Serpiente se dio media vuelta dejando a los prisioneros detrás mientras que Da Ji estaba sonriendo lista para movilizar a las tropas hasta que la guerrera con muchas dificultades se levantó y corrió aun con las manos atadas hasta quedar en frente de Orochi cayendo de rodillas ente él

Por favor, si te diriges al castillo llévanos contigo.

¿Por qué deberíamos hacerlo? – Pregunto Da Ji con las manos en la cintura mientras que Orochi solo la observaba.

Ya henos visto de lo que son capaces tus tropas, si nos ayudan retomar el castillo estoy segura de que la Reina Origa los recompensara, les dará lo que quieran, estoy segura de ello.

La guerrera sabía que estos demonios no las ayudarían si nos les ofrecía algo a cambio. Una recompensa de la Reina era demasiado conociéndola bien. Si realmente quería apelar al demonio que llamaban Orochi debía llegar primero hasta la bruja Da Ji, y la desesperación la hizo pensar en una única opción posible.

Te…tenemos catapultas en una armería oculta no muy lejos de aquí. Si nos liberan los llevaremos con nosotras para recuperarlas y usarlas en el contraataque.

¡Cállate estúpida, no les digas eso! – Bramo una de las guerreras.

¡¿Qué otra opción tenemos Helena?! Si no hacemos algo nuestras hermanas serán mutiladas, piensa en la Reina. Ahora nos necesita más que nunca.

Da Ji se quedó pensado unos momentos la propuesta de la guerrera hasta que finalmente respondió. – Muy bien, las llevaremos con nosotros, pero recuerden que si intentan hacer algo gracioso las pulverizare donde se encuentran.

Lo entendemos, y te aseguro de que no lo lamentaras hechicera.

Entonces tenemos un trato… ¿Cuál es tu nombre?

Me llamo Blair. Era la teniente hasta que mataron a mi capitana durante la emboscada.

Felicidades por tu asenso, ahora chicos libere a nuestras amigas, ya forman parte de nuestras tropas.

En un instante las guerreras se encontraron libres de sus ataduras mientras que los mercenarios todavía estaban atados y frustrados por su situación actual.

Ahora Lord Orochi, que ¿hacemos con el resto? – Pregunto la Mística.

Aplástenlos. – Ordeno el rey al seguir su camino ignorando a las guerreras.

Usted siempre sabe lo que quiero oír mi señor, muy bien chicas. Creo que es más adecuado que sean ustedes las que los ejecuten, después de todo ellos las atacaron. – Dijo al alejarse junto a su señor.

Mientras se alejaban de la escena se podían oír los gritos de los humanos, solo que la estratega pensaba en que siempre se podía usar a idiotas desesperadas como esas para realizar el trabajo sucio, y sin duda alguna sentía que en su camino encontraría a muchas más como ellas.

Cuando las guerreras terminaron de retirar la última espada de los cuerpos una de ellas se acercó hasta Blair totalmente enfadada empujándola con fuerza haciendo que se estrellara contra el suelo. – ¿En qué diablos pensabas? Esos... demonios destruirán el palacio y de paso a nosotras, ¿no se te ocurrió que ese es el motivo por el que se encuentran aquí?

Lo sé, ¿pero qué otra opción tenemos? Es mucho más seguro para nosotras si lo seguimos hasta que sepamos cómo está el castillo. – Respondió Blair al levantarse del suelo.

¿Y las catapultas?

De todas formas las necesitaremos. Sé que pensé todo muy rápido pero estoy tan preocupada como el resto de ustedes por nuestras hermanas y la Reina. Ustedes hubieran hecho lo mismo, ¿oh me equivoco? – Las guerreras se quedaron calladas por lo que les dijo, y era cierto. Cualquiera de ellas en esa situación hubiera hecho lo mismo. Solo que la apuesta era demasiado alta.

La marcha continuo un tiempo hasta que tuvieron que bajar por un camino que llevaba a la parte baja de un enorme barranco, tras avanzar por los sinuosos caminos se encontraron con una de las paredes del barranco que hizo que Blair se adelantara y señalara unas enormes puertas de metal con enormes cadenas entre cruzadas bloqueando la entrada.

Esta es la armería oculta. Solo deben romper las cadenas y encontraran más de dos docenas de armas de asedio en su interior.

Tu reina las dejo sin vigilancia. – Pregunto Da Ji mientras examinaba la puerta. – Parece que confiaba demasiado en que nadie las robaría

No hay ladrones en esta tierra baldía, solo bestias y monstruos que viven en este lugar además de nosotras que vivimos en el castillo, aunque si debo decir que es algo raro que no hayan ogros vigilando la armería, supongo que se fueron a auxiliar el castillo tan pronto sintieron el peligro.

Muy interesante. Ahora chicos, abran las puertas y movilicen las armas.

Con la orden varios soldados lograron romper las cadenas y abrir las puertas revelando las máquinas de guerra ocultas, por suerte eran maquinas pequeñas pero en los depósitos de municiones descubrieron que poseían cargas explosivas e incendiarias que hicieron muy felices a Da Ji al ver todo el daño que podría producir con ellas. Al contrario de lo que ella sentía las elfos solo sintieron pesadumbre al ver que con este acto estaban traicionando a su reino con la excepción de Blair que estaba segura de que ese era el único camino que tenían para proteger a su señora. Luego de poner en marcha las máquinas de guerra Blair y su unidad los guiaron hasta llegar a una zona abierta que los llevaría directamente hasta la fortaleza.

Y en la distancia lograron ver los alrededores del castillo que en si no había nada destacable o impresionante más que los puntos tácticos para el ataque.

Esto es peor de lo que creía... – Dijo Blair mirando con horror como grandes fuentes humo salían de la fortaleza. – Puede que hayamos llegado muy tarde.

Oh, que adorable te vez cuando te preocupas pequeña Blair. – Respondió Da Ji de mirando con una sonrisa la fortaleza. – Estoy segura de quien sea la persona que haya invadido servirá como un entretenimiento para nosotros, ¿no lo cree así lord Orochi?

¿Divertido? – Pregunto Blair confundida. – El castillo se encuentra rodeado por mercenarios y por un gran número de bestias, esos condenados traidores… nuestra mejor opción será usar las armas de asedio mientras ustedes se encargan de todos esos traidores asi podremos.

No me importa. – Respondió Orochi al acercarse a ellas para mirar el castillo haciendo que Blair se callara por el miedo que sentía hacia él. – Si son demasiados débiles para sobrevivir serán aplastados como los insectos que son.

Justo lo que pensaba, ahora vamos, siento que esto será muy divertido.


En la actualidad

¡Volt! – Llamo uno de los mercenarios. – ¡Estamos bajo ataque!

¿Son los refuerzos del castillo?

No, son… son…

¡Aaahh, una horda de demonios! – Grito alguien en los niveles inferiores.

¿Demonios? – Dijo Volt estupefacto al tomar un telescopio para ver lo que sucedía. El líder mercenario no podía dar crédito a lo que veía, habían bolas de fuego sobrevolando los cielos e impactando en varios punto del castillo producido por las catapultas a la vez que uno de los ejércitos más grandes que había visto en toda su vida marchaba hacia los muros del palacio, quien fuera el que lo desafiaba debía ser un verdadero estúpido si creía que cedería el castillo y a sus prisioneras sin luchar.

Mis órdenes son simples. Aplasten todo a su paso. Solos los que puedan superar la fuerza de mi ejército, son dignos de enfrentarme.

Las órdenes del Rey Serpiente fueron inmediatamente recibidas y ejecutadas por su ejército mientras el avanzaba cargando su imponente hoz mientras que sus tenientes guiaban al resto de las tropas por diferentes entradas que los mercenarios habían creado para infiltrarse a sus muros.

Un gran grupo de ogros se interpuso en el camino de Orochi hasta que fueron eliminados por los letales golpes que les dio al empuñar su arma con un estilo de combate poco convencional, los que iban quedando se lanzaron en su contra esperando derribarlo, solo que el Rey Serpiente clavo su arma al suelo y de su mano derecha forma una bola de fuego que incinero a algunos a media que a la vez disparaba rayos de energía de la punta de sus dedos hasta que recogió de nuevo su guadaña dejando detrás los cuerpos inertes de las bestias.

Del otro lado de los muros Da Ji se encontraba acompañada de dos tenientes en el puente del castillo hasta que un grupo de soldados mercenarios la rodearon por completo en un círculo cerrado con sus armas en alto.

Tienen agallas. Pero ni crean que les entregaremos el castillo sin luchar, Volt nunca nos lo perdonaría. – Bramo uno de ellos.

Lo siento por ustedes chicos, pero lord Orochi necesita de un combate luego de siglos en su encierro. – Contesto al caminar grácilmente hacia el mercenario. – Permítanme hacerles una sugerencia chicos, únanse a nosotros. Estoy segura de que podrían sernos de utilidad.

¿Unirnos a ustedes? No nos hagas reír, nosotros somos los que tenemos la ventaja aquí bruja.

En eso están equivocados. – Contesto con una risa. – Supongo que no me sirve de nada hablar con tontos como ustedes, tendré que ver en persona a este tal Volt.

Oh, creo que podrías venir con nosotros y conocerlo, creo que alguien como tu será de su agrado. – Contesto al reírse junto a los suyos.

El mercenario se lanzó en contra de la Mística con su espada hasta que su rostro se deformo al recibir un golpe en seco de una de las canicas flotantes que tenía a su lado dejándolo fuera del combate en el acto. El resto de los mercenarios iniciaron la lucha en contra de los tenientes abriéndole el paso a Da Ji y al resto de las tropas hacia el interior del castillo.

Los muros del castillo estaban desmoronándose por los ataques de las catapultas que bloqueaban varios de los caminos haciendo que Volt junto a un séquito de sus hombres tuvieran que usar otra ruta para intentar seguir el rastro del extraño invasor. Lo más probable era que estaba dirigiéndose al salón el trono pero debía atravesar la entrada principal del palacio, y ese era el lugar donde lo recibiría. Por el camino el mercenario y sus hombres se encontraron con un gran número de los peones que les cortaban el paso, no eran como ningún otro monstruo como a los que se habían enfrentarse antes. Pero eso no lo detendría, no por nada había llegado tan lejos con sus planes.

Orochi por su parte estaba causando tanto caos en su camino que los mismos monstruos que se habían aliado con el mercenario comenzaron a escapar para evitar el enfrentamiento con él dejando solo a los mercenarios solos con ese demonio.

Que fuerza… – Dejo escapar con un suspiro un mercenario que cayó muerto a los pies de Orochi mientras que el solo avanzaba lentamente mirando a su alrededor en busca de su próximo oponente, solo que la gran mayoría ya estaba huyendo o escondiéndose de él.

Débiles, realmente débiles.

Las tropas de mercenarios que se encontraban en los pisos superiores del castillo se prepararon y comenzaron a lanzar un ataque de fuego con sus arcos y flechas que hizo caer a un gran número de peones. Lejos del castillo y siendo ayudada por un telescopio Blair dio la orden de ataque para que redirigieran los ataques a los arqueros acabando con la gran mayoría de ellos creando un mayor caos y desorganización entre los mercenarios. Mientras tanto en los niveles inferiores Da ji había puesto en marcha su plan al hacer que varios de sus hombres provocaron un incendio en los alrededores del castillo.

El ataque de fuego tomo por sorpresa a Volt y sus hombres que empezaron a escapar de las flamas que se esparcían rápidamente por todas partes, la idea de escapar ya se estaba formulando en la mente de Volt hasta que recordó que había dejado a sus rehenes en los calabozos, no podía dejarla detrás a la Reina para que murieran en el fuego, la necesitaba si quería mantener el poder que tenía sobre las bestias. Pero ahora mismo debía encargarse de ese intruso.


En los calabozos

¿Qué es lo que está sucediendo?

Origa se encontraba confundida por aquel estremecimiento de hace unos minutos, a pesar de estar bajo tierra podía sentir que alguien había invadido su castillo además de poder sentir el inconfundible aroma del humo que estaba llenado las celdas poco a poco. A pesar de su poder ella requería de su cetro para desatar su poderes con más eficacia, y ese mercenario se lo había arrebatado se sus manos, pero ahora mismo debía encontrar la forma de salir de su celda antes de morir asfixiada. Concentrándose logró liberar una corriente de energía mágica de sus manos que hizo volar la puerta de su celda como si nada, y una vez que lograra recuperar su cetro podría acabar con aquel insolente humano por tratarla de esa forma al igual que con el resto de los invasores.

En otra parte de los calabozos Chloe se encontraba sentada en su celda pensando en la manera de escapar hasta que sitio el abrir de la puerta donde vio a uno de los mercenarios con su espada desenfundada.

¡Tu, levántate, nos vamos de aquí ahora!

¿Qué es lo que sucede haya fuera? – Pregunto al incorporarse lentamente.

¡Nada que te importe ramera, nos vamos y será mejor que no hagas nada gracioso o veras como te…!

El mercenario no fue capaz de hacer nada cuando la prisionera se le lanzo encima poniendo las cadenas de los grilletes alrededor de su cuello hasta que después de un corto forcejeo termino con el cuello roto y con los ojos mirando a la nada.

Humanos… - Dijo al tomar las llaves para liberarse de sus propias esposas.

La misión de Chloe era simple, encontrar a la reina, ponerla a salvo y deshacerse de los invasores. Tomado la espada del mercenario que estaba a sus pies hizo su camino hasta la salida mientras se cubría la boca por el humo a la vez que podía escuchar el sonido de las flamas junto a los gritos de los humanos a la distancia.

Sin ninguna dificultad Orochi había llegado hasta las puertas del castillo observando junto a sus soldados como los humanos huían de su interior de forma desesperada para salvar sus vidas de las flamas sin saber que estaban más seguros en el interior que en el exterior. Por otro lado Volt había logrado abrirse paso hasta llegar al otro extremo de las puertas con su espada desenfundada mirando directamente a aquel demonio que solo lo ignoraba.

No tengo idea de quién eres pero tienes mis alabanzas demonio, no muchos son capaces de tomarme por sorpresa y salir ilesos.

Orochi solo dio la vuelta para mirarlo a los ojos y le respondió:

Eres irritante humano.

Ha… ¿Qué soy irritante? Cuanta arrogancia, ¿Quién eres y que quieres? – Amenazo al apuntarlo con su espada.

Soy conocido como Orochi el rey serpiente y seré la última cara que veras antes de que caigas ante mí. – Respondió al levantar su guadaña señalando a Volt de forma indiferente.

El mercenario sonrió y embistió con una estoque preciso hacia el corazón de Orochi que solo lo bloqueo con la palma de su mano deteniendo el ataque en el acto sin ningún esfuerzo provocando que la expresión en el rostro de Volt cambiara a la de sorpresa. La fuerza del mercenario parecía no hacer retroceder ni un milímetro a ese demonio, pero por algún extraño motivo Volt sonrió por ello, ya que no podía recordar la última vez que se encontró con un oponente tan formidable que lo obligara a dar todo de sí en combate.

Eres… eres mucho más fuerte de lo que me imaginaba gusano. – Dijo intentado ganar terreno mientras que Orochi solo lo miraba sin decirle nada reteniendo la espada en su mano.

Con un gran esfuerzo Volt logro recuperar su espada y continuo con sus ataques pero no alcanzaron a Orochi en ningún momento por los constantes bloqueos y evasiones. Cuando Orochi contraataco tuvo que ponerse totalmente a la defensiva porque uno solo de los golpes de la guadaña lo mando a volar contra el suelo.

¡¿Qué demonios estamos esperando?! ¡Ayudemos a Volt muchachos! – Bramo uno de los mercenarios a la vez que un gran número de ellos se lanzaron en su contra. En respuesta a eso Volt tomo la oportunidad de recuperar el aliento mientras maldecía.

El único problema era que Volt sintió un grito femenino que se acercaba hasta que se dio media vuelta y vio como una figura había saltado con una espada en mano cayendo hacia él. Con gran habilidad logro detener el ataque y ver quien era su agresor.

La hibrida… creía que a estas alturas solo serias un montón de cenizas. – Dijo mirándola a los ojos mientras empezaba a sentir como una horrible ansiedad comenzaba a crecer en su interior por lo que estaba ocurriendo.

No lo creas, no descansare hasta que te vea muerto por tu insolencia humano.

Chloe cargo con mayor fuerza su espada haciendo retroceder a Volt. Con una expresión burlesca le dio una patada en el estómago haciéndola perder el aire y ganando la oportunidad de darle un puñetazo que la derribo, rápidamente a eso Volt tomo su espada dispuesto a enterrársela en el pecho hasta que ella le dio una patada en su rodilla que lo desequilibro y llevo a una lucha en el suelo donde ambos luchaban por estrangular al otro.

Orochi no demostraba ningún tipo de emoción al acabar con los hombres de Volt a medida que los que quedaban en pie se arrastraban huyendo hasta que una descarga de energía salió desde las puertas del castillo haciendo desaparecer a varios de ellos y dejando a los que quedaban chamuscados.

La Reina Oscura había aparecido en las puertas empuñando su cetro que todavía brillaba por el conjuro que realizo. La mirara la tenía fija en el cielo al ver como caían los proyectiles de las catapultas al igual que el daño que causaban sus impactos en su castillo. Pero lo que más le preocupaba era aquel demonio que se le quedo viéndola con una mirada que le provocó un escalofrío.

¡Reina Origa! – Alzo la voz Chloe al separarse de Volt para ir junto a ella.

Chloe… ¿Qué está sucediendo? – Pregunto sin demonstrar emoción alguna frente a ella.

No estoy segura de lo que sucedió me señora, cuando salí de los calabozos me encontré con este caos.

¡No puedo creer esto! – Bramo Volt al mirar a Orochi y a la reina Origa respectivamente ya con desesperación en su mirada. – ¿Cómo pudo suceder esto? Mi sueño… no, no puede terminar así ¡No puede terminar así!

Orochi centro su atención en los mercenarios que quedaban al igual que la reina se encargó del resto que seguían llegando de distintas entradas mientras que Chloe les cortaba el paso impidiendo que se acercara a la reina.

No puede terminar así…

¡Volt!

El sonido de los cascos de los caballos retumbaron en los oídos del mercenario al ver como el hechicero junto a sus hombres de confianza cabalgaban en ellos mientras otro de ellos llevaba a otro con la montura vacía a su lado mientras se acercaba peligrosamente a él. Cuando el caballo estaba a punto de arroyarlo tomo las riendas con precisión y de un salto logro sentarse en el haciendo su escape a través de la hueste demoniaca que se hizo a un lado para evitar ser aplastados por los jinetes. Al ver como su líder se retiraba el resto de mercenarios y bestias que quedaban iniciaron la retirada general dejando a todos los prisioneros y heridos detrás sin pensárselo dos veces.

Demonio. Nos volveremos a ver, puedes contar con ello. – Bramo al mirar a Orochi que solo sonrió por aquella amenaza mientras que Da Ji finalmente había logrado abrir sus camino a través del fuego hasta llegar a donde su señor.

Blair y sus compañeras empezaron a celebrar una vez vieron como las fuerzas invasoras se retiraban del castillo. Las guerreras cautivas del castillo empezaron a ayudar a los suyos de forma inmediata pero para su desgracia ya se estaban encontrado rodeadas por las fuerzas demoniacas. En las puertas de palacio Orochi y Da Ji se acercaron a la reina Origa y a Chloe que se preparaban para defenderse de este demonio.

¿Quién eres y que quieres con nuestro reino? – Pregunto Chloe al desenfunda su espada acercándose de forma amenazadora hacia Orochi que solo la miro fijamente a los ojos, provocando que la guerrera de forma instintiva retrocediera de inmediato.

Me llamo Orochi guerrera, viene a probar si son dignas de enfrentarse a mí. Y no lo son.

La guerrera se lazo en otra de Orochi dispuesta a decapitarlo con su ataque pero fue detenida en el acto cuando el Rey Serpiente la tomo por el brazo y la arrojo en contra de uno de los muros como si no fuera nada. Origa comenzó a preparar otro conjuro mientras su cetro brillaba por la acumulación de poder para acabar con el demonio, solo que Da Ji se había tele-transportado a su lado dándole con un golpe al estómago con una de su canicas que la dejo en el suelo.

Lo siento mucho, pero a lord Orochi no le gusta que lo interrumpan.

¿Y tú crees que puedes detenerme hechicera?

¿Sabes? deberías ser más agradecida ya que te salvamos por petición de la pequeña Blair.

Lo estaré una vez los haya expulsado de mi castillo.

El combate entre las dos hechiceras fue parejo pero Da Ji era la que tenía el control del combate puesto que sus ataques requerían muy poca magia y Origa necesitaba tiempo para acumular energía para sus sortilegios.

Chloe no tenía mejor suerte, a pesar de su gran habilidad y destreza en la lucha no podía contrarrestar los ataques de Orochi dejándola sin muchas opciones a la hora de atacar porque eran repelidos con unos rápidos movimientos de su brazo sin ceder ni mostrar signos de fatiga.

Eres realmente débil.

¿Qué?

La guerrera sintió una enorme fuerza que se originó de la mano de Orochi como una onda de energía oscura que la dejo fuera de combate, inmediatamente a eso Orochi creo una segunda esfera de energía que fue directamente en contra de la reina que solo pudo reaccionar lo suficientemente rápido como para bloquearla con su cetro que salto de sus manos al protegerla. Orochi camino lentamente hasta la reina que a duras penas pudo ponerse de rodillas al intentar recuperarse del ataque, viendo como Orochi se acercaba intento encontrar su cetro pero para su mala fortuna Da Ji lo había recogido mientras la miraba con una sonrisa llena de malicia.

Chloe había logrado recuperar el sentido y se vio rodeada de las tropas de Orochi que solo habían desenfundado sus armas esperando que ella intentara algo. Como un huracán la guerrera se levantó de un salto y se abrió paso entre la hueste demoniaca haciéndolos caer uno por uno pero a medio camino pudo ver como la reina se encontraba de rodillas mientras que ese demonio estaba parada a su lado empuñando el filo de su imponente guadaña cerca de su cuello.

¡Aléjate de ella desgraciado inmundo!

La fidelidad y devoción hacia tu opresora es admirable guerrera. – Respondió a medida que acercaba el filo de la hoja al cuello de la reina.

Chloe baja las armas. Nos han vencido…

La Reina Oscura bajo la mirada intentado no demostrar la frustración e indignación que estaba sintiendo en ese momento, en respuesta a ello las pocas guerreras que todavía quedaban en pie soltaron sus espadas y lanzas al bajar sus cabezas en señal de derrota. La ultima en soltar su arma fue Chloe que solo pudo pensar en cómo pudo dejar que esto sucediera. Las tropas del ejército de Orochi alzaban sus armas en señal de victoria mientras celebraban el triunfo de su señor que solo los miro y exclamo con una potente voz:

Hemos comenzado con la marcha, y no nos detendremos hasta que encuentren a un guerrero que sea capaz de enfrentarme.


A muchos kilómetros de distancia…

La noche había caído en un bosque que cruzaba los límites de la tierra de la Reina oscura y en un claro oculto detrás de ese mismo bosque se encontraba un enorme campamento que había servido como punto de avanzada para el ataque a la fortaleza donde se podía ver como los hombres intentaban descansar y de cuidad de los heridos. En el centro se encontraba la tienda de campaña del líder de la cual se podía escuchar un gran grito de ira.

¡¿Quién era ese?! ¡¿Cómo es que nadie sabía de su existencia?! – Grito mientras tiraba abajo todo lo que se encontraba en su camino, desde las sillas hasta las cajas de suministros hasta tomar su propia espada con la cual partió en dos la mesa en las cual se encontraba el mapa del país.

Volt, por favor tranquilizase. – Llamo uno de sus cabecillas. – Nadie hubiera podido anticipar esta interrupción, nos tomó a todos por sorpresa a todos.

¿Por qué ahora? Estábamos tan cerca, el castillo era nuestro, pero ahora ese demonio lo tiene junto a la reina. – Contesto Volt al golpear lo que quedaba de la mesa con fuerza.

Si es que a estas alturas no la ha asesinado. – Dijo el joven mago que se encontraba lo más lejos posible de Volt – Ahora mismo debe calmarse general, puede que hayamos perdido la batalla pero no la guerra. Creo que la mejor opción sería reorganizarnos y prepararnos para un segundo asalto al castillo. Nos tomara unos días reunir a las fuerzas necesarias pero creo que al final podremos…

Detente justo hay hechicero. – Ordeno Volt haciendo que todo el mundo en la tienda lo mirara fijamente mientras que él tenía la mano en su barbilla meditando un poco más tranquilo que antes.

Creo que no será necesario llamar por refuerzo. Es más, podríamos sacar provecho de esta situación.

¿A qué te refieres Volt? – Pregunto otro de sus hombres.

Ahora que lo veo bien no estamos en peligro, solo piénsenlo muchachos. Nuestro asalto al castillo iba a ser nuestro primer gran golpe antes de organizar una guerra a mayor escala, pero una vez corra la noticia de que ese demonio Orochi tomo el castillo de la Reina Oscura es más que probable que Celestine no se quede de brazos cruzados. Podría esperar un ataque de su parte, después de todo nadie había sido capaz de tomar su castillo.

Podemos culparlo… e infiltrarnos en las fuerzas del ejército de Celestine. – Respondió el mago con una sonrisa mientras el resto los hombres intercambiaban miradas.

Solo debemos correr la noticia sobre este demonio y en poco tiempo la diosa no tendrá más opción que movilizar sus tropas, y por supuesto es más que probable que requiera de nuestros servicios. Así usaremos el apoyo de su ejército más el del resto de fuerzas mercenarias para destruir a ese monstruo.

Y una vez estén debilitados…

Los atacaremos desde el interior y tomaremos el poder del reino.

Me encanta que captes todo lo que digo chico. – Dijo al soltar una risa antes de sentarse en la única silla buena que quedaba. – No será fácil infiltrarnos ya que gracias a Maia todas las princesas saben de nuestra forma de actuar en el campo de batalla. Sería mucho mejor para nosotros si algunas de ellas desaparecieran durante el conflicto.

Podríamos enviar un señuelo a una de las princesas de las fortalezas, y creo saber a cuál podemos engañar general.

Perfecto. Quiero que envíes a unos mensajeros de inmediato, hay que infórmales a nuestros espías que tendrán que seguir jugando a ser los perros leales de la diosa por más tiempo. Juro que para el final de esta guerra tendré la cabeza de ese insolente demonio sobre mi trono y la diosa de mi lado.

A su orden general. – Respondió el mago al abandonar la tienda junto al resto dejando solo a Volt con sus pensamientos.

Tras unos minutos de silencio salió de su tienda y contemplo el campamento hasta que su mirada se perdió hacia la dirección donde se encontraba ese demonio que había frustrado sus planes. Con una sonrisa pensó el tipo de castigo que le daría una vez lo tenga bajo sus pies, y no le importaba el precio que debía pagar por ello pero al final de esta guerra obtendría lo que deseaba. Una nación donde las mujeres servirían como esclavas a los hombres.


El capitulo dos sera publicado eventualmente, por ahora gracias por pasar por aquí y suerte con sus trabajos he historias.

Atentamente Lucky Ted.