Perdonenme por no actualizar antes, es que realmente han pasado demasiadas cosas y no he podido trabajar en mis fics. Espero que sea de su agrado.


Capítulo 3

La Torre


Sintiéndose totalmente desorientada la princesa Alicia había despertado encontrándose completamente sola en el carruaje viendo que el sol ya se estaba ocultándose en el horizonte alarmándola enormemente por ello.

¡¿Por cuánto tiempo me quede dormida?! No me encontraba tan cansada. – Se dijo al levantarse. – ¿Dónde está Beardsley?

Cuando bajo de la carrosa se encontró en un páramo de las montañas donde los muros rocosos se volvían más oscuros gracias a la creciente oscuridad que se cernía sobre ella, intento buscar algo en la carrosa que le ayudara a ver pero fue inútil, parecía ser que alguien se había llevado consigo las provisiones dejándola sola sin ningún caballo o guardia más que con su espada.

¿Qué es lo que sucedió con todos? Prim… me pregunto si se encontrara bien. No, debo tener confianza en ella, sé que podrá cuidarse sola. Ahora mismo debo averiguar que sucedió con Beardsley y los otros.

Pensado en lo peor la princesa decidió seguir el rastro de las ruedas del carruaje para ver en qué lugar se encontraba y si podía encontrar algún rastro de civilización durante su trayecto. Solo que debía ir con cautela, era sabido que los diablillos vivían por este tipo de zona ocultos en cuevas. Al caminar por el pedregoso paraje tuvo que poner una mano en uno de los muros para tener cuidado por donde pisaba, los minutos pasaban lentamente mientras las estrellas aparecían dejándola a oscuras a cada segundo que pasaba.

La princesa empezó a pensar en los motivos por los cuales la dejaría sola, eran muchos las razones que le venían a la mente, una emboscada, una asalto o un desvió erróneo pero no contestaba la pregunta de por qué no le había ocurrido nada, si fuera un asalto o emboscada la hubieran tomado como prisionera, ¿pero porque había dormido tanto? a menos que sus propios hombres la abandonaran a su suerte.

¿Pero por qué? incluso con ellas fuera del castillo no había fuerza capaz de penetrar sus muros a menos que conocieran sobre el pasaje secreto, y solamente Beardsley, Prim y ella lo conocían.

Oh no… ¡Prim!

Ahora tenía una horrible idea que la estaba acosando, pero no podía ser… Beardsley jamás podría traicionarla, era uno de sus hombres de confianza y un verdadero amigo. Pero realmente no podía explicar el por qué no había nadie con ella, lo que le pareció extraño ya que si realmente la hubiera traicionado la hubieran dejado amordazada, y encerrada en la carroza. Aun así eso no quitaba el hecho de que ahora mismo debía salir de este lugar antes de que las bestias salieran de sus escondrijos.

Con el corazón lleno de temor intento adelantar el paso pero le era difícil moverse sin una luz que la guiara en la oscuridad que se cernía, tras una larga y ardua caminata se encontró con un cruce que la saco de paramo rocoso a un gran prado lleno de hierba alta. Finalmente las estrellas y la luna daban algo de luz pero aún se sentía desorientada en términos de dirección. Sintiéndose cansada y hambrienta decido sentarse en una roca cercana para intentar recuperar el aliento y las fuerzas para continuar. Pasando unos minutos sintió el sonido de los cascos de los caballos contra la tierra mientras una nube de polvo se levantaba a lo lejos. La joven guerrera pensó que podrían ser un destacamento de sus soldados, pero también se encontraba en tierras baldías llenas de monstruos y bandidos, así que era más probable que fueran bandidos de todo tipo de calaña.

Aun así, la princesa Alicia nunca se había echado atrás incluso, y tampoco lo haría en su estado actual. Por lo que al final optó por arriesgarse y avanzo hasta estar en medio del camino por el cual se acercaban los jinetes.


Lejos de allí, más específicamente en la zona donde se encontraba el carruaje se podía ver a dos docenas de hombres junto al ministro. Todos llevaban sus antorchas y parecían estar patrullando la zona y algunos estaban muy disgustados.

¿Dejaste a la princesa en la carroza, sin nadie que la vigilara?

Los únicos responsables aquí son ustedes mercenario ineptos, si hubieran venido a la hora acordada ahora mismo tendrían a la princesa Alicia en una jaula.

¿Cómo nos llamaste? Recuerda tu lugar gordiflón. – Bramo el líder del grupo al tomarlo por la ropa con una daga apuntando a su estómago.

Espera… lo siento mucho, no hagas nada de lo que podrías arrepentirte. Realmente, realmente creí que la droga que le di la mantendría dormida por más tiempo.

No me interesan tus excusas. Debías estar aquí vigilandola.

Es que tuve... tuve muchos problemas, tuve que drogar a los guardias y deshacerme de ellos para que no interfirieran-

Sintiendo un fuerte golpe en la cara el ministro cayó de espaldas dejando que el resto de los furiosos mercenarios continuaran con su búsqueda mientras el anciano se arrastraba intentando ponerse de pie.

Oye, ¿Cuál es el plan? – Pregunto uno de ellos.

Pero que cabeza dura. El plan era llevarnos a la princesa a un viejo fuerte que estamos utilizando en el pantano, la dejamos ahí por un tiempo y les hacemos creer a las otras que esos demonios la capturaron, una vez vean que una de las suyas ha desaparecido tomaran medidas.

¿Cómo es que el jefe esta tan seguro de que así será?

Solo lo está, es lo que dijo.

¿Es todo?

Por ahora es todo lo que podemos hacer mientras el resto buscan más ayuda, y puede que tengamos que recurrir a pedirle otras bandas de mercenarios para esto. Pero estoy seguro que se nos unirán, el premio que el jefe les ofrece es más que suficiente.

Recuerden nuestro trato. – Bramo Beardsley al levantarse del suelo. – Si la encuentran no deben ponerle un dedo encima. Ella es mía…

Descuida anciano, si Volt te prometió a la princesa entonces la tendrás. Puedes confiar en nosotros, pero solo una vez nos deshagamos de esa serpiente endemoniada. Es la primera vez en años en la que veo al jefe querer a alguien realmente muerto, el último desgraciado sí que lo paso mal. – Termino al soltar una risa.

Dejando eso en claro continuaron con la búsqueda de la princesa por los alrededores. El grupo decidió dividirse en tres partidas diferentes dejando a Beardsley solo con la carroza, el hombre medito sobre lo que podría estar ocurriendo en la fortaleza en este momento. Los granujas que envió ya deberían estar en sus posiciones junto a las cargas explosivas que les había facilitado, más que nada como una medida de emergencia por si ese demonio apareciera.

Solo que al poco tiempo eso dejo de importarle al ministro cuando sus pensamientos volvieron a la princesa.

¿Dónde te podrás haber escondido mi querida princesa? – Dijo con un suspiro al tocar el lugar donde la había dejado dormir como si intentara sentirla.


En el cruce…

La princesa Alicia mantuvo su posición a medida que el grupo de jinetes se acercaba y lentamente empezaron a detenerse cuando la vieron dejándolos confundidos por la clase de locos que se aventuran en la noche. Los jinetes usaban armaduras de placas y bajo de estas ropas de cuero que los protegía del frio, los cascos eran cerrados dejando solo vista a los ojos y las armas que llevaban variaban entre espadas, hachas, lanzas y arcos, su número rondaba por más de ochenta jinetes.

El que se encontraba a la cabeza del grupo era un hombre enorme con una armadura completa y un caso de yelmo cerrado con cuernos de cabra de montaña que comenzó a acercarse con su montura y exclamo de forma autoritaria y profunda a lo que la princesa solo puso su mano en su empuñadura a la espera de cualquier acción violenta de parte de este individuo.

Saludos extraño, no es sabio salir cuando el sol se oculta, muchas criaturas rondan los caminos en busca de presas en especial por los últimos acontecimientos.

Estoy muy al tanto de la situación, pero ahora mismo necesito pedirles que me lleven de inmediato a la fortaleza.

¿Una mujer? – Exclamo sorprendido uno de los jinetes. – Escucha niña, será mejor que regreses a tu casa antes de que algún monstruo te coma o te haga algo peor.

Parece que no saben quién soy. – Dijo al dar un paso al frente. – Soy la princesa Alicia Arcturus, una de las elegidas por la diosa Celestine Lucrase y guardiana de-

Muy bien, muy bien no hace falta tanta ceremonia princesa, si es que realmente podemos llamarla así, ¿no lo creen así muchachos? – Contesto el líder mirando a sus hombres.

¿Qué les pasa? Claro que soy la princesa. – Respondió muy molesta.

¿Por qué la princesa Alicia se encontraría en un lugar tan remoto como este sin guardias y sin montura? – Señalo otro de los jinetes.

Mi carroza se encontraba sin monturas y mis guardias desaparecieron sin dejar rastro. – Respondió de forma desafiante para mantener en alto su presencia ante esos hombres.

El líder de los jinetes le dio una mirada de desconfianza a la princesa y una mirada a sus hombres que solo asintieron a su líder.

Muy bien princesa, me gustaría saber el resto de su historia pero nosotros tenemos algo de prisa en abandonar este condenado país abandonado de la mano de los dioses.

¿Abandonado? – Pregunto de forma perpleja. – Este país no se encuentra abandonado, está bajo la protección de la diosa.

Bajo la protección de una buena para nada. – Respondió el líder de forma amenazante. – Esa supuesta "diosa" solo busca beneficio para sí misma, ¿Qué gobernante en su sano juicio permitirá que un caos como este se perpetuara por siglos? Pero claro, los hombres somos capaces de hacer lo que sea por una cara bonita.

Entonces… deberé asumir que no me ayudaran en lo más mínimo. – Respondió al sostener la empuñadura con fuerza.

Esta en lo correcto princesa, pero para su suerte…

Con un silbido de su parte uno de los jinetes trajo consigo un caballo que se le dio a la princesa que se encontraba sorprendida por este acto.

Durante los últimos días hemos perdidos a muchos hombres por causa de los monstruos que se encontraban en el territorio de la Reina Oscura. No podemos permitirnos llevar más bocas de las que podemos alimentar en nuestro trayecto si es que queremos alejarnos de esta endemoniada tierra.

¿A dónde se dirigen?

Muy lejos, dicen que hay país en el oeste cruzando el mar que está rodeado de arenas y ruinas antiguas, mucha gente vive en ese lugar y no se involucran en los asuntos de este país. Suena como un buen lugar para un nuevo inicio.

Ya veo. – Dijo al subirse a la montura. – ¿Pero por qué ahora? Hay mucha gente a la que podrían ayudar.

Lo hemos hecho. ¿Oh es que acaso no se ha fijado en nuestro estandarte princesa?

La princesa se fijó en los banderines que llevaban consigo y en sus escudos. La imagen de un cráneo de color rojo con una daga que atravesaba en ella.

Ese es… el emblema de los Enterradores. Ustedes son los mercenarios que saquean los cuerpos de los campos de batalla.

Ellos están muertos y nosotros vivos, es así de simple princesa. – Le contesto el líder. – Pero no tiene nada por qué preocuparse, no nos interesa hacerle nada a usted o a los suyos, con lo que hemos vendido y ganado en nuestras escaramuzas estamos preparado para comprar un par de barcos.

La princesa los observo pesando en que realmente estaba mejor sin gente como está pero había otro problema con esto. Si todas las bandas mercenarias estaban moviéndose por cuenta propia los dejaban sin guerreros y no todos los cabecillas de las bandas eran en si gente decente. Siempre pedían recompensas de todo tipo. Todavía recordaba lo que le pidió uno a cambio de sus servicios.

¿De casualidad no quiere venir con nosotros princesa? Le prometemos que no le haremos nada. – Pregunto el líder de forma amable al extenderle la mano.

¿Cómo se te ocurre siquiera pensarlo? Les agradezco que me ayudaran pero este país depende de nosotras y de lady Celestine. Vamos a detener esta guerra como ella lo predijo.

Eso fue lo que le dijo a mi tatarabuelo… – Menciono otro jinete.

Como quiera princesa. Ahora vámonos muchachos, ya perdimos mucho tiempo y será mejor que encontremos un lugar donde pasar la noche. Ya es hora de dejar esta cloaca putrefacta y buscar nuestro destino en otras tierras.

De la misma forma en la que aparecieron se desvanecieron levantado una cortina de polvo dejando a la princesa sola con la montura, el único problema que tenía ahora es que no estaba preparada del todo para regresar, debía encontrar un lugar donde descansar si no quería cruzarse con algún enemigo. Solo quedaba el misterio de que si realmente Beardsley la había traicionado.

Antes de partir vio como uno de los jinetes estaba regresando hasta detenerse frente a ella, era uno que era muy alto y le dijo. – ¿Sabe princesa? El jefe se acaba de dar cuenta de que es muy peligroso para usted que vaya por ahí sola, especialmente de noche, así que… ¿no le molestaría venir al campamento con nosotros? así podrá descansar e irse por la mañana a su fortaleza, si es que quiere venir claro. – Termino al poner su mano en la nuca de forma nerviosa.

A pesar de que no le gustaba la idea de ir con un grupo de mercenarios, especialmente de unos profanadores de tumbas no tenía demasiados opciones , si realmente le hubieran deseado mal alguno la hubieran atacado en el acto, además necesitaba descasar ya que todavía se sentía algo mareada-

Acepto su oferta. Pero si intenta algo extraño juro que…

Descuide princesa, el líder jamás ha tocado a una mujer, al menos no una viva. – Dijo el jinete al darse media vuelta para volver con los suyos al guiarla.

La caballería comenzó el camino con la princesa que iba detrás de todos ellos hasta que llegaron a una zona boscosa donde una de sus áreas había sido talada dejando un gran espacio abierto. El líder de los Enterradores dio la orden para desmontar y levantar el campamento. Rápidamente se dispusieron unos vigías para proteger el área mientras los demás se continuaban con sus labores, la princesa no hizo nada y se limitó a seguir sentada en su montura observadlos aun con desconfianza.

Princesa, ¿piensa venir, oh prefiere seguir sentada en el caballo? – Llamo una de las mujeres de la banda.

De muy mala gana la princesa siguió a la mujer hasta donde todos se habían instalado, habían al menos cuatro grandes fogatas y unas cuantas tiendas de campaña. La mercenaria guio a la princesa con el líder que se encontraba sentado en el suelo junto a un sequito de sus hombres y parecían estar asando lo que parecía ser un cerdo.

Oh, princesa. – Dijo el líder en un tono casi amable. – Me alegra que aceptara mi invitación, perdón si fui algo rudo pero como le dije, tenemos que abandonar el país lo más rápido posible.

Yo también debo decir que no esperaba recibir su ayuda, no confió demasiado en los mercenarios. – Respondió al sentarse en una manta en el suelo al mirarlo y ver que extrañamente seguía con el casco puesto.

Pero tengo entendido que una de ustedes partencia a una banda, ¿Cuál era Marcus?

Creo que era la banda de Volt, la de los Perros Negros.

A si, la de ese desquiciado hijo de perra, ese hombre no deja de sorprenderme, es como si la suerte lo siguiera, siempre encuentra la manera de convencer a otros para unírseles y combinar fuerzas en sus trabajos. No me gustaría enfrentarlo, es demasiado tramposo. – Dijo al cruzar los brazos. – Perdóneme que le pregunte de nuevo, ¿pero como termino por esta zona sola?

Mi carroza estaba abandona y no había nadie, no estoy segura de lo que sucedió y todavía lo estoy intentando de averiguar. – Contesto al abrazar sus piernas.

Ha… me suena a que la traicionaron princesa, pero no me extraña en lo absoluto.

¿Por quién? ¿Mis propios hombres?

Aunque no le guste oírlo de un simple mercenario, los hombres y mujeres tenemos un precio, y todo depende de que le pudieron ofrecerle a sus hombres.

¿Un precio?

Oro, joyas, diamantes, tierras, un castillo, un título de nobleza, mujeres… y la lista sigue.

¿Pero por qué…? ¿Por qué ahora? – Se alarmo al levantarse se golpe. – Estamos por ganar la guerra y ahora necesitamos toda la fuerza del reino, ¿Qué ganarían con traicionarme?

Hahahaha… es más inocente de lo que parece princesa. Ahora que la Reina oscura está muerta y por la mano de un demonio se ha esparcido un pequeño rumor.

¿Rumor?

El de que las elegidas de la diosa fallaron y que el nuevo poder es ese demonio. Muchos deben estar buscando la forma de agradarle y si los otros rumores son ciertos ha comenzado su avance con uno de los ejércitos más grandes que este reino ha visto desde sus inicios. Por eso nos estamos largando de aquí, para huir de la masacre que se cierne sobre nosotros.

No puede ser…

Lo que la "Diosa" no logro en casi mil años un demonio lo hizo en menos de una tarde. Es casi divertido, creo que se podría escribir un poema o alguna basura parecida. – Termino de decir con otra carcajada.

Creo que mejor me voy a descansar. – Dijo muy cansada.

¿Sin cenar? Tenemos cerdo, algo de cerveza y por supuesto carne seca de diablillo. – Ofreció muy amablemente.

¿Qué fue lo último? – Pregunto muy confundida al mirarlo fijamente.

Carne de diablillo, créalo oh no es muy deliciosa, casi como el pollo.

Eso suena asqueroso…

Lo sé. – Dijo al soltar una pequeña risa. – No querrá saber cómo lo descubrí. Pero ahora tenemos otro tipo de carne en el menú.

No gracias, solo me iré a dormir. – Contesto al levantarse.

Como quiera, puede usar la tienda de las mujeres. Rosa la llevara con ella.

Al decir eso se acercó la misma mercenaria de antes que también mantenía su cuerpo cubierto en una armadura ligera y le hizo una señal para que se acercara. Cuando se alejaron del grupo vio como los otros mercenarios comenzaron a hablarle todos a la vez a su líder hasta que los hizo callar al desenfundar un enorme mandoble que tenía detrás de él. La mercenaria le indicó que entrara a una gran tienda donde algunas mujeres ya estaban durmiendo y le indico donde estaba su lugar, la princesa suspiro al ver que su cama solo era otra manta con una brazadas muy delgada, ganan una fortuna con los cuerpos y no se permiten mejores sabanas. Sin tener derecho a reclamarle se sentó y sostuvo su espada firmeza hasta que lentamente se quedó dormida. Ya en la mañana se preocuparía por llegar a la fortaleza.

La mercenaria que la llevo solo se quedó afuera de la tienda y desenfundo dos enormes cuchillos y se sentó con la mirada fija en la tienda.


A la mañana siguiente…

El sol se había levantado por el poniente revelando como poco a poco las fuerzas del ejército de Orochi se aproximaban a las colinas que los separaban de la fortaleza donde la princesa Prim seguía esperando el regreso de su querida prima. Solo que antes debían cruzar un pequeño obstáculo antes de llegar, derrotar a los soldados que se encontraban en la torre. Se sabe que esta estructura tiene más de mil quinientos años de antigüedad, se usaba como un puto estratégico usado por los elfos para vigilar el mal que crecía en las tierras de la Reina Oscura antes de que ella tomara el control de estas. Se creía que algún tipo de poder se encontraba en esa área inhóspita y por eso los monstruos lo habían convertido en su hogar milenario.

Ahora solo sirve como un punto de avanzada y de vigía gracias a la gran torre negra que se alzaba a más de trecientos metros de altura, la cima que es en sí un gran estudio usado por los académicos que vivían en la ahí para investigar sobre la magia, sin muchos resultados favorable, más que uno que otro hechizo de defensa y contra hechizo por la antigua y compleja lengua antigua dejando muchos de los secretos de sus libros en un misterio que ha perdurado hasta estos días.

La torre también es usada como un punto de vigía gracias a la facilidad con la que podían cubrir terreno gracias a su altura y vista de la zona. Así podían prepararse para todo ataque y excursión enemiga, también poseían unos de los mejore corceles de todos que les permitía enviar mensajes a la fortaleza para alertarlos y prepararlos para un ataque oh pedir refuerzos. Un gran obstáculo si es que querían continuar, sin duda Orochi lo disfrutaría y posiblemente una sonrisa de satisfacción se formaría en sus labios tras un largo tiempo. Muy lejos del campo de visión de la torre y oculto tras las colinas las fuerzas del ejército levantaron un campamento y se estaban preparando para el asalto.

La Mística Da Ji caminaba por el campamento con una mano en las caderas y otra en la su barbilla mientras pensaba en la mejor manera para tomarlos por sorpresa. Orochi por otra parte estaba en su trono descansando antes de la batalla.

Con un chasquido de dedos Da Ji sonrió y se dirigió hacia sus tropas para encontrarse con los tres oficiales de sus fuerzas. El demonio Diamondback, el ninja demoniaco Dodomeki y el demonio jabalí Gyuki.

Muchachos, es hora de trabajar. – Dijo de forma muy alegre.

¿Cuáles son sus órdenes Lady Da Ji? – Pregunto Dodomeki con una reverencia.

Necesito que tú y los tuyos se dirijan a la fortaleza y exterminen a todo los exploradores que se crucen en su camino y que se aseguren que no los detecten, en el tiempo que lo hacen avanzaremos lentamente hasta la fortaleza y los atacaremos con todo lo que tenemos antes de que siquiera puedan reaccionar.

Entendido mis hermanos y yo nos aseguraremos de eliminar a los humanos. – Respondió nuevamente el ninja demoniaco.

Así me gusta, si no los matan a todos traigan a unos cuantos para que los interroguemos, quiero saber qué tipo de persona es la que está a cargo del lugar y sobre que princesa es a la que enfrentaremos. – Dijo antes de marcharse a toda prisa para reunir a sus fuerzas y comenzar con la limpieza del bosque

¿Y qué hay de nosotros? – Pregunto Gyuki confundido.

Ustedes vienen con nosotros así que prepárense de inmediato. – Ordeno al señalarlo con el dedo.

Lejos de donde se encontraba Orochi se podía ver a la Reina Origa que lo vigilaba de forma disimulada. Habiendo pasado solo unos días no había podido discernir nada sobre él, solo que estaba interesado en encontrar a un rival, pero nada más. Ella misma se consideraba alguien que nadie podría leer con facilidad ni perturbar de ninguna manera, pero este demonio la superaba en ese aspecto.

Si realmente esperaba derrotarlo debía averiguar más sobre él y era claro que él no le hablaría si es que no se trataba de algún asunto de importancia. Debía intentar acercarse más a esa bruja llamada Da Ji.

Así la Reina Oscura avanzo hasta encontrarse con la Mística y la encontró con otros demonios a los que les seguía dando órdenes hasta que ella la noto.

¿Oh? Ah, hola Origa. Justo a la mujer que quería ver, ya estamos por comenzar la invasión así que debes prepararte por que hoy será un día agitado. – Le dijo con una sonrisa llena de satisfacción y una falsa amabilidad.

Lo estoy, pero deseaba hablar contigo. – Le contesto con autoridad sorprendiendo a los demonios por su osadía.

¿Ah sí? ¿Y sobre que sería?

Me gustaría saber más de dónde vienes y quienes son, no tuvimos la oportunidad de hablar de muchas cosas cuando me tenían encerrada.

¿En serio? Bien, creo que puedo contestar una o dos preguntas, pero que sea rápido. – Dijo al juntar las manos

Muy bien, ¿quiénes son en realidad?

¿Quiénes somos? – Pregunto confundida. – Somos habitantes del Reino Místico como ya dije anteriormente.

No me refiero a eso, ¿Quiénes eran ustedes en su mundo? – Pregunto nuevamente con serenidad.

¿Eso? Yo solo era una mujer inocente que le gustaba divertirse causando uno que otros problemas pero a esos estirados del Reino Místico no les gustaban mis travesuras y me condenaron por esas nimiedades y me escape. – Respondió al cruzar los brazos y mirando al cielo como si estuviera ofendida. – Pero claro, también son capaces de condenar a sus aliados, como al pobre de Wukong que sigue encerrado en esa roca.

¿Y Orochi?

Ah, Lord Orochi… – Dijo casi en un suspiro que tomo a la reina oscura con la guardia baja. – El causo tantos estragos que me sigue sorprendiendo que los humanos sigan vivos, su crimen más grande fue asesinar al Emperador Celestial. Lo que es raro, ya que hasta ese día nadie sabía que el existía. Fue como si hubiera aparecido por arte de magia.

¿Solo así? – Insistió un poco. – No pude ser toda su historia.

Honestamente es toda la historia, tardaron años en encerrarlo y luego yo lo libere. Por lo que mis crímenes se duplicaron. – Respondió al cerrar los ojos y mover las manos como si no le importará.

Son fugitivos.

Y estamos aquí para divertirnos junto a ti, sin duda debo darte las gracias por esto Origa, sin ti tendríamos problemas para llegar hasta las fortalezas y poder divertirnos con las princesas. Has demostrado ser una buena adición para nuestras tropas. Ya quiero verte luchar, será divertido.

¿Disculpa? – Pregunto con confundida.

Lucharas, ¿oh no quieres combatir?

Yo no voy a participar en la batalla, para eso tengo a mis tropas. – Contesto sin perder su temple.

Que aburrida eres. Y yo que creía que estaríamos luchando juntas aplastando a al enemigo para Lord Orochi.

Si tanto te complace luchar adelante, hazlo tu sola. Yo me quedare detrás viendo el avance. Además creo que seré de más ayuda si uso mi magia para apoyar a mis tropas

Origa, eres la mujer más terca que he conocido, incluso más que Nuwa.

¿Nuwa? – Pregunto aún más confundida por ese extraño nombre.

Como quieras… pero tendrás que ayudarnos cuando lleguemos a la fortaleza que custodia una de esas princesas. ¿De acuerdo?

Como sea. – Contesto con indiferencia.

Que aburrida eres.

La Mística se alejó con ambas manos en los oídos ignorándola como lo haría una niña caprichosa dejando a la Reina Oscura perpleja por la forma de actuar de la bruja. Pero lo paso por alto por la información. Si Orochi fue sellado significa que puede volver a estarlo…

Tras mucho tiempo una legítima y furtiva sonrisa se dibujó por unos instantes en su rostro.

Las fuerzas del ejército comenzaron lentamente a moverse y la reino volvió con los suyos, al recorrer las tiendas de campaña se topó con muchos demonios que conversaban entre ellos mientras comían carne de dudosa procedencia. Los pocos que la miraban la vean como si quisieran deshacerse de ella. Muy en el fondo Origa sabía que debía darle las gracias a Da JI por recordarles que ella ahora es una de sus aliados, solo que nunca lo haría.


Lejos del campamento…

Una unidad de más de cinco soldados se encontraba recorriendo los caminos totalmente despreocupados de la vida. Los hombres cargaban sus lanzas y sus espadas en sus vainas con unas armaduras de piezas para facilitar sus movimientos por los bosques.

Parece ser que es una mañana tranquila muchachos. No hay señales de bestias o de bandidos, ni siquiera parece ser que no tendremos que informarle nada al General Girardot. – Comento uno al estirarse para bostezar.

Aunque así sea debemos continuar, no queremos que nadie traspase nuestro territorio en especial ahora que Lady Alicia tuvo que atender ese llamado de la Diosa.

No puedo creer que tengamos que cuidar a esa incompetente.

¡Frederick! – Bramo otro muy enojado.

Lo… lo siento mucho Stefano, no quería decir eso. Pero sabes muy bien que lady Prim no es… la mejor opción para ser una de las elegidas.

Odio decirlo pero Frederick tiene toda la razón Stefano. El resto de las princesas son hábiles luchadoras y algunas estrategas e incluso Lady Kaguya es una sacerdotisa con poderes mágicos, pero lady Prim no tiene ninguna de esas características.

Los soldados continuaron con su marcha en silencio pero pensado en que lo que su camarada dijo era cierto. De todas las princesas Prim era la única que parecía haber sido elegida solamente por ser prima de la princesa Alicia. Solo que todos esos pensamientos fueron interrumpidos por el sonido de ramas rompiéndose que no les dio tiempo ni de reaccionar. Desde los arbole cayo un enorme humanoide que de forma inmediata movió sus largos brazos derribándolos a todos al instante.

Cuando dos de ellos se levantaron notaron que su agresor era una especie de monstruo muy alto con un casco que revelaba un único ojo. Algunos gritaron por la sorpresa pero el ninja estiro sus brazos y comenzó a girar como un torbellino y los rebanó con los guanteletes que usaba como si no fueran nada.

Objetivo destruido. Todavía quedan más en los bosques, búsquenlos y extermínenlos. – Comando Dodomeki al mover sus brazos para limpiar la sangre de ellas.

Con esa orden un gran número de ninjas cayeron de todos los árboles y comenzaron recorrer los bosques. Así, poco a poco el bosque se llenó de súbitos sonidos de humanos que apenas podían decir algo al ser cegados dejando a la fortaleza desprotegida al minuto.


En la fortaleza

Dentro de los muros las tropas de caballeros estaban listas como siempre. Otros se encargaban de la organización de los almacenes de provisiones, otros estaban en las sesiones se entrenamiento y el humo de la fragua estaba a su punto. Todo está fortaleza que se dedicaba a proteger la frontera de cualquier intrusión enemiga estaba al mando de un general. Girardot era un veterano con más de setenta años y un genio en el combate y estrategia. Este hombre no fue elegido por ninguna de la princesa, si no por el ministro Beardsley que lo conoció en sus días de juventud. Era reconocido como un gran espadachín y un gran maestro en la lucha con lanza por muchos.

Gracias a sus conocimientos sobre el campo de batalla ha logrado entrenar a algunos de los mejores soldados y así evitado que las criaturas traspasen las defensas de la torre. No había joven en la región que no deseaban ponerse a prueba para convertirse en un caballero de elite.

En los campos de entrenamiento los caballeros se estaban dedicando a la práctica con lanza con una gran sincronización. El general estaba lejos de ellos sentado en una silla, mirándolos de forma severa, los hombres sabían si cometían un error los haría correr y hacer flexiones con armaduras pesadas.

Girardot era muy alto y algo esbelto pero no había que equivocarse, bajo su ropa estaban las marcas de numerosas batallas y un físico conversado para su edad. Era de tez morena muy oscura con el cabello blanco y corto con una barba y bigote muy arreglado y los ojos de color celeste. A pesar de ser un hombre de orígenes humildes parecía ser un hombre de gran porte por su apariencia. En lugar de usar una armadura usaba un traje de noble muy formal de color negro con guantes del mismo color y botas de color marrón. La gran mayoría de los caballeros estaban en el campo practicando y siendo vigilados por el general que se encontraba sentado con un gran sable apoyado al lado de él.

Recuerden mantener las manos firmes cuando empuñen sus lanzas, un buen soldado puede acabar numerosos enemigos con unos pocos movimientos de esta gran arma. – Dijo con una potente voz llena de autoridad. – Las vidas de todos los habitantes del reino cuentan con ustedes, nosotros somos la primera línea de defensa para evitar que esos asquerosos monstruos profanen estas tierras.

Dicho eso los soldados continuaron con su entrenamiento con más vigor que antes, pero mientras lo hacían el general se pasó el resto del tiempo leyendo unas cartas que le habían llegado sobre los informes de las últimas semanas. Si en verdad la Reina Oscura había sido asesinada las bestias deberían estar fuera de control asesinando, violando, mutilando a todo ser vivo que se encontraban. Pero no era así.

Era como si ahora estuvieran huyendo de algo o alguien. Si es que realmente ese demonio del que se ha oído hablar era tan fuerte como dicen explicaría su comportamiento. La relación que tenían con la Reina Oscura era de beneficio en conjunto, ella ganaba una poderosa fuerza de ataque a cambio de darles todas las mujeres que ellos querían, por otro lado la presencia de este demonio los había asustado enormemente, posiblemente era como ese fenómeno que vio en sus días de juventud cuando viajaba de aquí para allá como mercenario.

Una vez se encontró dentro de un valle lejos de todo pueblo obligándolo a él y a los suyos a acampar en tierra salvaje. El valle era conocido por habitar un gran número de ciervos, aves de caza, jabalíes, osos, lobos y bestias salvajes que volvían imposible todo intento de construir un pueblo o un punto de avanzada para las tropas. Solo basta decir que todos los animales eran increíblemente agresivos con cualquier ser vivo que se encontrara en su territorio.

Pero una noche sus hombres se toparon con que las copas de los árboles del bosque comenzaron a moverse como si algo enorme estuviera pasando al lado de ello, y lo vieron. Una enorme bestia que caminaba en cuatro patas con la apariencia de un gran reptil de origen desconocido con el hocico muy largo con hileras de dientes que lucían como cierras. Cuando apareció la gran mayoría de animales, los más listos en su opinión se marcharon de inmediato por la presencia de este depredador, con el pasar de los meses lograron exterminar a la bestia tras un gran número de bajas.

Este demonio era igual, las bestias sentían el peligro y ahora más que seguir el impulso de encontrar mujeres con las cuales procrear estaban en una lucha por sobrevivir. Y eso los volvía aún más peligrosos de lo que ya eran. Sin duda esta era la peor situación con la cual se había encontrado en su larga vida. Básicamente había aparecido un tercer poder. Pero también… ¿era algo malo?

A su parecer la guerra ya había llegado a un punto muerto, la igualdad de poder de ambos lados era la misma y ni había señales de que ningún ejército fuera a desistir. Pero él tenía dos grandes motivos por los que seguir luchando. Uno era por sus tropas que eran como su familia, y el segundo motivo era…

¿Te encuentras bien padre?

Los pensamientos del veterano se interrumpieron cuando lo llamo un muchacho. El muchacho que lo llamo no debía tener más de once años. Tenía el cabello de color castaño claro y alborotado con los ojos de color celeste y la pial clara. Llevaba puesto una ropa muy parecida a la suya pero de color gris y botas de color negro.

Oh, no sucede nada Caín, solo pensaba. – Contesto de forma casi alegre antes de ocultar las cartas.

¿En qué?

En nada. Eres muy joven para que te hable de estos asuntos.

Siempre dices lo mismo padre, que no puedo hacer tales cosas. – Respondió al mirar al suelo un poco frustrado.

Eres solo muchacho al que todavía no le sale la barba, ahora. Quiero que vayas y sigas con tu práctica, pero antes ve por un balde de agua, ya casi termina el entrenamiento y los hombres estarán sedientos. – Ordeno al levantarse y tomar su espada para retirarse.

Con un largo suspiro el muchacho se fue hacia uno de los pozos pensado en que momento su padre le permitirá unirse al entrenamiento con el resto de los reclutas. No podía pasar toda su vida en los muros de esta fortaleza, y era cierto que fuera de aquí abundaban los bandidos y los monstruos por todos los rincones del reino. Pero también entendía que él se preocupaba por él y aunque le doliera sabía muy bien que su padre no estaría siempre con él.

Cuando llego a uno de los pozos saco dos baldes de agua y los sujeto a los extremos de un báculo para cargarlos. En el camino se encontró con otros soldados que lo saludaron y le preguntaron:

Pero si es el pequeño Caín, ¿el general te tiene con tareas de nuevo? – Pregunto amablemente el soldado.

Más o menos, es lo mismo de siempre. – Respondió al suspirar. – No me deja hacer nada más que esto, llevarle agua a la gente y luego tres horas de entrenamiento con lanza y luego estudiar… esto es lo peor del mundo. Tenemos gente que se ocupa de esas tareas tan básicas…

Ahahaha… descuida hijo, algún día podrás mostrar tu valía. – Le respondió al irse con sus compañeros.

Algún día… – Se dijo en un susurro antes de seguir trasportando el agua.

Mientras el muchacho se encontraba en ello las puertas de la fortaleza se abrieron de par en par revelando a un jinete que se veía muy cansado pero no por ello se derrumbó dónde estaba, se fue de inmediato con el general que lo miro muy extrañado.

¿Sucede algo malo? – Pregunto el general con el ceño fruncido.

General Girardot señor. Tengo noticas importantes… sucede que…

Tranquilo hijo, recuera tu aliento y dímelo con calma. ¿Dónde está ese muchacho con el agua? – Pregunto al mirar a todas partes.

Lo siento general, es solo que tengo noticias urgentes sobre ese demonio que destruyo a la Reina Oscura.

¿Qué sucede con él?

Un gran ejército general… y se está movilizando desde las tierras de la reina hasta aquí. No sabemos cuándo es que podrían llegar pero si es verdad…

Si los anteriores informes eran ciertos entonces nos enfrentaremos a un ejército que supera los miles. Esto es peor de lo que imaginaba pero por suerte los exploradores nos informaran si se acercan y…

El general se vio interrumpido cuando una bola de fuego cruzo los cielo y se estrelló contra uno de los muros de la torre, y sorpresivamente no causándole ningún daño. Los guardias de los muros comenzaron a sonar las campanas y el general se fue rápidamente con ellos para ver qué era lo que sucedía. A la distancia se podían ver una cuantas bolas de fuego que comenzaron a salir de los bosques y poco a poco un gran número de soldados salieron de ellos avanza hacia contra fortaleza.

Imposible, los exploradores debieron habernos informados, a menos de que todos ellos estén…

Sin volver a titubear comando a sus tropas que tomaron sus posiciones y bajaran la segunda puerta reforzada para impedir el ingreso de estos demonios, los civiles fueron llevados a las catacumbas para resguardarlos. Los arqueros comenzaron a disparar pero se vieron interrumpidos cuando uno de ellos fue agarrado por uno de los bordes y lanzado al otro lado. El resto de los arqueros se quedaron paralizados cuando del muro apareció un grupo de demonios muy altos y delgados que comenzaron a derribarlos a todos al moverse rápidamente por doquier.

Uno de los ninjas demoniacos se abalanzó contra Girardot saltando del muro con los brazos estirados pero el general solo desenfundo su espada y golpeo con gran precisión en uno de sus guanteletes haciendo que se estrellara contra el suelo de forma violenta. Antes de que el demonio se recuperada lo golpe con la empuñadura de su sable en la nuca dejándolo fuera de combate.

Algunos de los caballeros sorprendidos ganaron confianza para combatir con más fiereza contra los inmundos demonios que los amenazaban y se prepararon para el contraataque.

Fuera de los muros en una zona abierta se encontraba Orochi mirando la fortaleza y Da Ji que se encontraba con algunos soldados humanos que estaban atados y amordazados, la Reina se quedó lo más atrás posible junto a Chloe.

Vaya, realmente estaban preparados, no importo que los tomáramos por sorpresa… sin duda esto será más divertido de lo que creía, ¿no lo cree así Lord Orochi?

Solo prolongan lo inevitable. – Respondió sin energía. – Hora de probar la fuerza de estos humanos para ver si son dignos.

Lentamente comenzó a caminar a las puertas de la fortaleza siendo escoltado por dos docenas de soldados mientras Da Ji lo seguía muy por detrás.

En la fortaleza los arqueros comenzaron a ser abatidos por los arqueros enemigos y los caballeros apenas podían contener a los ninjas que seguían abatiéndolos sin muchos problemas. El general no tuvo problemas para deshacerse de alguno de ellos hasta que sintieron un estruendo en la puerta principal como si lo golpearan con un ariete

Un gran número de soldados se prepararon para recibir el ataque frontal pero los arqueros comenzaron a advertirles pero el ruido era tal que no pudieron escuchar sus reclamos. Cuando las puertas de acero cedieron se encontraron con cinco enormes monstruos con cara de jabalí que portaban unos enormes mazos de madera y se acercaron corriendo derribando a los soldados.

Girardot se adelantó y ordeno que arqueros segaran a esas bestias. Solo que los demonios que comenzaron a entrar en la fortaleza lo hicieron caminando y el veterano vieron como estaba escotando a otro demonio que lucía diferente del resto.

Sabía que esta debía ser el líder pero su sola presencia lo paralizo, sabía muy bien que si bajaba la guardia seria su fin y una gruesa gota de sudor comenzó bajas por su rostro.

Un humano que no corre, esto debería ser interesante. – Dijo Orochi con su potente voz al levantar su descomunal guadaña.

Los otros soldaos y caballeros se prepararon para atacarlo pero fueron recibidos por un solo golpe que los levanto varios metros de suelo antes de caer violentamente en él. Girardot desenfundo su espada y lejos de todo el caos su hijo se había ocultado pero estaba viendo toda la masacre y muy preocupado solo pudo sentarse en el suelo muy asustado mientras rezaba para que la diosa protegiera a su querido padre.


Espero que no les moleste mi decisión por cortar la pelea en ese momento de la invasión, y no se preocupen, como ya lo dije esta no es una historia de harem ni nada así que no se preocupen.

Apropósito, se que muchos de ustedes ya lo deben saber y haber visto pero la famosa serie hentai de Taimanin Asagi tiene su propio juego de acción llamado "Action Taimanin". es la cosa mas rara del mundo ¿no lo creen? finalmente dejaran de ser inútiles a la hora de luchar con demonios.

Solo te hace preguntarte, ¿que seguirá el día de mañana?

Como siempre espero que tengan un buen día y suerte con sus historias y proyectos.