Compilación del drabblectober de 2019. Todavía no he acabado el de 2018, pero henos aquí. Todos los capítulos están relacionados entre sí, porque así soy yo y ya pensé más o menos una historia, léase, todos son el mismo pairing, que después de lanzar un par de dados al aire, le tocó al BakuDeku (todo lo que tenga Baku en el pairing es probablemente mi OTP).

La tabla del drabblectober me la hizo Hitzuji, así que todos los agradecimientos para ella.

Palabra: Familia.


1. Una llamada telefónica (demasiado larga para la paciencia de Katsuki)

When heroes go down
They land in flame
So don't expect any slow and careful
Settling of blame

When heroes go down, Suzanne Vega


A veces odia las llamadas de su mamá. Duran demasiado y ella grita demasiado y él siente treinta veces que tiene bien merecido tener una madre como Mitsuki porque él le grita al resto de la gente e incluso a las moscas que pasan volando demasiado cerca de él.

—Mamá… —intenta interrumpir.

Tiene algo que decirle, que es la única razón por la cual está intentando usar una voz calmada y en apariencia tranquila. Por dentro siente que tiene un demonio devorándole las entrañas. Una mezcla entre nervios y ese sentimiento de «ya cállate, por favor, mamá qué no ves que lo que quiero decirte es importante».

—¡NO ME INTERRUMPAS, KATSUKI! —Pensándolo bien, debió de haber supuesto que iba a reaccionar así—. ¡No me contestaste las llamadas durante tres horas y seguro ahora intentas decirme que no debería preocuparme! —Katsuki suelta un suspiro y rueda los ojos. Su madre es la única capaz de conseguir esa reacción, a cualquier otro ya le estaría recordando a todos sus antepasados.

—Mamá, no es eso. Soy un héroe y…

Seguía: «…tengo que salvar a la gente y no puedo contestar el teléfono cuando estoy peleando». Pero claro que Mitsuki volvió a interrumpirlo.

—¡Y yo soy tu madre! —Sí, bueno, en eso tenía razón. Y Katsuki había acumulado más de diez llamadas perdidas en el transcurso de la tarde. Lo primero que había hecho al llegar a casa había sido devolverle la llamada, ni siquiera había ido a darse un baño y todavía tenía la cara llena de mugre. Daba una imagen lamentable—. ¡Y ni siquiera te molestas en llamar!

Volvió a rodar los ojos.

—No es eso…

Volvió a intentar. Voz calmada, esa que era tan rara en él. Lo interrumpe la otra persona que entra a la habitación. Katsuki lleva dando vueltas en círculos alrededor de la cama todo lo que ha durado la llamada, incapaz de quedarse sentado o en paz. El otro intenta llamar su atención. Se separa el teléfono de la oreja un poco y pone la mano que no está sujetándolo en el micrófono.

—¿Qué? —Le sale la voz como ladrido, aunque bajo. No es que tenga otro tono en ese momento.

—Mi madre dijo que vendrá a cenar el sábado.

Katsuki asiente.

—Bien.

—¡¿ESTÁS HABLANDO CON ALGUIEN MÁS?! —Carajo, se dice Katsuki. Quizá sólo deba rendirse y esperar veinte minutos con la oreja pegada al teléfono hasta que se quede sin voz y luego pueda decirle lo que lleva intentando articular todo ese rato—. ¡¿QUIÉN ESTÁ AHÍ?!

—¡Nadie! —se apresura a decir Katsuki.

«Nadie» frunce el ceño. Katsuki le hace señas diciéndole que se vaya o que deje de interrumpirlo, pero por supuesto que «Nadie» hace exactamente lo contrario. Se acerca e intenta limpiarle la mugre de la cara; no funciona demasiado bien porque Katsuki sólo siente el polvo extenderse.

—Bueno, como te decía… —intenta seguir Mitsuki. No tiene tiempo para eso.

—¡MAMÁ! —la interrumpe y antes de que ella pueda empezar a gritar otra vez, dice lo que tiene que decir—. Tengo noticias. ¿Pueden venir a cenar el sábado? Es… —hay una pausa, traga saliva— importante.

Aquello la pone de buenas. Deja de gritarle por fin —porque si una virtud tiene Mitsuki que él no tiene es parecer un ser humano que no está enojado la mitad del tiempo— y le dice que sí, que lleva esperando esa invitación a cenar desde que se mudó —aunque había ido unas cinco veces al antiguo apartamento—, le pregunta si quiere que lleve algo y por fin, en algún punto, la llamada termina.

«Nadie», por supuesto, sigue en la habitación, distrayéndolo a cada segundo.

Katsuki tiene el cerebro demasiado embotado como para pensar en nada más.

—Aceptó —dice—. Así que el sábado, ¿eh?

—Ajá.

Hay un tono de nerviosismo en la voz del otro que es tan obvio que quizá hasta los vecinos de dos pisos arriba y abajo lo notaron. Se burlaría de eso si él no estuviera nervioso igual. Jala a «Nadie» hacía sí, tomándolo por la cintura.

—¿Sabes qué? —le dice Katsuki—. Estoy seguro que a tu madre va a encantarle la idea, Izuku.


Palabras: 695.

1) No es exactamente un drabble sino una viñeta, pero who the fucking cares. Yo no, al menos.

2) Quería empezar aquí y luego irme al pasado para explicar, efectivamente, cómo carajos llegaron ahí. Un poco de drama, pero mostly fluff/mutual pining/algo de angst porque soy yo y no sé escribir cosas sin angst. Además el rivals to lovers me da vida.

3) Creo que no necesito explicar que aquí ya son adultos y héroes con licencia, but still. They are.


Andrea Poulain

a 1 de octubre de 2019