Chapter 5 Manzanas rojas.

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Seguimos siendo los mismos no importa qué.

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Jinyoung tuvo que admitirlo…

¡La cena lo superó! ¡Era demasiado!

Y no solo por el hecho de que la adorable pareja le pidió a CNU que les dejara usar su mansión para el evento sin importar que los invitados eran solo unos cuantos; o el hecho de que Jieun hizo que Taeni invitara a su amigo, el chico llamado Moonbin, solo para hacerlo trabajar durante todo el viaje como su fotógrafo personal y así publicar su trabajo en una revista para chicas; o el hecho de que los padres de Baro asistieron y actuaron como si estuvieran muy felices cuando todo el mundo sabía perfectamente que ellos rechazaban la boda porque no les agradaba su futura nuera, haciendo que todos se sintieran muy incómodos.

Era demasiado porque incluso cuando todas esas cosas le harían odiar el evento, cuando vió a Baro arrodillándose en frente de la chica para entregarle su anillo formalmente (los cinco amigos habían buscado por un mes entero hasta que finalmente dieron con EL ANILLO PERFECTO) y vió los ojos de ella llenos de lágrimas y a su amigo a punto de llorar…

Jinyoung supo que ellos estarían bien los próximos cincuenta años, por lo menos.

Él no lloró, y no estaba llorando. Esa no fue la razón por la que tomó el pañuelo que Gongchan le ofreció. Solo necesitaba tomar aire. Así es como terminó en el frío balcón.

Una música suave le llegaba del enorme salón y llenaba el aire.

"¿Te estás saltando el postre, Oppa?" Taeni le preguntó en un tono juguetón. La chica de cabello corto le sonreía con dulzura.

Él le mostró una sonrisa de medio lado. "Jamás." Luego, regresó su mirada al jardín. Muchas de las flores que allí crecían estaban iluminadas por las brillantes luces de la mansión. "¿Solo me estaba preparando y sintiéndome viejo por un momento?" Sugirió.

Ella se echó a reír. "Créeme, en estos días me he estado sintiendo de esa forma todo el ttiempo. Siempre es una mala idea volver a Daegu."

"¿No te gusta?" Preguntó con curiosidad.

"¿Daegu?" Taeni lo miró a los ojos. Entonces, se giró hacia su hermana que al verla la saludó agitando la mano. Sip. Keri estaba hablando con Eunwoo. "Lo odio. Las cosas estuvieron bien hasta la secundaria…" Su sonrisa se amplió un poco más. Hizo un gesto para pedirle a Keri que se les uniera. "La universidad fue dura y mi primer trabajo un asco. Cuando Keri se graduó y decidimos mudarnos con Suji a un micro-apartamento en la ciudad, me prometí que volvería aquí solo cuando fuera estrictamente necesario."

Él rió. "¿En Chuseok y Navidad?"

"¿Estás loco?" Taeni rió aún más fuerte. Keri se unió con su suave risa cuando oyó eso al acercarse. Jinyoung evitó voltear a verla sin ninguna razón en particular. "¡Solo durante Chuseok! ¡Navidad y Año Nuevo son para Eunjung-eonnie!"

"¡Y nuestro precioso Mino-yah!" Confirmó Keri haciendo la expresión más adorable.

Jinyoung sintió calor en las mejillas.

"Ustedes dos son un par de hijas rudas."

"¡Jinyoung-oppa!" Se quejó Keri y eso fue casi un aegyo. Jinyoung tensó su quijada. ¡Eso era demasiado para él!

"Mira quién habla." Taeni se burló. "¡Tu madre dijo que tu última visita fue hace dos años!"

"Pero yo no soy una hija." Y eso fue una mentira, él regresaba de visita frecuentemente, pero no quiso dar muchas explicaciones. Gracias a su madre estaba teniendo un buen momento.

Los tres rieron muy alto.

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Jinyoung tuvo que usar ambas manos para limpiar la nieve de su cabello. "¡No se rían de mí!"

"Pero oppa…" Taeni dijo tratando de disimular su risa fallando en el intento. "¡Te dijimos que compartieras con nosotras! ¡Eres tan necio!"

La suave risa de Keri sonaba hermosa. Él tenía dos dongsaengs muy adorables, pensó. "¡No lo soy!" Dijo haciendo una mueca.

"¡Lo eres!" Insistió Keri a su lado, lo estaba cubriendo como su paraguas transparente.

La nieve estaba cayendo y ellos caminaban lentamente. Estaba oscuro. Y Jinyoung pensó que podría caminar así para siempre… Hasta que golpearon su cabeza.

"¡Ouch!" Se quejó.

"¡Lo siento!" Dijo Keri. "No es fácil."

"¡Oppa, eres demasiado alto!" Taeni lo señalaba acusadora. "Por supuesto que Keri iba a cansarse."

"¿Porque es muy perezosa?" Sugirió y todos rieron.

"Dije que lo sentía." Keri hizo un puchero. "Yo solo…" Se detuvo cuando él tomó el paraguas de su mano. Jinyoung sonreía mientras los cubría a ambos.

La miró a sus hermosos ojos. "¿Qué? ¿Soy tan impresionante?" Hizo una mueca burlona.

Ella desvió la mirada. "No." Dijo. "Por un momento pensé que oppa era genial. Pero mataste ese momento."

Jinyoung rió con ganas. "Lo siento." Dijo con una gran sonrisa en el rostro.

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"¿Qué cosa? ¿El desastre que todos ustedes hicieron aquí? ¿Por tocar la colección de vinos de calidad de mi padre? ¿Por ignorarme toda la noche?" Preguntó CNU mientras se movía a un lado para hacerle lugar a Jinyoung en el sofá. Su amigo tenía un vaso medio vacío en su mano.

Jinyoung rió un poco. "No. Por no haberte preguntado qué está tan mal que te ha mantenido de malas la noche entera."

CNU se mantuvo callado. Tomó otro trago de su bebida antes de hablar. "Estoy bien." Dijo. Pero no levantó su mirada de la mesa.

"Seguro..." Jinyoung miró a su mejor amigo con una sonrisa divertida. "¿Sabes? Nos conocemos desde... Desde siempre. ¿No podríamos ser honestos por...?"

"Oppa... Lo siento. ¿Alguno de ustedes podría ayudarnos?" Esa fue Taeni. Estaba sonriendo, pero tenía una expresión llena de preocupació.

Ambos hombres se levantaron inmediatamente. "¿Qué ocurre?" Jinyoung estaba preocupado también.

"No es nada malo... Solo... Suji bebió demasiado. Estaba muy feliz y nosotras no la estábamos vigilando... Lo siento. Ella se está quedando dormida y no podemos llevarla al taxi."

Jinyoung pudo respirar otra vez. Pensó que algo grave estaba pasando, pero al ver al otro lado del salón como Keri estaba hablando a una extraña Suji, sonrió. "Seguro. Creo que podemos manejarlo."

CNU, que también estaba sonriendo dió un paso adelante. Estaba a punto de decir algo cuando alguien más los interrumpió.

"¡Hyungs! No sé preocupen. Yo me encargo." Ese fue Eunwoo, que había pasado la cena en silencio, hablando con las personas solo cuando era necesario. Sonreía mientras ayudaba a la chica a levantarse. Él y Keri se estaban riendo de algo que Suji acababa de decir.

"¡Muchísimas gracias, Eunwoo!" Taeni alzó la voz incluso cuando el trío ya había salido de la habitación. "Gracias a ustedes también. Nos iremos a casa ahora."

Jinyoung desordenó su cabello haciendo que ella protestara. "Bien. Cuídense."

"¡Sin problemas!" Dijo ella mirándolos a él y a luego a CNU con una brillante sonrisa. "Los veré mañana."

"Déjame acompañarte afuera." Ofreció el mayor.

"No es necesario, oppa. Está bien. Por favor sigan con su conversación." Pidió antes de irse.

Ambos hombres se sentaron en el sofá al mismo tiempo. Jinyoung sirvió dos vasos más sin preguntar.

"Eso… ¿No te molesta?" Finalmente, CNU hizo la pregunta tras algunos minutos de silencio.

"¿Qué? ¿Estar callados?" Su amigo preguntó aunque sabía a qué se refería.

"El chico." CNU dijo las palabras incómodamente.

"¿Quién? ¿Dongmin-ssi?" Jinyoung lo pensó un poco. "Es amable." La mirada llena de veneno que recibió de su amigo fue suficiente para saber que eso no era lo que había preguntado. "Oh. ¿Te refieres a cuando está con ella?" Supuso que tal vez CNU estaba preguntando a causa de Moonbin. Pensó en Eunwoo. No estaba celoso. ¿Por qué tendría que estarlo? "No lo sé. Está bien."

"¿No te sientes como si quisieras golpearlo en la cara?" Sip. El alcohol estaba teniendo efecto en el sistema de CNU. Usualmente no era así de sincero. "Yo querría golpearlo si fuera tú."

"¿Por mi dongsaeng?" Pensó en ello un poco más. Sus situaciones eran diferentes. "Es su ex. Ellos son amigos. Nosotros somos amigos. Todo está bien."

"¿Cómo? ¿Cómo puede estar bien? ¿No sientes que enfermas cuando...?" El hombre más alto se interrumpió.

"Supongo que podría decir que no estoy totalmente bien… Pero… Tú sabes. Cada cual tiene su propio pasado, e incluso su propio presente. No me gusta juzgar a otros por su vida personal. No así."

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De Yulhee.

- Jinyoung-ah, Estoy en casa.

- Hablabas en serio sobre no esperar por mí en el aeropuerto.

- Jinyoung-ah ya es más de medianoche, dónde estás?

- No vas a venir a casa? Debería esperarte?

Las palabras que dijimos estaban llenas de sinceridad.

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Sandeul sacaba su lengua mientras trataba de concentrarse.

Sus manos temblaban y pudo sentir sus cejas casi tocándose.

Sus corazón latía rápidamente, pero un sentimiento cálido crecía dentro de él, porque estaba seguro de poder triunfar.

"¡Más rápido!" Una voz aguda. Una voz que le hizo perder su foco. "¡Hazlo más rapido, amigo de la radio!"

Eso lo hizo fallar.

Las piezas de madera del juego de genga cayeron sobre la mesa.

"¡Waaaah! ¡Gané!" Mino se levantó de la silla y levantó ambas manos. "¡Mami! ¡Gané!"

Eso preocupó un poco a Sandeul. "Ya. Mino-yah, recuerda que debemos estar en silencio." Le pidió con suavidad.

Los ojos del niño se abrieron llenos de alarma cuando entendió lo que acababa de hacer. "Oh-oh." Mino llevó sus pequeñas manos a su boquita rosada. "Silencio." Susurró.

El hombre sonrió, el niño era muy inteligente. "Ahora, ¿qué vamos a hacer?"

Estaban en el apartamento de Eunjung, y tal como Sandeul lo imaginaba, era pequeño, cálido y elegante; pero al mismo tiempo un poco desordenado debido a los juguetes. Era un hogar.

Mino hizo una cara adorable mientras pensaba detenidamente hasta que se le ocurrió una buena idea. "¿Te gustan los carros?"

"¡Amo todos los carros! ¿Acaso no viste el mío? ¿No es genial?" Preguntó Sandeul.

"Me gustó. Pero me gusta más el de mami. Te mostraré." Entonces el niño le ofreció su mano y Sandeul inmediatamente la tomó.

Caminaron a la habitación de Mino. Sandeul sonrió, era obvio. El cuarto no tenía cama, solo juguetes, así que probablemente Eunjung dormía con su hijo cada noche.

"¿Ves?" Mino le acababa de dar un pequeño carrito rosa. "El mío es azul." Continuó entregándole otro juguetito. "Puedes usar el rojo si te gusta." Y otro.

"Mino-yah." Sandeul lo llamó mirando a los nueve o diez carros miniatura que tenía en las manos. "¡Construyamos una autopista para tus carros!"

El niño no lo podía creer, su nuevo amigo era asombroso.

"Pero... ¿Por qué? ¿Por qué estás llorando?" Preguntó Sandeul muy preocupado.

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"¡No estoy llorando!" Declaró Eunjung ocultando su rostro detrás del gran suéter que tenía en las manos.

Sandeul rió por lo bajo. "Entonces, ¿por qué tanta felicidad?"

"¡Oh! ¡No seas tonto!" Dijo lanzándole la suave prenda a su cara.

Sandeul miró profundamente a sus hermosos ojos. Sí, estaban rojos en ese momento.

"¿Qué estabas haciendo aquí, noona?"

"Estaba... Estaba jugando." Solo hasta entonces Sandeul notó el balón a su lado. Asintió. "Y estúpidamente me tropecé con mi propio pie… Yo… Mi tobillo duele." Admitió finalmente con el rostro enrojecido.

"En ese caso debiste haberme llamado. ¿Qué pasaría si no hubiera pensado que hoy es un buen día para jugar baloncesto?" Dijo ofreciéndole su mano para poder llevarla a las gradas. Eso habría sido imposible, concedió su mente. Siempre era un buen momento para ir hasta su noona. Una vez ambos estuvieron sentados, él volvió a hablar. "¿Y bien? ¿Me dejarás ver?"

Ella protestó un poco, pero terminó quitándose el zapato. "¡Esto es humillante! ¡Mi dongsaeng no debería hacerse cargo de mí así!" Sandeul estaba volando. Esta era la primera vez que Eunjung-noona actuaba de forma tan infantil y él se estaba enamorando más de lo que ya estaba. "¡No! ¡Eso duele! ¡Deullie!"

"¡Lo siento, pero debo asegurarme que no tienes un hueso roto!" Explicó tocando tan suave como podía su adorable pie. Sus uñas estaban pintadas en un lila pálido. ¡Adorable!

"¿Tú crees?" La chica preguntó. Y cuando Sandeul la miró sin saber si había leído su mente, ella insistió. "¿Crees que tengo algo roto?"

¡Oh! Sandeul se concentró otra vez. "Hum... No. Gracias a Dios, no." Dijo buscando algo en su morral. Lo consiguió. "Pero pon esto en tu tobillo por un tiempo, así no sé hinchará demasiado."

Era una Coca-Cola fría. Probablemente la había traído para ella, para beber después de que jugaran. Ella sonrió. De verdad le gustaba él. "Está frío."

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"¿Qué?" Preguntaron.

Eunjung los encontró a ambos, el hombre y el niño, sentados en la alfombra, sus manos llenas de bloques de Lego y todos los juguetes de Mino que tenían luz. Hablaron al mismo tiempo como si fueran gemelos.

"Dije que está frío afuera y nuestro radio amigo debe estar cansado por el viaje. Iba a preguntar si quieres café antes de que tengas que irte."

"¿Vas a irte?" Preguntó Mino con un puchero.

Sandeul le contestó al infante primero. "No te preocupes, compañero. Terminaremos esto antes de que me vaya." Y a la adorable madre. "Me encantaría."

"¡Bien! Mino-yah, por favor trae las galletas a la mesa." Eso hizo que el niño se levantara.

"¿Las que yo quiera?"

"Por supuesto, cariño" Dijo sabiendo que elegiría esas galletas con chispas de chocolate que le gustaban tanto últimamente. Ella ya las había puesto al frente del gabinete para que su hijo no tuviese que buscar tanto. Sandeul acomodó un cruce antes de seguirlos.

Una vez estuvieron solos, ella aprovechó la oportunidad para hablar. "Gracias. Lo está disfrutando."

"Es un placer." Dijo. "Mino-yah es muy lindo." Y mirando un lado de su rostro. "¿Era de tu oficina?"

"Mi asistente." Explicó ella. Aún sostenía el teléfono en la mano. "Tengo que ir a la oficina mañana, algo pasó."

"¿Quién cuidará a Mino?" Preguntó lleno de esperanzas.

"Lo llevaréa casa de tu padre después de que te vayas."

Seguimos siendo los mismos no importa qué.

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"Estoy en casa." Anunció Jinyoung al abrir la puerta. Lo primero que vino a darle la bienvenida fue su querida Beullie que frotó su cabecita en su pierna. "Hola, preciosa, ¿cómo has estado?"

La gatita no contestó, pero alguien más lo hizo...

"¿Jinyoung-ah? ¿Qué te ocurrió?" Una bella mujer en pijamas y con el cabello largo apareció desde la cocina. "Estaba preocupada. ¿Dónde estabas?"

Suspiró. Él le había dicho. "Yulhee, te lo dije. Este fin de semana era la fiesta de compromiso de Sunwoo."

"Lo sé." Admitió ella sentándose en el suave sillón. Su sillón favorito. El que tiene la mejor luz del sol en las tardes, cuando él escribe música. "Pero no dijiste que te ibas a quedar fuera de la ciudad o que dejaste a Beullie con la señora Kang." Ella lo vio directamente a los ojos. Estaba haciendo un puchero.

"¿Cuidaron bien a mi bebé?" Él preguntó levantando a la gatita. La señora Kang era su vecina. Bueno, la anciana vivía dos pisos más abajo. Ellos estaban en el penthouse.

"¿Sabes? Estoy hablando contigo." Yulhee estaba levantando una ceja.

"Cierto. ¿Cómo estuvo tu viaje?" Se sentó en uno de los sillones de cuero blanco.

"Estuvo bien." Sonrió orgullosa. "¡Hicimos un photoshoot en una hermosa playa! ¡Seguro que lo hubieras amado!"

"¿Sí? Me gusta más el campo. Y no tengo tiempo para vacaciones." Beullie estaba ronroneando en su regazo.

"¡Oh! ¡Lo sé!" Ella hizo una mueca y puso sus ojos en blanco. "¿Dónde estabas?"

Él la miró por un momento, su mente viajando por las memorias de sus amigos y la casa de sus padres. "Daegu." Respondió con calma.

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"¿Daegu? ¿Todas estas fotos son de Daegu?" Yulhee preguntó hojeando los álbumes de fotos que estaban en esa caja. "Reconozco a Dongwoo-ssi y Sunwoo-yah en esta. Pero, ¿quiénes son ellas?"

Jinyoung caminó a ella. Habían muchas cajas en el piso, se acababan de mudar. Él nunca pensó en mudarse al penthouse que había comprado dos años antes hasta ahora.

Sonrió a la foto y besó a su novia antes de contestar. "Son mi dongsaeng."

"¿Tus hermanas?" Estaba sorprendida. "¿Tienes hermanas?"

Se rió. "Sí y no. Eran mis vecinas. Son muy inteligentes."

"Nunca me has hablado de ellas..." Protestó ella.

Era verdad. Nunca hablaba de Taeni y Keri, pero usualmente pensaba en ellas. Estudió la imagen donde los tres estaban sentados en el porche de su casa. Tres sonrisas brillantes. "Han pasado casi siete años desde la última vez que las vi."

Era extraño. ¿Por qué eran tan importantes esas niñas como para hacerlo guardar esas fotos, pero no para mantener el contacto? "¿No han hablado entre ustedes desde que te mudarte a Seúl?"

Él asintió. "Me pregunto qué estudió Keri… Ella era la primera de su clase y era muy buena para los deportes. "Siguió revisando las fotografías, había muchas, la mayoría eran de esa chica y era obvio que él las había comprado. Sí, ella estaba segura. Esas fotos eran muy similares a esas que ella compraba en secreto al consejo estudiantil, después de un festival escolar, cuando estaba enamorada.

Algo no estaba bien. Pensó Yulhee. "Hay muchas de ella." Señaló a la chica de largo cabello que era más alta que las demás. "¿Tenías preferencias?"

"Para nada." Dijo sacando del álbum una imagen donde las dos niñas estaban haciendo una pose graciosa en frente de un rosado árbol de Sakura. "Dongwoo me pidió las de Taeni."

Aún así... La forma en que la miraba hizo que su estómago se sintiera enfermo. Yulhee sonrió. "Jinyoung-ah, no podemos quedarnos con todo esto aquí." Dijo mientras cerraba el álbum que sostenía en si regazo. "Estos libros viejos... Deberíamos dejarlos en tu casa en Daegu o en tu viejo apartamento."

"¿Crees que hace falta más espacio aquí?" Preguntó con una sonrisa traviesa.

"¿Te estás burlando de mí?"

Eso lo hizo reír. "Por supuesto que no. "Tocó su largo cabello con cariño. "Los llevaré a Daegu, te dije que voy a tratar de vender el apartamento. Lo haré… ¡Después de que las pase a digital! ¡Será genial poner un marco digital en la mesa!"

Yulhee sonrió y lo besó. "Eres imposible."

"Lo sé." Admitió felizmente. Puso la foto en su cartera.

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"Entonces aceptas que es tu turno de cocinar." Yulhee se aseguró de que los dos estaban en la misma página.

"Sí." Jinyoung regresó del cambiador con pantalones deportivos y un gran suéter con capucha. "Pero cuando dije que estoy muy cansado para eso, lo dije en serio."

"No voy a cocinar tampoco." Dijo ella desde la sala de estar. Estaba viendo un programa de deportes extremos y el ruido llegaba a todo el lugar.

"Ya sé." Repitió. "Ordenaré algo."

"¡Por favor, que sea ligero!" Gritó Yulhee desde el otro extremo. "¡Recuerda que estoy a dieta!"

"Va a ser pizza." Advirtió Jinyoung.

"Pero..." Ella intentó discutir.

"Si quieres algo diferente, por favor ordena por tu cuenta. En verdad quiero pizza."

Ella río. "¡Qué odioso!" Pensó un poco. "Bueno, un pedazo no va a matarme, ¿verdad?"

"Eso espero."

Ambos se rieron muy fuerte, pero cuando el gran apartamento estuvo finalmente en silencio Jinyoung empezó a pensar de nuevo. Necesitaba preguntar. "¿Encontraste algo?"

"No busqué nada este fin de semana." La respuesta apareció de inmediato. "Estaba trabajando."

"Sí. Sí, lo sé." Dijo. "Es solo..."

"¿Ahora estás apurado?"

"No sé." Estaba calmado. Siempre estaba calmado. Yulhee sonrió con dulzura.

"Bien, bien, Jinyoung-ah." Empezó a buscar en su teléfono por un restaurante que estuviera cerca. "Cenemos primero. Mañana me ocuparé de eso."

"Gacias."

"Después de todo... " Yulhee dijo volviendo a la sala. La gran pantalla mostraba algunos ciclistas en la montaña. "Voy a comer una ensalada está noche."