Renuncia de derechos: Todo lo que reconozcan es de otras personas (Horikoshi–sensei, Rowling y uno que otro más). El resto del desvarío es mío, así que me reservo su uso como me dé la gana.

Advertencia: esto es un crossover; por lo tanto, las diferencias con el canon de las obras base van a ser muchas (algunas sonarán absurdas, otras no tanto, pero ahí estarán), así que no se aceptarán comentarios malintencionados al respecto.

Dedicatoria: a TanitbenNajash, creadora de la Tabla de Invierno en la cual participa el presente fanfic. Y también a "Volver a Hogwarts", porque sin sus actividades de 2019 (en específico, una con "Quidditch a través de los Tiempos"), la historia origen de esto (aún sin publicar) no habría nacido.


Uno – Instantes.

Diciembre.

Cuando la gente alrededor del mundo se conmocionó con el surgimiento de las singularidades, pensó que lo había visto todo.

Sin embargo, la siguiente gran conmoción global fue que la comunidad mágica saliera a la luz.

De eso ya habían pasado bastantes años, pero no evitaba que siguiera habiendo toda clase de… bueno, de imbéciles.

—¡Fuera del camino, aberraciones!

—¿Qué acaba de decir ese…?

—Tranquila, Chihiro.

Una adulta joven de largo cabello negro, ataviada con un qipao rojo y dorado a la altura de las rodillas, frunció sus finas cejas ante la solicitud, cruzando sus brazos, envueltos en largos guantes negros. Golpeó el piso rítmicamente con uno de sus pies, calzados con botines también negros, para luego dejar escapar un suspiro.

—¿Nos aseguramos de que no hagan un desastre, Ingenium?

—Por supuesto.

A continuación, una ráfaga de viento a la derecha de la mujer le indicó que su acompañante había iniciado su avance, por lo cual echó un vistazo a su alrededor antes de desaparecerse.

Chihiro era parte de una nueva generación de héroes, una en la cual algunos poseían una singularidad y también la capacidad de la magia. Con ambas cosas a favor, costaba creer que hacía solo unos segundos, alguien señalara como "aberraciones" a dos de los más destacados héroes de aquella área.

Peor era que la ofensa viniera de un compañero héroe.

—Ya sabrá lo que es bueno —aseguró Chihiro.

Como ella no poseía una singularidad como la de Ingenium, tenía que aprovecharse de su magia para poder participar en una persecución como aquella. Al parecer, el imbécil que les dijo aquello tan desagradable a ella y su compañero, iba tras un villano que también podía moverse con relativa rapidez, lo cual estaba ayudándole a perderse de vista.

Menos mal que Chihiro había entrenado muchísimo para moverse de aquella manera.

La Aparición no era cosa de risa, lo supo desde el instante en que le enseñaron a ejecutarla. El que un mago pudiera irse de un sitio para llegar a otro en un parpadeo, era algo muy práctico, pero también peligroso si no se realizaba correctamente. De hecho, muchos magos preferían no echar mano de semejante recurso a menos que fuera necesario, y ciertamente, no lo hacían varias veces de manera consecutiva.

Sin perder de vista al objetivo, Chihiro no tardó en deducir su ruta, así que se arriesgó a realizar una última aparición, adelantándose cuidadosamente a Ingenium y al otro héroe (del cual no quería saber nada por el momento).

Tuvo suerte, porque se colocó justo en el sitio indicado para ponerle la zancadilla al villano, logrando así que cayera de una manera ridícula. Antes de permitir que se recuperara de la impresión, Chihiro movió las manos en elegantes florituras y brillantes chispas amarillas surgieron las yemas de sus dedos (las cuales sus guantes no cubrían), encerrando con ellas al villano en una especie de jaula muy luminosa y caliente.

—¡Quítame esto de encima, bruja!

Chihiro, obviamente, lo ignoró, mirando rápidamente por encima del hombro que se acercaban sus dos colegas.

—Buen trabajo —la felicitó Ingenium, con su habitual voz amable.

—Retira eso, Chihiro, para poder esposarlo —pidió el otro héroe.

Ella lo observó por un momento, intentando acordarse de quién era, pero al no lograrlo, se encogió de hombros y movió la mano izquierda. Como siempre, era todo un espectáculo ver las chispas regresar a su mano tendida, antes de que se desvanecieran de la vista.

A continuación, el villano fue esposado y conducido a la estación de policía más cercana por el héroe descortés, dejando atrás a una Chihiro ceñuda y a un Ingenium abatido.

—¿Quién era? —preguntó ella finalmente, cruzándose de brazos.

—¿El villano o el idiota?

De buena gana, Chihiro se echó a reír.

—Los dos, ya que estamos —acabó respondiendo ella.

—Por lo que oí, el villano es solo un carterista, con una singularidad física que le permite moverse más rápido de lo normal. El héroe… Es un recién graduado, Wild Wind. Se aprovecha de las corrientes de aire para elevar o aplastar cosas, y también para desplazarse.

—¿No pudo haber hecho algo de eso con el carterista desde el principio?

Ingenium se encogió de hombros y solo por observarlo con atención, Chihiro se percató de la sonrisa que escondía bajo el casco.

Definitivamente, instantes como aquel hacían que valiera la pena cada patrulla con Ingenium.

—&—

Bienvenidos sean a… Bueno, no sé qué es esto, pero ojalá les guste.

La queridísima Tanit (TanitbenNajash) lanzó la Tabla de Invierno retando a todo el mundo a escribir en este mes, con tres grados de dificultad y uno de ellos (el máster) tiene premio. Lo digo por si les interesa, búsquenla a ella y/o al hashtag "TanitDribs", para más detalles.

En fin, que la tabla con su modalidad "Fácil" me da el pretexto para adelantarme un poco a un crossover en el que ando trabajando desde hace unos meses, porque es diciembre y a todos les gusta la época de Navidad (o eso creo). Así, les presento a Chihiro, una heroína de este universo en el cual, tanto la magia como las singularidades son tan normales como respirar. Y sí, trabaja con Ingenium, pero les dejo de tarea que adivinen de cuál Iida se trata (aunque no creo que sea tan difícil enterarse).

Cuídense mucho y nos leemos en la siguiente palabra: Causas.