Disclaimer: Los personajes de este fanfic le pertenecen a J.K Rowlling.

"Este relato participa en la Tabla: Tóxicos y despechados de TanitBenNajash de la casa Zabini, los reyes del ponche de huevo"


Fotos y recuerdos

La habitación esta oscura y silenciosa, las cortinas del dosel de la cama están cerradas y el encantamiento de mutismo ya fue conjurado. La joven de cabellos negros se sienta con las piernas cruzadas enfrente de la cabecera de su cama y como hace religiosamente cada noche, saca las cinco fotos que guarda bajo su almohada. Las observa todas con cariño y devoción, su favorita es aquella del baile de navidad del año pasado donde ambos aparecen abrazados y sonriendo a la cámara, eso le recuerda la bochornosa cita que tuvo con Harry hace unos momentos y sacude la cabeza mortificada. Cho toma una foto entre sus manos, esa donde Cedric aparece con su uniforme de quidditch guiñándole un ojo.

—Cuando me invito al baile días después de que tú lo hicieras me había parecido tan adorable, con ese tartamudeo y el rostro sonrojado, pero hoy… fue terrible, quería hablar con alguien sobre ti porque ya sabes, te extraño mucho y no quiero seguir molestando a Mari, ella tiene mucho en sus manos por ahora, ¿y que hace él? ¡No para de decir que tiene que irse con Granger!

Ella deja la fotografía sobre la manta de color azul y recoge otra, esa donde el Puff tiene fruncido el ceño.

—Yo también estoy muy molesta con él, a partir de ahora no saldré con nadie más, ninguno es tan bueno como tú —le dice al Cedric de la foto.

La morena junta todas las fotos nuevamente y se queda viendo una en especial, la que utilizaron para la ceremonia de su funeral, estaba con su uniforme de Hogwarts y su insignia de prefecto, tan guapo como siempre, entonces ya no pudo contener más el llanto así que deja que sus lágrimas caigan sobre sus mejillas, le cuesta respirar y siente un hueco en su pecho, era tan malditamente doloroso. Suelta un grito de frustración.

—¡Él iba tras de Potter, Potter fue el que tenia que morir no tú! ¡Cedric!

Cho se recuesta en la cama y sostiene en su pecho las fotografías hasta que se queda dormida.