Cerró los ojos, a pesar de que aún no tenía sueño. La cama que compartían se sentía tan lejana. Steve había logrado conciliar el sueño minutos atrás, le escuchaba roncar, algo que últimamente era recurrente, además de que el calor que emanaba de él era abrasador. Le preocupaba.

Hacía más de un año que ocurrían anomalías en el cuerpo de su rubio. Tenía la sospecha de que el suero estaba perdiendo su fuerza. Había hablado con Bruce, quien le había realizado algunas pruebas. Ese era uno de los momentos en que odiaba tener la razón.

Podía soportar hasta cierto punto sus sonidos al dormir. De vez en cuando salía a dormir al sofá de la sala. Pero no todas las noches eran iguales. El calor también lo podía tolerar, pero... ¿por qué sucedía?

Se preocupó cada vez más cuando se unieron otros dos síntomas.

Sabía bien que el suero aceleraba su metabolismo, por lo que al comer su cuerpo reaccionaba distinto. Siempre había tenido una condición física impecable, pero aquello comenzó a decaer. Su resistencia al correr o al realizar cualquier ejercicio que antes le era tan fácil, ahora le dejaba agotado. Por ende, su musculatura también se vio afectada. Poco a poco comenzó a subir algo de peso. Aquello le entristecía, y no por su apariencia, sino que veía en Steve desesperación porque su cuerpo no hacía lo que siempre.

El último síntoma fue el peor... Comenzó a sufrir de incesantes dolores de cabeza. Eso no le permitía intentar ejercitarse ni mucho menos dormir. Así que cada vez se sentía más estresado, ansioso, triste.

Como su pareja desde hace cuatro años, Tony quería ayudar como podía. Le recordaba sus ejercicios, aquellos que no aceleraran tanto su presión arterial y le causarán jaquecas. Incluso comenzó a cocinar. Sí, Stark decidió utilizar la cocina y no sólo para preparar omelettes. Siguió con él, una dieta saludable. Evitaba comer sus preciadas donas y hamburguesas, para que su novio no se sintiera mal. Como siempre le había dicho, estarían juntos en todo.

Perder el suero era una opción probable. Lo que más le preocupaba a Tony, era que con ello volvieran todas las afecciones de Steve antes de la intervención. La taquicardia y el asma eran las más peligrosas.

El temor era latente para ambos. Tony se guardaba sus emociones para no preocupar el doble a Steve. Aún así, Rogers sabía cuando algo iba mal. Se conocían muy bien desde la escuela. Comenzaron a ser pareja a mitad de la Academia. Desde entonces hacían todo juntos. Incluso unieron a su grupo de amigos.

Eran adultos jóvenes, pensando que terminada la escuela podrían hacer todo lo que siempre desearon.

Steve se había ido de casa para poder pertenecer al mejor campus. Tony le ayudó con los gastos de estancia, compartiendo habitación. Desde ese momento se enamoraron.

Al terminar con los estudios, se mudaron juntos. Aún cuando Steve viajaba demasiado, Tony le esperaba y disfrutaban juntos como si el tiempo no transcurriera.

Todo iba bien. Al menos hasta que la salud de ambos se interpusiera.

Tony tenía un problema en el corazón. Se había sometido a una cirugía mayor y ahora tenía un marcapasos a pesar de ser tan joven. Al parecer, su corazón latía más lento de lo habitual y no filtraba tan bien la sangre. Debía consumir vitaminas y minerales, sobretodo hierro para recuperar glóbulos rojos. Rodhey se burlaba, llamándolo Ironman.

Steve se había unido a la escuela militar, por lo que el campus donde se encontraba Tony no era su primera opción. Rogers aceptó ser parte de un proyecto secreto y dudosamente legal, pues involucraba diferentes fármacos que prometían aumentar su resistencia física. Él, que siempre había sido enfermizo y deseaba con toda su fuerza unirse a la milicia, aceptó. Los resultados eran prometedores, pero debían enviarlo a un ambiente con civiles cuando amenazaron con anular el proyecto al saber que se utilizaban métodos demasiado radicales.

El proyecto terminó, lo cual dejó a la deriva a Steve en una escuela que él no podía pagar.

Conoció a Tony en una fiesta del campus. El castaño se sintió atraído a él por su personalidad y buena apariencia. Comenzaron a ser amigos y dados los principios de Stark, quiso ayudarle. Steve no aceptaba que pagara su colegiatura, pero aceptó techo y comida cuando se sintió hundido en deudas.

Aquellos dos años fueron los mejores. Había tanto por conocer uno del otro. Todas las atenciones de ambos eran tan románticas.

El único problema era que a veces no les gustaban sus amistades. Steve constantemente se tornaba celoso por la cercanía de Tony con Pepper y Rodhey. Muchas veces discutieron por ello. A Tony no le parecía que Nat le coqueteara a Steve tan descaradamente, ni mucho menos estaba cómodo con que Bucky le odiara tan abierto, a lo que Steve alegaba era imaginación suya.

El grupo de Tony estaba feliz por su relación, mientras que el de Steve estaba a la espera de que ya terminaran. De todas maneras, la relación funcionaba.

Para respiro de Tony, ambos se mudaron a otra ciudad y ya no frecuentaban tanto a sus amigos.

Tony era hijo único, sus padres eran accionistas en empresas tecnológicas. Steve tenía una gran familia, pero ansiaba tener una vida lejos de ellos, aún cuando los amara tanto, pero deseaba explorar.

Luego de que su inicio en el ejército terminara tan mal, no se desanimó y siguió su otro sueño de vivir del arte. Era excelente pintor y Tony fungió ahora también como su mánager. Stark creyó en él desde el primer dibujo a lápiz que Steve le obsequió. Le ayudó a vender varias obras, pero también a que lograse trabajar como ilustrador publicitario para varias marcas. Por ello que ahora viajaba tanto.

Por su parte, Tony se dedicaba en un negocio propio, creando aplicaciones desde casa y administrando lo que Steve necesitara para su trabajo. Eran un gran equipo.

Al menos hasta que los problemas personales afectaron su vida en pareja.