DISCLAIMER

Los personas de esta fantástica saga no me pertenecen, sino que a JK y a Warner. Aunque esta historia sí es mi posesión JAJAJ


Antes de comenzar la historia les quería decir que espero que se encuentren seguros en sus casas con todo este caos del coronavirus. Esperemos que podamos sobrellevarlo. Esta comunidad me está ayudando a pasar el rato y darme el lujo de poder dejar de pensar un momento en esta pandemia, ahora mismo mi pais, como en muchos, estamos en cuarentena, y es muy difícil pasar el día sin escuchar algo sobre el virus. Espero que se estén cuidando y se laven las manos y esas cosas.

Me di cuenta más tarde, mientras estaba escribiendo el segundo capítulo de esta historia, que publiqué el archivo incorrecto, pero ya lo corregí, así que pueden releerlo. No hay cambios de escena, solo unos agregados y correcciones.

La verdad es que no sé si este es un nombre para una historia, como ya les dije, estamos en cuarentena, y mientras estaba haciendo unos trabajos que nos enviaron de la facultad, se me ocurrió esta escena, así que lo escribí y decidí publicarlo porque no tengo nada que perder en hacerlo. Me quedé pensando en un nombre adecuado, y como tema principal, creo que la preocupación de Harry es la central, por lo que decidí solo ponerle ¿Hermione? y ahí fluyó el summary. Espero que a los que ya hayan leído les haya gustado este comienzo. Sin más que comentar, disfruten.

P.D.: como tuve que cambiar el archivo que publiqué primero, decidí agregar mis pensamientos.


"Oh..." fue todo lo que dijo Hermione antes de caer el suelo. Harry sintió una gran angustia en su pecho, vio para todos lados. Dolohov, uno de los mortífagos, estaba riendo con la varita en alto, solo a unos metros de Hermione. No tuvo que hacer muchas conjeturas para entender lo que acababa de ocurrir.

"Hermione..." salió como un suspiro, sin pensarlo, fue corriendo hacia ella lanzando cuántos hechizos le venían a la cabeza "¡reducto! ¡stupify! ¡bombarda! ¡reducto! ¡bombarda máxima!" aunque ninguno le dio, fueron suficientes hechizos para que otros se dieran cuenta de dónde provenían y pronto otro auror tenía acorralado a Dolohov.

Luego todo sucedió demasiado rápido. Varios aurores comenzaron a llegar conteniendo a los mortífagos y desarmándolos. Los miembros de la orden que no trabajan en el ministerio fueron retirándose, llevándose con ellos a sus amigos.

Harry estaba junto a Hermione, quién no se movía. Su varita descansaba cerca suyo, así que lo tomó y la guardó en su bolsillo. Le alivió no ver rastro de sangre, pero también estaba inconsciente, o eso es lo que se decía para no pensar en otra cosa. "Hermione" no quería tocarla, pero debía confirmar sus dudas. Primero le acarició el cabello como ella siempre suele hacerlo, fue a su rostro... estaba tibia... eso significa que está viva, ¿no? "Hermione, despierta" susurró. Lo repitió y repitió, como si fuera un mantra.

Por un momento fue lo único que Harry podía oír, pero luego comenzó a darse cuenta que había más ahí fuera. Había mucho bullicio, los aurores estaban en constante movimiento, entraba y salía mucha gente, pero también se podía oír un gran escándalo de otro lugar.

"Muchacho" alguien lo llamó, levantó la mirada, era Moody junto a Kingsley y Arthur, "Vamos. Dumbledore te llevará a Hogwarts" un enorme perro negro se acercó y le lamió el rostro, borrando el rastro de lágrimas que no sabía que tenía.

"¿Dumbledore?" preguntó sin apartar la mano del rostro de su mejor amiga.

"Sí. Hay que llevar también a tu amiga, ¿no lo crees?" en ese momento se dio cuenta que habían más personas alrededor, medimagos, esperando llevarse a Hermione. Asintió y se apartó de ella lentamente. Los medimagos pronto desaparecieron de su vista.

"Vamos. Estará muy agitado por aquí. Dumbledore estaba peleando con quién-tú-sabes y el ministro y otros miembros lo presenciaron. Debemos salir de aquí, por tu bien."

Harry asintió a quien supuso era Arthur. Veía su cabellera pelirroja. Moody le dio una palmada en la espalda y Sirius los siguió de cerca en su forma perruna.

Nadie le dijo nada durante el camino a Grimmauld Place. Cuando por fin estaban bajo techo seguro, Sirius volvió a su forma humana y le dio un abrazo, "lo siento, Harry" Harry le devolvió el abrazo y se quedó en él por un rato, "esto es mi culpa, estaba peleando nuevamente con uno de los cuadros de la casa mientras que Kreacher te decía mentiras y creíste que estaba siendo torturado" Harry le dio un pequeño apretón y decidió que ya tuvo suficiente.

"Hermione... ¿estará bien?" no pudo evitar preguntar. Todo esto era su culpa, no la de Sirius ni la de Kreacher, suya. Si la hubiese escuchado, ella estaría bien en estos momentos, tal vez releyendo algún libro, no en San Mungo. Sirius le dio una mirada que le dio a entender: no lo sé, Harry.

"Harry, mi muchacho" le dijo Dumbledore.

"Profesor, ¡la profecía!... ahora ni siquiera sabré por qué Voldemort está detrás mío" Dumbledore le dio una mirada culposa y le indicó que se siente.

"Harry, no te he contado todo lo que sé" admitió con algo de tristeza, Harry lo miró confuso, al igual que los otros presentes, "Harry, debes entender que lo hice por tu bien, para que puedas vivir una vida tranquila sin preocuparte por esto por unos años más" Harry asintió para que Dumbledore pueda continuar, "Harry, cuando estaba entrevistando a la profesora Trelawney para el puesto de Adivinación, ella no me dio un solo indicio que tenga el mismo don que su madre, por lo que le iba a decir que pensaría en su lugar en la lista de profesorado. Pero luego, ella entró en un trance y me dijo su primera profecía real: era sobre ti y... Tom."

Harry entonces recordó aquella noche en la que que Trelawney predijo que Voldemort se reencontrará con su seguidor y supo que no era otra de sus predicciones de su muerte baratas.

Dumbledore le recitó la profecía. Junto con Moody y Sirius confirmaron que es él de quién se habla en ella, "Pudieron haber sido tú o Neville Longbotton, Harry. Pero Tom te eligió a ti, y te marcó como su igual, con la cicatriz que te dejó aquella noche."

"Entonces... mamá, papá, ¿ellos murieron por mi culpa?"

"No, Harry. No es tu culpa. Recuerda siempre que dieron su vida para que tú puedas vivir la tuya, por el amor que sentían por ti" le dijo Sirius, quien no pudo evitar darle otro abrazo. Ambos estaban muy emocionales en esos momentos.

"Creo que es tiempo de regresar a Hogwarts, Harry" le dijo Dumbledore. Él asintió y juntos aparecieron en la oficina del director. Harry se preguntó si sus amigos ya estarían en el castillo. Les debía a todos una disculpa.

"¿Por qué no me dijo que sabía de la profecía, profesor? Eso me hubiera ahorrado el pensar en eso que él estaba buscando y no pudo obtener antes" Harry estaba un poco molesto, pero no quería faltarle el respeto a Dumbledore, era un gran mago después de todo.

"Creí que, si permanecía apartado y no mostraba ningún interés en tu persona, tal vez Voldemort se olvidaría de ti. Pero me equivoqué. Y me disculpo por eso Harry" Harry asintió. Quería culpar a Dumbledore por todo aquello, pero no sabía qué es lo que de verdad sentía, tenía demasiadas emociones mezcladas: miedo, preocupación, enojo, angustia. Por el momento se guardaría unos pensamientos y se concentraría en lo más importante por ahora.

"Profesor, ¿cree que Hermione estará bien?"

"No lo sé, Harry. No sabemos qué maldición la atacó, pero en San Mungo están los mejores medimagos del mundo mágico. Tu amiga está en las mejores manos."

Y Harry decidió que le creería. Creería con todas sus fuerzas.