El ruido de la televisión sonaba en el fondo de la cocina donde Tony Stark estaba intentando trabajar en unos papeles que debía tener listos para una reunión que tendría ese día en Industrias Stark.
Odiaba tener que estar trabajando en eso, pero la reunión era importante y por desgracia para él no había nadie más que pudiera hacer su trabajo en ese momento ya que su prometida y futura esposa, Pepper Pots, quien solía encargarse de su industria se encontraba de viaje para resolver otros asuntos de la empresa y por el momento sabía que no volvería en algunas semanas por lo que no tenía más opción.
Lentamente el ruido de la televisión fue subiendo hasta que los disparos que se reproducían por el aparato logró desconcentrar a Tony, quien ya estando estresado de llevar horas trabajando se frustró.
-¡Niño! ¡¿puedes por favor bajar el volumen de la película?!- gritó desde la mesa.
Al instante el volumen bajó hasta no escucharse nada.
-¡Lo siento señor Stark!- le gritó una voz desde la sala.
Tony suspiró y miró el reloj que colgaba en la pared, ya eran las 07:00 a.m.
Enseguida recogió todos los papeles que tenía sobre la mesa y los guardó en un folder con forma de maletín y salió de la cocina con él.
En cuanto entró a la sala se dirigió al sillón y ahí pudo ver sentado al adolescente que había estado a su cuidado ese fin de semana.
-Disculpe señor Stark, no quería molestarlo- le dijo el chico enseguida.
-No te preocupes Pet- respondió Tony- de cualquier forma ya debemos irnos, ¿estás listo?
-Sí- dijo Peter poniéndose de pie y tomando su mochila que estaba en el sillón.
-¿Llevas el almuerzo, los útiles, y todo?- le preguntó Tony.
-Sí señor Stark.
-Vamos entonces- dijo Tony.
Y después ambos salieron de la casa y se subieron a una camioneta negra, ambos al frente.
Tony comenzó a conducir hacia la escuela del chico, lo cual ya era normal para él, ya que desde hace dos años después de conocer a Peter Parker y someterse a la idea de ser su mentor había estado conviviendo mucho con el niño, lo había comenzado a dejar ayudar en cosas de su empresa gracias a la Pasantía Stark y secretamente lo entrenaba e instruía como Spider-Man, y con el pasar de algunos meses al volverse su relación más estrecha había comenzado a simplemente pasar tiempo con Peter, y desde entonces el adolescente frecuentemente lo visitaba en su casa, llegando a quedarse incluso el fin de semana como en esa ocasión, teniendo el total consentimiento de su tía May.
-¿Habrá alguna misión esta semana señor?- le preguntó entonces Peter.
-No esta semana niño- contestó Tony.
-¿Algún entrenamiento?
-No.
-¿Investigación?
-No.
-¿Clase de estrategia para jóvenes héroes?
-Nop.
-¿Una visita en la habitación de los objetos secretos y armas de los Avengers?
-Nunca.
-¿La visita sorpresa de un alienígena?
-¡Peter!- alzó un poco la voz Tony, después de todo aunque hacía un tiempo que no sufría un ataque por eso, ese era uno de sus mayores miedos, y para su mala suerte Peter se la pasaba hablando de eso cuando platicaba sobre sus películas.
-Lo siento- dijo Peter al instante, sentándose más derecho.
Tony sabía que no pasaría mucho tiempo hasta que volviera a hablar.
-¿Y le puedo ayudar en algo con la Pasantía?- preguntó Peter después de veinte segundos.
Dos años de conocerlo daban sus frutos.
-¿Por qué no te relajas este fin de semana y haces algo como un chico normal Peter?- le preguntó- olvida un poco a Spider-Man, olvídate de la Pasantía, de los entrenamientos y sal a disfrutar y hacer algo divertido con tus amigos, con ese chico Fled.
-Ned- corrigió Peter, no por primera vez.
-Ned, y te olvidas de responsabilidades estos días- dijo Tony parándose por un semáforo.
-Sólo quería saber si pasaría algo divertido- dijo Peter haciendo su asiento para atrás y recostándose.
-Para chicos de tu edad es divertido lo que te mencioné.
-Pero no para mí, sólo-se volvió a enderezar- últimamente pienso que puedo hacer algo más grande como Spider-Man, aportar más al mundo y...
"Otra vez con eso" pensó Tony.
-Y nada Peter- dijo firmemente- ya hemos hablado de esto en otras ocasiones, no estás listo para...
-Pero usted no pensaba lo mismo cuando me ofreció ser Avenger hace dos años y tenía trece- lo interrumpió Peter.
-Ya lo hemos discutido, yo en ese momento no pensé las cosas bien, por suerte rechazaste la oferta y ahora que pienso con más claridad te aseguro que seguirás siendo el amigable y vecino Spider-Man por un buen rato- le respondió Tony.
Peter abrió la boca.
-No pienso seguir discutiendo esto, menciónalo de nuevo y te vas para atrás- le advirtió Tony.
Peter cerró la boca.
El resto del camino fue silencioso, Tony podía advertir que Peter se había enojado un poco, aunque el chico era lo suficientemente educado para intentar ocultar eso.
-Llegamos niño- le dijo Tony estacionándose fuera de la escuela, ya que para nadie era un secreto que Peter Parker tenía una Pasantía Stark y solía convivir con Tony para trabajar gracias a su inteligencia y gran habilidad.
Peter tomó su mochila y se volteó para abrir la puerta.
-Adiós señor Stark- dijo.
-Hey- lo llamó Tony tocándole el hombro, antes de que Peter empujara la puerta haciendo que éste volteara a verlo de nuevo.
-No hay nada para Spider-Man ni para la Pasantía esta semana, pero si tú quieres empeñarte en ser anormal y no salir a divertirte como cualquier adolescente haría, sólo avísame antes del viernes y mandaré a Happy por ti saliendo de la escuela para que te lleve a la casa a pasar el fin de semana, ¿de acuerdo?
Peter al instance sonrió, el pequeño enojo que había sentido desapareció en segundos.
-Gracias señor Stark- dijo.
-No hay de qué, ahora apresúrate a entrar ya porque no quiero una llamada de tu tía May enojada porque te hice llegar tarde a la escuela... otra vez- le indicó Tony.
-Sí- dijo Peter y salió del auto- nos vemos señor Stark, gracias por traerme a la escuela y por el fin de semana.
-Cuando quieras niño- le respondió Tony.
Luego Peter le dijo adiós con la mano y cerró la puerta.
Tony esperó a que Peter subiera las escaleras y entrara al edificio siendo seguido por las miradas de sus compañeros por salir de su auto antes de prender el carro e irse hacia su empresa.
Desde que se había vuelto un Avenger y requería estar más tiempo en Nueva York en la torre de los Avengers había comprado un edificio donde hizo su segunda empresa y desde donde trabajaba, así no tenía que estar viajando tanto a California para tener que trabajar y podía vivir tranquilamente en la casa que había comprado ahí, además de que tenía menos razones para ir a donde vivía antes ya que hacía sólo seis meses la casa de California había explotado gracias a un problema que había tenido con Aldrich Killian, un hombre que había intentado matarlo, lo de siempre.

-Buen día Happy- saludó a su amigo cuando salió del elevador en su planta y vio a su guardia de seguridad de la empresa sentado en el sillón, jugando Galaga.
-Buenos días señor- respondió Happy y rápidamente se paró dejando el celular en el sillón.
-No vayas a entrar en pánico, tengo puesto un gafete- le dijo Tony alzando la parte de su saco donde tenía el gafete que decía "Señor Stark", luego rió burlón.
-Mejor que nadie debería saber la importancia de la seguridad en estos días- dijo Happy un poco indignado por la burla.
-Sí sí, claro, pero descuida, me tienes a mí, o sea Iron Man, por lo que nada grave puede pasar- dijo Tony.
-Un consuelo señor- dijo Happy, evitando decir que tal vez el hecho de que Tony estuviera ahí podría ser precisamente el motivo por el que una granada de un enemigo podría entrar por la ventana intentando matarlo.
-¿Verdad que sí?- dijo Tony- ahora si me disculpas tengo muchos papeles que revisar y mi reunión es en... ¿cuánto tiempo?
-Una hora señor- dijo Happy.
-Bien, mejor comienzo- dijo Tony y se dirigió a su oficina, donde al entrar fue hacia la mesa y sacó ahí sus papeles comenzando a trabajar.

Llevaba trabajando cuarenta minutos, y ya le faltaban pocos papeles cuando su celular comenzó a pitar.
Lo sacó de su bolsillo y vio en la pantalla un fondo verde y un signo de exclamación de cierre de color rojo parpadeando, eso era lo que había hecho que su celular hiciera cuando detectaba algún tipo de energía extraña como... de otro planeta.
-Viernes- llamó enseguida, intentando mantener la calma- ¿qué está pasando?
-No lo sé exactamente señor- respondió Viernes- pero mis sistemas están detectando un nivel de energía y potencia muy alto.
-¿En dónde?- preguntó Tony.
-Estoy investigando pero no localizo a la fuente- dijo Viernes.
Tony iba a preguntar otra cosa, pero en ese momento la pantalla de su computadora que tenía la misma alarma de su celular también comenzó a mostrar la imagen de alerta.
Y después la televisión que colgaba de la pared se prendía y apagaba sola, lo mismo pasó con la radio de la mesa de fondo y la grabadora y tabled que Peter había dejado en el sillón la última vez que estuvo ahí.
La computadora y el celular pitaron más fuerte, y entonces sintió un vibrar en el bolsillo izquierdo de su pantalón, y se puso nervioso, sacó lentamente el aparato y al darlo vuelta comprobó que también se prendía, pero como los otros aparatos, no había una imagen en especial en el teléfono, sólo se mostraba un número escrito después del nombre "Steve Rogers" pero el celular no daba seña de estar recibiendo una llamada como Tony pensó que haría, pero algo sí le quedó claro y es que para que un celular tan viejo estuviera siendo afectado en ese momento la energía que se estaba desprendiendo de alguna parte debía de ser muy fuerte.
Y antes de que pudiera pensar otra cosa también se activaron las alarmas de incendios y otras de seguridad que había en la empresa, pero estaba seguro de que todo se debía a la energía puesto que nadie había llamado notificando algún accidente y eso le preocupó más.
-Llegó el día- susurró, en medio del ruido que causaban los aparatos descontrolados.