Disclaimers: La corda d' oro no me pertenece, el videojuego es propiedad de Koei. Laadaptación a anime le pertenece al estudio Yumeta company. La adaptación a manga corre a manos de Yuki Kure, al igual que el diseño de personajes del videojuego.

Resumen: "La roja es una propuesta, la amarilla el rechazo, la blanca una respuesta y el beso el noviazgo".

El romance del violín.

13 de febrero. Día lleno de actividades, en las cuales predomina el comprar chocolate y prepararse para San Valentín. A diferencia de otros años, en los cuales ella simplemente dio chocolates por obligación a algunos amigos de la escuela, compañeros de clases y a sus mejores amigas; este año es totalmente diferente. Si. Este año tiene a alguien en mente a quien obsequiarle el tan ansiado chocolate.

Kahoko suspiró, una vez más. Ella observa por el vidrio de aquella tienda, toda la variedad de productos, basados en chocolate. Desde bocadillos sencillos hasta elaborados. De diferentes tamaños y colores. Ella observa todo aquello, bajo la atenta mirada de Nao y Mio, sus mejores amigas. La primera, con una sonrisa que denota cuanto disfrutara ver a su amiga el entregar a aquel chocolate. La segunda, soñando despierta ante la idea de su amiga siendo correspondida por el chico de sus sueños.

-Decídete de una vez, Kaho- Nao cortó los pensamientos de la pelirroja –es tarde y aún debes de decidir que postre preparar y comprar los ingredientes- le recordó –Tsukimori no te esperara por siempre, ¿sabes? Después de todo no eres la única que le regalara chocolates- sonrió.

Ante la mención del chico, la pelirroja se volvió una antorcha viviente. Apenada, bajo la mirada, regulando su sonrojo y los latidos de su corazón.

-Kaho-chan, no te preocupes- Mio la anima, energéticamente –a Tsukimori-kun definitivamente le gustas así que puedes estar tranquila, no aceptara ningún chocolate- confirmó.

-Mio- Kaho observo a su amiga, animándose –tienes razón- más decidida, entró al establecimiento a comprar los ingredientes necesarios para el obsequio. Corrección. Los obsequios. Después de todo, su círculo de amistades se amplió.

14 de febrero. Día de san Valentín. A diferencia de otros años, en los cuales prácticamente huye de toda chica que le prepara un obsequio por la fecha, a petición de su madre –u obligación, aún se debate en eso- decidió aceptar los chocolates de sus compañeras. Dirigiéndose a la escuela, Tsukimori Len observa el bello paisaje, sumergido en la próxima competencia a la cual participara en compañía de Tsuchiura Ryotaro. Si. Debido a una mala broma del destino –y con destino, cite a Hihara Kazuki- fue inscrito en un concurso en donde forzosamente debe hacer un dueto con un pianista y por obra del destino –Hihara Kazuki- se vio forzado a practicar con su "rival" en la música y en el amor.

-¿Estas escuchando, Tsukimori?- dijo Ryotaro, molesto por la actitud del chico.

Len suspiró, cansado –Te escucho- contestó simplemente.

-Como te decía- volvió al tema –esta parte necesita más impacto, deberíamos acelerar en vez de ir despacio, ¿no crees? - el chico señalo una parte de la partitura.

-Tienes razón- admitió –y ajustar el tiempo en esta parte, de otra forma puede y no resulte como esperamos- señalo la partitura en un punto específico.

-Tienes razón- concordó Ryotaro.

-Buenos días- saluda Hihara Kazuki, energético como siempre.

-Buenos días, Hihara-senpai- Len y Ryotaro, contestan a coro.

-Tan animados desde la mañana- Kazuki se acerca, alegre como siempre - ¿a qué se debe tanto parloteo? - notó la partitura –oh ya, el concurso- sonrió divertido.

-Si- dijo Ryotaro, emocionado.

-Es a escala nacional, ¿cierto? - Mori Manami, aparece por detrás de Kazuki, sorprendiéndolo.

-Mori-san, me asustaste- dijo Kazuki, nervioso.

-Hihara-senpai no debe de asustarse, no muerdo- bromeo Manami, riéndose de él –como sea, me retiro- pasó de ellos –al parecer Hino-san no puede cargar ella sola con el chocolate que preparó- bromeo, llamando la atención de los 3 chicos.

-¿Ella va a regalar chocolate?- pregunto Ryotaro, confundido.

-Si- dijo Manami, dando pasos alegres hacia la escuela –ya sea por amor u obligación, ella los preparó- con un gesto de manos, se despide, corriendo hacia la escuela y dejándolos sumergidos en sus propios pensamientos.

Manami se detuvo. En la entrada de la escuela, el consejo estudiantil –liderados por Yunoki Azuma y una avecilla atrapada por su senpai, citase a Hino Kahoko como presunta afectada- se encuentran repartiendo rosas de 3 colores diferentes. Roja. Amarilla. Blanca. Azuma resplandece con la mirada que posee. Kahoko en cambio parece que en cualquier momento va a desfallecer.

-Hino-san, ¿Qué sucede? - pregunta Manami al verle.

-Buenos días, Mori-san- saluda Kaho, desanimada.

-Buenos días, Mori-san- saluda Azuma, acercandose a ella.

-Buenos días, Yunoki-senpai- saluda Manami –disculpe senpai pero…- señala las cajas de rosas.

-Oh- sonrió –por motivo del día de San Valentín se llevará a cabo una actividad. A cada estudiante se le dará una rosa roja, amarilla y blanca. Utilizando el significado de las rosas, le regalara a una persona en particular una rosa. La rosa roja es la confesión, la rosa amarilla el rechazo y la rosa blanca la aceptación- explica, nervioso –idea extraña del director si me preguntas- agregó.

-¿Y el rostro de Hino-san esta así por?- señala a la pelirroja.

-A Hino-san le echaron a perder su chocolate- explicó –es una pena, se veía tan delicioso- suspiró.

-Azuma-sama- sus guardaespaldas lloran escondidas.

-Ya veo- Manami ríe, nerviosa.

-Mori-san si no te importa, ¿nos ayudarías? - pidió Azuma, amablemente.

-Claro que si, Yunoki-senpai- dijo Manami, sonriendo amigablemente.

-Toma- una chica, precisamente la secretaria del consejo estudiantil, le entrega una caja de rosas.

Kaho palideció, en su salón. Sumergida en sus pensamientos, observa de reojo las 3 rosas que posee en sus manos. Roja. Blanca. Amarilla. ¿Cómo resulto de esta forma? Oh si, lo recuerda. Una forma del director de joderle la existencia. ¿Motivo? El hecho de haber derramado agua por error en la cabeza del director, tras la limpieza del salón.

-Debe de ser una broma- pensó la pelirroja.

Len suspiró, en un inútil intento por ignorar las rosas rojas que se encuentran en los lugares en donde suele guardar sus cosas. Primero la encontró en su casillero donde suele guardar sus zapatos de piso, después en su maletín –desconoce cómo llegaron ahí- y ahora trata de no lesionar las que se encuentran en su asiento y los alrededores.

Ryotaro, chasqueo la lengua, molesto. Las clases aun no inician y chicas de ambos departamentos que ni siquiera conoce, le han obsequiado sus respectivas rosas rojas. El chico, las acepta. Es incapaz de rechazarlas, a pesar de que las chicas no le atraen de esa forma. Salvo una, claro está.

Kazuki sonrió, aceptando una vez más la rosa roja de una chica del departamento de música de primer año. Camina una vez más a su asiento, feliz de recibir una rosa roja de una chica que le encuentra atractivo. A un lado de él, Azuma sostiene amablemente su propio ramo de rosas –o ramos, considerando los 7 ramos de rosas a espaldas del chico, acomodadas con cuidado de no maltratarlas-, inesperadamente cansado.

-¿Rosa roja, eh?- Azuma sonrió –debe ser difícil ser popular, Hihara- le alabó.

-No Yunoki- negó Kazuki –tú eres más popular- sonrió –pero es extraño, ¿no crees? La inesperada actividad del director, me pregunto en que estará pensando- suspiró.

-No tengo idea, Hihara- suspiró –pero es una lástima, el chocolate de Hino-san se veía delicioso, me gustaría probarlo- sonrió ante el recuerdo.

-¿eh, Kaho-chan te dio un chocolate?- pregunto Kazuki, inesperadamente serio.

-Si- confirmó –un chocolate por obligación, muy mono, por cierto- expresó, nostálgico.

-Ya veo, por obligación- dijo Kazuki, sumergido en sus pensamientos.

Receso. Finalmente, el receso, llegó. Kaho salió de su salón, siendo perseguida por Kaji Aoi, quien lleva su respectiva rosa roja en la mano. Kaho corre por su vida, llevando en sus manos sus respectivas rosas. Con las mejillas sonrojadas, corre a través de los pasillos y tras unos minutos, finalmente pierde a Aoi en algún pasillo. Quizás y alguna chica linda le detuvo para entregarle su rosa roja, símbolo de un chocolate de amor.

-¿Hino?- llamo una voz.

Se detuvo, respirando con dificultad –Tsuchiura-kun- pronunció, recuperando el aire.

-¿Sucede algo? Pareces cansada- observo el semblante de la chica.

-No es nada- negó –simplemente me desvele preparando chocolate- expresó –pero al director no le agradó y se deshizo de él- expresó, lamentándose de eso.

-Ya veo- dijo Ryotaro –como sea, iré a practicar con Tsukimori y pareces huir de alguien, ¿quieres venir? - le pregunta.

-Claro que si- accedió.

Error. No es la sala de música. Es el techo de un edificio del departamento de música. Están solos. No es una buena señal, especialmente cuando el chico le impide entrar al edificio al bloquear la puerta de acceso. Ella suspiró, esperando.

-Toma- Ryotaro saca de su bolsillo una rosa roja, extendiéndola.

La chica, palideció, incapaz de saber que responder.

-Eso no es justo de tu parte, Tsuchiura-kun- dijo Azuma, apareciendo a espaldas del chico en compañía de Kazuki, Aoi, Len, Keiichi y… ¿Etou Kiriya?... ¿Kanazawa Hiroto? ¿Ousaki Shinobu?

-Tsuchiura-kun quiere llevar la ventaja- dijo Shinobu, amable.

-Debe de ser una broma- pensó Kaho, observando a los recién llegados.

-Tch nos encontraron- fue lo único que dijo Ryotaro, nervioso.

-Por supuesto- dijo Azuma, acercandose a Kaho con una rosa roja en manos –después de todo- mostró un semblante serio –mis sentimientos por Kahoko no perderán ante nadie- declaró la guerra, sorprendiendo a todos.

-Yunoki-senpai están molesto por esta mañana- pensó Kaho, recordando vagamente el incidente en el cual ella derramo chocolate sobre el chico por accidente.

-Lo sabía- dijo Kazuki, llevado su rosa roja en manos –Yunoki tienes a muchas chicas detrás de ti, ¿Por qué Kaho-chan? - le cuestiona, ligeramente molesto.

-Etto Hihara-senpai, a decir verdad…- intentó decir Kaho, pero Azuma la interrumpió.

-No es asunto tuyo mi vida romántica, Hihara- cortó Azuma, cruzado de brazos y mirándole seriamente –deja de lado tus diferencias, entrégale la rosa a Kahoko y esperemos su respuesta- les recordó.

-Yunoki-senpai tiene razón, Hihara-senpai- dijo Len, con un sonrojo sobre sus mejillas.

-De acuerdo- accedió Kazuki, no muy convencido.

-Espero y no sea una molestia para ti, Kaho-senpai- dijo Keiichi, sonriéndole.

-No sé ni por dónde empezar, Shimizu-kun- pensó Kaho, a punto de gritarles. Ella solo quiere confesarse a alguien. Y solo tiene una maldita rosa amarilla, no tiene suficiente para rechazar a todos.

-Toma- dijo Kiriya, cortante.

-Genial- Hiroto extendió su rosa.

-Estos son mis sentimientos, acéptalos por favor- pidió Shinobu, amablemente.

-Tomate tu tiempo- pidió Aoi, extendiendo su rosa roja.

-Ten- dijo Len, nervioso de hacerlo frente a ellos.

-Kahoko- Azuma extiende su rosa –considéralo- pidió.

-Kaho-chan- Kazuki extiende su rosa con una brillante sonrisa.

Cada uno, extiende su mano derecha, en donde predomina su respectiva rosa roja. Los colores abandonan a la pelirroja, que en definitiva no es su día. Primero el director se venga de ella por mojarlo con anterioridad, poniéndola en un aprieto al no saber qué hacer con ellos. Después, el chocolate hecho por sus manos para su amado Tsukimori-kun terminó en la basura, cortesía de un irracional presidente del consejo. Si no fuera suficiente, el derramar chocolate sobre Azuma frente a medio cuerpo estudiantil, fue la cereza de su día de desgracias. Pero el colmo de los colmos, tener que rechazarlos a casi todos –salvo a su violinista amado- utilizando partes de una rosa amarilla –al no tener suficientes para todos-.

-Yo…- dijo la pelirroja, a punto de sufrir un colapso nervioso -… Lo siento- hizo una reverencia, sorprendiendo a los presentes.

- ¿Lo sientes? - dijo Kazuki, perdiendo su sonrisa.

-Yo…- hizo una pausa –no puedo aceptar su rosa- declaró, sin atreverse a levantar su mirada.

- ¿Se puede saber porque, Kahoko? - pregunto Azuma, serio.

-Oye Yunoki no la presiones- le recordó Kazuki.

-Suficiente- cortó Azuma, acercandose a ella –he sido muy amable contigo todo este tiempo para capturar tu corazón- la acorrala en el barandal por ambos lados –no me conformaré con una roja amarilla, ¿entendido, Kahoko? - toma un mechón de cabello de la pelirroja entre sus dedos, besándolo –elige- le ordena.

- ¡Yunoki-senpai! - Ryotaru se alarmó al verlo actuar así.

-Etto…- dijo Kahoko, nerviosa –entiendo tu punto, Azuma-senpai- le llamo por su nombre, tratando de tranquilizarlo –p-pero… -desvió la mirada, de reojo a Len.

Dándose cuenta –entiendo- Azuma se aleja, dándole la espalda y arrebatándole la rosa amarilla –me rindo en obtener tu rosa roja- expresó –pero seré el único que obtendrá la rosa amarilla- agregó, marchándose –si necesitas una para rechazar al siguiente- le entrega la suya –puedes tener esta- se acercó peligrosamente a ella, besándole la mejilla.

- ¡Yunoki ya basta! - gritó Kazuki, preocupado por el actuar de su amigo.

-Nos veremos pronto, Kahoko- se despide Azuma, entrando al edificio.

-Oye Yunoki- dijo Kazuki, molesto.

-No se preocupe, Hihara-senpai- dijo Kaho, sonrojada y nerviosa por el actuar de Azuma –suele actuar conmigo así- agregó, cubriendo su rostro al sentir la mirada de Len sobre su persona –Azuma-senpai, lo golpeare- amenazó en lo más profundo de su ser. Obviamente no lo hará. Si no es su club de fans quien tome represalias en nombre de Azuma, él mismo lo hará al torturarle.

-Hino-san- dijo Shinobu, dándose cuenta de a dónde se dirige esta situación –te agradezco por muchas cosas- se acerca, sonriéndole –pero el rechazarme no es una de esas- agregó, tomando la rosa amarilla de las manos de ella –toma, rechaza al siguiente- le entrega su rosa amarilla –si te encuentras en problemas, no dudes en buscar ayuda- agregó, acercándose lo suficiente a ella y besándole la frente.

Kahoko se sonrojo por completo. Los chicos, a espaldas de Shinobu, resguardar sus ganas de golpearlo y esperar que sea la pelirroja quien tome la iniciativa. Kahoko en cambio, permanece estática, incapaz de siquiera actuar en contra de Shinobu, el cual finalmente se aleja de ella, le dedica una sonrisa triste y se marcha, llevando entre sus manos la rosa amarilla de la pelirroja.

-Kaho-chan- pronuncio Kazuki, preocupado.

-No se preocupe, Hihara-senpai- dijo Kahoko, decidida. Limpiandose una pequeña lagrima que Shinobu dejó en su rostro, les observo, decidida –Kaji-kun, Etou-san, Shimizu-kun, Tsuchiura-kun, Kanazawa-sensei- miró a cada uno, con un semblante de tristeza –he aprendido mucho de cada uno de ustedes y les agradezco de corazón sus enseñanzas pero…- pausó, buscando las palabras adecuadas.

-…- Ryotaru suspiró, dándose cuenta de la respuesta –no tienes sentimientos por alguno de nosotros, ¿cierto, Hino?- observa el semblante de miedo en ella –no tienes de que preocuparte- agrega –fui yo quien me enamore de ti, aún sin saber si era o no correspondido- rio divertido –de acuerdo- cedió, acercándose a ella y extiende su mano izquierda –dame la rosa amarilla- pidió –me rindo- simplificó.

Kahoko extiende la rosa amarilla que Shinobu le entregó. Ryotaro la tomó, tiró al suelo su propia rosa roja y sonrió, tristemente. Kahoko reprimió las lagrimas, mirándole. Ryotaro asintió, feliz.

-Me alegró tanto el haberme enamorado de ti, Hino- confesó el chico, sonriendo y con un ligero sonrojo en sus mejillas –adiós- da media vuelta, se despide con la mano y entra al edificio.

-Hino-san- llama Aoi, con una suave sonrisa en sus labios –lamento haberte puesto en una situación incómoda- se disculpó, hincándose frente a ella y tomándole de la mano –no es propio de un caballero- explicó –y es por ello que me retiro- beso castamente su mano, haciéndola sonrojar –buena suerte en tu romance, te estaré apoyando- explicó, entregándole su rosa roja junto a su propia rosa amarilla y tomando la rosa amarilla de ella –adiós- se levanta, da media vuelta y se marcha, sin mirarle siquiera.

-Hino- dijo Kiriya, cortante –no tengo nada que decir salvo una cosa- se acerca a ella, le toma por la cintura y le abraza –adiós- le susurra al oído.

Kiriya le suelta, toma la rosa amarilla de ella. Kahoko observa como la rosa amarilla y la rosa roja de Kiriya ahora se encuentran en su cabello, adornándolo. Kiriya sonrió, ocultando su tristeza; dio media vuelta y se fue, sumergido en su propio dolor.

-Hino- dijo Hiroto, acercándose a ella –gracias por haber abierto una puerta ante mí- confesó, triste –aunque tú misma la cerraste antes de tiempo- se rascó la nuca, nervioso –te pediría tu rosa amarilla, pero necesitas de ella para adornar tu cabello y rechazar a alguien más- agregó, mirándole con ternura –gracias por todo, Hino- se despidió con un gesto de mano, entrando al edificio.

Tic-tac. Kazuki. Keiichi. Len. Kahoko. 3 hombres. 1 mujer. 1 oportunidad de ser el afortunado de conquistar su corazón. Keiichi parpadea, acercándose a la chica en silencio y entregarle la rosa amarilla en vez de la rosa roja que anteriormente le ofreció.

-Kaho-senpai- dijo Keiichi, suavemente –creo que mi rosa roja le pertenece a alguien más- sonrió, suavemente.

-… ¿Enserio?- Kahoko sonrió, entendiendo.

-Si- cerró los ojos –amo la música de Kaho-senpai- confesó –pero cuando pienso en entregarle mi rosa a Kaho-senpai, una sonrisa viene a mi mente- expresó.

-Si- dijo Kahoko, nostálgica –ve a por ello, Shimizu-kun- le aconsejó.

Keiichi asintió, entregándole la rosa amarilla y tomando la rosa amarilla del cabello de la pelirroja. Besó suavemente la rosa y se marchó, en silencio. Kazuki tragó, nervioso. Es ahora o nunca, pensó. Pero entonces recordó que en el rechazó grupal, omitió a Tsukimori Len y cayó en cuenta de que él es el perdedor.

-Kaho-chan- llamó Kazuki, con un semblante de tristeza –yo… me enamoré de ti después de escuchar tu Gavotte- explica –pero me di cuenta de mi amor por ti el día que te llamé por tu nombre- cierra los ojos, nostálgico del recuerdo –pero…- observa de reojo a Len –tu no sientes lo mismo, ¿cierto? - bajó la mirada, tratando de que no le doliera el rechazo de la pelirroja.

-Hihara-senpai- pronunció Kahoko, triste.

-No digas nada- levanta la mano, deteniéndola –si dices algo más, probablemente no podré detener las lágrimas- expresa, dolido -¿sabes? Cuando vi a Yunoki recibir tantas rosas rojas, me sentí aliviado- expresó –porque pensé que escogería alguna chica y tú estarías fuera de su alcance- agregó –lo mismo pensé de todos, incluyendo Tsukimori-kun- guardó silencio.

-Hihara-senpai- pronuncio Len, sereno.

-¡Pero!- lo calló con su repentino grito –es la primera vez que veo a Yunoki tan feliz- sonrió ante el recuerdo de la sutil sonrisa de su amigo ante la mención del chocolate de ella –anhelando un chocolate de una chica normal- observa a la pelirroja, derramar lágrimas –Kaho-chan… ¿Por qué rechazaste a Yunoki?- le pregunta, llorando.

-Hihara-senpai- dijo Len, interrumpiendo su monologo –la pregunta no debería ser, "¿Por qué me rechazaste?"- observa a su superior.

-… Tienes razón, Tsukimori-kun- dijo Kazuki, partiendo en dos su rosa roja y aventándola al suelo –si Kaho-chan niega de sus sentimientos por Yunoki entonces yo negaré de mis sentimientos por Kaho-chan- expresó, molesto.

Kazuki se marchó, sin cruzar palabra alguna con ella. Len suspiró, observando el rostro de la chica, a punto de desbordarse. Kahoko en cambio, tira sus propias rosas y cubre su rostro, llorando finalmente. Se deja caer de rodillas, ahogando gritos de dolor, ocultando sus lágrimas, soportando el sufrimiento por sí misma.

-Kaho- dijo Len, comprensivo.

El chico se acercó a ella, se hinco frente a ella y le abrazó con nerviosismo. Kahoko en cambio llora, grita, desahoga lo que guarda en su interior. Ella ama a un doble cara como lo es Yunoki Azuma; pero las amenazas constantes de la familia del chico –abuelos, padres, hermanos mayores- e incluso las guardaespaldas del chico, hicieron sus sentimientos cada vez más difíciles de soportar, a tal grado que decidió rechazarlo.

-Desahógate- dijo Len, serio –hoy es el único día que se te permite llorar- curveo sus labios en una triste sonrisa.

El vago recuerdo de una Kahoko, llorando, suplicándole de cuclillas que acepte sus sentimientos frente a Azuma, aún abruma a Len de sobremanera. Quisiera tanto el rechazarle y alentarle a confesarse adecuadamente, pero el recuerdo de Kahoko, en el suelo con heridas de naturaleza variada, siendo atacada por los guardaespaldas de su superior, le detiene de darle tal consejo.

-Gracias Len- dijo Kahoko, limpiándose las lágrimas y mostrándole una sonrisa rota.

-De nada, Kahoko- dijo Len, sonriéndole tristemente y abrazarle sin dudar.

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-10 años después. Reunión de concursantes-

Kahoko suspiró, cansada. Len parece que en cualquier momento puede y ahorque a alguien. Ambos ahora tienen 28 años. Han pasado por muchas cosas, empezando por la indiferencia de la mayoría de sus amigos, poco después de aquella confesión y rechazo. Después de eso, Kahoko y Len se presentaron como una pareja oficial, enfrentándose a todo tipo de obstáculos –haciendo énfasis en las admiradoras del chico y los participantes del concurso-, optando por al final trasladarse a una institución de música en Alemania.

Kahoko creció, dejando ir su amor de adolescencia y abrazando el amor que día a día, Len le ofreció. El chico creció, tanto física como mentalmente, y que decir como profesionista. De un violinista novato a todo un profesional, siempre en compañía de la que ahora se autoproclama como su esposa. Tsukimori Kahoko. El amor de su hija y madre de sus pequeños hijos, gemelos idénticos de solo 7 años de edad.

-Ha pasado tiempo, Kaho-senpai- Shimizu Keiichi, actual profesor del departamento de música de Seisou, les dio la bienvenida.

-Shimizu-kun- dijo Kahoko, sonriendo con nostalgia.

Shimizu Keiichi –y por siguiente, su actual esposa, Shimizu Shouko- conservó su relación senpai-kouhai con ella e incluso él es el padrino de los gemelos Tsukimori. Es el único –junto a su esposa- que no juzgo a la pareja y continuaron en contacto, viéndose de vez en cuando.

-Kaho-senpai, Tsukimori-senpai- Shouko realiza una leve inclinación a la pareja.

-Shouko-chan- sonrió Kahoko, observando el vientre de la chica.

-Shouko-san- saluda Len, observándole con nostalgia.

-No esperamos que llegaran- dijo Ryotaro, cortando el aura de reencuentro de ambas parejas casadas.

-Ryotaro no interrumpas- Sakimoto Mizue, le reprende por su comportamiento.

-Sakimoto-san- dijo Kahoko, feliz de verle.

-Tsuchiura Mizue, Hino-san- piensa un poco –oops lo siento, Tsukimori-san- sonrió abiertamente.

-Felicidades Tsuchiura-san, Tsuchiura-kun- felicitó Kahoko.

-Gracias Tsukimori-san- agradece Mizue.

-Entren- dijo Ryotaro, nervioso –todos han llegado, solo faltan ustedes- sonrió.

-¡Hino, Tsukimori!- dijo Hiroto al verlos entrar.

Kahoko viste de kimono azul cielo con un dragón rojo. Len viste de kimono rojo con flamas azul cielo. Keiichi viste de traje negro. Shouko de un simple vestido color rosa pastel. Hiroto viste de traje café oscuro. Shinobu de traje idéntico a Hiroto. Kazuki viste de traje verde. Ryotaro de traje negro con corbata roja. Mizue un sencillo vestido, estilo chino, en color rojo. Azuma viste de kimono morado.

-Kanazawa-sensei, ahora soy Tsukimori- le recordó Kahoko, haciendo puchero y entrando en compañía de su esposo.

-Lo siento, lo siento- se disculpó Hiroto al ver la expresión de Len.

-Kahoko-san, Len-kun, llegan tarde- dijo Shinobu, llevando de la mano a Amou Nami, vestida de un vestido con escote en forma de corazón de color dorado.

-Kaho-chan- Nami emocionada abraza a la pelirroja –Shinobu-senpai me explicó algunas cosas- sonrió –lamento haber dudado de ti todos estos años- se disculpa.

-Oh- Kahoko mira a Shinobu, confundida.

-Kahoko-san, ella es Amou Nami, o debería decir Ousaki Nami, mi esposa- dijo Shinobu, feliz.

-Oh- Kahoko comprendió.

-Espera- dijo Nami, alejándose de ella -¡¿No me reconociste?!- le gritó, fingiendo molestia.

-Nami-san cambió demasiado y solo he estado en contacto con Shouko-chan y Keiichi-kun- expresó, nerviosa.

-¡No lo puedo creer!- molesta, regresa al lado de Shinobu y se le pega.

-Nami querida- dijo Shinobu –trata de comprender que no fue sencillo el acoso por parte de las fans de Tsukimori-kun y tuvo que marcharse- le explica.

-¿Eh? Pero las fans de Yunoki-senpai también la acosaron- explica Nami –y que decir de sus guardaespaldas, la agredieron- expresó, molesta.

-¿Qué?- Azuma se sorprende, observando a la pelirroja.

-Nami-san- Kahoko le cubre la boca –disfruten la fiesta- nerviosa, se lleva a Nami a un par de metros.

Nami forcejea, liberando su boca –he de suponer por tu actitud que Yunoki-senpai nunca se enteró del acoso- suspiró, cansada –eso explica porque terminaste con Tsukimori-kun- suspiró, cansada.

-Len es mi esposo- recalcó segura de sí misma –puede y hace 10 años no le escogí de inmediato- explica –pero estos años ha sabido amarme a pesar de todo- sonrió, ampliamente –y te pido que no digas nada mas, el pasado es pasado- expresó.

-De acuerdo- cedió Nami –como sea- negó –felicidades por tu matrimonio- toca su vientre –muy pronto espero y tus hijos puedan jugar con mi bebé- sonrió, divertida.

-Claro que si- dijo Kahoko, feliz –estoy segura que Misa y Azuma disfrutaran el jugar con tus hijos- expresó, feliz.

-Ara… ¿Llamaste a uno de tus hijos como tu primer amor?- Nami se acerca a una Kahoko nerviosa.

-Len no se opuso- logró defenderse.

-Kaho-chan- dijo Kazuki, interrumpiendo la platica.

-Hihara-senpai- dijo Kahoko, observándolo.

Negó –ya no soy "Hihara"- negó –mi nombre es Yunoki Kazuki- sonrió, enseñando el anillo en el dedo anular –me casé con Miyabi y entre a la familia de Azuma- tosió, nervioso –Nami-chan, ¿puedes dejarme a solas con ella por un momento?- preguntó.

-Claro- dijo Nami, marchándose.

-¿Sucede algo, senpai?- pregunto Kahoko, sonriendo inocentemente.

-Si- hizo una reverencia -¡Lo siento!- se disculpa, sinceramente.

-¿Senpai?- Kahoko lo observa, confundida.

-En aquel entonces, por mi enojo simplemente desquite mi frustración contigo sin saber la historia detrás- se explica a sí mismo –me avergüenzo por mis acciones y es por ello que me disculpo contigo- levanta la mirada –Miyabi me explico las razones que tuviste para rechazar a Azuma y ahora no te culpo- expresó, con aires de tristeza.

-Senpai el pasado es pasado- dijo Kahoko, tratando de convencerlo.

-No Kaho-chan- negó Kazuki –el pasado no es pasado hasta que tu decides si es o no parte de tu pasado. Aún estas a tiempo de recapacitar tu decisión- le encara –Azuma no esta casado- le anuncia –solo esta comprometido con Ayane-san pero no es serio con ella, aún…- recibe un golpe de Miyabi en la boca.

-Suficiente Kazuki-san- cortó Miyabi, seria –Ayane-san ama a oniisama, es grosero referirse a sus sentimientos sin siquiera conocerle- mira a su esposo, enojada –además prometiste no decirle nada a Kahoko-san que peligre su matrimonio, ¡piensa antes de actuar, ¿no te lo dice obaasama a menudo, idiota?!- le golpea fuertemente, enviandole al suelo –perdona a Kazuki-san, Kahoko-san- le pidió –se preocupa mucho por oniisama- sonrió.

-No te preocupes, Miyabi-san- rio Kahoko, nerviosa –si me permiten, iré en busca de mi esposo- a paso rápido pero sin verse desesperada, huye del lugar.

-¿Sucede algo?- pregunta Len al verle con una expresión de terror.

-Nada- desvió la mirada, pálida.

-Kahoko- le reprende Len, ligeramente molesto.

-De acuerdo- cedió –pero en casa, ahora disfrutaremos de la fiesta- le observa, sonriendole –Len- se acerca a su oído, susurrándole –gracias por amarme- agradece de corazón.

-…- Len sonrió –y a ti gracias por escogerme- beso suavemente su mejilla, haciéndola sonrojar.

-¡Oigan pareja de tortolos, vengan a comer!- gritó Ryotaro, riendo de la expresión de molestia de Len.

Len suspiró, tomando de la mano a su esposa y guiándole a la mesa, en donde un banquete está servido. Si. Tal vez no es la típica historia de amor, en donde la chica se enamora de su primer amor, realiza su primer amor, realiza su sueño al lado de su primer amor y se casa con su primer amor, formando una familia. No. No es esa clase de historia. Porque si fuese esa clase de historia, ella no sería Tsukimori Kahoko sino Yunoki Kahoko. Y aquel par de gemelos que se encuentran al cuidado de Hamai Misa, no serían sus hijos, sino los hijos de Shouko y Len. No es la típica historia de amor, pero en definitiva no la cambiaría por nada ni por nadie. Después de todo, ellos son… "El romance del violín".

Fin.

Un oneshot un poco largo, pero finalizando en el punto justo de la historia. Una historia que demuestra que no siempre tienes una historia de amor tipo cuento de hadas con tu primer amor. Puede ser triste el final, pero lo trate de hacer más realista posible, considerando que hoy en día no te casas con la primera persona de la cual te enamoras. ¿Razón del final? Supongo que la cuarentena me está afectando un poco, no lo sé, simplemente quise hacer esta historia con este final, espero y les guste. Cualquier crítica es bienvenida, siempre y cuando sean respetuosos.

Firma: Shaoran Uchiha de Nikaido.