Capitulo Diez …

Sasuke observó a Kurama fumando un cigarrillo en la escalera de emergencias del hospital. No sabía mucho de él, más que era el hermano mayor de la difunta madre de su Naruto, y nada más. Se acercó a él, para tratar de conversar con él.

- Hola –

- Hola, Sasuke – Kurama observó como el Uchiha se sentaba a su lado – Cómo estás –

- No como quisiera – Apuntó hacia el hospital.

- Han sabido qué tipo de leucemia se trata –

- Si es leucemia linfoblástica aguda infantil tipo B – Recitó – No tengo idea de que se trata – Sasuke llevo las palmas de sus manos a su rostro, cansando, masajeando con fuerza su rostro – Solo que es menos peligrosa que otro tipo y que además podemos tratarlo con quimio mientras tanto para evitar que avance –

- Siento mucho por lo que están pasando –

- Gracias – Sonrió levemente – Naruto os necesita, son un gran apoyo en todo esto -

- Y tú qué harás –

- Yo tengo a Naruto, si él está bien, yo lo estaré – Dijo con seguridad

-Eso es bueno – Su teléfono sonó justo cuando Kurama iba a volver hablar – Disculpa tengo que atender esta llamada – Kurama se retiró dejando a Sasuke solo.

El Uchiha suspiró, su oportunidad se había perdido de saber si él estaba detrás de todas esas cartas que había recibido.

Estaba ansioso, había hecho los papeles de divorcio, y la renuncia de parental de los mellizos, estaban en trámites de ser aprobados, se sentía una rata pero era la única manera de sacar a Menma de ahí, había utilizado cada favor que alguien le debía, así como todas sus conexiones todo para liberarse de Menma.

Naruto estaba contándoles unas historias a sus hijos, para distraerlos un poco, como siempre estaba haciendo sus pantomimas haciéndolos reír. Dio unos giros para enfatizar un tornada, pero de la nada sintió un fuerte mareo se aferró rápidamente del piecero de la cama para no caerse.

- Izu – Llamó débil – Llama…a…pa…pá – Se desmayó cayendo al suelo haciendo gritar a los menores.

Izuna se bajó de la cama, para correr hacia donde estaba su papito, trató de hacerlo despertar pero lo hacía – Naru, no llores, iré pod papi – Le dijo a su hermanito al tiempo que limpiaba sus lágrimas y salía corriendo en busca de su padre.

Sasuke caminaba hacia la habitación de su hijo cuando vio a su pequeño Izuna correr hacía a él llorando.

- Izuna por qué lloras – Corrió a su lado preocupado que algo malo le pasara a Naru.

- Es papito – Respondió limpiando con sus manitas sus ojos llorosos – No despierta –

El Uchiha tomó a su hijo en brazos y corrió hacia donde estaba el amor de su vida – Naruto – Gritó al verlo en el suelo, salió de nuevo hacía el pasillo – Ayuda por favor – Gritó a unas enfermeras – Mi amor – Llamó con cuidado, no quiso moverlo, era mejor que las enfermeras le ayudasen, ellas llegaron en cosa de segundos, asistiendo al rubio – Tranquilos papito estará bien – Tranquilizó a los pequeños que lloraban.

Las enfermeras comenzaron a ayudar al doncel, hasta que hicieron que despertase, lo ayudaron a recostarse en la otra cama que había en la habitación, hasta que llego un médico a revisarlo, le hizo preguntas y luego tomó una muestra de sangre solo por protocolo. El galeno le aseguro a la familia que todo estaba bien con Naruto, que lo más seguro había sido una baja de presión por todo lo que estaba sucediendo que descansara por ese día.

Naruto pasó ese día siendo mimado por su esposo y sus hijos, incluso Naru estaba preocupado por él, la verdad era que estaba cansado, y los nervios lo tenían mal, la angustia de ver a su pequeño sufrir; el mentir; no saber dónde diablos estaba metido Menma y eso era lo otro tenía que decirle la verdad a Sasuke, pero cómo hacerlo viviendo ese delicado momento, tampoco quería separarse de los niños.

Durmió entre sobresaltos esa noche, esa mañana ni siquiera fue capaz de probar bocado, necesitaba quitar esa sensación de hormigueo en su piel como de escalofríos, sentía que manos invisibles levantaban su alma desde los hombros y la dejaban caer.

Trató de levantarse de su asiento pero inmediatamente sus piernas fallaron, cosa que no paso desapercibida por el oncólogo de Naru, Orochimaru Hebi, el hombre extremadamente pálido y cabellos largos negros miró con detención a Naruto.

- Enfermera, llame a psiquiatría por favor – Dijo con su voz aguda y rasposa – Naruto-San por favor acompáñeme – Vio como el doncel lo miraba con precaución ya que temía caminar, así que fue junto a él para llevarlo afuera – Naru necesito hablar con tu papi un momento, te quedaras con la linda enfermera –

- Oki – El niño sonrió, ese día no se sentía mal.

- Dígame doctor pasa algo con Naru –

- No, con él nada, pero sí contigo, acaso no te das cuenta que estás teniendo un ataque de ansiedad, de verdad estoy asombrado de cómo lo controlas – Ayudó a Naruto a sentarse en la silla – Pero debes liberarlo, porque te harás más mal que bien, ¿Ya no estás en tratamiento? –

- Cómo – El Namikaze se abrazó a sí mismo tratando de evitar que las sensaciones que lo embargaban no se apoderaban de él.

- Bueno eres un suicida, debes estar con un tratamiento – Explicó apuntando a sus brazos – Y fuiste lo suficientemente temerario para cortar en vertical, apenas y te salvaste verdad –

- Estuve en coma unos días, fue inducido, mi padre me encontró, él sabe algo de primeros auxilios así que contuvo la hemorragia hasta que llegó la ambulancia, no recuerdo mucho – Contestó tiritando.

- Dejaste tu tratamiento –

- No, es solo que no lo he ido a ver-ttebayo –

- eso es lo mismo, mire tiene un hijo con leucemia, es pequeño y necesita de usted, además tiene otro pequeño que necesita de usted, y lamentablemente no se puede dividir en dos, además de todas las cosas que debe hacer, tiene que tomarse un segundo para usted –

- Disculpen – Kabuto el médico general que había atendido a Naruto el día anterior – Señor Uchiha tengo los resultados de su examen de sangre – Le tendió el sobre al rubio, que lo miró desconcertado con sus grandes ojos azules – No lo quiere tomar –

- ¿Son malas noticias? –

- Es mejor que vea los resultados –

Sasuke estaba leyendo los resultados de ADN que había hecho para ver la compatibilidad de sus hijos con Naruto, dejó el papel sobre la mesa, sus manos fueron a su cabeza tratando de asimilar todo aquello.

Se levantó luego de unos minutos en la misma posición, tomó nuevamente el papel con el resultado del ADN, lo guardo en el bolsito interno de su chaqueta, aún tratando de asimilar todo aquello.

Su teléfono intervino la tormenta de pensamientos, enarcó una ceja al ver quién le llamaba, pensó un momento antes de tomar la llamada, soltando un gruñido contestó.

- Qué demonios quieres Sakura – No tenía tiempo para perderlo con ella.

- Por favor ayúdame – La mujer sollozaba y se quejaba de dolor

- Qué pasó –

- Menma, fue Menma –

- Mi esposo está en el hospital con nuestros hijos – Irritado iba a cortar la llamada.

- No, ese…es Naruto…No Menma – Gritó desesperada – Ayúdame –

- Dónde estás –

- En mi casa –

- Voy para allá – Sin más cortó y volvió a marcar – Itachi necesito que me acompañes…

Itachi se encontró con Sasuke en la casa de Sakura, iba acompañado de Deidara, estaban juntos y no podía ni quería separarse de su novio, además para ver a esa chica era mejor entre más personas.

La casa de Sakura tenía la puerta abierta, entraron los tres en silencios habían cosas rotas por doquier, había habido una pelea, se apresuraron a buscar a la mujer.

Deidara la encontró en lo que parecía la habitación de ella, que parecía la escena de un crimen, la chica estaba toda golpeada y desnuda apenas consciente en el suelo, corrió hacía ella.

- Itachi llama a la policía – Gritó – Hey qué pasó –

- Tu hermano – Sakura le dijo casi sin voz, el dolor estaba nublando su consciencia.

- Menma estuvo aquí –

- No, mandó a algunos de sus perros, no llamen a la policía por favor – Su rostro estaba golpeado y on cortes apenas podía hablar, y las lagrimas corrían – Fue mi culpa, no debí ir contra sus ordenes, él está en Norteamérica… Por favor solo llévenme a un médico –

- Por supuesto – Deidara miró a los hermanos que miraban desde lejos. Sasuke se movió primero buscando algo para cubrir el cuerpo de la chica, le pasó una manta al rubio que la cubrió – No sé si sea buena idea moverte, creo que deberíamos llamar una ambulancia –

- No, ellos harán preguntas –

- No, no lo harán – Itachi marcó – Hola Kizame, necesito un favor puedes enviar una unidad en una ambulancia –

- Mi hermano es bombero – Sasuke le dijo a Sakura – Así que tranquila, no te vayas a dormir –

- Lo que tiene que suceder para que seas bueno conmigo – Dijo llorando – Lo siento, Menma tiene algo contra mí, por eso te molestaba tanto, aún así realmente me gustas, pero lamento todo –

- Tranquila, Menma tiene que pagar por todo lo que hace en algún momento – Sasuke dijo muy consciente – Tengo que llamar a Madara esto es muy grande para poder manejarlo solo nosotros – Tomó su teléfono y marco a su tío – Mantenla despierta hasta que lleguen los paramédicos – Le pidió a su cuñado saliendo de ahí.

- Cómo te involucraste con él – Deidara pensó que lo mejor era hacerla hablar.

- Él sabe algo de mí, lo suficiente para mandarme a la cárcel el resto de mi vida – Habló con dificultad – Menma siempre sabe cómo encontrar los puntos débiles de alguien, él conocía los míos y aprovecho eso para hacer la vida de Sasuke y la mía cuadritos – Sollozó adolorida – Desfiguró mi cara verdad, no he querido llevar mis manos hacía él por miedo –

- No te preocupes por eso en este minuto, tu vida es lo más importante – Deidara le dijo con pasividad – Hizo lo mismo conmigo, pero en mi espalda, tatuó su nombre en ella, él es malo –

- Supongo que de buenos vientres salen malos hijos –

La ambulancia con los paramédicos llegó, inmediatamente asistieron a Sakura, Deidara se fue con ella para acompañarla, mientras que Itachi y Sasuke viajaron rumbo al hospital en sus respectivos automóviles.

Sasuke informó a su tío de lo que estaba pasando con Sakura, y entre palabras cruzadas le dijo que sabía la verdad, pero que primero hablaría con Naruto de ello y luego con él. La hora de la verdad había llegado, debía enfrentar aquello que estaba aplazando, no solo era porque esperaba que Naruto le dijera algo, de hecho eso fue una mentira que le dio a Itachi.

Tenía miedo, estaba aterrado, porque una vez que hablaran sobre la verdad, tendría que dar explicaciones, él no estaba libre de pecados, él confundió a Menma por Naruto, era su pecado, y cuando supo la verdad no lo buscó, cuando debió hacerlo.

Naruto camina en círculos afuera de la habitación de Naru, quien era cuidado por su abuela Mikoto, Izuna aún no llegaba había pasado la noche en casa de Madara, junto a su padre Minato, Sai y Gaara, iba a venir más tarde su padre con el pequeño, porque necesitaba mucho tiempo para hablar con Sasuke.

Si horas antes estaba nervioso, ahora estaba histérico más que eso, todo se iba a derrumbar, porque no podía seguir mintiendo, estaba cansado de hacerlo, temía no poder tener más tiempo con sus pequeños sobrinos, que para él ya eran sus hijos, no sabía que era más doloroso si separarse de ellos o del propio Sasuke.

- Naruto – Sasuke llamó a su esposo, Sakura estaba siendo atendida por los médicos, y tardarían en poder hablar con ella, por eso decidió ir a ver a su hijo, además debía hablar con Naruto, aunque no quisiera, honestamente era lo último que deseaba.

Con paso firme caminó hacia Naruto, quien estaba metido en su propio mundo, sonrió, era imposible no hacerlo, Naruto le daba tranquilidad y felicidad, verlo cada día era su momento perfecto del día aún si todo se estaba desmoronando en ella.

No podía perderlo otra vez y con ese pensamiento, llegó hasta él, Naruto le sonrió al verlo, parecía nervioso, quizás por todo lo que estaba pasando.

- Hola usuratonkachi – Susurró tomándolo de la cintura para besarlo con esa pasión que solo ese chico le despertaba.

Ambos se sumergieron en un beso de necesidad y amor, ambos con miedo de perder al otro y la caricia intima lo demostraba, cada uno podía percibir que algo estaba mal con el otro. Naruto se abrazo a Sasuke sin ganas de separarse a pesar del aire le faltara, no quería alejarse de él. Sasuke intensifico el beso su lengua danzaba dentro de la boca de Naruto, el menor seguía esa danza con placer y ternura.

Se separaron luego de minutos sonriéndose con cariño, Naruto se abrazó al amor de su vida, con necesidad, inspirando el aroma de Sasuke, una mezcla de granos de cafés y madera, era delicioso, cerró sus ojos y se dejó llevar por ese aroma delicioso.

- Hola maldito teme – Naruto dijo con burla – Sasuke tenemos que hablar –

- Sí, tenemos que hacerlo…

Menma miraba el vídeo que los tipos que contrató para amedrentar a Sakura le habían enviado por correo electrónico, moría de risa, pobre imbécil nunca debió llevarle la contra, ahora con el rostro desfigurado quería saber qué haría.

Sasori no estaba con él, tenía una sesión de fotos para un artículo, su novio lo había invitado a ser partícipe de aquello, pero no se podía permitir que le hicieran fotografías, así que dijo que lo esperaría en el costoso apartamento en el que estaban viviendo.

Quiso volver a Japón, pero Sasori se lo impidió, le dijo que no quería perderlo, que estaba enamorado de él, que quería hacer una vida a su lado, no podía creer eso, toda la vida siendo rechazado por todos, hasta por su familia todos preferían a Naruto no a él. Esta vez su hermano no estaba presente para arruinarlo.

Tenía que dejar de controlarlo todo, qué más daba que descubrieran la verdad, qué podía hacer, estaba un poquito loco esa vez pensando en volver, pero para qué, ya todo era un desmadre, además tenía una banda de criminales que por dinero harían lo que fuese, además a quién iban a culpar de aquello, obvio que a Naruto.

Rió satisfecho, Sasuke debería estar por perder la cabeza, quería ver su cara cuando supiese que lo engañó, que le arrebató el amor de su vida, que hizo de Naruto un desastre, un depresivo y suicida, monitoreó la vida de Naruto un tiempo, nunca pudo volver a ejercer, comenzó a trabajar en una empresa de eventos donde también estaban Deidara y Yahiko, que ganas de acabar con ellos, pensándolo bien debería hacerlo, sonrió pensando en hacer sufrir más a Naruto y a sus hermanos quien era la persona que más querían todos ese era su padre Minato.

Comenzó a textear a Shin, recordando que había otra cosa que debía tratar primero y eso era terminar con Sai, porque si Gaara no quería estar con él, no dejaría que fuese feliz con Nadie.

El acuse de mensaje recibido le llegó, mierda otro del imbécil que le estaba chantajeando.

"No te atrevas a dañar a alguien más o Sabaku No Gaara morirá, no me tientes Menma"

El doncel escribió la respuesta.

"No he hecho nada, y no me tientes tú, tócalo y te buscaré"

Espero unos segundos antes de la respuesta llegase.

"Lo de Sakura es tu obra, no te hagas el idiota, no te queda ese papel, y te hablo en serio, no quieres probarme, no puedes contra mí"

- Mierda, quién demonios es – Gritó furioso.

- Que pasa amor – Sasori había llegado minutos antes y quería espantarlo al verlo tan concentrado, pero no pensó verlo así.

- Sasori, hola – Sonrió al pelirrojo – Lo siento problemas en Japón, era por lo que debía regresar -

- Aún piensas en ir a Japón –

- Sip – Dijo levantándose e ir junto a Sasori – Vamos junto a Japón – Lo besó tiernamente – Vamos –

- Sabes que no puedo ir a Japón Bebé –

- Claro que podemos ir, hice una reservación en Japón Fusión para esta noche – Dijo pícaramente – Me apetece comer comida japonesa entre tanta comida occidental –

Sasori comenzó a reír divertido, por un momento su doncel lo había preocupado, no quería volver a Japón, por tantas razones, la principal era por el mismo Menma, realmente comenzaba a quererlo, no se cansaba de su cuerpo, ni de su humor, sabía perfectamente que era peligroso, pero también tenía sus momentos de cariño, como cuando le hacía el desayuno y bailaba, también lo hacía reír, solo tuvo la mala suerte de desarrollar un complejo de inferioridad por su hermano. Quería ayudarlo, quería salvarlo antes de que fuese tarde, ya sabía lo que le había hecho a la chica, su jefe se lo había dicho, tenía que controlarlo, más. La pregunta era: ¿Podría cambiarlo?

- Entonces vamos por comida deliciosa – Le sonrió con amor a su pareja – Aunque si quiero comer algo japonés, podría comerte a ti –

- Basta de querer devorarme a cada rato – Sonrió alegremente porque amaba sentirse tan deseado.

- Vamos no es cómo que no te guste ser devorado – Mordió el cuello de su doncel.

- No me tientes por favor, solo vamos a comer y luego no sé dejasmolo al hacer –

- Vaya mi doncel controlador quiere soltar las riendas del control, me gusta cada vez más, vamos, antes que cambies de parecer – Lo tomó de la mano y apuró sus pasos para salir de ahí para cenar.

Sakura estaba ingresada en una sala privada, lloraba, el cirujano plástico le había dicho que sería difícil que su rostro quedara sin cicatrices porque los cortes habían sido hechos con una hoja aserruchada. Maldito Menma por qué le tenía que haber hecho eso, no solo la golpearon, la violaron y la desfiguraron, todo aquello para castigarla por revelarse, juraba ante el cielo y el infierno que mataría a ese maldito hijo de putas.

- Hola, espero no molestar –

- Hola, quién eres –

- Soy un amigo, con eso basta, sé que Menma tiene algo para amenazarte, me gustaría saber qué es, es para encontrarlo y evitar que te siga extorsionando, seguramente su jugada es hacer responsable a Naruto de lo que te paso –

- Puede ser, perdón pero no quiero hablar ahora –

- Es entendible, pero Sakura, debo decirte esto, no hay nadie que te pueda proteger como nosotros, los únicos qué podemos contra Menma, y realmente nos justaría que confiaras en nosotros y nos ayúdanos a protegerte –

- Menma no tiene puntos débiles –

- Oh por favor, por supuesto que los tiene, sabes él no es tan inteligente como crees, y por supuesto que tiene puntos débiles –

- Cómo lo sabes –

- Crecí al lado de Menma, sé muy bien cuáles son sus puntos de presión –

- Quién eres –

- Te lo dije alguien que te puede ayudar a vengarte, sé que lo quieres –

Naruto no sabía cómo comenzar hablar, había pedido tanto a su padre como a Mikoto que se quedaran en el hospital, porque necesitaban tratar algo con Sasuke y no sabían cuánto se iban a demorar.

Sasuke estaba igual quería hablar pero no quería tener esa conversación, aún así tenía que decirlo, pero quería saber qué tenía que decirle Naruto, parecía muy nervioso.

- Dobe qué me tienes que decir –

- Hoy me entregaron el resultado del examen de sangre que me hicieron por desmayarme –

- ¿Estás enfermo? – Se preocupo de inmediato, no soportaría que su Naruto lo estuviese.

- No, tranquilo – Le sonrió débilmente tratando de calmarlo – Estoy en gravidez – Reveló comenzando de nuevo con esa sensación de antes – Tengo cita con el tocólogo mañana –

- Pero eso es maravilloso, tendremos un bebito – Lo abrazó y besó – No estás feliz por aquello –

- Claro que sí lo estoy –

Sasuke lo miró parecía incomodo por algo y no sabía a qué se debía, pero no quería quemarse la cabeza pensando el por qué, lo mejor era hablar de inmediato – No lo pareces Naruto –

- Tengo miedo, tengo mucho miedo – Comenzó a llorar – La última vez no salió bien, y no quiero pasar por eso una vez más, menos con Naru así de enfermo –

- Pero eso es bueno, incluso el mismo Orochimaru nos propuso tener un hijo porque el cordón umbilical del bebé podrían servirle a Naru –

- Si pero eso solo vale si el bebé es hijo de ambos padres – Sollozó fuertemente, ya no podía hacer nada, no había vuelta atrás tenía que confesarle la verdad.

- Naruto – Mierda él iba a confesar

- Sasuke te he mentido, desde hace mucho, yo lo siento, pero en esta situación no puedo hacerlo –

- Mi amor por favor, tranquilízate no le hace bien al bebé pasar por tanto estrés – Lo tomó de la cintura y lo sentó en la cama.

- Por favor no me odies – Suplicó en llanto que no quería parar – No quiero perderte pero en serio lo siento, no sabía qué hacer, no debí mentirte –

- Nunca te odiaría, aún si mataras a alguien – Sintió que su ser se partía en dos al verlo tan mal.

- Eso dices ahora pero cuando sepas lo que tengo que decir, Menma y Naruto no somos la misma persona – Al fin lo había dicho, vio la cara de Sasuke no había cambiado nada de nada, pero no decía nada tampoco, quizás estaba congelado – Sasuke entiendes lo que dije –

- Sí – Respondió

- Entiendes que Menma y yo Naruto no somos la misma persona, Menma, él es… –

- Naruto lo sé, yo lo sé – No aguantó más de verlo así tan mal menos en su estado así que lo interrumpió.

- Qué, no Sasuke, cómo, cómo que lo sabes – Se levantó gritando.

- Sé que Menma y tú son personas diferente, sé que son gemelos, sé la verdad – Había llegado el momento de decir la verdad.

- No, qué – Naruto no lo podía procesar miro al hombre que amaba tratando de entender.

- Creo que serás tú quien no me quiera en su vida – Dijo con amargura – Sé que no eres Menma, cuando te vi la primera vez pensé que era algún juego perverso de Menma, siempre haciendo cosas para torturarme como lo de Sakura no había funcionado quizás quería castigarme por añorarte a ti y no a él. Entonces dijiste que tu nombre era Naruto, y lo supe eras el amor de mi vida, quería preguntarte qué hacías ahí, quería saber dónde estaba Menma, pero la verdad solo quería abrazarte hacerte mío –

Las lagrimas corrían como un riachuelo por las mejillas de Naruto, nunca se lo vino venir, que Sasuke supiese la verdad – Cuándo supiste la verdad – Se limpió las lágrimas y miró directamente a los ojos al Uchiha.

- Hace un año y medio, un tiempo me envía cartas, me entregó una foto de ustedes dos juntos, te busqué – Sasuke sonrió al recordarlo – Cuando te vi quería correr a abrazarte y besarte, pero no podía, supe por las cartas que habías tratado de matarte, supe lo que paso el día que diste a luz a nuestros hijos, tenía miedo de tantas cosas, las mismas que ahora, fui imbécil – El sonido de la cachetada sonó el lugar.

La mano del rubio aun temblaba luego de golpear el rostro de Sasuke, al fin esa ira que estaba reprimida salió a la luz, luego comenzó a golpear el pecho del Uchiha llorando y gritando. Sasuke lo dejó.

- Cómo pudiste, cómo pudiste confundirme con mi hermano – Aulló de dolor – Cómo no te diste cuenta, por qué mierda no investigaste, yo lo perdí todo, todo maldita sea –

- Menma te imitó tan bien, tan bien, solo mostro sus colores una vez que nos casamos, al principio no me quedo duda que eras tú, incluso decía tu muletilla, armo tan bien todo que no sospeché de él jamás, solo pensé que habías jugado conmigo y que sabías quién era yo, por como gastaba mi fortuna me convencí que eras un caza fortuna – Explicó recordando como Menma había llegado a él con el mismo cabello rubio desordenado una dulce sonrisa, haciendo lo mismo que Naruto había sido escalofriante hasta que comenzó a dejar el personaje atrás.

- Aún así maldita sea, no tienes idea por todo lo que he pasado –

- Lo sé, sé lo de nuestros bebés y de eso tenemos que hablar Naruto – Su voz era de suplica – Deidara dijo algo a Itachi que me hizo pensar –

- ¿Mi hermano? –

- Itachi descubrió la verdad, vino a verme para decirme lo que sucedía, al igual que tú no podía creer que yo lo supiera, ahora eso no viene al caso –

- Dios estoy molesto, y al mismo tiempo estoy aliviado, no quiero separarme de los pequeños y no quiero pasar mi gravidez solo, pero Sasuke me siento tan traicionado –

- Por esto no quería tener esta maldita conversación, pero sabía que te alejarías de mí – Lo tomó de las mano – No quiero, no puedo tenerte lejos de mí, siempre que estaba ahogado iba a buscarte, te miraba de lejos sonreír, bailar mientras comías tus chuches por la calle, quería ir a por ti pero Menma me tenía muy bien agarrado de las bolas. Iba a quitarme a los niños no podía permitir eso, te amo con locura, pero mis hijos son mi prioridad sin importar qué. Además Menma estaba enojado, porque en el momento que lo supe no lo toque otra vez, no podía, él no era tú –

- Pudiste hablarme –

- Sabes que eso no hubiese sido bueno para ninguno de los dos, tu jamás aceptarías ser mi amante, y terminaríamos siéndolo, porque lo que sentimos es pasión pura y dura por el otro. Yo no podría estar cerca de ti y no tocarte – Dijo tratando de explicar su razón – Además tenía miedo que Menma te hiciera algo, mira lo que paso con Sakura, y él bastante daño te hizo, podría haberte matado, además el responsable de esas cartas fue muy enfático que no te pusiese en peligro –

- Quién te manda cartas – Naruto se sintió curioso.

- Ni idea, pensé que tú podrías saber porque es alguien que hace mucho por ti – Respondió – Naruto por favor no me odies, no me dejes –

- Te odio por no decirme la verdad, y me odio por no poder dejarte porque te amo con locura insana, sé que soy una persona muy fuerte pero cuando se trata de ti estoy perdido – Aceptó con dolor – Tampoco quiero estar lejos de los niños, menos en mi estado, pero a pesar de todo soy el amante y cuando Menma regrese volverá a su sitio –

- Yo no lo creo Naruto, esta persona que manda las cartas, envió muchos papeles con la firma de Menma, ya tramité el divorció y la renuncia de paternidad hacia los niños y Naruto esa es otra cosas que debemos hablar sobre nuestros hijos –

- Sasuke yo no soy el padre de ellos, no el biológico aún así los amo, y quiero poder tener potestad sobre ellos – Se sentía aliviado de aquello, a pesar que una parte de él sabía que estaba mal hacer eso, aunque Menma fue el primero en engañar.

- Naruto, tu hermano Deidara dijo algo que hizo pensar, así que pedí que nos hicieran una prueba de paternidad a ambos –

- Por qué hiciste eso, tú definitivamente eres su padre junto a Menma –

Sasuke sacó el papel que horas antes había guardado en su chaqueta – Tienes que leer esto por ti mismo – Se lo pasó ante la curiosidad de Naruto, vio como el rostro del rubio cambiaba de una de suspicacia a sorpresa y luego a desesperación, lo abrazó de inmediato escuchando su desgarrador llanto, se preocupo por aquello su amor estaba en gravidez y estaba bajo demasiado estrés.

- No, no, no, no – Naruto lloraba desconsolado – Mis hijos murieron, mis hijos murieron – Gritó desesperado.

- No Naruto, tus hijos son Naru e Izuna, Menma te los arrebató.

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