Capítulo Uno … Nuevo Hogar

La música de Nirvana, específicamente Come As Your Are, resonaba de los audífonos de Namikaze Naruto de diecisiete años, de carácter alguna vez alegre y explosivo, ahora era solo silencio y pasividad, de cabellos rubios de facciones suaves y un tanto aniñadas, de añiles ojos azules, con cicatrices en el rostro de un pasado que quería olvidar.

Trataba de obviar la pelea que sus padres estaban teniendo de nueva cuenta en el automóvil camino a su nuevo hogar., lo único que hacía desde hace unos cuantos meses, estaba tan harto de ellas, algunas veces se "Le iban los ninjas para el monte" Como él decía cuando pensaba tonteras o se disipaba.

Desea tener un cuchillo en la mano y desde donde estaba, en el asiento trasero, levantarse un poco, agarrar del cabello a su madre y pasar el filo del cuchillo por el cuello níveo de su madre, así al fin tener silencio, mientras la sangre corría a chorros. Era una pena no tener un cuchillo cerca, pero luego pensó en su padre que del susto podría hacerlos chocar, mejor lo dejaba para cuando se bajaran del automóvil.

A Naruto cualquier cosa le valía pensar si con eso podía bloquear los gritos de sus progenitores.

Quizás habría que explicar porqué sus padres estaban peleando, o por qué iban a un nuevo hogar todo se debía a él, Naruto. Ellos eran millonarios, inmensamente ricos, su abuelo paterno estadounidense era dueño de una petrolera había encontrado oro negro a temprana edad y se convirtió en un gigante de la industria; Su madre por su parte era japonesa y venía también de una familia poderosa dueña de navieras que operaban a lo largo del mundo.

Ellos vivían en Estados Unidos, Naruto creció entre la seda y el oro, a pesar de eso no era mimado, tampoco tuvo una mala niñez, sus padres le querían mucho y ellos se amaban, o eso pensaba.

Pero no todo era lo que parece, vivía en un mundo de mentira. Cómo lo descubrió de la siguiente manera:

Su padre era gay, solo se había casado con su madre por obligación, tenía un amante, su asistente; su madre tenía un amante también. Cosa que Naruto siempre ignoró, sus padres tenían amoríos ambos eran muy discreto por él, para no hacerle daño, de solo pensarlo le daban ganas de reír.

El, abuelo paterno de Naruto no estaba muy feliz con solo tener un nieto por lo cual pidió, no, mejor dicho exigió (Porque ese hombre solo sabía ordenar) Otro nieto. Sus padres tuvieron que acceder hacerlo, sin ganas ni ánimos de tener otro hijo, pero accedieron porque ante su Hijo, ellos eran uno mamones cobardes.

En tanto él, Naruto vivía la vida como cualquier chico de quince años con dinero y sin preocupaciones, como hacer planes para la fiesta de dieciséis años, lo más difícil era elegir alguna guapa acompañante y de qué marca y color quería el coche que le iban a regalar. La fiesta que fue grandiosa, llena hermosos recuerdos, si no fuera por lo que sucedió después.

Días después su mundo directamente se fue al averno fue secuestrado, iba de vuelta de la preparatoria cuando el automóvil donde iba fue interceptado, a punta de cañones y matando al guarda espalda, se lo llevaron atándoles las manos y con una capucha en la cabeza.

Lo llevaron a rastras a un lugar húmedo y mal oliente, le sacaron toda la ropa y accesorios, lo manguerearon con agua heladísima, para luego vestirlo, sintió un piquete en su brazo y no supo mucho más. Cuando despertó estaba en una cama esposado de piernas y manos, con los ojos vendados, y amordazado, donde estuvo días, una vez al día era levantado para que fuese hacer sus necesidades básicas y de nuevo a la cama, le daban comida a través de una jeringa como si fuese un bebé.

Su sentido de la audición se agudizó por los días que llevaba encerrado ahí, trató de llevar la cuenta, pero entre que lo hacían dormir a fuerzas, no sabía si era de día o de noche, ni si despertaba de mañana, tarde o noche. Por lo cual era fácil escuchar las peleas histéricas de sus secuestradores porque sus padres no pagaban el rescate.

A pesar de haber amenazado a sus padres con cortar partes de él, si no pagaban, de haberlo golpeado y luego filmado con fuertes luces que lo encandilaron por los días que estuvo vendando, aún así no pegaban el rescate, temía que los secuestradores lo mataran, le costaba comprender por qué sus padres no pagaban la cantidad de dinero que le pedían.

No sabía cuántos habían sido sus secuestradores, pronto lo descubrió, cuando uno de ellos frustrado por lo mal que estaba saliendo todo. La tomó con él porque su familia no pagaba el maldito rescate, lo golpeó hasta casi dejarlo muerto, lo violó, y lo repitió, unas cuantas veces. Luego se unió otro y un tercero, aún no podía recordar todo con detalle y prefería que fuese así por mucho tiempo.

Vivió en nebulosa, solo podía recordar sus gritos pidiendo que se detuvieran y lo que vino después que fue peor que todo lo vivido hasta ese momento.

Perdió la noción del tiempo, del dolor y hasta la voz. Después hacer todo lo que quisieron con él, incluido tres cortes en horizontal en cada mejilla de recuerdo, lo fueron a enterrar vivo a una tumba en medio de un bosque nativo, le dieron una linterna, algunas barras energéticas, botellas de agua y un galón de oxigeno le enseñaron como usarlo.

Naruto aún todo golpeado y sucio fue forzado a meterse al cajón de madera con algunos orificios, sin poder comprender del todo lo que estaban haciendo, su cabeza aún dañada por los continuos golpes.

Se desesperó más que con la misma violación al darse cuenta que lo iban a enterrar vivo, con cada clavo que clavaban, iba desapareciendo cada pedacito de esperanza, en su féretro lo hacía gritar desesperado, se rompió algunas uñas de las desesperación.

Lo único que se preguntaba por qué, si sus padres, sus abuelos, su puta y maldita familia, estaban podridos en dinero y no pagaron el maldito rescate.

Cuando al fin lo encontraron, ya el daño estaba hecho, su madre perdió el bebé por la desesperación de no saber de su hijo y porque sabía que fue su propio amante quién había ideado el plan. Minato, por su lado se había peleado con su abuelo porque éste se había negado a liberar los fondos para su rescate, al punto de que Minato lo golpeó y se auto desheredo, mandando a la mierda todo lo que el viejo había construido ante al sorpresa del viejo.

Y él, Naruto tuvo que estar meses internado para recuperarse pero ya nunca fue quien había sido en el pasado, ese a quién sus padres quería de vuelta, pero él, Naruto, lo sabia eso nunca iba a pasar.

Ese niño había quedado enterrado en el bosque de árboles nativos...

Si se preguntan por qué Kushina Uzumaki la madre de Naruto no pagó el rescate, fue porque no quería que su familia supiese sobre el secuestro de su hijo, además era 12 millones de dólares lo que los secuestradores exigían para liberar a Naruto, era una cuantiosa suma que se iba a notar si lo sacaba de su familia, además la idea de su amante era sacárselos a la familia de Minato, ella aun guardaba el secreto de saber del plan, estaba metida hasta el fondo de mierda, si decía algo iba caer presa.

Lo que ella no podía saber era que Naruto ya lo sabía sus propios secuestradores se lo revelaron, entre burlas y risotadas mientras lo orinaban, algo que el rubio jamás iba poder sacar de su mente.

El no querer sacar ella el dinero le valió un duro encontrón de palabras con Minato y el odio y desprecio absoluto de Naruto.

Naruto odiaba a su madre, a toda su maldita familia, a excepción de Minato, supo que su padre hizo todo para poder encontrarlo, incluso pedir créditos, que todos se negaron a darle por miedo al padre de éste, por eso aún lo respetaba y amada.

Minato quiso divorciarse inmediatamente de Kushina pero fue imposible porque la familia de ésta le amenazó que de hacerlo iban hacer su vida aún más miserable y que jamás volvería a ver a Naruto. Además la familia Uzumaki los obligó a ir a vivir a Japón.

Minato jugó bien sus cartas esta vez y aceptó hacerlo, siempre y cuando fuese donde él eligiese, sino podrían ver el retrato de su esposa en todas las revistas de chismes del mundo.

Ellos aceptaron, pensando que Minato hablaba de la casa que iba a elegir o el barrio, pero sorprendió a todos cuando les dijo que no iban a vivir en Tokio, donde residía toda la familia de Kushina, sino que en las Islas de Okinawa, en Ogimi para ser exacto, compraron la casa más grande, a insistencia de Kushina, muy antigua de estilo tradicional que fue renovada a sus necesidades, cosa que molesto a varios lugareños, diciendo que esa casa era una de los hogares de los descendientes de los hijos de la diosa amamikyu creadora de las islas de Okinawa y el dios Shierikyu, aún a pesar de las quejas Kushina hizo lo que quiso por estar molesta con la decisión de Minato.

Por eso Naruto estaba con el volumen a más no poder, porque no quería oírles gritar, su madre estaba furiosa, porque las Islas de Okinawa era muy distinto el estilo de vida y cultura que Japón, Ogimi era el lugar donde estaban los viejitos más longevo del mundo, no había muchos jóvenes o muchos adultos de la edad de sus padres.

El chico no lo decía pero estaba conforme con la decisión, quería paz y ahí lo iba tener.

Miró por la ventana hacia el exterior, tratando de no pensar en matar a su mamá.

Pasaban por un puente cuando le vio, un joven que iba en bicicleta en misma dirección que él, como era un puente viejo iban a mínima velocidad por lo cual iban casi juntos, El chico parecía como de su edad, de cabello negro con tonos azules, ojos ébanos, de piel pálida, vestido con uniforme de preparatoria japonesa, tan icónica para todo el resto del mundo, camisa blanca y pantalones negros.

Naruto, no pudo dejar de mirarlo y éste también le miraba fijamente, saliendo del puente el automóvil tomó más velocidad dejando atrás al ciclista, Naruto giró la cabeza para seguir mirándolo, no supo por qué pero no podía dejar de hacerlo, como si una parte de él conociese a ese chico, sintió melancolía al verlo y por esa razón no podía dejar de hacerlo.

Minato miro a su hijo por el retrovisor, sonrió a pesar del enojo para con Kushina, su hijo prestaba atención a alguien eso era algo que ya no pasaba, Naruto vivía como zombi, no, ni siquiera un zombi al menos ellos vivían para alimentarse, su hijito no quería ni comer, solo dormir y dormir.

Al llegar a su nuevo hogar, donde sus cosas ya estaban, Naruto miró estaba todo rodeado de vegetación era una casa tradicional grande, sintió un leve escalofríos algo no le gustó, pero bueno lo dejo pasar, era la vibra de toda casa vieja. Se sacó los audífonos, podía escuchar el sonido de las ramas de los arboles, del mar, el aire era casi dulce, miro todo a su alrededor, casi todo lo que les rodeaba era una hermosa y abundante vegetación, había otra casa a metros de la suya también de estilo tradicional quizás un poco más pequeña, se atrevió a deducir.

- Te gusta el lugar, cuando era joven viaje Okinawa y me enamoré de Ogimi, pensé que te gustaría, además hay mucho mar podrías hacer surf o lo que tu quisieras - Minato le dijo a Naruto con optimismo.

- No está mal, puede que me guste - Contesto un poco ido, viendo todo a su alrededor.

- Si me preguntan creo que es un grave error venir a vivir acá, no tiene todas las comodidades que Tokio tiene - Se quejó la única mujer presente.

-Entre menos gente mejor para mí- Le dijo mordaz.

Naruto estaba de acuerdo con la elección a pesar de que varias islas tenían muchos habitantes, también era conocido que Okinawa era muy tranquila y los habitantes llevaban vidas pacificas.

Kushina miró a su hijo soltando un suspiro no quedaría más que aceptar la decisión si ya estaba ahí. Además le debía a Naruto demasiado como para llevarle la contra si a él le gustaba el maldito lugar, no había mucho más que aceptarlo, adaptarse y tratar de vivir lo más pacíficamente posible.

- Buenas tardes - La familia fueron interrumpidos por el mismo chico que iba en bicicleta, quien les saluda con una sonrisa cortes - Soy Uchiha Sasuke a partir de hoy seré su vecino, vivo ahí - Apuntó a la otra casa tradicional.

- Hola, mucho gusto, Minato Namikaze - Acepto la mano del muchacho - Ella es mi esposa Kushina y él es mi hijo Naruto -

Sasuke saludo primero a Kushina para luego girarse y con la intención de saludar a Naruto apretando su mano, pero el rubio dio un paso hacia atrás y de una distancia prudente le hizo una seña con la mano en forma de saludo, Sasuke le miró con incertidumbre, y luego le contestó de la misma manera, haciendo que el rubio esbozara una leve sonrisa.

- Un gusto conocerte Naruto, mi tío me dijo que ibas a ir a la misma preparatoria que yo, si lo deseas podemos ir juntos cuando comiences a asistir seremos compañeros de clase - Le dijo sin dejar de mirarlo con intensidad.

- No lo creo, pero gracias - Dijo incomodo, dejando de mirar directamente a sus ojos, un poco contrariado por como lo miraba el chico y sin dejar de sentir esa melancolía.

- Bien los dejaré para que puedan instalarse - Sasuke dijo un poco aturdido de que sus buenos modales y su ofrecimiento no fuesen aceptado por el rubio, no parecía una persona engreída, hay había más - Lo que sea que necesiten pueden pedirnos ayuda - Les sonrió encantadoramente a todos tomo su bicicleta para ir a su hogar - Aaah antes de irme- Hurgó en su mochila, hasta encontrar una pequeña figurilla de un Shisa animal mitológico mitad león y perro con el hocico abierto, estaba hecho de cerámico en varios tonos naranjos y rojos se lo extendió al rubio menor que lo tomó, evitando el contacto físico - Es un talismán de protección, nunca está demás -

- Gracias - Naruto observo la pequeña figurilla que tenía un cordón negro de caucho que podía usarlo como gargantilla y junto al Shisa había un péndulo de un cristal celeste muy bonito -Y el cristal es para las malas energías - Dedujo un tanto divertido, porque él no creía en esas cosas.

- No -Contestó serio Sasuke colocando incomodo al rubio pero luego agregó más desenfadado - Es solo de bonito, va con el tono de tus ojos, úsalo en todo momento - Aconsejó

- Gracias por el regalo -Kushina le miró un poco incomoda desde el incidente con su hijo no le gustaba que ningún hombre se le acercase mucho - Pero en este lugar dudo que pase algo, hasta sería algo pintoresco si viéramos un dragón mitológico acechar la aldea, pero seguro que hasta los fantasmas deben ser aburridos y... - La risa estridente de Sasuke la hizo callar.

-Señora disculpe, pero usted no tiene idea - Refutó el Uchiha – En fin me voy para que se acomoden y Bienvenidos a Okinawa -

Dejó a la familia en la incertidumbre por su último comentario lo vieron marchar a su hogar.

Sasuke con solo ingresa a su propio hogar fue abordado por su Tío Madara Uchiha, alto de cabellos negros y ojos en ese momento carmesíes de cuerpo ejercitado de músculos marcados de casi un metro noventa.

- Qué tal los nuevos vecinos - Inquirió secretamente curioso, vio a la familia desde la ventana, se interesó bastante el rubio que parecía ser el líder familiar.

- Interesantes - Sasuke respondió serio.

- Qué tan interesantes -Para Madara eso abarcaba mucho quizás demasiado, Sasuke nunca decía eso.

- Demasiado, por dónde empiezo por el padre o por el hijo - Volvió a contestar.

- La mujer- Madara no era de muchas palabras.

-Insignificante, pero ya sabes con una mujer nunca se sabe -Haciendo reír al mayor.

- Hablas desde la experiencia - Lo molestó.

- Sí, además se nota demasiado que la relación es tensa entre ellos, me pregunto que habrá pasado, para que vinieran a vivir a este lugar - Estaba curioso algo que lo sorprendía bastante, quizás en mucho tiempo.

-Crees que sobrevivirán en esa casa - Madara miró por la ventana aún a la familia que estaban bajando cosas del automóvil.

- No - Contestó tajante Sasuke - Dudo que sobrevivan a ella mucho tiempo, más con el amuleto - El Uchiha sonrió con perversidad y agregó - Pero eso es lo que necesito, que ellos mueran...