Capítulo Uno … Encontronazo

La historia de su vida, era muy simple, nació un 10 de octubre, y tres meses después fue abandonado a las afuera de Urgencias de un hospital de pueblo con una nota que solo decía "NO PUEDO MÁS", fue atendido por unos meses en el hospital para después ingresar a un orfanato donde pasó sus primeros dieciséis años de vida, hasta que escapo harto de la ley del más fuerte, y de las monjas, malditas monjas fanáticas religiosas que para ellos todo era pecado, pero hacían la vista gorda a toda la violencia física y sexual que había ahí.

Vivió unos meses en la calle como indigente, hasta que cayó como imbécil en la sonrisa de una mujer que parecía buena, le dio comida, un techo, y educación, hasta que remató su virginidad, para luego hacerlo un esclavo sexual 24/7 por el resto de su vida o eso pensó hasta que un hombre lo compró de tiempo completo obsesionado por su condición de Doncel, algo muy inusual y cuando se enteró se volvió loco, pago una cantidad indecente de dinero.

A pesar de ser un hombre casado, pasaba días con él en un lujoso departamento, donde lo sometía horas de sexo duro, con la sola intención de embarazarlo, y cada día se ponía más furioso y violento porque no quedaba a pesar de todo, así que no solo sufría de violencia sexual sino también física, de lo mismo que escapo una vez del orfanato, odiaba su vida.

Para Lǎowài Naruto simplemente odiaba su existencia, ni siquiera sabía porque estaba vivo, ser usado como si fuese una muñeca.

Tenía solo veinte años recién cumplidos, le tentaba la idea de acabar con su vida, bailaba con la muerte hace mucho tiempo, se encontraba en esa gran bañera que parecía una piscina, se hundió en ella, pensando seriamente en hoy acabar con ese coqueteo con la muerte, hacer realidad su cita con ella, acabar con todo eso ya.

Naruto miro a través del agua el techo que estaba ridículamente pintando como un vitral antiguo de la Atlántida, siempre pensó que el suicidio era como una granada que destruía todo a su paso, a una familia completa, sumergiéndolos en desesperación, en dolor en un millar de preguntas por qué ese ser querido hizo lo que hizo, eso podía despedazar a cualquier familia, claro que eso ocurría con personas que eran amadas, él no lo era, solo al maldito de Sora le importaría su muerte, por el dinero, el tiempo invertido y gastado inútilmente por un maldito doncel infértil.

Terminó cerrando sus añiles ojos azules, sentía su cuerpo revolucionado, soltó el último aire que tenía guardado, a pesar que sus pulmones gritaban por la falta de aire, apretó fuertemente sus puños, tenía sus brazos cruzados sobre su torso, sus piernas se movieron exigiendo aire, pero sus ganas de cegar su vida era más fuerte que la necesidad básica de obtener oxigeno, solo tenía que dejar de luchar y todo sería como lo que sus ojos veían al estar cerrado solo oscuridad…

Sora Furido* se preparaba un café en la cocina, mientras terminaba de arreglar su costosa corbata de seda italiana, sonrió había tenido una excelente noche y mañana gracias a su mascota, sí, Naruto era una mascota muy divertida con quien siempre estar, podía tener sexo rudo, golpearlo tratarlo como una basura y él no podía decir absolutamente nada, lo tenía completamente amansado, al principio fue un rudo animal que le dio pelea, pero ahora era solo una perrita domesticada para mover su cola por su amo y hacer todo sin rechistar.

La puerta se abrió estruendosamente golpeándose contra la pared, ingresando desde la entrada varios hombres de traje negro, Sora quedó completamente congelado cuando el último hombre entro, más alto que él, Sora media uno con setenta, y ese hombre medía casi uno con noventa, de cabello negro como la misma oscuridad muy diferente al suyo que era de un tono gris ceniza, su altura, su cabello y sus ojos igualmente negros como ébano, era un alfa, con solo verlo entrar cualquiera sabría que estaba hecho para gobernar sobre los demás, un maldito Uchiha, y no cualquiera el más peligroso de ellos, Sasuke Uchiha, era más joven que él, eso era verdad, pero lo que le faltaba en edad lo tenía en inteligencia, no por nada ya era un Ceo a sus veintiocho años de una de las empresas de tecnología más importante en el mundo, ese hombre era muy temido por todos, no tenía corazón.

Sasuke vio la cara de terror de Sora y sonrió confiado. Al principio se molestó con su tío Madara, y aceptada para sí mismo, que le tenía más miedo y respeto a él que a su propio padre, así que cuando pidió ver qué pasaba con Sora el esposo de la hija de Tekka el primo de Madara y su padre, dijo que sí, al principio lo encontró una verdadera molestia, pero cuando se dio cuenta que Sora estaba haciendo una gran malversación de fondos en una de las empresas de su familia, ya tenía toda su atención, ningún maldito ser humano iba hacer tonto a un Uchiha.

-Parece que has visto al mismo demonio-Dijo calmadamente tomando asiento el sofá de cuero del living-Lindo lugar me pregunto cómo lo pagaste- Observó como la cara de Sora pasaba por todos los colores – Entonces este es tu nidito de amor, espero que esa puta valga cada peso que nos robaste, porque no tienes idea cuánto te va a costar lo que hiciste-Se levantó al tiempo que le hacía un gesto a sus hombre-Hablando de eso donde está tu puta- Esperó por si el hombre que tenía frente a él decía algo pero no-Supongo entonces que tiene que estar en la habitación, ya sabes el único lugar para una zorra-

Sasuke camino con paso firme hacía la habitación principal, miró con asco la cama King con toda la ropa de cama revuelta, la puta no estaba ahí, seguramente estaba en el baño, abrió la puerta miro rápidamente la habitación y no la vio, estuvo a punto de salir de ahí hasta que sintió un leve chapoteo, sus ojos inmediatamente observaron la gran bañera, camino a ella, solo para quedarse congelado.

No era una mujer la amante de Sora, era un hombre, un hombre rubio, delgado, que estaba tratando de ahogarse en ese preciso instante a pesar del agua podía ver el cuerpo de ese chico lleno de cardenales. Fue solo un instante el chico rubio abrió sus ojos y ambos se miraron, el menor grito pero fue ahogado por el agua, asustado Naruto al ver a un hombre que jamás antes vio en ese lugar se asustó tanto que se levanto con rapidez de la bañera sin recordar que estaba desnudo.

Sasuke en sus veintiocho años jamás había deseado a un hombre en su vida, pero en ese momento lo hacía, maldijo sus propias palabras, podía comprender en tan solo esos segundos porque Sora había perdido la cabeza, a pesar de los moretones que adornaban todo su cuerpo e incluso rostro, era simplemente hermoso el maldito chico, su cabello rubio caí desordenado, tenía curvas que solo había visto en mujeres, caderas pronunciadas, sus pezones redondos y rosados, piernas contorneados, un torso firme apenas marcado, era la misma tentación hecha persona, pero qué edad tenía no parecía más de entre los quince y los diecisiete años.

Naruto por su parte no recordaba a ningún hombre cómo el que tenía enfrente en su vida, el hombre que estaba frente a suyo que lo miraba de forma indescifrable, parecía peligroso como una víbora, Sora parecía un ser insignificante al lado de aquel hombre.

No sabía qué hacía ahí, pero recordó que estaba desnudo ante alguien que no conocía, emitió un gritito de vergüenza y se lanzó a la bañera nuevamente, sentándose en ella, llevando las rodillas a su pecho para luego abrazar sus rodillas, a pesar del oficio más antiguo del mundo que tenía, odiaba exhibirse, aborrecía cuando Konan la dueña del burdel, los hacía pasear con pequeñas ropas, casi desnudos por todo el burdel, enseñando la mercancía a los clientes, teniendo que bailar y a veces desnudarse por completo en frente de muchos hombres y algunas mujeres que iban a saciar sus perversiones, odiaba que le tocasen, que se masturbasen a causa de él.

Sasuke le miró extrañado para ser una puta, porque su investigador le informo que Sora había comprando una prostituta en un burdel exclusivo para gente millonaria, se imagino a una mujer fatal, que había conquistado completamente a Sora, para que la comprase a un ridículo alto precio y luego tenerlo comiendo de su mano, pero lo que había encontrado en ese baño no era precisamente la personificación de la lujuria en persona, por el estado del cuerpo de ese chico, por sus ojos sin brillo y viendo como estuvo varios segundos en el fondo de la bañera, no parecía estar disfrutando precisamente.

El Uchiha tomó una toalla y se la extendió al rubio, Naruto titubeando la tomo con una mano para levantarse con rapidez envolviendo su cuerpo salió de la tina con prisa refalando en el acto, cerró los ojos por acto reflejo esperando el golpe que nunca llegó porque Sasuke actuó más rápido que él y lo sujeto lo tomó en brazos y caminó con un sorprendido Naruto hasta la cama donde lo deposito con suavidad.

Naruto estaba confundido, no habían hablando absolutamente nada, pero ese gesto había sido lo más gentil que alguien había hecho por él en años, pero al mismo tiempo le daba mala espina, en su experiencia había descubierto que cada vez que alguien actuaba amable con él, era porque lo que iban a pedir de vuelta era triple o cuádruple de lo que habían hecho por él.

Sasuke le miró nuevamente era casi adictivo, no podía quitarle la vista de encima, lo miró y luego la cama, era tan fácil tomarlo ahí estaba desnudo y limpio, sería fácil hacerlo ahí, sus hombres era de confianza no tenía pudor o vergüenza frente a ellos, había aprendido hacer su vida con ellos alrededor, pensó nuevamente antes jamás había deseado a un hombre, ni siquiera Sakura su ex esposa le había hecho perder la cabeza como ese chico.

-Disculpe quién es usted y qué está sucediendo-Consultó Naruto aún sentado en la cama, sin saber qué hacer.

-Tu amorcito, robó bastante dinero de una de las compañía de mi familia para hacer este nidito de amor y comprar tu libertad de tu prostíbulo, descubrí su fechoría y vengo hacer justicia…lo siento pero tendrás que buscarte un nuevo amorcito para vivir cómodamente o irte a parar a una esquina, lo que sea que las putas hagan en estos días para tener una buena vida- Contestó agresivamente molesto más que con él chico con él mismo por perder la cabeza por una zorra, o mejor dicho un zorro.

Naruto flipo con lo que escuchó, Soro no era tan adinerado y poderoso como le hizo creer, y al mismo tiempo se enfureció por lo dicho por ese hombre, quizás debía quedarse callado, pero francamente estaba agotado, minutos antes había decidido acaba con su vida, y quizás no pudo ser en la bañera pero porque no por la terraza de ese gran departamento ubicado en el piso decimo sexto, así que cerró los ojos un segundo y luego resuelto se levanto al tiempo que se quitaba la toalla y comenzaba a secar su cuerpo sin importarle que ese hombre estuviese frente a él, le dio la espalda para ir al closet. Sasuke perdió el aliento al ver la espalda de Naruto estaba roja, llena de marca de azote, incluso podía ver algunas parte sangre, vio el trasero redondo y parado del rubio, sus ojos se estaban comiendo a ese chico, pudo sentir el tirón de su miembro ansioso por estar dentro de ese rubio, cada movimiento parecía hipnótico, cuando se colocó unos bóxer, luego unos leggins negro se calzó unas bailarinas negras, encima de torso con gran suéter negro peludito oversize, luego con sus manos peinó despeinó su cabello y tomó de la mesita de noche unos pequeñas horquillas para el cabello para despejar el flequillo de su frente, una vez presentable, se giró para mirarlo, su azulina mirada se encontró con la suya obsidiana.

-No sé quién eres, ni me interesa en realidad, tampoco lo que hizo ese canalla de Sora-Dijo con voz suave- Pero tú no me conoces, ni sabes lo que he vivido, pero no soy una puta por elección, hay algo llamado trata de blancas, pero eso a nadie le importa porque solo soy un hoyo donde desfogarse, a nadie le importa que odie tener sexo, a nadie le importa que sufra por los golpes, y aunque sé que a nadie le importa, tampoco amo a Sora, nunca sería mi amor odio a ese hombre, lo que tengo aquí no es libertad, no sabes lo que ese hombre me ha hecho, y puedes llevártelo, matarlo o lo que sea me da igual y tranquilo no quiero nada de él o de ti, y por último nunca he sabido lo que es tener una vida y menos una buena- Terminó diciendo con desdén sin dejar de mirarlo a los ojos, se miraron varios segundos antes de que decidiera cortar el contacto con el mayor y mirar hacía el gran ventanal que tenía a su lado y más allá el balcón, como no había niños ahí, a Sora nunca le importó colocar mallas protectoras eso a Naruto le venía de maravilla.

Naruto escucho que algo le decía el mayor pero no prestó atención caminó como hipnotizado hacía las ventanas las abrió y salió al exterior, cerró los ojos unos segundos sintiendo el sol sobre su rostro, la brisa de otoño azotando suavemente contra su cuerpo, podía sentir a lo lejos los gritos de Sora, y la voz del otro hombre del cual nunca sabría su nombre y poco le importaba.

Sus ojos azules se abrieron con decisión caminando a paso firme hacía al muro que definía la terraza de la nada, Sasuke desde la habitación frunció el ceño, qué demonios era ese chico, le había dicho que nada de lo que le decía le importaba, pero el rubio no pareció prestarle atención, escucho los gritos de Sora desde el living como decía el nombre del chico "Naruto" con desesperación al tiempo que gritaba que lo soltaran y decía algo no lo hagas, fue entonces cuando se fijo como Naruto se subía al muro y extendía sus brazos, ni siquiera su mente lo proceso cuando su cuerpo se movió solo corriendo hacía el rubio, solo por un nanosegundo fue capaz de atraparlo justo en el momento que se estaba lanzando, incluso sintió como algunos de sus hombres lo ayudaba a no caerse del muro, tenía sujeto a Naruto de los brazos.

-Maldita sea, suéltame, déjame morir-Grito Naruto moviendo como un pez fuera del agua-Por qué frustras mis…-No pudo seguir porque Sasuke había golpeado su rostro, realmente se sintió morir, por varias razones, primero porque ya dolía como un demonio que le golpease justo donde ya había sido golpeado, segundo porque todo el mundo le golpeaba como si fuera un deporte, tercero porque realmente quería morir, comenzó a llorar compulsivamente mientras trataba de deshacer el agarre de Sasuke, éste le soltó solo para sentir como Naruto golpeaba su pecho, Sasuke le abrazó aun sintiendo los golpecitos y como lloraba con desesperación.

-Llévense a Sora, que Madara se haga cargo de él- Ordenó a uno de sus hombres.

Los hombres así lo hicieron, solo dos quedaron junto a él, Sasuke seguía abrazando a un descontrolado rubio que lloraba sin parar, no sabía por qué lo abraza ni a Sakura con sus ataques de llanto la consoló alguna vez, y ahora abrazaba y le daba palmaditas reconfortante en la espalda con mucha suavidad.

Sasuke recordó en el pasado como su madre trató de quitarse la vida frente a él, se había cortado las venas, le tocó llamar a los servicios de urgencia por lo que había hecho su madre, hasta ese día jamás preguntó porqué, nunca se tocaba el tema, su mamá se había salvado, pero cada una o tres veces al año se tenía que ir a una clínica, al spa le llamaba su abuela paterna con desaprobación, realmente nunca se preguntó porque ella se quiso quitar la vida, pero ahora se preguntaba porque ese chico quería morir.

Sintió como el rubio se desvanecía entre sus brazos, soltó un poco el agarré para comprobar que efectivamente Naruto se había desmayado.

-Señor qué desea hacer- Juugo la mano derecha de Sasuke se encontraba intrigado por las acciones de su jefe y amigo.

-Vamos al Hangar, en algún lugar de este departamento, quizás en la caja fuerte deben estar los papeles de este chico, también necesito que hables con Orochimaru para que alguno de sus detectives investiguen la vida de este chico-Ordenó.

Tomo al rubio en brazos, no pesaba nada y lo sacó de ese lugar.

Sasuke revisaba unos documentos a través de su tableta, pero siempre mirando de vez en cuando al rubio que dormía perdido del mundo en la cama de su habitación privada, en ese Boeing 787 Dreamliner, un avión privado completamente personalizado, perteneciente a su familia, la palabra asquerosamente ricos quedaba pequeño para lo millonarios que eran, a pesar de eso, el tenía su propia fortuna que amaso con la electrónica y la tecnología.

No sabía bien como proceder, ni siquiera sabía por qué llevo a ese chico consigo, lo supo en el momento que lo deposito en la cama que ese chico sería una piedra en su zapato, un gran problema, qué haría con él, dejarlo libre no era una opción, no sabía qué cosas podía haber contado de su familia Sora al chico, ni sabía quién era en realidad, lo que sí sabía es que era un suicida, y quizás por esa razón y solo esa razón lo había llevado consigo, porque entendía que si lo hubiera dejado en ese departamento, en las noticias de la noche en todo Hong Kong se sabría que un hombre se había aventado del piso decimo sexto y los periodistas comenzarían a investigar y podría llegar a su familia.

Bueno ya lo hablaría con su tío, qué hacer con él, Naruto se movió levemente quejándose en sueño, vio como una lagrima caía por la sien del menor, decir que se sentía curioso con respecto a Lǎowài* Naruto, lo que conocía de ese chico, sería poco, porque en la realidad tenía demasiadas ganas de saber quién era ese joven, limpió la lágrima pensando qué pesadilla tendría.

Naruto sentía que se hundía en medio de una gran cantidad de agua, trataba de luchar por Salir a la superficie, pero la luz que venía de ahí rápidamente se difuminaba, mientras más se hundía, sentía el frío se apoderaba de su cuerpo, de cómo sus piernas y brazos dejaban de luchar, de pronto se vio a si mismo frente a él con los ojos negros y los iris rojo y lágrimas de sangre corrían por rostro.

-Solo deja luchar- Escuchó a esa cosa que tenía su apariencia – Deja de ser tan majadero, solo muere, nadie nos ama, ni nuestros padres, no hay nada para ti ahí afuera, solo seguir siendo la puta de alguien, simplemente muere-

Quería rebatir lo dicho por su otro yo, pero todo era tan verdad, odiaba saberlo, por qué vivir, qué había para él, su madre lo abandonó diciendo no puedo más, comenzó a llorar estaba harto de vivir así, de no tener idea por qué su madre lo abandono con una nota que decía eso y un maldito collar escrito en una plaquita de plata Naruto, para arruinar más las cosas las monjas en China le pusieron de apellido Lǎowài que significaba "Extranjero" haciendo alusión a su cabello rubio y ojos azules, por eso desde pequeño fue el objetivo de todo el orfanato, no tenía ni ocho años cuando un bully de trece le obligo a hacerle sexo oral, a tener que dejarse toquetear y masturbar a otros, por los pelos se salvo de ser violado en el orfanato porque comenzó a defenderse, hasta que a los dieciséis años se escapo de ahí cuando se enteró que el orfanato dejaría de ser de las monjas y ahora sería un rico millonario, que ya en ocasiones iba ahí a verlos y sentarlos en su rodilla mientras los tocaba lascivamente, sabía perfectamente que ese viejo los iba a usar de rameras, así que escapó, a la calle, vivió escondiéndose de la policía, China era tolerancia cero con los mendigos, los odiaban e incluso llegaban a matarlos, trató de ser muy inteligente, pero cayó como idiota ante la sonrisa dulce de Konan quien iba a verlo y llevarle comida, cuando luego de ganarse su confianza fue a vivir con ella.

Esa casa fue otra maldita pesadilla, primero estaba bien, estaba comiendo, tenía un techo y educación casi por un año, había sacado la certificación de lo que le faltaba de la preparatoria, una noche, sin embargo fue despertado de forma brusca de su cama, de forma violenta lo desnudaron y le obligaron a beber un liquido transparente, se vio frente a muchas personas con máscaras, lo habían drogado así que no supo mucho pero podía oír cómo la gente se volvía loca, y levantaban paletas con unos números, estaban rematando su virginidad, un hombre rubio de ojos azules, muy parecido a él ganó la puja, se vio siendo ataviado con un kimono de gasa de estampado pero casi transparente y siendo arrastrado a una habitación, el solo hecho que lo tocaran lo quemaba, su cuerpo gritaba por contacto físico, esa noche perdió la virginidad, a pesar de lo violento que fue toda la puja, ese hombre enmascarado no lo fue, de hecho fue gentil, y pidió por varios meses ser el único cliente, pero un día dijo que tenía que volver a Japón y ya no podía estar con él, Naruto lo lamentó fue la única persona verdaderamente honesta y gentil con él en toda su vida, había noches que no hacían nada, solamente conversaban de cosas y dormían abrazados, otras si tenían relaciones sexuales, pero nada que lo perturbara como después pasó, después descubrió que era Doncel, cuando una chica que trabajaba ahí estaba celosa de que él fuese el preferido de Kaseiyo el seudónimo de su cliente, al parecer ella había sido su favorita antes, molesta lo lanzó por las escaleras, enviándolo al hospital donde fue notificado de su condición.

Konan no podía estar más feliz, era más encima un extraño espécimen casi en extinción, habían muy pocos donceles en el mundo, China solo tenía unos cuantos y eran todos celosamente cuidados por sus familias, comenzó a venderlo por lo que era un Doncel y entonces cada hombre llegaba a saciar su curiosidad y deseos oscuros, incluso parejas tanto homosexuales como heteras, para él las orgías eran algo natural, el sexo rudo, el sexo asqueroso, el sexo sadomasoquista, todo lo conocía, la gente con dinero era la más asquerosa a su parecer, hasta que llego Sora, por un lado agradecía ya no tener que tener otros clientes a pesar de que era obligatorio usar condones e ir a revisiones cada siete días y exámenes de sangre, nunca se era lo necesariamente precavido, pero Sora no era cálido, ni bueno, era un loco sediento de sangre, lo golpeaba, lo violaba, lo drogaba, incluso perdió piezas dentales, le había dado tal paliza un día por no haber quedado en gravidez que lo envió al hospital, tuvieron que colocar titanio en su mandíbula y cambiar casi todos sus dientes.

Así que sí, debía dejar de luchar simplemente hundirse, quizás lo estaba desde el momento que se cayó de las escaleras, era claro que nunca pensó en tener un hijo y tampoco le hubieran dejado serlo, pero en el momento que lo perdió y descubrió de su condición, lloró porque tener un hijo de la única persona amable con él, no le parecía malo, sabía que podría luchar ante todo el mundo por un hijo, pero le arrebataron esa posibilidad.

Simplemente tenía que apagarse cerró sus ojos y dejó que la oscuridad lo arrastrara, pero entonces sintió una calidez que nunca antes había sentido, algo le llenaba de calor, la oscuridad parecía acogedora, era como si esa oscuridad lo abrazara, se sentía demasiado bien, era como si esa obscuridad lo estuviese consolando, escuchaba algo a lo lejos, algo que lo llamaba, abrió sus añiles ojos para chocarlos con esa oscuridad con la que estaba soñado, ese hombre misterioso que había interrumpido en su vida.

-Hasta en tus sueños quieres morir Naruto-Susurró el mayor abrazado a él, una de sus manos peinaba su cabello rubio, Naruto no sabía qué decir- Ríndete Dobe, no puedes y no te permitiré morir, ahora eres mío…