Capítulo Tres … El inevitable choque del Titanic contra el Iceberg

Sasuke devoró los labios de Naruto, si era posible con su lengua estaba follando esa boca, escuchaba gemir al chico, sus feromonas omegas estaban emanando de su cuerpo a borbotones, haciendo que su propio "Estre" comenzaran a hacer dominio de su ser.

- Naruto pasaremos juntos el celo – Susurró separándose levemente de los labios del menor, el chico asintió – Prepárate porque también estoy en mi Estre, durará dos días a lo mucho –

- Sé…gentil – Naruto pasó saliva por su garganta – Es la primera vez en todo –

- Hasta en los besos – Sasuke enarcó una ceja divertido, el chico afirmo con la cabeza – Bien, haré todo lo posible – Se levantó con mucho esfuerzo y salió de la habitación dejando a Naruto tratando de respirar.

Gaara había despido a Oyane, no antes de haber firmado una decena de documentos, para luego pagarle y despacharlo de ahí. Vio al omega alto que estaba revisando los documentos de confidencialidad, veía como tarjaba cosas y escribía a un lado otras cosas.

- Aún están arreglando eso – Sasuke dijo saliendo de la habitación pero lo suficiente para que las feromonas de Naruto y las suyas propias, que afecto por partes iguales a Sai y Gaara quienes de inmediato llevaron sus manos a sus narices – Bien, no creo que ni Naruto ni yo podamos salir a firmar. Dijo que pasaría todo el celo conmigo, así que Gaara quedas a cargo – Volvió a ingresar, dejando a la pareja solos.

- ¿Tienes hambre? – Garra tenía curiosidad de ver al chico que todavía tenía la capucha puesta y una peluca de tono azul - ¿No tienes calor? Puedes sacarte la capucha, estás seguro aquí –

- Eres un alfa, yo soy un omega, no hay seguridad alguna, no pensé que habría otro alfa aquí, cómo sé que no trataras de ir a meterte a la habitación – Apunto hacia donde estaba su amigo.

- ¡Jaa! Estás bromeando verdad – Gaara se acercó a Sai para quitarle a Capucha y la peluca ante la sorpresa del omega – No te quejes, así te ves mejor, tenía ganas de saber cómo eras en realidad –

- Pide permiso para la próxima – Sai se molestó pero terminó quitándose el chándal quedando con una solera negra, con suspensores rojos conectados a la pretina del pantalón negro. Estaba muy incomodo, una cosa era hablar con Naruto, o escribir a través de correos o textos, otra muy diferente era hablar con una persona desconocida, más si era un alfa, no confiaba en ellos.

Su madre lloró durante toda su vida por su padre alfa, que nunca volvió por ellos, bueno sabía que ella había tendido una trampa a su padre, uso su celo y un acelérante de celo para alfa para tener al hombre a sus pies, pensó que él terminaría mordiéndola, obviamente eso no paso, se fijo en un alfa de alto rango. Sabía perfectamente quién era su padre, pero jamás lo buscó, no había necesidad, no sabía si él tenía idea sobre su existencia, puede que sí puede que no.

Vio sufrir tanto a su madre por el amor del alfa, tanto que lo llevo a la locura, que él pasaba de tener una relación con un alfa, a diferencia de Naruto, él jamás dejaba que su celo saliera a flote, lo suprimía de tal manera, que siempre terminaba peleando con su mejor amigo.

Era consciente de cuánto daño se estaba haciendo, pero estaba aterrado de su género, no quería perder el control, tenía miedo de volverse loco por un alfa, ni siquiera era capaz de acercarse a un beta, solo una vez se dejó llevar por los instintos y terminó teniendo un aborto.

Gaara observó parecía que el chico estaba sumergidos en sus pensamientos, lo mejor era no molestarlo, los omegas eran complicados, su hermana mayor era omega odiaba serlo, cuando supo su género quedó devastada, todos en realidad, Temari tenía el carácter de un alfa, todos creían que sería una.

Comenzó a tener un complejo de inferioridad, casi tomó un camino auto destructivo, si no fuese por Shikamaru Nara, uno de sus mejores amigos quien llego justo en el peor momento de Temari. Su amigo de alguna manera sacó a Temari de su depresión, la enamoró y la ayudó a brillar de nuevo, estaban unidos hace años, tanto que sus padres se quejaron porque encontraron que eran muy jóvenes, pero Kankuro, su segundo hermano mayor estuvo de acuerdo con la unión y ayudó a la pareja.

Así que él no juzgaba a ningún Omega, eran seres muy complejos, todo un mundo, él los respetaba muchos, su madre, su tío y su hermana lo eran.

Dejó de lado sus pensamientos por ese chico y pidió mucha comida para servicio a la habitación porque no sabía qué iba a querer comer el chico.

Sasuke se quitó el sacó tan solo al cerrar la puerta, se desabrochó los puños, escuchó gemir al rubio, lo vio mientras se quitaba el cinturón y comenzaba a desabrochar su camisa. Ese omega era toda una visión, piernas contorneadas que movía para todos lados, la Yukata le quedaba grande podía ver el torso del menor, un pezón rosado e hinchado, tenía marcado el abdomen. Sentía su miembro hinchado y protestando por atención, pronto terminaría de perder la cabeza, pero estaba haciendo acopio de todas sus fuerzas para devorar a ese rubio y hacerlo perder la noción de la realidad.

Naruto vio como el alfa comenzaba a quitarse la ropa, gimió lleno de deseo, ya solo quedaba un pequeño y fino hilo de cordura pero en nada lo perdería necesitaba esas manos tocándolo, quería que ese hombre le hiciera un bebé, jadeó fuerte al sentir las feromonas alfas llenar el lugar, tuvo que echar su cabeza para atrás, apretujó la colcha de la cama con sus manos, sus piernas se abrían y se juntaban, su cuerpo se movía solo, sentía su entrada mojada a chorros.

Nunca en ninguno de sus otros celos había estado tan deseoso de tener algo en su entrada, se giró inconscientemente, de sus labios salió un chorrito de saliva, sus manos por inercia fueron a su entrada, necesitaba introducir sus dedos, gimió fuertemente al sentir como era girado con fuerza.

Vio al alfa sobre él, de un zarpazo le desató el nudo de la yukata, lo escuchó gruñir, los ojos del alfa estaban casi rojos, eso le asusto, algo en su mente le decía que algunas veces pasaba con los alfas, al emocionarse o al estar en su Estre podían tener un cambio en sus iris, se sorprendió a sí mismo al recordar eso.

- Quiero sentir algo aquí – Sasuke sonrió de lado llevando una de sus manos entremedio de los glúteos del menor, coló uno de sus dedos dentro de él, parecía que esa parte tenía vida propia se engulló su dedo, no tuvo problemas en ingresar el chico estaba lubricando a borbotones, colo otro dos dedos.

- Aaaaah – Naruto puso los ojos en blancos, esos dedos se movía de un lado a otro, para adelante y atrás – Nooo – Gimió –Mmmmmm aaarg – Volvió a dar un gritito cuando sintió que besaban uno de sus pezones.

Dios el cuerpo del doncel era perfecto para él, se adecuaba de una manera única a su propio cuerpo, era muy sensible, cada parte que tocaba lo hacía estremecer, su voz era una delicia.

Su miembro se estremecía deseoso de entrar a esa cueva, sacó los dedos de ese glorioso interior. Naruto se sintió abandonado al ya no sentir los labios sobre sus pezones ni esos dedos en su entrada, sacado fuerzas de no sabía donde se acercó al alfa, lo atrajo a él para besarlo con locura, sus manos fueron a parar al pene del alfa, al sentir su longitud y grosor, comprendió porqué eran unos idiotas ególatras.

Sasuke sonrió dejándose hacer por el omega, no espero que el chico lo atacase, le gustaba eso, por un momento pensó que Naruto estaría como una tabla sin hacer nada, pero ahora el chico estaba tratando de masturbarlo.

- Dame esto – Naruto dijo con sus ojos nublados de deseos, apretó un poco más el miembro del alfa – Lo quiero todo – Su boca se fue directo sobre el pene, comenzó a besarlo y darle lametones.

- Mmmg – Sasuke cerró un momento los ojos, esa boquita estaba haciendo un buen trabajo – Alguna vez hiciste esto –

- Sí, muchas veces – Dijo apartándose un poco del miembro del alfa – En mis sueños se lo hacía a DiCaprio – Sonrió soplando sobre el glande volviendo a engullirlo.

- Bueno hoy vamos a cambiar eso, de hoy adelante todos tus sueños húmedos serán conmigo…

Sai veía toda la comida que colocaban en la mesa, veía toda la comida casi absortó nunca había visto tanta comida lujosa en su vida, paso mucho tiempo muerto de hambre, sobre todo porque su madre se gastaba el dinero en alcohol y en hombres. Cuántas veces terminó en casa de los Namikaze, comiendo y durmiendo con Naruto, como le dolió perder a Kushina Uzumaki, ella fue incluso más madre que la suya propia, ellos no merecían haber terminado de la manera en que lo hicieron, por eso ayudaba a Naruto.

Minato y Kushina, habían ayudado tanto a Iruka, a él mismo, a Hinata y quién sabe a cuántos más, eran excelentes personas, siempre su casa estaba abierta para el desvalido, generalmente omegas con malas vidas, a pesar de ser la comidilla de los vecinos, siempre estaban ahí para todos quienes lo necesitaran.

- Tengo una duda, solo una, ni tu ni tu amigo parecen unos avaros por dinero, hay una historia detrás, cuéntamela –

Sai dejó de mirar la comida para mirar al pelirrojo que se presentó como Gaara, meditó que decir, estaba cansado, llevaba días nervioso y quizás hablar con él, no sería tan malo, había un documento de confiabilidad, que aseguraba que todo quedaría bajo estricto secreto.

- Los padres de Naruto tuvieron un accidente, un tipo con dinero los chocó de frente, su padre quedó en coma, y su madre falleció – Explicó con un hilo de voz – Eran maravillosas personas, las mejores que tuvo el privilegio de conocer, de eso hace casi ocho meses, y Naruto comenzó a tener muchos problemas económicos, no es pobre pero tampoco rico, y las facturas de hospital, el tema de la sepultura, el juicio que perdimos, la universidad, los créditos al banco, y el crédito hipotecario – Sonrió levemente al recordar a Naruto – Mi amigo se estaba hundiendo como el Titanic por las deudas, y se le ocurrió está loca y estúpida idea –

- Sabes que estaremos aquí durante al menos unos cinco días –

- Lo sé – Miró nuevamente la comida sin saber qué comer primero, pero tomó con su mano un plato de brochetas de camarones con una salsa extraña – Pero si me das de comer todo esto durante cinco días, no me quejaré –

Gaara se levantó para ir por una caja negra, rodeo a Sai – Permiso – Susurró cerca de su oído haciéndolo saltar levemente – Pondré esto por si acaso, uno nunca sabe – Le colocó un collar de kevlar, idéntico al de Naruto – Tú mismo configúralo –

- No lo necesito, pero gracias – Sai toco el collar.

- Quien sabe, ahora no, pero nunca se sabe, mi hermana es omega, y mi tío, hubo un tiempo en que la pasaron mal, un collar es una buena protección, da seguridad –

- No iré hacer una orgía – Dijo de pronto haciendo reír al Sabaku No

- Te lo dije antes, nunca va a pasar, viste a Sasuke, él idiota es un alfa de aquellos, está en la pirámide entre alfas, ni siquiera me atrevería a meterme en ese cuarto, a menos que quiera morir, en cuanto puso sus ojos sobre tu amigo, ya era de él –

- Naruto no es de nadie –

- No seas celoso, me gustaría que algo saliese de esos dos, Sasuke está perdido y necesita alguien lo que vuelva a traer al mundo real – Dijo pensativo.

- Por qué pagó dos millones de dólares, nunca pensamos que alguien pujaría tanto dinero –

- Nadie pensaría eso, aunque puede que tu amigo los valga –

- Nada en el mundo vale tanto como él –

- ¿te gusta? – No sería la primera vez que un omega se enamora de otro, pasaba con todos.

- Nooo – Dijo en voz alta – Es como mi hermano, te lo dije sus padres eran grandes personas, mi madre es una omega que perdió la cabeza hasta el final, así que ellos me cuidaron más que nadie, con Naruto somos como hermanos –

- Entiendo, ni todo el dinero del mundo vale mi hermana, nadie nunca lo tendría –

- Exacto, Naruto es uno de los seres más hermosos que he tenido el privilegio de conocer, nadie está a su altura, ni siquiera ese alfa entre alfa –

- Sasuke es también único, no lo juzgues tan a la ligera, solo por ser un alfa, no somos tan malos –

- No lo sé…

Madara leía el expediente del accidente de Minato y su mujer, cuando vio el nombre del causante del choque, soltó un taco enorme. Kabuto Yakushi drogado y alcoholizado se cruzo a la senda contraria y chocó de frente al matrimonio.

Entendía por qué habían perdido el juicio, por el amor al cielo, la culpa era de Itachi y seguramente detrás de de eso estaba Sasuke, por su maldita venganza, había destruido la posibilidad de justicia.

Buscó los registros bancarios, eran un desastre, para peor el abogado que Naruto contrató fue extorsionado para evitar que ese juicio lo ganaran a pesar de tener todo para ganar, pero hasta el maldito juez estaba comprado.

Cómo iba a arreglar eso, necesitaba que Naruto confiara en él, era parte de Minato, si quería que ese hombre que estaba frente a él postrado en esa cama, confiará en él, cuando despertase viera que era un alfa decente, tenía que ver cómo arreglar esa mierda que sus sobrinos hicieron.

Llamó a Itachi, quería saber su lado de la historia, aunque estaba seguro que todo era trama de Sasuke, hace mucho que estaba obsesionado con vengarse de Sakura, lo comprendía, un hijo para un Uchiha era sagrado, lo que había hecho Sakura estaba fuera de todo límite para su sobrino, la peor traición.

Aunque el comprendía a la chica, era su tema si quería o no tener un hijo, era algo que solo quienes cargaban a esa vida por nueve meses y que luego esas criaturas dependerían en todo momento por varios años de sus madres. Además habían personas con la capacidad de procrear que no estaban hechos para ser padres, porqué ellos cómo alfas tenían el derecho de forzar a otro a cargar con sus hijos por capricho, cuando ni siquiera estaban tan presentes en la crianza.

La sociedad de alfas era una mierda, muchos a su alrededor siendo alfas se creían mejores que el resto, solo por su feromonas, era una guerra constante entre alfas, quién tenía más dinero, más poder, más omegas, sabía de alfas que iban a cazar omegas, tenían harenes de omegas y betas, para su propia satisfacción.

No es que todos los omegas fuesen libres de todo pecado y solo fueran tiernas ovejitas al matadero de alfas, porque había cada omega maldito, que eran capaces de cualquier cosa por enlazarse a un alfa para tener una buena vida, además cuántos de ellos deseaban ser mordidos, el celo dejaba de ser un peligro, porque sus feromonas dejaban de llamar a otros alfas.

- Dime –

- Itachi tengo un problema, estoy viendo un juicio de Namikaze contra Yakushi por un choque con resultado de muerte, y puedo ver tu mano detrás del dictamen. Por qué estás metido con el enemigo de Sasuke –

Itachi al otro lado de la línea sintió de inmediato como su cabeza comenzaba doler, Madara era difícil y cuando explicará la razón sabía que iba a echar fuego por la boca, la pregunta que tenía era por qué su tío se interesaba en eso.

- Sasuke quería unas malditas acciones, usamos a Kakashi de intermediario, pero el padre de Kabuto quería ayuda para sacar a su hijo de ese embrollo, estaba muy fácil, si no lo hacíamos nosotros cualquier otro lo haría – Contestó cansado – Le dije que alguien iba a sufrir por su maldito deseo, pero no le importó –

- A ti tampoco –

- No se trata de eso, lo hice porque necesito que ese estúpido y tonto hermano pequeño que tengo, deje su maldita obsesión con Sakura, pensé que si compraba esas acciones quedaría feliz, como te digo si no éramos nosotros, cualquier otra conexión iba a sacarlo de la cárcel, era una beta y un omega sin poder y pobres –

- Si, pero tenían que pagarle al abogado querellante, caer así de bajo, nunca pensé que ustedes harían mierdas así de horribles – Expresó molesto – Estoy muy avergonzado de ti, me lo creo del tarado de Sasuke, pero tú que tienes los pies más puestos que cualquiera en la tierra, lo ayudas en vengarse, cuando deberías tratar de evitar que haga locuras, sé del omega, dos millones de dólares fuera de las cuentas y justo un omega en subasta ganó ese dinero, además escuché a la mocosa de mierda despotricar como loca porque el imbécil de mi sobrino gasto ese dinero pujando, qué mierda tienen en sus cabezas. Estoy terriblemente decepcionado, Fugaku estaría peor que yo, espero que nunca se entere –

- … – No pudo decir algo, que su tío lo retará le dolía más que cualquier cosa, tenía treinta y ocho años, ser regañado por su tío diez años mayor que él, era doloroso, su padre tenía sesenta y dos años y jamás de los jamases lo había regañado como Madara en esos momentos.

- No tienes nada qué decir –

- Dijiste todo y diste en el clavo, trato de hacer lo mejor para Sasuke, lo del dinero, es cosa de él, desde pequeño forjo su fortuna si la quiere gastar en una semana de celo con un omega de infarto allá él, espero que ese omega lo deje todo embobado y que lo haga perder la cabeza y se enfoque en él – Dijo esperanzado – Por qué te importante tanto –

- Por que el omega en coma es mi maldito destinado – Reveló con voz amarga – Encuentro al que me hace caer de rodilla y para mi maldita suerte está en coma por un imbécil, y para peor mis sobrinos metieron sus manos para dejar libre al maldito que mató a su esposa –

- Mierda – Itachi se quiso golpear contra la pared.

- Sí, eso mismo, necesito que arreglemos está mierda pero ya – Sin más cortó el teléfono, dejando a Itachi con un terrible dolor de cabeza.

Sasuke se posicionó en medio de las piernas de Naruto, para ingresar en él, lo escuchaba gemir cerca de su oído, entró lentamente hasta que el interior del menor se adecuó a él, sus jadeos y gemidos se mezclaban en toda la habitación.

Naruto terminó de mandar su raciocinio de paseo en el momento que Sasuke comenzó a invadirlo, sentía que esa necesidad loca por ser tomado estaba al fin siendo saciada, pero otra más abrumadora se hacía mella en él, un hambre por mezclarse con él, no saber dónde empezaba uno y terminaba otro. Sus lágrimas caían por el deseo tan incesante que sentía, emanaba desde su interior como un fuego que nada podía apagarlo.

El Uchiha penetraba al rubio como si existiera nada más en el mundo que llenar esa cuevita con su miembro.

- Dios, eres tan apretado – Gimió lleno de placer – Ojala pudieras verte en este instante, estás hecho un desastre delicioso – Como respuesta solo escucho unos balbuceos y más gemidos – Di mi nombre – Levantó más sus feromonas.

- Sas…Sas….su…ke – Chilló como pudo tener a ese hombre dentro de él era lo mejor que en su vida como omega le había pasado, se preguntó cómo había pasado sus últimos celos, en el fondo de su consciencia se preguntaba como pasaría el resto de sus celos después de probar aquello.

Perdieron por completo la noción del tiempo, solo existían ellos dos y el placer que se podían brindar mutuamente, la cama estaba completamente destruida, la ropa de cama en cualquier lugar, no tenían idea de cuántas veces se vinieron, ni cuánto placer habían recibieron, solo sabían en sus partes más animales que estaban lejos de saciarse.

Sasuke había tenido uno que otro encuentro con omegas, eran los más resistentes para cuando estaba con su Estre, controlarlo era doloroso, pero ese rubio era otra cosa, no porque fuera virgen, eso le daba igual, para él la virginidad estaba sobre valorado, solo certifico al chico porque eran dos millones de dólares, pero en realidad era lo de menos. El único punto que podía darle el que fuese virgen era que estaba sumergido en aquel placer que conocía por primera vez.

Sus dientes picaban momento exacto para saber que su Estre llegaba para terminar de cegarlo – Lo siento te morderé mucho –

- Está bien – Contestó como pudo – Solo no seas muy bruto – Pidió en sollozos.

- Perdóname, es tu primera experiencia sexual – Dijo con voz ronca cerca del oído del omega que lo hizo estremecer, todo en ese chico respondía a él, a sus caricias, a su voz, a sus feromonas.

- Creo que tendré la experiencia completa Dattebayo - Sonrió en un momento de calma en donde se quedaron tranquilos sin moverse, abrazados, Naruto sobre Sasuke, sus piernas pasaban por la cintura del Alfa. Pego su rostro al hombro de Sasuke – Aaaah – Soltó un gemido al sentir como el Uchiha lo mordía en el hombro, sus manos se aferraron a la amplia espalda del alfa.

El alfa nuevamente comenzó a investir al Namikaze. Siguieron haciéndolo hasta el amanecer.

Gaara observó como Sai dormía a su lado, en algún momento de la noche se trasladaron a la habitación contigua, el omega comía mucho, le preguntó su hacía ejercicio, el chico le dijo que poco, que lo que más hacia era dibujar webcomics, jugar en línea, y comer, que tenía un desorden que hacía que jamás engordara comiese lo que comiese.

Era una persona singular, hablaba mucho de Naruto y su familia, pero hablaba poco de otras cosas, parecía irse algún lado y lo dejaba estar, quizás que había vivido.

Decidieron ir a ver televisión, la habitación tenía solo una cama, a pesar de que Gaara dijo que él podía dormir en el suelo, o afuera en el sillón, Sai le dijo que podían compartir la cama, no había mayores problemas, confiaba en él.

Sai se giró y abrazó inconscientemente al alfa, nunca en toda su vida Gaara se ruborizó, él tampoco era de conversar mucho, que no fuese Sasuke, y el contacto físico era muy complicado para él. Nunca había tenido buenos romances, siempre terminaban en problemas, porque él tenía un gran problema, se volvía loco cuando llegaba su estre, y cuando tenía sexo era muy violento, demasiado para el bien de cualquier beta u omega, una vez casi llego a matar a un omega.

Era la primera vez que dormía con un omega y no hacía nada más que estar abrazado, cerró los ojos y se dejó caer en la inconsciencia del sueño, correspondiendo el abrazo del chico.

Pasaron el segundo día tomando el desayuno en la cama, mientras veían una película de Adam Sandler, una de las más malas que tenía, pero que a Sai le gustaba por lo mala que era, se reía y le apuntaba los defectos de ella a Gaara que también se reía de las cosas que le decía el omega.

La habitación de Sasuke era un desastre, habían mujeres betas limpiando aquello, cambiaban toda la ropa de cama, y limpiaban el colchón era uno específicos para celos, impermeable con partículas de cobre para evitar los virus y bacterias y la encapsulación de aromas. Las mujeres usaban un aerosol para limpiar el lugar que borraba de cierta manera las feromonas, dejando un agradable aroma a verbena.

Se preocuparon de dejar comida fresca, cosas fáciles de engullir, emparedados, brochetas de frutas, entre otros tentempiés y cosas heladas, hielo, sabían que había alfas que disfrutaban de masticarlo entre sesión y sesión, sabían que su jefe, el dueño del hotel estaba ahí, como siempre cada seis meses para pasar su estre.

Sasuke y Naruto quien era toda una visión mordido por todos lados hasta sus glúteos, fue tanto la locura, que el rubio en venganza también comenzó a morder al alfa haciéndolo solo encender más.

Estaban el jacuzzi con el agua a temperatura ambiente, ni fría ni caliente, era refrescante estar en el agua haciéndolo, el agua caí sobre sus cabezas llenando la gran tina de baño. El omega estaba sobre él embistiéndose, subiendo y bajando sobre su hombría, el chico se ayudaba de sus manos apoyadas en los hombros de Sasuke, y éste ultimo marcaba el compás con sus manos a los lados de las caderas del rubio, apretando y ayudado a subir y bajar.

No tenía exactamente la cuánta veces se había corrido, habían utilizado condones, pero ya se habían acabado, Naruto lo calmó diciendo que había tomado anticonceptivos durante al menos dos meses y que tenía no una sino dos inyecciones del día después y que él mismo, Sasuke podía colocárselas.

Cuando salieron, estaba todo limpio, tuvieron que parar de coger como conejos para comer algo, sus estómagos rugían por comida. El alfa fue directo hacia los hielos, ayudaban a controlar el calor que su cuerpo padecía, vio como el rubio engullía como loco unos emparedados.

Pronto volvieron a devorarse entre sí, dejando olvidado todo lo demás.

Madara llego el día lunes al hospital preguntó por Naruto pero Tsunade no sabía, e Iruka le dijo que estaba fuera de comunicación porque estaba en su periodo de celo y no parecía muy feliz sobre el tema. Tenía dudas el chico hace unos días estaba lleno de deudas y luego había comenzado a pagarlas, sabiendo que estaba metiendo su nariz donde no debía, pero la duda lo estaba matando temía que se hubiese metido con algún usurero.

Iruka seguía mirándolo incomodo de la presencia del alfa, no le gustaban, estaba con un pequeño niño que lo miraba curioso.

- Podemos hablar, pareces un poco menos estrecho de mente que Tsunade-San –

- No creo que tengamos mucho qué hablar – Dijo arisco.

- Yo creo que sí, y creo que es mejor hablarlo contigo que con la abuela de Naruto –

- ¿Es sobre Naruto? – Se preocupó velozmente, porque su hermano era mandado hacer para meterse en problemas y la cara del Alfa no presagiaba nada bueno.

- Sí, podemos ir a algún lugar tranquilo – Madara no quería hablar ahí sobre temas de dinero con el omega.

- Sí, vamos a mi consulta – Se giró sobre sus talones para ir de camino a su consulta, con Hoki de la mano – Por favor, tomé asiento, y dígame cuál es el problema – Habló al entrar a su consultorio.

Madara tomó asiento, vio como el pequeño niño abría uno de los cajones en donde había un estuche y unos libros para colorear, los sacó y luego se subió con ayuda de un banquito a la camilla de la habitación. Iruka tomó su teléfono y sincronizó a unos audífonos que estaban sobre la mesa y se los coloco al pequeño.

- Vi qué tenía muchos problemas de dinero, de hecho estaban por rematar la casa, la universidad le había dado un ultimátum, los gastos médicos, y los gatos del cementerio, todo estaban acosando a Naruto – Madara vio el rostro turbado de Iruka.

- Naruto dijo que estaba todo saldado, que el seguro de vida de Kushina-San lo cubrió todo –

- No, Kushina no pagó los últimos cuatro meses del seguro y Minato no tenía uno, las cuentas de ahorro no tenían mucho efectivo, tampoco las cuentas corrientes o vistas –

- Cómo sabes sobre las cuentas bancarias de ellos – Iruka entrecerró los ojos con la vena hinchada en la sien, muy molesto.

- Soy un consultor, salvo a empresas de la quiebra, tengo muchas influencias, en el banco en donde tenían sus cuentas, soy inversor, es fácil obtener la información –

- No crees que estás cruzando todos los límites, no van ni tres días desde que nos conoces, y estás metiéndote donde no te llaman –

- Minato es mi destino, es algo que no te puedo explicar con lógica, pero mi parte más animal, más alfa, me hace querer protegerlo, cuidar todo de él por ende a Naruto, en algún momento va a despertar, no sabemos cuándo, pero lo hará, y cuando eso pase quiero que solo se abrume por la muerte de su esposa, del amor de su vida hasta ese momento, no para lidiar con dramas de dinero y problemas "X" – Señaló, tratando de no elevar sus feromonas para no intimidar al omega – Así que sí, me meteré en todo para que nada le haga daño a mi Omega –

Iruka se sintió derrotado, así que existían alfas decentes en el mundo, por un lado agradecía que alguien así fuese el destinado de Minato, merecía a alguien así en su vida, más cuando despertarse.

- Tiene un punto – Aceptó – Cuánto dinero se debe –

- Ese es el problema, Naruto pagó todo lo debido – Reveló – Es por eso que estoy preocupado, tienes alguna idea si pudo haber ido con algún usurero, es demasiado dinero, como para recibir de un momento a otro sin ganarse la lotería. Se han realizado transferencias de dinero de una cuenta a su cuenta vista del banco, fue una conversión de dólares a Yenes – Explicó.

Iruka quedó en silencio tratando de pensar en lo qué le decía, recordó que Naruto andaba extraño desde hace días, les hacía el quite a Tsunade y a él, trató de pensar qué locura podría hacer esa.

- Naruto-Nichan dijo algo que había vendido su celo – La voz de Hoki llamó la atención de los adultos, quienes lo miraron mientras él seguía pintando, ninguno se había dado cuenta, que tenía uno de los audífonos corridos – Habló con Sai de eso la otra noche –

- Cómo – Iruka fue al lado de su hijo – Qué escuchaste –

- Me desperté por los gritos de Naru-nichan – Explicó apenado – Me bajé de la cama para decirle que se callara, ahí escuché que decía algo sobre que aún se sentía un loco por vender su celo –Hoki dijo levantando y dejando caer los brazos – ¿Papi tú también puedes vender tu celo para que no sufras? – Pregunto esperanzado.

- Hoki eso no es posible – Acarició su rostro – Deja de ser tan metiche – Apretó su nariz con amor – Cariño voy a decir muchas palabrotas, colócate los audífonos – Se estaba aguantando las ganas de gritar como un loco, Naruto era su mayor y más grande dolor de cabeza.

- ¿Ya la rego Naruto-Nichan? – Preguntó con inocencia, su padre solo asintió, ante eso el niño se puso los audífonos y siguió dibujando.

- Qué edad tiene – Madara contemplo al pequeño maravillado por su manera de hablar y expresarse.

- Casi cinco años, los cumplirá en pocos meses – Contestó volviendo a caminar hacia su escritorio.

- Tu niño será un alfa – Madara le sonrió, podía sentir cuando alguien era de los suyos.

- Espero criarlo para que sea uno decente – Dijo con desolación.

- Supongo que la historia de su gravidez no es muy romántica –

- ¿Romántica? – Iruka casi se rió al escuchar a Madara – Si la tengo que definir de alguna manera, le diría que fue de terror, con resultados devastadores, no es fácil para un omega estar en gravidez menos sin un alfa que ayude a controlar las feromonas, menos si ese maldito alfa te muerde y luego se larga para siempre de tu vida –

- Sabes quién es, podría arrastrarlo hasta ti para que le rompas los dientes – Odiaba con todo el alma ese tipo de alfas que hacían actos tan atroces.

- Gracias – Le sonrió verdaderamente agradecido – No sé quién fue, mi celo se presentó en un momento inadecuado, estaba casi terminando la universidad, asistí a una estúpida fiesta, en donde colocaron un acelerador, fui atacado por muchos alfas – Reveló con dolor – No recuerdo qué paso, solo sé que Hoki nació de eso, algo bueno entre tanto dolor, y al menos el que te muerdan sirve, ya nadie se siente atraído por mí – Expuso desolado tratando de sonreír.

- Te quito la oportunidad de ser feliz y de que alguien te ame, los celos siempre se pueden controlar, podrías tratar de rehacer tu vida, pero si tus feromonas no llaman la atención de un alfa, no es fácil poder ser reclamado otra vez, y tener que compartir la vida con un beta no es una opción, a menos que te guste el dolor y la incomodidad. Lamento mucho que pasaras por algo tan horrible –

- No hay más alfas en su familia que sean así de decentes como usted a primera vista, al menos uno para el estúpido de Naruto – Dijo tratando de bromear, era la primera vez que recibía la comprensión de parte de un Alfa. Vio como el hombre que le sonreía, dejaba de hacerlo.

- Mierda – Musitó - Mierda, mierda, mierda – Volvió a decir, revisando su teléfono y marcando un número.

- Qué pasa – Iruka consultó preocupado.

- Dame un momento, creo saber lo que pasa – Madara esperaba estar muy equivocado.

- Madara no me vuelvas a gritar – Itachi dijo con tan solo responder el teléfono.

- Sasuke no contesta el teléfono, sabes dónde sería el asunto –

- En el Amaterasu, si necesitas algo urgente llama a Gaara está con él – Respondió - ¿Qué paso ahora? –

- Pasa que al parecer el imbécil de Sasuke compró la virginidad del hijo de mi Omega y sabes lo que eso significa – Madara levantó sus feromonas por la furia que en esos momentos estaba sintiendo, tanto que afecto a Iruka, ante el jadeo del tocólogo, inmediatamente las regulo – Deja llamo a Gaara y lo confirmo – Cortó y volvió a Marcar – Gaara, el chico que Sasuke compró se llama Naruto Namikaze –

- … – Gaara se quedó en silencio al escuchar a Madara Uchiha al otro lado de la línea – Cómo es que… – Acaso todo el mundo se iba a enterar de lo que había hecho su mejor amigo, no puedo terminar la pregunta porque el Uchiha lo cortó.

- Solo dime, el pago lo hicieron a través de una cuenta de y si ese chico se llama Naruto Namikaze –

- Sí y Sí – Respondió – Cómo lo supo –

- Joder – Madara sintió las locas ganas de matar a Sasuke.

- Qué pasa – Por el tono de voz del tío de su amigo, supo que algo no estaba nada bien y no quería saberlo, pero supo que lo iba a saber.

- Hay alguna manera que esos chicos se despeguen –

- No lo sé, Sasuke estaba con su Estre y el chico con su Celo, llevan tres días –

Madara pensó en qué hacer, pero eso ya se estaba llevando a cabo, era por eso mismo que le había dicho en más de una ocasión que querer obtener venganza era como andar con una pistola en la mano y los ojos vendados, no sabía a qué le podría dar.

- Madara-San – Llamó el pelirrojo al no recibir respuesta.

- Dile a Sasuke que el chico que compró debe al menos pagarle doce punto cinco millones dólares – Escuchó y gemido de estupefacción de Iruka – En acciones de la empresa que compró del marido de Sakura –

- Qué, por qué – Gaara no entendía nada.

- Es el hijo del matrimonio que Kabuto chocó –

- Oh por Dios…

Naruto sintió como el pene de Sasuke crecía y crecía en su interior sin poder parar, gritó de dolor, algo extraño pasaba en su interior, era como si el miembro del Uchiha se hubiera enganchado a algo en su interior, el Uchiha parecía completamente ido, se movía como bestia sobre él, mientras lo mordía cercano a su bono.

Tenía las locas ganas de quitarse ese maldito collar y que ese alfa lo mordería, qué tan malo podría ser estar unido a él…