Capítulo Dos … Mis Términos

Danzo estaba alucinando al ver el poder de Naruto, maldita sea, necesitaba capturarlo y hacer sus investigaciones, el poder del rubio era algo impresionante.

- Qué te paso Naruto – Preguntó A

- Qué me paso, ustedes me pasaron –Respondió – Cuando me juzgaron hace diez años no tuvieron idea lo que hicieron, pero gracias – Le hizo una venia de forma de agradecimiento.

- Dinos qué hicimos – Preguntó Tobirama.

- Dios basta de preguntas idiotas – Naruto rodó los ojos – Voy a establecerme en Japón, el tiempo que estime necesario, no quiero que ninguno de ustedes imbéciles me molesten mientras estoy aquí, voy hacer lo que yo quiera y ninguno podrá impedirlo, porque no hay nadie en este lugar que sea tan o más poderoso que yo – Informó – Estoy furioso, lo saben – Dijo de pronto moviéndose de donde estaba para mirar a los del concejo – No era mi maldita intención volver a esta mierda de país, estaba muy bien en Inglaterra, pero mi madre me invocó así que vine, cuál es mi sorpresa de ver como estaba en medio proceso a convertirse en un vampiro, me rogó para que atravesara su corazón, me pidió que acabara con ella, saben lo que es tener que atravesar el corazón de la única persona que he amado en mi vida –Miró a su abuelo Reiji Namikaze, ya sus setenta años cabellos grises alguna vez fueron rubios, de ojos azules, de facciones muy conocidos a los de su padre

- Qué tu qué – Minato preguntó con un hilo de voz escuchando a su hijo, su hijo le miró solo un segundo para volver a mirar al consejo.

– Estaba aterrada de ser un vampiro y agotada de la vida que tenía, me rogó que la matase, dijo quiero ser libre de esta porquería de vida – Se le quebró la voz pero continuó – Atravesé a mi madre, destruí su corazón y el mío, vi como se le iba la vida de sus ojos, todo porque unos putos viejos de mierda con el culo tan aplastado en la silla, a excepción de A y Tobirama – Excluyó a los únicos que él respetaba porque eran hombres de colocarse en primera fila para proteger al resto – Se les ocurrió buena idea enviarla sola a un maldito nido de vampiros, y luego de su muerte mandar a un escuadrón de niñatos que no hubieran podido hacer nada contra los cinco de Orochimaru – Terminó gritando, rompiendo la mesa del consejo al dar un golpe con sus puños, haciendo que todos los hombres se hacía aún lado.

Minato observo a su hijo, quién era ese hombre qué estaba ahí, no había rastro del dulce Naruto de sonrisa ligera, aires de ingenuidad y despiste. Era alguien excepcionalmente fuerte, aterradoramente amenazante, lleno de odio y resentimiento, sintió el dolor de su hijo como suyo, se vio a sí mismo en esa situación cegando la vida de Kushina, no era algo que hubiera podido hacer, quizás por eso ella no lo llamó en lecho de muerte.

Naruto cerró los ojos, mientras lágrimas corrían por sus mejillas, recordando las palabras de su madre.

"Naruto, acaba con esto, derrótalos a todos, humíllalos a todos, haz lo que quieras, te libero de tu sello de restricción, demuéstrale a tu padre que se equivoco de darte la espalda, hazlo amarte y amalo tu también, es un idiota, pero es nuestro idiota" le dijo sonriendo una última vez, dándole un beso en la siento a su hijo que lloraba desconsoladamente, hasta en último instante pensaba ese miserable que le desgració la vida.

Se había liberado hace años del sello que ella con ayuda de su padrino Jiraiya habían hecho para él, al ver lo aterrador que eran, pero a sus veinte años fue capaz de abrirlo, se entreno con los prohibidos alrededor del mundo, obtuvo control sobre la gran masa de energía en su interior, y ganó otras grandes masas de energía a través de sus viajes, pero siempre se auto restringió por amor a su madre, ahora ya no había nada para él, nada por lo cual restringirse.

Tres días antes jamás nadie le hubiera dicho que estaría de vuelta en Japón, pero su madre le invocó, sintió todas las emociones habidas y por haber, odio, dolor, furia, amor, decepción, más furia y dolor, desesperación.

Besó el cadáver de su madre, como aún no se había realizado la transición no se incineró como lo hacían los vampiros, solo se marchó cuando vio al cuerpo de recuperación, la cofradía tenía el poder de saber cuándo se cegaba la vida de un cazador, en esos casos enviaban al cuerpo de recuperación, también los llamaban Karasu (Cuervo)

Estuvo con ella cuando la dejaron la morgue, espero por si alguien venía arreglarla pero nadie llego en todas esas horas, furioso y lleno de dolor, sin utilizar sus poderes limpió la sangre que cubría el cuerpo de su madre. Se desmoronó y cayó al piso tomando la fría mano de Kushina, sin poder creer que estaba completamente solo en el mundo.

Si uso su poder para quitar todo rastro de magulladura, y cerrar las heridas del cuerpo y rostro, también para colocarle un lindo vestido naranja suave, casi como el tono de un melocotón, su fruta favorita, arrancó de su propio cuello, un relicario que tenía una foto de ella y de él, y lo enredó en las manos de su madre las cuales cruzó, colocó unos pendientes de jade en sus orejas, que eran perteneciente a ellas, no quería que nadie más los tuviese, además de un brazalete de de plata envejecida con marcasitas, y una hermosa alianza de plata con un gran zafiro en sus manos, en un regalo de su padre cuando eran novios a escondidas de la cofradía. La puerta se abrió de sorpresa pero Naruto desapareció al instante, en una esquina de la morgue se quedó camuflado.

Minato corrió como si se le fuera la vida, el padre de Shikamaru, le avisó del fallecimiento de Kushina que estaba en la morgue y que no al ver familiares, nadie la había preparado para él féretro, además que debían hacer un funeral, ya que Kushina ejercía de profesora de primaria en una escuelita de Tokio.

No, no, no, no, no… Repetía con desesperación el hombre una y otra vez, el amor de su vida, no podía estar muerto, pero al abrir la puerta estaba el cuerpo de Kushina, delicadamente arreglada para su último descanso, fría esas alturas. Se turbó de verla preparada, el dolor que sentía era tan grande que apenas pensó en aquello, creyó que Mikoto Uchiha había ido a lavar y limpiar el cuerpo de su amada Kushina.

Besó la frente de la mujer que amó toda su vida, lloró, como jamás antes se lo permitió, el hombre perdió a todos sus seres amados, habían perdido a su hijo en el pasado, y ahora a Kushina.

Naruto lo contempló desde el anonimato que le daba estar camuflado, pero decidió desaparecer de ahí, odiaba a su padre, pero sabía del amor de su madre para con él, por respeto a eso, se fue para darle intimidad y decirle adiós.

Minato comprendió en ese instante aún sintiendo el filo de la navajada, sostenida por uno de sus clones, que fue Naruto quien preparó a la mujer, y fue quien hizo aparecer una lapida diferente de la que él había mandado a fabricar y los girasoles, no fue un espejismo causado por sus deseos de ver lo único que quedaba de Kushina en el mundo, Naruto había regresado.

- No soy parte de ustedes, soy un exiliado, soy parte de los prohibidos y solo a ellos les debo mis respetos – Habló Naruto muy seguro de sus palabras, escuchando exclamaciones de horror por sus dichos – Ahora – Chasqueó los dedos y todos los clones se esfumaron – En unos días más, van a comprender que ustedes necesitan más a mí de lo que creen – El Uzumaki hizo aparecer un papel – Shion me entregó esto para ustedes – Shion era una sacerdotisa que tenía visiones y profecías, todos las cofradías del mundo consultaban a ella – Si dudan de su procedencia pueden ir en busca de ella –

Tobirama tomó el papel, estaba completamente en blanco, mordió su dedo cuando la sangre emergió de él, puso el liquido sobre la hoja, letras y palabras comenzaron a aparecer revelándose su contenido.

- No puede ser – Siseó Danzo leyendo sobre el hombro de Tobirama el contenido de la profecía mirando luego a Naruto – Muéstrame – Ordenó furioso.

- Sí no lo hago no me dejaran en paz, ¿verdad? – El Uzumaki soltó un suspiro de cansancio – revelatur – Recitó mostrando como todo su cuerpo estaba lleno de pictogramas.

- Cómo pasó –

- No lo sé A, luego que me despojaron de todo y al borde de la muerte, Jiraiya enviado por mi madre, me salvo y me cuidó, mientras estuve inconsciente – Miró a Nakaya – Por el veneno que me dieron aquí antes de botarme como un perro callejero, Jiraiya dice que me dejó solo para buscar agua fresca para bajar mi fiebre, y cuando volvió vio mi cuerpo lleno de pictogramas, algo se activó en mi cuerpo desde entonces –

- Él sabe lo que es –

- No, él no lo sabía, estuvimos cinco años juntos entrenando y buscando información – Mintió ellos supieron a los días que era lo que sucedía con Naruto, pero eso no era algo que iba a revelar, solo un idiota mostraba sus mejores cartas a sus enemigos.

- Encontraron algo – Preguntó su abuelo, el rubio negó con la cabeza – Entonces por qué crees que necesitaremos tu ayuda – Se negaba aceptar para sí que el mocoso ese fuese necesario para ellos que una vez le dieron la espalda.

- Porque soy la llave – Confesó – Eso me dijo Shion que era, y que pronto se iba a levantar una gran guerra – Naruto se sentó en la silla del Juicio jugando con ella balanceándola hacia delante y atrás como si esa cosa fuese una cosa normal y no una para infligir dolor – A mí en lo personal me da igual, si se abre una de las tantas bocas de infierno, si viene el apocalipsis, o grandes activaciones de zonas energéticas o mil puertas a otras dimensiones… como que me da igual – Les señaló – No soy un cazador, tampoco un exterminador, puedo hacer lo que yo quiera como alguien perteneciente a los Prohibidos –

- Hace cuantos años perteneces a ellos –

- Como cinco u ocho años, no sé, Orochimaru nunca se pone de acuerdo de cuando me aceptó – Contestó la pregunta.

- Se pondrá furioso cuando vea que mataste a sus preciado cincos hijos de la oscuridad – Danzo le ladró.

- No estarían muertos sino hubiera hablado con Orochimaru primero, no le pedí permiso, solo le dije que iba a matar a sus putos hijos por la muerte de mi madre, él me preguntó que iba a hacer con quienes mandaron a mi madre hacia ese nido, le dije que lo mismo que le haría sus hijos, hacerlos cenizas – Se levantó mirando a los del consejo – A quién debo matar primero – Sus ojos azules se transformaron en uno ojos añiles carmesíes lleno de odio.

Los del consejo se pusieron en guardia, ante la amenaza de Naruto.

- Naruto – Llamó con tranquilidad pero con autoridad Deidara, caminando hacia él – Deja esto por el momento – Definitivamente no iba ser él quien se interpusiera en la venganza de su hermano menor, pero estaba cansado y quería hablar con él, fuera de ahí.

-Está bien – El aludido, cerró los ojos y al abrirlos ya eran azules, haciendo que todos volviesen a respirar, esa mirada había congelado a más de uno.

- Vamos, te invito un Ramen, conozco una tienda que está abierta a esta hora – Dijo como si no le importara nada de ahí, y era así. Deidara estaba harto de la cofradía, y veía en su hermano una llave para salir pitando de ahí, ni loco se casaría con quien le impusieran.

- Deidara te lo advierto – Le amenazó Nakaya, la madre de éste, una mujer de cabellos castaños y ojos marrón cobrizo.

-Tú no le adviertes nada a mi hermano – Siseó Naruto moviendo su mano, haciendo que la mujer se elevara en el cielo, apretando la mano haciendo que la mujer comenzara a perder el aire.

Ino, Yahiko y otros gritaron aterrados, estaba prohibido usar los dones entre ellos, excepto cuando era para reducir a uno de ellos por rebelión, pero Naruto sabía que todos habían hecho eso con algún compañero, era un tabú que igualmente infringían lo que pasa es que nadie lo hacía de la manera tan abierta como él lo estaba haciendo.

Deidara vio sin importarle que su madre estuviese sufriendo, estaba aburrido de ella, y deseó profundamente que ella hubiese muerto en vez de Kushina. Su madre era una persona malévola solo movida por sus propios intereses, no hacía nada de lo cual no cosechase un beneficio propio.

- Naruto por favor –Ino gritó desesperada con lágrimas en los ojos, sus madre estaba luchando por su vida, tenía los labios morados por la falta de oxigeno – Por lo que más quieras en el mundo, suéltala –

- Lo que más quiero en mundo yace bajo dos metros a causa de todos ustedes – Vociferó furioso – No te atrevas Minato abogar por ella porque juro que te mato, antes tuve consideración contigo solo por mi madre, pero ahora que se fue, tú no eres nada para mí – Advirtió.

- Naruto, está bien, te dejaremos en paz, solo te contactaremos cuando necesitemos tu ayuda, podrás vivir y hacer lo que sea en Japón siempre y cuando tus acciones no nos causen problemas, como muestra hacía nosotros podrías liberar a Nakaya – Pidió A ya con un terrible dolor de cabeza.

Naruto dejó caer a la mujer desde donde estaba elevada casi dos metros, la mujer cayó como saco de papas sobre el piso, una altura muy poca cosa para cazadores como ellos, pero no por eso no doloroso, aún así parecía que le daba igual solo le importaba respirar nuevamente, llenando copiosamente sus pulmones de aire.

- Deidara te prohíbo que vayas con él – Ordenó Reiji a su Nieto.

- ¿Ah sí? – Dijo cruzándose de brazos – Me vas exiliar, torturar, golpear, envenenar, quitarme el apellido y mis dones como hiciste con Naruto – Cuestionó el rubio de cabellos largos, vio la mirada de su abuelo como luchando en su interior estupefacto de que su nieto lo encarase – Sí, lo que creí, como no soy un bastardo, no es tan fácil que todos te den la razón con la última vez –

El viejo sabía que Deidara le guardaba resentimiento por lo sucedido con Naruto en el pasado, pero no imagino que tanta, si bien su relación se había desquebrajado por completo con el exilio de su hermano menor, aún había una relación de jerarquía donde él como el Patriarca de los Namikaze se le debía obediencia total, por el sello que se le colocaba a todos los que estaban sobre su mando, no era asiduo a usarlo pero nadie le desafiaba como lo estaba haciendo Deidara, hizo unos movimientos con sus manos activado el sello de obediencia.

Deidara sintió como el sello se activaba haciendo arder todo su cuerpo y cayendo de rodillas al piso, ahogándose de de dolor. Era una maldición tortuosa ese maldito sello, Naruto llegó a su lado tocando el sello con forma del Kanji Namikaze, escrito por los Kanji Viento y Olas.

- revelatur – Elevó la voz Naruto, mientras levantaba su mano, situada segundos antes detrás de la oreja de Deidara, llevando consigo una tinta negra que fluía llena de energía, la tomó con la palma de sus manos y luego la cerró suprimiendo la energía – Ahora ya no está bajo tu dominio, la próxima vez que vea alguno de ustedes o cualquier líder de familia, ejerciendo el sello sobre alguien que no deseé hacer lo que ustedes quieran, les cortaré partes que extrañaran se los aseguro – Prometió, mientras ayudaba a su hermano a incorporarse.

- En qué demonios te convertiste – Fue la primera vez que un Uchiha habló era Tajima Uchiha el hombre más viejo del clan, a excepción de Tobirama el inmortal.

- Según Madara e Izuna, en la peor pesadilla de todo el mundo – Le dijo al hombre.

- Están bien ese par de idiotas – El viejito de casi ciento diez años preguntó sonriendo, extraña a sus hijos.

- Sí, por supuesto que lo están – Respondió sonriéndole – Dijeron que cuando quisiera contactará con ellos, su nieto Itachi también está con ellos por si le interesa, no se fue hacia lo oscuro de la fuerza – Vio como el anciano levantaba una ceja – Bueno no se fue a lo más profundo de lo oscurito – Aclaro haciendo reír al viejito.

- Gracias Muchacho, ahora es tiempo de escapar – Le dijo guiñándole un ojo. Naruto desapareció junto a Deidara, no sin antes hacerle una reverencia.

- Padre – Llamó Fugaku Uchiha molesto de la actitud de su progenitor – Ese chico es una granada y solo preguntas por esos ingratos egoístas –

- Vamos Fugaku, dime que no te alivia saber de Itachi – A su edad ya nada importaba como antes, pero se negaba dejar su sitio en el concejo porque Fugaku no era el más indicado para el asiento – Me alivia saber de Madara e Izuna, por lo que entiendo son parte del clan prohibido, si es así, al menos no están en contra de nosotros por completo – Se levantó caminando hacia la salida – Les recomiendo a todos dejar en paz al mocoso Uzumaki si no quieren morir ninguno de ustedes es competencia para él, ni nadie en realidad en este mundo creo –

- Este viejo senil – Se quejó Fugaku molesto con su padre, incrédulo que Naruto se volviese tan letal como para tenerle miedo.

- Tu viejo y cenil padre tiene razón, Naruto es mortífero – Tobirama indicó, aún estaban casi todos en el lugar – No es quien fue en el pasado, apenas y se contuvo por Deidara, les recomiendo como dijo Tajima no tocarle los cojones porque pueden salir sin vida de ello, y tampoco molesten a Deidara, puede ser el único cable a tierra que tenemos para controlar a Naruto –

- Tan peligroso es – Preguntó Yahiko.

- Te digo que ese rubio hizo desaparecer en cuestión de segundos todo un nido de vampiro que nos estaba dando problema hace décadas – Contestó Sai – Es simplemente alucinante, como se movía y cercenaba, incluso se dejó golpear, ese chico le faltan tornillos –

Sasuke se fue de ahí, sin querer oír más de Naruto, desapareció de ese lugar para aparecer en el bosque un lugar secreto suyo, golpeó con ira uno de los arboles, haciendo caer el árbol.

- Mierda – Gritó furioso – Mierda, mierda, mierda, mierda – Seguía gritando golpeando el árbol caído, lleno de frustración.

No podía ser posible que Naruto fuese mejor que él, que siguiera sin ser lo suficientemente fuerte en comparación a su hermano, tenía un odio infinito hacia ellos.

Cerró sus ojos y su inconsciente le mostró una imagen del pasado, un rubio pequeño corriendo por un paramó persiguiendo mariposas, riendo y bailando alrededor de ellas, vio como atrapaba una azul y corría con ella encarcelada con suavidad en sus pequeñas manos, hasta llegar donde había un chico mayor que él de cabellos negros sonriéndole cuando el pequeño le mostró su tesoro, el mayor tomó la mariposa en sus dedos y la dejo escapar, mientras con su otra mano llevo dos dedos golpeando amorosamente la frente del más pequeño, haciendo que éste se sonrojase y luego se lanzase a los brazos del moreno.

Odiaba recordarlo, ver como Naruto obtenía sin esfuerzo lo que él mendiga a su hermano mayor, cariño y atención, nunca tuvo tiempo para él, pero para jugar con Naruto lo tenía, para cuidarlo.

Uchiha Itachi su idolatrado hermano mayor, seis años mayor él, el más grande genio dentro de su clan y quizás de su generación dentro de la cofradía. Era un niño de temer con cinco años era capaz de cazar y matar mejor que un joven de quince o veinte años, a los diez años tenía una reputación que daba miedo a cualquiera.

Un genio, algo que él, Sasuke, estaba lejos de ser algo que muchos de su clan se lo recalcaban, aún así, nadie pudo prevenir que Itachi a su diecisietes años iba a traicionar al clan Uchiha, a la cofradía. De solo recordarlo la sangre le hervía, Itachi bañado de sangre frente a él con el sharingan activado, mientras a su alrededor la gente gritaba de dolor quemándose en un fuego negro que jamás había visto.

- ¡MIERDA! – Vociferó Sasuke echando abajo el árbol.

Por qué el mierdas de Naruto volvió a descolocar las cosas, abrir heridas ya cerradas, se suponía que el episodio de Itachi estaba enterrado.

- Para qué te desquitas con el pobre arbolito – La voz de Naruto llego a sus espaldas – Ni te molestes en atacarme solo soy un clon – Informó levantando las manos en son de paz – No me harás daño, pensando en tu hermanito –

- Por qué no desapareces de mi vista –

- No quiero – El clon de Naruto levantó su mano volviendo a erguir el árbol en su lugar – No dañes la naturaleza –

- ¿Te preocupa más eso que la vida humana? – Sasuke se dejó caer en el suelo mirando al rubio, demasiado cansando como para pelear con un clon.

- Sin duda alguna – Naruto se sentó en posición de loto frente al Uchiha.

- Qué quieres, no somos la persona favorita del otro –

- Sin duda alguna nuevamente – Sonrió el rubio con malicia ante el fastidio del otro – Ten – En su mano hizo aparecer una libreta negra – Itachi me pidió que te lo entregase cuando te viese – Antes de pasársela le dijo – Solo hago esto por tu hermano –

- No quiero nada de él – Se negaba aceptar lo que él otro le extendía.

- No seas un niñato, tienes ¿cuánto? Veinticinco y te comportas como crío – Le lanzó el objeto a la cara, el Uchiha por inercia lo tomó.

- Naruto realmente estamos en peligro – Sabía por la mirada de los del consejo que lo que había en ese papel entregado por Shion era algo delicado, tanto como para no comentarlo de inmediato.

- Se viene una tormenta de proporciones bíblicas – Se levantó para desaparecer – Por eso te recomiendo que folles y dejes de ser virgen para que al menos mueras sabiendo lo que es un orgasmo …Auch – El clon se quejó sintiendo dolor por una chuchilla ensartada en su hombro.

- Deja de hablar de sexo braguetas sueltas – Odiaba a Naruto.

- Al menos disfruto del sexo, sabes que no me importaría metértela aunque tendría que taparme la nariz y ponerte de espalda y pensar que me estoy follando a Lee Jong-suk, pero lo haría como un favor a la humidad para que dejes de tener cara de estre…- Sasuke lo atravesó con su catana haciendo desaparecer al clon furioso, realmente detestaba a Naruto, nunca se podía tener una conversación en serio con él.

Deidara vio a su hermano reír como loco, sin saber bien de qué se reía, habían en estado comiendo en silencio y de pronto de la nada se reía como poseso.

- Oye – El mayor le dio un golpecito viendo como los pocos comensales en el lugar lo miraban.

- Disculpa, es solo que Sasuke sigue siendo un idiota estreñido – Naruto limpió la espina de sus ojos para quitar las lágrimas producidas por la risa - Itachi me pidió de favor que le entregase algo a su hermano y lo acabo de hacer con un clon, con ellos puedo estar haciendo más de una cosa a la vez, y cuando desaparecen o los dañan puedo saber exactamente que pasó – Explicó – El estreñido me apuñaló por la espalda –

- Nunca he sabido porqué se odian tanto –

- No es que lo odie, solo me desespera con locura su estúpida rigidez y su mente estrecha, que piensa que todo es blanco – Se quejó – En verdad me hace querer romperle la careta al maldito, la mitad del tiempo –

- Itachi cómo está – Deidara deseó cambiar el rumbo de la conversación, guardándose para sí todo lo que pensaba que a pesar de los años ni Sasuke ni Naruto dejasen de orbitar tanto en la vida el otro.

- Excelente, cuando lo volví a ver me di cuenta de lo diferente que era de cuando estaba en la cofradía – Comentó – Dejó las cadenas que lo ataban atrás, ahora es una persona igual de seria como cualquier Uchiha, pero puede respirar y reír –

Deidara rebosó una débil sonrisa recordando al Uchiha siempre con una mirada ensombrecida, y cara de póker, siempre tenso y alerta, jamás le vio sonreír o mostrar algún tipo de caras que no fuese una de seria. Sabía por su hermano que Itachi era cariñoso y tenía una hermosa sonrisa, porque increíblemente era uno de los pocos en la cofradía que aceptaban a Naruto.

- De verdad te acostaste con él – Recodó de pronto.

Naruto afirmó con su cabeza mientras reía - ¡Ooooh sí! – Exclamó con una tonta sonrisitas en los labios – Itachi es un semental – Rió sin vergüenza alguna.

El mayor sintió un pinchazo de celos sin querer reconocerlos, cuántas veces trató de llamar la atención del Uchiha, realmente le gustaba y lo encontraba un enigma, a pesar de que al igual que a Naruto le pasaba con Sasuke, a él le caía gordo la perfección de Itachi, aún así siempre lo deseó.

- Cuando venga, porque lo hará, pídele que se acueste contigo, seguramente lo hará – Naruto le dijo pícaramente a su hermano mientras levantaba y dejaba caer sus cejas sugerentemente.

- Qué idioteces dices – Deidara se puso de todos los colores – No es correcto –

- ¡Vamos por favor! – Puso los ojos en blanco – Es que acaso todos son unos puritanos mojigatos, es solo sexo por el amor del cielo, nadie en el clan morirá por disfrutar de él, ni siquiera con un súcubo podríamos morir, solo si te acuestas con algo más asquerosito, pero se puede tener sexo libre y seguro – Platicó muy seguro para acto seguido sorber los tallarines de su Ramen.

- Tu jovencito tienes un problema con el sexo, estás adicto a él – Deidara lo apuntó con sus palillos – No es que sea un mojigato o un puritano, solo quiero hacer el amor con alguien que ame –

- Pero ese es Itachi – Le cortó Naruto, haciendo que el mayor abriera los ojos casi con susto – Hermano desde que era un niño me di cuenta como lo mirabas, sé cuánto has estado ideando una manera para que te cuente de él, sé que lo amas, no tienes para qué ocultarlo, pero Dei, Itachi es alguien que tu ya no conoces, no es nada como en el pasado, te sorprenderás cuando lo veas –

- Nunca pensé que se notara – Arrastró las palabras jugando con su cabello nervioso.

- Qué te digo soy un as en asuntos del corazón, y también Itachi se dio cuenta de que tú gustabas de él, por eso hizo lo que hizo cuando no estabas para no verte sufrir – detalló con voz que delataba que era una intimidad del Uchiha – Me dijo que sería incapaz de ver tu cara de decepción, pero le dije que solo lloraste por semanas a escondidas cuando descubriste de su traición y que si él te hubiera preguntado habrías escapado con él –

- … – No sabía qué decir ante lo expuesto por su hermano.

- Ahora la cosa es un poco complicada sí, Itachi tiende a deslumbrar a muchos, y hay varios obsesionados con él, así que si quieres ir a por él, tendrás que tener más que todos tus sentidos abiertos para evitar que te maten –

- Hablas como si Itachi estuviera dispuesto a darme una oportunidad –

- Claro que sí – Naruto fue enfático – Sabes lo primero que me dijo cuando me vio – Su hermano negó con la cabeza – "Deidara debe estar destrozado, espero que se encuentre bien" o cada vez que mi mamá iba a verme él preguntaba por ti –

- No lo entiendo, nunca dijo nada –

- Tú tampoco lo hiciste – Indicó – Ninguno hizo o dijo algo que cambiasen las cosas entre ustedes, por miedo al concejo a la cofradía, si hubiesen tenido cualquiera de los un poquito de valor, quizás ahora estarían juntos, definitivamente fuera de la cofradía pero juntos teniendo sexo hasta el amanecer – Enfatizo haciendo que su hermano pusiese los ojos en blanco.

- Naruto en serio me asustas, hay más que sexo –

- Yes, i know, but too much for me! – Aceptó hablando en inglés, acostumbrado hablarlo y además le encantaba usar esa frase.

- A qué le tienes miedo –

- Deidi, en este mundo nosotros estamos destinados a matar o ser asesinados, a vivir de la manera en la que un grupo de vejetes quiera que lo hagamos, casarnos y procrear con gente que quizás odiemos – Dijo – Si bien estoy libre de casarme y acostarme solo para tener bebés, no quiero hacerlo, vi como mi madre se consumía de dolor, mira como terminó, no quiero eso para mí. Prefiero seguir con la bragueta floja como dice Sasuke, teniendo sexo a lo tonto y loco, al menos no terminaré consumido por ese maldito sentimiento –

Deidara lo miró con tristeza, cuánto había sufrido Naruto, desde el momento que nació siendo rechazado por su propio padre, por su familia, sufriendo el asedio y la indiferencia de todos. Siendo víctima a sus quince años de algo atroz y aún así fue juzgado como un culpable, solo porque era un bastardo que tría vergüenza al clan Namikaze, le arrebataron su inocencia, le quitaron todo hasta su dignidad, lo despojaron de todo incluso de su madre.

Hace solo unas horas había enterrado a su madre, incluso antes había cegado su vida para siempre. Cuánto dolor podía cargar Naruto en su interior, tanto como para temer amar a alguien, por otro parte sabía que a pesar de la sonrisa tonta que hacía en esos momentos, o la cara dura y salvaje frente a todos en la sala de juicio, Naruto estaba pulverizado.

- Dónde te quedarás – Una vez más decidió que lo mejor era cambiar de tema.

- En casa de mamá – Respondió – No, la del clan Uzumaki, sino la que tiene cerca de su trabajo, supongo que vendrás conmigo, porque no eres bien recibido al menos por hoy –

- Temo que me enjuicien –

- ¡Naaah! – Naruto le restó importancia – Eso no pasará, no al menos mientras estés conmigo –

- No quiero volver, quieren que me case con una mocosa del clan Hyuga, imagina ella tiene menos de veinte y yo estoy a un paso de los treinta –

- Puuff lo Hyuga – Naruto los odiaba no era para más pensó Deidara – Neji y Hinata son lo único que rescato de toda esa familia de mierda –

- Increíblemente Neji nunca te culpo de la muerte de Takuma, de hecho dijo que él en tu posición hubiera hecho lo mismo –

- Lo sé, hablé con él, hace un tiempo atrás –

- Neji escondiendo cosas a la familia, cómo lo hizo –

- Inhabilité su sello de rama secundaria, necesitaba de su ayuda hace un tiempo atrás, y cambio quité los sellos de restricción –

- Mierda, Naruto – Dei se llevo una uña a la boca mordiéndola torpemente.

- Vamos, debo ir a casa, pasan de las cuatro de la mañana – Se levantó pagando la comida diciendo lo deliciosa que estaba.

Desaparecieron en un callejón oscuro apareciendo en la antigua casa de Kushina Uzumaki.

Naruto ya había llorado todo lo que podía tanto humano como inhumanamente hablando. Al abandonar la morgue dejando a sus padres atrás se trasladó a esa casa, se derrumbo como loco llorando revolcándose sobre la ropa de su madre, gritó si no hubiera sido restringido en esos momentos hubiera destruido todo. Dos días después ya estaba acostumbrado al aroma, al recuerdo y las cosas de su difunta madre.

Deidara observó todo el lugar, viendo el lugar de Kushina Uzumaki, había fotos con Naruto solo de niño, otros retratos con fotos de ella y sus alumnos, ninguna con algún familiar, la vida solitaria de una mujer que le habían arrebatado todo.

- Sabes cuánto siento la perdida de tu madre – Deidara abrazo a Naruto con fuerza – Sé que debes estar completamente destruido, pero no estás solo, yo te quiero mucho, lamento no poder haber estado contigo todo este tiempo –

- Tranquilo – Naruto correspondió el abrazo con cariño – Sé cuánto me quieres, no te preocupes, se qué a pesar de todo podré salir adelante –

- Igualmente no estás solo, me tienes aquí –

- Gracias hermano – Susurró Naruto – Dei debo… -

- Papi – Gritó un niño de casi diez años – Estaba asustado porque no llegabas –

Deidara miró al niño igual de rubio que ellos y de grandes ojos azules como ellos, era una mini copia de Naruto, incluso tenía marquitas solo dos en forma de bigotes en las mejillas.

- Boruto – Naruto se acercó al niño – Qué diablos haces aquí – La voz de su hermano era severa.

- Quería verte, tío Itachi dijo que estabas en casa de abuelita, así que vine – El niño explico sin ápice de miedo – Es verdad que abuelita se fue –

Naruto lo miró sin saber que decir, se mordió los labios mientras un dolor llenaba su garganta, y nariz como una punzada y sus ojos brillaban amenazantes de lágrimas – Sí, hijo abuelita Kushina se nos fue –

- Mataste a quienes lo hicieron – Preguntó el menor sorbiéndose la nariz comenzando a sollozar.

- A todos –

- Bien – El niño valientemente se trago las lágrimas limpiando sus lagrimas con las mangas de su chándal – Quién es él – Apuntó con su cabeza al intruso.

- Boruto él es tu tío Deidara – Presentó – Dei este es mi hijo Boruto…