Capítulo tres … Orfanato

La coz de los cabellos resonaba furiosamente como su cabalgar, arrastraban dos carruajes ligeros, creados para viajar con rapidez.

En un carruaje iba Jiraiya junto a Minato y al príncipe Madara, en el segundo iba Kurama, un sirviente de la casa del conde Uzumaki por último el príncipe Obito, todos con la misión de esclarecer la procedencia de Minato.

Tocaron con fuerza las grandes y pesadas puertas de madera roble, creando un sonido hueco y ruidoso, que despertaría hasta los muertos, pasos presurosos se escucharon al otro lado de las puertas, una mirilla se abrió mostrando a una mujer de avanzada edad, con bata carmín y una gorra roja, visiblemente molesta pero antes de poder emitir algún reproche, sus cansados ojos se detuvieron frente a Madara percatándose que era el tercer príncipe. Sonó como la mujer sacaba el cerrojo.

- Sus majestades, señores – La mujer se inclinó haciendo una venia, sin mirar a nadie a los ojos – En qué puedo serviles –

- Nani – Minato llamó con cariño a la viejita, impulsivamente la abrazó con amor.

- ¡Oh eres Minato! – La viejita olvidó el lugar para corresponder ese afectuoso saludo lleno de amor –Qué hermoso y guapo estás – Le sonrió.

Minato la recordaba la hermana Chiyo, la hermana de carmín, era del país del viento, había perdido por las guerras casi toda su familia excepto su nieto de la edad de Minato, se unió al monasterio, para ayudar a todos los niños huérfanos, a pesar de tener a su nieto Sasori, aún así ella no hacía distinción entre los pequeños, los quería a todos.

Chiyo, o Nani como le decían de cariño en el orfanato, fue una de las pocas personas que siempre estuvo para él, incluso en el pasado, testificó en su favor, ella lo defendió, a pesar que no sirvió de nada, igualmente lo agradeció, por creerle y por estar para él en ese terriblemente momento.

- Mira nada más en lo apuesto que estás mi pequeño tifón – Acarició los cabellos rubios del menor con ternura.

- Hermana Chiyo – Llamó Madara sonriendo ante tal acto de cariño – Necesitamos esclarecer el origen del joven Minato, usted nos podría ayudar –

- Por supuesto, por favor síganme – Tomó la mano de Minato sonriendo feliz – Minato no te gustaría un delicioso tazón de leche y una rebana de pan con miel, si corres a la cocina podrás encontrar a Sasori seguramente – Le dijo guiñeandole un ojo.

- Gracias – Sonrió lleno de esplendor, Sasori fue un gran amigo cuando estuvo en el orfanato – Sus majestades, señores, con su permiso – Salió corriendo antes de incluso pedir permiso a su amo Kurama.

- Cuando entregue a Minato a la familia Uzumaki, lo hice creyendo en la palabra del Conde, que lo entrenaría para que en algún momento fuese un mayordomo de la ilustre familia – Chiyo se giró para mirar a Kurama a los ojos con visible molestia –No para que fuera el juguete sexual del señorito Uzumaki, mi niño es una meretriz, Minato es bueno, dulce e inocente, lo que usted hace es asqueroso –

Kurama sintió sus mejillas arder, apretó los puños furioso, viendo como todos en el lugar lo miraban, de alguna manera, sabía que los príncipes se estaban riendo de él, como también que su propio vasallo lo censuraba por lo actos cometidos contra Minato, y qué decir de Jiraiya lo quería matar.

- Me gustaría príncipes oficiara una ley que proteja a los niños y que tenga un duro castigo contra las personas que practican la paidofilia – Expresó molesta.

- Estoy de acuerdo con lo dicho – Secundo igual de molesto Jiraiya.

- Creo que ingresaré una propuesta dentro de las próximas semanas, al parecer esto se está saliendo de control – Apuntó Madara

- Así es mi señor – Chiyo abrió la puerta de su despacho – Comprendo que los varones necesiten desfogar su libido, sé que las casas de compañía y prostíbulos son necesarias, pero el contrabando de niños es horroroso –

- Podría usted darle cabida en su hogar si los rescatamos – Obito preguntó.

- Los recibiría a todos, aún sin tengo algunos problemas, lo que sea para dejen de tener una vida de explotación –

- Lo tendremos muy presente, señora Chiyo – Madara respetaba mucho a la mujer de la misma manera que su padre lo hacía – Por supuesto espero su discreción señorito Uzumaki y de su sirviente, porque si esto se filtra, no dudaré en cortarle la lengua y quitarle toda su servidumbre –

- Puede contar con mi silencio – No le importaba nada de eso.

- Señores quieren saber sobre el nacimiento de Minato –

- Nosotros atendimos a su madre en el parto, lamentablemente, no lo soportó luchó tres días por sobrevivir, pero la pérdida de sangre y el resfrío que padecía no le dio tregua, pobre chiquilla Misato, era tan buena niña – Recordó con afecto a la mujer.

- Conoció a Misato – Jiraiya inquirió – Minato es su hijo –

- Claro que lo es, asistí el parto, de hecho dijo que le colocó Minato, porque era casi idéntico a su nombre solo cambiando la "S" por la "N" – Contestó.

- Nunca le dijo quién era el padre – Kurama no podía dejar que Minato se fue de su lado, le daba igual que todos lo juzgaran, ese chiquillo era suyo, lo deseaba con locura, lo quería como nunca quiso a nadie.

- Misato no dijo nada, no apellido, no familia, ni siquiera habló de su pasado, solo hablaba de amada ranita – Contestó recordando a la chica – Siempre hablaba de lo divertido que era su ranita, que esperaba que pudiese encontrarlos, traté de decirle que me dijera quién era el padre de su bebé, pero ella dijo que no podía, que su familia era poderosa y su amado estaba en la guerra, no sabía si iba a vivir en ella. Estaba embarazada y su prioridad era su hijo –

- Tiene pertenecías de ellas, además del collar –

- Sí claro, tengo un retrato de ella – Se levantó – Tercer príncipe ayude a esta ancianita – Era el más alto de todos en el lugar –La tercera caja por favor – Indicó – Todo lo que está ahí era de Misato –

Minato estaba tranquilo, sabía que Jiraiya sabría que era su hijo, él lo encontró días antes de su ejecución, a pesar de todos esfuerzos que hizo por salvarlo ya era muy tarde, lo recordaba llorar de impotencia, pedirle perdón por llegar tarde, aunque le juró que haría todo para vengarse por él y arrebatarles a Naruto.

Al llegar a la antigua gran cocina del orfanato, encontró algunas de las hermanas de carmín ordenando y preparando algunos alimentos para la gran festividad de mañana, como el imperio del fuego estaba de festividades, el emperador enviaba grandes carretas con víveres a todas las organizaciones benéficas que existían en el gran imperio del Fuego, enviaba además telas, útiles de aseos, juguetes y caramelos para los niños.

Como bien lo dijo Chiyo sentado frente al fuego estaba Sasori, tenía un año más que Minato, de dulces cabellos rojos, la vida de Sasori en futuro tampoco era la mejor, Rai dejó de enviar ayuda a todas las organizaciones benéfica, gastaba el dinero en fiestas con los nobles, dándose la gran vida, mientras subía los impuestos a todos a su alrededor.

El traidor más grande del imperio del viento, Sabaku no Rasa, quien vendió a todo su imperio, vendió a su propio hermano mayor Sandaime Sabaku No, solo para obtener aquello que Rai le prometió el doncel Akasuna No Sasori, venían tiempos violentos, guerras innecesarias en varias partes del continente.

Los Uzumaki jamás tuvieron problemas porque eran cercanos a Rai, y el mismo Kurama se ocupo que Kushina y él, Minato, no tuvieran problemas con la guerra, de cierta manera, Kurama le confió que estaba profundamente agradecido que Minato y Kushina estuviesen casados y el campo lejos de todas las masacres.

Todo terminó estrepitosamente para los malhechores cuando Itachi reunió a los bastardos de cada imperio, todos insatisfechos con las guerras, todos habían perdido mucho, el Uchiha hizo un pacto con el líder de ellos, llamados Akatsuki, todos con habilidades especiales, pero Itachi hizo mucho más que eso, no solo hizo una alianza con unas de las organizaciones más peligrosas que existían en ese tiempo sino que también con Hashirama Senju, quien estaba profundamente dolido por la muerte de su amigo Madara Uchiha.

Uchiha Itachi era lejos el hombre más temido de su época, con tan solo diez comenzó una revolución, puso a toda la plebe a su lado, siete años más tarde comenzó a derrocar a Rai, se cobro una venganza digna de cualquier fabula.

Naruto tenía mucho que ver ahí, los donceles eran escasos, y había una alta probabilidad que un doncel fuese mucho más fértil que una mujer, hasta en una edad avanzada, pero además de eso se decía que grandes guerreros con poderes excepcionales nacieran de ellos. Su hijo también era doncel, y Kurama uso eso para salvarse el pellejo lo enlazó a Itachi quien no tenía pareja, el acuerdo sería que a los dieciséis años tomaría nupcias con el Uchiha casi ocho años mayor.

No era que no le gustase Itachi, sabía que era un buen hombre, y creía que podía hacer feliz a su pequeño, pero no era esa vida que quería para Naruto, y también sabía que Itachi tampoco quería ese futuro, en una conversación le dijo que cambiaría todo por tener a sus padres y hermanito vivos.

E Iba hacer aquello realidad, quizás cuántas vidas se podían salvar, a pesar de su egoísmo de sobre vivir a cualquier precio, qué padre o madre no harían lo que fuese por su amado retoño.

- Sasori – Llamó Minato para no asustarlo llegando sin previo aviso el chico jugaba con unas marionetas que el mismo había construido, en un tiempo esas cosas serían letales.

- Minato ¿eres tú? – No le veía hace más de cinco años, había ido al imperio del fuego, era un dictamen todo niño de diez años que fuese del país del viento debía asistir durante cinco años a la gran Academia del Viento, donde se adoctrinaba a los jóvenes para ser milicia del mañana, luego podían volver a sus lugares de residencias, pero si había una guerra todos debían apoyar a su país o pagarían con sangre. Era literal, mataban a toda una línea de sangre por traición.

- Sí – Sonrió a su amigo – Cuándo llegaste –

- Hace unos días – Contestó sin dejar de mover sus marionetas, parecía ido y hasta apagado. Seguramente Chiyo le dijo que fuese para que animara a Sasori.

- Cómo estás –

El chico de cabello cobrizo, ojos marrones y cara angelical no contestó, simplemente dejó subir y caer sus hombros.

- Sabes me convertí en el juguete sexual del señorita de la casa en la que sirvo – Confesó, haciendo que Sasori dejará caer sus marionetas y lo mirase – Soy Doncel, estoy esperando un bebé, y aún casi nadie lo sabe –

-Qué harás – Sasori miró el vientre plano de su amigo.

- Tenerlo obviamente – Sonrió con amor tocando su panza – Qué culpa tiene esta criatura de que su padre sea un bastardo, pero no todos tenemos que pensar igual, Sasori –

- Cómo –

- Sé lo que pasa aquí Sasori – Minato se levantó.

- No entiendo –

- Creo que si lo sabes, vamos – Tomó la mano su amigo para hacer que se levantara de ahí, en silencio caminaron hasta llegar a la pequeña sala de neonatales del orfanato, había al menos cuatro bebés, por la hora algunos dormitando.

Minato buscó entre todos los bebitos hasta dar con uno pequeñito, con el cabello cobrizo como pequeñas motas de cabello rizado, tenía los ojitos abiertos de par en par de un tono aguamarina preciosa.

- Minato – Sasori necesitaba salir corriente de ahí.

- Míralo tan pequeñito – El rubio lo tomó en brazos – Eres precioso, serás un gran varoncito, sabes pequeñito tendré un niño se llamara Naruto, espero que seas un gran amigo de él, sé que él te querrá mucho Gaara –

- Cómo sabes su nombre – El pelirrojo lo miro asustado.

- Ese fue el nombre que le diste a tu hijo Sasori –

- No, nadie lo sabe ni Nani, por qué lo sabes tú – Se estaba descontrolando – Minato no lo hagas, no le digas a nadie, si saben que es mi hijo, tendré que volver a la capital del viento, no quiero, no quiero – Comenzó a llorar desesperado.

- Si te digo, que igualmente en unos meses tendrás que ir a la nación del viento hacer el segundo esposo de Rasa Sabaku No, y Gaara será asesinado en aquellos mismos meses junto a Nani, qué me dirías –

- Qué dices, Minato cómo lo sabes –

- Di la verdad ahora, en este momento hay personas en este lugar que pueden protegerte de Rasa, que nos pueden proteger a los cuatro, tú no tienes que volver a padecer bajo el yugo de Rasa – Tranquilizó – Piensa en Nani, merece saber que tiene un nietito –

- No estoy seguro Minato –

- Tienes miedo de perderlo, como perdiste a tus padres, pero te lo digo lo perderás todo dentro de unos meses –

- Cómo lo sabes – Exigió saber frustrado de las palabras de su amigo.

- Porque lo viví – Reveló cansado – Es una historia larga y triste, pero créeme cuando te digo, que estoy cambiando ese futuro con la información que tengo, y quiero salvar a cuántas personas sean posibles, eso te incluye sin lugar a dudas –

- Cómo piensas protegernos –

- Vamos a ver a Nani – Minato tomó un chal para cubrir el pequeño cuerpo de Gaara, movía sus manitas – Cuándo nació –

- diecinueve de Enero – Respondió – Nació prematuro, lo tuve con una comadrona camino a la nación del fuego – Se acercó a Minato quien llevaba a su bebé, para tomarlo en brazos – Apenas lo he tenido en brazos… Oooh – Se asombró de ver como el pequeño niño de casi dos meses le sonreía haciendo unos bellos gorgoritos.

- Ellos siempre saben quién es su "Mamita" – Recordaba a Naruto buscándolo a él, como se calmaba al sentirlo, seguramente era su aroma, solo se dio con Kushina pasado los primeros meses de vida.

- mmmm – No pudo decir nada porque sentía que iba a llorar si hablaba, apretó un poquito más a su bebé – No tiene la culpa de nada –

- No, no la tiene – Susurró acariciando su vientre nuevamente – Solo podemos enseñarle a ser buenas personas y jamás decirle que monstruos fueron sus padres, hasta que tengan una edad para comprender que no es su culpa nada de lo que sucedió – Tocó la puerta del despacho de Chiyo.

- Adelante – Escuchó de parte de la viejita.

- Espero no molestar – Minato ingreso junto a Sasori y el pequeño Gaara en brazos de éste – Quería saber Nani si ya habían terminado – Dijo con voz inocente, pero antes de que alguien hablara algo fue abrazado por Jiraiya, cerró los ojos respirando con tranquilidad como nunca lo hizo en el pasado, y en esas semanas que llevaba de vuelta en el pasado, sintiendo ese amor incondicional que él mismo entregó a su hijo en el futuro, pero que nadie se lo brindó a él.

Ahí estaba el primer pasado para cambiar su vida, tener a su padre a su lado, quería devolverle el abrazo pero Kurama estaba ahí y tenía que actuar como que no sabía nada al respecto, y no quería que se diese cuenta que era su artilugio.

- No tienes idea de cuánto te he buscado – Susurró Jiraiya al jovencito que abrazaba – Puede que estés turbado – Deshizo el abrazo para agacharse y quedar a la altura del menor – Sé que cuando te lo diga tendrás muchas preguntas, pero quiero que sepas que en estos casi quince años no he dejado de buscar a tu hermosa madre o a ti…Minato eres mi hijo –

- Qué – Trató de imitar la misma voz de sorpresa que tuvo la primera vez que lo supo - ¿Yo hijo de usted? – Abrió sus ojos de par en par, no quiso mirar a nadie ahí más que a su padre, porque temía ver reír a Madara.

- Así es, hijo, soy tu padre, de este momento en adelante vivirás conmigo –

- Pero sirvo a la familia Uzumaki – Dijo en tono turbado.

- Ya no más, Minato eres mi hijo, legitimo, eres el hijo de un marqués, y eres parte de la familia real del imperio de la hoja, no debes servir a nadie nunca más en tu vida – Recalcó para que Kurama escuchara.

- No entiendo, soy huérfano – Expresó.

- Ya no más niño – Madara intervino – Gracias a mi hermano Tobi que invitó a tu padre a la celebración en la mansión Uzumaki, que coincidencias de la vida ¿No? – Dijo para molestarlo. Estaba increíblemente impresionado con ese chico de hermosos ojos azules.

Chiyo por su parte no miraba nada de eso, solo a su nieto con el pequeño pelirrojo que llego a las puertas de su orfanato dos días antes que Sasori al hogar. Vio los ojos hinchados y rojos del chico y como el pequeño niño que siempre lloraba y apenas dormía, ahora lo hacía en brazos de su nieto.

- ¡Oh por Dios! – Chilló al darse cuenta del parecido de ambos, se dio cuenta de los cambios de su nieto, y como en esos días se negaba ayudarla en la sala de neonatal – Cómo sucedió –

Nadie entendió lo que pasaba, y Minato no quería que Kurama se enterase porque eso era igual a que se enterara Rai y luego Rasa.

- Nani, el bebé lloraba, quería verlos y a arrastré a Sasori, como el pequeñito lloraba Sasori lo tomó, sabemos que no podemos tomar a los bebés, pero al parecer necesitaba estar en brazos de alguien – Minato miró a Madara e hizo una seña hacia donde estaba Kurama.

- Señor Uzumaki, nuestros negocios terminan aquí, Obito por que no acompañas al Joven Kurama y su sirviente hasta la entrada, mientras nosotros terminamos nuestros negocios – Madara comprendió que había más misterios ahí, como un niño de catorce años podía tener tantos secretos a tan corta edad.

Kurama se fue de ahí dándole una última vista a su adorada tentación, con la promesa que iba a recuperarlo costara lo que costara.

- Ahora la verdad – Exigió Chiyo, sin importarle los demás presente, para ellos todos los que estaban ahí, eran de confianza.

- Nani, no quería – Lloró Sasori abrazando a su bebé – No quería, pero él era más fuerte que yo, no pude hacer nada – La mujer fue a su lado en el momento para llevarlo al diván donde estaba Minato – Le rogué que no lo hiciera, pero no escuchó, dijo que era mi culpa – Dijo amargamente – No me di cuenta de lo que pasaba a mi cuerpo, hasta que ya era demasiado tarde, lo oculté como pude, escapé de la nación del viento, él no quería que dejarme ir –

- Quién fue Sasori – La mujer exigió con dolor, pensando en lo que había sufrido.

- No, Nani, por favor – Pidió asustado – No quiero volver allá, no quiero –

- Por supuesto que no volverás, cómo puedes creer que iré donde ese monstruo, solo quiero saber a quién debo mandar a matar – Su voz detonaba furia.

- Sabaku No Rasa – Nombró Minato sabiendo que su amigo no iba poder hacerlo – Él fue, Nani, Sasori tiene miedo de que él lo sepa y venga a por ellos –

- Pero, pero qué hago – La mujer estaba desesperada, viendo a su nieto y bisnieto.

- Él no es el segundo en la línea de sucesión de la nación del viento – Madara vio como la mujer y Sasori asentían.

- Nani sé que amas a Sasori pero tienes que dejarlo ir junto a Gaara – Minato habló con tranquilidad.

- Minato, cómo puedes decir eso –

- Sé que en todas las naciones tienen espías en las otras naciones, es algo obvio – Comentó el menor – No sabemos cuánto tiempo se pueda mantener en secreto que Sasori es el progenitor de Gaara, el bebito cuenta como sucesor al trono también, Sandaime no tiene hijos ni pareja, pero si Rasa, tiene a Temari, Kankuro y ahora a Gaara, si él forzó a Sasori, perfectamente lo puede hacer su segundo esposo –

- Eso es cierto – Coincidió Jiraiya – Cómo sabes tanto – Estaba asombrado de que su hijo supiese tanto de las tácticas de otras naciones –

- He estudiado mucho, trabajo en la administración del Conde Uzumaki – Explicó – Usted tiene conexiones en la hoja, puede ayudarnos ¿verdad? Sasori es como mi hermano, crecimos juntos, ha sufrido lo mismo que yo –

- Sí, os puedo ayudar, enviaré un mensaje a la hoja, qué sabes Minato, pareces muy ilustrados, aquí hay un espía, en este lugar –

- No – Contestó rápidamente – Pero llegará uno – Agregó – Rasa debe haber enviado a alguien que se acerque al orfanato, sabe que Nani está aquí, y por ende Sasori, si es inteligente enviará a alguien ahora en las festividades en donde todos en el imperio bajamos la guardia, vienen de tantas partes que se podrá mezclar, así que Sasori y Gaara deben salir ahora de aquí –

Jiraiya y Madara intercambiaron miradas, ninguno dijo nada, pero ambos pensaban que Minato era magnifico, y que obviamente había mucho más ahí.

- Bien, Chiyo, usted cuido de mi hijo por mucho tiempo – Jiraiya sonrió a la mujer – Déjeme cuidar a sus nietos ahora, Sasori si tienes cosas importantes… -

- No – Minato volvió hablar – Diremos que Sasori desapareció hoy –

- Qué pasará con Gaara – Sasori no quería soltar el bebé.

- Haremos papeles de adopción falsos y luego defunción, tiene alguna pareja de confianza príncipe –

- Sí los tengo me pongo en ello –

- Saldremos con cautela de acá, ahora – Madara se quitó la capa y la colocó sobre Sasori, cubría por completo su cuerpo y al pequeño Gaara.

- Ni siquiera pude tomar en brazos a mi bisnieto –

- Nani, ven mañana a verme – Minato tomó las manos de su querida Nani, le cerró un ojo con amor.

- Minato te has vuelto todo un estratega –

- Gracias –

Sasori abrazo a su abuelita con delicadeza para no despertar a su retoño, con la promesa de verse mañana.

Obito los esperaba a las afuera del orfanato, si fue cualquier otro príncipe de otra nación quizás necesitaría escolta, él no, tenía un gran poder en sus ojos, así que él no tenía nada de miedo de estar solo.

- Sin nadie en la periferia – Apagó el carmín de sus ojos – Nos vamos –

- Sí, Marqués sé que usted no necesita escolta porque es bastante fuerte, pero permítame acompañarlo –

- Gracias príncipe –

Jiraiya subió primero para luego ayudar junto a un paje de la servidumbre Uzumaki, a subir a Sasori, luego subió Obito, Minato y por ultimo Madara.

Todos estaban en silencio, pensando lo propio, Jiraiya Namikaze tenía tomada la mano de su hijo, Minato recargó su cabeza en el brazo de su padre cerrando los ojos y soltando un largo suspiro.

Madara no dejaba de mirar a Minato, le dieron ganas de utilizar el Sharingan en él, podría hacerlo, pero estaba demasiado entretenido como para aguar su diversión haciendo trampa, iba a descubrir qué más escondía ese pequeño petardo rubio.

Al llegar los donceles notaron como toda la servidumbre se movía de aquí para allá con rapidez, como si supiesen que ellos iban a llegar y les estuviesen esperando.

- Sus majestades muchas gracias por acompañarnos – Jiraiya hizo una reverencia siendo imitado por los menores – Que el viento siempre esté a su favor –

- Un placer Marques Namikaze – Madara habló – Marques me gustaría mañana por la tarde hacerle una visita –

- Por supuesto siempre serán bienvenidos sus majestades –

Los príncipes se marcharon después de aquello, Minato observó la gran mansión de su padre, era enorme, mucho más grande y hermoso que el conde, destilaba abundancia y elegancia, no era amante de lo fastuoso, su corazón era humilde, pero sabía que eso tendría que guardarlo para él, porque como el hijo legítimo de un marques tenía que ser uno con la opulencia, pero no le gustaba para nada.

- Marqués – Un hombre muy bien vestido se acercó.

- Gamabunta te presento a Minato, mi hermoso hijo – Sonrió orgulloso – Por favor llama a todo el servicio –

Pasaron algunos minutos para que todos fuesen reunidos, Jiraiya presento a Minato como su legítimo hijo, diciendo que desde ese momento le servirían a él también con la misma fidelidad que a él. Después presentó a Sasori como un amigo muy cercano de su hijo, las habitaciones estaban previamente preparadas.

Sasori se disculpo primero porque estaba cansado y Gaara había comenzado a llorar, seguramente quería ser amantado, porque olor no salía de él. Algunas sirvientas fueron con él para ayudarle.

Minato quería ir con él, pero tenía que conversar con Jiraiya, estaba muy entrada la noche ya, pero aún así parecía que su padre tenía mucho que decir.

- Puedo dormir contigo – Minato dijo apenado con las mejillas carmín.

- Claro, pequeño – Acarició su cabello – Lleven té de melisa y algunos bocadillos ligeros a mi recamara – Pidió a una sirvienta – Vamos hijo –

Minato observó la habitación de su padre, un escritorio lleno de rollos de papel, varias plumas todo un desorden, supuso que hay escribía la mayoría de sus novelas.

- Mañana tendrás un día muy ocupado – Su padre lo sacó de sus pensamientos – Necesitas vestuario nuevo, arregla tu habitación como quieras, puedes tomar alguna del primero o segundo piso, elige tu servidumbre –

- Estoy en gravidez – Dijo cortando las palabras de su padre, haciendo que este lo mirase sorprendido – Tengo solo semanas, pero ya me lo confirmaron, quiero tenerlo – Se apresuró a decir – Pero no quiero que Kurama lo sepa jamás –

- ¿Seguro quieres tenerlo? – Jiraiya preguntó con aparente tranquilidad que no sentía, porque quería matar al Uzumaki, su hijo era un niño aún y cargaba en su vientre el resultado de una violación.

- Padre no odies a mi bebito – Minato pareció adivinar los pensamientos de Jiraiya – Naruto no tiene la culpa del padre que tiene, cuando lo tengas en tus brazos, solo importará que es tu nieto y que lo criaremos y cuidaremos con mucho amor y cariños preocupados de que jamás le pase lo que a mí me paso –

- ¿Naruto? –

- Sí – Sonrió – Leí su novela, hace un tiempo – La leyó en su otra vida, había un volumen de la historia en la casa de campo – "La Historia de un Shinobi Absolutamente Audaz" el protagonista se llama Naruto, quiero que mi hijo sea así de audaz, de firme principios y muy empoderado de su vida – Dijo con amor absoluto.

- Con que mi nieto se llamara Naruto, para cuando crees que será la fecha –

- 10 de Octubre –

- Con tal exactitud Hijo – La voz de Jiraiya denotaba sorpresa – De hecho Minato, me sorprende muchas cosas –

- Cómo cuales – Lo miró con inocencia, su padre sonrió.

- Misato tenía esa mirada de inocencia, cuando mentía – Dijo riendo, provocando que Minato le viese sorprendido – Sé que sabías que yo era tu padre, desde antes del momento que me viste, conozco a los Uchiha, generalmente Tobi es insistente, pero esta vez fue lo suficiente, sé que para un huérfano las pertenencias de sus padres son sus tesoros, nunca te arriesgarías andar con ello por ahí, lo sacaste por una razón en especifica, también me di cuenta de tu desaparición y como Madara y Obito seguían tus pasos, no soy idiota hijo, eso es algo que debes aprende -

- Lo sé, sé que eres extremadamente inteligente, por eso trabajas en inteligencia tanto para la hoja como para el fuego, y lo haces de tal forma, que ambas familias reales confían en ti. Cuándo se ha visto que alguien trabaje para dos naciones eso solo sucede porque saben que estás sobre los intereses de ambas familias, solo quieres mantener la paz –

- Vaya Hijo, conoces mucho de mí –

- Nunca supe que eras mi padre, hasta que fue demasiado tarde, pero tu historia es legendaria, el hombre que ayudo a traer paz nuevamente a las cinco grandes naciones, uno de los brazos derechos de Uchiha Itachi y uno de los mentores de Yuhiko, Konan y Nagato, el trío de huérfanos que fundaron Akatsuki –

- No sé de qué hablas –

- Sé que estás cuidando en estos momentos de ellos tres, tienen casi mi edad, Nagato es hijo bastardo del conde Uzumaki, Yahiko el bastardo del rey de la nación de la lluvia, y Konan la hija despreciada del rey de la nación de la estrella, conozco mucho más de lo que te imaginas – Le sonrió – Te contaré una historia, luego me podrás juzgar…

Minato se enfrascó en contar su verdad, toda la verdad, el dolor que había vivido, como fue víctima de Mei, la pesadilla que vivió con Kurama, su vida al lado de Kushina, el nacimiento de Naruto, hasta como fueron sus últimos días, terminó bañado en lágrimas y el rostro caliente.

Jiraiya se levantó de su lugar para abrazar y consolar a su hijo, las sirvientas llegaron con el pedido del marqués además de un pijama caliente para el menor. Al escuchar al chico llorar hicieron todo en el mayor silencio posible y con presura para dejarlos en intimidad.

El mayor se separó de su hijo luego de un tiempo, limpió el rostro del pequeño con un pañuelo, sirvió té en una hermosa taza de porcelana, y se la entregó a su hijo.

- Bebe con cuidado está caliente – Le sonrió con tranquilidad.

- ¿Me crees? – Hipó mientras pestañeando fuertemente sus ojos escocían.

- Por supuesto que te creo, es tu don –

- Mi qué –

- Todos los Senju tienen dones, por ellos son parte de la familia imperial de la Hoja – Le contó – Tu madre sensible al tacto de las personas, siempre estaba con guantes, ella podía ver el pasado en ellos, por eso su padre la usaba para exponer a los mentirosos, ella lo odiaba y tenía sueños premonitorios, seguramente heredaste aquello, al sufrir aquel gran hecho traumático, regresaste al punto exacto, ese futuro dejará de ser lo que conocías al cambiar las cosas ahora, por lo tanto, ese futuro que viviste ya no es que tendrás –

- Sé aquello, padre tendré que ir a la nación de la Hoja –

- Claro, mal que mal Misato y yo nos casamos, Hashirama y Tsunade fueron nuestros testigo, eres un hijo completamente legitimo – Confirmó – No quieres que Kurama sepa sobre Naruto, entonces lo mejor es estar en la Hoja un tiempo, además tu amigo también irá con nosotros –

- Pero necesito que la princesa Tsunade viaje, ella es la única que puede salvar al primer príncipe –

- Tranquilo muchacho – Jiraiya se incorporó para ir al cuarto de baño – Llegará en unos días, la excusa de tu existencia y la celebración del imperio, así que tranquilo, todo saldrá según tus maquiavélicos planes jovencito, vamos a dormir –

Sasori recostó a Gaara en una cunita hermosa que las sirvientas le trajeron pero el bebito arrugó su carita y comenzó a llorar, volvió a tomarlo y lo llevo a la cama, los primeros días de vida del pequeño durmió a su lado, la primera noche no fue capaz de dormir pesando que lo iba aplastar. Pero se acostumbró, sonrió al tener a su hijo en brazos, se acostó junto a él en la cama.

Pensó que lo mejor era abandonarlo para darle una mejor vida, le costó hacerlo, pero se hizo de coraje para dejarlo en la entrada de la puerta del orfanato, había llegado a la nación del fuego días antes, fue ayudado por la comadrona de muy buen corazón, a la hora exacta en la mañana cuando las hermanas salían a buscar víveres como cada mañana corrió para dejar a Gaara muy bien protegido en una cesta de mimbre.

Guardó la respiración hasta que su bebé fue tomado por las monjas de carmín que corrieron con el bebé en brazos para ir donde su abuela Chiyo.

Dos días después llego como si nada al orfanato, uso todo su autocontrol para evitar correr hacia Gaara, sus pechos dolían sobre todo cuando su bebé lloraba. Oraba a los dioses para que pronto llegase una familia adoptarlo, generalmente muchas parejas llegaban esos días a buscar niños para adoptar, sobre todo familias nobles que no podían concebir un linaje propio.

Minato llegó para revolucionarlo todo como el tifón que era, pero lo agradecía, no quería en su vida volver a separarse de su hermoso bebito.

Pensó en tantas cosas cuando quedó en gravidez a diferencia de Minato, él no estaba feliz, menos pensando en el terror que vivió. El príncipe Rasa llego a la gran academia del viento junto con Sandaime el primer príncipe, a pesar de todo lo vivido aún sus mejillas se volvían carmín en pensar en él.

Sandaime era un buen príncipe, con un gran sentido del honor, muy poderoso, temido por todo su pueblo, con grande e innovadoras ideas, aunque sabía que tendría mucha oposición no solo de la nobleza, sino que de todo el reino, milicia y plebeyos incluidos. Aún así Sasori pensó que el primer príncipe tendría un gran reinado, se habían hecho cercanos, el primer príncipe tenía veinte y dos años y rasa solo diecinueves pero tenía una hija de casi cuatro años, un varón de dos años y ahora un bebito de meses.

Era conocido que Rasa era un gran amante y un vividor, amaba los juegos de azar y apostar grandes cantidades de dinero, no se llevaba para nada con su hermano, sabían que tenía ambición al trono. Aunque su padre jamás le dejaría ser el rey, Sandaime era lejos la mejor opción.

Recordó como de la nada Rasa lo atacó a media noche en su propia habitación fue despertado, podía recordar el halito etílico, las manos secas y callosas, lo pesado de éstas al golpearlo, al violentarlo hasta lo más profundo de su ser, nunca había llorado tanto, luchó tanto como sus fuerzas aguantaron, pero el otro hombre era mucho más fuerte.

Sasori tenía un sueño, uno solo y ese era asesinar a Rasa Sabaku No, aún si eso significaba la pena de muerte.