Capítulo Cinco ... El principio

Sasuke sonría divertido ver a su hermano a punto de un ataque era muy entretenido, le gustaba ver a su hermano sufrir, después de todo, Itachi seguía disfrutando del sufrimiento que su hermano padecía.

-Sasuke deja de reírte- Itachi lo miró mordaz desde el lugar donde estaba sentado, una ridícula y pequeña sillita color rosa, con la cara completamente maquillada, mejor dicha pintada, con un ridículo peinado mal hecho, pero Tamaki y Himawari seguían sobre él haciéndole más cosas.

-No fui yo quien perdió la apuesta querido hermano mayor-Sasuke le sonrió retorcidamente antes de volver su atención a su computador, donde estaba comunicándose con sus asistentes de Japón.

-Dime qué tipo de magia oscura utilizas para manejar a todos tus lacayos desde larga distancia-

-Itachi solo uso la palabra despido y arruinaré tu carrera en todo el mundo, solamente eso, ¿Kisame ya te perdonó?- Consultó cerrando el portátil.

-Al menos me habla, dejó de gritar y decir que me va a demandar, ahora al menos me propuso usar el nombre de nuestro bufete y colocar una sucursal aquí- Al menor le hizo gracia como su hermano rodaba sus ojos- Eso fue lo quería proponerle la primera vez antes de que me golpeara por dejar Japón para venir a vivir a Italia. Me insulto de todas las formas posible, dijo que los Uchiha éramos unos traidores de la nación, no le importa si pasamos temporadas acá y allá-

-Bueno entiéndelo, hace tres años me vine yo, hace dos mi padre, y luego hace casi un año tú, obviamente piensa eso, aunque dijeron que teníamos un problema por los rubios- miró la hora en su teléfono-Chicos ya es hora de cenar, dejen libre a ese pobre varón atormentado, vayan a lavarse mientras preparo la cena y llamen a sus hermanos-

-Gracias tío por jugar con nosotros- Dijo Alegre Tamaki de casi siete años, besó la mejilla de Itachi- Tío me quiero casar contigo cuando sea grande- Dijo sorprendiendo a los mayores.

-Tamaki no seas así, Tío Itachi es mío- Himawari se instalo sobre las piernas del mayor, pasando sus brazos por el cuello de Itachi, besando la mejilla de su tío.

Sasuke arrugó el cejo, al mismo tiempo que Itachi soltó un suspiro de cansancio, ahí iban nuevamente los pequeños, ambos decían estar enamorado de su tío, y comenzaban a pelear, lo adoraban, hace unos años Itachi estaba saliendo con Deidara, de hecho estaban esperando su primer hijo y pronto se iban a casar.

Lo divertido era que los niños adoraban a Deidara, pero ambos le decían que cuando crecieran le iban a quitar a Itachi y el rubio solo sonría lleno de maldad para decirles que se atrevieran hacerlo…

A Sasuke le llevo diez minutos separarlos, cuando los amenazó de que los iba a castigar, recién ahí dejaron tranquilo a Itachi.

La risa estridente de Deidara llamó la atención de los Uchiha, el rubio estaba en la entrada recargándose en el marco de puerta, Itachi parecía un travesti con muy malos recursos.

-Tío- Los niños fueron corriendo hacia a el rubio para abrazarlo, luego Tamaki colocó la mano en el vientre del mayor – Hola pequeñito- Le dio un besito a la barriga.

Kaede apareció desde un pasillo corriendo ellos, pero su sonrisa se esfumó, pensó que era su papito quien había llegado, Sasuke fue junto a él para tomarlo en brazos, tenía un grave problema con Kaede lo sobreprotegía más que a los demás quizás porque sentía que se parecía más a Yousuke quizás, o porque era el más tímido.

-Hijo sabes que Papito está de gira, falta una semana para que llegue, sé que lo extrañas, pero en serio no te gusta estar conmigo-

-Papi…por favor, no pienses eso, sabes que te amo mucho, mucho-Inmediatamente Kaede negó las palabras de su papi, le abrazó y besó la mejilla de su papi para demostrarle cuanto lo amaba, no quería que su papi pensara que no lo quería. Porque su papá era su gran amor, pero no lo quería decir nunca, para no hacer sentir mal a su papito Naruto.

Le gustaba sentirse protegido por su papá, siempre que tenía pesadillas iba a dormir con su papá, de hecho odiaba que sus padres vivieran separados, simplemente no lo entendía, el primer año su padre vivía muy lejos de ellos, él tenía casi cinco años cuando se escapo de la casas de su papito para ir a ver su papá, Naruto casi se murió cuando eso paso, y fue la primera vez que sus padres conocieron el carácter de Kaede, quien hizo una gran pataleta ese día, lloró y lloró que quería vivir con su papá, quería estar con él, Sasuke se sorprendió más cuando Kiosuke dijo que si Kaede se iba con su papa también él. Al final el Uchiha sugirió que buscaran dos departamentos que estuvieran juntos así los niños podrían ir y venir y ellos vivirían separados pero lo suficientemente cerca para contar con ayuda para cuidar con los niños.

Itachi dos años después se mudo al mismo edificio solo que al penthouse un piso más arriba que el de Sasuke y Naruto. Cosa que agradecía mucho, con cuatro hijos de la misma edad, con personalidades tan diferentes, eran un caos cuando comenzaban a pelear entre ellos, Sasuke aún añoraba cuando los conoció, eran tan monos, no es que dejaran de serlo, porque lo eran en grandes cantidades, pero la maldad y oscuridad de él, más lo cargante y terco de Naruto era una maligna combinación, la peor, sus hijos eran majaderos llevados de su idea y capaz de cualquier cosa por salirse con la suya, costaba centrarlos y que las mañas se les pasara, ambos padres algunas veces tenían que ser casi malévolos, claro según sus pequeños, Naruto y Sasuke lo llamaban ser firmes, por castigarlos y hablar más fuerte, ninguno gritaba, trataban siempre de hablarle firme pero calmadamente, usaban la técnica milenaria de Kushina que era:

A la una, a la dos y a la tres.

Naruto era quien más rápido perdía la paciencia y terminaba gritándoles, eran casos extremos muy contados para luego Naruto comenzara a llorar porque no quería gritarles, haciendo sentir mal a los pequeños en el proceso, Sasuke se divertía verlos así, siempre corrían dónde él a pedir socorro.

Naruto pasaba horas viendo el canal de Discovery Home&Health donde pasaban mil programas para criar niños, así que el rubio sacaba algunas ideas de cómo hacer las cosas mejor.

Las comidas eran divertidas, tres de cuatro eran amantes del ramen, el cuarto amaba los tomates, ese cuarto era Kaede, Kiosuke el comía de todo, Himawari odiaba el tomate y Tamaki todas las verduras, habían contratado una niñera quien se preocupaba de cuidarles y cocinar para los niños, el problema se genero cuando ella comenzó hacerles comidas diferentes, claro ellos la entendían tener a cuatro niños inagotables al mismo tiempo gritando, sacan de quicio a cualquiera, Naruto no quería despedirle porque los niños la querían y eran muy buenos en su trabajo.

Por lo que ambos padres, abuelos y tíos, sí porque todos tenían que ayudar, se turnaban para ir a la hora de almuerzo y asegurarse que todos comieran lo mismo y en paz, quizás increíblemente a quien menos pataletas les hacían era a Minato, este era firme como una roca, más que Fugaku, era una cosa increíble los niños no se atrevían a decir ni pio cuando su abuelo era quien le estaba dando el almuerzo.

Quizás por eso Naruto abusaba algunas veces de la ayuda de su padre, Sasuke realmente se sorprendió la vez que el rubio invadió su departamento tenía que traducir y los niños no dejaban de discutir y él no quería pelear con ellos, Sasuke se encontraba ocupado en un proyecto de vivienda social, el rubio llamó a su padre y a Itachi la combinación perfecta para cuidar a sus hijos.

Casi dos semanas estuvieron viviendo juntos, Sasuke se encargaba de los cafés y botanas, algunas veces pedían comida, iban a ver a los niños, salían con ellos al parque por unas horas y luego volvían a enfrascarse en sus trabajos, muchas veces terminaban durmiendo juntos sobre el sofá. El Uchiha pensó que el trabajo de Naruto al ser en casa era más fácil pero la verdad era que no, siempre haraganeaba más de lo debido y luego estaba con ataque de histeria haciendo todo a última hora, y un Gaara histérico le gritaba por teléfono, o iba a su casa a seguir gritándole.

La primera vez que conoció a Gaara, Sasuke necesito de todas su fuerzas para no arrancarles las viseras, era tan cercano a Naruto, tan cómplices, el moreno se sentía un idiota por sentir celos de un doncel, pero Gaara al igual que el rubio de dulce doncel no tenía nada, lo que nunca creyó fue que uno de sus socios Sai Shimura conquistara al arisco pelirrojo. Sai también era su amigo (a regaña dientes de Sasuke) lo conoció luego de la separación que tuvo con Naruto, y este chico de extraña sonrisa se le pegó como lapa, Sai justo se encontraba en América por trabajo cuando pasó el accidente de Naruto. Cuando Sasuke le comentó que se iba a vivir a Italia Sai viajó a Japón para conocer al fin, al rubio que tenía loco a Sasuke.

Naruto y Sai tuvieron un encontronazo, el Namikaze quedo de una pieza ante tantas palabras de parte del moreno quien decía cada cosa, al final terminó golpeando en la cabeza, azorado de tanto comentarios, como daño colateral se enojo con Sasuke por tener amigos tan raros. Luego se hicieron amigos, por eso cuando Sai viajó a Italia a verlos, nunca creyeron que fuera Gaara quien se interesara en el raro varón de tal manera que le dijo a Naruto que lo conquistaría.

La cara de Naruto era todo un poema tanto que Sasuke le sacó una fotografía porque era demasiado chistoso verle casi con el rostro desfigurado, es que el rubio no lo entendía se lo dijo al Uchiha, Gaara había sido plantado el día de su matrimonio, el muy desgraciado se había escapado con el mejor amigo del pelirrojo, dejándolo devastado, luego de eso se volvió alguien frío y de muy mal carácter, éste le confió al Namikaze que mejor dicho comenzó a mostrarse tal cual era y dejó de ser lo el mundo le exigía como Doncel.

Los donceles tenían una hermosa relación de mejores amigos, ambos como gatitos engrifados tenían miedo el uno del otro, pero después de un tiempo comenzaron a confiar en el otro hasta que se hicieron los mejores amigos.

Sai tenía una muy mala experiencia, se casó muy joven muy enamorado de Ino Yamanaka, quien sorprendentemente era la mejor amiga de Sakura, nadie en sus diez sería amiga de esa mujer por lo que Sasuke se hacía una idea, Ino era una celópata sin límites que hacía lo que fuera con tal de salirse con la suya, la locura más grande fue drogar a Sai con una fuerte droga para interrogarlo y saber si le era infiel, el gran problema se suscitó cuando le administró más droga de lo que debía, Sai tuvo un para cardio respiratorio, el padre de éste demandó a la mujer, todo fue muy sonado en Japón, peor fue la cosa cuando ella les dijo que estaba embarazada, trato de manipular a Sai de tantas formas con esos. Terminó escapando embarazada, Sai la buscó por más años, hasta que un día recibió una llamada desde estados unidos diciéndole que su mujer se encontraba en un centro comercial cuando hubo un tiroteo y ella había muerto pero su hijo de 3 años y medios se había salvado.

Inojin tenía seis años ya, era un varón muy paliducho, había hecho buenas migas con sus hijos y con Gaara se llevaban muy bien, de hecho el menor ya le decía papi al pelirrojo. Eran muy felices.

Ahora Sai se encontraba viendo la posibilidad de establecerse en Italia, Gaara tenía su vida resuelta allá, y muchos de sus trabajos por Sasuke se encontraban en ese país, Inojin estaba extasiado porque iba a estar cerca de Himawari, era divertido el parecía embobado por la niña, y ésta por él pero le decía niño pequeño y lo golpeaba, Tamaki le hacía cariño cuando eso pasaba, la chica se enojaba, y al final ambos terminaban golpeando Inojin por no elegir a uno de ellos, mas últimamente el pequeño Inojin se había acercado a Kaede, este lo invitaba a jugar con él, por ende terminaba jugando con Kiosuke también, quien era al final quien más aprovechaba porque ya no era solo él el varón, ahora con Inojin podían jugar cosas de varones según él pero siempre terminaban jugando los tres Inojin, Kiosuke y Kaede a las carreras de autos.

Sasuke volvió al presente al escuchar como Himawari se quejaba de que Inojin no la tomaba en cuenta, al mayor le hizo gracias, tanto el hijo de Sai como Kiosuke estaban jugando en sus nintendo 3ds, compitiendo como siempre en los juegos que el mayor ni entendía.

Les sirvió la cena, junto a Deidara mientras Itachi iba a limpiarse, estaban cuidando a Inojin, ya que Gaara estaba de gira con Naruto y Sai debió viajar a España por unos días.

Deidara le encantaba el pequeño hijo de Sai lo encontraba exquisito, respetuoso, muy tranquilo, escuchaba a los demás y siempre cuidado a los donceles y la bella Himawari. Todos se encontraban conversando cuando Naruto apareció.

Papi- el grito fue único los cuatro niños en un parpadeo.

-Papito- Inojin Exclamó un poco más recatado al ver a Gaara detrás del rubio.

-Hola pequeño- Gaara tomó en brazos al menor para apapacharlo, había amado al pequeño hijo de Sai en el momento que lo vio por primera vez, cuando Sai se presentó nunca le dijo que tenía un hijo, solo se fue a Japón un día por un llamado y regreso una semana después con su hijo de casi cuatro años y se lo presentó como su hijo – Como has estado-

-Bien papi, pero te extrañaba- Inojin no recordaba a su mami, siempre hubieron niñeras, hasta que Gaara llego a su vida, llevaban casi dos años viviendo juntos y era su hermoso papito, le contaba cuentos, lo ayudaba a bañarse, le cuidaba cuando estaba enfermo, si tenía pesadillas podía colarse en la cama del mayor y siempre habría refugio para él.

-Te esperaba dentro de unas semanas- Sasuke le sonrió a Naruto, pero la mirada que este le dedicó una mirada mortal.

-Tenemos que hablar Teme- Dijo serio- Niños necesito hablar con su padre un momento, después seré de ustedes pequeños-

Salió de ahí de mal talante, Sasuke miró a todos sin comprender nada, la risa de Gaara lo desconcertó.

-Hay Sasuke fue gusto haberte conocido- Pico el pelirrojo.

-Qué hiciste ahora Uchiha- Deidara lo miraba amenazadoramente sosteniendo un cucharon.

-No lo sé-Respondió saliendo en busca de Naruto, estaba la puerta de entrada abierta por lo que supuso que el Namikaze había ido a su propio departamento. Al entrar le divisó sentado sobre el gran sofá beige, Naruto parecía amurrado-Qué ha pasado- Preguntó quedándose a una prudente distancia de su esposo, Naruto era de genio muy corto y cuando se enojaba la primera reacción que tenía era lanzarle algo, comportamiento que solo tenía con Sasuke.

-Tenemos que hablar-

-Está bien, qué quieres hablar- Estuvo a punto de decirle que ya le había dicho eso pero tenía miedo, él realmente temía al rubio cuando se enojaba.

Naruto soltó un gran suspiro, miro a Sasuke parecía casi temeroso, eso le gustaba llevaban tres años conviviendo, Sasuke se esforzaba mucho, no, mejor dicho demasiado para llevar la fiesta en paz, habían tenido peleas idiotas pero el Uchiha siempre con paciencia, cosa que no tenía, por eso todos los demás mortales pagaban el esfuerzo que hacía con Naruto.

¿Había alguna forma de decirle a Sasuke lo que tenía que decirle?, no, lo único que sabía es que estaba jodido, perdido, bueno simplemente se lo diría y ya vería.

-Estoy en gravidez- Reveló sonrojándose visiblemente nervioso.

-Qué- Dijo después de un momento que le costó conectar los cables que al oír la bomba de Naruto se desconectaron.

-Que estoy en gravidez, tengo catorce semana, lo puedes creer ni siquiera tengo barriga, ni ningún síntoma, si no nos hubiéramos intoxicado con una comida que nos dieron, no lo habría sabido, ni siquiera tengo cambios de humor, cómo pasó esto, o sea pensé que estaba protegiéndome-

-tienes más de tres meses oh Dios cómo está el pequeño- Sasuke se acercó al rubio para sentarse a su lado y tocar la pancita de éste.

-Bueno el bebe está bien, pero debo ir a mi tocólogo, pedí hora, mañana nos atenderá, puedmmmm-

Sasuke se lanzó sobre los labios de su amor, ejerció un poquito de fuerza para que ambos cayeran sobre el mullido sofá, Naruto abrazó a Sasuke por el cuello, en medio del beso se separaron un poco para tomar aire, el Uchiha aprovecho de girarse para dejar al rubio sobre él.

-Teme vamos hacer papás otra vez Ttebayo-Dijo con una gran sonrisa volviendo a besar al Uchiha.

-Vamos a tener que unir los departamentos, o comprarnos el otro penthouses-

-Teme por qué sales con eso ahora-

-Porque tenemos que hacerlo Naruto, tienes tres mes y medio, dentro de poco estarás gordito y necesitaras ayuda con los niños y el bebe, Naruto ya estamos juntos hace más de cinco meses creo que ya es hora de volver a dormir juntos bajo el mismo techo- Dijo bastante serio abrazando al rubio con amor.

- Cinco meses Sasuke, solo cinco y ya estoy en gravidez, odio ser tan fértil y te odio a ti por tener semejantes caballitos de batalla-Dijo pellizcando al mayor-Kaede será el más feliz de que al fin vivamos juntos-Naruto siempre molestaba a Sasuke porque Kaede parecía quererlo más a él que su papito doncel, cosa que aunque no lo dijera el Uchiha sabía que resentía, pero la verdad era que Kaede era el más retraído de sus hijos y quien más se le parecía por lo tanto eso lo hacía más cercano a él porque Sasuke lo comprendía con solo mirarle.

-Bueno digamos que los dos tenemos la mitad de la culpa, porque quién era que pedía más, te pregunte si parábamos para colocarme condón qué dijiste tú…-Consultó con una sonrisa picara.

-Idiota porque te es tan fácil de hablar cosas indecentes, eres un bastardo me chantajeaste con placer ese día, y tu sabes que soy débil a tu tacto, y no te infles maldito ni tu maldito ego, porque yo también te hago alucinar en la cama-Naruto dijo todo eso rápido sobre todo lo ultimo porque le avergonzó.

-Miren quién pensaría que Naruto Santo Namikaze diría una cosa como esa, que doncel más desvergonzado Dios mío, decir abiertamente que es una deliciosa tentación en la cama, que es el mismo Calipso hecho doncel, que me haces sucumbir con tu tacto, con tu cuerpo, tus gemidos- Susurro sensualmente al oído del menor

-Sasuke te lo advierto no me calientes por favor, tenemos que ver a los niños y de verdad estoy cansado, así que no me hagas esto- Suplico, porque sabía que caería ante la seducción de su marido, nunca había sido fuerte a la hora de resistir los ataques de Sasuke.

-Tú te estás calentando solito rubio lujurioso adicto a mi cuerpo, cómo pudiste estar sin mí durante tantos años, admiro tu abstinencia-Sasuke besó el cuello suave y níveo de su esposo-Me vuelves loco, ¿en serio no puedo tomarte?, te he extrañado tanto- Su voz era roca por el deseo.

-Teme te lo advierto no lo hagas…

-Chicos…-Itachi había entrado a la casa de Sasuke a buscarle porque sus hijos estaban inquietos-Oooooh-Emitió a ver a su hermano tan acaramelado junto a Naruto- Vaya par de timadores, así que están juntos- Se cruzó de brazo, exigiendo una explicación aparentemente molesto.

-Nada que ver- Naruto soltó a Sasuke-Solo utilizo a tu hermano para liberar mis tensiones sexuales-Ttebayo-Explicó mientras arreglaba su ropa, sonrojado de sus palabras.

-Ya claro- Itachi paseaba la mirada desde su hermano quien reía hacia Naruto-Hace cuanto que están utilizándose para desfogarse-

-Eso no te importa metiche- el rubio le sacó la lengua divertido.

-Naruto no me respondas así o no cuidaré a ninguno de los pequeños te lo advierto-Amenazó en el mismo tono.

-En serio, veamos si puedes, solo necesito llorarle un poco a Deidara te golpeará y te dejará sin sexo- Contraatacó el rubio con un notorio sonrojo en las mejillas.

-Eres diabólico Naruto, Diabólico- Se quejó el mayor de los Uchiha.

Tuvieron una velada tranquila, Sasuke le pidió a Itachi y Deidara si se podían quedar con los niños esa noche, porque debían atender algunos asuntos con Naruto, su hermano mayor se divirtió un rato a costa de la pareja, antes que Naruto le amenazara por segunda vez.

Lo primero que hizo el varón fue besar y tomar en brazos a Naruto, casi le grito cuanto lo amaba y agradecía ser padres una vez más, está vez tenía la ilusión de al fin tener una gravidez dulce, llena de felicidad, no quería pensar en nada hasta no hablar con el tocólogo, tenía sus reservas y nadie podía culparlo y estaba seguro que Naruto estaba igual que él.

Así que esa noche, decidieron liberar las tenciones haciendo el amor muchas veces, se durmieron al amanecer. Horas después hicieron lo de cada mañana, levantar, vestir y dar desayuno a los cuatrillizos y después ir a dejarlos al colegio.

Estaban en la consulta del tocólogo de Naruto, esperándole, Sasuke trataba de calmar a Naruto, que estaba simplemente aterrado, nadie lo culpaba, el Uchiha solo besaba la frente del rubio mientras jugaba con sus cabellos, la única manera de tranquilizarlo.

-Buenas tardes-Saludó el médico entrando a la consulta-veamos inmediatamente como se encuentra el bebé- Dijo con una sonrisa afable, colocó gel en el vientre de Naruto y luego pasó la maquina buscando al bebé-Oh, que sorpresa, son dos bebitos- Reveló con una gran sonrisa.

-Gemelos- Susurro Naruto

-Mellizos- Exclamó Sasuke

Ambos se miraron sorprendidos, sin dar crédito a lo que oído, dos bebes más, en total tendrían 6 hijos, Dios Mío, necesitarían mucha paciencia…

Pasaron toda esa tarde en shock por la noticia, lo primero que hicieron fue contarles a sus cercanos la buena nueva, todos estaban felices por ellos, sus padres estaban muy contentos por la noticia e inmediatamente como buenos previsores sacaron las mismas conclusiones de Sasuke que debían mudarse juntos, justamente como predijo Naruto el pequeño Kaede era el más feliz con la noticia.

Después de semanas de búsqueda encontraron una linda villa recién construida con seis casas no muy grandes pero tampoco pequeñas sino del porte preciso para vivir con comodidad, como fue de esperar, tanto Itachi, Sai y Fugaku compraron casas aledañas a la de Naruto y Sasuke.

Con el pasar de las semanas había varias cosas que cambiaban constantemente las hormonas de Naruto, produciendo que fuese más explosivo de lo que era siempre, pasaba de la rabia a la tristeza en un segundo y luego a la felicidad en ciclos repetitivos, pero también los antojos eran todo un caso en el rubio, siempre le bajaba el deseo de comer algo a media noche y ahí Sasuke salía a buscar la delicia que su amado esposo deseaba. Por otro lado también el apatito sexual del rubio no tenía fin, Sasuke disfrutaba a sus anchas cuando Naruto lo asaltaba por una sesión de sexo, algunas veces en la mañana, unos cuantos rapiditos a media tarde.

Sasuke estaba feliz, sin siquiera pensar en arrepentirse de dejar Japón e ir a Italia, lo supo en el momento que Naruto le dijo que no quedaría, era obvio que él iba a seguirlo hasta el fin del mundo si era necesario, por sus hijos primordialmente pero también gran grado por Naruto, no quería volver a vivir sin la presencia de su Zorrito amada un día, no podría aguantarlo, había pagado con lágrimas de Sangre todos sus pecados todos los días se dedicaba en cuerpo y alma para y por su familia, para que estos fuesen feliz, se notaba que lo estaban haciendo porque sus hijos estaban creciendo hermosamente y con mucha paciencia y pequeños gestos se dedicó a conquistar una vez a su amado Naruto.

Daba gracias al cielo por tener a su Naruto entre sus brazos cada noche y a sus hijos en la habitación contigua a la suya, no le pedía más a la vida.

Menos ahora que podía estar ahí al lado de su amado zorrito y cómo evolucionaba su embarazo, habían ido a cursos, de compras, nuevamente compraron una cuna para armar y se enfrascaron en tontas discusiones por no contratar el servicio de armado de la tienda.

Naruto miraba a su familia, veía a Sasuke babeando ahora que al fin podía tener a los bebés a su brazos, una pareja había tenido una niña y un varón, Kiosuke estaba muy feliz al igual que Himawari ya no serían los únicos dos, el mayor por minutos era el Varoncito al cual le pusieron Boruto y la niña que tenía una mota de cabello negro Sarada.

Cuando los bebes cumplieron tres meses de nacidos, decidieron que era momento de renovar sus votos matrimoniales, después de todo lo que habían vivido, lo hicieron en un pueblito muy hermoso de Toscana en Bagni San Filippo, que contaba con un paisaje maravilloso y aguas termales.

Habían invitado a las personas más cercanas a ellos, e increíblemente Mikoto Uchiha estaba entre ellos, aunque a Naruto le costó terminó perdonándola por completo, la mujer había cambiado por completo, ya no tenía ni la mitad de sofisticada que antes, ahora se vestía de manera más relajada casi Hippie, ahora hacía yoga y daba clases de emprendimiento, su vida había dado un giro de 180 grados, y además hacía unos meses había comenzado una relación con un francés que conoció en un tren, quién la acompañaba en ese momento, Mikoto tenía en sus brazos al pequeño Boruto y Minato a Sarada, y ambos conversaban animadamente.

Todos lloraron con la renovación de votos de la pareja, primero fue Sasuke y luego Naruto.

-Naruto, la primera vez que hice los votos, era solo un crío que pensó ilusamente que podía hacerte un millón de promesas, pero la realidad me demostró lo errado que estaba, te amo, más que ante, hemos atravesados momentos muy oscuros, pero permite hacer mis votos anti, te prometo una vida maravillosamente imperfecta donde seguramente ambos queramos matarnos, pero cuando eso suceda solo dime votos matrimoniales y te dejaré ganar-Sonrió haciendo sonreír al resto de los presentes, Naruto le miraba con amor y los ojos cristalizados por emoción-Mi vida te pertenece al igual que mi corazón, tú eres lo más maravilloso que le ha pasado a mi existencia, gracias por hacerme padre no una, sino tres maravillosas veces, sé que nuestras vidas serán maravillosas, porque tenemos un hermoso ángel de la guarda que nos cuidara del cielo tanto a nosotros como a sus hermanitos, me faltara vida para pedir perdón y hacer penitencia, pero con Yousuke de testigo te daré toda mi vida para compensarte todo lo del pasado, prometo siempre oírte primero a ti, siempre creer en ti sobre todas las cosas, te amo mi amado y alocado Dobe- Termino visiblemente emocionado.

Naruto antes de comenzar tuvo que aclararse la garganta para comenzar hablar – Mi Teme, no puedo recordar un día de mi infancia sin pensar en ti, sin buscarte, desde el momento que te conocí supe que eras mi persona destinada, también pequé de iluso, pensé amarte era suficiente, tuvimos que recibir un terremoto, un cataclismo para darnos cuentos que fuimos unos tontos, pero crecimos, tú creciste y te convertiste el hombre que hoy amo, gracias por hacer de mi vientre un lugar fecundo, en donde estuvieron todos nuestros maravillosos hijos, gracias por todo lo que hiciste por mí en el pasado, y también perdóname por encerrarme en mi mismo y dejarte a la deriva, perdón por tratar de ir donde está Yousuke-Dijo llorando- Te amo Teme idiota, más que mi propia vida, gracias por ser mi Teme, mis votos son simples amarte hasta la eternidad, amarte en la vida después de está, prometo comer más vegetales y tomates, solo si prometes comer Ramen una vez a la semana-Todos rieron ante lo dicho-Prometo mi amor no ser tan paranoico contigo y los niños, sobre todo no enojarme contigo por todo, cuando en realidad solo estoy enojado por una cosa, prometo no dejarte caer Sasuke- Terminó llorando.

Luego de aquello recibieron un gran aplauso y alabanzas, tuvieron una pequeña recepción, pero los novios se escaparon a media noche, para tener su primera noche del resto de su vida, después de 6 hijos habían decidido cerrar la fábrica, por lo cual parecían unos críos con juguete nuevo, sin tener que preocuparse por nada.

Naruto toqueteaba el pecho de Sasuke con deseo, mientras mecía su cuerpo arriba y abajo, le encantaba estar encima de Sasuke, cabalgándolo, moviendo su cuerpo con seducción casi bailando e hipnotizando a su marido, ya era su tercera ronda de la noche, las manos del Uchiha estaban en sus caderas ayudándole a crear un compás, la habitación se llenaba gemidos y jadeos, de palabra ardientes, de mil Naruto y Sasuke, llegaron al orgasmo mientras se besaban.

El Namikaze cayó rendido sobre el amplio pecho de Sasuke, éste como pudo tomó las sábanas de la cama para taparse, cayeron rendidos en sueño en cosas de minutos.

Sasuke y Naruto llevaban cada uno a dos de sus hijos de la mano, el Uchiha llevaba a Tamaki y Kaede y el rubio a Himawari y Kiosuke, habían dejado a los bebes a cargo de sus padres, caminaron hasta llegar una explanada que tenía una quebrada, aún así estaban precavidos y habían advertidos a sus hijos de no moverse, ya con 8 años de edad eran lo bastante inteligentes para comprender las cosas.

-Yousuke, estamos aquí para despedirnos de ti-A pesar de todos los años que habían pasado Naruto no podía con la pena- Gracias hijo por regalarnos esos preciosos momentos, gracias por nacer para nosotros-

-Yousuke descansa en paz pequeño bebé, tus papis se encuentran bien- Sasuke igual se quebró- Vuela hijo hasta llegar al cielo, ve con tu abuelita y espera de nosotros, cuida mucho a tus hermanitos y a tu papito-

Naruto destapó el ánfora donde estaban las poquitas cecinas que alguna vez fueron el cuerpo de Yousuke.

-Adiós Hermanito cuidaremos de los papitos-Dijo Kaede mientras se despedía con la manito.

-Saludos a la abuelita- Dijo Himawari.

-Sé una hermosa estrellita hermanito-Tamaki le lanzó un beso.

-Buen viaje y eterno descanso Yousuke-Nisan-Kiosuke dijo más serio abrazando a Kaede, quien lloraba, los niños habían tenido una charla con sus padres sobre Yousuke cuando cumplieron los siete años, ya que a insistencias de Himawari y Kaede quienes no dejaban de preguntar porque se habían separados, fue entonces cuando sus padres les habían contado su historia, la historia que ellos podían comprender a su edad.

Naruto y Sasuke tomaron juntos el ánfora y lanzaron las cenizas de su primogénito al viento, el rubio abrazó a su esposo cuando terminaron la tarea, y lloró una última vez desconsoladamente, escuchaba el sollozo de su esposo, era la despedida de una etapa, después de casi diez años habían podido superar la muerte de su bebé y todo el daño que sufrieron colateralmente.

Estaban en paz consigo mismos y con el otro, ahora ellos estaban completamente sanados para ser al fin felices junto a sus maravillosos hijos, era el principio del resto de sus vidas…