"El hombre que escucha la razón está perdido. La razón esclaviza a todos los que no son bastante fuertes para dominarla" (George Bernard Shaw)

Te das cuenta, siquiera, de lo qué me haces sentir, supongo que no, demasiado egoísta para preocuparte por un ser tan insignificante como yo...

Nunca fui visible para ti, lo sé, mas aquella cruel verdad jamás dejo que mi estúpido corazón perdiera la fe, quizás algún día tu faz se posará en mí, tenía claro que -eso no pasaría ni en un millón de años, aún así mi tonta esperanza permaneció con el pasar del tiempo.

Estabas ahí, siempre dos pasos delante de mí, tú dueño del mundo, siempre primero, un chico de élite, en cambio yo, solo un simple perdedor, alguien invisible a tus ojos igual que para todos los demás, yo era la nada, nunca me queje creo que hasta me acostumbre a ser invisible y cuando se acordaban de que existía solo era para molestarme, refregarme en la cara que todos eran mejor que yo y a pesar de eso, tan majadero soy que nunca fui capaz de aceptar las tontas palabras dichas por todos a mi alrededor.

Pero entonces de un momento a otro todo cambio, tu mirada encontró la mía en un extremo de aquel odioso salón de clase, sonreíste de lado de forma prepotente y tus ojos reflejaban las palabras mordaces para conmigo, por el solo hecho de equivocarme por quinta vez en la maldita pregunta, que el profesor me hacía, gritando, por no poner atención en clases, por estar en mi mundo perfecto.

Deseé golpearte, pero sabía muy bien que tú me mandarías a volar antes de decir Ramen, pero no, yo soy una persona que no escucha ni las propias razones que su conciencia le da, te dije lo primero que se me vino a la cabeza, la muy novedosa palabra "Bastardo" mi avanzado nivel intelectual me fallo, tú dilataste tus pupilas de gato sarnoso al escuchar tal atrevimiento de un simple plebeyo, como lo era yo, recuerdo que tú enanchaste tu maldita sonrisa altanera y solo respondiste con un "Perdedor" apenas y pude controlar mis manos las cuales temblaban por la creciente ira que se apoderaba de todo mi ser, sentía mi sangre hervir dentro de mis venas.

Pero con el tiempo aprendí, a la mala, a conocer de ti, a saber qué cosas te gustaban, las cuales eran muy pocas, y las muchas que odiabas, entre ellas yo, o eso creía al principio, mas un día me sorprendiste, tú con estúpida sutiliza, me azotaste contra la pared de los pasillos del instituto, pensé que una vez más nuestras peleas nos llevaría a los golpes.

Me equivoque, nos llevo más lejos, para silenciarme no encontraste mejor manera de besarme, no fue un beso dulce ni menos amorosos, como uno desea que sea el primer beso, éste fue fiero, agresivo, carente de cualquier tipo de emoción o cariño por mí.

Lastimosa mente ese maldito beso, fue mi condena, cada vez que estábamos cerca el ambiente se cargaba de tensión sexual, de la cual, yo el muy idiota, no me percataba, nada nuevo en mí, en cambio tú eras demasiado consciente de esa tensión, así me lo hiciste saber y de la "peor" manera el día de clase de deporte, en las duchas, solo quedábamos tú y yo, una vez más mis lindos y cariñosos compañeros me habían escondido mi ropa, o eso pensaba después confesaste ser el responsable de aquello. Yo desnudo muerto de vergüenza, humillado y lleno de ira lo único que quería era que te fueras de ahí, pero obviamente te quedaste y no encontraste mejor entretención, que pasear con descaro tu pervertida mirada por mi cuerpo, estaba rojo como uno de los tomates que tanto te gustan.

En ese momento te grite algunas imbecilidades pero no me tomaste en cuenta, como de costumbre, caminaste hacia mí, con la gracia de una pantera que va por su presa, y eso precisamente era yo, tu maldito botín, me acorralaste contra las duchas estaba en medio de los fríos azulejos y tu viril cuerpo y tu excitación, todo mi cuerpo se erizo y no era para menos, días atrás había tenido una serie pesadillas húmedas donde mi coprotagonista era el maldito de Sasuke Uchiha, y para rematar la persona que mordía la almohada era yo.

Así fue, creo que esos sueños solo eran premoniciones, Sasuke jugueteó conmigo en las duchas y luego me lanzó ropa para arrastrarme fuera del instituto, grande fue mi sorpresa de que llegamos a mi apartamento, y ahí en medio de mi cama sin hacer el Uchiha tomó sin consideración mi virginidad, Sasuke tomó todas mis primeras veces...

Me dejo muy claro quién era el amo y señor de mi cuerpo y aprovecho de matar cualquier ilusión que yo pudiese tener con respecto a él sentimentalmente, solo sería su juguete sexual, además me dijo que debía agradecerle por haberme notado.

No había palabras falsas ni mal intencionadas en ellas fue la primera vez que sentí las enormes ganas de llorar y esconderme debajo de la colcha de mi cama aguantando el dolor del nudo que se alojaba en mi Manzana de Adán, la primera de muchas en el futuro, lo peor del caso era justamente la sinceridad sádica y cruel del Uchiha no había nada entre nosotros solo era un títere y él un juguetero.

Nos embarcamos en una relación, muy pero muy toxica, pero no supe cuán metido en la mierda estuve durante tantos años…

Sasuke solo sentía necesidad de mí cuando su "gran" amigo deseaba con urgencia alguna sacudida, quién a los dieciséis años podría tener las hormonas en su lugar, nadie.

Me convertí en su juguete, lo hacíamos en cualquier lado, donde él me encontrara desprevenido siempre se las arreglaba para sorprenderme y que no nos pillarán, llego incluso a ir a quedarse a mi casa, en donde yo, ni mi pobre trasero, tenia descanso, no sería mentir decir que necesitaba de andar con un cojín en la mochila, gracias a Sasuke, no podía decir que no me sentía bien cuando lo hacíamos porque sería el peor de todos los mentirosos.

Sasuke si sabía cómo hacerlo, grité y me desmayé muchas veces al llegar al clímax, inevitablemente me enamoré de ese arrogante hombre, a pesar de que quise hacer entrar en razón a mi corazón, diciéndole de todas las maneras hirientes, que Sasuke jamás se enamoraría de mí, yo lo sabía, lo sé y aún así no hice nada para detener la ola de sentimientos para con Sasuke.

Él había puesto bien en claro las cartas del juego, si él encontraba a una persona mejor que yo me dejaría, que no era bueno que me enamorara de él, puesto que él jamás lo haría de mí, yo era muy poca cosa, ya que lo único bueno que tenía era mi cuerpo y mi voz de puta, sí lo dijo así, fue la primera vez que lloré, pero dignamente, cuando Sasuke se fue de mi hogar eche rienda suelta al llanto no dejaría que ese bastardo hijo de puta me quitara el poco y nada de orgullo personal que me quedaba.

Fui sometido a esos juegos crueles, enmasillado en el sexo, Sasuke supo como domarme y moldearme a él, y yo inconscientemente me deje arrastrar, cuatro años duro todo eso, inocentemente comencé a creer que ese idiota se quedaría a mi lado pero…

…Llego un día con un gran fardo de dinero bajo el brazo y lo arrojo sobre mi cama, ésta se encontraba toda desastrada por la sesión de sexo recién acabada, no entendía nada, mi rostro lo reflejaba estoy seguro, puesto que por un momento, pequeño, la faz de Sasuke se descolocó, al poco rato su rictus serio y altanero volvió, dijo las palabras que me lapidaron.

"Naruto, este dinero es para recompensar todas las veces que lo hicimos, ya no necesitaré de tus servicios, ya que me iré en tres días a América con mi novia, Hyoga Hinata, ¿La conoces verdad?, es una linda chica, digna de mí, quien me dará excelentes herederos, además dudo que volveré a Japón, y si lo hago ten claro que no te vendré a ver, nuestra relació sexual termina aquí, y da nuevamente gracias, por que fije mis ojos en un perdedor como tú"

Dijo todo aquello, mientras se vestía, no fue capaz de decir adiós o darme una mirada, ni siquiera de esperar alguna reacción de parte mía, lo último que escuche de él, fue el rugir del motor de su automóvil, ese día pensé que nunca más le vería.

No tengo que decir, que quede hecho un zombi, fui dejado ahí llorando con mi mirada perdida, aún desnudo y con los labios hinchados por la cantidad de besos que me dio, quedé completamente congelado esa noche esperando tontamente que algún día, se dignara a volver, eso nunca sucedió, entonces lo decidí.

¿Por qué debería importarme?, él nunca estuvo ahí, cuando sentí miedo estando solo, acaso él alguna vez sintió las miles de veces que le correspondí cada caricias con cariño, sintió las miles de veces que me aferre a él con amor esperando alguna migaja de afecto de su parte para conmigo, y una vez más pregunto ¿debería importarme? si me dejo tanto dinero por qué no ocuparlo, hacerme el digno para qué, si él jamás volverá y si piensa que de esa manera me humillo se equivocó, yo decidí salir adelante.

Quién pensaría que gracias a ese tonto dinero, yo saldría de mi pequeño apartamento, conocería el mundo a mi alrededor, me volvería loco viajando de cuidad en cuidad, de país en país, y hoy le encuentro, cerca de la calle del negocios más importante del mundo, Walk Street, en una cafetería leyendo el periódico.

Después de recodar tantas cosas, no puedo más que preguntar por qué, en un arranque de ansiedad y locura mía, me acerco hasta su mesa, corro el asiento y me siento en él, esperando que se digne a bajar el maldito periódico, escucho un resoplido de parte de él, afirmo mis codos en la mesita y le miro fijamente, con la vana esperanza de que mis ojos quemen el papel.

—Llegas tarde- Te oigo detrás del periódico, con tu perfecto acento inglés, hace tanto tiempo que no escuchaba tu voz, que di un pequeño respingo—Y bien, qué esperas para darme el informe— Supongo que este imbécil, piensa que soy otra persona bueno es mi oportunidad.

—Más que un informe, es para decirte todo lo que no pude expresarte la noche que dejaste mi paga, porque yo sí necesito que tú escuches los que tengo que decir— Veo que como bajas el diario lentamente, y aparecen ante mí tus ojos negros inertes y fríos como el carbón, se vuelven a dilatar como la primera vez que reparaste en mí, mientras yo contengo el aliento a ver nuevamente esos ojos obsidiana —Cuánto tiempo ha pasado Uchiha—Digo tratando de que mi voz suene fría, casual y sobretodo muy tranquila, sin quitar mi azules de los suyos que siguen tan profundos e indescifrables como siempre.

—Naruto—Susurras a penas audibles — ¿Qué haces aquí? — Preguntas sin perder la gracia que los dioses te otorgaron mientras doblas el periódico, te acomodas para observarme mejor al tiempo que en tu rostro de porcelana se dibuja una pequeña sonrisa prepotente de lado.

—Debía gastar el dinero, que me gané de puto hace unos años—Respondo como si nada—Ya que como no era poco, pensé que lo mejor sería viajar por el mundo, además, aunque no te interese saberlo, encontré a mi padre quien inmediatamente me dio todo lo que necesitaba, así que no te sorprendas de verme, y no Sasuke, antes que preguntes no te estaba siguiendo, solo pasaba por aquí, y pase a saludarte supongo que no te molesta, en que te salude tu ex zorra ¿verdad? —Mi ira reprimida sale a flote, acumulada a lo largo de los años, la cual no es poca.

—Hola, yo estoy de lo mejor, no me interesa cómo estás tú, que te vaya bien, adiós—Escucho a Sasuke mientras se levanta y deja dinero sobre la mesa y comienza a retirarse del lugar, este imbécil piensa siquiera que lo dejaré ir así como así, está loco.

—Alguna vez pensaste en mí, una sola vez, aunque fuera Sasuke—Suelto de pronto, no pierdo nada al hablar, puesto que tengo eso— Tus palabras una y cada una de ellas me hirieron, yo te quería incluso antes de que te fijaras en mí y sé, que tú eras consciente de ello pero no te importo utilizarme y botarme como una basura, ¿tan poco valía? supongo que sí—Está estático a espaldas mías —De todos los malditos seres en este mundo, por qué me tomaste a mí para ser tu juguete, no quiero cariño, ni amor de tu parte, tampoco te reclamo, a pesar de la ira que siento contra ti, solo quiero una simple respuesta, de todos...por qué yo, necesito saberlo para seguir adelante-Pregunto con un hilo de voz aferrándome al dobles de su Saco.

Suspiras, conozco esa clase de suspiro es el de derrota, pasas una mano por tus cabellos ébanos cuidadosamente peinados antes de hablar, me enfrentas, nuestras miradas chocan y siento que la tierra tiembla bajo mis pies.

—Está bien, creo que te lo mereces—Dijo serio—Pero aquí no, vamos a mi oficina, queda cerca de aquí— No me está preguntando me ordena, yo infló los mofletes molesto por su actuar, al parecer no ha cambiado absolutamente nada.

—Y la persona que estabas esperando—Cuestiono curioso.

—Eso a ti no te importa, vamos— Es todo lo que recibo por respuesta poniéndome en mi lugar nuevamente.

Caminamos en silencio tenso, yo me limito a seguirlo dos pasos atrás de él, estudio su cuerpo, se ve más fuerte que hace tres años atrás, ahora con casi veinticuatro años es todo un hombre, su ancha y firme espalda, aquel caminar que ha pulido con los años, lleno de petulancia y soberbia que llama la atención de todos los transeúntes, Sasuke tiene un cuerpo más impactante que el de antes, en cambio yo, sigo igual.

De pronto se detiene, y observo como saca un teléfono móvil del bolsillo de su pantalón de tela fina, habla por unos segundos cosas que apenas escucho y vuelve a mirarme.

—Tengo que ir a buscar unos papeles con urgencia mi departamento, si quieres hablamos de camino allá, sabes que soy un hombre de tiempo cero, tengo el auto cerca de aquí—Informa nuevamente con esa voz monótona que tanto odio.

—Como quieras—Acepto enseguida, sin tomarle el peso a lo que aquello se significa, que una vez más estaré solo a menos de un metro de distancia del hombre que tanto odio y amo al mismo tiempo, pero ya acepte, demasiado tarde es para quejarse.

Sasuke afirma con la cabeza y se sumerge en una conversación con alguien a través de su móvil, llegamos a su automóvil, me sorprende que no sea un deportivo que todos los ricos tienen, no el suyo es un Audi Q7, abre la puertezuela y me siento en lugar del copiloto, Sasuke arranca y se coloca en la fila de autos que transitan por las atestadas calles de New York.

Una vez que estamos ubicados ya en la autopista, Sasuke me observa, con aquellos malditos ojos penetrantes, sé que me está estudiando, yo simplemente vuelvo mi mirar hacia la ventana dejando que éste haga lo que quiera, observo el cielo lleno de contaminación apenas y se ve el azul de éste.

—Sigues igual, no has cambiado nada—habla de pronto el Uchiha— Tienes el mismo cuerpo debilucho que antes, ese que alguien fuerte debe proteger—Eso hace que deje de mirar hacia el exterior y le mire a él— ¿Ya encontraste a esa persona? —Pregunta sin un dejo de interés, solo pregunta por sacarme de mis casillas.

—Estoy tentado a mentir a decir que si tengo alguien estable a mi lado—Digo sincero— Uno que me ama con locura y me respeta… pero no es así, no tengo a nadie, solo compañeros de una noche o dos—Le miro a los ojos—Ya sabes solo tipos que desean sacudir a su amigo un rato, sin impórtales mis sentimientos, pagan bien—Veo que el rostro de Sasuke siempre pasivo por algún motivo ya no lo es — Me acostumbre a ganarme la vida así, realmente se gana muy bien—Termino y me fijo que la mandíbula del bastardo esta apretada igual que sus manos al volante— Hinata-chan cómo está—Cuestiono solo para cambiar la conversación.

—Bien, por supuesto—Es la escueta respuesta que me da—Así que tu oficio es ser puto—Me habla con mofa—Siempre supe que tenías pasta para eso—Me hiere, y la ira regresa a mí junto con una sacudida de dolor en todo el cuerpo, quiero gritarle que él es el único culpable de que terminara así.

—Sí lo sé, tú me lo hiciste notar—Digo tratando de que mi voz no tiemble—Hasta el momento has sido el que mejor me ha pagado-Dejo el aire aquellas palabras

—Él que más te hecho gemir—Su tono altanero y lleno de sorna, me deja perplejo, pero ¿Quién capullo se cree este imbécil?, en fin ya comencé con esto, así que por qué dejar de hacerlo.

—Ni creas, quizás en su momento fuiste el mejor, para ya no, he encontrado en el camino algunos con mejor experiencia, mejor técnica que la tuya-Dije con cizaña con la esperanza que se moleste.

—Si claro, lo que digas zorra— Su voz es nuevamente helada y sus ojos son como dos bloques de hielo incapaces de mostrar algún dejo de sentimiento.

—No quieres escuchar la verdad ¿cierto Sasuke-Kun?— Le molesto imitando la voz de su eterna enamorada Haruno Sakura, sé que me estoy metiendo donde no debo, lo tengo claro pero mi boca no se puede quedar cerrada.

—Si deseas escuchar una respuesta de mi parte, será mejor que te calles Dobe—Me advierta, en eso entramos a un lujoso condominio ubicado en la mejor zona de Manhattan deja su coche en el estacionamiento—Aquí es, sígueme—Bajó del automóvil y le seguí.

—Bueno, contestarás mi pregunta, es muy simple, no creo que al genio Uchiha-sama, le tome tanto tiempo responder a un idiota como yo—Le vuelvo hablar dentro del elevador, mientras me escucha él marca al quinto piso—Vamos a penas y te tomará cinco minutos...no necesitabas traerme contigo...aquí—Por algún motivo mi voz tiembla pienso en cosas que no debería, y temo que se hagan realidad, no quiero ver a Sasuke—Oye sabes dame la repuesta aquí mismo—Exijo impaciente.

—No, debemos hablar y lo haremos en mi apartamento—Sonríe de lado y con prepotencia renovada—Qué pasa, por qué no me miras a la cara, gatito asustadizo—Me incita a verle, pero no quiero.

—Dame la respuesta aquí, no quiero entrar-vuelvo hablar.

Camino hacia las puertas del elevador las cuales se abren en el momento indicado el tercer piso, un sujeto está por entrar, es mi oportunidad de escapar pero entonces siento que Sasuke me jala al interior nuevamente, mientras le grita al hombre un "Piérdete" y presiona el botón de Cierre de Puertas, lo último que veo es la cara de sorpresa del hombre.

-Suéltame Sasuke, ahora ¿Qué es todo esto?- Pregunto y como respuesta solo recibo un azote en la pared y mi cabeza se golpea contra la baranda, de pronto quedamos encerrados dentro del elevador nuevamente pero este se detiene a mitad de camino.

—Quieres una respuesta verdad-Me pregunta-Bien te la daré si tanto insistes en ello- Se acerca a mí, no soy lo suficientemente rápido para escapar de Sasuke, éste simplemente me toma como un muñeco y me aprisiona contra la pared, mi rostro choca contra el frío espejo -Alguna vez en tu vida, estúpido Dobe, te has visto en el espejo sin desmerecerte- ¿a qué viene todo esto?, su voz suena aterradora, ya no quiero estar aquí, es lo único que pienso-Contesta Naruto, te has visto al espejo-

—Sí, sí, muchas veces- Respondo con rapidez-Vamos Sasuke me haces daño libérame- Pido mas solo afloja un poco el agarre, pero no me libera.

—Por qué entonces me preguntas por qué de todos te elegí a ti- Qué demonios está queriendo decir

—No te entiendo Sasuke- Nuevamente me da vuelta, siento que esto ya lo he vivido; la pared, él y yo en medio de ellos.

—Porque eres hermoso- Esa corta frase me descoloca, siento como su cabeza se apoya en la mía, su nariz se hunde en mi cabello, y yo estoy congelado sin tener la fuerza suficiente para quitármelo de encima, mis piernas no responden aunque mi cerebro mande la orden a mis extremidades de que me salga de ahí, no hacen nada y por primera vez en año siento que soy un estúpido perdedor que no puede revelarse contra un simple humano, pero qué digo, Sasuke no es un simple humano es la única persona que he amado para mi desgracia.- Tus ojos son llamas azules- Continua hablando en murmullos cerca de mi oído, mientras sus manos me acarician mi torso- Las cuales siempre quise apagar, hubo un momento que me obsesione contigo, hasta el punto que no pude contenerme y te arrastre a todo esto- Sus manos no están quietas, viajan de un lado a lado por mi cuerpo, solo puedo suspirar por sus caricias, después de todo mi cuerpo solo reacciona con él- Tenía que destruirte de algún modo, eso no iba bien para mí, cada día que pasaba más me acercaba a ti, al principio pensé que podía manejar la creciente tensión sexual que nos entornaba, de la cual tú no parecías consiente pero yo sí, demasiado, después te forcé, te reclamé y te enmasillé, tu lentamente comenzaste hacerte paso dentro de mí, hasta el momento en que perdí la cabeza-

Esto no está pasando, mi mente no se encuentra capaz de procesar todo esto, no me esperaba que Sasuke saliera con un discurso así, sujetos sus brazos aferrándolo más a mí con miedo a que me aleje como siempre lo hacía mas no está vez, deja que le haga, mis ojos escosen, pero aguanto las lágrimas.

Luego de un rato me deja libre y vuelve a poner el elevador a andar, ahora estamos en su piso, apenas y puedo sostenerme en pie y él jura que le seguiré al interior de su apartamento, sé lo que vendrá y no quiero que eso suceda debo cerrar el capítulo de una vez por todas.

—Eso es lo que quería saber- Digo apenas audible- Está bien, gracias me tengo que ir- Vuelvo a decir, me acerco lentamente al tablero para marcar el piso uno pero una vez más Sasuke me detiene.

—Estaría loco si te dejo ir- Captura mi cuerpo entre sus brazos -Lo siento pero hoy te quedas conmigo- Susurra y agrega algo que me hiere hasta el fondo de mi ser - Pago bien-algo de mí se vuelve a quebrar, me ha llamado puto una vez más, pero no me da tiempo, ni sé como ya estoy dentro de su apartamento lanzado como un objeto sobre el sofá, de color negro y amplio.

—Déjame IR Sasuke, yo no quiero nada contigo, no me humillaras una vez más- Grito aterrado, tratando de escapar del imbécil ese, pero Sasuke bloquea cada uno de mis vías de escape.

Todo de un momento a otro se vuelve una batalla campal, trato de escaparme y que el bastardo no pueda acercarse a mí, a la vez que él hace de todo a su alcance por derribarme al suelo, si eso llega a pasar soy un zorrito muerto o lo que es peor violado.

Pero como la vida y todo a mi alrededor se confabulan contra mí, caigo a bruces al suelo, Sasuke no pierde el tiempo se gana a ahorcajas sobre mí, yo lucho tratando de derribarlo pero es inútil.

Como si fuera poco, Sasuke me tomo por la solapa, me levanta y me deja caer con fuerza al suelo, mi cabeza se golpea contra éste y quedo mareado, esto hace que por primera vez mis lagrimas salgan a flote, es igual que la primera vez que Sasuke me tomo.

—Sé bueno, acepta hacerlo por las buenas y no por las malas al final tu sufrirás más-

Una vez sus palabras son sincera y por eso lo odio más, toma mis manos y las pone sobre mi cabeza, las sujeta con una sola mano, estoy atontado realmente me dejo fuera de combate el golpe, la otra mano la lleva a su cintura donde se quita el cinturón de cuero, me amarra las manos con éste, me dejo imposibilitado, así que no me muevo, quizás si no hago escándalo, lo hará rápido y me dejará libre para irme lejos de él

-Así me gusta sé un buen chico- Dice como premio me da un beso en la mejilla, se levanta y puedo respirar con mayor facilidad, me toma en brazos, yo simplemente dejo que mis lagrimas corran, está vez Sasuke terminará por destruirme sin importarle si de ahora en adelante podré salir adelante, ahora es momento de darme un tiro en la cabeza por no tomar conciencia de las cosas que hago por impulso, debí irme en cuento lo vi, no tenía que acercarme a él y menos hablarle pero como soy atarantado esto me gano.

Me deposita con cierta suavidad en la cama, la cual no conocía, veo como se afloja el nudo de la corbata para quitársela, luego abre con parsimonia cada uno de los botones de su camisa de seda negra y por ultimo desabrocha el botón y el cierre de su pantalón negro a líneas pero no se lo quita, algo está pensando por que sonríe con malicia, eso significa nada bueno para mí.

—Naruto, ¿serás bueno conmigo?- Cuestiona mientras busca algo en el cajón de la mesita de noche-Me harás caso, por hoy nuevamente serás solo mío-

Miro el cielo raso de color blanco, estoy consciente que siquiera ha reparado en mi llanto, como de costumbre siempre preocupado solo y nada más que de él, que jamás se fija en lo que pasa con los demás, conmigo.

La cama se hunde con el peso de Sasuke quien tiene una tijera en la mano derecha, aterrándome en el acto.

—No lo hagas Sasuke- Ruego con desesperación-No tengo más ropa conmigo que esto, no la destruyas - Me remuevo con violencia tratando por todos los medios que ese idiota no cumpla con su cometido.

—No has respondido a mi preguntas- Me recuerda- En todo caso, con el dinero que está vez de daré tendrás para comprarte más ropa alrededor del Mundo - Sus palabras son mordaces.

—Teme, ya me tienes donde querías, no hace falta que te responda, si soy bueno o malo, no cambiara las cosas, siempre serás el maldito ganador de los dos- Contesto en suspiro.

—No seas Dobe- Sasuke acerca su rostro al mío, mi corazón late con violencia-Por supuesto que la hay, si lo haces por las buenas entonces disfrutaras-

Su cálido aliento choca en mis labios, su voz se apaga y mis labios son tomados por los suyos, nuevamente siento el exquisito movimiento de sus labios, no deseo abrir mis labios y Sasuke al percatarse lleva una de sus manos a mi entre pierna no puedo reprimir el gemido que sale de mi boca, el cual aprovecha para meter su deliciosa lengua en mí, explorando toda mi boca, siento como su lengua se funde con la mías.

Sasuke aprovecha mi distracción, para comenzar a cortar mi camisa, en poco tiempo solo son jirones, su boca deja mis labios, para tomar uno de mis pezones, los besa, los lame y muerde, no sé qué demonios está pasando, pero él está más apasionado que nunca, pero eso no es lo que me desconcierta si no la suavidad con la que lo hace, tan diferente a la de hace un rato.

—Gime para mí- Me ordena con voz ronca de deseo

Su boca vuelve a reclamar la mía, sus manos viajen por mi torso, aprieta mis pezones con sus dedos expertos, los exprimes y los vuelve a soltar, comienzo a gemir, otra vez caigo en su red de seducción.

No sé en qué minutos mis pantalones y boxer fueron quitados, solo me doy cuento de eso cuando la lengua de Sasuke está sobre mi pene, el cual está siendo chupeteado de una manera que me hace delirar, esto es malo, mi cuerpo todavía lo recuerda y no puedo parar el torrente de miedo que me invade, le sigo amando como siempre y eso solo me traerá más dolor.

Se sienta sobre mí, sus ojos confrontan los míos, hay algo en ellos diferente, la forma en cómo me miran entonces habla:

—Eres tan hermoso Naruto- ¡Dios santo! lo volvió a repetir- Cómo nadie además de mí, se dio cuenta de lo que eres- Uno de sus dedos acarician mis labios- Tus ojos casi cerrados y nublados de placer, tus mejillas sonrojadas, tu respiración entrecortada, tu delicada y única forma para gemir o decir mi nombre, los rojitos y dulces labios que me invitan a besarte, el cómo se estremece tu cuerpo cada vez que te toco, cuando te hago mío porque eres mío, y lo seguirás siendo, aún cuando otros imbéciles osen tocarte, jamás llegarán aquí ¿cierto?- Mis lagrimas salen con más fuerzas, Sasuke toca mi corazón con su mano derecha, mientras sonríe débilmente no era una sonrisa arrogante sino más bien con añoranza- Me perteneces, no te dejaré ir de aquí nunca más, aunque deba amarrarte a la cama – susurra, su lengua limpia mi llanto y sus labios besan todo mi rostro después sus manos lo tocan, lo hace con tanta suavidad-Debo hacerte mío, aunque no quieras-

Coloca mis piernas sobre sus hombros, y me da tres de sus dedos, sé lo que vendrá y lo espero ansioso tanto que recibo gustoso sus dedos, no sé por qué ha dicho todas esas cosas, quizás solo lo dice para poder follarme, pero quizás también sean verdad cada una de sus palabras, mojo sus dedos con pleitesía, me alegra al escucharlo gemir roncamente.

Su mano desocupada pasa por mi rostro, pareciera que trata de memorizar cada una de mis facciones, lentamente sus dedos húmedos se colocan entre mis nalgas, el primer dedo entra en mi entrada, una sensación incomoda se hace presente, hace tanto tiempo que no estaba con alguien, es verdad que por despecho me involucre con uno que otro tipo pero me di cuenta de que esa manera no ganaría nada, Sasuke no estaba cerca de mí ni tampoco le interesaría si me revolcaba con otros tipos.

Me prepara con delicadeza que desconozco, sus dedos salen de mi entrada ya dilatada, Sasuke deja libre su hombría, una que sin lugar a duda estaba bien dotada y la posesiona en mi entrada entró de una sola vez, grito de dolor, Sasuke besa mi rostro, su mano toca mi pene y comienza a masturbarlo.

—Shhhhs...Tranquilo, zorrito pronto pasará - Me tranquiliza, muerde con lujuria mi lóbulo, quiero que me suelte, necesito abrazarle, tocarle.

—Por favor, suéltame, quiero tocarte- Digo desesperado, a cada momento las estocadas de Sasuke se hacen más fuertes y profundas, sabe donde dar, para darme placer-Ah...ah...ah...Hmmm-

Es lo único que puede salir de mis labios, me hace caso, puesto que me desata, lo primero que hago cuando estoy libre es pasar mi brazos alrededor de su cuello, comienzo darle pequeños besos en el hombro, nos fundimos el uno en el otro, nos dejamos llevar y quemar por la pasión que sentimos, mis movimientos son acordes a los de él, siento que todo mi ser va explotar hace tanto tiempo que no me sentía así

-Me voy a venir-digo entre jadeos.

—mmm...lo sé...me estás apretando más y más, eres tan mmm estrecho- Gime en mi oído -Olvide que lo eras tanto-

Unas cuantas envestidas más y llegamos al clímax juntos, como desde el principio, grito de placer, no puedo más que decir su nombre una y otra vez, mis ojos están cerrados y muevo mi cabeza de un lado a otro tratando de sofocar tanto placer, Sasuke se deja caer encima de mí, me atrae hacia él, me abrasa.

—Sasuke- Le llamo cuando regularizo mi respiración-No necesitabas unos papeles-Pregunto recordando la razón por la cual vinimos a este departamento.

Quiero cortar esto rápido, no me hace bien estar cerca de él, sentir su aroma, el ser mimado con sus caricias, como en antaño, lo único que recompensaba todo mi dolor, era que al terminar nuestra sesión de sexo Sasuke me abrazaba y me mimaba como un zorrito.

—Jamás hubieron papeles, solo fingí hablar por el móvil-Contesta sin un ápice de vergüenza o culpa. Yo le encaro a punto de estallar de ira pero vuelve hablar-Cuando te vi, supe que no debía dejarte ir, y con lo majadero que eres, sabía que me seguirías y así lo hiciste-

—Por qué-

—Preguntas por qué- Replica- Necesito de ti, poseerte de todas las maneras posibles, has estado rondado en mi cabeza durante mucho tiempo, estaba llegando al límite, estaba por ir a buscarte a Japón cuando te apareciste por arte de magia ante mí-Dios estoy sorprendido-Naruto, me enamore de ti, hace mucho, desde el mismo momento en que te vi, pero no podía hacerlo los dos somos hombres, pero el deseo por ti le gano a mi razón, muchas veces estuve tentado a dejarte y cuando no te veía por tres días, me desesperaba...supe entonces que fuera como fuera debía dejarte, mi padre me había comprometido con Hinata comprendí que aquello era mi vía de escape-

—Me hiciste sufrir, solamente porque eres un cobarde-Esta vez no puedo controlar mi ira, y antes de que lo note lo alejo de mí, me levanto hecho un demonio-Cada día que pase sufriendo por ti, cada uno de mis momento doloroso solo por miedo a tus sentimientos, todo por cobardía-Me siento débil, tantas emociones en el mismo día, además el dolor en mis caderas no ayuda, caigo de rodillas al suelo.

Sasuke ya está a mi lado, me toma en brazos como si no le costara nada y me lleva de nuevo a la cama, besa mi cabello, me tiene abrazado como si yo fuera un niño pequeño.

—Naruto, tranquilo- Su voz suena tan cálida, tan diferente a la de siempre que vuelvo a llorar, no le entiendo, ¿por qué ahora es dulce? ¿Qué paso con él?-Vamos pequeño, respira o te hiperventilaras –Sigue besando mis cabellos suavemente-Lo mejor es que duermas un momento, después podemos hablar-Me arropa, me atrapa entre sus brazos.

—No te entiendo, cómo es que has cambiado tanto- Digo entre susurros- Por favor, si llegas a decir o hacer algo que me destruirá por favor dila ya, no quiero que el golpe sea aún más fuerte después de tantas muestras de cariños- Correspondo su abrazo y escondo por completo mi rostro en su pecho.

—Dios, eres tan Dobe- Quedo quieto al escuchar nuevamente los insultos hacia mí-Tranquilo, te he dicho todo el día, que te quiero, pero no, eres tan idiota que no captas las indirectas y me haces tener que decirlo-Resopla enojado y avergonzado, yo solo le abrazo más fuerte- Lo siento Naruto, te hice mucho daño y nada compensara eso, pero creo que deberías saber que soy culpable y me hago responsable de todo el daño que te cause-queda un momento en silencio-Vamos no llores, pareces una nena, antes nunca llorabas, no al menos en mi presencia- Revelándome que siempre fue consciente de mi llanto.

—Por favor no juegues conmigo es cruel- Vuelvo a repetir simplemente no puedo creer nada de lo que dijo-¡Aah!- Gimo de dolor, Sasuke acaba de darme vuelta para quedar sobre mí.

—Escucha esto, porque no lo diré nuevamente, no por hoy al menos- Hay un leve casi imperceptible sonrojo en sus mejillas- Te amo- Mis ojos se abren de par en par—Al fin, hasta que caes, das trabajo, Dobe- Pone los ojos en blanco por mi lentitud, para luego sonreír traviesamente, llega hasta mí para volver a besarme, es un beso de amor, con aquel cariño que siempre tuvo por mí, y reprimía.

—Yo también te amo- Confieso –Qué pasará ahora con Hinata, tu padre- Pregunto Sasuke sonríe ante mi cuestionamiento.

—Mi padre murió, Itachi se hizo cargo de la familia y me dejo libre de elección, podría casarme con quien yo decidiera- Sonríe a un más al ver mi rostro, quizás que cara tengo- Hinata pues se ha escapado con su primo Neji, así que estoy libre...quieres considerar el dejar tu peculiar trabajo, para estar conmigo...puede que todavía haya alguna oportunidad para nosotros...claro si es lo que quieres-Me está pidiendo ser su pareja, con esa mirada que me deja sin aliento-Además tu cuerpo sigue siendo solo mío, y no pienso compartirlo con otro hombre, a pesar que es mi culpa que seas un chico fácil-

Que me lleve el diablo, Sasuke creo que soy puto, ahora es mi turno de sonreír con malicia, niego con la cabeza.

—No es verdad, te mentí, solo quería hacer que te sintieras culpable-confieso-Solo estuve con algunos chicos, meses después que me dejaste, por despecho te odie, me hiciste creer que era una basura y entonces cuando pensé de verdad hacer un camino de puto, mi padre llego-le abrazo, el me corresponde dando pequeños besos en mi cabello.

—Ah sí, Minato Namikaze, tu padre, le conocí meses después que te deje, supe que eran parientes con solo verlo, eres igual a él, le dije de tu existencia, le pedí que no te digiera que había sido yo, quien lo condujo a tu lado -Sasuke siempre pensó en mí –Aunque debería castigarte por mentir, aunque no sabes cómo me alegra que no seas un prostituto, siempre has y serás mío- Dice roncamente en mi oído antes de morderla.

—Sasuke...gracias- No sabía que decir estaba descubriendo tantas cosas de él, como que este tonto es buena persona-Prometes no alejarme de ti, nunca más- Le pido

—Lo prometo, tendrás que obligarme a dejarte, porque no te dejaré, tengo toda una vida para convertir tu dolor en felicidad y ser el mismo causante- Sonríe pícaramente antes de volver a reclamarme como suyo-Naruto, ven sé mi perdición-recita antes de volver a fundirnos en la pasión y en el amor que nos tenemos.

Al fin puedo cerrar el capítulo, y escribir uno nuevo junto a persona que amo, uno lleno de altos y bajos, pero junto a Sasuke.

Cinco meses después

No podía dejar de sonreír como idiota mientras tomaba una taza de café sentado en el alféizar de la ventana de nuestra espaciosa cocina, Sasuke me propuso de inmediato vivir juntos, me pareció una locura, así que pude al menos por dos meses, estar de novios y hacer cosas de novios, salir de citas, a comer, tardes aburridas de domingo viendo Netflix en el living de su antiguo departamento, pero con lo majadero que era insistía que prácticamente me la pasaba en su hogar, porque no mejor hacerlo nuestro, así que después de mucho hacerme el de rogar, acepté, nos enfrascamos a buscar un lugar llenara las necesidades de ambos, yo era traductor por lo tanto trabaja en casa y necesitaba un buen lugar para hacerlo mi oficina y Sasuke también necesitaba una, al final terminamos optando por una casa que tuviese dos habitaciones grandes, una para hacerla una oficina compartida para ambos.

Nos habíamos venido a vivir hace tan solo unas dos semanas, y recién está mañana terminé de acomodar las últimas cosas que faltaban.

No me arrepentía de haberle dado una segunda oportunidad al Teme, realmente lo amaba más que antes, conocía tantas cosas nuevas y maravillosas de él.

Ahora teníamos una relación abierta y directa, aún nos costaba la comunicación, a ambos, pero estábamos tratando de poner de nuestro lado para que esto funcionara, al menos ya no era una relación toxica, y no sentía que era solo yo el que lo daba todo.

Mi padre aceptó la relación sin mayores problemas, solo le dio un buen puñetazo a Sasuke por haberse aprovechado de mi inocencia en el pasado, cosa que le agradecí a mi papá, no es que resintiera lo que me hizo vivir en pasado, pero una gotita de venganza no le hacía mal a nadie.

Mi teléfono sonó y supe que era Sasuke que me estaba enviando un WhatsApp, al revisarlo solo pude reírme.

"Prepárate ese trasero para esta noche, mientras estaba en una reunión solo podía pensar en que jugar contigo, y se me ocurre algo con vendas, esposas y hielo…"

Maldito Teme pervertido, desde nuestro encuentro hemos descubierto nuestra vena pervertida y la atracción por hacer juegos sexuales, sí definitivamente somos la perdición del otros, pero somos muy felices y es lo único que importa.