Capitulo Uno … Los Sueños se hacen trizas

La primera vez que Sakura Haruno vio a Sasuke Uchiha, supo que sería el hombre de su vida y que lo querría para sí por la eternidad, siempre suyo.

Aún recordaba vívidamente como se conocieron en la fiesta de cumpleaños de Shikamaru, un conocido, solo asistió por que su mejor amiga Ino era muy amiga del cumpleañero y la convenció de que la acompañase.

Sasuke llegó de los últimos a la fiesta, en cuanto sus ojos verdes lo vieron, lo deseó, alto como de uno con ochenta, cabellos negros prolijamente peinados, ojos rasgados tan oscuros como la noche, labios sensuales, facciones suaves pero varoniles.

El hombre había excusado a un tal Naruto por no haber ido, más no le tomó importancia alguna, estaba demasiado deslumbrada por ese pedazo de hombre.

Ino la molestó dándose cuenta de la mirada que le daba al varón, obviamente ella le hizo el quite a la broma, pero Ino la remató haciendo reír a varios en el lugar incluido a Sasuke.

- Sakura estás más babosa, que esa chica que aparece en esa película de vampiros brillantes que tanto amas – Ino indicó, tratando de recordar – ¡Ah sí! miras a Sasuke igual de babosa que Bella a Edward el vampiro estreñido de crepúsculo –

Las carcajadas aún resonaban en sus oídos y las ganas de matar a su amiga también, sus mejillas ultra rojas solo comparadas con manzanas acarameladas. Al menos agradeció que Sasuke no se enojara por lo dicho, de hecho él se lo tomó bien, luego de un tiempo prudente dándole atención al cumpleañero, enfocó su atención en Sakura iniciando una ligera conversación.

Descubrió que era hijo de un gran empresario de tiendas por departamento y que estaba estudiando Ingeniería comercial, casi finalizando sus estudios. Ambos se enfrascaron tanto en su conversación olvidándose que estaban en el cumpleaños de otra persona, haciendo una burbuja sentados sobre el sofá de Shikamaru con copas de vinos en sus manos. Sakura le coqueteó abiertamente pero de manera sutil y tuvo una buena recepción del chico que estaba conociendo, en algún momento de la noche intercambiaron números de teléfono.

Estaba muy segura que ese sería el gran comienzo de una hermosa historia de amor. Sasuke Uchiha era su alma gemela…

Cuatro años después de aquella noche, el deseo de hacerlo suyo fue una realidad, se amaban, meses después de ese cumpleaños, se unieron como novios. Con el pasar de los años se convirtieron en una solida pareja, tenían tantos proyectos por delante juntos, que no hallaba la hora de poder concretar todos sus sueños.

Si bien tuvo varios baches en el camino, ella discretamente se deshizo de cada uno de ellos, con maestría, su madre le enseñó desde pequeña a jugar muy bien sus cartas, y la manipulación era un arte de guerra, y el amor era exactamente eso una guerra.

Ella sonreía victoriosa, si bien aún Sasuke no formalizaba su noviazgo, y por cosas familiares éste le pidió ser muy discretos con su relación para no alertar a su padre que tenía un carácter temible.

Pero esa noche, presentía que era su noche, Sasuke la había invitado a uno de los restaurantes más maravillosos de Tokio y por cierto exclusivo.

Como la ocasión lo ameritaba se vistió con un hermoso vestido en tono borgoña de seda, uno de los vestidos que Sasuke le regaló a pesar de que ella se negó tan "rotundamente" Ella lo quería tanto, se enamoró con solo verlo en look book de la colección alta costura para esa temporada que las tiendas Uchiha vendería a la crema y nata de la sociedad. Sakura solo dijo las palabras correctas y el Uchiha se lo regaló, claro que tuvo actuar como si fuese demasiado, tanto que no podía recibirlo, pero Sasuke viendo su humildad y desinterés con más ahincó a que lo aceptase. El vestido le quedaba como guante, perfectamente acentuando sus curvas de una manera sofisticada nada vulgar, se maquilló suavemente destacando su mirada, para terminar en una bruma de delicado perfume Chanel.

El sueño de toda una vida fue ser doctora, pero congeló su carrera, y estudió de asistencia comercial, negocio exterior entre otras solo para poder a trabajar en las empresas Uchiha y estar cerca de Sasuke. Un gran sacrificio que estaba segura valdría la pena. Como usar ese perfume Chanel Nº 5 que tanto odiaba, mas como fue el favorito de la difunta madre de Sasuke, se apresuró a decir que también era el suyo, cuando en realidad no tenía uno en especifico favorito pero definitivamente ese no sería.

Todos los sacrificios que se hacían por amor, es que ella amaba con locura a Uchiha Sasuke, y por estar a su lado sería capaz de hacer cualquier cosas, aunque la catalogaran de mala persona. Sakura no lo sentía así en la vida había que luchar por los sueños y las cosas que se quieren en la vida, Sasuke era el amor de su vida por otro lado ambos estaban enamorados entre sí.

Terminó de arreglarse en el espejo, colocando unos hermosos pendientes de diamante y una sencilla gargantilla con un punto de luz de diamante. Se calzó uno precioso par de Stilettos negro con suela roja, sonrió muy satisfecha con la imagen de sí misma que le devolvía el espejo, una mujer muy hermosa.

Sonriendo salió de su hogar con rumbo hacia el restaurante, segurísima que esa noche concretaría su sueño de ser la novia del gran Sasuke Uchiha ante toda la sociedad y la familia de éste.

Mientras iba camino al encuentro de su novio, recordaba, sus primeras salidas a visitar los templos en Tokio, museos, salir a comer, simplemente un dulce sueño. Sasuke era alguien frío a primera vista, pero cuanto más lo conocía, más se daba cuenta que era un hombre integro y maravilloso, que a pesar de lo inmutable que podía ser con sus acciones y palabras para con todas las personas, su trato hacia ella era diferente atento, tratando de demostrar su cariño aun de forma torpe, algo que hacía enternecer su corazón.

Sasuke además era un varón muy inteligente, sagaz, con un gran sentido del humor negro, vaya cuando sonreía era la cosa más maravillosa que ella había visto jamás.

Días antes fueron juntos a una joyería, ella se fijo en las simples pero hermosas alianzas de matrimonio, vio unos anillos de oro platinos con las cuales se obsesionó, eran perfectas para ellos, tratando de decírselo muy en serio pero con un tono de broma que esos anillos quedarían perfectos en sus dedos anulares, el Uchiha le sonrió con amor diciéndole "Espero que pronto sea así Sakura"

Entregó las llaves de su automóvil al ballet del restaurante. Sonrió consciente que muchos hombres la miraban con deseo, pero a ella no le importaba, quizás solo para elevar el ego, lo único que le importaba era que su Sasuke la deseara con locura.

Saludó al anfitrión del restaurante indicándole que tenía reservación al nombre de Uchiha Sasuke, fue acompañada por el anfitrión hasta su mesa, donde el amor de su vida ya estaba ahí, se levantó al verla tomando su mano y besándola suavemente. Agradeció al anfitrión por su cortesía, por llevarla a su mesa y ayudarla a sentarse.

Notó a su novio nervioso, no pudo reprimir su boba sonrisa, sí esa noche ella tendría un hermoso anillo de compromiso en su dedo.

Sasuke Uchiha de veintiocho años miró con devoción a la mujer frente a él, la mujer de su vida, amaba a Sakura como jamás pensó amar a una.

Le gustaba tanto la espontaneidad de Sakura, su humildad, ella parecía muy genuinamente nada interesada en su apellido o en su dinero, de hecho costaba un triunfo que aceptara alguno de sus presentes. El humor de la chica, el gusto por los chistes picantes, su risa estridente que trataba de controlar cuando veían comedia para no verse tan horrible frente a él, palabras textuales de ella, pero a él solo la enternecía.

Su vida siempre fue en blanco y negro, era el segundo hijo del matrimonio entre Fugaku y Mikoto Uchiha. Su madre que en paz descanse era un ángel, dulce y preocupada por sus hijos, lamentablemente una lenta y dolorosa enfermedad se cobró la vida de ella, originando un dolor inmenso a sus siete años de edad. Su padre era un hombre exigente viviendo de la apariencia por ser la elite, su hermano mayor Itachi era su mayor orgullo, su hermano era perfecto en todo, por lo tanto de él, Sasuke no se esperaba menos, causándole mucho estrés.

Podría haber tenido una horrible niñez si Namikaze Naruto no hubiese parecido en su vida, su mejor amigo de toda la vida, era peor que una espina minúscula en el trasero, no había como quitársela de encima, pero si fuese por él quizás donde estaría.

Naruto era un hermoso doncel, no lo supo hasta muy entrada su adolescencia, algo que produjo un verdadero shock en el chico que no lo podía aceptar, con el tiempo lo superó y en el presente brillaba como uno de los donceles más cotizados, de belleza andrógina, de hermoso y suaves cabellos rubios, grandes y expresivos ojos azules como si fuesen de un gato, labios con una bella forma de cereza. Sí, todo un bombón y era su mejor amigo.

El único problema de Naruto es que era tan tanto, que Sasuke lo llamaba Dobe, inocente y despistado, con el corazón demasiado blando por eso mucha gente trataba de aprovecharse de él, y él, Sasuke, tenía que andar correteándolos. Mas Naruto era un gran doncel, él mejor de todos, y cualquier varón que estuviese con él sería bendecido como si se hubiese ganado un gran premio.

Observó a Sakura, su hermosa novia, enfundada en el hermoso vestido de seda en tono borgoña, drapeado con la más exquisita gaza y pedrería, para hacer de él una pieza de alta costura, las sobrias pero elegantes joyas hacían un perfecto complemento. Su cabello rosa suave finamente peinado en un moño recogido con un flequillo en la frente para esconderla, tenía un complejo con su frente, era verdad que era amplia, no pero era algo feo, de hecho se veía bien con ella. Sus hermosos ojos jade eran lo más llamativo en la mujer, estaba maquillados en tonos marrones que realzaban el tono de sus orbes.

- Cómo estuvo tu día amor – Sakura preguntó de forma amorosa al tiempo que colocaba la servilleta de género sobre sus piernas, lo miró sonriendo esperando su respuesta.

- Sakura debo hablar contigo –

- Claro, pero ordenamos primero ¿Te parece? –

Sasuke llamó a garzón que estaba en unos pocos metros esperando su señal para acercarse, ordenaron entre ligeras risas y recomendaciones del garzón y un sommelier.

Sakura parloteaba de su día, del trabajo en la empresa Uchiha, cosas sin mucha importancia solo para mantener un ambiente ameno mientras comían. Como siempre Sasuke la escuchaba hablar con atención, asintiendo y respondiendo con monos sílabos, pero siempre atento a lo que ella decía. La chica debía aceptar que cotorreaba más de lo usual solo para torturar un poquito a su pareja, vislumbraba cuán nervioso estaba aunque tratase de ocultarlo aparentando tranquilidad. Deseaba que hubiesen más personas a su alrededor en el momento que le pidiese la mano.

Llego el momento del postre, por ser un día tan especial, Sakura se permitió comer un tiramisú, por supuesto que su amado solo pidió un café negro. La mujer no dejaba de preguntarse cuándo llegaría el champagne, los narcisos (su flor favorita)

- Sakura debo decirte algo muy importante – Sasuke le urgía hablar con su novia cuanto antes y con honestidad el parloteo de la chica lo estaba asariando.

- Soy toda oídos – Arregló por acto reflejo su flequillo casi loca de la excitación del momento, después cuatro años, al fin lo que tanto ansiaba se haría realidad.

- Tú no tienes cómo saberlo, pero en la empresa está pasando por un durísimo momento – Comenzó diciendo, pero guardó silencio un lapso, al ver como su chica ponía una cara de turbación – Las cosas no van para nada bien, aunque tanto Itachi, como mi padre o yo nos hemos esforzados tanto por salvarla, pero estamos casi en el borde de la quiebra –

- ¡!Oh Dios¡ – Sakura se llevó las manos a la boca sorprendida por la noticia, nunca pensó que el asunto en el negocio de su futuro marido fuesen a ir tan mal – Cuanto lo siento, qué pasará ahora – A ella no le importaba realmente si Sasuke era pobre. Solo lo amaba con locura sin importarle nada más.

- Gracias – Deseó con locura tomar la mano de su amada, pero se contuvo, con lo que tenía que revelarle no era justo tomársela – Sí, verás llego una solución de último minuto que podría salvar nuestra empresa y a todos nuestros trabajadores – Vio como el rostro preocupado de su novia se iluminaba ante la noticia – Pero Sakura, yo… – Se aclaró la garganta para darle la noticia –

- Teme, qué estás haciendo aquí – La voz de Naruto llegó a los oídos de Sasuke, que dio un pequeño salto.

Sakura observó al intruso que llegaba, sonrió, si bien Naruto no era su persona favorita en el mundo porque acaparaba demasiado tiempo de su novio, tampoco es que le tuviese algún tipo de rencor, le era completamente indiferente, además era mejor tenerlo a su lado. Sasuke quería a Naruto de una manera que rallaba en la demencia, pero para su novio el rubio doncel era la persona que lo salvó en su momento más oscuro de la vida.

Naruto miró primero a Sasuke y luego a Sakura, con cara de suspicacia, tampoco iba solo, sino con su hermano mayor Yahiko y la esposa de éste Konan.

Yahiko casi seis años mayor que su hermano, arrugó la frente al ver a Sasuke con esa chica, que reconoció como una de las asistente del Uchiha, no le gustaba verlos tan íntimos, no en esos instantes.

Sasuke se percató de la mirada del mayor de los Namikaze e inmediatamente contestó la pregunta de su mejor amigo – Solo vinimos por una cena de negocios con mi asistente, pero nos dejaron plantados, así que decidí de invitarla a cenar, ¿No te molesta espero? –

- Por supuesto que no, por qué habría de enfadarme – Naruto le sonrió con cariño a Sasuke – Le constaste la noticia – Inquirió lleno de felicidad.

Sakura sentía que todo le daba vuelta después de escuchar como Sasuke la llamó Asistente, como restándole toda importancia a su persona, era como si le hubiesen dado un gran puñetazo en el vientre. Tampoco entendía bien por qué a Naruto le molestaría que Sasuke saliera a cenar con ella, o qué se refería con "La Noticia"

- ¿Cuál noticia? – Trató de preguntar con una voz desenfada mostrando una sonrisa curiosa y liviana. Miró a Sasuke abanicando profusamente sus hermosas pestañas.

- El teme y yo nos casaremos-Dattebayo – Naruto dijo lleno de dicha, incluso lo había dicho en voz demasiado alta.

- … – Ahora sentía que se iba a desmayar en cualquier momento, de todas las cosas en el universo que le hubieran dicho esa noche, esa por lejos era la única que no se le ocurriría que terminaría escuchado – Cómo – Sentía su corazón trisado en mil pedazos, miró directamente los ojos de Sasuke, pudo ver la culpa en ellos.

- Como lo oyes el padre de Sasuke y el nuestro acordaron el matrimonio, de él y mi hermano – Contestó Yahiko con voz seca, oliéndose que había más ahí de lo que se aparentaba.

- Felicidades – Sakura expresó en un hilo de voz, tratando con todas sus fuerzas de no desfigurar su rostro impávido y largarse a llorar como una magdalena.

- Fue gran, enorme, super duper noticia, me tomó por completo desprevenido – Naruto parloteo sentándose al lado de Sasuke, recostando su cabeza en el hombro del varón – Casi morí cuando papá me dijo que me casaría con el Teme –

- Claro debió ser impactante – Sakura le sonrió con pesar, pensando que quizás para él también era duro casarse – Pero si no lo amas y Sasuke-Kun tampoco a ti, quizás deberían parar el compromiso – Dijo con una pequeña llama de esperanza – No me mal interpretes es que me pongo en sus zapatos, me volvería loca de casarme con alguien que no amo – Sonrió tratando de sonar casual.

- Sí, es verdad lo que dices, pero yo estoy enamorado de Sasuke – Reveló el rubio con sus mejillas hermosamente teñidas de carmín – Siempre lo he estado, pero lo guardé para mí, pensando en que esto podría destruir nuestra gran amistad – Explicó jugando con sus deditos sobre la mesa – Cuándo papá me dijo fue impresionante, me negué de inmediato, no quería que Sasuke estuviese expuesto a algo que él no deseaba, pero… – Naruto miró a Sasuke con una gran sonrisa.

- Le dije que no debía preocuparse de nada, porque yo también lo amaba – Sasuke terminó la frase de Naruto tomando la mano que tenía el doncel sobre la mesa, sonriéndole a su prometido.

- ¡Oh vaya! ¡Qué romántico! – Sakura se estaba desmoronando – Como en un cuentos – Susurró.

- ¿Verdad? – Naruto le miró con sus grandes ojos sonriendo, Sakura veía al chico rebosante de dicha y jubilo, él había obtenido todo lo que ella soñaba, en solo un segundo se lo había arrebatado – Solo que este cuento no existen villanos ¡Ttebayo! –

- Muchas felicidades nuevamente a ambos – Sakura se levantó sin esperar ayuda de alguien – No quiero ser un mal tercio –

- ¡Por Dios! Sakura-San nunca lo serías, sé cuán estimada eres por Sasuke, siempre te alaba – Naruto siguió parloteando sin enterarse de nada – ¿Estás bien? – Sakura tuvo un traspié con la pata de la mesa, pero Yahiko logró sujetarla – Sasuke por qué no la ayudas -

- ¡NO! – Negó más fuerte de lo que hubiera deseado la mujer, llamando la atención de varios – No es necesario, solo fue un tropiezo – Aseguró ya alterada, necesitaba correr fuera de ahí – Buenas noches –

Sakura salió volando de ahí, sin darle oportunidad a nadie de decirle algo, con solo darle la espalda, comenzaron a fluir las lágrimas de sus hermosos ojos, varios comensales la vieron llorando preguntándose curiosos qué había pasado con ella, mirando desde dónde venía. ¡Maldición! Si no hubiera jugado con Sasuke antes, porque obviamente pensaba que la esa noche era para celebrar su compromiso, si hubiera sabido que semejante bomba iba a estallar habría recibido la noticia antes y el lugar no hubiese estado tan lleno de gente como esos instante.

No es como si le importase mucho que gente desconocida la viese llorar, estaba devastada por esa bomba atómica que recibió. ¡Carajo! ¡Cómo dolía! El ballet comprendió la situación al verla llorar, corrió por su automóvil. El joven muy preocupado le pregunto si necesitaba ayuda, ella trato de asegurarle que no, a pesar de su incesante llanto.

A pesar de la preocupación del personal del restaurante, se marchó de ahí a una velocidad normal, para evitar cualquier tipo de escándalo, pero unas cuadras lejos de ahí, aceleró su auto como si no hubiera un mañana, le daba igual morir esa noche.

Sasuke solo quería ir tras la mujer que amaba pero si lo hacía levantaría todas las sospechas de Yahiko, era mejor evitar cualquier tipo problemas con el hermano mayor de su futuro esposo. Naruto era franco e inocente, pero no Yahiko era un zorro astuto y no solo para los negocios, era un tipo sagaz y feroz contendor hasta Itachi le tenía respeto.

Así que acompañó al matrimonio Namikaze y a su prometido en su cena, él solo pidió una copa de Whisky con mucho hielo, porque tenía que manejar pero necesitaba algo fuerte para controlar sus nervios.

Agradecía que Naruto siempre alivianaba la tensión en él, incluso lo hizo olvidar por unos minutos la tormenta de lluvia radioactiva que se había generado minutos atrás con Sakura. Se sintió horrible por permitirse reír por las pavadas de Naruto tratando de hacerle comer un bocado de su postre, irónicamente también un tiramisú, lo comió entre risas.

Salieron pasadas la medianoche del restaurante, Naruto iba un poco achispado por unas primaveras. Yahiko le dijo a Sasuke que comenzara hacerse cargo de su Doncel, sabía que detrás de aquellas palabras había algo implícito "Cuida a mi hermano o te matare"

El departamento de Naruto no quedaba muy lejos del suyo, de hecho estaban en el mismo complejo de edificios, lo único que el rubio estaba una dos torres más atrás que la de él, subieron al piso del doncel.

- ¿Un Café? – Naruto lo invitó, Sasuke miró la hora, pero al ver el rostro de su novio aceptó.

Naruto lo preparó en la cafetera Nespresso – Ten un café cargado con un gotita de leche, como te gusta – El rubio se sentó al lado de su novio en un gran sofá en tonos neutros de su sala de estar.

- Gracias –

- Sasuke, te sientes bien con la noticia – Naruto lo miró expectante ante su pregunta.

- Dobe, me lo has preguntado un millón de veces – Se quejó revolviendo la cabellera de su amigo, sin descuidar la taza de café en su otra mano – Estoy muy bien con este matrimonio –

- Yo también lo creo – Sonrió tímido, de una manera que Sasuke nunca antes vio – Sé que seremos muy felices –

Sasuke se tomó su café haciendo una sonrisa, le agradaba la esperanza de su amigo, mas él sentía que no merecía ser feliz, la mujer que amaba debía estar sufriendo en esos momentos, mientras él estaba en el departamento de su novio.

- Muchas gracias por el café –

- Qué harás mañana –

- Nada – Respondió rápidamente, dando por sentado que todos los planes para ese fin de semana con Sakura estaban acabados.

- Te gustaría que saliéramos –

- Claro, siempre es un agrado salir contigo – Sonrió con cariño.

- Sí, pero yo digo en una cita – No sería mentir decir que hasta las orejas de Naruto se pusieron rojas.

Sasuke dejó la tacita de café sobre la mesita de centro y se acercó a Naruto, besándolo castamente en los labios, pero de inmediato el doncel aprovecho de pasar sus manos por el cuello del mayor, haciendo que éste abriese la boca, comenzando un beso con sabor a café.

El beso fue delicado pero lleno de amor por parte de Naruto, Sasuke lo podía percibir en cada movimiento tímido de los labios y lengua del doncel. El Uchiha tomó el control del beso haciéndolo profundo y necesitado, los dedos de Naruto se enredaban en sus cabellos negros.

Se separaron cuando ya no pudieron resistir más sin oxigeno, se miraron a los ojos, los de Naruto llenos de una brillante pasión que el Uchiha tampoco conocía, se dio cuenta que su mejor amigo era un fogoso y cariñoso amante, y eso lo volvió loco por alguna razón.

- Si no me voy, haré cosas de las cuales me arrepentiré – Susurró cerca de los labios del Namikaze.

- En estos momentos pienso que es una pésima idea Teme – Rebatió Naruto casi sin aire – Pero quiero que nuestra noche de bodas sea maravillosa –

- … – Sasuke se imagino un instante esa noche, que siempre soñó tenerla con Sakura, pero ahora la persona a su lado no era ella, sino Naruto, su mejor amigo.

- Pasa algo –

- No – Sasuke contestó rápidamente – Me perdí un momento pensando en nuestra noche de bodas –

- Oye no me desnudes antes de tiempo ¡Dattebayo! – Naruto llevó sus manos a su cuerpo como protegiéndolo de Sasuke, haciéndolo reír.

- Eres un mata pasiones Dobe – Se quejó Sasuke levantándose – Me voy –

- Okey – Naruto se incorporó sin levantarse por completo del sofá – Pero primero – Jaló a su prometido para robarle otro beso, más cortó pero lleno de intensidad, Sasuke casi perdió el aliento al ver como el doncel lamía sus labios sensualmente luego del beso – Buenas noches Teme – Sonrió zorrunamente

- Sueña bonito Dobe –

- Por supuesto que lo haré, soñaré contigo – Prometió.

Sasuke casi se desmoronó afuera del departamento de su mejor amigo ahora prometido, sentía que la cabeza le iba estallar, qué mierda iba hacer.

Corrió fuera del lugar para ir a ver a Sakura, tenía que darle una explicación a todo lo que estaba sucediendo. Él mismo se había desayunado, almorzado y cenado con la noticia, pero peor fue cuando Naruto le dijo que lo amaba.

Joder, joder, joder, cómo iba a romperle el corazón a su Naruto, después de todo lo vivido en el pasado con él, le era simplemente imposible. Lo peor fue lo que vivió en el departamento de Naruto, se le fue de las manos, lo besó por impulso, incapaz de decir algo prefirió besarlo, pero ¡Por el amor del cielo! Había sido fantástico, y por un momento lo deseó con una pasión enfermiza.

Se sentía una rata rastrera asquerosa, y esa no era una buena definición, él era Uchiha Sasuke, una mamba negra, una serpiente poderosa que todos temían. Pero en esos momentos el único que estaba cagado de miedo era él.

Llegó casi a las dos y tantos de la madrugada a la casa de Sakura, usó la llave que él tenía para entrar a la casa.

- Pensé que vendrías – La voz nasal y vacía de Sakura llego desde la penumbra de su living – No prendas la luz – Pidió sollozando, no quería que el hombre de su vida la viese demacrada.

- ¡Dios Sakura! Como lo siento – Sasuke se sentó cerca de ella, conocía esa casa como su propio departamento, podía andar oscuras por todos lados de ahí.

- ¿Lo sientes? ¿Lo sientes? – Sakura se rió, apagando su cigarrillo, furiosa – Cómo pudiste hacerme eso, me sentí como una basura asquerosa, cómo crees que me sentí cuando el maldito idiota de Naruto dijo que se iban a casar – Chilló.

- No tienes para qué hablar así de él – Sasuke señaló – Sé que es algo horrible, para mí también lo eso, me enteré esta mañana… –

- ¡Pudiste negarte! Naruto te dio la opción – Se largó a llorar frustrada.

- Era imposible, el trato de Minato-San era salvar nuestra compañía solo con la garantía de un enlace nupcial, Itachi lo ha dado todo por nuestra familia y nuestra empresa, él está locamente enamorado de su novio, podía casarse con Naruto, además Deidara es uno de los mejores amigos del Dobe sería devastador para los tres –

- ¿Y yo? Qué buena persona eres Sasuke para con todos menos con tu novia .- Ironizó con dolor.

- Sakura te amo, sé que lo sabes, pero son años de patrimonio familiar, hay mucha gente que depende sus trabajos, es la primera vez que puedo hacer algo realmente importante por mi familia –

- Sacrificando nuestro amor – Susurró llorando con desesperación – Sabes lo peor de todo, es que tontamente pensaba que me ibas a pedir matrimonio – Se rió sin chiste alguno.

- Crees que no estoy sufriendo, Sakura te amo, nunca se lo he dicho a nadie, son cuatro maravillosos años a tu lado, pero no puedo negarme debo salvar la empresa, y tampoco puedo romperle el corazón a Naruto –

Sakura le lanzó el cinecero que Sasuke alcanzó a evadir o realmente le hubiera hecho una contusión de consideración.

- No te importa romperme el corazón en mil pedazos pero si el de Naruto, ¿Realmente me amas? –

- Por supuesto que te amo – Sasuke dijo con un hilo de voz, ya completamente rendido de todo lo vivido.

- Entonces lucha por nuestro amor – Sakura se hincó a su lado – Yo lucharé por lo nuestro, es único lo que hemos vivido, no le des la espalda, no me dejes te lo suplico ….