Ochenta y seis años después de que el último descendiente de la familia Phantomhive falleciera repentinamente en circunstancias extrañas, la leyenda de un fantasma atrapado en la ahora abandonada mansión viaja por la nueva y cada vez más avanzada Gran Bretaña de 1980.

A causa de las historias sobre avistamientos de una figura espectral habitando la casa, múltiples curiosos han viajado hasta donde la imponente estructura intentando querer confirmarlo, sin embargo ni uno solo de ellos se ha atrevido a pasar de la alta reja metálica, mucho menos cuando todos alegan que desde antes de siquiera visualizar la mansión, una fuerte presencia territorial funge de advertencia y preludio a lo que podría pasar si irrumpen la morada de quien fuera que resida ahí, tal como si de un animal salvaje se tratara. Algunos pocos eran encontrados muertos en los bosques aledaños con marcas en el cuerpo parecidas a las que dejaría una bestia.

El gobierno de Inglaterra tampoco ha hecho mucho al respecto, con alguien pagando la cuota anual del terreno desde el mil ochocientos noventa y cuatro hasta la fecha no es que pudiesen hacer mucho al respecto, también porque la casona lucía completamente cuidada pese a no tener legalmente a nadie viviendo ahí.

Los rumores se extendieron por casi un siglo: un ente solitario cuya apariencia nadie conocía vagaba caminando por los largos pasillos alfombrados, en las noches luces de velas se movían por las ventanas y desaparecían en alguna habitación, otras veces la triste melodía de un violín hacía eco a través de las paredes altas del vestíbulo principal, como el vals más doloroso que nadie nunca hubo escuchado jamás.

Dentro un demonio se hundía en la melancolía, tras haber sido capaz de amar y sin arrepentimientos por ello fue desterrado del infierno rompiendo la única regla que se manejaba en ese turbio lugar.

Sin un sitio a donde ir, habiendo perdido a aquel amor y con él sus ganas de seguir adelante decidió permanecer recluido en la morada de su último contratista, sintiendo como el hambre le consumía poco a poco pero sin la energía suficiente para salir a saciarse. Con el corazón roto, extrañando cada segundo a ese precioso ser humano que tuvo la desdicha de conocer, hundiéndose en una tristeza que no creía poder experimentar.

«Son frágiles y muy cortas, pero una vida humana es difícil de ignorar» hubo dicho alguna vez un dios de la muerte; él no podía estar más de acuerdo con eso.

Increíblemente y contra todo lo que significaba su aberrante naturaleza de bestia tuvo la oportunidad que saber lo que era querer, amar, siendo esa emoción tan fuerte y al mismo tiempo tan fugaz que dejó una marca poderosa en lo más profundo de su ser, aquel lugar al que estaba seguro nadie sería capaz de llegar para hacer cambiar, y sin embargo él lo logró.

En el infierno solían llamarlo de una manera, más él prefirió quedarse con la identidad que le permitió conocer el amor alguna vez.

Su nombre, para el resto de la eternidad, sería Sebastian Michaelis.


¡Hola, Júpiter al habla!

Sean bienvenidos a éste nuevo proyecto, una triste historia corta que se me ocurrió volviendo a leer el manga. He de admitir que me es sumamente extraño el poco material SebAgni existente en internet, quiero decir, son una shipp por demás preciosa pero muy infravalorada... Ergo, me harté de estar buscando algo que no voy a encontrar y decidí ponerme a escribir cositas para que más internautas puedan disfrutar de esta maravillosa pareja, así que esperen mucho material de mi parte.