William colgó el auricular con una sonrisa de oreja a oreja.

Le acababan de reportar que Candy había comprado su boleto a Rockstown inmediatamente después de haber recibido el paquete que le había enviado; ella y Patrick salían al día siguiente.

"William, necesitam-"

Dijo George abriendo la puerta de la oficina de repente, sin querer lo había encontrado con sus sentimientos al desnudo.

"¿Si George?"

Le contestó él, aún sin poder esconder la enorme sonrisa que se le había pintado en el rostro a raíz de la llamada de Patrick.

"¿Buenas noticias?"

"Eh... sí..." - le contestó esforzándose por mantenerse serio

"¿Quieres compartir?"

Preguntó George entrando, cerrando la puerta detrás de sí y sentándose en el sillón de la antesala, William se sentó frente a él e inclinando su cuerpo hacia enfrente, colocó sus manos sobre sus rodillas y empezó a hablar:

"Candy ha corrido a comprar un boleto para Rockstown tan pronto como recibió mi regalo!"

"¿Y eso te extraña?"

"Un poco..."

"¿De verdad?... bueno, espero que a estas alturas ya no te quede la menor duda de la naturaleza de los sentimientos de la señorita Candy para contigo."

"Mmmhh... todavía no puedo cantar victoria George. Aún tengo que esperar a ver que pasa en Rockstown una vez que vea a Terry.

Por más buena mano que me haya tocado, aún no puedo saber si mi oponente tendrá una aún mejor..."

"Quien te escuchara diría que estás en medio de un juego de Poker..."

"No, en realidad no es solo un simple juego de cartas George, es mi vida, y me estoy jugando mi felicidad."

"¿Y no te da miedo perder?"

"Me aterra, pero no tengo opción... te diría también que no estoy contento por haberla tal vez manipulado de esa forma, pero siento que ésta es mi oportunidad George, he esperado tanto tiempo por una oportunidad con ella, que no puedo desperdiciarla. Y si acaso llego a perder, al menos sabré que me lo jugué todo.

Necesito saber si ella me ama también, aún por encima de él, y si en el camino a saberlo puedo ayudar a Terry, y al corazón de Candy a dar cierre a la relación, me daré por bien servido."

"¿Y si pierdes?"

"¿Y si pierdo?... si pierdo, al menos la mujer que amo sería feliz, aunque no junto a mi. La extrañaría siempre, pero si ella es feliz, pues...

No creo que tenga que explicarte más, siento que tu puedes entenderme..."

George no dijo nada, solo sonrió ligeramente. Él había hecho lo mismo por Rosemary, y en su caso, Vincent había tenido la mano ganadora; pero al menos le quedaba el consuelo de que ella había sido feliz.


Lo primero que Candy hizo al dejar el teatro ambulante a mitad de la función, fue limpiarse las lágrimas, erguirse, respirar hondo y armarse de valor para poder hacer aquello por lo cual había ido hasta allá: buscar a Albert, y si era posible rogarle que regresara a Chicago con ella.

"Eh, disculpe, ¿es usted la señorita Candy?" - dijo una voz dulce a sus espaldas

Candy no podía pensar en quién, aparte de Albert, podría conocerla en este pueblo, y con curiosidad se giró y la vio; aunque se veía más delgada y demacrada, era ella, Eleanor Baker, la famosa actriz y madre de Terry, sus ojos eran iguales a los de él.

"¿Señorita Baker?" - dijo Candy casi en un susurro mientras se acercaba a ella

La elegante y hermosa mujer rubia le sonrió y asintió ligeramente con la cabeza.

"¿Podríamos hablar?... ¿tiene tiempo?"

"Eeehhh..."

No, no tenía tiempo, necesitaba encontrar a Albert antes de que pudiera irse a otro lugar, pero no podía negarse, la mujer le estaba prácticamente rogando con la mirada.

"... por supuesto."

"Muchas gracias. Podemos ir a aquel café cruzando la calle, yo invito."

Candy sonrió y la siguió.

Llegando al establecimiento, la madre de Terry pidió una mesa y se sentaron. Candy no sabía si tenía que ser ella quien comenzara a hablar, la verdad no quería hacerlo, si el ver a Terry en ese estado actuando en un teatro de actores ambulantes le había dolido tanto, no quería ni pensar lo que su madre estaría sufriendo! ... y ¿para qué quería hablar con ella?

"Siento haberla sorprendido al abordarla tan bruscamente."

"Está bien, no fue eso lo que me sorprendió cuando escuché mi nombre... simplemente no me lo esperaba."

"Nunca pensé en encontrarla aquí."

Le dijo Eleanor con una mirada esperanzada, parecía que sus oraciones de madre preocupada por su hijo habían sido contestadas! Ella sabía que esta chica lo podía levantar, y estaba tan agradecida de que hubiera venido a buscarlo para ayudarlo... así que con una esperanza renovada en su voz, continuó:

"Yo se que Terry está sufriendo y conozco qué es lo que lo atormenta... y lo difícil que todo esto ha sido para él. Él no es la clase de persona que dice lo que tiene en el corazón, pero yo conozco a mi hijo...

Hace cinco días que llegué aquí. Como su madre, nunca antes había podido hacer nada por él, él nunca me tuvo cerca ni pudo apoyarse en mí en sus momentos difíciles, quería que ahora al menos pudiera contar conmigo. Estaba decidida a hacer todo lo posible para ayudarlo, y ni siquiera he tenido el valor de hablar con él... pero he asistido cada día a sus presentaciones y me parte el corazón verlo así." - le dijo, mientras lloraba

"Pero hoy... lo he visto renacer frente a mis ojos, y es porque usted ha venido a verlo. Por fin ha podido despertar de esta larga y horrible pesadilla."

Candy solo la veía, ¿qué era lo que le estaba diciendo?... ella no había ido a Rockstown para ver a Terry, ella estaba ahí por... por... Albert!...

Mientras escuchaba las palabras de la Señorita Baker, Candy podía escuchar también el latido de su propio corazón; si antes tuvo alguna duda, ahora le quedaba bien claro que su corazón no estaba ya más ligado al de Terry, sino al de alguien más...

"Después de haberlo visto actuar sin pasión cada día, hoy, por fin ha podido expresar sin mesura toda la fuerza y el talento que hay en él... Hoy Terry, era completamente distinto, él ha cambiado completamente cuando la vio. Después de eso supe que él se levantará de nuevo y se recuperará, y no volverá a tener más problemas."

"Yo... sinceramente dudo que Terry haya sido capaz de verme. Es imposible que haya podido ver al público, y menos distinguirme a mí entre ellos en la oscuridad de ese teatro."

"Y sin embargo yo estoy convencida de que él pudo verla... de otra forma no hubiera cambiado de la manera en que lo hizo... y aún si no la hubiera reconocido por completo, debió haber sentido de algún modo la presencia de la mujer a quien él realmente ama. Lo conozco, soy su madre, y mi instinto maternal me dice que solo usted tiene el poder para ayudarlo." - le dijo, con lágrimas corriendo por sus mejillas

Candy no pudo detener las suyas, no sabía que decir, ahí estaba la madre de Terry sentada frente a ella, había detenido su carrera de actuación dejándolo todo, para correr detrás de su hijo y tratar de ayudarlo, y sin embargo, ¿le decía que ella era la que tenía el poder de hacerlo?!

- Por tu madre, Terry, confío en que regresarás a Broadway y te levantarás de las cenizas... porque te conozco, porque te amé.

"Señorita Baker, al ver que la actuación de Terry cobró vida y que la luz que alguna vez vi en él había regresado, supe que él es capaz de levantarse por si solo del estado en el que se encuentra. Tal vez fue un milagro si la voz de mi corazón alentándolo llegó hasta él, pero usted debe de saber que si yo me encuentro aquí en este pueblo al mismo tiempo que él, es enteramente por casualidad.

Nunca pensé que Terry estaría actuando en un pueblo como este, en un teatro así. Yo no he venido a buscarle, pero me siento profundamente agradecida de haber tenido la oportunidad de verle mejor. Me voy con la esperanza de que retomará su camino y llegará a ser el gran actor que usted y yo sabemos es capaz de ser, y lo más importante, sabiendo que él la tiene a usted a su lado para apoyarle."

Eleanor Baker se quedó viéndola, secándose las lágrimas que no habían dejado de correr. No sabía qué decir, ella estaba convencida de que esa chica había venido específicamente a ayudar a su hijo, por voluntad propia... no podía entender cómo llegó hasta ese pueblo si no era para ello, ¿tal vez no quería aceptarlo frente a ella?... ¿tal vez le daba pena que ella supiera que seguía amando a Terry aún después de lo que había pasado con Susana?

No es que ella no quisiera a Susana, Susana era una chica hermosa, que había salvado la vida de su hijo, que había dado todo por él, y que a pesar de todo lo amaba y apoyaba incondicionalmente. Pero sabía que Terry aún no había podido sacarse a Candy de su corazón, y que era por eso que había pasado por todo lo que había pasado ese último año.

Ella quería ayudar a Terry y pensaba que más que lo que ella pudiera hacer por él, Candy era su salvación... pero si por algún motivo ella no deseaba verlo aún, no la presionaría, la verdad era que Terry no tenía ahora nada que ofrecerle, pero una vez que Terry regresara de lleno al teatro, tal vez el destino los uniría de nuevo, como ella pensaba que lo había hecho en esta ocasión, y si el destino no lo hacía, ella haría lo posible para que sucediera.

"Gracias por aceptar hablar conmigo." - le dijo

"No, al contrario, gracias a usted. Me hace feliz el saber que Terry cuenta con su madre, quien lo apoya, se preocupa y vela por él. Si me disculpa, necesito irme." - dijo Candy parándose y despidiéndose de ella

"Claro... ¿Candy?"

"¿Si?"

"¿Va a regresar al teatro a verlo? ¿a hablar con él?" - le dijo apostando su última esperanza

Candy sonrió, sus ojos estaban húmedos pero llenos de ternura, apretó los labios y con un pequeño movimiento de cabeza le contestó:

"No puedo, lo siento... Buenas noches."

Candy salió del restaurante cuando ya caía la noche, nevaba como aquella vez en Nueva York de hacía más de un año, pero ahora, en contraste, se sentía ligera, como si por fin se hubiera liberado de una gran carga. Su corazón le dolía menos y sus sentimientos estaban para ella más claros que nunca.

Caminó por la calle principal alejándose a propósito del teatro ambulante, y buscó un hotel en donde pasar la noche, ya era demasiado tarde para comenzar a buscar a Albert, y el viaje y todos los acontecimientos del día la habían dejado exhausta, tenía que descansar, y una vez en su habitación no batalló en lo absoluto para quedarse dormida.

A la mañana siguiente se despertó cuando apenas amanecía, algo totalmente fuera de lo común en ella, pero el día prometía grandes cosas, no podía perder tiempo!

Así que arreglándose con rapidez, se vistió poniéndose de nuevo el abrigo de primavera que Albert le había enviado; si no lo había podido buscar el día anterior, tenía que estar preparada para que al encontrarlo ese día, él supiera de inmediato, al verla con su regalo, lo que ella quería transmitirle.

Ahora más que nunca estaba convencida, sus sentimientos por Terry habían cambiado drásticamente, y por más que hubiera sufrido al verlo en ese estado, el simple hecho de volver a verlo y no sentir que el corazón le daba un vuelco, había sido suficiente para entender que ya no lo amaba a él, sino a Albert.

Curiosamente, estaba agradecida por ese descubrimiento, a pesar de la forma en que pasó, parecía que en el fondo, ella aún había estado dudando de lo que su corazón le decía, y tal vez lo hubiera seguido haciendo, si a pesar del paso del tiempo ella no hubiera sido capaz de ver personalmente a Terry.

Tal vez la misma promesa que le había hecho a Susana, le había impedido a ella de alguna forma el desligarse por completo de su recuerdo, a pesar de haber compartido todo lo que había compartido con Albert. Pero ahora, sabía que Terry estaría bien, y que aunque siempre lo recordaría y tendría un lugar especial en su corazón, ella había pasado la página y empezaba realmente a avanzar.

Candy ni siquiera se detuvo para comer algo, salió armada con el retrato de Albert en su mano y se dirigió primero a la oficina postal, en donde para su desgracia, nadie lo reconoció. Sin detenerse, caminó por todo el pueblo, recorrió todas las esquinas y preguntó a niños, jóvenes y ancianos, en el mercado, en los parques, en las calles, pero vez tras vez recibió la misma respuesta: nadie lo conocía, nadie lo había visto. Y con el corazón adolorido y totalmente desilusionada, se dejó caer sentada sobre unos barriles en un callejón y aventó el retrato al piso...

- No puedo creerlo! ¿Cómo es posible que nadie lo conozca?! ¿Cómo es posible que me haya enviado un paquete desde este pueblo inconsecuente y que nadie lo haya visto?... ¿Por qué?!...

Quería llorar de frustración, no podía entenderlo, ¿había viajado hasta ahí para nada?!... Candy se agachó para recoger el retrato, después de todo, era lo único que tenía para seguir buscándolo, y lo único que le quedaba de él... ya hasta la almohada había perdido su aroma...

De todos los lugares a los cuales había ido, Candy había evitado el teatro ambulante, y ese fue el lugar al que tal vez debería de haberse acercado primero a preguntar. Si le hubiera preguntado al taquillero, tal vez él le hubiera podido decir que había visto a un joven apuesto que se parecía un poco al del retrato unos días atrás, pero que como usaba lentes oscuros y sombrero no podía decirle a ciencia cierta si era él.

La verdad era que Candy evitó el teatro, no por ella, sino por Terry. La tarde anterior, al verlo así, se había dado cuenta también de algo más: de que él aún la amaba, o decía amarla, tanto como para haberse sumergido en ese deplorable y vergonzoso estado; y su madre también pensaba igual.

Sentía que si lo veía y platicaban, no solo estaría rompiendo la promesa que le había hecho a Susana, sino que podría ser devastador para Terry enterarse que ella ya no sentía lo mismo por él, y no quería dañarlo. Prefería que él solo, por su cuenta, así como le había dado un giro total a su actuación la tarde anterior, así él mismo pudiera superarla, sanar y llegar a valorar, amar y hacer feliz a Susana como ella se merecía.


Terry había terminado su presentación con una ovación que hacía mucho no recibía del público, por primera vez en meses se sentía vivo, la adrenalina que le proporcionaba el escenario lo hacía vibrar, para él nada se comparaba con eso, y lo había extrañado.

Había extrañado su nombre brillando en las marquesinas, impreso en los afiches, había extrañado el calor y la brillantez de los reflectores sobre él, el correr tras bambalinas a cambiarse de vestuario, el camerino, la tramoya, la escenografía, esos diálogos, y sobre todo la fuerza, la fuerza que un público involucrado y obviamente tocado por su actuación le proporcionaba. Y todo eso lo había perdido al dejarse hundir por su dolor, cuando por sus vicios lo habían despedido del grupo Stratford; pero ahora, estaba decidido a recuperarlo, y lo haría, le costara lo que le costara!

Después de haber hecho sus reverencias de despedida, Terry salió por detrás del escenario a un cuartucho que les servía de camerino general a los actores y dejó su saco.

Inmediatamente después de recibir las sorprendidas felicitaciones de su pareja de actuación, regresó al patio de butacas a tratar de resolver el misterio de la alucinación que lo había hecho salir de su prolongado letargo, pero lo encontró vacío.

"Terrence, el director del teatro te llama." - le dijo el taquillero

"Oiga, ¿de casualidad no vio a una chica en el teatro durante la presentación?... una joven linda con pecas?"

"Pues, han de haber habido unas cinco chicas jóvenes, pero estaba muy oscuro... y con la oscuridad y mis ojos no recuerdo haber visto a ninguna con pecas."

- Entonces, en realidad fue una alucinación el ver a Candy parada precisamente en este lugar.

Candy, me veías con ojos tristes, muy tristes, y pudiera decir que me desaprobabas, pero tu me has devuelto el valor de regresar... querías sacarme de este dilema.

Había caído tan bajo! Actuando en estos teatros ambulantes y de mala muerte solamente por dinero, estaba tan roto, he sido un tonto!

Desde esa última vez que nos vimos mi vida tocó fondo, y he vuelto a mis vicios, a beber, a fumar... Candy, tu nunca aprobaste el que yo fumara, hasta me regalaste una armónica para que me ayudara a parar, y así lo hizo. Pero desde ese día en el hospital, no he querido ni tocarla, me duele el solo verla y siempre me hace recordar esos meses que vivimos en el Colegio en Inglaterra.

Pero a pesar de todos mis vicios, Susana siempre ha estado a mi lado. Cuando había perdido mi puesto en el Grupo Stratford, cuando ya no podía más con mi depresión y decidí tomar este pésimo trabajo, Susana nunca intentó detenerme, aún sin yo quererle decir nada, ella nunca me preguntó a dónde iría o cuando regresaría, solo me vio con sus ojos llenos de amor y con una sonrisa me deseó buen viaje y me pidió que me cuidara...

No podía soportar esos ojos!... me hacían sentirme un patán por que a pesar de su amor por mi yo la estaba haciendo sufrir. Cuando estaba con ella solo sentía dolor, porque no podía sacarme a Candy de la cabeza.

Me prometí nunca ser como mi padre, nunca amar como él lo hizo, y sin embargo no he podido hacer nada porque Candy sea feliz, solo la he hecho sufrir... no soy mejor que él!

Pero la realidad es que ese día, yo no escogí a Candy, escogí a Susana... a Susana que me ve con esos ojos de amor que no soporto!...

¿Cómo es posible que me pueda amar así?!, ¿A mi?! ... Y aún, aún viendo en lo que me he convertido me dice que me estará esperando! No importa que tanto me aleje de ella, mi corazón no será capaz de huir más ... ¿cómo puedo esperar que Candy sea feliz si ni siquiera yo he sido capaz de hacer feliz a Susana y de corresponder su amor?! Las he hecho infelices a ambas!

Regresaré a Nueva York, regresaré al Grupo Stratford, regresaré a Susana y empezaré todo de nuevo!

No importa que el director de este teatro esté por fin contento con mi actuación y quiera conservarme, le daré las gracias y tomaré el tren a Nueva York esta misma noche!

Y así, con nuevos ánimos y aún creyendo que Candy había sido solo una visión, Terry fue a su hotel, preparó sus maletas y salió a la estación a tomar el próximo tren.


Después de haberse dado cuenta de que no tenía ya ningún caso seguir buscando, Candy regresó a su hotel a recoger su maleta y se dirigió a la estación de trenes. No había nada en ese pueblo que pudiera retenerla, estaba cansada, desilusionada, y por si fuera poco, también hambrienta. No había podido encontrar a Albert por ningún lado!... nadie lo había visto!... si no estaba ahí, ¿entonces en dónde estaba? y ¿cómo sería capaz de dar con él?

- No puedo entender el porqué he recibido el regalo de Albert con Rockstown como remitente, y me parece increíble, que como por intervención divina hubiera sido el mismo pueblo en donde el teatro ambulante en el que Terry actúa se estuviera presentando...

¿Por intervención divina?...

¿Acaso Albert lo ha planeado así?... no le puedo encontrar otra razón de ser a semejante 'casualidad'! ¿De verdad puede ser Albert quien haya planeado que yo y Terry nos encontráramos nuevamente? ¿Por qué?!

No puedo negar que estuve realmente feliz de haber podido ver a Terry de nuevo, pero pareciera como si la verdadera razón de este viaje no hubiera sido buscar y encontrar a Albert, sino despedirme de Terry por segunda y final ocasión.


OK!... bien, ya que pude escribir este capítulo aunque sea más tarde de lo normal, ahora les explicaré porque me tardé.

Cuando empecé esta historia, yo misma dije que me basaría completamente en el manga, y ese era mi objetivo... pero conforme fui avanzando y acercándome al final, y al leer sus comentarios, y peticiones, y preguntas, y demás, decidí que para REALMENTE terminar bien la historia, tenía que integrar, de alguna forma todas las fuentes literarias oficiales a nuestro alcance.

Así que mientras más me acerco al final, más he tenido que estar combinando los 3 libros (manga, antigua novela y CCFS) y ha sido un ir y venir... y aparte de todo, no siendo suficiente con que las cartas de las novelas no están en orden cronológico, al volver a leer me di cuenta de que las fechas y la cronología de los acontecimientos en el manga y las novelas NO CONCUERDAN!... Y me quise morir!...

La verdad me sería mucho más fácil pasarlas por alto, pero con lo obsesiva por el detalle que soy no podría hacerlo. Y es el haber estado pensando en cómo conciliar esas fechas lo que no me ha dejado escribir (ni dormir bien) los días pasados.

Y bueno, decidí darles este capítulo 23 porque en él no hay complicaciones aparentes, PERO antes de siquiera empezar a escribir los siguientes, NECESITO sentarme, releer todos los capítulos que he escrito hasta aquí, consultar el manga y las novelas y decidir el orden de las cartas y la cronología que voy a usar. Y solo después de haberlo decidido voy a ser capaz de escribir el siguiente capítulo.

Así que por favor, tenganme paciencia. Haré lo mejor que pueda para solucionarlo pronto, pero obvio, escribir es mi hobby, no mi ocupación primordial.

Espero también sacar al menos un capítulo a mediados de la siguiente semana... por lo mismo, no esperen que siga actualizando cada 2 días como antes, al menos no por ahora. Pero pondré todo mi esfuerzo para actualizar por lo menos 1 vez por semana (aún no se que días) y si bien nos va, tal vez hasta dos veces por semana.

Para finalizar esta letanía, quiero darles las gracias de nuevo por seguirme y por sus comentarios (trataré de contestarlos todos pronto), y quiero dedicar este capítulo a todas ustedes que compartieron conmigo sus preguntas, pensamientos y sentimientos acerca del capítulo anterior, como pueden darse cuenta, las integré en este capítulo 23 y todas en conjunto me ayudaron a darle más sentido a lo que está pasando en el manga, espero que también para ustedes haya hecho lo mismo. Gracias!

Saludos! y espero regresar más pronto de lo planeado!