Eran las seis de la tarde y el atardecer del sábado comenzaba a caer sobre la aldea, tiñendo los paisajes con colores anaranajados.

Los aldeanos caminaban sin rumbo por las callejuelas en busca de alimentos y también entretenimiento, esto último, sobre todo los jóvenes que comenzaban a salir de sus hogares para disfrutar el fin de semana.

Un joven peli negro caminaba despreocupado en busca de especias para la comida, hasta en en un momento se cruzó con un viejo amigo que se encontraba en el pequeño restaurante del viejo Ichiraku mientras conversaba con la hija del dueño. Decidió acercarse para saludar.

- ¡Naruto! ¿No crees que es demasiado temprano para comer ramen? - Exclamó el joven vestido en su característica malla verde.

- ¡Pero miren nada más, el cejotas! - Respondio el Salvador de la aldea con una inmensa sonrisa en su rostro. - ¿Cuanto tiempo hace que no nos vemos?

- ¿De qué hablas? Hace dos semanas estuvimos en una misión juntos. ¿Recuerdas?

- Ah si... Es que al estar tanto tiempo juntos y después no vernos por unos momentos se me hace como una eternidad.

- ¿Y qué haces? ¿Piensas comer aquí o que? - Pregunto el joven acercandose a una banqueta para poder sentarse.

- No, solo pasaba por ahí y me dispuse a conversar con mis viejos amigos. Hoy prefiero quedarme en casa... - Comentó el rubio cabizbajo con una expresión de tristeza.

- Pero hoy es sábado ¿No me digas que te quedaras solo en tu casa?

- Ay si claro, como si tu tuvieras tanta vida social. - Reclamo el rubio, apoyando su cabeza en sus brazos cruzados sobre la mesada.

- Pues... la verdad es que tienes razón. - Comentó el huracán de la hoja mientras imitaba a su amigo, escondiendo su cara entre sus brazos y la mesada. Hasta que una idea cruzo por su mente y se incorporó rápidamente- ¡Naruto! ¡Tengo una idea!

- ¡Pues dimela ya!

- ¿Que te parece si invitamos a todos nuestros amigos a tu casa y comemos pizza? - Preguntó entuciasmado.

- ¿¡En mi casa!? - Respondio gritando su compañero. -

- ¡Oh, vamos! Te ayudaré al limpiar mañana. - Rogó el pelinegro.

- Pues... Si eso cierto entonces será una buena idea.

- ¡Si!

- Debemos apurarnos y avisar a los chicos. - Exclamó Uzumaki incorporándose de la banqueta.

- Invitemos a las chicas también. Se ofenderan si se enteran que nos reunimos sin ellas.

- Cierto... muy bien.. yo me encargo de avisarle a Sakura y a las demás y tú te encargas de los muchachos - Ordenó Naruto finalizando con una carcajada y saliendo de allí. - ¡Ah, Lee!

- ¿eh?

- ¡Dile a los muchachos que lleven cerveza!

El joven Rock Lee se sintió inquieto al recordar las pocas veces que había ingerido alcohol y como habían resultado esas experiencias. El sabia que si había alcohol los muchachos le jugarían bromas para que el bebiera... y sabía que eso terminaría muy mal. Así que ideó un plan maléfico para evitar que esto pasara, pero mientras tanto se dedicó a avisar a todos sus amigos, los cuales aceptaron.

Se tardó un poco más al intentar convencer a Shikamaru y a Neji, quienes al parecer, les gustaba que les insitieran, pero Lee no se rindió y convenció a todos de que fueran.

Al regresar hacia el centro más comercial de la aldea, consiguió las cervezas especiales que le gustaba beber. Estas si que pasarían desapercibidas.

Ya eran las siete de la tarde y Rock Lee se encaminaba hacia la casa de Naruto para llevar las cervezas y empezar a acomodar todo el lugar para la gran noche de hoy hasta que se cruzó con ciertos extranjeros que en el pasado habían sido un dolor de cabeza para él y toda la aldea.

Eran los hermanos de la aldea de la arena que pasaban casualmente en frente de él. Temari, Kankuro y el Kazekage Gaara juntos. Era increíble pero no imposible de ver. Al fin y al cabo eran hermanos.

- Hey, hola. ¿Como están? - Saludo alegremente el joven de la hoja.

- Rock Lee, ¿Cuanto tiempo? - Comentó la rubia del trío.

Rápidamente el pelinegro les explicó la situación de hoy a la noche. Increíblemente todos aceptaron. Temari y Kankuro sostuvieron que sería una buena ocasión para despejar un poco al atareado líder de su aldea. Fue entonces que todos se pusieron de acuerdo para asistir a la casa de el salvador de la aldea escondida entre las hojas.

Más tarde esa noche, se encontraban en la residencia Uzumaki los jóvenes amigos, esperando a sus compañeros que pronto llegarían para pasar la noche.

Fue entonces que sintieron la puerta y el dueño de la casa se acercó para recibirlos.

Allí estaban. Todos sus amigos habían llegado al mismo tiempo.

Tenten, Neji y Hinata juntos, a su lado se encontraban Chouji junto a Shikamaru, Kiba y Shino. Más atrás, Sakura e Ino habían arribado juntas y para la sorpresa de todos, los hermanos de la arena detrás, saludando alegremente.

Pronto pasaron todos a la residencia y comenzaron a conversar entre todos. Realmente hacia mucho tiempo que no se reunían como amigos, para al menos estar hablando y riendo.

- Lamento que estemos tan apretados... es que mi casita y yo estamos acostumbrados a estar solos. - Comentó Naruto entre el bullicio de sus amigos que conversaban intensamente.

- Na-Naruto...

- Ah Hinata ¿Que sucede? - Preguntó el rubio interrogando a su amiga.

- ¡Gracias por la invitación! - Exclamó la pelinegra, aganchando su cabeza, intentando ocultar su nerviosismo. - He traído esto para ti. - Entonces extendió sus brazos con un pote de cerrado en sus manos.

- ¡No es nada! Me alegro que hayas podido venir. Estoy feliz de ver mi casa repleta de mis amigos. Espero que las cervezas alcancen... por cierto ¿Que es esto?

- Bueno... Yo te hice... un postre... como agradecimiento... - Murmuró sonrojadisima la heredera del clan Hyūga. - Es de chocolate y vainilla.

- ¿Que? ¡Eres lo máximo, Hinata! - Exclamó el joven Uzumaki para luego pasar su brazo por detrás de la espalda de la joven que se derretía de nerviosismo. - ¡Sakura, deberías aprender de Hinata! ¡Ella si que es una buena amiga! - Gritó el rubio a su compañera que se hallaba al otro extremo del cuarto.

- ¡Sigue soñando! - Comentó Sakura. - Este chico es un tonto... ¿Cuando se va a dar cuenta de que Hinata no quiere ser su amiga? - Comentó a sus amigas que se encontraban jugando a las cartas.

- Es que ella sigue tratandolo como un amigo. Ella debería dar el primer paso. Así nunca demostrará sus verdaderas intenciones. - Respondió Ino, tomando una carta del maso.

- Concuerdo con Ino. ¡Ella debe lanzarse a la victoria! - Exclamó Tenten finalizando el juego y reclamando su victoria.

- ¡No lo puedo creer! - Exclamo Temari - ¡No me han dejado hacer un movimiento que ya has cortado! - finalizó arrojando sus cartas sobre la mesa.

- Dicen que quien está bien para el juego... esta mal en el amor... - filosa como siempre, Ino completaba su oración recogiendo las cartas.

Tenten la observo sorprendida mientras Sakura y Temari compartían una carcajada cómplice.

- ¿A qué te refieres? - Pregunto la joven irritada.

- ¡Shikamaru! ¡No seas vago y alcanzanos unas cervezas! - Ordenó Ino.

El joven Nara se encontraba en la mesa más grande junto a los hombres del grupo, junto a Neji, Gaara y Shino discutían sobre las nuevas formas de enseñanza que se estaban dando en la academia ninja actualmente y cómo, según estos, estaban mal criando a la nueva generación de ninjas.

Por otro lado, Kiba, Kankuro, Rock Lee y Chouji se encontraban jugando al Yenga, propiedad de Chouji, en una esquina de la casa. Los cuatro estaban a los gritos y carcajadas, intentando derribar a su oponente. La torre de madera tambaleaba cada vez que estos reían o se empujaban, intentando arruinar la partida del otro.

- Naruto, permiso. Voy a tomar las cervezas de la nevera. - advirtió Shikamaru.

- Adelante. En cualquier momento llegarán las pizzas. - Comento Naruto, para luego proseguir hablando con Hinata. - ¿Quieres acompañarme a la puerta? Así lo esperamos.

- S-Si, vamos... - Respondio la joven de ojos pálidos y salió con una sonrisa en su rostro.

- ¿Que es eso...? - Comentó Neji intentando levantarse de su lugar para alcanzar a Naruto y pedir explicaciones sobre lo que tramaba con su prima pero alguien lo interrumpió:

- Vamos, Neji. Tranquilo. - Dijo la kunoichi del equipo de Gai-Sensei, sujetando a su amigo para hacer que se siente a su lado. - Me cansé de ganarle a las chicas así que vine a conversar con los genios del lugar.

- Hmp... - Masculló el joven Hyūga para luego acomodarse en el mismo lugar.

Entonces Shikamaru volvió a la sala con muchas latas de cerveza helada. Les dejó unas latas en la mesa de Neji, algunas a Rock Lee y los demás y luego se acercó a la mesa junto a Temari, Sakura e Ino.

- ¡Ya te habías tardado, eh! - Comentó la rubia de pelo lacio. - ¡Muchas gracias, están heladas! Que rico.

- Vaya, esta marca debe ser nueva... nunca antes la había probado... - Dijo Sakura inspeccionando la etiqueta.

- Crei que ya se habían marchado a casa... - Comentó el joven Nara sentandose al lado de la hermosa Temari.

- Pues lamento molestarte pero nuestra estadía se alargó una semana más.

- Que fastidio... - Dijo él, dando un ligero empujón con su cuerpo y demostrando una sonrisa juguetona. - Eso significa que tendré que cuidarte más.

- ¡Ino! ¡Sakura! Por favor, vengan a jugar con nosotros. Nos hace falta un poco de femineidad aquí- Gritó Chouji desde el otro extremo.

Ino miró a su compañero de equipo muy cerca de la chica de la arena y automáticamente clavó su mirada en su amiga pelirosa. Esta última entendio a lo que se refería y rápidamente se levantó de la mesa.

- Que buena idea. ¡Vamos a demostrar quién manda, Sakura! - Exlamo Ino, tomando de la mano a su amiga para luego llevarla hasta el otro extremo.

Mientras tanto, fuera de la casa, se encontraban dos jóvenes esperando al repartidor de pizzas. Hacia un poco de frío, por lo que Hinata comenzó a temblar, ya que esta no llevaba su abrigo.

- Esta haciendo bastante frío, ¿No, Hinata? - Comentó el rubio, mirando de reojo a su amiga.

- Si, la verdad que sí. Olvide ponerme mi abrigo. ¿Crees que... la pizza ya esté por llegar?

- Rayos Hinata, estas temblando como una hoja. - Comentó el, sacando un brazo del puño de su campera, para poder compartirlo con ella. - Ponte este brazo así estaremos los dos calentitos.

Hinata lo miró con sus ojos bien abiertos. Le daba mucha ternura que el compartiera su abrigo con ella, además de que ambos estarían compartiendo una misma prenda, estarían muy cerca.

- Gracias... Naruto-Kun... - Aceptó la manga de la campera que se estiraba para poder cobijar a ambos.

Hinata no sabía por qué Naruto la habia invitado a esperar junto a él, alejados de los demás, pero alegraba ya que hacía mucho tiempo que no tenían un momento a solas. Se dejó llevar y apoyó su cabeza en el hombro de este y para su sorpresa... Naruto apoyó su rostro encima de la cabeza de ella.

- Creo que ahí viene la pizza. - Comentó el.

Momentos más tarde, entraron ambos a la casa con cajas y cajas de pizza para compartir.

- ¡Vamos todos! ¡A sus lugares! Llegó la pizza. - Exclamó Naruto indicando que todos se acomodaran al rededor de la mesa principal.

- ¡Al fin! Estaba muriendo de hambre - Comentó Kiba.

- Hey! Me sacaste las palabras de mi boca! - Respondió Chouji.

Todos los amigos se sentaron hambrientos a degustar las pizzas.

Las carcajadas no faltaban. Entre cerveza y pizza, pasaron la noche. Las muchachas compartían experiencias vergonzosas sobre las veces que las habían seducido los villanos en las misiones. Naruto no dejaba de reírse cuando comentó la vez que le tocó una misión junto a Shino y éste no podía parar de reírse. Rock Lee no podía creerlo. ¿Shino Aburame riendo a carcajadas?

- ¿Se imaginan a Neji en esa situación?

- No te metas conmigo. Además... yo suelo reírme.

Naruto miraba feliz a sus amigos. Estaba tan contento de verlos a todos reunidos en su casa que hasta le pareció pequeña. Su casita... que entre tantos años de soledad le había parecido que nunca podría llenar el vacío más que con sus clones de sombra.

Entonces fue cuando alguien se percató de que todo este tiempo, Rock Lee había estado bebiendo alcohol sin parar desde que había llegado.

- ¿No te parece que ya has tomado demasiado? - Comento Tenten observando cómo su amigo se empinaba una nueva lata.

- No hay problema, Tenten. Tengo más tolerancia a estas cervezas. Comentó mientras se empinaba la lata - He madurado.

- Espero que no estés jugando, Lee. - Comentó su compañero de equipo, retomando una postura seria- ¿Recuerdas aquella vez, en ese restaurante, el escándalo que hiciste? Y solamente habías bebido un sorbo de sake.

- ¿Que sucedió, primo? - Preguntó Hinata, un tanto preocupada.

- No te preocupes Hinata, solo era un niño. Era obvio que a los 13 años mi cuerpo reaccionaría de esa manera. No estaba acostumbrado a alcohol. - Exclamó sobandose la nuca y sonriendo - Aunque ahora tampoco... - Pensó.

- ¡Debes proporcionar una buena alimentación a tu cuerpo para tener más resistencia al alcohol! - Comentó Chouji para luego engullir otra porción de pizza.

De pronto, las horas pasaron y todos los presentes se encontraban charlando y divirtiéndose, además de que no había parado de tomar cerveza y parecía que esta comenzaba a hacer efecto.

Efecto en todos menos en Rock Lee quien aprovechó la situación para vencer a todos en el beer-pong. Juego que consistía en encestar una pequeña pelota de ping pong en los vasos con cerveza y si lo hacía, en equipo contrario debería tomar todo el contenido del vaso.

Así pasó casi toda la noche. Era imparable.

Se hicieron las doce de la noche y los presentes comenzaban a despedirse. Primero Kankuro y Gaara abandonaron el lugar, luego los siguieron Shino y Sakura quienes a pesar de ser domingo al día siguiente deberían alistarse para una misión.

Mientras tanto, Hinata, Naruto y Kiba hacían equipo contra Chouji, Ino y Lee, aunque estos últimos llevaban la ventaja.

Hinata no era muy buena pero había tomado confianza luego de las pocas latas de cerveza que había consumido. Además de que cada vez que perdía debía tomar otra vez.

Neji la observaba desde el sofá preocupado de verla tan desinhibida. Jamás la había visto así. Cada vez que su prima acertaba algún vaso se arrojaba a los brazos de Naruto y le besaba la frente, obviamente el joven Uzumaki no ofrecía resistencia alguna y cada vez se separaban menos. Esto le molestaba hasta el punto de levantarse y tomar su lugar en el juego.

- Ven Tenten, acompáñame. - Dijo el levantandose del sofá y tirando de la mano a su amiga, quien aceptó obligadamente.

- Hinata, tómate un descanso. Es nuestro turno

- Neji.. Me estoy divirtiendo, vamos! - Reclamó ella intentando convencer a su primo.

- Ven Hinata ¿Que te parece si te enseño mi colección de tarros de ramen? Están por aquí... - Dijo Naruto invitándola a pasar a otra sala de su casa.

Hinata no ofreció resistencia alguna y se dejó llevar por el rubio de sonrisa brillante. Ambos ingresaron al cuarto de Naruto, quien rápidamente le enseñó una colección de tazones de ramen de edición limitada que había guardado durante años.

La pelinegra sonreía y admiraba con asombro cada vez que su amado Naruto le comentaba alguna anécdota. De repente, el se acercó tanto a ella que al darse cuenta de esto (y teniendo en cuenta las cervezas que había tomado durante toda la noche) Hinata sintió que la sangre se la subía a la cabeza y perdió el equilibrio.

Con un rápido reflejo, Naruto la sostuvo en con sus brazos y la acercó a su cama, acomodandola para que descansara por unos momentos.

- Vaya... creo que has bebido demasiado... - Comento el con una sonrisa.

- Naruto... No estoy ebria... - Murmuró la muchacha que yacía en la cama. - Esas cervezas no tenían...

- Sh sh sh... Tranquila... No hables ahora. Puedes descansar aquí... no me iré a ningún lado. - Murmuró él, acariciando su rostro tiernamente, viendo cómo poco a poco, su amiga cerraba los ojos...

Mientras tanto, en la sala...

Neji apretó su puño y gruñó sonoramente, intento seguir a Naruto pero nuevamente alguien lo interrumpió...

- Muy bien Neji. ¡Preparate para perder ante el guapísimo de la aldea! - Dijo Lee, llamando la atención de su compañero.

- ¿Perder? ¡Eso jamás!

- Esperen ustedes ahí. Vamos a hacer esto más interesante... - Advirtió Shikamaru mientras se acercaba a la mesa, con una lata de cerveza en una mano y con la otra en la cintura de Temari. - Además de beber cerveza... vamos a hacer un reto.

- ¿Cual reto? - Preguntó Neji.

- Pues... además de tomar lo que queda en el vaso, los reto a quitarse una prenda de ropa.

- Estas loco. - Reclamó Tenten.

- ¿Tienes miedo de quedar desnuda frente a todos?

- ¡Eso no va a pasar! - Exclamo Neji, sosteniendo una pelota en su mano.

- Exacto. Es una estupidez.

- Ustedes van a quedar desnudos porque nosotros ganaremos. - Finalizo el joven Hyūga.

- ¿¡Que!? ¿Estas de acuerdo con esto? - Preguntó sorprendida la morena.

- No te preocupes, tengo todo bajo control.

Tenten se ruborizo al notar la seguridad con la que hablaba su amigo, quien de repente, se había vuelto aún más atractivo a sus ojos que antes.

De repente, un sonido a alarma los interrumpió. Lee sacó de su bolsillo un aparato ruidoso que sonaba como una alarma, parecía un intercomunicador. Apago el sonido y lo colocó en su oreja.

- ¿Que sucede, Gai-Sensei? ¿EL ENTRENAMIENTO? ¡Lo olvidé por completo! Oh... esta bien... en diez minutos estoy ahí. Cuente conmigo. - Dijo cabizbajo. - Lo siento, chicos. Mi Sensei me necesita.

- ¿Vas a entrenar ahora? - Consultó Tenten confundida.

- Si... Lo olvidé por completo, pero sigan ustedes. - Comento desanimado el pelinegro, dirigiéndose hacia la salida. - ¡Nos vemos, no tomen mucho!

- Lee... - Susurró Neji.

- Pues... ya que Lee se va, aprovechamos para irnos nosotros también ¿no es así, amigo? - Comentó Ino codeando a Chouji.

- ¿qué? ¿Justo ahora que se estaba poniendo interesante? - Reclamó Akimichi sin entender las intensiones de su amiga. A lo que la rubia se acercó y jalandole una oreja le susurro:

- ¡Vamos a dejarlos solos! Ahora di que tienes algo que hacer... ¡inventa algo!

- ¡Ah, sí! - Respondió rápidamente- Lo siento chicos, recordé que... mañana tengo algo importante que hacer. ¡Gracias por todo, Naruto! Esperanos ¡¡¡Lee!!!

Rápidamente, ambos camaradas dejaron la casa de Uzumaki, dejando una estela de humo, como si hubieran desaparecido de un momento a otro.

- Que raros... - Murmuró Tenten.

- Muy bien, basta de chacharas. ¡A jugar! - Gritó intimidante la joven kunoichi de la arena, quien rápidamente lanzó la primera pelota a uno de los vasos del equipo contrario y embocó. - ¡Muy bien!

- ¡Bien hecho, mujer! - Sonrío Shikamaru. - El que acierte puede seguir hasta que uno de los dos del mismo equipo pierda.

De pronto, Shikamaru encestó otra bola y siguieron ganando puntos junto a Temari.

- ¿Pero qué estoy viendo? Mucha ropa por aquí... - Comentó Temari juguetona. - Vamos Tenten, a que no te atreves a quitarle la camisa a tu chico.

- ¡No es mi chico, es Neji! - Contesto Tenten, intentando evadir la propuesta.

- Vamos Tenten... Son las reglas. - Exclamó Neji extendiendo sus brazos a lo ancho, para dar libre paso a las intensiones de Temari.

- Uff... esto se va a poner bueno... - Comentó la rubia, bebiendo un poco más de cerveza.

- ¿Neji está desinhibido? Esto es increíble. - Pensó la morena mientras estiraba sus brazos para levantar lentamente su camisa blanca. Sin darse cuenta, se acercó tanto que ambos quedaron rozando sus cuerpos. Tenten se inmovilizó luego de dejar la camisa a mitad de camino, encima de la cara de Neji. Ahora este tenía su rostro tapado por la mitad de su camisa y los brazos atrapados también.

- ¡Besalo! - Gruñó Shikamaru entre risas.

De pronto, al escuchar esas palabras, Neji terminó de sacar los brazos de las mangas de su camisa y se quitó totalmente la prende de encima, quedando su torso desnudo. Tenten lo observo detenidamente con los ojos bien abiertos, como si en frente tuviera un Ángel o algo irreal. Se ruborizo a más no poder.

- ¡Que hombre, Tenten! ¡Besalo! - Gritó Temari

Shikamaru se sorprendió ante las palabras de su compañera de equipo. Le dolió en su hombría escucharla babearse por Neji pero... el no se iba a quedar atrás.

- Vamos Neji... Si te pierdes a esa mujer pierdes mi respeto.

Temari lo miro de reojo con una sonrisa maliciosa.

Tenten y Neji, aún muy cerca, miraron a sus contrincantes y les gritaron al unisono:

- ¡Callense! ¡No es asunto de ustedes!

Ambos estrategas soltaron una carcajada cómplice, para luego abrazarse por la cintura. Volvieron a tomar cerveza y se rieron como niños al verlos a los otros dos sonrojados, sin saber cómo actuar.

La morocha sentía que no podía controlar sus nervios. Su corazón le latía como si le estuviese por salir del pecho. Tenía a Neji tan cerca de si, con el torso desnudo. Podía sentir el calor que emanaba y su perfume que se volvía adictivo con cada respirar. Sintió su cabeza arder ya que peleaba contra los instintos de su cuerpo y de su mente.

Su cuerpo le pedía con urgencia que tomara a ese hombre jodidamente atractivo y lo besara sin parar pero su mente le ordenaba que mantuviera la calma porque sólo eran amigos y al otro dia, por más borrachos que estuviesen en ese momento, el lo recordaría y se avergonzaria eternamente.

Por lo decidió tomar un gran trago de cerveza helada y echar a su suerte su siguiente movimiento.

Neji observó a su amiga perplejo. Se sentía incómodo al verla porque ella se veía incómoda también, por lo que decidió tomar su mano y llevarla hacia un rincón apartado de la casa.

- Lo siento, me siento un poco mareado. - Murmuró él.

- Neji... no debiste tomar tanto. - Reclamó ella dulcemente, mientras tocaba su rostro con la punta de sus dedos.

- Agh!... - Se quejó más poderoso del clan Hyūga, llevando sus manos a sus ojos. - Me duele...

- ¿Que te pasó? - Pregunto ella, acercando su rostro al de él, intentando ver mejor aunque se le dificultaba ya que las luces se encontraban apagadas.

- Fijate por favor, Tenten... Creo que tengo algo en mi ojo... - Murmuró mientras se refregaba la cara.

- Esta bien pero quita las manos, sino no podré ver. - Reclamó con dureza la kunoichi pero cuando estuvo lo suficientemente cerca del rostro de su amigo, este rápidamente quitó sus y tras una sonrisa traviesa, acercó aún más a su amiga para finalmente fundir sus labios con los de ella.

La morocha abrió los ojos sorprendida y hasta se separó de él por unos momentos. Se indignó del truco barato que utilizó para besarla y lo abofeteó repentinamente.

Neji se quejó expresando un gruñido pero de pronto... Tenten correspondió a su beso y nuevamente se unieron apasionadamente, profundizando sus besos con caricias y abrazos desesperados.

A pocos pasos, Temari y Shikamaru los miraban avergonzados.

- Tanto drama para luego terminar así... - Comento Shikamaru.

- Ya quisieras ser él.

- Pff... que fastidio. Hasta que finalmente Neji lo hizo. Ya no se soportaba tanta tensión sexual en el ambiente.

- No es tensión sexual, es un beso muy romántico. - Murmuró la rubia, observando de reojo a su viejo rival.

- ¿Romance? Pf.. que flojera... - comento el, divertido.

- Yo creo que te hace falta uno. A ver si así maduras. - Reclamó ella, caminando hacia la puerta de salida. - Creo que es hora de dormir... - Dijo estirando sus brazos hacia el cielo.

- ¿Tan pronto? Ni siquiera pudimos competir... que mala compañera eres...

De pronto Temari se detuvo pero sin mirarlo a la cara habló:

- Ya se que mueres por que me quede, no deberías ser tan obvio...

- Calla mujer... Nada de eso.

- Pues hasta mañana entonces... - Exclamó la joven de la arena haciendo un gesto de despedida con su mano y atravesando la puerta.

- Espera... ¡No vayas sola a esta hora de la noche! Te acompaño a casa. - Exclamó el estratega siguiendo a la rubia. - ¡Adiós Naruto! ¡Adiós Neji, Tenten! - Rápidamente cerró la puerta de un golpe sin darse cuenta de que nadie se percató de que habían abandonado la casa. - Oye... ¿y tu... si has tenido algún romance? - Pregunto a la rubia que caminaba tranquilamente un poco más adelante que él, alejándose de la residencia Uzumaki.

Las horas pasaron y de pronto el sol comenzó a asomar sus rayos, colándose por la ventana e iluminando todo el lugar.

Dos jóvenes se encontraban dormidos en el sofá de la sala, acurrucados uno al otro.

Un Rayo de luz pegó en la cara del joven pelinegro que se hallaba debajo de su amiga. Este acaricio el cabello de su amiga que ahora se encontraba suelto sobre sus hombros.

- Tenten... Despierta... debemos irnos... - Murmuró suavemente.

- Neji... ¡Oh no, nos quedamos dormidos! - Despertó exaltada al reconocer que no había dormido en su casa y para rematar, había dormido sobre el torso desnudo de su mejor amigo. - Oh... que pasó anoche...

- Lo siento, Tenten... deberíamos volver a casa. - Comento el incorporándose del sofá. - Creo que nos exedimos con las cervezas anoche...

- Si... mira cómo dejamos la casa de Naruto... Hay latas, maderitas del yenga de Chouji y cartas tiradas por doquier.

- Esta bien... Deberíamos limpiar un poco este desastre y luego nos vamos. ¿Que opinas?

- Si, tienes razón. - acató la kunoichi.

Ambos tomaron una bolsa de residuos y con pereza intentaron organizar un poco el hogar de su amigo. Ambos evitaban mirarse a los ojos porque, extrañamente, ambos recordaban lo que habían hecho hace unas horas atrás. Como sus bocas habian sucumbido ante los efectos del alcohol y además, cada vez que cruzaban miradas, se sonrojaban como dos niños pequeños.

- Todo por las cervezas de Lee... - Pensó el poseedor del Byakugan. - Aunque... debo agradecerle...

- Neji, viste esto.

La voz extrañada de su amiga rápidamente lo descolocó de sus pensamientos. Neji se volvió para averiguar que es lo que tenía que ver.

Tenten se encontraba con una lata machacada de cerveza entre sus dedos.

- Neji... Aquí dice...

- ¿Que? Dejame ver... - Impaciente, tomó lata y al ver la leyenda de la etiqueta no pudo evitar sentirse como un idiota.

"Nueva Green Beast

¡Puro cuerpo, pura cebada!

Cerveza sin alcohol"

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Buenas a todos!!! Primero que nada, decir que me inspiré del episodio 311 de Naruto Shippuden. Creo que ese es mi episodio favorito de todo Shippuden y ningun otro se le compara.

Espero que lo disfruten y que se haya entendio la idea. Hay un poco de shippeo para todos.

Un beso.

~*~ Vicky ~*~