Ladies and Gentlemen!

No les había dicho en el capítulo de introducción pero yo suelo subrayar los diálogos en negritas. Esto tiene una pequeña explicación: Como su servidora sufre de la vista (obviamente tengo que utilizar lentes para ver) Se me hace más cómodo guiarme de esta manera, subrayando los diálogos en negrita, de alguna forma, es más fácil de identificar el texto. No solo lo hago por mí, me han llegado mensajes de que realmente, se les hace más cómodo que los textos sean así. Es el doble de tiempo en editar el capitulo pero es algo que estoy dispuesta hacer para no forzar la vista de nadie. Lamento que sea una forma peculiar de mis escritos pero también, es una forma fácil de identificar que son mis historias.

It's showtime!


Aclaración: My Next Life as a Villainess: All Routes Lead to Doom! no me pertenece. Es propiedad de: Hidaka Nami (Art), Yamaguchi Satoru (Story). Yo solamente pido prestado sus personajes para poder escribir mis historias.


El dolor de haber perdido alguien importante, era difícil de superar, era difícil volver a vivir después de aquellos sucesos. ¿Cómo es que se tiene que vivir de ahora en adelante? No lo sabes, ya ni siquiera es capaz de recordar aquel pasado que ahora, ahora solo se veía tan lejano que no eres capaz de saber todas las respuestas a todas esas preguntas que se empiezan a crear y que no tienen final alguno. ¿Cómo se supone que era tu vida antes de que aquella persona importante rompiera las puertas de tu corazón y se metiera en lo más profundo de tu ser? La verdad, es difícil de recordar, es difícil de volver a vivir con aquella misma alegría, con aquella misma sonrisa en tu rostro antes de sentir como eran las lágrimas las que caían por tus ojos, rodaban tus mejillas y terminaban en un punto desconocido del piso. Sintiendo como al mismo tiempo, tu inocente corazón, empezaba a romperse, empezaba a doler demasiado que solo cayeras al piso y empezabas a gritar con toda tu fuerza, con todo ese dolor que era imposible de soportar.

No querías esto. No querías nada de esta felicidad, de estos inocentes y hermosos sentimientos si no estaba aquella persona que le dio sentido a cada momento de tu vida. Aquellos momentos tan importantes que ahora, ahora solo quieres tirar a la basura, solo quieres deshacerte de cada uno de esos sentimientos, volver a ser esa persona de antes pero ahora, todo era tan difícil de olvidar. Aquellas lagrimas de felicidad, aquellas alegrías que se vivieron en ese entonces. Aquellas risas, aquellos momentos donde discutieron al no poder estar de acuerdo a un tema pero que al final, dejaron a un lado todas aquellas discusiones porque sabían, que la amistad era muy importante y era imposible que permanecieran enojadas.

De eso se trataba la maravillosa amistad. De eso se supone que se trataba su amistad.

Era una desgracia que las cosas no fueran así realmente. Era un completa desgracia que alguien quisiera cambiar esos maravillosos días por dolorosos recuerdos, por dolorosos momentos que nunca se podrán sacar de la mente, del corazón. Odiaba a todo ser superior que decidiera ese camino antes de que ellas pudieran hacer algo más para cambiarlo. Nunca volverse a ver, nunca volver a escuchar su voz, aquella molesta voz. Aquellas sonrisas, aquellos saludos por las mañanas como las caminatas después de la escuela para ir a casa. Todos esos momentos que sonaban tan cotidianos y normales para todos. Ahora solo eran recuerdos dolorosos que le gustaría sacar de lo más profundo de su ser pero si hacia eso, eso implicaría que ella también se iría con esos recuerdos. Ella también se iría para siempre, algo que realmente no quisiera. Quería que ella permaneciera para siempre a su lado, quería que ella se quedara a su lado como todos los días, como hubiera querido que permaneciera, para toda la vida.

Ahora, ella nunca más regresaría. Ella no estaría nunca más a su lado. Aquellos mensajes, aquellas fotografías, aquellas cosas que ambas tenían en común. Los videojuegos, las revistas. Todos aquellos temas que le hubiera gustado seguir discutiendo. Ahora todo se veía tan lejano que no paraba de doler.

Si tan solo pudiera tener otra oportunidad, si tan solo pudiera tener una vez más de poder verla. Podría decirle cuanto la extrañaba, cuanto la amaba. Cuanto quería que en esos momentos, estuviera a su lado para apoyarle en cada una de esas difíciles decisiones que tomaría a partir de ese momento. Quería volver a cerrar los ojos y sentir que ese había sido una horrible pesadilla. Ver y sentir que ella estaba viva, estaba a su lado. Pero al momento que despertaba al día siguiente, era imposible no sentir aquel fuerte dolor en su pecho y ver que ese horrible momento se repetiría, una y otra y otra vez. Hasta la eternidad o hasta que ella estuviera cansada por todo eso, que su joven corazón no soportaría más.

-Verla una última vez -Era lo que gritaba y lloraba cada noche.- Volver a verla una última vez y no permitir que se aleje de mi lado -Era el dolor de su corazón el que estaba hablando.- No permitiré que me quiten a mi primer mejor amiga de mi lado ¡No quiero volver a quedarme sola!

¿Creía en los deseos y cuentos de hadas? Antes de toda esa situación, realmente sentía que se podía hacer realidad cualquier cosa que pueda desear. Pero en esos momentos, ya no quería creer en nada. Su corazón estaba tan sumido en aquella oscuridad, que ahora, todos aquellos tiernos sueños y deseos, estaban bastante alejados de sí.

Solo pedía eso, una última vez.

Se conformaba con una última vez.

Tal vez fueron aquellos fuertes deseos que pidió que al momento de abrir los ojos y se encontrara en un mundo totalmente desconocido y nuevo, aunque no podía evitar sentir que algo se le hacia un tanto conocido. Conocía cada rincón aunque fuera la primera vez que lo veía. Una nueva vida había empezado, una nueva y última oportunidad se le había sido concedida. Una nueva forma de ayudar, aunque no pudiera recordar nada de lo sucedió. Solo seguía su vida como algo normal, disfrutando de su vida junto con su hermano y sus padres aunque las personas a su alrededor, la llamaban demonio por su horrible apariencia. Sin embargo, en ese momento, encontraría a una adorable niña que le parecería todo lo contrario, que no tuviera miedo ni duda de tomar sus pequeñas manos, aquella simple acción, provoco que nunca quería soltarla, algo muy raro en ella que era la primera vez que había alguien tan bueno con ella. A esos ojos azules que le miraban con cariño como la hermosa sonrisa tan tranquila e inocente que le dedicaba y que provocaba, aquel palpitar de su corazón en su pecho, ella era hermosa, ella era diferente a todas esas personas y de alguna manera, le creyó en cada una de sus palabras, no había mentiras, no había dudas. Ella quería ser su amiga y de alguna manera, ella también lo deseo. No entendía porque sentía que la conocía desde hace años, era fácil de leer aquellas acciones, era fácil de adivinar que era lo que quería o que era lo que deseaba.

Y siendo sincera, nunca le incomodo. Le gustaba seguirle paso a todas esas locuras, a todas esas aventuras que empezaban a vivir y que empezaba a disfrutar "una vez más". La alegría de Katarina Claes, era la misma que la de Sophia Ascart. Se encargaba de ver una y otra vez aquella sonrisa. Dejar de ser aquella temerosa niña que no quería conocer el exterior por miedo a todas aquellas palabras, fue una vez más gracias a su ayuda que pudo romper todo tipo de miedos. Que le permitiera sonreír por ella como desde hace tiempo, había querido hacer. De alguna manera, sentía que había perdido algo antes de ella, tenía ese pequeño presentimiento pero al conocerla, sintió como si todo lo hubiera encontrado. Por fin, todo se encontraba completo que no quería alejarse ni un momento de ella, no quería volver a soltar su mano y perderla para siempre.

Esta vez, se encargaría de que fuera totalmente diferente.

Aquellos tiernos e inocentes sentimientos que inundaba su pecho cada día que despertaba y volvía a tener ese sueño sobre un mundo extraño y sobre dos chicas que eran amigas que al momento de que una perdió a la otra, era bastante doloroso que había veces en las que despertaba con lagrimas en sus ojos. ¿De qué se trataba todo eso? No lo entendía pero podía calmar toda aquella ansia cuando veía a Katarina cada mañana. Saludarle con bastante alegría mientras platicaban sobre algún nuevo libro que estaban dispuestas a leer. Al principio, creyó que probablemente, aquella historia que se repite una u otra vez en su sueño, era producto de un libro que en algún momento leyó pero al momento de revisar su biblioteca, se dio cuenta que no había ningún libro similar a todos esos sueños. Fue de esa manera en la que creció y todos esos sueños continuaron. Todas aquellas aventuras que vivía día a día con Katarina, era lo que le daba un nuevo sentido de vida.

Una nueva oportunidad. Una nueva forma de vida. Una nueva forma de proteger lo que tanto quiere. A su primer mejor amiga. Seguiría aquellos sentimientos que estaban en su pecho, seguiría todas aquellas alegrías. Porque, no quería volver a sentirse tan triste como desde la primera vez que la creyó perdida. Ahora que la encontró, no iba a permitir que nada malo le sucediera.

¿Creyó que esa felicidad será para siempre? Siendo sincera, si. No había nada que rompiera sus planes de estar por siempre a su lado. Aunque más tardo aquella desgracia en llegar a ella de lo que espero.

-¡No quiero volver a perderla!

Aquellos sentimientos que la inundaron al momento de ver que algo extraño le había pasado y ella no despertaba. Ella estaba inmóvil en aquella cama. No sonreía, no hacia alguna de sus locuras, no hacía nada. Solo estaba ahí. Era inevitable no sentirse de esa manera, tan vulnerable, tan pequeña en un mundo bastante grande. Sin ella a su lado, volvían a inundarle aquellos sentimientos que creía olvidados. Aquella miseria, aquel dolor, aquella soledad que no quería que volviera aparecer. Quería que desapareciera, quería que se fuera de una vez. No quería todo eso. Solo la quería a ella.

-¡No quiero perder a Katarina! ¡No podría soportarlo!

-¡Exacto! ¡Me niego a perderla de nuevo!

-¿Quién habla?

-¡Por fin la encontré! ¡No la perderé otra vez!

Escucho aquella voz de algún lado, que Sophia no pudo evitar levantarse y subir su mano a su pecho. La conocía, la había escuchado en algún lado. Se levanto un tanto curiosa para poder fijarse en el reflejo de su ventana, una joven distinta a ella se veía en ese lugar. Aquellos cabellos y ojos castaños que le miraban decidida, era como si fuera su misma mirada. La conocía, era esa misma chica que veía en sus sueños, era esa misma chica que no podía evitar sentirse triste por perder a esa amiga tan querida.

-Esta vez hay que salvarla -Pronto, aquella imagen empezó a moverse. Acchan era su nombre, era el nombre que la otra chica siempre le decía y esta siempre contestaba con esa misma sonrisa, con ese mismo cariño que no podía evitar copiar de ella.- Así que no te quedes ahí llorando ¡Tienes que llevarme con ella!

Fue la decisión de ella, fue la decisión de Sophia, fue la decisión de ambas estando en ese mismo lugar. Ella tenía razón, no era momento para llorar ahora que era una chica totalmente diferente, una chica que ahora ya no tenía porque tener miedo. Empezó a correr, entendiendo cada sentimiento que había tenido desde el momento que la conoció. Desde el momento que volvió a verla, entendió que lo era todo para ella. Empezó a cobrar sentido aquellos sueños, el porqué ella la había rescatado una vez más de su miseria. Siempre se trato de ella, siempre se trato de aquella chica tan amable que cambio su mundo y que una vez más estaba dispuesta a nunca perderla. Sus piernas se movieron, empezaba a correr. Porque esta vez, no volvería a soltar su mano como en ese momento lo hizo, esta vez, correría a su lado, quería estar a su lado.

-¡Estaré al lado de Katarina hasta que ella despierte!

Fue lo primero que declaro al momento de llegar a la habitación de ella y saber que todos habían sentido ese mismo deber de estar a su lado. Ella lo había logrado, había cambiado a todos, había cambiado el mundo de todos para que fueran felices. Lo había cambiado a su manera para que no existieran malos finales. Porque esta vez, estaba dispuesta a vivir y ella le ayudaría a que así fuera.

Junto sus manos en forma de rezo mientras hablaba con la voz de aquella joven.

-Por favor, te lo ruego, salva a Katarina

-¡Yo me encargo! ¡Juro que la traeré de vuelta! -Pudo jurar que noto una gran sonrisa en esa joven. Estaba dispuesta a todo, estaba dispuesta a ayudar.- ¡Que el resto de ustedes le llame!

Fueron momentos decisivos. El tiempo avanzaba con lentitud. No dudo en tomar su mano, quería que al momento que ella despertara, estuviera ahí para ella como siempre lo deseo, como aquella joven le dictaba su corazón. Era Acchan, era Sophia Ascard, era ambas buscando y luchando por su amiga.

Y en el momento que ella volvió abrir los ojos. Sabía que las cosas habían salido bien. Ella realmente la trajo, ella ahora podía sentirse más tranquila porque ahora todos esos miedos se esfumaban y la felicidad de que esta vez pudo hacer algo más por ella para que siguiera viviendo, fue más esperanzador de lo que creyó. Un enorme suspiro salió de ella, aunque también creía, que era de esa joven que sonreía mientras agradecía por todo ese tiempo que paso a su lado y que esta vez, se esforzaría más para no permitir aquel horrible destino que se le había sido asignado desde ese otro mundo.

Tanto Acchan como Sophia, se encargarían de que su amistad siguiera intacta. Romperían las redes del destino y les demostraría a todos, que la amistad es capaz de transcender en mundos y no importaría lo que pasara, aquel cariño seguiría intacto.

De eso, se trataba la amistad.


¡Muchas gracias por leer!

Este pequeño escrito tiene relación con el capítulo de este fin de semana. Me encanto y hasta se me salieron las lagrimas en todo momento. Fue demasiado emotivo como es que al fin ellas dos se reunieron que no me quite las ganas de escribir algo parecido. Sintiendo estos sentimientos y expresándolos a todos ustedes.

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¡Nos vemos a la próxima!


Atte.: AnZuZu Dragneel

Fecha: Sábado 13 de Junio de 2020