Ladies and Gentlemen!

Es una historia que se me ocurrió al momento de ver el penúltimo capítulo de esta maravillosa serie. No pude evitar llorar porque fue realmente hermoso como cada uno mostraba sus sentimientos. Esto es por parte mía, como cada uno no solo demuestra sus sentimientos en el anime, si no también, aquellos sentimientos que me gusta que tengan cada uno de mis personajes. Espero que les guste, fue un momento demasiado emotivo que no pude quedarme atrás.

It's showtime!


Aclaración: My Next Life as a Villainess: All Routes Lead to Doom! no me pertenece. Es propiedad de: Hidaka Nami (Art), Yamaguchi Satoru (Story). Yo solamente pido prestado sus personajes para poder escribir mis historias.


Era doloroso. Era bastante doloroso que les quitaba el aire de sus pulmones y provocaba que se sintieran tan mareados, sin poder controlar sus piernas que en ese momento, se sentían como gelatina. No había palabras con las cuales quisieran compartir en ese momento con todos porque realmente, no había nada que decir en momentos como esos, ni siquiera sabían cómo tenían que reaccionar, que tenían que hacer, como tenían que moverse. Solo, solo sentían dolor en su pecho, dolor y soledad, aquella terrible soledad que se hacía presente después de tanto tiempo que lo habían olvidado. Sentían las lágrimas siendo amontonadas en sus ojos pero estas no eran capaces de bajar. ¿Por qué era aquello? Claro, no podían llorar cuando ella se encontraba postrada en aquella cama, sin dar más señales de vida. Sin saber, que era lo que estaba pasando realmente. Solo mantenían sus cabezas hacia abajo, mirando únicamente el piso porque no había nada importante que hacer.

Incluso, ellos desconocían que era lo que estaba pasando. Desconocían completamente que era lo que estaba haciendo. ¿Qué tenían que hacer en casos como eso? Si querían hacer algo pero su cuerpo no se movía con tal de quedarse ahí a su lado. Rezando y rogando que se la devolvieran.

Sin embargo, aquellas palabras dichas por el médico, fue lo que causo que su corazón se destrozara más. Que creyeran que todo lo que estaba pasando en ese momento, se trataba de un simple sueño, de una simple broma que fue planeada por ella como cuando era solo una niña pero al ver la seriedad del momento, ver como ella realmente no reaccionaba, era aun más doloroso al saber que de eso se trataba de la verdad. No, no querían eso.

Por favor, que alguien viniera y les dijera que se trataba de un simple sueño, de una mala broma. Era una desgracia, que todo fuera verdad.

-A decir verdad, no encuentro la causa, tras examinarla, no parece tener ningún problema físico, puede que despierte en cualquier momento o que no despierte jamás

¿Y qué pasaría si no despertaba jamás? Realmente, hubieran deseado que no existiera esa duda que tanto querían saber pero que al mismo momento, no querían escuchar.

-Si sigue durmiendo, se irá debilitando hasta que finalmente muera

Claro. En cada uno de ellos, fue una reacción diferente aunque involucraba los mismos sentimientos. La ira, la frustración, el miedo, la soledad. La impotencia de no haber hecho más por la persona que tanto aman.

¿De quién estamos hablando exactamente como para que ellos se sintieran de esa manera?

Katarina Claes. Aquella egocéntrica muchacha que sonreía y se metía en demasiados problemas. Aquella que le gustaba estar creando bromas hasta que fuera atrapada y posteriormente regañada. Aquella que había iniciado aquel cultivo para poder mejorar en su magia pero al final, le termino por gustar tanto que quería saber más sobre el cultivo y era tanto que siempre terminaba por regalar algunas de sus cosechas a las personas más cercanas para ella. Algo muy raro en una chica como ella pero la dejaban ser porque realmente le gustaba tanto como para que tuviera aquella gran sonrisa adornando su rostro y siendo una de las cosas por las que realmente se esforzaba. Les gustaba demasiado ver aquella cara sonriente de satisfacción aunque de vez en cuando, le adornaran adorables manchas de tierra pero era realmente satisfactorio. Le gusta comer demasiado los dulces y era demasiado tonta pero aún así la amaban. La querían por cómo era, porque era gracias a ella que todos se encontraban ahí.

¿Era demasiado importante para ellos?

Si, era demasiado importante que dolía tanto, que solo provocara que todas aquellas emociones negativas, se amontonaran en su ser. Porque para cada uno, tenían una versión diferente de ella. Tenían una versión la cual, podían guardarla en alguna parte de su corazón y sonreír ante aquella calidez que solo ella era capaz de desprender. Había sido solo una joven que se esforzó en entrar en lo más profundo de si solo para quedarse.


Para Anne Shelley. Aquella amable sirvienta que llego para quedarse para siempre al lado de su joven Katarina. Era tan doloroso, no verla con aquella sonrisa, con aquella amabilidad de sus ojos que siempre le dedicaba al estar siempre para ella. Platicando sobre sus ocurrencias en el día y como le agradecía por estar siempre a su lado, no es como si quisiera separarse de ella después de tantos sucesos en el pasado. Siendo ella, su salvadora de ese cruel destino que solo le había traído una vida gris, una vida tan doloroso que solo quería seguir sin que nadie le preguntara sobre ella o el porqué se encontraba en ese lugar solo obedeciendo las ordenes más raras que en su joven vida escucho. Quien la vio como una persona sin importar las marcas que tenga en su cuerpo, quien la vio como su amiga, como su compañera o tal vez como una hermana mayor que siempre estará a su lado porque es realmente lo que quiere, porque es lo que dicta su corazón y hasta estas alturas, no quería traicionar lo que dictaban sus sentimientos por ella que tanto le ha ofrecido y por lo que ella estaba dispuesta hacer. Quien le devolvió aquella sonrisa como todas aquellas emociones que había creído olvidadas con el tiempo. Seguiría a su joven ama a donde quiera que ella fuera porque la amaba demasiado como para abandonarla después de ayudarle tanto en el pasado, le dolía demasiado que no podía ocultar sus lagrimas, que no podía evitar sentir el miedo escalar por su cuerpo. Que temblara por no haber estado a su lado como siempre ha estado desde el momento que la conoció y cambio para poder ser una mejor joven. Era tan doloroso el no poder hacer más.

-No me deje, por favor -Eran aquellas palabras por las que rezaba para que ella despertara.- No quiero estar aquí, si no está usted a mi lado


Para el príncipe Gerald Stuart. Fue un cambio rotundo a su mundo. Donde al conocer aquella extraña niña que había sufrido un pequeño rasguño en su frente, fue su decisión, como caballero que le habían educado, nunca dejar a una damisela sufriendo tales injusticias por una simple marca, fue que había sellado su destino con el de ella por mera obligación aunque nunca creo que realmente su corazón se enamoraría de esa niña que le otorgaba las más extrañas alegrías y satisfacciones que nunca las vio llegar a su vida. Las cosas se pintaban de demasiados colores que nunca había conocido hasta que ella llego para tomar su mano y nunca soltarla. Pensaba que había estado destinado a tener una vida de color gris, siguiendo la monotonía de la vida pero no fue así, nunca lo fue realmente. Con solo ver aquellos grandes ojos brillar de emoción, notar aquella sincera sonrisa y como se esforzaba por poder superar cada una de las cosas que se ponían en frente de ella, fue lo que más le llamo la atención. Aquella determinación, aquella fuerza que una simple niña poseía y que ahora que era una hermosa joven, lo hacía pulir.

Aunque al mismo tiempo que conocía aquella dicha y felicidad, también se le había otorgado la envidia y la soledad. Al verla rodeada de tantas personas que querían ese brillo, era algo que por más que quería evitar, era imposible porque ella se sentiría demasiado triste si fuera alejada de todos ellos. Es por eso, que siempre la dejo ser, que brillara a su modo. Nunca la trataría como una cosa cuando ellos están comprometidos, porque realmente la amaba. La amaba con locura que al verla ahí, recostada en cama y sin ninguna reacción, dolía demasiado. El peligro era inminente, era algo que sabía que ella se encontraba en las garras del mismo pero no hizo nada por protegerla, sentía que había fallado miserablemente que no era capaz de alzar el rostro y ver a todos ellos, no tenía derecho de que alguien lo mirara a la cara. Debió estar a su lado. Eso era lo que le dolía más.

Tomando con delicadeza su mano. Sintiendo aquella impotencia. Solo quería verla ser ella. Quería que esos ojos se abrieran y que le sonría como solo ella sabe hacerlo. Tomando un poco de aquella copa de agua, decidió guardar un poco en sus mejillas para tomar aquel delicado rostro con suavidad y besarla.

Había soñado que su primer beso fuera de otra manera. Pero tenía tanto miedo de perderla, que ya no sabía qué hacer.

-Por favor, Katarina, despierta, no sé qué hacer si tú no estás a mi lado


Para Keith Claes. Era un poco más doloroso al tratarse de su propia familia. Se supone que era su hermana, se pone que él es su hermano, así había sido desde el primer momento en el que se conocieron, en el momento que ella se presento a él y tomo su mano para indicarle que nunca más lo dejaría solo. ¿Ahora que ella se encontraba ahí inmóvil, eso importaba? Ya nada de eso importaba, sentía que nada de eso tenía importancia cuando ella se encontraba ahí y él, él solo se encontraba llorando. Tal pareciera que ya nada le era importante porque había fallado en protegerla como ella ha luchado tanto para que se mantuviera a su lado. Era la persona más importante en su vida porque aún cuando todos a su alrededor le llamaban monstruo y lo trataban mal, ella siempre le sonrió. Ella lucho por él, para que mantuviera aquella sonrisa en su rostro, para que no se sintiera mal y quisiera esconderse en su habitación como toda su vida lo había hecho. Siempre se escondía, estaba mejor entre toda aquella oscuridad y soledad a la que tanto estaba acostumbrado. Era mejor de esa manera porque así no sentía, porque así era menos doloroso todas las palabras y cada una de las acciones que siempre tenían contra él.

Pero con Katarina, nunca fue así. Ella fue la única que rompió aquella puerta, que rompió aquella coraza de hielo que se había encargado de crear en su joven corazón.

Fue gracias a ella que empezó a disfrutar de igual manera, la vida y la libertad de la que tanto tiempo creía que no era merecedor de ello. Aquellos colores a los que tanto les tenían miedo, ahora los disfrutaba más cuando ella se encontraba a su lado mientras le tomaba de la mano y le sonreía con esa misma calidez del primer día que ella se presento y le pidió que le llamara "hermana". Quedarse recostados en la cálida sombra de un árbol. Mirar aquel lago cerca de su casa como ayudarle en sus locuras, con aquella cosecha que cada que lo miraba, no podía evitar alegrarse por lo que ella ha creado. Que fue gracias a ella que alejo todas aquellas pesadillas que lo atormentaba. Se había decidido por estar siempre a su lado. A siempre protegerla. Es por eso que se haría más fuerte para poder hacer ese sueño realidad. Era a lo que estaba dispuesto hacer solo por ella.

Si eso tanto había deseado. ¿Cómo es que las cosas habían terminado de esta manera? ¿Por qué ella no se movía? ¿Por qué ella no despertaba? ¿Por qué ella no volvía a sonreír? Eran demasiadas preguntas que se creaban pero no podía encontrar una respuesta. Se sentía tan sola sin ella, se sentía una vez más como ese niño que todos odiaban.

-Y aún así, ¿Por qué no estuve a su lado cuando me necesitaba?

Eso era lo que más le dolía.


Para Mary Hunt. Era algo de lo que aún no quería creer, era algo de lo que no quería creer pero ella solo se encontraba ahí, ella no abría los ojos, ella no le decía cuanto la quería y le platicaba sobre algunas cosas de jardinería que había escuchado en algún lugar y que ante la curiosidad, es que ambas querían saber si era verdad o mentira, aquellos tiempo en lo que siempre se pasaban juntas, nunca estando lejos de la otra porque era de esta manera, en la que ella podía sentirse segura, normal. No pudo evitar alejarse en ese momento que les dieron el diagnostico y que sus pasos le llevaran hasta el jardín de ella. En aquellos huertos que muy pronto, darían las primeras cosechas, sonrió pero al mismo tiempo, las lágrimas empezaron a resbalar de su rostro, era tan doloroso lo que su corazón sentía en ese momento. Fue gracias a las flores que ellas se conocieron e inmediatamente se hicieron amigas. Las manos de jardinera que ella tiene y que solo las ocupa con ella cuando se es necesario, cuando ella tiene algunos problemas y siempre van juntas para arreglar al mismo. En el momento que se conocieron, el momento en el que se hicieron amigas. Eran valiosos recuerdos que nunca iba a olvidar. Porque para ella, todo eso era demasiado valioso como de la persona de la que venía.

Era una niña tímida, que le tenía miedo a muchas cosas. Demasiado insegura e ingenua que solo lloraba cada noche porque no sabía que otra cosa hacer pero fue Katarina quien llego a su vida para quedarse en ella. Quien realmente la necesito y la llamo amiga por primera vez. Todos aquellos momentos que han vivido juntas, cada una de esas alegrías, todo se lo debía a ella. ¿Cómo es que podía pagarle tan generoso acto? Estando siempre a su lado.

Es por eso, que nunca dejaba de caminar a su lado, que nunca dejaba de observarla. Porque realmente lo deseaba, porque realmente la amaba demasiado. Fue gracias a ella que cambio, que decidió hacerlo. Dejan a un lado a esa niña para convertirse en una joven que fuera digna de caminar a su lado. Fue ella quien le dijo que realmente la quería, que tanto la necesitaba. Fue gracias a ella que empezó a quererse cuando siempre se había odiado. De todo aprendió con ella, si no fuera por ella, no sabría donde estaría. Porque desde entonces que lo decidió, quiere estar siempre a su lado.

-La quiero mucho y es muy valiosa para mí


Para Alan Stuart. Era algo de lo que no podía superar. Nunca sería fácil de superar cuando se encontraba en esa cama, una chica que no era para nada tranquila, que siempre le gustaba hacer sus travesuras como también, trepar cualquier árbol que realmente se viera demasiado grande y fuerte como para soportar su pequeño cuerpo. ¿Cómo poder creer que la chica más revoltosa y ruidosa, sea eso que ahora no podía despertar?

Siempre lamentándose de que lo comparaban con su hermano, siempre estando enojado de ello pero cuando la conoció. Todo a su alrededor cambio, aquellas palabras que le dijo desde aquel primer momento en el que no pudo soportar a su hermano. Todos tenían puntos fuertes como puntos débiles. Fue lo que ella le menciono, fueron aquellas palabras que en algún momento, él había querido escuchar todo ese tiempo para dejar de sentir aquella miseria, para dejar de sentirse tan incompetente. Para al fin, poder alzar el rostro y enfrentar a la vida como realmente era merecido. Con aquella fuerza y valor que ella le otorgo. Aquella determinación que le otorgo grandes alegrías desde que eran unos simples infantes, ahora todo era diferente, tenía una vista diferente de su vida gracias a ella.

Nunca dejaron de enfrentarse y competir desde la primera vez que se conocieron, ella siempre lo hacía de frente y aunque en algunas ocasiones, ella siempre era la vencedora, no le importaba. Solo quería seguir viviendo esas aventuras, solo quería seguir corriendo y fijarse en aquella delgada espalda que de vez en cuando, ella volteaba para sonreír, para hablar y soltar algunas risitas. Él la siguió sin dudar, incluso ahora que ya eran unos adultos, nunca dejo de seguirla, de estar a su lado a pesar de que se trataba la prometida de su hermano, era la única que le brindaba cada momento que se volvió especial. Estar juntos en una de las ramas del árbol, era su momento especial de la tarde, no había nadie más que escalara como ellos y saber que compartían tiempo juntos y a solas, era lo que más agradecía. Verla en esa cama, no pudo evitar darse cuenta de algo, sus sentimientos.

-¡Tengo miedo! ¡No quiero perderla! ¿Cómo no me di cuenta? ¿Por qué tarde tanto en notar lo que siento por ella?


Para Nicole Ascart. Era algo que no podía decirse con palabras, ni mucho menos con acciones. Eran emociones que eran difíciles de describir. Lo que su corazón sentía, lo que su pecho dolía, lo que su cabeza se encontraba tan confundido que solo quería estar solo. No quería librarse de estos sentimientos, quería atesorarlos como ella misma. Fue la única que comprendió su vida, fue la única que la entiende y es imposible olvidar aquellas palabras. Amaba a su familia aunque nadie le creía, le tenían compasión por su hermana pero eso a él nunca le importo. Amaba a todos por igual pero nadie era capaz de ver aquella verdad. Ella fue la única que logro comprenderlo, que con unas simples palabras, fue capaz de abrir su corazón a esa amabilidad, a esa sonrisa, a esas palabras que no las dijo porque si o por cortesía, fue aquella verdad la que encontró en su mirada.

Cuando la frustración atacaba a su corazón, cuando todos aquellos malos sentimientos que nunca había querido prestar atención, ella siempre llegaba a su lado para hacerle olvidar aquellos malos momentos y envolverlo en aquella calidez que creía desconocida hasta el momento que la conoció. Aquella gran sonrisa que siempre le dedica cuando le cuenta sobre algunas cosas que ella vio o que hizo con Sophia, era tan tranquilizador escucharla que por eso, prefería mantenerse en silencio, sonriendo a cada una de esas palabras, sonriendo verdaderamente por ella, únicamente por ella. ¿Cuándo fue que se dio cuenta por aquellos sentimientos por ella? Siempre lo supo, fue desde el momento que ella pudo hacer feliz a su hermana aún cuando él nunca pudo. Abrió su corazón para poder cobijar a su hermana y hacerla sonreír como desde hace tiempo, él ya no podía hacer. Estaba tan agradecido por ella que lo único que pudo hacer, fue enamorarse de ella.

Aunque no podía estar a su lado al estar comprometida con su amigo de la infancia, era bastante doloroso pero ahora lo único que quería, era estar a su lado para siempre, estar a su lado todo el tiempo que se le fuera permitido. Incluso si se encontraba postrada en aquella cama, lo único que quería, es que abriera sus ojos y que le sonriera como solo ella es capaz de hacerlo.

-No te vayas, Katarina

Eran aquellas palabras con las que su corazón hablaba.


Para Sophia Ascart. Era como una combinación de todos y cada uno de los sentimientos de todos ellos. Aquellos amigos que hizo Katarina. Era algo imposible de ver, era algo imposible de creer. Ella no quería eso, no con su primer mejor amiga. La que estuvo a su lado cuando la saco de su habitación para que aprendiera a vivir, como si ella fuera la protagonista de cada una de las historias que ella lee. Aquella primera niña que no la vio como un monstruo si no, como una persona normal, como una amiga más que la ayudo a conocer a los amigos que ahora tiene. Quien alegro la vida de su hermano y que sin duda, espera que ellos dos terminen juntos para que así, ella pueda estar a su lado para siempre.

Cada uno tenía su motivo de estar con ella. Cada uno entendió en ese momento, aquellos sentimientos que solo crecían por una sola persona. Por Katarina Claes y ahora que pasaba esto, podían sentir como algo no estaba bien. Como algo les faltaba. Era demasiado doloroso pero tal vez fue algo. Fue como un rayo de esperanza lo que los ilumino y que provocara que empezaran a correr como si su vida dependiera de ello, aunque realmente se sentía de esa manera.

Tal vez fue aquella determinación la que tomaron para dejar de llorar y lamentarse. Katarina siempre estuvo con ellos, en sus buenos como en sus malos momentos, sea como sea, ella estuvo ahí para brindarles una sonrisa, para brindarles una mano cuando no sentían nada en el pasado. Ya no eran más esos niños que dejaron en el pasado, ahora eran diferentes y tenían una nueva forma de ver el mundo, de ver la vida. Justo como ella se encargo que la vieran todo ese tiempo. Correr por ella como ella siempre lo hizo con ellos. Estar a su lado como ella siempre lo estuvo. Nunca soltar su mano, nunca dejarla sola.

-¡Katarina! ¡Despierta! ¡No me puedo imaginar una vida sin ti! -Gritaba Gerald.

-¡Despierta hermana! ¿No habías prometido que estarías siempre conmigo? -Gritaba Keith.

-¡Katarina! ¡No puedo sacar lo mejor de mí sin ti! -Gritaba Mary.

-¿Hasta cuando piensas dormir? ¡Despierta ricachona estúpida! -Gritaba Alan.

-¡Abre los ojos, Katarina! -Gritaba Nicole.

-¡Abra los ojos señorita Katarina! -Gritaba Anne.

-¡Despierta por favor, Katarina! -Gritaba Sophia.

Fue aquel pensamiento en conjunto lo que tal vez provoco un milagro y ella despertara, con aquella sonrisa que todos amaban. Siendo esa alocada niña que todos conocieron y que no dudarían en seguirla.

Aquellas lágrimas de felicidad, aquel peso de sus hombros se desvaneció para poder estar en total tranquilidad. Para al fin, poder sacar aquellas risas mientras la veían, mientras la abrazaban.

Cada quien la amaba a su manera, tenían una forma especial de verla. De igual manera que ella les otorgo aquella fortaleza para poder salir adelante, justo como ella no para de demostrárselo. Fue aquella determinación que tomaron como fuerza y poder continuar a su lado como ella todo el tiempo se los demostró. De eso se trataba la verdadera determinación que les enseño Katarina Claes a todos ellos. Era de esta manera, por la que ella era amada y querida.


¡Muchas gracias por leer!

Si se dieron cuenta, la parte de Sophia no quise escribir de más, puesto que ya había escrito algunos de esos sentimientos en una historia aparte, los invito a pasar a leer esa historia por la cual, me hizo llorar. Si se preguntan, soy demasiado sensible así que con cualquier cosa maravillosa, yo me pongo a llorar. Es demasiado hermoso porque es de esta manera en la que puedo demostrar el cariño por el que tengo a cada uno de los personajes por los que escribo estas historias.

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¡Nos vemos a la próxima!


Atte.: AnZuZu Dragneel

Fecha: Lunes 15 de Junio de 2020