Notas de Autor: ¡BUENAS BUENAAAS! Aquí, resucitando de entre el polvo, las cenizas, y el tiempo xD Han pasado tantas cosas en mi vida a lo largo de estos años que dejé abandonada la cuenta, pero me alegro en informar que nada me va a detener de seguir adelante con mis historias, he encontrado mi Musa y le voy a sacar todo el provecho posible. Por otra parte, ¡Vaya reencuentro! No pensé que escribiría en este fandom en muchísimo tiempo, pero la oportunidad apareció, así que hay que darle. Quiero dedicar este tranajo a todas las personas, como Chophie, Denny, y el resto, que a pesar de la ausencia que muchas veces tengo a lo largo de mi vida, siempre han sido incondicionales conmigo, y las amo, son lo máximo, y se los regalo porque creo que escribir se ha convertido en mi drenaje emocional más efectivo en la vida vidita xDDD DISFRUTENLOOOO QUE ME COSTOOOO XDDD

De verdad me ha encantado esto de releer cosas que había dejado listas y que se me han borrado incontables veces, y te permite revisar el documento en tu cabeza y darte cuenta que puedes ir mejorando la trama central un poco más cada vez, se los juro, eso de perder tus archivos e historias tantas veces cansa mal, en fin, vamos con lo importante, empiezo explicándome de manera clara y concreta para dar rienda suelta al desvarío que son mis nuevas historias: ROL ROL ROL ROL. gracias por su atención... Jajajaja, mentira, en realidad, esto se trata de diferentes elementos unidos en uno solo: El rol Beyond Birthday x Grimmjow Jeagerjaques con la ilustre Phanny Winkz, su historia "Zero Revenge" y las ideas Universo Alterno para ambos casos, la cosa es que haciendo una mezcla al más puro estilo Brujería 101, ha salido esto que es como una inspiración en base de lo que nuestras mentes macabras han traído a la vida a lo largo de NUEVE AÑOS DE ROL ININTERRUMPIDO. Si, tenemos un pequeño problema con respecto a estos dos, pero que me arresten si no me divierto en cada momento.

Confeccionado para tí Ipod Viviente, perdóname todo lo malo y espero que sigas pa lante con tus buenas vibras y tus gustos interminables.

- Advertencias/Recomendaciones: Las historias tendrán vida propia, lo esencial aquí es saber cómo son los dos protagonistas en el canon, del resto me encargo yo. La gente que ya sabe de quiénes estoy hablando, están claros de que lo que se puede esperar no es demasiado dulce ni demasiado tierno, van a tener cosas espantosamente fuertes JAJAJAJAMUAHAU Bueno, no tanto así, pero si hay personas sensibles a lo que es batallas, sangre, peleas, intentos de violación, futuros apocalípticos y una que otra parafilia, salid de mi casa hijos míos. A los que le van las letras rudas y dramáticas, bienvenidos sean, muahahaha~

- Música: Todo lo que sea Rock Alternativo, Psicodélico, Espacial, Metal, Metal Alternativo, Sinfónico, Música House, Chill, Electrónica, Jazz, Ópera, etc etc etc, en definitiva, lo que los haga sentir en sintonía con el ambiente de cada One Shot, igual dejo link a la playlist en Spotify o YT pegada a mi perfil en esta website, sólo deben ingresar a mi nombre y buscarlo con el título de este fic.

- Disclaimer (O cómo sacarse una demanda de encima): Nada de estos universos compartidos me pertenece, Death Note y Another Note junto a sus personajes pertenecen a las mentes maestras de Nishio Issin, Tsugumi Obha y Takeshi Obata, Bleach y todos sus personajes pertenecen al troll mamaguevo de Tite Kubo, Zero Revenge y su desarrollo en diferentes redes son todos de la magnífica mente de Phanny Winkz aquí en FF. El resto es mío, añadiendo un toque de amor y fanatismo.

¡DISFRUTEN!

Capítulo I

Primera Parte


Calm Like a Bomb


Apretó los puños, escuchando ovaciones histéricas a su espalda, observó el oponente del ring con mucho cuidado, era un mastodonte inmenso, parecía capaz de romperle la cabeza con las manos.

Separó las piernas, acariciando la superficie de lona con las plantas desnudas de los pies en el movimiento mientras hacia un arco imaginario hacia el frente, suspiró lento hasta llenar sus pulmones por completo, relajando la postura e inclinándose hacia delante, probó que las vendas de sus brazos estuviesen bien atadas entre los dedos, flexionándolos varias veces con la mirada azul atenta a las pocas preparaciones de su oponente, sacudió los hombros y tronó el cuello hacia ambos lados, quedó satisfecho al terminar de su condición física y carraspeó la garganta, guardando silencio, estático.

La campana sonó, e inició el combate. Se agachó, esquivando un golpe que hizo silbar sus oídos por la potencia que llevaba, abrió la palma de la mano y le aplastó la nariz tan fuerte que sintió los huesos doblarse incluso con las vendas protegiéndolo, el gruñido del tipo le avisó de un puñetazo directo a la cara que le rozó la mejilla, arrastrando un hilo de sangre tras su paso, la adrenalina agudizó sus sentidos un instante antes de atacar, sin más le partió una pierna con una certera patada en la pantorrilla, el grito ensordeció a todo el mundo y sin esperar a que reaccionara, se apartó de dos rápidos saltos hacia atrás, sintiendo la sangre bombearle el corazón.

El perdedor había caído de rodillas en el cuadrilátero, gruñendo mientras intentaba tapar la hemorragia de su nariz rota, maldiciendo, se intentó enderezar pero el dolor fue tan atroz que terminó sollozando en la lona, un grupo de paramédicos lo rodeó un momento después, el francés sólo se pasó el puño por la mejilla, manchándose los vendajes de carmín, e hizo una mueca desdeñosa. Se bajó de un simple salto del ring de boxeo, agarró una toalla y la mochila con sus ropas, entrando a los baños lanzando la puerta.


Otro día, otra pelea clandestina, chasqueó los dientes, en esta ocasión una mujer musculosa le tenía la cabeza apresada en una llave mientras le clavaba puñetazos en el estómago con todas su fuerzas, escupió sangre ante un golpe particularmente fuerte, y decidió tomar medidas drásticas, se lanzó al suelo arrastrándola consigo, el impacto le sacó el aire a su oponente y no perdió tiempo para saltar encima de ella, dos certeros golpes en el rostro la desorientaron lo suficiente para liquidarla con un simple pisotón en su muñeca. Una ovación rugió en todos los asistentes, mientras el usual grito del árbitro no se hacía esperar.- ¡Pantera es el ganador!

Mientras los gritos agudos anunciaban su derrota y el fiel equipo de primeros auxilios iba a su encuentro, se deslizó los dedos sobre el abdómen, sintiendo ardor sólo con el contacto, se le acercaron para atenderlo pero apartó de un empujón al pasante que estaba más cerca, gruñendo amenazante, le dejaron solo sin más.

Se fue cojeando hasta las duchas, sintiendo los pulmones fallarle a ratos.


Había llegado temprano al gimnasio, no pudo dormir bien así que la promesa de una mañana entera entrenando era demasiado tentadora para resistirse.

Estaba haciendo algunos estiramientos en el momento que se abrió de nuevo la puerta de entrada, dando paso al Manager, sintió su cuerpo tensarse inmediatamente, apretó los labios y le saludó con recelo, el hombre detuvo sus pasos frente a él, mirándole por detrás de sus lentes de marco grueso con una sonrisa que le generaba más paranoia de la normal, habló dejando fluir su leve acento inglés en cada frase.- Buenos días a ti también Pantera, quisiera que hoy apenas concluyas con lo que haces, vengas a mi oficina, si no es mucho pedir.

Alzó una ceja, intrigado, cruzando las piernas frente a sí, encarando a su interlocutor.- ¿Para qué? Dame una buena razón, no tengo tiempo para nadie.

Una mueca entre lo complacida y exasperada marcó sus facciones antes de responder.- Ya lo verás. Te espero.

Sin más se fue, dejándolo intrigado y molesto en partes iguales, siguió con su rutina de forma mucho más rápida y violenta, amargándose ante cada nueva posibilidad que su mente le daba entre más vueltas le daba a la extraña conversación.

Después de una horrible hora sentado en la oficina fría e impersonal del Manager, supo de qué iba todo, ahora le tocaría recibir a los nuevos ingresos, destrozarlos, y sólo dejar a los que sobrevivieran a su furia como potenciales integrantes de su grupo élite en combates de boxeo clandestino. Le esperaban muchas horas de trabajo, buena paga, decisiones moralmente ambiguas y demasiado dolor de culo, estaba sintiendo cansancio sólo de pensarlo, pero... Una sonrisa maquiavélica le surcó el rostro, combate era combate a fin de cuentas, y sus ansias de lucha serían saciadas con mayor frecuencia, le estaban dando droga de la mejor calidad al adicto más dependiente de todos los tiempos, casi no podía esperar al Lunes.


- Eres una bestia.

- Eso me dicen todas.

El apretón brusco en su muñeca seguido de la severidad en los ojos aguamarina de Harribel le quitaron las ganas de bromear.- A este paso no vas a servir para nada en muy pocos meses.

Chasqueó la lengua, acostumbrado a esa clase de regaños.- Siempre me dices lo mismo, siempre gano. Busca algo nuevo, voy a pensar que ya te convertiste en una vieja decrépita.

Eso la hizo sonreír, rápido y de forma seca, nunca la había escuchado soltar una carcajada en los ocho años que llevaban conociéndose, y no pensaba que ese día fuese a llegar la verdad.- Eres un cretino. Ya está, como nueva, tienes suerte que sólo te doblaron la mano, con una fractura te sacan del grupo, pero eso ya lo sabes.

Flexionó los dedos de su mano ahora vendada, sintiendo un ardor punzante recorrerle el brazo, y nada más. Por más que le doliera admitirlo, la mandona de su entrenadora tenía una experiencia en primeros auxilios sin igual.- No esperes que te dé las gracias.

La miró recoger todas sus cosas, incluyendo el kit de primeros auxilios, y en cuanto se enderezó en toda su gigantesca extensión, Pantera reflexionó en lo lesbiana que era, y eso era una pena porque la combinación del cabello rubio en una firme trenza hasta los hombros y la piel oscura marcada de músculos le parecieron siempre atractivos desde el momento que se vieron por primera vez, aunque tampoco es que si tuviera oportunidad lo intentaría.

A los golpes y patadas le había mejorado el talento para la lucha que llevaba desde siempre dentro de sí, ella era su primera maestra, la única que le tuvo la compasión suficiente para educarlo cuando era una molestia para todos, la que le rompió los primeros huesos y lo hizo comer mierda, de forma metafórica. En cuánto la aplastó contra la lona, después de muchos meses practicando y endureciendo sus músculos sin descanso, supo, con la claridad de una mente realizada en su propósito más anhelado, que nunca nadie lo volvería a vencer, hasta ahora seguía manteniéndose invicto.

- ¿Vienes al cumpleaños de Mila? Puedes quedarte a dormir en la sala, y así me ahorras la vergüenza cuando entras en la madrugada borracho.

Sin poderlo evitar, reventó a reír, ambos sabían que tenía años sin hacer esa clase de espectáculos, menos desde que su maestra adoptó a su primera hija y él ganó lo suficiente en sus presentaciones para comprar un departamento propio, aún así los chistes privados le sacaban una dosis de buen humor siempre. Pantera estaba seguro que nadie lo conocía cómo ella, nadie que viviera en el mismo continente al menos.- Tsk! Si no me aparezco no vas a dejar de joder con eso nunca, dime a qué hora es para llegar temprano y largarme temprano.

Harribel volvió a sonreír, dándole los detalles de forma pausada, mientras trataba de no parecer muy satisfecha con el resultado de su persistencia, la confianza apestaba había escuchado alguna vez. Estaba completamente de acuerdo.


Se llamaba Rangiku, era mayor que él, y vaya que sabía moverse.

Como siempre, salió sin despedirse, mientras la pelirroja le hacía pucheros cubierta sólo con una sábana de seda desde la entrada de su habitación.

Era lo bueno de aceptar invitaciones de sus pocos conocidos cada milenio: Nunca se iba con las manos vacías, y la mujer no paraba de mirarlo desde el jardín de la casa de Harribel, así que aprovechó la oportunidad en cuánto la vio, igual ya estaba aburrido el cumpleaños.

Caminando con la ropa desarreglada hacia su departamento, pensando en una ducha fría mientras la única luz de la calle era una combinación de rojos y azules por las publicidades en cada edificio, reflexionó en lo que le decía su madre las pocas veces que hablaba con ella, que era lo mismo a los breves comentarios de todos los luchadores del gimnasio cuando se daba el tema, la familia, los hijos, compañía, la vejez, la soledad, y cómo todos parecían concordar (Su madre con mayor pesar que los que practicaban con él a diario), en que le esperaba una vejez absolutamente solitaria por su forma de vivir.

Sintió una molestia en la garganta y sin pensarlo mucho escupió en la calle, rascándose la nariz y sonriendo con desdén, para sentirse solitario primero debía querer compañía, y eso no estaba ni cerca de suceder. Qué se jodan todos.

No pensó más en el tema apenas abrió la puerta principal, y le recibieron los maullidos de Jaguar, seguramente molesto por estar solo tantas horas. Como siempre.


Hoy le tocaba luchar contra Harribel, estaba algo tenso porque ella había entrenado por semanas para partirle el culo, lo cual le inflaba el ego a la vez que dolores fantasmas en sus brazos le recordaban lo que sucedería si dejaba que Tiburón lo mordiera más de la cuenta. Sonó la campana y ambos se arrojaron sobre el otro, ella atacando sus puntos débiles y él esquivando cada puñetazo, aguardando su oportunidad, no era de esperar pero tantas luchas le habían enseñado uno que otro truco, en el segundo que falló un derechazo a su vientre, no lo pensó más, le agarró el brazo y lo dobló con todo el peso que tenía.

Esperaba un grito de dolor pero en cambio recibió una patada en todo el rostro que inmediatamente le llenó de sangre la boca, y ambos rodaron sobre la lona.

Se posicionó sobre ella, atrapando su cabeza entre sus piernas sin medirse, la fuerza de ella era casi igual a la suya, no podía andarse con rodeos. Sintió varios puñetazos a un lado de su rostro, y el dolor aparecer, pero no la liberó, al final dos golpes furiosos de su puño sobre la lona bastaron para terminar la pelea.

Jadeando se soltaron, estaba realmente mareado, los auxiliaron y no tuvo la energía ni para apartar al equipo de médicos.

Quedó respirando lento, viendo cómo le limpiaban cortes en el rostro que no recordaba habérselos hecho, y sintiendo manos pasar vendas por su vientre que le ardían demasiado, estuvo a punto de gritarle alguna obscenidad al pasante de enfermero que lo atendía pero se abrió la puerta de ingreso al ring y todos quedaron estupefactos al reconocer la figura del Manager pasar al recinto.

Pantera frunció el ceño, viendo por el rabillo del ojo que Harribel parecía más extrañada que él. Nunca lo veían en persona durante los entrenamientos, sólo les llegaban los cheques por medio de sus perras, así que el cambio de rutina los hizo poner en alerta a todos. Detuvo sus pasos frente al cuadrilátero, detallando fríamente a cada uno de los luchadores, se detuvo unos segundos de más en la figura de Pantera, el único invicto entre todos, y sonrió de forma misteriosa.

Antes de que pudiera procesar qué significaba ese gesto, hizo un movimiento elegante con la mano y todos se enderezaron, Harribel tratando de disimular lo maltratada que estaba al igual que él.

Le pidió a uno de sus guardaespaldas que ayudara a bajar las escaleras a su maestra, ambos desaparecieron del gimnasio sin mayor escándalo, todos guardaron silencio un segundo antes de comenzar a dispersarse en todas direcciones, lo terminaron de vendar y le dieron las recomendaciones usuales, pero aún después de quedar solo en el ring no podía moverse.

Sentía que algo fundamental había cambiado, y estaba molesto de no saber el qué.


Su maestra reapareció el Viernes en la tarde, absolutamente pacífica mientras llevaba de la mano a Sung Sun, una niña tailandesa salida de algún campamento para refugiados que había adoptado hace poco.

Escuchó los saludos respetuosos del resto de los competidores que estaban entrenando ese día, se detuvo a su lado y pretendió seguir concentrado haciendo sentadillas a pesar que ya había perdido la cuenta.- Saluda a tu tío, querida.

Chasqueó la lengua en el acto.- Jódete niña, no soy tu tío.

- Buenos días, tío querido.- Y la muy traidora tuvo la osadía de inclinarse en una puta reverencia al terminar de joderlo. Harribel soltó una risa leve, mientras lo veía enderezarse con el ceño fruncido, se limpió la frente con una toalla y se la arrojó encima, ella sólo la esquivó sin moverse mucho, para lanzarle una mirada agresiva, se dirigió a su hija sin romper contacto visual con los ojos azul claro de Pantera.- Nena, ve dónde la tía Nell, y le dices que te lleve a comer helado, que yo pago.

La niña saltó de felicidad, abrazando a su madre antes de correr en dirección a la nuevo ingreso, esquivando máquinas y gente sudorosa en su alegre recorrido. Al momento que ya estaban lejos de su rango de escucha, Harribel no se hizo esperar.- Se te viene fuerte la siguiente pelea, el desgraciado de Aizen quedó en bancarrota y antes de que el Manager le quitara todo, le vendió a su mejor peso pluma.

Rió antes de contenerse, estirando los brazos por encima de su cabeza.- Por tu cara de tragedia, pensé que la mierda era peor. Me asustaste por nada.

El hecho de que ella no parpadeara ante su comentario le quitó el buen ánimo.- No subestimes lo que te digo, vi su registro, está invicto, ha peleado en los peores cuadriláteros, el último combate que ganó antes de que cambiara de dueño fue contra el Quinto.

Guardaron silencio. El Quinto era historia pasada para ese lugar, pero ambos sabían que el sujeto era un maldito sádico sin limitaciones en el momento de una pelea, expulsado de muchos gimnasios, aún había gente que lo adquiría así fuera por tener un perro rabioso haciendo trucos por dinero. Negó con la cabeza, lo que fuera, lo iba a destruir y eso era lo único que importaba. No hablaron más del tema, y el resto de la tarde se dedicó a realizar flexiones de pecho con Sung Sun sentada en su espalda comiendo helado de menta, escuchando cómo le estaba yendo en la escuela mientras compartía cucharitas de plástico con distintos sabores entre ella y Nelliel, recibiendo una que otra muestra gratis de helado por parte de ambas a pesar de la mirada reprobatoria de Harribel, que levantaba pesas cerca de ellos, por las calorías extra. Bah, podía ser peor, aparte hacía demasiado calor. Qué se joda.


Comentaban sin parar en los vestidores, había llegado alguien nuevo, se decía que era una bestia sigilosa, Shinigami le llamaban, y los murmullos se hacían más numerosos al ver el itinerario nuevo.

El rito de iniciación de todos ahí dentro era pasar por las garras de Pantera, si sobrevivías, eras digno de pertenecer al ring, si no... mejor que tus familiares planearan el funeral.

Se sintió intrigado ante tanto jaleo tan temprano, dejó su bolsa deportiva en uno de los asientos y caminó hacia dónde todos los luchadores estaban amontonados, sabía que publicaron los nuevos horarios de prácticas y combates oficiales, era Lunes a fin de cuentas, pero no recordaba que eso generara semejante espectáculo.

Carraspeó la garganta y todos se dispersaron como ratas, riéndose y golpeándolo en los brazos o los hombros, no les gustó sentirse excluido y se acercó, detallando su nombre junto al de un tal Shinigami, alzó ambas cejas sin entender ¿Cuál era la maldita sorpresa? Chasqueó la lengua, irritado de perder tiempo en algo irrelevante y se fue a entrenar, otro idiota más que le lanzaban de muñeco de práctica, seguro iba a ser tan débil cómo el resto.

La siguiente semana, sin embargo, lo miraban desde los casilleros pensando que no se daba cuenta, riéndose, y más de una vez se dio cuenta de dinero pasando entre competidores, todos apostando a su espalda. Recordó su charla con su maestra, todo cobrando sentido.

No era raro tampoco las reacciones pero... Entrenó más duro y se exigió más. Confiaba en su instinto, y éste le decía que algo se avecinaba, se preparó con anticipación y mucha, mucha irritación.


Las gradas estaban a reventar de todos los espectadores, las entradas se habían revendido tres veces y los gritos de personas reclamando eran ensordecedores, el enorme espectáculo era tan concurrido que muchos de los boxeadores detrás de las paredes de las duchas estaban ansiosos de los nervios, jamás se había llenado de esa forma el pequeño recinto en el que prácticamente vivían, y todo era por Pantera.

El imbatible luchador estaba flexionando sus músculos mientras entrenaba a pesar de faltar cinco minutos para presentarse, con la determinación de un cazador en campo abierto. Nadie se atrevió a interrumpirlo, parecía que estaba consciente de que las expectativas eran bastante altas y prefería estar listo para el reto, aunque entre ellos tenían diferentes apuestas, todos concordaban en que Shinigami no iba a poder derrotarlo, eran demasiadas victorias en el cuadrilátero y un recién llegado no se las iba a quitar de la nada, aunque eso no evitaba las especulaciones nerviosas de todos.

Finalmente llegó el momento, bajo una lluvia de flashes de cámaras y celulares salió Pantera, imponente, con el número seis tatuado en letra gótica sobre la espalda descubierta, las manos vendadas con cinta azul oscuro, un nuevo detalle que no pasó desapercibido para sus compañeros en el gimnasio, y el cabello mucho más largo y celeste de lo habitual.

La gente gritaba emocionada ante el espectáculo que estaban a punto de presenciar, el boxeador trepó hacia la lona, sacándose los zapatos y quedando descalzo, saltó varias veces en su lugar mientras estiraba el cuello y ejercitaba los brazos, algo interesado en la ausencia de su temido oponente, se cuestionó con una curiosidad naciente la posibilidad de que fuera un marica de mierda y hubiese faltado a la pelea, torció el gesto, genial, toda esa preparación para nada.

Las luces se apagaron en un instante, y todos gritaron de anticipación.

Humo salió de las esquina opuesta a la suya, y Pantera observó por primera vez a Shinigami, envuelto en lásers parpadeantes y vítores exaltados, un cuerpo no demasiado alto escaló el cuadrilátero, y una capucha con unos ojos siniestros dibujados encima le miraron desde el otro extremo, inmediatamente las luces se encendieron y la emoción del público se duplicó.

No estaba demasiado impresionado por el show, pero apenas vio a su contrincante deslizarse fuera de su chaqueta y sacarse la capucha, fue que cayó en shock.

«Es un niño»

Delgado, con una musculatura perteneciente a un bailarín antes que a un boxeador, pálido, cabello negro corto, definitivamente muy joven para hacerle frente, la gente empezó a susurrar ante la nueva imagen, todos pensando lo mismo: Estaban a punto de presenciar una masacre más que un combate justo, los asistentes se miraron entre sí, tan confusos como él ante este cambio en la rutina, nadie hizo el más mínimo sonido.

Carraspeó la garganta y alzó las manos frente a sí, no iba a ser suave con ese bebé simplemente porque sus managers eran una puta mierda y no sabían buscarle peleas a su altura, separó ambos pies y apretó los puños, sin quitarle la mirada de encima, aunque en realidad no se sintió amenazado para nada. Iba a ser una pelea corta, por lo visto.

El anunciador titubeó un poco, pero se compuso a tiempo y bajó la mano con rapidez, quizá igual que todos, deseando terminar la miseria del pobre desgraciado lo antes posible.

Y entonces, sucedió la magia.

Shinigami voló sobre el ring, a una velocidad que Pantera jamás había visto en ningún otro, arrojándolo contra las cuerdas fácilmente, sin parar un instante le pateó el vientre con todas sus fuerzas, el estómago se le comprimió y se hizo a un lado mientras él vomitaba.

Gruñó pasándose la mano sobre los labios, observándole furioso mientras el pelinegro regresaba a brincar en su esquina, le buscó los ojos y el rojo que encontró allí chocó como una pared mística contra el hielo ártico de los suyos, Shinigami respondió con una sonrisa altanera para seguido sacarle el dedo medio de su mano izquierda, corrió a su encuentro desquiciado y furioso.

El más bajo esquivó cada uno de sus golpes con una maestría envidiable, aprovechando el mínimo descuido en su defensa para asestarle golpes potentes que no tenían explicación lógica, pero dejó un campo abierto a su abdomen que Pantera no desaprovechó. Le estrelló la pierna contra las costillas, los huesos le crujieron bajo la carne satisfactoriamente, Shinigami retrocedió maldiciendo en un idioma extraño.

Ambos escupieron al mismo tiempo, y no pudo evitarlo: Le sonrió con altanería, la sangre chorreando por su barbilla mientras el estadio entero gritaba de pie ante la carnicería que los entretenía esa noche, nadie podía creer que habían pasado de la media hora, la pelea parecía totalmente desigual en un inicio pero ahora era un combate de verdad.

El muchacho pálido chasqueó la lengua y se agachó casi al ras del suelo, respirando hondo, parecía estar analizando estrategias para vencerlo, Pantera se puso en alerta inmediatamente.

Antes que la espera se tornara insoportable, Shinigami atacó sin más, sujetándolo del cuello, y cuando Pantera intentó apartarlo con las manos, soltó una risita malévola, efectivo al hacerle saber que había caído en su trampa.

En el lapso de diez segundos, le sujetó el brazo, saltó sobre su hombro, apoyó ambos pies en la espalda del boxeador de luchas ilegales más talentoso en las últimas décadas, logrando que chocara contra la lona a la vez que un crujido estremecedor le hizo reverberar la sangre a todos los presentes, medio segundo después Pantera supo lo que era el verdadero dolor, gritó con la voz ronca ante la horrible sensación de sentir su brazo fracturado en dos partes, y ahí, bajo los pies de un nuevo competidor, perdió una lucha por primera vez en su vida.

Efectivamente, mientras le alzaban el brazo al sudoroso pelinegro en una lluvia de flashes y luces, la gente aplaudiendo de pie, pensó que en realidad si había sido corta la pelea.