Ladies and Gentlemen!

Después de preguntar en mi página principal, decidí escribir una historia de acorde a como me pidieron. Créanme, había querido escribir una historia relacionado a Fairy Tail y más una con Natsu y Lucy pero se me acabaron las ideas. Si puedo decir ¡Ya he escrito todas las ideas posibles! Es realmente difícil el poder encontrar un tema en común pero bueno, a veces soy tan idiota que ignoro algunas cosas y con suerte, esta vez pude escribir algo lindo y hermoso. ¡Espero que les guste!

It's showtime!


Aclaración: Fairy Tail no me pertenece. Es propiedad de Hiro Mashima. Yo solamente pido prestado sus personajes para poder escribir mis historias.


-Te prometo que encontraremos la llave de Acuario, así que por favor, sigue confiando en mí, sigue estando a mi lado para poder hacer realidad tu deseo

¿Qué significado tenían estas palabras en Lucy?

Eran muy valiosas que cada que recordaba, no podía evitar sentir el gran palpitar de su pecho, sentir su corazón volverse loco de tal manera que podía llegar a faltarle el aire y no se refería a un ataque cardiaco exactamente. Eran sentimientos genuinos, eran sentimientos únicos los que ahí estaban instalados desde el momento que escucho aquellas palabras que no podía dejar de enamorarse más de él desde entonces. No podía dejar de sentir sus mejillas estando calientes y rojas y cierto brillo se ganaba en sus ojos al momento de ver aquel valioso objeto entre sus manos y apretarlo a su pecho como ese gran tesoro que siempre ha sido desde el momento que recibió aquella llave por parte de su madre.

El ultimo gran recuerdo y regalo que ella le dedico antes de que muriera.

Acuario siempre ha significado algo más para ella. Eran sentimientos de amistad, de familia y de amor los que siempre estaban en ella al momento de siguiera pensar sobre la llave dorada del zodiaco. Su gran compañera, quien a veces la golpeaba para que fuera una mujer elegante y disciplinada como lo fue con su madre, algo que siendo sincera, era imposible que fuera de esa manera, no había nadie quien quisiera superar a su madre en ese aspecto por lo que, siempre se esforzaba para poder llegar a ser fuerte, para poder ser digna de ella. Es por eso, que es tan preciada para ella que había una persona en común que lo sabía a la perfección y fue quien le dijo estas palabras, palabras que hasta la fecha, sigue creyendo y haciendo realidad con el paso de los años y estando a su lado como la promesa que hizo desde el momento que decidió enlazar su vida con la de él.

¿Cómo es que consiguió la llave de Acuario?

Si bien han de recordar, después de invocar al Rey Espíritu Celestial, esta llave se tuvo que romper para dicha invocación. Fue un año después, en la guerra de Álvarez, en el momento que Acuario apareció al momento del conflicto que existía entre ella y Brandish, que volvió su gran primera amiga para poder salvarla, para poder escuchar aquellas sabias palabras que realmente, no pudo dejar de llorar con solo verla, con tal de sentir aquella calidez.

-Mi llave se encuentra en algún lugar del mundo, no será fácil el poder encontrarla -Fue lo que le dijo Acuario.

-¡Yo me encargare de encontrarla!

Fue lo que en ese momento le dijo, porque estaba segura de que ellas volverían a encontrarse, volverían a estar juntas. La primera duda que tuvo en ese momento, ¿Cómo es que encontraría una pequeña llave en un mundo tan inmenso y desconocido? Era algo imposible de localizar, afuera del vasto mundo, sabía que podían llegar a existir más magos celestiales que querrán una llave totalmente desconocida pero con un gran poder en su interior. Algo que ella estaba segura que no iba a permitir. Porque estaba dispuesta a conseguir Acuario, a tener a su querida amiga una vez más a su lado, como siempre debió de serlo.

¿Por dónde tenía que empezar?

Ciertamente, después de la guerra, se puso como meta, al fin llegar a ser una gran escritora como lo ha deseado desde hace mucho tiempo pero una vez que un año después, pudo conseguir aquella grandiosa meta, sentía que algo más le faltaba. Era Acuario, por eso, irse a una misión de cien años junto con su equipo de misiones, sabía que era justo y necesario el querer ir a esa misión para poder conocer aquel desconocido mundo y por fin, llegar hasta donde su preciada amiga se iba a encontrar. Aunque al final del día, en un pequeño descanso que tuvieron para poder dormir en un bosque y fue justamente a ellos dos que les toco el cuidar primero para que los demás pudieran descansar, fue él quien le confesara la verdad de ese viaje. Que siendo sincera, fue algo realmente inesperado. ¿Cómo iba a saber que su cabeza no estaba lleno de lava y realmente si pensaba?

-Entonces ¿No es solo por la misión de clase S? -Pregunto un tanto sorprendida. Vio como este negaba divertido.- ¿Por qué es entonces?

-Me dijiste que en mi ausencia, Acuario apareció para poder salvarte de ella y te dijo que tú llave se encontraba en alguna parte del mundo -Aquella gran sonrisa que era capaz de observar aún en la oscuridad y en las pequeñas llamas que apenas iluminaba el lugar. No necesitaban más calor cuando se tenía a él.- ¡Qué mejor aventura que ayudarte a conseguir a Acuario!

-¿En serio harás eso por mi? -Pregunto sintiendo las mejillas calientes, sin aún creer lo que el mago más despistado le estaba diciendo.

Fue en ese momento que le tomo la mano con una delicadeza totalmente desconocida, sintiendo aquellos raspones y manos callosas de las que siempre se pueden sentir en el momento que él hace algún acto como ese. Que le miro con atención y que ella, pudo apreciar aquellos ojos jade que no separaban su mirada ni un momento de ella. Al final, fue él quien sonrió con tranquilidad al mismo tiempo que relajaba su cuerpo pero que no quiso separar sus manos y no es como si ella quisiera que fueran separadas en ese momento. La calidez del momento, provoco que olvidara lo que estaba haciendo en un lugar como ese, olvidando incluso, la clase de personas tan chismosas y sin vergüenzas que se puede llegar a encontrar en el mundo. Sintiéndose segura, sintiéndose de una manera un poco extraña que era imposible el querer ponerlo sobre el papel, aquellas palabras para un nuevo libro.

-Te prometo que encontraremos la llave de Acuario, así que por favor, sigue confiando en mí, sigue estando a mi lado para poder hacer realidad tu deseo

Fueron aquellas palabras que Natsu Dragneel le juro en ese momento. Aquella promesa en la que se sello en el momento que sus miradas se cruzaron, en el que sus manos se buscaron y cobijados bajo el manto nocturno como de las pequeñas estrellas que se podían encontrar en su alrededor.

-Natsu -Susurro Lucy con un poco de vergüenza.

Sin palabras las cuales, pudiera decir en ese momento. Observando a su alrededor, rezando para que nadie escuchara aquellas palabras. Pero aquel suave apretón le confirmo que realmente estaba despierta, que estaba ahí a su lado y que por nada del mundo, dejaría de tomar su mano.

-Además, siempre estaremos juntos ¿No es así?

Aquella gran sonrisa tan enigmática, tan misteriosa. Nunca llego a imaginar que aquella confianza, que aquellos sentimientos, llegarían con un poco más de fuerza de lo que pudiera imaginar. Que esos sentimientos, habían sido primeramente instalados en él para después, después llegar a ella con esa misma fuerza y confianza. Y que justamente, se estén transformando en algo más.

¿Quién hubiera imaginado que ese sería el primer paso para continuar algo más que una simple amistad?

.o.

El transcurso de su viaje en aquella misión de cien años, no lo puede negar, fue un tanto difícil que muchas veces llegue a imaginar que realmente no lo lograrían y cada que superaban una prueba, por más difícil que era, no podía dejar de pensar el cómo es que seguían vivos, realmente habían tenido mucha suerte aunque también se trataba de fuerza y compañerismo el que les había dejado llegar hasta ahí. El cansancio era muy evidente, el sueño siempre los derrotaba en el momento de que llegaban alguna posada para poder pasar la noche en un lugar tranquilo y donde los monstruos no los molestara, aunque estaba más de decir, que a su lado, se encontraban unos genuinos monstruos que eran capaz de acabar con todo a su alrededor si se lo proponen.

Estaba cansada y adolorida, con nuevas cicatrices en su cuerpo pero que de alguna manera, dejo de importarle y tomar aquellas palabras de sus compañeros. Son pequeños trofeos, son recuerdos para que al momento de volver a recordar ese momento, realmente te des cuenta que vives y valió la pena todo. Aunque dolía un poco al momento de ser curadas, todo para que Wendy no utilice de más su magia de curación y pueda enfocarse en otras cosas que son más importantes, aunque también era por la insistencia de Charles de no abusar de la pobre niña y que esta pudiera descansar tranquila. No podía evitar mirar de reojo a Natsu que era el que se encontraba más tranquilo una vez que descansaba y comía, aunque era mucho decir que devoraba la comida de todos. Apreciaba todos aquellos rasgos masculinos, incluso en el momento en el que no dejaba de mover su nariz, como si estuviera buscando algo, como si tratara de hacerlo pero al ver que fracasaba, bajaba su mentón y solo negaba, miraba hacia ella y solo volvía a sonreír como si no hubiera hecho nada.

La simple promesa que hicieron en ese momento, era capaz de ponerla un tanto nerviosa, que desviara su mirada inmediatamente de él mientras le pedía a su estúpido corazón que dejara de molestarle. Mientras rogaba por que dejara de pensar en aquellos sentimientos, en aquella sonrisa como esa mirada tan intensa que miro esa noche. Resoplaba un poco nerviosa y trataba de salir lo más pronto de ahí o no iba a poder controlar su corazón que tal vez, solo pedía un poco más. ¿Qué otra cosa más estaba pidiendo? No lo sabía pero lo sentía de esa manera.

Su cabeza daba muchas vueltas, no sabía que estaba pasando como para que se sintiera de esa manera y actuara de una manera no tan normal en ella aunque siendo sincera ¿Desde qué punto ella siempre actuado normal? Nada de lo que hace, es normal para todos que siempre recordaba que ella era la rara del equipo. Aquellas palabras que le dijo, ayudarle a buscar Acuario, estar juntos por siempre. ¿Qué significado tenían? Tenía muchos significados pero no podía encontrar la respuesta correcta.

¿Era más que una simple declaración?

¿O era solo una simple promesa?

Sin embargo, aquellos sentimientos en los cuales, tanto su corazón como su cabeza se pusieron de acuerdo en tener, eran imposibles de borrar. Prefería salir en las noches para poder caminar, para que el aire le diera un poco, sentir ese frio en su cuerpo, para que este dejara de sentirse caliente ante aquella mala jugada y dejar todos esos disparates a un lado. Miraba las pequeñas estrellas, no había noche en la que no se sintiera cómoda a su lado. Verlas brillar en lo más alto del cielo, como si estuvieran danzando solo para ella y poder consolarla como siempre lo han hecho. Al final, siempre se sentaba debajo de un árbol para poder apreciarlas mejor, recargarse en la madera del mismo y suspirar todo lo que se guardaba.

-¿Qué hare mamá? -Siempre preguntaba al cielo, en busca de una respuesta a todas esas dudas, a todos esos sentimientos.- ¿Qué hare con estos sentimientos? Natsu es mi amigo, no puede ser más que eso ¿O sí? ¿Está bien sentir por mi compañero? ¿Por la persona que muchas veces me ha traído felicidad y lagrimas? No sé qué hacer mamá -Se abrazo un poco, abrazándose a sí misma, sintiendo aquel frio, todo ese tiempo, había estado acostumbrada a la calidez de Natsu.- Tengo miedo de equivocarme y perder todo, no sé qué hacer mamá

Se sentía tan indefensa en ese momento que no dudaba en abrazar sus rodillas en busca de consuelo, sentía sus ojos arder e incluso, sentía su garganta secarse pero nunca llego a imaginar, que ese consuelo llegaría más rápido de lo que piensa. Sintió algo cálido caer por su cuello, alzo el rostro un poco sorprendida hasta que vio la bufanda de Natsu en sus hombros y al mismo, parado a su lado, observando las estrellas al igual que ella. En ese momento, tuvo un poco de miedo de que su compañero de fuego escuchara lo que había dicho, ¡Qué va! Estaba más que segura que él había escuchado todo que no pudo evitar sonrojarse ante tal vergüenza e intentar cubrir su rostro con esa blanca y cálida prenda que de ella, desprendía su aroma común.

-¿Tienes dudas Luce?

-Solo algunas -Suspiro un poco, aún tenía miedo de mirarlo que solo siguió con su cabeza metida entre sus brazos y rodillas.- ¿Qué pasara cuando terminemos esta misión? ¿Saldremos vivos de esta? ¿Me podre encontrar con Acuario una vez más?

Escucho a Natsu suspirar. Era la primera vez que lo notaba así. Escucho las hojas secas debajo siendo destrozadas y al final, sintió como Natsu posaba su mano en su cabeza, fue eso lo que le llamo la atención para mirarlo. Aquella mirada tan intensa pero llena de amabilidad y bondad. Aquella pequeña sonrisa en su rostro y las palmadas que le ofrecía.

-Creí que era el único que pensaba de esa manera -Abrió los ojos sorprendida, lo escucho reír nerviosamente.- Pero no pienso demasiado porque confió en todos, incluso en Erza como en Gray, se que todos juntos podremos terminar esta misión antes del tiempo ofrecido -Soltó una pequeña carcajada.- Nos tenemos los unos a los otros para poder salir adelante, te tengo a ti y a Happy, nada puede salir mal, además, te prometí que encontraríamos la llave de Acuario -Lucy se sonrojo un poco pero no pudo apreciar mentiras en su palabra, nunca lo hacía.- Y volverán a estar juntas como desde hace tiempo, se cuan importantes son tus llaves por eso quiero participar en tu petición

-¿Mi petición?

-Aunque, tendrás que pagarme al encontrar la llave de Acuario -Dijo en un tono burlón.

-¡Estas loco! ¡No lo hare!

-Aunque ya pensé en mi recompensa desde hace mucho tiempo

-¿No me escuchaste? No te voy a pagar

Iba a seguir hablando hasta que sintió un delicado beso en su frente. Aquella discusión se quedo a un lado como también, sentía como la vergüenza volvía a regresar a ella en forma de venganza y sus mejillas se sentían tan rojas que Happy podía calentar su pescado en ellas. Lo observo separarse con cuidado de ella, con aquella pequeña sonrisa que desconocía de él pero que era capaz de ponerla un tanto nerviosa. Aquellos ojos tranquilos que solo la miraron después de soltar un pequeño suspiro, levantarse y ofrecerle su mano. Un poco dudosa, acepto su mano, aquel calor era tan cálido que solo sintió como era jalada a él para poder estar un poco a las alturas, en ese momento, se dio cuenta de lo alto que ya era. De lo tanto que había crecido en ese tiempo que se conocieron en aquella primera vez en Hargeon. Lo apuesto que se veía con aquellas pequeñas puntas rosadas de su frente, un tanto más largas.

Tal vez fue por esa manera tan cálida de tomar su mano, de sonreírle y caminar juntos para regresar a donde estaban todos que se dio cuenta de algo más. Era amor, un sentimiento que iba más allá de la amistad.

.o.

En el momento que resulto herida en una de las partes finales donde después de tanto tiempo, pudo encontrar la llave de Acuario aunque esta era custodiada por uno de aquellos dioses dragones de los que se habían estado enfrentando en todo este tiempo, fue en el momento que Natsu enloqueció de tal manera que era imposible el poder controlarlo. La sangre de Lucy salía de su cuerpo por más que Wendy quisiera curarla, se sentía un tanto cansada que solo veía a su compañero de fuego, sacar aquellas llamas negras que es capaz de transformas de aquellas cálidas flamas de color rojo y naranja tan vivos que era capaz de no quemarlos cuando ellos se encontraban cerca de él. Aquellas negras flamas que saca cuando algo suceden, en especial, cuando ella es la implicada.

Intento levantarse con sus fuerzas pero era inútil, estaba totalmente agotada que sus manos prácticamente se resbalaban, sus piernas temblaban y estaba tan agotada que cerraba por varios minutos sus ojos. Escuchaba los gritos de sus compañeros, como Wendy casi estaba agotada por querer salvarla. Como todos estaban ahí para cubrirla. No, esto no podía acabar ahí, eso no podía terminar de esa manera. Por más que estaba más cerca de tomar la llave de Acuario primero, decidió hacer algo mucho más arriesgado.

-¡Natsu!

Había gritado con todas sus fuerzas, aquel último esfuerzo que saco de su miserable alma. Fue en ese preciso instante que el mago de fuego al fin pudo escuchar su voz. Volteo esperanzado de verla a ella que ni siquiera se había dado cuenta, que desde hace algunos golpes atrás, el ya había derrotado a su enemigo. Había alzado su mano para que él lo tomara, veía a Natsu correr para atraparla pero justo antes de llegar a ella, fue que su mano cayo violentamente al piso mientras solo estaba en la profunda oscuridad.

-¡Lucy!

-¿Qué haces Lucy?

Abrió los ojos al escuchar su nombre. Ni siquiera se dio cuenta en qué momento se durmió. Tal fue su sorpresa que solo se apeno mientras rascaba nerviosamente su nuca y se disculpaba. Había estado tan sumida en sus pensamientos que solo había cerrado los ojos por un momento en la calidez del pasto, que ni siquiera se había dado cuenta que justo ahora, el cielo se veía anaranjado. Miro con atención a la persona frente a él.

Natsu ya no era ese chico estúpido que conoció, bueno puede seguir siendo un estúpido pero maduro un poco o eso es lo que quería seguir creyendo porque realmente, todos seguían diciendo que ya no tenía escapatoria aún cuando ya tenía a unos mocosos más estúpidos y rebeldes que él, para poder cuidar. Miro al hombre frente a él, le miraba un tanto curioso mientras en sus brazos, cargaba a un pequeño niño de cabellos rojos y ojos dorados que no paraba de chupar su pequeño dedo pulgar pero al momento de verla, fue cuando el menor, decidió estirar sus bracitos mientras le exigía al mayor que lo dejara ir a los cálidos brazos de mamá. A su lado, se encontraba una revoltosa niña de cabellos rosados y ojos chocolate que cargaba en sus manos, unas cuantas cañas de pescar junto con una cubeta llena de pescados. Al momento de verla, sonrió, pudo apreciar aquellos dientes que le faltaba. No pudo evitar soltar una risita.

-Solo estaba durmiendo un rato -Se excuso mientras tomaba al pequeño niño de nombre Ignea entre sus brazos mientras le dejaba jugar con su cabello.- Se estaban tardando tanto que decidí dormir un rato ¿Acaso no puedo?

-Papá es tan escandaloso que no deja dormir a mamá -Soltó en modo de broma la niña de nombre Heria.- Incluso ronca tan fuerte que lo escucho hasta mi cuarto

-¡Oye!

-¿Por qué no vamos a casa y así sorprendemos a Happy con tantos peces?

-¡Aye!

¿Qué paso después de que cerró sus ojos?

Solo recuerda en el momento que los volvió abrir. Estaba descansando en una cálida cama. Se sintió cansada y adolorida que no dudo en quejarse un poco, su cuerpo le estaba pidiendo que se moviera, aunque nunca llego a imaginar que resultaría un tanto agotador. Tuvo que parpadear varias veces para poder mirar a su alrededor, todo estaba tan tranquilo y pacifico que lo único que se escucho en ese momento, fueron los ronquidos de la persona que se encontraba a su lado y se encargaba de tomar su mano con mucha fuerza. Movió su cabeza con cuidado para fijarse que era Natsu el que estaba a su lado. Se encontraba dormido, con algunas vendas alrededor y unas bolsas de sueño debajo de sus parpados.

Su voz se encontraba un tanto rasposa que ni siquiera se esforzó en hablar. Fue suficiente el acariciar sus cabellos con su otra mano libre y sentir como este despertaba de manera violenta, mirando hacia todos lados. Grande fue la sorpresa de Natsu en ese momento, al ver a la maga de espíritus celestiales despierta. Sonriéndole con cariño aunque también, se notaba que estaba bastante cansada. Como si fuera en un solo parpadeo, sintió a su compañero abrazarle con fuerza mientras empezaba a llorar.

-¡Estúpida Lucy! -Grito un tanto desesperado, como si en ese momento, se tratase de un pequeño niño, lo sintió temblar, como lloraba en exceso.- Nos tenias bastante preocupados, no quiero perderte otra vez, no puedo aceptarlo -Se separo despacio de ella, la tomo por el rostro para poder pegar sus frentes en ese momento y mirarle con aquellos ojos de cachorrito.- No quiero perderte, no quiero perder alguien tan valioso para mí, no quiero volver a sentir desesperación ¡No debiste hacer eso para protegerme! Si algo más te hubiera pasado, hubiera enloquecido

-Pero no fue así Natsu, tranquilo

-¡No puedo tranquilizarme cuando casi te veo morir sin poder hacer nada para evitarlo!

Era aquella angustia que presentaba el mago de fuego, lo que lo comía por fuera y por dentro. Lucy lo entendió en ese momento que no dudo en subir despacio sus manos y poder acariciar sus mejillas. Quitarle con cariño aquellas lágrimas mientras le sonreía. Tal pareciera que era una molestia aquellos actos que él, no dudo en hacer un puchero para poder quejarse pero antes de que el mago de fuego quisiera decir algo, fue ella quien le tranquilizo con su mirada.

-¿Puedes sentirlo? Era de esta manera en la que yo me sentí cuando ya no tenía nada de poder mágico para poder proteger a la persona que tanto quiero tener a mi lado que no me importo soltar la llave de Acuario con tal de protegerte, porque eres más que mi amigo, Natsu

Soltó aquellas palabras con un ligero sonrojo en sus mejillas. Desviando la mirada en ese momento pero Natsu tomo sus mejillas en ese momento para que le siguiera mirando. Chocolate contra Jade. La intensidad como la ternura y angustia del momento. Tal vez fue impulso de él, el que provoco que cerrara sus ojos mientras acercaba su rostro a ella y besara por fin sus labios. Un beso real el que provoco que su corazón le diera la bienvenida aquella calidez mientras se dejaba llevar por aquel sorpresivo beso. Nunca creyó que tal acción, podía llegar a sentirse de esa manera, nunca pensó que se sentiría tan abrumada pero al mismo tiempo, pudiera llegar a sentir tanta tranquilidad en ello.

Se separaron después de algunos minutos pero no tanto como para que sintieran sus narices rozar mientras lo escuchaba suspirar.

-¿Por qué esperaste tanto tiempo para decirme eso? Eres una idiota Luce -Se quejo un tanto adolorido que no pudo evitar soltar lagrimas y volver abrazarla.- Sabes lo importante que eres para mi, te prometí que encontraría acuario, no importaba cuanto tardáramos por que al final, siempre estaremos juntos ¿Acaso no lo comprendiste?

-Perdón por apenas darme cuenta -Soltó una risita nerviosa mientras le otorgaba suaves palmadas.- Pero primero tenía que poner en orden mis sentimientos, no puedo involucrarlos con el trabajo -Natsu alzo su rostro para mirarla sonreír.- Pero sé que has sido más que eso en todo este tiempo que pasamos juntos, hemos crecidos juntos y cuando dices palabras como esas, no puedo pensar en otra cosa más que ese cariño que siempre ha estado ahí, aquella protección que siempre me has otorgado y yo solo he sido un idiota por nunca notarlo -Acaricio sus cabellos rosados.- ¿Pero aún así me vas a querer?

Natsu sonrió en ese momento. Una sonrisa que era capaz de hacerla sentir nerviosa pero que en ese momento, no pudo evitar sonreír mientras volvían a buscar los labios contrarios o eso hubieran deseado si no hubieran escuchado un pequeño carraspeo que provoco que se voltearan y no solo miraran a Gray, Erza y Wendy. También noto como en ese momento, aparecía Acuario con una pequeña sonrisa en su rostro, como si hubiera estado orgullosa de que la mocosa idiota y nada refinada de Lucy, al fin pudiera encontrar un novio.

-Como sea -Acuario alzo los hombros desinteresada mientras le arrojaba su llave, fue Natsu quien la atrapo y este de inmediato, se la ofreció.- La has encontrado mocosa, es toda tuya

-Bienvenida Acuario

-Estoy de vuelta, Lucy

Ambas no pudieron evitar llorar en ese momento. Ahora, por fin podía sentir que estaba completa aunque, no podía olvidar del todo a Natsu que de igual manera sonreía y soltaba risitas. Gano algo más que el regreso de su amiga.

Lucy no pudo dejar de mirar la llave de Acuario brillar entre su llavero con la mayoría de sus llaves doradas y plateadas ahí. Sonrió con ternura mientras dejaba la pequeña cartera con mucho cuidado en la mesa mientras veía a sus hijos y a Natsu comer con tranquilidad mientras soltaban alguna pequeña risita. Después de terminar la misión de cien años y regresar a casa, no se hicieron esperar aquellos detalles del asesino de dragones de fuego, era un poco más atento de lo normal. Ya no le jugaba las bromas de siempre y se comportaba de una manera especial que realmente, todos se preguntaron si algo más había pasado en la misión.

Todos pensaron de igual manera. Todo era gracias a ella. Quien desde el momento que llego al gremio desde hace mucho tiempo, él cambio todo al saber que era ella con quien quería estar a su lado. Era un tanto infantil cuando se lo proponía pero también, era demasiado tranquilo. Siempre le sonreía, nunca había día en el que no tomara su mano. Tal pareciera que el tiempo se encargo de pasar demasiado rápido que justo ahora, no podía evitar soltar una risita al ver a toda su familia ahí unida. Fue gracias a Natsu que se pudo hacer un sueño realidad, que ambos tuvieran una familia de la que siempre quisieron ser parte.

-Hoy mamá está un poco distraída -Comento Heria un poco preocupada al ver a su madre, aquellos ojos de cachorro, herencia de Natsu, era imposible no ignorarlos.- ¿No te sientes bien?

-Tranquila cariño, me encuentro bien -Calmo a su hija mayor.- Solo estaba pensando la vez en que recuperamos la llave de Acuario

-¿La tía Acuario? Nunca nos has contado esa historia ¿Qué paso ahí?

Tanto Natsu como Lucy se miraron en ese momento con una pequeña sonrisa.

-Pasaron muchas cosas -Hablo Natsu tranquilo.- Pero puedo decirte que la idiota de su madre en ese momento, se dio cuenta de los sentimientos que yo ya tenía por ella

-¿Papá se enamoro primero de mamá? -Hablo Heria con una pequeña sonrisa.

-Si y lo volvería hacer si me lo preguntaran

Lucy rodo los ojos divertida mientras tomaba a Ignea en brazos y le pedía a su hija que pasara al sillón para poder contarle sobre esa historia. Estuvo a punto de ir hasta que fue Natsu quien la detuvo y al mismo tiempo, le planto un beso en los labios. Uno de esos donde le quitaba la respiración y solo pedía más.

-Vamos que nuestros mocosos están esperando una nueva historia de nuestras aventuras -Hablo Natsu un tanto burlón mientras se alejaba de ella y tomaba a su hija entre brazos para sentarla en su regazo.

-¡Eres injusto, Natsu! -Chillo Lucy.

-Contigo, siempre -Saco la lengua como todo niño pequeño.

Amor. Es la magia primordial. Su madre le enseño lo que eran aquellas palabras pero de alguna manera, sentía que nunca podía llegar a vivirla o eso creía hasta que conoció a Natsu. Aquel idiota de fuego que llego a su vida para cambiar todo pero que también, le ofrece un amor eterno después de tantas aventuras que vivieron juntos. Siempre estuvo confundida en relación a sus sentimientos, no querer perder aquella amistad que tenía con él pero fue gracias a esa amistad y aquellos detalles que se pudo transformar en algo más. En amor, un amor que probo por primera vez y le encanto.

Era curioso, solo iba a una misión para poder estar al lado de Acuario una vez más pero al mismo tiempo, no solo recupero a su amiga, también encontró algo muy especial. Aquel amor que Natsu siempre ha tenido por ella. Lucy era realmente afortunada al respecto.


¡Muchas gracias por leer!

¿Alguien más aparte de mi vomito arcoíris? Porque yo sí, realmente valió la pena de que ahora tenga mi trasero plano de estar sentada frente a mi computadora para poder escribir una historia hermosa como esta. ¿Tienen más ideas de lo que puedo escribir? Por favor, quiero escribir algo de Natsu y Lucy pero se me agotaron todo tipo de historias que puedo escribir.

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¡Nos vemos a la próxima!


Atte.: AnZuZu Dragneel

Fecha: Sábado 27 de Junio de 2020