El Torneo Universal

Prologo

Es un tranquilo día por la tarde y una señorita sentada en su despacho escuchando música ligera y bebiendo bourbon echando su vida antes de todas las cosas que pasaron, mira como el humo que desprende el incienso quemándose se va lentamente hacia el techo para luego desaparecer de la nada, estas un poco bohemia y más por lo que se viene ahora. El nombre de aquella señorita es Kylean Loftus, antes era una escriba en jefe al servicio de la Iglesia del Sufridor pero ahora es la líder de la iglesia misma, su "Pontificium Mater" (Matriarca Pontificia) y ese honor a veces le trae pesares y dudas, a veces le cuesta aceptar que ella es ahora quien los guía en las enseñanzas de El Sinsigno, de ser un símbolo de paz y una tan frágil en unos tiempos donde la guerra está a un hilo de volver a desatarse, es algo que ella no quiere pues muchos de sus amigos sufrieron para ponerle fin y una idea que ella ha concebido le pondrá punto y final a una disparatada disputa que lleva ya 15 años.

Al día siguiente se reunió con su vieja amiga Lordee Kyreen para tomar el té luego de un largo día de trabajo, fue a ella quien le platico de lo que sentía en sus nuevas responsabilidades.

-Sabes, siento que no soy la misma. –dijo la triste Kylean.
-¿Por qué lo dices? Habla cariño. –le respondió Lordee.
-Desde que Sirius… que el Sufridor lo tenga en su gloria, nos dejó después de lo que paso con Dirk… siento que me agobio mucho al ser la Pontífice Máxima, es mucha responsabilidad para mí, a veces quisiera que todo fuera como antes.
-¿Cómo antes?
-Sí, así es… pero es imposible regresar el tiempo, echo de menos al fumado de Sirius.
-Igual yo, tenemos a Gideon pero él no es como él. –dijo mientras miraba el cuadro del anterior y difunto pontífice.
-Ya se. –ríe Kylean para sus adentros. –Pero bueno, hay que seguir con esto, el así lo hubiera querido.
-Y dime, que planeas hacer con Jane y Karkat, la paz se logró pero dudo que soporte lo suficiente antes de que quieran declararse la guerra.
-He hecho de todo, tratados, ceremonias e incluso esa tradición humana de la "Pipa de la Paz" pero ellos son una bomba de tiempo que tarde o temprano estallara.
-Como quisiera que no involucraran a los inocentes, ya fue bastante que mi hija se arriesgara, deberían mejor irse a algún desfiladero y agarrarse a piñas entre ellos solos.

En ese instante en que Lordee le decía eso fue allí que Kylean se puso a pensar, miro su quieta taza de té y luego de golpe se levantó de la mesa con una sonrisa y volteando hacia el cuadro de Sirius, luego volteo a su amiga con una cara de sorpresa y empezó a jadear antes de soltar palabras.

-Un torneo. –le dijo Kylean.
-¿Qué? –pregunto la sorprendida Lordee.
-Un torneo.
-¿De qué torneo me hablas mujer?
-Dijiste que en vez de que involucraran inocentes en sus pleitos que ellos mismos se agarren a golpes ¿no?
-Eh si… pero ¿Qué tiene que ver?
-Si quieren llegar a los golpes lo harán sin tener que sacrificar inocentes en el proceso y tú me acabas de dar la mejor idea para lograrlo, con un torneo.
-Oh vaya, pues… ¿y de que sería el torneo?
-Artes Marciales, si quieren resolverlo a golpes que así sea pero no solo serán ellos, extenderé la invitación a cualquiera que quiera demostrar su poder en una arena de combate.
-¿Y estas segura de que será buena idea?
-Absolutamente, y créeme que será la mejor idea de todas ya verás.

Luego de pasar un rato con su amiga Kyreen se marchó a su despacho contándoles la idea a sus amigos y conocidos, estaba ansiosa por poner algo de paz al planeta y de descansar de todo el estrés que su puesto le acarreaba, quizás así podía estar tranquila después de todo.

Al día siguiente comento la noticia al Colegio Cardenalicio y después pidió a Cestus y a Ezrafithy que prepararan todo para dar el mensaje a todos los habitantes de Tierra C, estaba ansiosa de poner a prueba su idea del torneo, tras ordenar los papeles donde escribió lo que diría ante las cámaras que llevarían su mensaje se preparó y respiro hondo, era hora de poner en marcha su idea.

"Atención a todos los habitantes de Tierra C, habitantes sean del Reino Humano, Troll, Caparaciano o Consorte; hombres y mujeres y razas de todo tipo, creyentes del Sufridor o no creyentes, os quiero dar un mensaje a todos ustedes sobre lo que acontecerá en los próximos días.

Quiero que sepan que desde el fin de la guerra entre la presidente Crocker y el señor Vantas aún se respira el aroma de la guerra que amenaza con volver a sacudir nuestras vidas y a nuestro mundo, no saben el dolor que siento cuando inocentes son enviados a morir por ellos y es a través de este espacio donde cansada de esta insensata e innecesaria carnicería daré a conocer la manera en la cual resolver este conflicto de una vez y por todas.

Por lo tanto planeo celebrar una competición donde los mejores guerreros del mundo pondrán a prueba sus habilidades, destreza, fuerza y poder en una arena de combate y demuestren de lo que son capaces de llevar todo eso y más hasta el límite contra otros, en vez de llevar sus peleas al campo de batalla lo harán en este torneo ¿quieren demostrar que son lo mejor? Lo harán ahí y buscaran una cosa, el título de campeón supremo e indiscutible.

Es el momento… se acabaron las excusas… es la hora… es hora del TORNEO UNIVERSAL…"

Y con estas palabras Kylean esperaba poder tener controlada la situación, aun no tenía ni la más mínima idea de cómo realizar el torneo, que reglas tendría o donde pelearían los participantes, pero estaba decidida más que nunca a que si eso no detenía la tensión que se respiraba en el aire nada lo haría.

Y ella esperaba… que así fuera.