Disclaimer: No soy Jotaká ni Warner. Inherentemente Harry Potter no me pertenece.

Esta compilación participa en el "Reggaetón Mágico Volumen 2" organizado por TanitBenNajash.

Canción: Secreto — Anuel AA ft Karol G.

Pairing: Perciver (Percy Weasley ft. Oliver Wood).

Palabras: 923.


COMO SI NADA.

...

LO QUE LA GENTE CREE.


«Lo de nosotros es un secreto, que nadie se entere».


Percy Weasley observa desde las tribunas el partido. Le aburre, ciertamente. La mitad de las jugadas no alcanza a verlas porque los jugadores se pierden entre las nubes o porque las gafas se le resbalan. La otra mitad no las entiende. Pero está ahí. Usando su bufanda preferida.

¿Por qué no está en la biblioteca?

La mirada de Percy se guía a la portería. Oliver Wood vuela frente a ellas, implacable.

Por eso. Por él. Por Oliver soporta el partido, las dos horas de pie. No lo hace siempre; su salud mental no le permite ir a todos los partidos. Pero anoche Oliver no se durmió hasta las tres de la mañana, algo muy normal cuando toca partido, la verdad. Lo que llevo a Percy a estar aquí fue lo que hacía.

Oliver Wood se durmió a las tres de la mañana porque escribía una carta.

Percy no sabe qué escribió o a quién. Nunca le ha preguntado. Solo sabe que lo hace cuando la tensión sobre sus hombros amenaza con romperlo.

El partido termina con Ravenclaw como ganador.

Percy tarda una hora en poder bajar de las tribunas. Se aprecia mucho como para dejarse atropellar por sus compañeros. Al llegar a los vestidores del equipo ha pasado media hora. No hay nadie.

Nadie, excepto Oliver. En la última regadera de la izquierda. Desnudo, de espaldas, con la cabeza contra la pared. La regadera está encendida.

Percy Weasley, el rígido prefecto, el Weasley menos simpático, se mete en la regadera. Percy Weasley, conocido como el mejor amigo de Oliver, se mete en la regadera, lo abraza desde atrás y le deja un beso en el centro de la espalda.

La gente cree muchas cosas de Percy y muchas más de su amistad con Oliver. La gente no sabe nada. No sabe los besos que ocurren en pasillos oscuros ni de las noches desnudos en la cama del otro. La gente no sabe de las veces que se comen o de las que lloran juntos.

La gente cree muchas cosas, pero no sabe nada.


Oliver sabe que Percy trama algo. Vivieron siete años en el mismo dormitorio y llevan tres años en el mismo apartamento. Diez años de convivencia le han enseñado un par de cosas de Percy. Como que se despierta a las tres de la mañana a beber agua, que limpia la cocina todas las noches antes de dormir, que prefiere acostarse de lado con el brazo bajo la cabeza, que se arropa hasta el alma "por si acaso", que no soporta ver cosas desordenadas sobre la mesa, que prefiere desayunar huevos con bollo y café. Como que me esconde desde hace una semana algo.

Lo que no sabe es el "algo".

—¿Estás listo? —pregunta Percy entrando en la habitación. Oliver lo mira con sospecha: lleva el suéter que su madre le tejió las navidades pasadas.

No lo usa a menos que quiera apelar al sentido sensible-maternal de su madre. ¿Por qué quiere apelar al sentido sensible-maternal de su madre hoy? Solo es el tradicional almuerzo en la Madriguera.

—Sí —responde Oliver. Se termina de bajar la camiseta y guarda la varita en su bolsillo. Ama la ropa muggle. Es encantadora.

Ambos usan los polvos flu para llegar a la Madriguera.

La pequeña Victoire los recibe con una sonrisa traviesa. Tres minutos después se enteran que escondió un gnomo en la cuna de su hermana. George les pone un bollo en cada mano apenas los ve: desde que sabe del embarazo de Angelina se ha esforzado en volverse, según sus palabras, una versión perfecta de Molly Weasley porque él no va a ser un inútil en su matrimonio o paternidad. Ginny les sirve cerveza de mantequilla. Molly los saluda con más bollos y besos. Y sin saber muy bien cómo, Oliver termina conversando con Arthur de fútbol muggle.

El almuerzo se sirve a las tres de la tarde. A Oliver le toca sentarse en medio de Hermione y Fleur, no se queja porque ambas son muy buenas conversadoras. En cierto momento acaba sentado al lado de Percy, que apenas ha probado de su plato. Las alarmas vuelven a sonar dentro de Oliver. Tal vez Percy sea muy diferente a sus hermanos, pero si algo comparte es la insaciable hambre Weasley. Para ese punto del almuerzo, Percy debería ir por su tercer plato.

—¿Estás bien? —le pregunta Oliver, sinceramente preocupado. Se sorprende cuando Percy entrelaza sus dedos con los de él por debajo de la mesa.

Tienen años de novios, pero en secreto. Eso significa cero expresiones de afecto frente a nadie, mucho menos frente a la familia.

Las alarmas dentro de Oliver se silencian de forma brusca cuando ve a su novio ponerse de pie y sonar su copa. Le cuesta, pero al final consigue la atención (parcial o completa) de su familia. Las alarmas tienen una explicación cuando su novio abre la boca.

—Familia, aprovechando la ocasión de nuestra tradicional reunión de fin de semana me tomo el atrevimiento de informarles de mi relación de pareja con Oliver.

Las alarmas gritan histéricas abrazando a tus nervios.

—Oh, querido —dice Molly. Oliver solo es capaz de ver a todo el mundo y a nadie—, todos los sabíamos. Ahora, siéntate por favor.

—Sí, prefecto perfecto, deja de tratar de acaparar la atención con cosas tontas —se burla George.

La expresión de Percy es consternada cuando se sienta. La de Oliver es el vivo retrato de la impresión.

Pero bueno, en fin, lo único cierto es que ambos son una mierda teniendo un secreto.