Disclaimer: No soy Jotaká ni Warner. Inherentemente Harry Potter no me pertenece.

Esta compilación participa en el "Reggaetón Mágico Volumen 2" organizado por TanitBenNajash.

Canción: Mi mala — Mau y Ricky ft. Becky G., Leslie y Lali.

Pairing: Blaismith (Blaise Zabini ft. Zacharias Smith).

Palabras: 788.


COMO SI NADA.

...

COMO SI NADA.


«Y luego por la mañana estamos como si nada».


Blaise entrega la tarjeta negra. La recepcionista la comprueba con un hechizo.

—Bienvendio, señor Zabini, al Edén —le dice, sonriéndole con picardía y algo más. ¿Provocación?—. Sígame.

La sigue a través de la puerta de entrada. Le ofrecen un antifaz que rechaza. Nunca en su vida ha sentido la necesidad de ocultar lo que hace o quién es. El pasillo por el que camina es de paredes oscuras y alfombra negra. Tiene puertas, algunas abiertas, otras cerradas. Las abiertas le causan un cosquilleo placentero en la boca del estómago a Blaise. Hay algo realmente agradable en ver la deshinibicion sexual en su máxima expresión.

—Esta es su puerta, señor Zabini —señala la mujer parándose frente a una puerta igual al resto—. Disfrute de su estancia en el Edén.

La visión que obtiene apenas entra al cuarto hace más que darle un cosquilleo placentero. La sensación que experimenta se guía más hacia un torbellino de electricidad filtrándose por cada uno de sus poros.

Hay un sujeto, pelirrojo, atado con una cuerda al cabecero de la cama, con la espalda totalmente arqueada hacia arriba y sonidos torturados saliendo de él. Zacharias, quien es el responsable de su invitación, está sobre él, más abajo, con la cabeza entre las piernas del sujeto pelirrojo. Seguro tu magia te delata, porque Zach detiene la mamada, se sienta sobre el tipo y gira la cabeza para verte. No aparta la mirada mientras se introduce el pene del sujeto pelirrojo en él. Blaise siente la boca seca.

Zach comienza a moverse y Blaise se sienta en un mueble oportunamente puesto frente a la cama. Ahora mira la escena desde un lado. Blaise puede ver a Zach moviéndose lento, girando, bajando de golpe; también ve la mano del tipo masturbando a Zach al mismo ritmo que el rubio impone. Blaise abre las piernas y se desabrocha el pantalón.

Zacharias disfruta que lo vean. Por eso Blaise recibió la tarjeta negra, por eso vino. Zach disfruta especialmente que Blaise lo vea. Blaise también lo disfruta, sobre todo cuando también juega.

—¿Te nos unes, bombón? —pregunta Zach, con la voz jadeante, seca.

Blaise no espera otra invitación. Se deshace de su ropa con un sencillo pensamiento. El sujeto pelirrojo lo recibe con una mirada apreciativa. Blaise no escoge su posición, pues Zach lo jala para que se encarame encima del tipo, acercándolo a él para besarlo.

Zach no besa suave. En todos los besos que ha compartido con Blaise nunca ha habido una pizca de suavidad. Zach lo besa con desenfreno, con hambre, con ganas. Zach lo besa desafiándolo.

Blaise nunca se ha negado a sus desafíos.


Blaise aterriza con una firme caída en el Atrio.

—Maldita sea —masculla Draco, que sale de la chimenea a la derecha del moreno. Draco Malfoy es un sangrepura hecho y derecho, que jamás en la vida ha aprendido a salir con gracia de una chimenea.

—¿Necesitas ayuda, Draquito? —pregunta Blaise, con sorna.

—Vete a la mierda, Zabini.

—Pero qué humor.

Esperan el ascensor en silencio. Blaise haciendo memoria de los archivos que dejó en su escritorio y Draco recuperándose de su humillación.

—¿Y Ginevra? —pregunta Blaise, después de recordar los tres archivos que dejó el viernes en su mesa, de los cuales va a obtener respuestas hoy.

La mirada de Draco cambia al hablar de su novia; se suaviza, brilla un poco más.

—Va a hacer mierda a los Halcones hoy, ¿vienes?

—Por supuesto, Malfoy. ¿Cómo puedes dudarlo? Voy a llevar mi camiseta con su cara.

—No puedo creer que conserves esa cosa. Ni siquiera yo la tengo. ¿Qué estaría pensando Luna al mandarlas a hacer?

Ambos comparten una mirada con intensión. No lo comentan, pero es como si lo hicieran: Luna Lovegood pocas veces piensa en las repercusiones de sus ideas estéticas.

El ascensor llega. Draco y Blaise entran. Cuando van a cerrarlo una mano se interpone.

Zach entra, mirándolos con su usual expresión comemierda que se carga en el trabajo.

—Malfoy. Zabini.

—Son nuestros apellidos —dice Blaise—, no vayas a gastarlos.

—¿Alguna vez saludas como la gente normal, Smith? —increpa Draco, burlón.

Zach se abstiene de responder. Marca su piso. Draco y Blaise también permanecen en silencio, pues el rubio detesta mantener conversaciones superficiales sino es estrictamente necesario y las conversaciones serias jamás las tiene frente a desconocidos. El piso de ambos llega antes del que el de Zach.

—Que tengas buen día, Smith —suelta Draco saliendo.

Al pasar junto a Zach, Blaise pasa una mano distraídamente por su cadera. Claro que el gesto no tiene nada de distraído. Es con intensión. Y Zach la percibe totalmente.

Ambos se sonríen como solo dos personas que se comieron antes de ir al trabajo pueden hacerlo. Y el ascensor se cierra.