El comienzo

Iba caminando sin rumbo fijo y mi mente trazaba miles de escenarios a lo que me podría deparar el futuro, no tenía ni la menor idea a lo que me enfrentaría y si este no era mi camino, estaba eligiendo mal solo por querer hacer feliz a mis padres por la elección de carrera que había escogido.
Le fallaría a la familia y regresaría a casa con cada una de las maletas con las que había llegado a este lugar. Sentí mis ojos arder por aquel pensamiento, quizá solo estaba exagerando un poco , había sido mi primer día de clases y habían pasado 3 días que no estaba con mi familia, me ponía en sintonía con el clima de New York según mi madre era algo de un Swan, acoplar los sentimientos con el clima, pase la manga de mi sudadera quitando las casi lagrimas que se habían formado, buena manera de terminar el día, la melancolía y yo no éramos la mejor mancuerna y menos en este lugar.
Regresé mis pensamientos a mi hogar lejos de aquí, la rutina que solía llevar y que extrañaba tanto, normalmente pasaba mis tardes en casa con mi madre o en el despacho de mi padre.
Mi amada madre, toda mi familia decía que tenía mucho apego a ella pero como no hacerlo si era de las pocas personas que me comprendía y no me atosigaba con los estándares sociales, ella solía darme mi espacio y respetar las decisiones que suelo tomar.
Sus precios ojos azules se hicieron presentes, realmente la necesitaba en estos momentos, contarle que tal me había ido en mi primer día de universidad, bueno aunque realmente no tenía mucho que decirle apenas estábamos empezando y solo había visto cosas básicas que ya conocía gracias a mi padre.
Posiblemente si estuviera en casa con ella estaríamos esperando a que mi padre llegara del trabajo o leer lo que contenían las cartas que había enviado mi hermana tras semanas de no saber de ella.

Sabía que tendría que esperar unos días para volver a hablar con ellos, nuestros horarios en sus trabajos y los míos en la universidad no coincidían aparte de la diferencia de horas donde nos encontrábamos, no eran muchas pero ellos no querían que me desvelara o que me preocupara de más. No escuchar sus voces o recibir mimos de ella sería un pesar en estos meses.
Prometí escribir cartas al diario para que no perdieran ningún detalle de cómo me iba en la gran manzana, iba tan perdido en mis pensamientos que había olvidado por completo que tenía que ir directamente a la biblioteca antes de volver al departamento donde sería mi hogar durante estos 4 años o más, di la vuelta para dirigirme nuevamente a mi destino. Tengo que hacer los sacrificios necesarios para mi futuro, ver reflejado los esfuerzos que habían dado mis padres al brindarme la oportunidad de estudiar y por supuesto lo mejor para mi y la familia que algún día formaría, sentí mi cara arder al imaginarme a la persona con quien compartiría toda mi vida y los hijos que tendríamos, mis padres serían los más felices al darles los ansiados nietos que esperan, esboce una sonrisa al solo imaginar sus caras, era demasiado pronto para darles esas noticias pero albergaba la esperanza que no tardaría muchos años para cumplir ese sueño. Aunque ellos no lo mencionaran mucho, sabía que ellos amarían los hijos que mi hermana y yo tendríamos, aunque a mí aun me faltaba conocer a esa persona especial, sabia de más que mi hermana lo había encontrado pero esa era otra historia que con el tiempo se resolvería.

La realidad me golpeo al instante del lugar donde me encontraba, algo o alguien me había tumbado de golpe y me hallaba en el piso, junto con mis libros y demás cosas. Mis ojos marrones hicieron contacto con otro par de ojos verdes, su mirada era de irritación, sabía que había sido mi distracción lo que nos había llevado al estar en esta posición incómoda.

— Lo siento— mi voz salió un poco aguda por la situación

—Deberías de ver por dónde vas—sabía que estaba realmente molesta por cómo había gesticulado cada palabra.

Me pare lo más rápido que pude, dejando todas mis cosas en el piso y poder ayudarle a ponerse de pie. Sentí como mi cara estaba nuevamente roja, mi torpeza tenía que salir tarde o temprano a la luz en New York.

—He pedido una disculpa, señorita—hice una pausa para que pudiera decirme su nombre, al menos quería disculparme por mi pequeña torpeza, la mire nuevamente, era sumamente hermosa aunque algo en mi me decía que me alejara inmediatamente, llámenlo sexto sentido o algo por el estilo pero no me sentía cómodo en ese momento. Su cabello caía en suaves rizos de un rubio oscuro, una figura muy femenina o al menos así se apreciaba en el vestido que llevaba, la mire nuevamente a sus ojos los cuales habían captado la atención que tenía sobre ella, una sonrisa se posó en su bella cara.

— Renée Dwyer— al momento que tomaba una de mis manos—y puedo saber quién es la persona que va tumbando gente por toda la facultad, mira haz arruinado la perfección de mi vestido, tendré que regresar a casa por un nuevo cambio para mi cita— había dicho todo eso con tanta rapidez que apenas entendí sus palabras. Con sus manos ya de pie trataba de alisar las arrugas que se habían formado en él.

—Charlie Swan— Respondí automáticamente, casi queriéndome golpear cuando lo dije, quería pasar desapercibido aquí pero no lo lograría si andaba diciendo mi nombre completo a cada persona con la que me topaba, querer pasar desapercibido aquí iba a ser un gran reto para mí y apenas era el primer día.

—Swan—Susurro, al momento que sus ojos se abrían y algo malicioso se tornaba en ellos o tal vez era mi imaginación. Realmente el clima de la ciudad me estaba afectando o mi temor que la gente solo se acercara por los grandes ceros que rodeaban el apellido Swan junto con los grandes beneficios que tornaban a estar cerca de mi familia y no por mi persona

—Me vuelvo a disculpar señorita Dwyer, no es mi intención andar tirando gente por los pasillos, estoy un poco distraído, pero me tengo que retirar fue un gusto conocerla—quería salir de ahí lo antes posible al ver el pequeño desliz que había cometido de decir mi nombre completo, tenía entendido que el Swan tenía alto renombre aquí, mis padres habían sido alumnos destacables en sus respectivas carreras y el gran aporte monetario que daban cada año hacían destacar más el apellido. Por eso mi hermana había decidido estudiar en otra universidad y que mejor si era fuera del país.

—Espera, aceptare tus disculpas si me lo compensas con una cita—la mire sorprendido, me acaba de culpar por mi incompetencia de mi andar y ahora quería salir conmigo.

—Eh… — me quede parado viéndola como si le hubiera salido otra cabeza tratando de comprender lo que estaba pasando.

—Oh, pensé que era más caballeroso joven Swan —su rostro se mostró decepcionado al ver que no aceptaba la oferta de poder invitarla, formando un puchero en sus labios y tomando un mechón de su cabello para jugar con el entre sus dedos.

—No me malinterprete señorita, pero acabo de conocerla, tal vez pueda ser un psicópata que ni siquiera es alumno de esta institución.

—No seas tonto, se quién eres o al menos se quién es tu familia, así que estoy segura que eres un alumno más al igual que yo, tu llegada aquí ha sido muy mencionada —No me sorprendió mucho su declaración, por supuesto que sabía quién era, así que tenía que aceptar esto, era una tontería pero no podía quedar mal ante una situación mínima— Pensé que solo eran rumores, ya que no te había visto y entre los más populares del lugar no estabas.

—Bueno señorita Dwyer si eso la hace feliz estaré dispuesto a aceptar su proposición, aunque no será posible ser el día de hoy. Me estoy acoplando al lugar y tengo deberes que terminar. Pero si me da alguna dirección o número de teléfono para agendar la cita para después y sobre lo de mi estancia aquí, siento decepcionarla al no estar entre la gente que usted supone con la que debo de juntarme— lo último lo dije un tanto molesto, siempre seria asi para mí, juzgarme sin antes conocerme. Me estaba arrepintiendo al aceptar esto pero debía de remediar mi andar torpe, mi padre siempre decía que un Swan debe cumplir su palabra y sobre todo nunca decepcionar a una mujer. Mi padre y sus frases que pasaban de generación en generación, en este momento no ayudaban y ocupaba urgentemente el carácter de mi madre, las palabras honestas y directas que ella tenía siempre para los demás.

—Po supuesto— casi grito, haciendo que los que pasaban por el lugar nos voltearan a ver, del suelo recogió su bolso. Había olvidado por completo nuestras cosas, vi como removía algo dentro de su bolsa, me quede parado como un tonto bueno es que realmente me sentía así, solo a mí me pasan estas cosas, me golpeé mentalmente por toda la situación que estaba presenciando gracias al resultado de mi torpeza — toma me puedes llamar a este número o encontrarme en este edificio.

Recibí su nota con poco entusiasmo, guardándola en uno de los bolsillos de mi pantalón. Suspire mirando todo a mi alrededor menos a ella.

—Así que te estaré esperando joven Charlie

Me despedí de ella con un asentimiento de cabeza diciéndole una vez más mis disculpas y que pronto iríamos a esa cita, ella solo me respondió con un guiño y un beso en mi mejilla.
Vi cómo se alejaba del lugar donde todo había empezado, su andar seguro me advertía nuevamente que debía alejarme lo antes posible, ya tenía una cita con ella bueno no era exactamente eso aunque debía de cumplir con lo que prometí. Termine de recoger mis cosas del piso, buscando solucionar esto, claro no podía huir a lo que había prometido, sabía quién era, solo esperaba que solo quedara en esa cita y diera por terminado todo esto, no la veía como una amiga y menos por los pequeños comentarios que había hecho, eso me había irritado un poco, al menos ya tenía algo interesante que contar a mis padres o eso creo.

Pero como podía plasmar esto en una carta, ya me imaginaba lo que podía plasmar; Querida familia mi torpeza se hizo presente en New York, si es increíble no creen, porque para mí no lo es, habían pasado 3 días maravillosos sin mis tonterías. He tropezado con una chica, tirando al suelo todas sus pertenencias y solo me perdonara si salgo con ella a una cita, sé que mi hermana se reirá por esto y me dirá "que forma tan rara de ligar contigo Charlie" aunque yo no lo veo como un ligue. Oh y me ha espantado e irritado porque sabe de que familia vengo, Madre dime como debo de alejarme de ella. Sé que mi padre dirá que estoy exagerando y deje mis ridículos pensamientos. Pero de ahí en fuera todo bien, padre mi carrera esta genial, madre la comida que me has dejado ya es escasa y hermana no tengo idea de cuando leerás esto pero me siento en casa por los cuadros que me has mandado así que gracias. Los amo siempre familia. Saben que soy hombre de pocas palabras.

Ok, Charlie tal vez estés exagerando un poco, los días aquí me hacían pensar de más, en ocasiones llegaba a pensar como una chica, me volví a estremecer por eso.
Había sido una tarde de locos, solo quería un libro para una tarea y termine con una invitación a una cita con una chica que solo se su nombre pero ella sabe mucho de mí. No quería imaginarme que me depararía en estos años aquí.
Solo esperaba no tomar decisiones equivocadas para mí y los míos.