EL INICIO DE TODO.

En un vacío profundo, silencioso y sin nada en el completamente rodeado por oscuridad; se podía apreciar algo que por la forma de su cuerpo parecía ser humano o eso se suponía, pero este estaba rodeado por un aura siniestra y mucho más oscura que la del propio lugar en el que se encontraba. La figura estaba completamente inmóvil, con los ojos cerrados flotando en el centro de todo y a la vez de nada, así permanecía durante todo el tiempo allí sin hacer nada dejándose ir hacia donde el vacío profundo lo llevara o eso parecía.

"Con que ese es tu plan maldita, ahora lo entiendo ja ja ja ja."

Después de estar por años en la misma posición sin ni siquiera realizar un movimiento la figura abrió sus ojos, mostrando un brillante amarillo en su mirada, que causaría terror y parálisis a aquellos que los vieran.

"Crees que con esos trucos baratos puedes detenerme, eres muy ingenua si piensas que funcionaran, crees que el amor, la alegría y la diversión podrán prevenir mi regreso ja ja ja ja."

La figura se rio de una manera aterradora, mientras que su mente se mostraban diferentes imágenes.

Se veía a un niño y una niña de aproximadamente nueve años jugaban, se apoyaban y se defendían el uno al otro sin importar que, divirtiéndose en los duelos sin importar quien ganara, siempre haciéndose sonreír entre sí como una muy buena pareja de amigos o enamorados, enfocados en entretener a toda su audiencia y sacarle una sonrisa con sus duelos.

Se veían otras imágenes donde aparecía un niño también de nueve años, el cual estaba muy feliz ya que tenía una nueva familia y pudo salir del orfanato en el que vivía desde que tenía tres años cuando sus padres murieron y ahora podría tener los amigos que nunca tuvo en el orfanato, también se mostraba a un chico de alrededor de doce años le contaba a su hermana menor que iba a tener un nuevo compañero en la escuela de duelo.

En otras, se veía a un niño y a una niña observar a la distancia los grandes edificios que eran inaccesibles para ellos, habían estado desde pequeños juntos en el orfanato y soñaban en convertirse en el rey y la reina de los duelos, disfrutaban juntos planeando como construir una rueda D, los momentos en los que el chico la hacía reír o enojar, pero siempre había sonrisas y alegría entre ellos.

Para finalizar se veía un niño mirando su mazo con una sonrisa de emoción en su rostro mientras pensaba en lo fuerte que se volvería ahora que entrara a la academia y a cuantos rivales poderosos iba poder enfrentar, de igual forma se podía ver una niña en otro lugar también observando su mazo con pensamiento similares a los del niño; querían que llegara el dia de entrar a academia ya.

Cuando vio toda esta cantidad de imágenes en su mente la figura dejo ver en su rostro una sonrisa malévola y de burla hacia alguien que no se encontraba allí, pero que definitivamente conocía muy bien.

"Si piensas que con lazos tan insignificantes como los que están creando esas mocosas me puedes detener estás loca, solo tendré que romperlos."

Al decir esas palabras la misteriosa figura levanto su brazo derecho, formando en la palma de su mano un orbe circular repleto de oscuridad donde se apreciaban cuatro imágenes diferentes, lo único en común que tenían las diferentes imágenes era que en todas se podía ver un niño durmiendo y junto a su camas mesas con un mazo de cartas de duelo de monstruos encima de ellas, todos dejando ver una carta boca arriba.

"Oh mis amigos no saben cuánto deseo estar con ustedes, pero no se preocupen no falta mucho para volver a estar juntos, solo esperen un poco más de tiempo, por lo que hay que dar un paso más para acercarnos a ese día y a la vez destruir la el plan que creo esa maldita que nos separó, y así poder llevar a cabo el mayor y mejor espectáculo que se halla visto."

La figura hablaba mirando las cuatro imágenes, pero a los niños en ellas, eran a las cartas boca arriba, a los dragones; con sus palabras hizo que un tenue brillo emanara de las cartas de los dragones, entre más hablaba más brillaban las cartas al unísono haciendo que en el rostro lleno de oscuridad de la figura se dibujar una sonrisa.

"La destrucción del mundo, ja ja ja ja ja y nada ni nadie podrá detenernos."

La figura terminaba de decir su discurso mientras dejaba salir una risa desquiciada que resonaba por el solitario vacío y el brillo de cada una de las cartas aumentaba más y más, iluminando las habitaciones de los cuatro niños por unos breves segundos para luego desaparecer, mostrando a los niños en los mismos lugares que estaban antes de que eso sucediera, o eso era lo que parecía.

"Ahora veamos si tus patéticos lazos de amor, de amistad y de diversión pueden detener nuestro regreso"

Declaraba la figura mientras miraba a las cuatro imágenes mostradas por el orbe, con una sonrisa siniestra, liberando mucha más oscuridad de sí mismo, la cual se expandía por todo el lugar superando a la misma oscuridad generada por el vacío.

"Esta vez no, Akaba Ray".

Decía en voz alta mientras recordaba a la chica de cabello largo color rojo oscuro, que los separo a él y a sus dragones, no, a su familia.