CAP 46. EL SEGUNDO PILAR

POV ESTOICO

-¿Sin noticias aún?- le pregunté al centinela que atentamente esperaba el barco de exploración

-Han pasado dos semanas y media señor... debieron regresar ya- me contestó el angustiado vikingo. Y tenía sus motivos, no alcancé a decirle a Halvard que la reunión se pospuso una semana más, ya deberían estar de regreso.

El retraso de esta reunión no me tuvo nada contento, sin embargo, los clanes nos tomamos muy enserio el asunto de los tratados y no puedo hacer una reunión sin 3 de los 10 clanes, más le vale al norte y a los Avigg arreglar sus asuntos pronto.

Aunque el tiempo no me sienta mal, debo encontrar a Astrid antes que todos, si la quiero mantener con vida, lo tengo que hacer.

-¿Qué hay de los vientos?- le pregunté. El clima ha estado muy extraño en estos días

-La marea sigue subiendo desmedidamente y los vientos se hacen más poderosos- me respondía mientras señalaba parte de nuestra costa comida por el mar.

¿Qué está pasando?

POV HIPO

-El Oeste- gritó emocionado Patapez cuando llegamos a nuestro segundo objetivo.

-Al fin algo de calor- decía Brutacio aventando su capa al aire

-Ahora si me está gustando este trabajo- dijo Patán quien estaba acostado cómodamente en Colmillo con sus pies enfrente de la silla y los brazos en el cuello.

-Bien chicos bajemos...- ordené para después descender. Esta isla era claramente más grande que la del Norte, así que explorarla para encontrar al portador de la tercera lente no sería fácil.

Al menos sabemos que los dragones guardianes están "dormidos"

-Hipo abarcaríamos más terreno si nos separamos- sugirió Astrid

-Bien... esta vez será en grupos- dije tratando de dar un plan diferente en la misión de contener a los gemelos

-Déjenme adivinar los tortolos se van juntos y yo me quedo con los bruts- se quejó sarcástico mi medio primo

-En realidad, tú vienes conmigo y Astrid, Patapez con Brutacio y Heather con Brutilda- al parecer a ninguno de los hermanos le gusto la forma en que los repartí –y por seguridad Eructo y Guacara nos acompañan-

-¿QUEEEEE?- se quejaron ambos gemelos

-Ósea tú te llevas 4 dragones ¿o 5?... hermano estoy confundida ¿Eructo y Guacara son uno o dos?- preguntó Brutilda mientras hacía muecas simulando pensar

-Nunca lo sabremos hermana, nunca lo sabremos- le respondió su otra mitad. Debo admitir, fue una buena pregunta.

-Hipo exijo una repartición nueva- se quejó Brutacio

-Siiii abajo la dictadura unapiernil- escuché a su herma

-Bien par, si van como les digo y se comportan... cuando vayamos a los Mercados del Norte les compraré ese Yak disecado que tanto quieren-

-SIIIIIIIII- gritaron ambos corriendo con sus respectivas parejas, yo negué ocultando una sonrisa de lado y regresé con mi equipo.

Todos comenzamos nuestro caminar dividiéndonos las zonas, a diferencia del Norte la vegetación aquí era predominante y el tamaño era considerable. Esto podrá llevar un tiempo.

POV NARRADOR

Mientras Heather iba lidiando con todos los comentarios de Brutilda caídas y desvíos, Patapez escuchaba las teorías y conspiraciones que el cerebro de Brutacio creaba. Estos dos por separado podían ser tan desesperantes como juntos.

Los otros tres continuaban caminando en las veredas acompañados por un dragón que definitivamente no era el que Hipo parcialmente entrenó antes de que llegaran a la isla.

Si bien Eructo y Guacara siempre fueron juguetones y con tendencia al fuego, desde que los gemelos los adoptaron como suyos han sido peores.

De repente una explosión se escuchó llamando la atención de los tres jinetes.

-¿Enserio?- se quejó frustrado Hipo –ni siquiera separándolos- lamentó mientras corrían a donde escucharon el ruido

Un par de chicas corriendo se les unió en el camino

-¿Escucharon eso?- preguntó corriendo Heather

-Esperen si Brutilda no fue...- comenzó a deducir Astrid

-Brutacioooo- gritó exasperado Hipo

-¿Me llamabas?- apareció de la nada el chico

-¿Puedo saber que hiciste?- lo regañó el molesto jefe

-Nosotros no fuimos Hipo, él estuvo conmigo todo el tiempo- intervino Patapez

-Hay alguien más en la isla- susurró Astrid antes de correr en grupo hasta donde habían escuchado la explosión

-Viggo- murmuró Hipo al lograr verlo entre la maleza –y ese debe ser el guardián- señaló un enorme capullo color ámbar

-Tenemos que detenerlos- dijo Astrid para comenzar a caminar siendo detenida enseguida por Hipo

-No así... Heather y Patapez vayan con Astrid, busquen la lente... el resto nos encargamos de los cazadores- les ordenó el líder del grupo

-Hipo, podemos detenerlos y después ir por la lente- contradijo Astrid

-Viste lo que paso con el Skrill, son protectores de las islas, si lo liberan... tendremos que salir volando de aquí lo más rápido posible... amor te están esperando a ti... consigue la lente y regresas enseguida aquí- y sin permitirle hablar más se montó en Chimuelo -tranquila M'Lady yo me encargo de esto- le dijo arrogante antes de despegar, Astrid se dio solo un segundo para morder su labio y negar sonrojada, antes de decidirse a correr al lado contrario.

POV ASTRID

Tengo un mal presentimiento de esto, pero ahora mi prioridad es la lente, así que simplemente no pude dejar de correr.

-Hay que movernos- les ordené a los otros chicos y comenzamos a peinar la zona con los dragones volando alto

-La maleza no nos dejará ver- se quejó Heather

-Sus alas son muy grandes no podremos volar entre ella- les expliqué... pero esperen –No las de Albóndiga-

-Enseguida- decía Patapez para después descender

-Estarán bien- me dijo al notar mi angustia

-Lo sé- dije sonriendo de lado –siempre se las resuelve para salir vivo- Heather sonrió conmigo.

En silencio esperamos unos minutos que para mí fueron eternos pero al fin lo vimos llegar.

-La encontreeeeee- llegó gritando Patapez

-Vamos ahí- les pedí siguiendo al Gronckle

Cuando llegamos nos encontramos con una cabaña en similares condiciones que las otras dos, esta vez ya no me detuve a educadamente tocar.

-¿Hay alguien aquí?- pregunté al entrar, pude notar que Patapez estaba detrás de Heather usándola de escudo humano mientras veíamos a una silueta alta, esbelta y sin cabello volteándose a nosotros con un bastón en mano

-Al fin llegan- dijo la voz chillona de ese hombre observando a mi lado –puedo notar una ausencia necesaria-

-Capturaron al dragón guardián, algunos se quedaron atrás salvándolo, no tengo tiempo que perder- le dije desesperada

-Eso es desafortunado...- mencionó mientras se sentaba en su silla claramente preocupado –los dragones protegen los pilares para ayudar a la estabilidad del archipiélago, hasta que el nido sea destruido y los dragones liberados si salen de sus islas, todo el archipiélago será inestable-

-Entonces tenemos que apurarnos a ayudarlos... la lente por favor- le dije ya más desesperada, estirando mi mano, entonces sacó una pequeña bolsita y al abrirla la lente cayó en mi mano. Sin permitirme reaccionar me jalo del brazo para dejar mi oído pegado a su boca

-Aférrate a la vida... - después de esas palabras comenzó a separarse de mí –ahora vayan, protejan a ese dragón-

Asentí con la cabeza y comenzamos a salir, misma luz, mismo adiós. Pero ahora mi mente estaba concentrada en solo una cosa, ayudar a los otros.

Mientras volaba sus palabras resonaban en mi cabeza, pero todo eso se disipó cuando 5 minutos después tuve que tomar una dolorosa decisión...

POV HIPO

-En silencio- les ordené mientras rodeábamos la isla por lo alto, ellos jalaban el gran capullo hasta la orilla

-No creo que embarquen esa cosota, podría hundir todo el barco- me replicaba Patán. Y tenía razón, poco a poco, ellos comenzaron a prender fuego al capullo y este se derretía.

-Tal vez si dejamos que lo liberen el mismo se encargara de ellos- propuso Brutacio

-Este hombre es listo, no creo que no haya pensado en esa posibilidad- le decía mientras trataba de pensar en una buena estrategia –algo está planeando-

-Pues nosotros no pensamos en esa posibilidad en la otra isla- recordaba Brutacio yo solo trataba de ignorarlo

-Bien pues lo que vayamos a hacer es ahora, el capullo se está derritiendo- dijo señalando el capullo Patán

-Bien un ataque frontal nos dejaría en el suelo con sus flechas- pensaba en voz alta –una distracción tal vez-

-A la orden jefe- dijeron los gemelos mientras salían volando

-Esperen no lo he pensado bien- les ordené, lógicamente... fui ignorado

-Prepárate Patán- le pedí mientras mirábamos atentos

Los gemelos hacían bien su trabajo lo admito... ser una distracción es claramente uno de sus mayores talentos.

-Patán Patán oi oi oi- gritaba mi loco compañero de batalla mientras nos dirigíamos a flanquear a algunos de los cazadores, pero vaya que este tío traía un arsenal.

-¡Mátenlos!- escuché a Viggo gritar antes de escuchar algo similar al cristal romperse... el capullo.

Un enorme y amarillo dragón salió del capullo y comenzó a escupir una clase de líquido color ámbar, entonces la escena se hizo más desquiciante.

-Que hermoso- decía Brutilda mientras veía al dragón mortal y enojado

-Lo voy a llamar Garff... Hoooooola Garff- gritó Tacio, para mi buena suerte eso llamo la atención del dragón quien nos convirtió en su objetivo.

Concentrarse en evadir flechas y ámbar de lo que ahora ya pude identificar como un canto mortal puede llamarse toda una proeza.

-Estamos cayendo... alerta estamos cayendo- escuché a los gemelos cuando vi que fueron alcanzados por una flecha

–No me arrepiento de nada- gritó Brutacio

-Me arrepiento de todo- continuó su hermana mientras caían en picada al bosque

-Bien Patán sólo quedamos tú y yo- le dije al notar que teníamos un ejército con flechas que tiran dragones y un canto mortal frente a nosotros

-¿Ya te he dicho que te odio?- me reclamó

-Cada vez que puedes...- le recordé atento -¡ahora!- grité para dar otra ronda de fuego contra flechas y ámbar.

Aunque esto no duró mucho, cuando una flecha enterrada en el ala del canto mortal lo derribo.

-Lo tienen- grité al ver que una red lo hacía caer -bien Patán es... ¿Patán?-

-Estúpidos cazadores de dragoneeeeeees- gritaba mientras caía

-Bien amigo... solo tú y yo- le dije a Chimuelo

-Claramente debería sentirme ofendida- me reprochó Astrid quien llegaba acompañada de los otros dos jinetes

-¿La tienes?- le pregunté

-Toda mía... ahora al dragón- ordenó

Aunque tenía otros cuatro refuerzos, admito que mi plan no funcionaba para nada.

-Hipo se lo llevan- gritó Patapez cuando vio que mientras nosotros nos encargábamos de eludir flechas ellos ya lo cargaban a uno de los barcos. Heather cayó casi enseguida de sus palabras y fue seguida por Patapez

-Me estoy quedando sin municiones- me dijo Astrid, Tormenta no podría disparar mucho más y Chimuelo tampoco

-Que vuele el barco- le ordené

-El dragón está en la jaula, lo siguiente del barco es el mar... se ahogará- me refutaba Astrid

-No... Si lo sacamos a tiempo- le dije para direccionar a los dragones hacia el barco, el plan definitivamente hubiera salido bien... hubiera

-HIPOOOO- la escuché gritar mientras caíamos Chimuelo y yo.

POV ASTRID

No importa cuán tan rápido fuimos no pudimos detenerlos, cayo justo enfrente de Viggo, lado positivo la caída no lo mató.

-Llévenselos- ordenó Viggo mientras se llevaban a Hipo y a Chimuelo y lo subían al otro barco.

-Arroja espinas nena... y por favor se precisa- le ordené a Tormenta la cual solo pudo arrojar una. Sus espinas le llevan un tiempo regenerarse. Mientras evadía las flechas tuve que pensar... no había más, era solo un barco hundido. Si vuelo el barco de Hipo puedo matarlo en el proceso, pero si vuelo el del canto mortal no tendré tiempo de llegar a Hipo, o tal vez si...

-Hazlo- le ordené a Tormenta la cual enseguida lanzo una bola de fuego que hizo volar en pedazos el barco... ¿alguna vez hable del poder de fuego que tienen los nadders?... – ¿Qué tal un chapuzón?- le dije para después sumergirnos y tomar a tiempo la jaula del canto mortal. Salimos apresuradas, uno a salvo, el que sigue...

Mis planes no contaron con un rezagado arquero, de repente solo vi caer de golpe en la playa la jaula y después todo se volvió negro... de nuevo.