OS 76. La importancia de la palabra

Shot basado en el capítulo Brutón

POV NARRADOR

-Buenos días M'Lady- la saludó en cuanto una risueña ojiazul llegaba a la Casa Club

-¿Dibujando?- le preguntó al llegar y verlo sentado en el suelo recargado en Chimuelo perdido en su cuaderno de dibujo

-Estoy frustrado- admitió suspirando pesado

-¿El Ojo del Dragón Dos?- el asintió dejando el libro de dibujo a un lado y tirándose por completo sobre Chimuelo haciendo reír a la rubia –te ves tierno cuando no sabes que hacer- lo molestó mordiendo sus labios para no reír

-Ja ja ja ja ja- se reía fingiendo sentirse ofendido –ven- le pidió pero esta negó

-Tengo trabajo Haddock- se rehusó tomando una nueva hacha de la pila que estaba afilando

-Astrid solo tu usas hachas y la tuya la acabo de afilar...- le dijo volteándola a ver sin cambiar su posición mientras esta se sentaba en el banquillo y comenzaba a trabajar

-Siempre hay que estar preparados... además Patán también usa a veces- Hipo la miró sorprendido

-¿Tu?... Astrid Hofferson... ¿haciendo algo bueno por Patán?-

-POR SUPUESTO QUE NO- le reclamó de inmediato –solo quiero aumentar las posibilidades de que se mate a sí mismo "accidentalmente" con una de estas- Hipo se tiró a reír –además- le dijo levantándose y yendo lentamente hacia el –con la migración de los ala cambiantes no hay muchas cosas por hacer en este lugar- terminó sentándose junto a el

-Mmmm... Bueno yo tengo en la mente muchas cosas que podemos hacer...- le murmuró acariciando suavemente su brazo –y estoy muy seguro que no interferiríamos con los ala cambiantes-

-Claro... porque lo último que queremos es molestarlos- le susurró acercándose a él para después robar un lento y cortó beso al ojiverde quien ya había tomado su nuca en advertencia que aquel no sería el único beso

-Todo sea por los dragones- respondió con una sonrisa pícara atrayéndola enseguida a un segundo beso, que se convirtió en tres y cuatro muy rápidamente

-Calmen sus hormonas o terminaran echando por la borda ESA tradición de Berk- la voz apresurada de Patapez los hizo separarse de inmediato sonrojados pero compartiendo una sonrisa de complicidad

-Tranquilo jamás romperíamos una tradición- lo tranquilizó Hipo mientras Astrid se levantaba y mordía sus labios para no reír

-Si claro... en especial tú...- se quejó Patapez regresando a la silla que estaba arreglando, Hipo suspiró ofendido

-Dime... una sola tradición con la que no haya cumplido-

-MATAR DRAGONES- dijeron Patapez y Astrid al mismo tiempo

-No fraternizar con uno...- continuaba Patapez

-Cambiaste tu exagerada pintura cuando eras niño en el Gran Salón- decía contando Astrid

-Mandaste a la borda "la manera vikinga"-

-Hiciste que un jefe gobernara su isla desde un dragón-

-Hiciste que los juegos del deshielo tuvieran competencias con dragones-

-Acabaste con la regata-

-Ey eso no fue mi culpa- se defendió –ustedes fueron los responsables- dijo señalando a Astrid

-Bueno esa no cuenta- admitió Astrid

-El punto es que Hipo... que de todos en Berk el único que sabemos que no le van las tradiciones ni un poco es a ti- lo molestó Patapez haciendo reír a Astrid

-¿Saben qué?... ya no quiero hablar con ustedes- se quejó volviendo a su libro de dibujo mientras los otros dos ponían los ojos en blanco y regresaban a sus labores.

POV HIPO

-No pre gun ten porque no quiero hablar de esto- Patán llamó nuestra atención cuando entró con ramas y lodo en el rostro, nosotros... bueno nosotros volvimos a lo nuestro -¿Ah?... ¿tienen idea de lo que acabo de vivir?...- nos dijo ofendido –esta migración de ala cambiantes me va a causar la muerte-

-Patán, si dejas en paz a los ala cambiantes se irán en un par de días y no tendrás que preocuparte otra vez por ellos- le explicaba tranquilo Patapez, pasamos por esto cada año, no entiendo cómo es que no logra acostumbrarse

-Los agitas, toda esa vociferación, griterío y correteo los hace enfadar- le expliqué levantándome –y eso hace que se queden mucho más tiempo-

-Espera ¿así que ahora es mi culpa?- yo solo tallé mis manos cuando vi una silueta aparecer detrás de el

-Aggg...- gritó Brutacio haciendo a Patán saltar y caer en el cubo de agua –SOY UN ALACAMBIANTE... ala cambiante fuera- dijo para salir saltando sin más... Thor dame paciencia, porque Brutacio aprovechándose de esta migración para asustar a Patán me va a dar migraña.

Antes de que pudiéramos decir algo el cuerno de aviso de un barco aproximándose sonó...

-¿Qué hoy esperamos visitas?-

POV NARRADOR

-Throk...- los saludó Hipo cuando vio su barco llegar al muelle -aaaa ¿teníamos planes?- preguntó curioso

-Estoy a tus pies hoy para cumplir una misión que es personal y de gran importancia- le explicó amarrando su pequeña embarcación a los troncos del muelle

-Ok- dijo Hipo mirando con desconcierto a Patapez el cual estaba en las mismas condiciones -¿y podemos ayudar?-

-Puedes señalarme en qué dirección está la olorosa salvadora de la vida de este hombre... Brutilda Thorton...- todos se voltearon a ver entre sí ¿esto era enserio?... -estoy aquí para quitarle el tapete-

-Ammm ¿querrás decir "moverle el tapete"?- preguntó Hipo ayudándolo a subir al muelle

-No, la tomare por los pies, la pondré sobre mis hombros y regresaré con ella a mi isla donde vivirá sus días como mi esposa confiable-

-¡¿QUÉ?!- preguntó Astrid claramente ofendida por tales palabras

-Amm ¿ella sabe todo esto?- dijo Patapez viendo de reojo a Astrid a quien sus mejillas claramente se comenzaban a sonrojar y sus puños se apretaban más y más

-¿Eso es importante?- preguntó con desinterés Throk

-¡¿ES UNA BROMA?!- le reclamó Astrid tomando camino hacia Throk

-Ey calma- se interpuso Hipo con las manos en modo de paz y quedándose a la mitad entre Astrid y el defensor del ala

-Aggg- Astrid hizo una mueca, frunció el ceño todo lo posible y sus nudillos se hicieron blancos de la fuerza con la que apretaba su puño

-Ok Throk- dijo Hipo tranquilo sin alejarse de una rubia con tendencias homicidas -los matrimonios son diferentes en esta área-

-No digas más no digas más, tristemente nos hemos suavizado durante los años, que ya no seamos como en las cavernas hace que la novia se resista más- suficiente para Astrid

-AAAAAAAAA- un grito de guerra fue la ante sala para que la ojiazul tomara el hacha que cargaba y tratara de causar heridos, pero Hipo completamente atento enseguida la detuvo y en el aire sostuvo el hacha

-Oye Patapez...- llamó a su amigo forcejeando con Astrid -Tu eres más experto en esta área ¿por qué no te haces cargo?...- le pidió llevándose a la ojiazul -morimos por saber qué fue lo que decidieron–

-no no no no no no no no, aaaa... oye cuidado- escuchaban Throk y Patapez a lo lejos sin saber que decir

-SUFICIENTE- le ordenó Hipo soltándola y volviéndola a agarrar cuando esta volvía a dirigirse a la salida –Ey ya...- la calmó

-No Hipo... está muerto, muy muy muy pero muy muerto- le avisó volviendo a forcejear con el hasta que tranquilo le arrebató el hacha

-Dame esa hacha Hipo... -

-Cuando te tranquilices...-

-¿Oigan saben a qué vino Throk?- preguntó Patán hasta que se sintió incomodo por la mirada asesina de Astrid -bueeeno no es como que me interese- dijo nervioso tratando de salir

-Patán ¿puedes cerrar la Casa Club?- le pidió Hipo, corriendo Patán lo obedeció dejando encerrados en el lugar a la pareja

-Encerremos a la bestia... al fin piensas en algo bueno Hipo- susurraba para sí cuando ya se sintió a salvo

-Ya Astrid por favor- le pidió soltándola un poco –quiero que me mires a mí y me escuches ¿sí?-

-Es que Hipo...-

-Lo sé...- le dijo con aquel tono ecuánime y calmado que solía tener cuando de calmar a Astrid se trataba –lo que Throk dijo estuvo mal, lo sé... pero no puedes lastimarlo por eso-

-¿Quieres ver que si?-

-Sé que si... pero no deberías... ven- le pidió llevándosela a sentar sobre la mesa del centro mientras él la abrazaba por la cintura y acomodaba su flequillo -¿Por qué odiamos a los cazadores de dragones?- le preguntó tranquilo, Astrid hizo una mueca desconcertada pero él la incitó a responderle

-Por que lastiman, encierran y matan a los dragones-

-¿Y que hacíamos en Berk antes de Chimuelo?- la retó

-Hipo es diferente...-

-Por que aprendimos a ser diferentes pequeña... bueno es igual con Throk, lo que hace no es correcto, pero déjalo aprender que no lo es... sabes que es buena persona, como cualquiera en Berk, solo que igual que nosotros, necesita que alguien le enseñe lo que es correcto... y no necesariamente de manera violenta-

-Igual, si toca o trata de llevarse a Brutilda lo voy a matar- le advirtió la ojiazul cruzando los brazos con un puchero que enterneció como siempre al castaño

-Si el toca o se lleva a Brutilda en contra de su voluntad yo mismo te doy tu hacha... pero hasta que eso pase dejemos que Patapez se encargue ¿bien?- Astrid suspiró profundo y asintió resignada -ahora... ¿Qué te parece si me ayudas a trabajar con el Ojo del Dragón?-

-Te equivocaste de rubia amigo... ese es Patapez- Hipo soltó una risa divertido y llevó ambas manos a su mejilla le plantó un delicado beso

-Me gusta más mi rubia- le informó entre besos

-Gracias por ser Hipo- le dijo tranquila haciendo que el castaño la mirara curioso

-Yo solo veo desventajas en eso...- se burló pero Astrid negó

-Eso es relativo al espectador- le recordó la chica en respuesta Hipo asintió y besó su frente –entonces... el ojo del dragón-

-¿A que venimos?- preguntó curiosa Astrid mientras veía a Hipo hurgar entre sus cosas en la forja

-Necesito el aceite de sasafrás y juro que lo guardé por aquí...- se quejaba moviendo todo de un lado al otro

-Oye... mira- le indicó la chica mientras se recargaba en la puerta y este detrás de ella observaba la escena

-Te lo dije... todo lo que necesitaba era que alguien lo instruyera- dijo orgulloso el castaño mientras veían a Throk cargar una planta similar a unas flores y ensayaba un poema con Patapez

-¿Crees que logre conquistarla?- preguntó curiosa

-¿Ahora ya nos gusta esa pareja?- se burló el chico del cambio radical de Astrid

-Bueno si ella lo quiere no tengo problema, se me hace incluso... bonito... pero si el la obliga-

-Tú lo matas- completó su frase con los ojos en blanco y Astrid asintió segura –bueno quisiera decirte que a Brutilda no le es indiferente... pero ¿Qué voy a saber yo?- le dijo recordando su propia historia y revolviendo su cabello –anda vamos a trabajar- le decía regresando a su búsqueda mientras Astrid miraba atenta a Throk... quizá después de todo él no era tan malo para Tilda.

-Nacimos juntos, vivimos juntos, morimos juntos, jah ¿es grandioso o qué?... debieron ver su mirada de que se le partía el alma al Throk tontillo- dijo victorioso Brutacio cuando después de un intento por conquistar el corazón de Brutilda el defensor del ala fue totalmente rechazado y Tacio emocionado les contaba a Hipo y Astrid

-Woah, nunca pensé que le hicieras eso a tu propia hermana- se quejó Astrid yendo por un cepillo y entregándoselo a Hipo mientras este trabajaba sentado frente a la mesa de la Casa Club

-¿Qué cosa?- preguntó confundido el gemelo

-Interponerte en su felicidad- le respondió Astrid

-Si Brutilda enserio siente algo Throk, significaría renunciar a la oportunidad de su vida de amor y felicidad- le explicaba Hipo

-Y es exactamente lo mismo para ti- completó Astrid -¿no quieres conocer a una hermosa vikinga y tener tu propia familia?- le preguntó mientras recargaba sus manos en los hombros del castaño mientras este dejaba su trabajo un poco y se disponía a hablar seriamente con Tacio

-Jajajjajajaa... por supuesto- admitió despreocupado Brutacio

-Dime ¿Qué pasará si Brutilda se interpone en tu camino?-

-No lo haría jamás...- negó enseguida -es una hermana muy buena...- entonces lo comprendió y abrió los ojos como platos -¡SOY UN MONSTRUO!- dijo exaltado

-No eres un monstruo amigo...- le detuvo enseguida el castaño –solo por ahora también tienes que pensar en lo que Tilda quiera-

-Pero... pero... es mi hermana... y gemela- dijo en un tono de puchero

-Y por eso debes dejarla tomar la decisión de qué hacer con su vida y elegir que le hace feliz- insistió Astrid

-Pero... ¿acaso no podemos ser felices los tres?... ¿por qué tiene que abandonarme?- se quejó –no es como si ustedes hubieran hecho a un lado a Tormenta o Chimuelo-

-Por supuesto que no te van a alejar Tacio, solo va a llegar un momento en el que ellos quieran, bueno intimid-

-Eww- dijo inmediatamente Brutacio con un gesto de asco haciendo a Hipo poner los ojos en blanco

-Me refiero a que, llegará un momento en que quieran estar solos, como pareja para conocerse como tal y tú debes darles su espacio- insistía el chico

-Pero él quiere transferirla a las laderas lejanas del sur del archipiélago a una distancia distante que no me permitirá verla a menos que yo recorra aquellos lares en su búsqueda, y todo porque un amante errante se atreve a romper una fraternidad tan estrecha y antigua en nombre de un amor banal y apenas naciente- decía en un puchero sin tomar aire Tacio

-¿Traducción?- le dijo con una mueca la ojiazul

-THROCK QUIERE QUE SE VAYAN A SU ISLA Y NO ME QUIERE LLEVAR- dijo soltándose a llorar

-Bueno aún no se ha decidido nada- lo calmó Astrid aun con una mueca, no estaba muy acostumbrada a ver a la gente llorar

-Pero... lo que Tilda decida lo tendrás que aceptar y apoyarla ¿bien?- Brutacio asentía con un puchero –piensa en lo que ella haría si la situación fuera al revés-

-¿Por qué las cosas del corazón tienen que ser tan difíciles?- se quejó rendido Tacio tirándose en la mesa

-No tengo idea- se burló Hipo alzando su cabeza a ver a una rubia que solo le hizo una mueca de reproche.

La resolución de Brutacio era obvia... en la mente de Brutacio por supuesto, para dejar a su hermana decidir sin interferir en ello, decidió hacerse el muerto, y como siempre, amante de la tragedia romántica y las irónicas situaciones literarias, el gemelo decidió que era mejor fingir ser devorado por uno de los visitantes de la Orilla, un ala cambiante, no pasó mucho antes de que Hipo y Astrid descubrieran la farsa, pero fue Brutacio quien les pidió 24 horas de silencio para permitir a su hermana decidir por ella misma, en contra de sus instintos... aceptaron.

Mientras Tilda pasaba por su extraño duelo, pero al más puro estilo Thorton, el resto de la Orilla regresaba a su cotidianeidad, si bien Patapez y Patán aun sufrían dicha perdida, Astrid tranquilamente se fue a entrenar un rato.

Hipo por su parte se aseguraba de que no hubiera ningún ala cambiante en los almacenes de comida en caso de que los dragones quisieran una buena cena gratis.

-Emm Hipo- le habló apenado Throk

-Dime- respondió el castaño sin dejar de trabajar

-¿Tienes un segundo?- Hipo volteó a verlo curioso pero asintió y le invitó a pasar sentándose en una caja de madera, movimiento emulado por Throk, este se sentó y suspiró profundo -¿Cómo puedo llegar a su corazón?-

-Throk... no creo ser el indicado para esto...- admitió Hipo –pero creo que con paciencia-

-¿Cuánto tiempo?...- el ojiverde soltó una sonrisa divertida -¿Cuánto se tardaron Astrid y tú?-

-Amigo mío... créeme que nosotros no somos un parámetro- se burló Hipo mientras Throk le hacía una mueca curiosa –nos tardamos 6 años en estar juntos-

-¡6 AÑOS!- casi se ahoga con sus propias palabras –pero si ustedes... son ustedes...- decía impactado pero Hipo asentía –creo que abusaste de la parte de la paciencia-

-Si bueno... teníamos otras cosas en mente- se justificó Hipo

-¿Pero 6 años?... no quiero saber cuánto se van a tardar en casarse- se burló haciendo a Hipo darle un gesto ofendido

-Bueno, ¿venimos a hablar de mi relación?- se quejó

-Cierto, mis más sinceras disculpas... ¿entonces como logro que acepte ser mía para entonces si tomarla por los pies, ponerla sobre mis hombros y regresar con ella a mi isla donde tendrá que vivir sus días como mi esposa confiable y leal?- Hipo puso sus ojos en blanco y talló su nariz frustrado

-Throk creo que no has entendido el punto... el paso número uno para conquistar a una dama es claro, no tratar de obligarla a casarse contigo-

-Pero si ella sería mía- le repuso

-No creo que por ahí vaya el asunto de esa palabra...- aclaró Hipo dándose cuenta que el en repetidas ocasiones se lo ha dicho a su pareja –el punto es Throk... decidir irse o no, quedarse o no, convertirse en tu esposa o no, es simplemente un asunto de Tilda y no creo que ninguna dama de este lado del archipiélago pueda ser conquistada si por principio de cuentas atentas contra su libertad-

-HIPO BRUTILDA SE HA ENCERRADO EN LOS ESTABLOS CON UN ALA CAMBIANTE- dijo Patapez entrando rápidamente haciendo que aquella charla pasara a un muy segundo plano.

Como era de esperarse que Brutacio fingiera su muerte descontroló la Orilla muy rápidamente, aferrada a conservar la memoria de su hermano pintó su retrato en el estómago del ala cambiante que "se lo comió" y lo llamó Brutón

Claro, rescatar a Throk, víctima de Brutón les llevo solo una aventura más repleta de dragones y una muerte segura para todos, lo normal para la Orilla del Dragón, al final Brutilda dejó muy en claro que ya sabía su elección, nacieron juntos, vivieron juntos y morirían juntos.

Recobrando el aliento, recordando que debían respirar, ella recostada en su pecho, el protegiéndola, con sus dragones durmiendo abajo vigilantes a cualquier intruso, con la luna en su punto máximo, con algunos dragones camuflándose con el paisaje y con la Orilla en paz, una pareja se resguardaba tranquila aprovechando sus únicos momentos de privacidad después de dos días tan ajetreados.

-¿Te he dicho que me encantas?- le preguntó el ojiverde pasando suavemente su dedo índice por la desnuda espalda de la rubia, Astrid sonrió apenada y se acomodó mejor en su pecho

-Nunca me canso de escucharlo- le confesó haciendo círculos en la clavícula del chico

-As...- le dijo víctima de un golpe de angustia

-¿Mmm?-

-Yo... siempre te he dicho una palabra que hasta hace poco caí en cuenta que puede mal interpretarse- la ojiazul frunció el ceño y lo miró con curiosidad –mía- Astrid sonrió y estiró su cuello para depositar un suave beso correspondido encantado por el castaño

-Me gusta ser tuya- le confesó

-Eres mía... pero no quiere decir que crea que me perteneces ¿está claro?-

-Por supuesto... ¿Qué clase de idiota pensaría eso?- Hipo levantó una ceja y dibujó una sonrisa sarcástica

-Un idiota seguramente- respondió el chico girándose para aprisionarla entre la cama y su cuerpo para que después besos que ya no eran suaves ni lentos se apoderaran por completo de sus labios y caricias carentes de inocencia comenzaran a recorrer su cuerpo

-Hipo ¿tú eres mío?- le preguntó en medio de un suspiro

-En cuerpo y alma pequeña- le informó inmediatamente

-Es bueno saberlo- respondió sonriente para después regresar al lugar a donde pertenecen sus labios, a los de él.

La connotación de una palabra como mía puede ser arriesgada al tratar de entenderla, es tan relativa como aquel que lo dice y las intenciones por las cuales se dice, pero para suerte de aquella pareja, su significado estaba muy claro desde el principio, se pertenecían a cada uno tanto como le pertenecían al otro en un muy consensuado y consiente acuerdo de pertenencia.