Naruto No me pertenece

El departamento vecino

Hikari Nakamura sabe el día que su vida se destruyó, al igual que el de muchas familias. El 10 de octubre trajo consigo gritos, dolor y tristeza para la aldea de Konoha, para ella la perdida de sus dos padres como muchos otros niños de la aldea. Su vida debió acabar esa noche, pero sus padres la habían cubierto con sus cuerpos cuando todo se desplomo sobre ellos, tuvo que pasar varias horas con el cadáver de sus padres, atravesados hasta que la encontraron. Tenía solo 12 años en ese momento, por lo cual cuando fue enviada a un lugar con otros niños, no la atendieron bien.

No los culpo.

Ver el rostro de niños de cinco o cuatro años, algunos mutilados por lo sucedido, la hizo sentir incluso peor.

Ella era al menos algo mayor.

Pero esos niños no tenían a nadie.

Tampoco es como si la aldea pudiera ayudarlos a todos, eran demasiadas personas heridas y hace poco había pasado una guerra. Por lo que sacando fuerzas de donde no tenía, con la idea de que sus padres no murieran por nadie y pudiera hacerlos orgullosos, comenzó su nueva vida sola.

Su madre había sido una famosa repostera que tenía una panadería que quedo totalmente destruida, mientras su padre había sido dueño de una herrería. Para su desgracia, no había sacado el talento de ninguno para esas tareas, solo le gustaba leer, tampoco tenía talento para ser un ninja, por lo cual nunca entro a la academia. Gracias a que algunos conocían a sus padres y los recordaban como buenos hombres, logro conseguir trabajos de medio tiempo.

Como mesera en una tienda de carnes, limpiando en la tienda que vende armas e incluso entregando comida en algunos restaurantes.

Solo tenía 12 años, sentía que no era una vida que sus padres quisieran que llevaran, pero incluso niños más pequeños han ido a la guerra.

Tu nombre significa Luz Hikari, eres la luz de tus padres y tu sonrisa ilumina cualquier lugar oscuro.

Era lo que su padre siempre le decía, entonces ella sonreía, aunque quisiera llorar.

La vida no siempre es fácil.

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Cuando cumple 13 años logra conseguir su primer apartamento, por lo que deja el orfanato sin muchos problemas, más camas libres supone. Es uno de los pocos complejos que no fue destruido, no es el mejor lugar, pero tampoco es que tenga mucho de donde tomar. A un año del 10 de octubre la aldea apenas se está reponiendo, hay mucho más trabajo y apenas tiene tiempo para dormir, pero le gusta pensar que algo le pertenece, que es suyo. Entra a su departamento con una sonrisa, todo parece vacío y lleno de suciedad.

Pero es suyo.

Abraza la llave pensando que por fin tiene algo que le pertenece, algo donde aferrarse.

Camina por todos lados, limpia todo hasta que brille y se mira en el espejo. Su cabello es de color café demasiado claro, casi rozando el cenizo bajo sus hombros, pero sus ojos son grandes de color azul oscuro. Su cuerpo antes era un poco más rellenito, nunca fue gorda, pero cuando veía a las niñas de su edad que eran ninjas, se sentía gorda. Pero ahora parecía incluso ellas, o peor. Alzo la camisa para ver sus costillas sobresalir, había bajado demasiado de peso. Tenía muchos trabajos que eran pesados, por lo que su contextura musculas mejoraba, pero comía pesimamente.

Era mala cocinera.

Vivía a punta de comida chatarra barata.

—Debería aprender a cocinar—musita viendo la cocina que viene con el lugar.

Pero se arrepiente, es demasiado pronto para causar un incendio, además que no tiene dinero para reparaciones.

Se arroja sobre su futon con una sonrisa satisfecha, mañana debe trabajar temprano, pero es la primera vez que duerme en su nuevo hogar. Antes de caer dormida, pide por las almas de sus padres, esperando que estén orgullosos de ella.

Entonces entra al mundo de los sueños, pensando en recuerdos felices.

Es a las dos de la mañana cuando un sonido la despierta de un hermoso sueño, un recuerdo lejano de sus padres que la llevaron a unas cataratas. Se despierta desorientada al escuchar gemidos, algo asustada sujeta una escoba que tiene cerca y mira a todos lados de forma amenazante. Pero pronto descubre que los sonidos no vienen de su pequeño departamento.

Se acerca a una de las paredes, escuchando cuando pega su oreja, que los sonidos son del departamento vecino. Su rostro se pone molesto, pensando que tal vez el precio era barato por malos vecinos, espera que no estén haciendo obscenidades o les gritara la mañana siguiente. Pero antes de pegar la pared con fuerza, los gemidos en realidad parecen sonar como en pesadillas.

Ella escucha esos sonidos mucho en el orfanato.

Se siente mal.

Ella incluso ha tenido pesadillas, pero por ese mismo motivo prefiere pensar en momentos felices con su familia en el día, con la esperanza de no tener pesadillas.

¿Qué hacer?

Los sonidos no parecen que pronto acaben, así que ignorando que tiene sus piyamas viejos con estampados de gatos, sale de su departamento, no sin antes sujetar unas pastillas en el muro, para ver la puerta de su vecino. Toma aire antes de golpear, talvez con demasiada fuerza, la puerta. Sigue tocando, aunque parezca grosero, hasta que los gemidos desaparecen, pasos algo torpes y luego la puerta se abre.

Su rostro se llena de una mueca ante lo que confirma sus sospechas. Un chico de cabellera blanca, con el rostro casi cubierto por una máscara y ojos que parecen atormentados. Un leve vistazo al interior del departamento, le deja ver algunas armas ninjas en el suelo, un ninja, tan joven.

No solo no tenía la habilidad.

Su padre no quería que fuera un ninja, no quería que ella tuviera una vida tan dura, ahora que veía los ojos de un chico de su edad tan atormentados, concluyo que su padre tiene razón.

Este comienza a dejar de verla con seriedad, para comenzar a verse fastidiado.

Ella se aclara la garganta.

—Mi nombre es Hikari Nakamura, me he mudado al lado esta tarde—señala la puerta de su departamento, pero el ninja sigue viéndola con seriedad, ella traga saliva—no es que quisiera conocernos en estos términos, pero tus, mmmm, sonidos para dormir se escucharon hasta mi departamento—intenta explicarlo sin sonar muy mal.

Este la sigue viendo con una mortal seriedad que la hace sentirse más incómoda.

Dios.

¿todos los ninjas son así?

Ella recuerda algunos chicos que visitan el restaurante donde es camarera, suelen ser mucho más cordiales, pero desde luego no todos son iguales.

—Mañana cambiare todo y podre alejarme a la habitación donde tal vez no escuche tus, pesadillas, en fin no podía dormir hoy pensando que estabas tan mal, así que toma esto—toma su mano rápidamente y coloca unas pastillas en su palma.

Este ve las pastillas antes de verla con una ceja alzada.

Ella comienza a sudar nerviosa.

—Son calmantes, ayudan a dormir, la mayor parte de tiempo—explica sintiéndose una idiota antes de ver a otro lado—eso es todo, yo me voy ahora—dice rápidamente antes de correr a su departamento y cerrar la puerta con fuerza.

Se encoge en su futon, maldiciendo que hubiera fumigado la habitación y no dormir ahí antes, pero pensó que solamente sería esa noche. Incluso aunque sabe que es ridículo, siente la mirada del chico desde la otra habitación, se hace una bolita con las mantas para dormir las pocas horas que puede.

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Se entera del nombre de su vecino un mes después del incidente, no lo ha visto pero la casera menciona el nombre del niño con pesar, Hatake Kakashi, lo cual debería significar algo para ella, pero no lo hace. Ella ha comenzado a dormir en su habitación ahora, por lo que no escucha sus gemidos entre pesadillas, aunque a veces cuando camina por un vaso de agua en las noches, escucha como si alguien estuviera lavándose las manos o lavando platos a media noche. Ella prefiere seguir con su rutina de trabajadora adolecente, para conseguir la comida a fin de mes.

La dueña del restaurante donde trabaja, le ha estado intentando enseñar un poco a cocinar, pero luego de quemar una ensalada sin forma aparente, es sacada de la cocina. Ella ríe nerviosa mientras atiende a los comensales con su usual sonrisa.

—Nakamura-san—saluda una chica de su edad, de cabello negro y ojos rojos, que suele venir con otros dos chicos.

—Yuhi-san—la saluda amablemente mientras le entrega la comida que había ordenado con otra de las camareras, pero que la ocupaban en la cocina.

Después saluda a los dos hombres que están con esta, uno lo presenta como Asuma Sarutobi y el otro como Might Guy, ignora la "llama de la juventud" del segundo, para preguntarles que desean (ya que estos han aparecido después) luego de ir por sus pedidos, sonríe cuando el chico con ropas verdes exuberantes, hace algunas extrañas poses.

No todos los ninjas son iguales.

Piensa con una sonrisa, feliz de ver a personas animadas. Un aire melancólico ha estado en la aldea desde el año pasado, por lo cual admira cuando hay personas radiantes a su alrededor. Ella pone su mejor sonrisa, haciendo que Yuhi también le sonría con amabilidad.

—¡KAKASHI! —habla Guy saludando con la mano al otro lado de la calle.

Hikari mira confundida que ellos son conocidos de su vecino, pero el chico los ve de reojo antes de seguir su camino, con ropas de ninja, pero algo diferentes a las de los que están con ella. Su mirada se ha encontrado un segundo con la de Kakashi, pero no parece haber reconocimiento ya que sigue su camino.

Lo ve irse sin entender porque si sus amigos parecen tan animados, este tiene un aire de "aléjense o mueran" que la hace sentir incómodo.

Guy parece desanimado.

—Déjalo Guy, desde que está en ANBU no volvió a ser igual—habla Sarutobi con calma.

Ella sonríe nerviosa antes de irse, no sabe mucho sobre ninjas, pero recuerda que los ANBU son ninjas demasiado importantes, los mejores. La mirada melancólica del chico la hace suspirar, tal vez solamente tenía un pasado demasiado triste que no puede olvidar.

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Hikari se siente enferma un día, por lo que debe quedarse en casa vomitando todo el día, gimotea sobre perder el trabajo y llora en medio de su soledad. Ella desea trabajar, olvidar la soledad de su casa, por lo que estar encerrada es una tortura. Todos los días siempre está rodeada de personas, no cercanos a ella, pero les sonríe a los demás con esa esperanza de llenar el vacío de sus padres, cuando está sola en su casa enferma, solo puede recordar a su madre abrazándola por sentirse mal.

Se coloca ropa abrigada, entendiendo que ahora que no tiene nada en el estómago, ocupa medicinas y algo para que no le llegue muy pesado. Apenas sale de su departamento, sus labios crean una leve neblina ante las bajas temperaturas. Ignora la fiebre en su cuerpo o como todo este parece temblar cuando llega a una farmacia. Paga por unas medicinas antes de comprar algo de pan en una tienda abierta en la noche.

No ha caminado más de unas pocas cuadras, pero se siente completamente agotada.

Está por llegar a su departamento, cuando en la esquina sus pies fallan y cae torpemente al suelo, lagrimas salen, pero no por el dolor. Piensa que, si sus padres estuvieran vivos, ella no tendría que salir para comprar medicina, que en primer lugar no estaría enferma. Extraña llegar a su casa y decir que llego, extraña que su madre la abrace antes que ella salga algún lugar.

Extraña que sus amigos de su edad hubieran muerto en el ataque.

Odia que ella no muriera.

Porque no tiene nada que hacer ahora, no es un ninja, su vida no es importante para nadie, incluso si muerte ahora a nadie le importa. Solo sería otra persona que muere por enfermedad, no encontrarían su cadáver hasta mañana.

No quiere levantarse, piensa en medio del delirio por la fiebre, que, si muriera ahora, sería lo mejor para ella.

Vería por fin a sus padres.

Entonces cierra sus ojos esperando que la muerte llegue, pero lamentablemente no lo hace, tiene frio, pero deben pasar muchas horas antes de morir, no duerme con vagos recuerdos de su familia y una parte de ella se siente avergonzada por lo que está haciendo. Entonces algo pasa, antes de darse cuenta su mundo que da vueltas, es arrojada sobre lo que parece el hombro de alguien, se siente balanceada como si estuvieran caminando con ella a cuestas.

¿Un secuestro?

Aunque esta aterrada porque alguien le haga daño, su cuerpo está demasiado débil. Todo parece rápido y lento, pero antes de darse cuenta, nuevamente esta sobre su espalda con un techo familiar. Su rostro gira confundida para distinguir donde está, pero, aunque sea una locura, parece su departamento. Su vista no está enfocada cuando alguien literalmente inserta una pastilla en su boca, pero cuando intenta fruncir el ceño, un cabello blanco de su vecino aparece en su visión.

Aunque no es posible.

Su vecino casi nunca está presente, son pocas las noches que lo escucha realmente y parce que siempre está de misión.

¿Esta alucinando con su vecino Kakashi?

¿Qué tan mal puede estar alguien?

Siente algo suave contra sus labios y los ojos del chico demasiado cerca del suyo, casi jura que la está besando, pero en su lugar siente agua pasar por su garganta. Tose un poco antes de cerrar los ojos, entre la cantidad de sueños ridículos, que su vecino le besara para darle agua, sin duda se lleva el top número 1.

Quiere decir algo, pero el futon sobre ella la hace suspirar ante el calor de algo contra su cuerpo.

Cuando abre los ojos al día siguiente, todo parece confuso y se dice a si misma que tuvo el sueño más estúpido de su vida.

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Hikari mira con seriedad el horno de su casa, sintiendo que ha alcanzado un nuevo nivel de desesperación cuando ha quemado sus galletas. Ahora con casi 15 años siente que, aunque ha logrado aprender a cocinar arroz y no quemar tanto las carnes (la mayor parte del tiempo) es hora para incursionar en los postres para abrirse el menú de su casa, falla en los últimos 7 intentos, tampoco es que ame tanto el dulce. Con un mal humor latente sale de su habitación al pequeño balcón que proporciona su departamento, con la esperanza que el humo salga.

Tal vez no nació para ser cocinera.

Un gruñido a su lado la hace pestañear, su vecino, a quien casi nunca ve abre la ventana como si quisiera respirar. Antes de ver a su persona y fruncir el ceño, ella ríe nerviosa al ver el humo por todos lados.

—No soy una buena cocinera—admite en voz algo tímida, pero intentando mantener su sonrisa.

Este rueda los ojos, antes de entrar y parecer más fastidiado.

Ella suspira.

Le hubiera gustado tener una buena relación con su vecino, pero incluso aunque lo saluda en los pocos momentos que lo ve, este solo le da una mirada exasperada.

Ella hace un puchero antes de volver para limpiar lo que ha ensuciado, también nota que el chico que parece mayor que ella ahora (estúpidas hormonas para hombres) nunca se ha quitado la máscara. Dentro de ella imagina el rostro del chico, sonríe divertida al pensar que tiene dientes enormes o alguna deformidad, no lo cree, pero le hace reír divertida.

Aprovecha su día libre para arrojarse sobre su cama para leer. Una novela de fantasía que le ha dejado sin dormir las últimas noches.

Se duerme en medio del capítulo 13.

Olvida comer y se levanta en la noche, donde nuevamente los gemidos de su vecino parecen devastadoramente dolorosos. Sabe que no son amigos y que técnicamente no debería hacer nada, pero odia escuchar a alguien sufrir, camina en dirección de su balcón y nota con victoria que la ventana del chico sigue abierta.

Quiere detener los sonidos del joven, así que corre a su cuarto donde encuentra uno de sus libros de viajero. Su cuarto tiene muchos libros, su único pasatiempo donde gasta el poco dinero que le sobra de sus trabajos. La historia en si no es tan aburrida, muestra la vida de un ninja que va por el mundo y es ideal para viajes, o al menos así se lo vendió el dueño de la librería.

Cuando llega al balcón apunta, conociendo que no era tan buena, dentro de la habitación de su vecino. Lanza el libro con fuerza abrumadora, se encoge cuando este parece golpear algo y el sonido de algo rompiéndose la hace saltar avergonzada. Cierra su puerta con fuerza antes de ser descubierta cuando escucha pasos alarmados al otro lado.

Ella se golpea mentalmente, es un ninja, debe pensar que es un ataque. Se encierra en su habitación y se mete dentro de sus cobijas sintiéndose una idiota. Tiene miedo de escuchar alguien llamar a su habitación, pero no sabe si tiene el sueño demasiado pesado, pero no escucha nada.

De hecho, siente que puede haber olvidado que ha perdido un libro, pero cuando dos semanas después al abrir su balcón en otro intento fallido de cocinar, el libro aparece en su balcón, sabe que ha sido descubierta. Toma el libro y entra con el rostro rojo de la vergüenza, mientras camina algo se desliza del libro, es una nota blanca con una caligrafía perfecta.

"Me debes un jarrón"

Ella se oculta dentro de su baño muerta de la vergüenza.

La próxima vez que no escucha a su vecino, que su casera le confirma que esta de misión, busca uno de sus libros de aventura. Espera que el libro regrese, pero no encuentra alguna otra forma para hacer lo siguiente. Con un sobre con dinero, que espera cubra los daños del jarrón, lo pone en el libro antes de dejarlo en el balcón de su vecino, casi cayendo por su falta de habilidades.

"Lo siento"

Escribe tímidamente, no sabe si ha leído la historia, pero no encuentra otra razón para que se hubiera quedado con el libro tanto tiempo.

Tres días después ve que el libro desaparece del balcón del chico, teme que se quede sin dinero y sin libro.

Tres semanas después el libro aparece en su balcón, con otra nota.

"La historia apesta"

Se siente irritada consigo misma por la forma descortés del chico, era una de sus historias preferidas, pero por algún motivo lo había leído. Entra a su habitación pateando con fuerza en busca de una buena historia, se sorprende de notar que el libro prestado está en buenas condiciones.

No es un mal tipo.

Piensa divertida mientras busca un libro de misterio, como no sabe que escribir en una nota, solamente lo deja en su balcón encogiéndose de hombros.

Espera que los libros le ayuden como lo hacen con ella.

Un mes después casi llorando por uno de sus libros preferidos perdidos, encuentra en su balcón su libro, con otro sobre este. Una vena estalla en su frente cuando ve que es un libro de ICHA ICHA, que ella conoce porque ha leído su sinopsis en la librería, también sabe que es un libro pervertido. Abre en busca de una nota y la encuentra.

"Esto es mejor que tu libro"

Se siente ofendida, antes de tomar un marcador y rayar en una nota sobre su pésimo gusto por los libros, antes de estar a punto de dejar al libro con un golpe en su puerta. Pero se detiene recordando que este había leído sus libros, o al menos eso cree.

Mira el libro entre sus manos.

Bufa obligándose a leerlo.

Es pésimo.

Lo deja claro en la nota cuando se lo regresa una semana después.

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La primera vez que Hikari ve a Naruto Uzumaki, se queda paralizada con un sentimiento doloroso en su pecho. Ella sabe quién es ese niño, al igual que todos los demás de la aldea, al ver al niño un recuerdo brilla y la noche parece convertirse en otro diez de octubre. Ella se mete a un callejón para vomitar, casi sintiendo el peso muerto de sus padres sobre ella, quiere llorar y se odia porque ahora tiene 16 años, ya no es una niña, pero tiembla como una. No quiere sentir enojo por un niño de cuatro años, pero lo evita rápidamente para que los recuerdos de sus padres no la atormenten.

Sus cadáveres.

Sobre ella.

Ojos sin vida.

Sonrisas congeladas.

Cuando llega a su trabajo en la librería (ha logrado conseguir ser asistente) que ahora es su único trabajo con el de camarera, se detiene unos minutos para tomar aire. Luego finge una sonrisa para atender a los clientes, escucha algunas mujeres fuera de la entrada hablar mal sobre el niño rubio que había gritado que sería Hokage.

Hikari siente que le tiembla un poco la mano, pero se obliga a controlarse, prefiere pasar la tarde buscando entre los libros alguna historia interesante para su vecino. Nunca han hablado realmente, aunque ella suele saludarlo, este la ignora en cualquier momento, pero sigue leyendo sus libros y dejando notas, la mayoría quejándose, pero los lee. Ella ha notado de forma divertida, que en las noches a veces no se escuchan gemidos cuando sabe que él está ahí, no es acosadora, solo que las paredes son demasiado delgadas para su gusto.

Encuentra un libro que le llama la atención, pero hace una mueca al saber que es para mayores de edad. Aunque conociendo a su vecino tal vez le guste, fastidiada intenta darle una oportunidad al libro, que realmente no es tan malo, por lo que piensa divertida la mirada asombrada del chico cuando vea su recomendación.

No se equivoca cuando una semana (tiempo record reconoce) el libro aparece con una nota.

"Eres una pervertida"

Ella abre la boca incrédula, antes de tomar una almohada (a pesar de ser un libro pervertido, ella jamás trataría mal a un libro) y la arroja contra la pared que sabe dónde él vive.

—¡PERVERTIDA, IDIOTA HIPOCRITA! —grita ignorando si este está en su hogar o no.

Jura que lo escucha reír detrás de la pared, su rostro se vuelve rojo y camina enojada para tomar un baño.

Maldito.

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Algo pasa cuando cumple 17 años, supone que es la pubertad atrasada, pero un chico la ha invitado a salir, eso la deja confundida como si alguien estuviera a punto de atacarle. Tímidamente acepta, pero realmente no sabe qué hacer, termina corriendo entre las calles antes de toparse con su única amiga Anko Mitarashi, una chica que conoce porque siempre iba a comer dangos al restaurante y era amable con ella, algo sádica, pero la trataba con sinceridad. Sabe que es ninja y debe estar ocupada, pero Anko parece encontrarla divertida o algo, ya que suele buscarla para salir algunos días.

No se sorprende de verla comiendo dangos, ella explota asustada contándole que un chico la ha invitado a salir. Anko se ríe, pero para ella no es gracioso.

—Bueno Hikari no eres fea, tal vez demasiado alegre y algo torpe, pero tienes un buen de delantera y culo—habla la mujer con un pulgar en alto.

Ella se muere de la vergüenza, casi tapándose su pecho por inercia. No es que ella hubiera pedido tener un cuerpo voluptuoso, tampoco cree que sea para tanto, siente que Anko las tiene más grandes y usa ropas más reveladoras. Hikari siempre suele usar pantalones hasta las rodillas con camisas no reveladoras.

—Esto no es gracioso Anko, jamás he tenido una cita—gruñe a la joven que es un año menor que ella.

Pero que sabe que tiene más experiencia sobre el tema.

Anko parece indiferente por su revelación, siempre dice que es una virgen aburrida, que la ofende grandemente, aunque no siente que sea tan vieja para que la ofenda.

—No pasa nada Hikari, sal diviértete, ten amigos—

—Tengo amigos—

—Yo y la santa de Kurenai no podemos ser tus amigos—

—Tambien hablo a veces con Asuma, pero nada serio, se nota que Kurenai le gusta mucho—

—Somos ninjas Hikari, y aunque te amamos, aunque no lo seas, ocupas salir con personas normales, amigos, tener novio, SEXO—grita lo último atrayendo la atención de los demás.

Ella se siente morir.

¿Por qué son amigas?

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Hiro es un buen tipo, piensa Hikari con una sonrisa algo nerviosa durante la cita. La ha tratado amablemente, parece caballeroso y al mismo tiempo parece tímido al hablar con ella, sus nervios durante la cita parecen evaporarse. Cuando descubre que es un fanático de la lectura y ambos comparten algunos libros en común, Hikari siente que repetir una cita no sería ningún problema, tal vez incluso darle un beso, por mucha vergüenza que le dé, no debe ser malo. No cree que sea el amor de su vida, recuerda las miradas de sus padres y sabe que esto es diferente, pero tal vez pueda conocerlo mejor.

Pero cuando están por caminar por el parque, Hiro hace un sonido de disgusto al ver a un niño sentado en una banca. Los ojos de Hikari se abren con incredulidad al reconocer al niño Uzumaki sentado con una bufanda en su cuello y mejillas rojas.

Ha estado llorando.

Medita cuando ve sus ojos hinchados.

—Oye monstruo—habla Hiro congelando sus pensamientos, gira a verlo con la boca levemente abierta.

El chico caballeroso ha desaparecido, sus ojos parecen algo arrogantes y llenos de odio, sus facciones apuestas parecen una fea mueca. El rostro de Hikari duele cuando ve que Naruto ha entendido que se refieren a él, parece asustado como un animalito acorralado.

—Este es un lugar público, lárgate a donde nadie te vea—dice empujándolo al suelo.

Ella siente algo arder en su interior.

No es el dolor de la semana pasada, cuando lo ha visto y recuerda lo que paso con sus padres, es un dolor diferente pero igual de poderoso.

Su corazón se rompe cuando Naruto hincha sus mejillas, casi reteniéndose de llorar antes de salir corriendo. Hiro se pasa la mano por el cabello y hace una mueca, como si lo que hiciera fuera un gran trabajo, antes de verla con una sonrisa, pero por primera vez en mucho tiempo, ella no regreso ninguna. Ambos caminaron de regreso a su departamento para despedirse, pero mientras Hiro hablaba emocionado sobre libros e historias, ella permanecía fríamente callada.

—Es aquí—dice cuando llegan al conjunto de departamentos.

Hikari lo ve y nota que este parece avergonzado, casi tímido, como si fuera otra persona y no el chico que ha humillado a un niño hace unos minutos.

La hermosa velada ya no parece tan hermosa.

—Bueno, me ha gustado mucho salir contigo, gracias por aceptar, me encantaría repetirla—dice con ojos brillantes.

¿En serio?

Lo ve con incredulidad sin entender que pasa con él, no solamente con él, con toda la estúpida aldea. Vale que para ella Naruto es un recordatorio del peor día de su vida, pero es un niño, un jodido niño de cuatro años que no hace algo malo. Si no te cae bien, no te acerques, pero tratarlo como un monstruo. Recuerda con dolor la silueta de un enorme zorro de nueve colas, que destruyo todo a su paso. Eso está dentro del niño, según ha escuchado algunos ninjas hablar cuando trabajaba en el restaurante.

—Tal vez en otra ocasión—musita enojada con el chico, pero sin querer ser grosera.

Esta por irse, deseando jamás verlo a la cara, cuando este la sujeta de la muñeca. Su rostro se horroriza cuando lo ve acercarse su rostro, casi como si quisiera besarle. Esta casi tentada para patearle en el lugar donde más duele, cuando un sonido hace que Hiro se aleje sobresaltado.

Ella gira el rostro para ver a Kakashi que ha salido a sacar la basura, los ve unos momentos sin emociones, pero se detiene un poco en su rostro. Probablemente ha visto algo que no le gusto, porque hace una mueca confundida, tal vez su rostro pálido con horror demostró que la situación no era de su agrado.

—La casera trajo algo para usted Nakamura, lo dejo en mi departamento—dice la voz fría e indiferente de Kakashi, que le habla por primera vez fuera de papeles.

Bendita casera.

Se zafa de forma grosera de Hiro, antes de hacer una reverencia y salir corriendo por las escaleras. Cuando llega al pasillo del segundo piso, donde están su departamento y el de Kakashi, el señor del primer piso era demasiado mayor, aunque muy amable. Ve preocupada que Kakashi le ha dado alguna mirada a Hiro, que hace que este gruña antes de irse.

Suspira aliviada.

Cuando Kakashi llega al pasillo la ve de manera aburrida.

Ella sonríe tímidamente.

—Me has salvado de una grande Hatake-san, ¿Qué me ha dejado Naoko-san? —pregunta curiosa porque su casera no lo dejara dentro de su departamento como de costumbre.

La mujer parece ser condescendiente con ella y su mala habilidad para cocinar cosas que no sean básicas.

Kakashi la ve como si fuera una idiota, ella se siente así por un momento.

—Nada, solo lo dije porque parecías que alguien te iba a matar—señala caminando en dirección a su departamento.

Ella pestañea antes de voltear el rostro, pero es tarde ya que cuando procesa sus palabras este ha cerrado la puerta de su hogar. Pasa a su propio departamento y se arroja sobre su sofá pensativa, el recuerdo de su primera cita, es amargo cuando recuerda el rostro aterrado de un niño tan pequeño. Por ultimo piensa en Kakashi ayudándole, aunque no tiene porque, no eran amigos después de todo, eran…buenos vecinos supone.

Camina a su habitación decidida, toma uno de sus libros favoritos, sintiendo dolor por lo que iba hacer, pero sabiendo que era necesario. Toma un marcador y un papel, del block de notas que ha comprado desde que inicio a intercambiar libros con Kakashi.

"Gracias, no ocupas regresarlo, tómalo como un regalo por ser buen vecino"

Ve su libro favorito, sobre un mundo lleno de magos y amistad. Camina hasta el balcón, donde deja el libro y toca de forma algo torpe la puerta de este con ayuda de su escoba (ya que no esta tan cerca). Antes de correr con fuerza dentro de su departamento, escucha como este abre la puerta de su propio balcón, se imaginó que toma el libro antes de cerrar de nuevo.

Se asoma por la ventana para ver que su libro no está.

Suspira.

Adiós a su primer tomo de Fairy tail.

Ofreció una disculpa imaginaria a su personaje favorito, Natsu-san, antes de arrojarse en su cama, ahora tendría que comprar otra edición para ella.

Efectivamente no volvió a ver el libro.

Compro otros dos meses después, ya que era caro por ser tan bien vendido.

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Hikari disfrutaba de pasar tiempo con sus amigos ninja, no era siempre debido a su trabajo en la librería entre semana y los fines de semana seguía siendo camarera. A pesar de tener pronto 19 años, no tenía una vida amorosa muy interesante, había salido con algunos chicos (culpaba a Kurenai y Anko por eso) pero nunca hacían ese enganche que ella esperaba. A veces era solo por el recuerdo de Hiro tratando mal a un niño, que algunas de sus citas repetían, otros no tenían gustos en común, algunos prácticamente la trataban como si fueran a casarse y tener hijos.

No señores.

Esta chica le gustaba su vida.

Era alguien que le gustaba estar en casa, salir con amigos cercanos a lugares tranquilos (Anko insistía en llevarla a un bar, pero siempre terminaba sobria para cuidarla) y disfrutando de otros pasatiempos. Leer era su pasatiempo más apreciado, escribir historias también lo era últimamente, ninguna completada, pero ideas que le gustaba explorar, también la jardinería.

Intentaba cocinar, pero, aunque había mejorado para comer platillos decentes, la repostería nunca sería su fuerte.

Estaba saliendo de su trabajo en la librería cuando lo vio, su rostro se oscureció un poco ante el recordatorio de lo que era el niño, pero era difícil odiar a un niño de seis años, sucio y mirando con añoranza dentro de una panadería. Claro que esto fue hasta que el dueño salió y lo empujo diciendo que arruinaba su negocio.

Maldito.

Su interior gruño antes de caminar enojada por la panadería, el niño ya no estaba, así que nadie noto cuando ella empujo al dueño con el hombro. Este último se quejó, pero ella ya había caminado bastante. Se sorprendió de ver al niño sentado en una banca del lugar, con ambas manos sobre su estómago que sonaba.

Se sintió mal, no quería hablarle al niño, pero ella no era de los que ven niños sin hacer nada.

Sobre todo, si tienen hambre.

Humanidad.

Camino donde el niño por fuerza de voluntad, este pareció triste, pero cuando la vio todos sus sentidos se pusieron alerta. Algo dentro de ella dolió, sus padres siempre le daban comida a niños huérfanos que pasaban frente a la panadería de su mamá (única razón por la que no desistía de preparar dulces, aunque fallara), tomo entre su bolso un bento que ofreció al niño.

Este la vio confundido cuando lo empujo a sus manos.

Este siguió viéndola desconfiado, antes de abrir la caja de comida y ver asombrado el arroz con algunas salchichas y una torta de huevo.

Tampoco es que ella fuera una buena cocinera, pero eran cosas básicas.

El niño volteo a verla con duda.

—¿Esta envenenado dattebayo? —cuestiono con una ceja arriba.

Se mordió el interior de su boca, porque sabe que de no ser así gritaría maldiciones a cualquier persona que le quisiera hacer daño al niño.

Enojada tomo asiento al lado de este, quien se alejó un poco al notar su mal humor.

Cualquier significado del niño quedo de lado, al imaginar muertes horribles para quienes dañaran a un niño, incluso si fuera el contenedor de lago sumamente peligroso, no había pasado nada en los últimos seis años.

—Si no lo quieres me lo puedes regresar, no almorcé hoy por el trabajo—gruño con tono de advertencia.

Este alejo el bento y se metió una salchicha a su boca. Una leve sonrisa tierna se apodero de su boca al ver al niño hacer sonidos de gusto al seguir comiendo, no pensó que su comida fuera la gran cosa, pero este niño la había devorado en instantes. Por algún motivo se sintió bien que alguien apreciara su comida. Una vez le ofreció algo de comer a Anko cuando inicio a practicar, pero esta la acusó de querer envenenarla, desde entonces solo cocinaba para ella.

Había mejorado.

Pero no se arriesgaría, confiaba en que el niño no dijera nada, también pareció gustarle.

—Estuvo bueno nee-san—alabo el niño con una gran sonrisa.

Algo dentro de ella dolió.

Esa sonrisa le recordaba mucho a ella misma, sonriendo intentando ignorar lo que le pasaba, sonriendo porque es una forma de seguir adelante.

—Hikari—fue lo que dijo que hizo a Naruto ladear la cabeza—Mi nombre es Hikari—indico con ojos suaves.

El niño soltó una sonrisa aun mayor, que le hizo sentir culpable por cualquier pensamiento oscuro que paso al verlo anteriormente.

—Mi nombre es Naruto—se presentó este, aunque ella sabía quién era.

Un niño tan alegre, no puede ser malo.

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Hikari comenzó a preparar comida para dos, la mayor parte de las tardes luego de salir del trabajo, Naruto la esperaría cerca para cuando ella llegara a su usual banca, este saltara dispuesto a comer lo que ella le diera. Al principio ambos parecían dudar del otro, no sabiendo que esperar, pero el niño pronto parecía confiar plenamente en ella, sin querer decepcionarlo, comenzó a confiar en el niño. Este contaba sus desventuras en la academia ninja (era demasiado joven, pensaba con horror) mientras comía, ella comentaba tímidamente algún cambio en su trabajo, pero este no parecía tan divertido por los libros.

Al final había logrado convencerlo de leer una historia de niños, que el niño pareció dudoso al inicio, pero recordándole algo a Kakashi, el niño volvió por más tímidamente.

Había notado que algunos aldeanos la verían mal cuando pasaba, era como si se esparciera como una pólvora que ella estaba hablando con el niño. Cuando entro a una tienda de comestibles y la dueña se negó a venderle, ella estuvo tentada a estallar y gritarle a todos que eran unos idiotas.

Lo único bueno es que el dueño de la librería, un hombre mayor conocido como Daisuke, parecía indiferente a los comentarios de los demás sobre ella, la dejaba trabajar acomodando libros y dado que el dinero no parecía un problema para el hombre (tenía una buena herencia supuso), había comentado con clientes molestos por ella, que si no querían comprar eran libres de irse.

Lamentablemente no pudo mantener el trabajo como camarera, lo que le hizo casi gritarle vieja loca a su anterior jefa. Ahora tendría que ajustar algunas cuentas, pero por suerte siempre fue buena ahorrando para esta clase de situaciones.

No iba dejar a un niño tan desesperado por cariño.

Incluso si solo eran unas horas.

Por suerte Naoka-san la quería como una nieta, que, a pesar de las quejas de algunos vecinos, la defendía como si fueran familia. Kakashi no se había quejado de ser su vecina y el dueño del otro departamento, no parecía tampoco importarle, pero era un señor mayor, así que no valía mucho.

Aun así, alguien había lanzado un huevo a su ventana, lo cual la hizo salir furiosa por el departamento para ver a unos mocosos correr después de hacerle una broma. Roja como un tomate, estaba a punto de maldecirlos, pero se limitó a jalar su cabello como una loca.

—Malditos imbéciles, pueblo de mierda, estúpidos—mascullo dando patadas al suelo.

Intento calmarse.

El recuerdo del niño sonriendo la tarde anterior ante la comida, diciendo que hoy la invitaría a comer a un lugar genial, la hizo suspirar.

Tomo aire.

No era tiempo de actuar de mala forma, no todos la trataban mal, habían tiendas que la dejaban entrar ignorándola como de costumbre. Supuso que las tiendas que parecían vetarla eran porque sus familias habían sufrido mucho el 10 de octubre.

Intento humanizarlos.

Para no matarlos lentamente.

Cuando giro el rostro para ver el daño del huevo que tendría que limpiar, se sorprendió de ver a su vecino en su balcón viéndola con curiosidad. Este dio una mirada vaga al huevo en su puerta de cristal como la suya, antes de verla con dudas en su único ojo visible, pero tampoco sin decir nada.

Ella se cruzó de brazos.

—No me veas así, fueron esos estúpidos niños, que cuando lo encuentre les daré una lección—hablo lo último con tono lleno de oscuridad, adiós a su usual sonrisa.

Pero de pronto el mal humor desapareció y solo pareció cansada.

Esto solo era una pequeña parte, se preguntó qué tanto habría vivido el niño.

No quería pensarlo.

—Eres amiga del niño—señalo Kakashi con seriedad, casi como si estuviera amenazándola.

Se rio sin humor.

Lo que le faltaba.

Lo volteo a ver con tono desafiante, que pareció sorprenderlo un poco.

—Naruto, su nombre es Naruto—hablo furiosa de que nadie dijera su nombre—no soy su amiga, bueno yo no—se quedó congelada sin saber que decir, antes de bufar—¿Qué te importa si soy su amiga? No es un pecado ser amiga de un pobre niño huérfano que todos odian, el pobre a veces ni come bien y todos lo tratan como paria, pues me vale si me tratan como paria ya que Naruto es mucho mejor que la mitad de este estúpido pueblo—gruño furiosa antes de irse y dejar el huevo en la puerta.

No importaba.

Estaba molesta.

Tomo mucho para calmarse, darse una ducha aprovechando que ahora tenía libre los fines de semana. Tomo uno de los libros que su padre le leía de niña, salió de su habitación para encontrarse con Naruto, o más bien que este saltara cuando la viera cerca. El niño la tomo de la mano corriendo a un lugar llamado Ichiraku Ramen, no pudo evitar notar que mientras la tomaba de la mano, caminaban por calles abandonadas donde nadie los vio.

El hombre que atendía el puesto pareció sorprendido de verla, cuando Naruto se sentó y puso dos cupones para comer diciendo que invitaría a su amiga. Teuchi, se presentó junto con su hija, ambos trataron a Naruto amablemente mientras este hablaba emocionado de invitarla a comer.

Mientras probaba el ramen, realmente le gusto el sabor.

Cuando se despidieron del hombre, Naruto pareció saltar emocionado listo para irse.

—Cuando te sientas solo, no me molesta que vayas a mi casa—había dicho antes de despedirse.

El niño la vio confundido, antes que se pusiera rojo de la vergüenza, asintiera y saliera corriendo.

Está bien.

No importa que fuera el niño, era solo un niño.

Cuando llego a su casa, supuso que era hora de limpiar el huevo en la puerta o dormiría oliendo horrible, casi lo deja esperando que a su vecino le llegara el mal olor. Se sorprendió cuando llego y no había un huevo en la puerta, de hecho, había un paquete en el balcón. Lo tomo rápidamente para que nadie saliera y la viera, solamente podría ser de Kakashi, pero no tenía sentido.

Dentro de este había un libro.

La Historia de un Shinobi Absolutamente Audaz.

Miro curiosa el libro, antes de no encontrar ninguna nota en él. Bufo pensando en que los ninjas eran raros de comprender, pero era el primer libro que le había entregado Kakashi que no parecía uno vulgar. Se sorprendió cuando encontró algo escrito en la portada.

"Para Hikari"

Así que era un regalo.

Frunció el ceño sin entenderlo bien, pero se encogió de hombros antes de acercarse a la pared y dar unos golpes como si fuera una puerta. El sonido de platos lavándose se detuvo y ella supuso que tenía su atención.

—Gracias por el regalo—dijo con una sonrisa, aunque este no pudo verle.

Durante unos segundos no se dijo nada, luego se reanudo el sonido de lavar cosas.

Ella camino a su habitación, hoy tendría que leer ese libro.

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—¿Hikari-nee no tiene novio? —fue la pregunta de Naruto mientras movía los pies en el comedor.

Hikari pareció confundida antes de verlo con duda, Naruto era un recurrente en su casa, en ocasiones incluso se quedaba a dormir en el sofá por las noches. Desde que había cumplido siete años, casi un año de su amistad, el pequeño disfrutaba estar todo el tiempo que ella estaba en su departamento, los días que solía quedarse eran los fines de semana que ella pasaba todo el día.

Por lo que había aprendido mucho de este.

No solo era huérfano, Naruto no parecía tener amigos, solía hacer muchas travesuras y amaba el ramen. Disfrutaba mucho cuando ella le contaba o leía historias de amistad, era la única persona que parecía disfrutar de su comida y siempre llevaba un mazo de cartas para jugar con ella.

La pregunta llego de forma que la descontrolo un poco, dejo la cocina y lo vio con ambas manos en las caderas.

—¿A qué se debe esa pregunta? —lo vio con una ceja arriba.

Sonaba sospechosamente como Anko.

Si bien Anko no parecía apoyar o ir en contra de su amistad con Naruto, no solía presentarse frente a ella cuando el niño estaba presente, lo mismo pasaba con Kurenai. Le había dolido un poco eso, de hecho, su amistad era muy inestable desde entonces, pero si la ponían a elegir.

El niño ocupaba más atención.

—Creo que Hikari-nee es bonita, la mayoría de chicas de tu edad salen con otros chicos, supongo—comento este en tono indiferente.

Lo vio confundida, antes de tomar asiento frente a él con una sonrisa divertida.

—¿Te gusta alguien? —cuestiono divertida, pero este negó duramente con el rostro sonrojado.

Atrapado.

Pero no dijo nada más, le sirvió la comida que este agradeció como ella le enseño, comenzó a comer rápido, pero ella lo reprendió para que tuviera algo de modales. Luego de comer, lo obligo a lavar los platos como pago a lo que este sonrió divertido, haciéndole caso.

—Pensé que eras novio de ese chico de cabello blanco—comento Naruto saltando en el sillón.

¿Cabello blanco?

De alguna forma la única persona de cabello blanco que conocía, sería su vecino, o algún anciano pervertido.

—¿De quién hablas? —cuestiono con duda en su voz.

Naruto se encogió de hombros.

—Es un chico de cabello blanco, suele vernos cuando salimos, no es malo como otros ninjas…pero siempre te está viendo—señala este con algo de curiosidad.

Un ninja.

¿Por qué la estarían vigilando?

Tal vez Naruto se equivocaba y era a él quien vigilaban, aunque ella no era perceptiva para saberlo.

¿Quién sería?

Se encogió de hombros.

—No tengo novio, los chicos son idiotas, prefiero pasar tiempo contigo—dice con sinceridad, las mejillas del niño se sonrojan, pero la ve con una sonrisa.

—Me gusta pasar tiempo con Hikari-nee—chilla antes de abrazarla con fuerza.

Se deja hacer regresándole un medio abrazo, era una monada, no entiende como alguien seria grosero con este.

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Hikari es secuestrada cuando cumple 20 años, es irónico y jamás pensó que algo así le pasara, pero le pasa. Había salido de compras con Naruto, cuando aquel grupo de hombres los rodearon en una calle vacía, ella había logrado evitar que se llevaran al niño, empujándolo y diciendo que fuera por ayuda, pero tarde se dio cuenta que no iban por el niño e iban por ella. La idea del secuestro para un tráfico de personas, rápidamente se puso en la lista de sus temores ahora que lo estaba viviendo.

Atada y amordazada, fue como un hombre la arrojo a una carreta cuando escaparon de la aldea. Había pataleado y se satisfacía de que le había roto la nariz a uno de ellos, claro que este se vengó apuñalando su pierna, antes que otro le gritara que era un idiota por herir la mercancía.

Antes que hiciera algo más, fue cuando la ataron y ahora estaba sujeta a la carreta que parecía alejarse de la aldea. Una parte dentro de ella se alegraba que el niño estuviera bien, pero otra parte estaba aterrada por lo que escuchaba de los hombres.

No era la primera que se llevaban.

Escuchaba sobre venderlas a buen precio a unas personas fuera de la frontera, sobre esclavas, sumisión y actos que le hicieron palidecer. Estuvo tentada a tirarse de la carreta, que la mataran antes que le hicieran pasar por esa tortura. Pero cuando intento saltar aun amarrada, un hombre la pateo nuevamente a la carreta, ella se revolvió como un gusano, pero este le pateo en la pierna herida, lo que la hizo gimotear.

Este mundo era una mierda.

No.

No lo era.

El recuerdo de Naruto sonriente, de Anko quien la abrazaba divertida, las sonrisas amables de Kurenai, Naoko-san, Daisuke-san, incluso el idiota de Kakashi, eran buenas personas.

Solo era que ella tenía mala suerte.

Una mano del hombre se fue a su cuello, levantándola para que estuviera a su altura.

—Es una chica bonita, pagaran bien por ella, tal vez deberíamos aprovecharla antes que la vendamos—exclamo con una voz que le hizo escalofriarse.

Cerro los ojos un momento cuando sintió que este tocaba descaradamente su pierna, subiendo lentamente, luego abrió los ojos con furia haciendo la cabeza para arriba súbitamente sacándole un gemido al hombre. El dolor era punzante en su nuca, pero lo vio con furia cuando este levanto un arma lista para clavársela.

Lo reto con la mirada.

No se iría sin lugar.

Entonces como un destello, el hombre desapareció frente a ella haciéndola parpadear incrédula. Todo pareció un remolino y juro que sus cabellos se levantaron levemente por la corriente de aire. Cuando se volteo con los amarres en sus manos, piernas y la mordaza aun en su boca, solo pudo ver una sombra al lado de ella. Ropas de ANBU, supo identificar luego de ser amiga de ninjas en el pasado, una máscara sobre su rostro y un cabello blanco.

Ignorando que parte de sus ropas estaban llenas de sangre y que, al ver a su alrededor, la mayoría de ninjas estaban atravesados y muertos en el suelo.

Se sintió aliviada.

El ninja levanto su mano con una kunai, pero al tiempo que cerraba los ojos, sintió que tanto sus brazos como piernas eran libres, así que rápidamente quito la mordaza y escupió un poco la sangre en su boca, le habían pegado antes de amordazarla por morder a uno.

Otra sombra algo más pequeña, con las mismas ropas que el primer ninja parece ver todo.

—Deberías dejar uno con vida—dice en tono indiferente.

El primer ninja que la rescato sigue viéndola, pero lanza una kunai que hace gimotear a uno de sus captores, aún con vida. El menor asiente antes de tomar al que parece sobrevivir y desaparece.

Se siente perdida.

¿Y ahora?

Sigue viendo al hombre que le rescata, casi detectando un tono rojizo en uno de sus ojos. Abre la boca, pero entonces siente que la impresión se va y cae de frente por el cansancio mental, también físico, sintiendo que al menos no todo está mal.

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Despierta después, no sabe si son horas o minutos, pero al sentir el tambaleo de su cuerpo sabe que está siendo cargada, como un saco de papas. Quiere decir algo, pero esta mareada y sabe que si abre la boca vomitara. Un chillido hace que ella se mueva confundida, antes que todo su mundo de un giro y vuelva a tocar el suelo, unos fuertes brazos la sujetan y ella se ve confundida, el cabello morado es de Anko. Los recuerdos de lo que paso regresan y ella se deja abrazar por su amiga.

De reojo ve quien la tenía alzada, el ninja de cabello blanco.

—Kakashi—dice una voz que reconoce como Kurenai—gracias—añade en voz baja.

El ninja parece verla, antes de desaparecer en una nube de humo.

Hikari parece confundida antes que la lleven al hospital, que Anko comente que ese mocoso Naruto había interrumpido gritando por toda la aldea por ayuda. Cuando Anko lo atrajo por el cuello para ver qué pasaba, este chillo que ella fue secuestrada, cerca del lugar estaba Kakashi y este había salido corriendo en su rescate. Ignorando que Anko parecía agradarle Naruto diciendo que era un mocoso valiente, también ignorando por su salud mental que la mayoría lo había tratado mal cuando pedía ayuda, medito sobre su rescatador.

¿Kakashi?

Que tan raro era eso.

Bastante.

Luego de que revisaran su pierna, prácticamente la incapacitaran, Guy fue quien amablemente se ofreció para llevarle a su casa. Mientras todos la acompañaban agradeciendo que estaba bien, ella solo sentía el mareo de la droga, sintiendo que todo era un extraño sueño. Al llegar a su departamento la bola de pelo amarilla conocida como Naruto, se abalanzo sobre ella llorando sobre lo asustado que estaba.

Lo consoló con mareos, antes de que todos la arrastraran a su habitación, el niño se negó a irse incluso cunado Anko amenazo con echarlo. Les dijo que el niño podía quedarse, todos parecieron dudar sobre cuidar a un niño en su estado, pero prometieron volver mañana para cuidarle. Kurenai comento tímidamente con vergüenza, sobre estar algo alejados por trabajo.

Les resto importancia.

Estar en un secuestro hace que algunas cosas no sean importantes.

A media noche y cuando Naruto estaba totalmente dormido, se abalanzo al baño para vomitar un poco. Luego de algunos vómitos, enjuagarse la boca, salió para tomar aire a su balcón.

Estaba agotada, física y mentalmente, su pierna estaba adolorida y su interior parecía aterrado por lo que pudo pasar. Cerro los ojos agradeciendo a los cielos, que todo se quedara en lo mínimo que pudo ser.

No era un ninja, pero una presencia a su lado le hizo abrir los ojos asustada, que se tranquilizaron cuando vio a Kakashi en su propio balcón viéndola de reojo. Intercambiaron miradas durante unos segundos, antes que ella cierre sus ojos más relajada.

Tiene un ninja fuerte viviendo a su lado, eso la relaja. No es que ver la masacre que este produjo no le hiciera sentirse enferma, pero eran malos hombres.

—Muchas gracias—logra que salga su voz algo rasposa—me salvaste la vida—añade abriendo los ojos para verlo.

Este ya no la ve, ahora mira la noche y la aldea que puede visualizar desde su hogar. No cree que vaya decir algo, pero ella sabe que deberá buscar una forma de agradecerle, lamentablemente, siente que un libro no será suficiente esta vez.

—Tienes talento para buscarte problemas—comenta Kakashi luego de unos minutos de silencio.

Se encoge de hombros con una risa sin humor.

No podía negarlo.

—Mi don mi maldición—se burla de ella, antes de hacer una mueca sujetando su pierna,

Joder.

Duele.

No sabe cómo los ninjas sobreviven a estos dolores.

Siente la mirada de Kakashi sobre ella nuevamente, ella sonríe algo nerviosa por lo pasado, pero intentando ser amable.

—Ya que me salvaste la vida, estas invitado a cenar cuando gustes—

—Si tu cocinas realmente tengo dudas, sueles dejar todo lleno de humo—

—Ignorare ese comentario, pero como dije estas invitado, gran héroe Kakashi Hatake que ha salvado la vida de esta pobre civil—

Este la mira con una ceja alzada de incredulidad, pero no dice nada, se queda a su lado hasta que ella se despide para intentar dormir algo.

Igualmente, el viernes en la noche este se presenta a comer, Naruto lo ve con duda, pero cuando Hikari y Naruto intercambian miradas, solo se encogen de hombros.

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Naruto literalmente se ha mudado a su casa luego de lo sucedido, siempre intenta llevarla al trabajo cuando puede y la recoge en las tardes viendo mal a cualquiera que se acerque. Intenta explicarle que no pasa nada, pero el niño sigue sobreprotegiéndola, incluso cuando le presento a sus amigos, Naruto la abraza protectoramente por la pierna viéndolos mal, el único fuera de ese sentimiento es Kakashi. Naruto lo aprecia porque le salvo la vida, Kakashi parece no verlo con odio e incluso lo trata con indiferencia, lo cual no es muy diferente a como trata a los demás.

El hombre de cabello blanco termina aceptando sus invitaciones a cenar, aunque al principio con duda, luego de descubrir que su comida no tiene veneno, viene en ocasiones cuando no parece estar de misión. Naruto que ahora vive en su casa (literalmente un día llego con sus cosas y nunca se fue) siempre le pregunta cosas sobre ninjas, ella solamente le sirve comida.

No es que tengan mucho en común, pero le salvo la vida, por lo menos quiere alimentarlo de por vida si eso lo paga.

Naruto suele entrenar todas las tardes antes de recogerla al trabajo, luego ambos pasarían cocinando o haciendo algo juntos. Jamás hecha a Naruto de su hogar, en realidad es reconfortante tener alguien con quien vivir, se siente menos solo. Anko quien ha retomado visitarla en ocasiones, incluso le regala dando al niño, quien pelea con ella por diversión. Kurenai trata con respeto a Naruto, pero a veces parece distante como si recordara algo con verlo, Asuma le despeina el cabello al niño, mientras Guy siempre grita algo que Naruto le hace salir corriendo.

Mucha emoción supone.

Un día algo cambia, no sabe cuándo ni por qué.

Ella solamente deja a Naruto dormir en su habitación (ya que es un departamento pequeño) mientras ella suele usar un futon que no le molesta. Es solo un niño así que ambos comparten habitación. Pero ese día el niño parece roncar y ella quiere alejarse del sonido.

Se sorprende al salir de ver a Kakashi, quien la ve también con duda.

¿Quién comenzó la conversación?

No tiene idea.

—No puedo considerar Icha Icha como un género, no tiene sentido, es demasiado pervertido para darle sentido—critica con expresión seria.

Kakashi parece relajado, no comenta nada o en contra, pero ella siente un leve brillo de diversión en sus ojos que la hace querer zarandearlo para que entienda que desperdicia su tiempo.

—Si tú lo dices—había respondido Kakashi en tono aburrido.

Lo vio con incredulidad.

—Hay mejores libros, Fairy tail, por ejemplo, una saga llena de amistad, aventura y romance—dice dramáticamente abrazándose al recordar sus personajes.

—Los personajes son pervertidos—

—No lo son—

—Natsu le pasa tocando los pechos a Lucy y Gray se desnuda a cada rato—

—Bueno ellos son así, pero…un momento—dice de pronto y Kakashi la ve con duda—¿Leíste el libro? —pregunta sorprendida.

Este la ve como si fuera una idiota.

—Sí, los siete—indica este con un encogimiento de hombros.

Sus ojos se abren más, recordando que ella solo le dio el primero, pero luego una leve sonrisa se posa en sus labios. Nota que Kakashi solo desvía la mirada pareciendo avergonzado, pero ella sigue sonriendo.

—Ignorando que tal vez tienen algo de pervertidos, no puedes negar que la batalla final es buena, además del giro argumental de Natsu hermano de zeref o la pelea con acnologia, brutal—habla acomodándose en el suelo.

Kakashi rueda los ojos. Este comenta vagamente sobre que le gusto o que no le gusto de la historia, mientras ella suelta indignada que se osara a decir que Natsu y Lucy no eran una pareja oficial. Hablaron durante lo que parecieron horas, sabe que ella es la que más habla, pero Kakashi tampoco parece irse. Es entrada la noche cuando bosteza y este le dice que deje de ser un idiota y duerma.

Lo hace despidiéndose vagamente.

La próxima noche que Kakashi está en su casa, vuelven hablar de libros en el balcón.

Algunos días después, este comenta cosas sobre misiones y ella escucha.

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—Te gusta Kakashi—sale de la boca de Anko y ella escupe el dango que había estado comiendo con su amiga.

Gira su rostro horrorizado a la mujer, que parece comer su dango y disfrutar de traumarla, lo ve en sus ojos. Comienza a negarlo, decirle a ella que es una idiota y que lo más cercano que tiene a Kakashi es una amistad de buenos vecinos. Le indigna que Anko no le crea, solo le comento vagamente que el chico suele pasar a comer y que a veces hablan, solo eso, jamás le diría algo privado de este.

No es como si ella sepa mucho.

En todo este tiempo siente que Kakashi sabe más de ella, que está de él, lo cual no importa, cada quien tiene sus secretos. Ella suele contarle sobre su infancia a su vecino, sobre su madre cocinera (este se burla de ella por no aprender a cocinar postres) de su padre, que eran una familia pequeña, sobre la muerte de sus abuelos cuando era niña. No le cuenta nada trascendental, cualquiera que la conociera sabe sobre eso.

Kakashi nunca cuenta nada sobre él, solo vagamente sobre algunas misiones, algo sobre algunos compañeros sin decir nombre, sobre que a veces está cansado.

Nada grave.

Pero Anko exagera todo, como siempre.

—Tú lo que ocupas es un buen revolcón, tienes 22 años, no deberías ser virgen—señala Anko mordazmente y ella quiere morir.

Se sujeta el rostro avergonzada mientras niega seguir siendo parte de esta conversación.

—Si yo fuera chico ya te hubiera entrado hace tiempo, aunque no me molestaría experimentar contigo siendo chica—dice Anko con el placer de torturarla.

Lo consigue.

Ella sale chillando indignada del bar donde están, ojalá se hubiera quedado con Naruto esa noche, al menos no estaría roja de la vergüenza.

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No debió aceptar la salida de este chico, piensa con una sonrisa tensa cuando este mira nuevamente sus tetas. Tiene un vestido bastante decente y sabe kami que solo sale con él por petición de Anko. Recuerda con tristeza que Naruto con diez años parece horrorizado que salga con chicos, diciendo que no aceptara a ninguno como su padrastro. Es tierno que el piense como una madre de él, cuando el año pasado le pide tímidamente si puede ir hablar con Iruka, ya que este ocupa hablar con un adulto, ella acepta sorprendida también. Iruka quien nunca la ha visto, parece igual de sorprendido que Naruto estuviera al cuidado de alguien más.

A ella le agrada Iruka, es un hombre amable que trata a Naruto con cariño, lo regaña, pero lo hace con ojos llenos de ternura.

No sabe cuándo ha comenzado una familia con Naruto, pero lo ha logrado de alguna forma y no se arrepiente. Sabe que es demasiado joven para ser la madre de un niño de diez años, pero este siempre sonríe y hace que su casa no se sienta sola.

Está preocupada que en dos años comience hacer misiones, es por eso que acepta que tener compañía en su vida no estaría mal.

Pero este tipo Kentaro, es un idiota.

Sonríe fingidamente mientras este habla sobre sus viajes como comerciante queriendo salir de ahí rápidamente. Cuando por fin terminaron esa horrorosa cena, casi sonrió al poder liberarse del hombre, quien amablemente quiso llevarla de regreso a su departamento. Todo parcia bien, hasta que esté la arrincono contra un callejón y la beso sin su consentimiento. Duro unos segundos el comprender que pasaba, antes de darle una patada en la entrepierna, haciendo que este jadeara.

Salió furiosa del lugar, antes que este pareciera recuperarse y la sujetara de la muñeca. Su rostro se transformó en ira girando para darle otra patada, pero alguien fue más rápido. Antes de darse cuenta Kentaro estaba volando contra un contenedor de basura.

Pestañeo confundida, luego giro a ver a Kakashi aparecer de la nada, como de costumbre y rescatarle de algo. Bufo sabiendo que esta vez pudo haberlo logrado por su cuenta, pero este solamente parecía indiferente con ropas diferentes a las comunes.

Trajes de Jounin.

Entrecerró los ojos, este la vio con pereza.

Antes de darse cuenta ambos estaban sentados en una banca del parque, ella lo invito a una bebida de una máquina expendedora que este acepto aburrido.

—Sabes si sigues viniendo a mi rescate no sabré con que pagarte, aun no termino de pagarte que salves mi vida—dice ella aburrida con su bebida de fresas.

Kakashi la ignora, no le molesta, está acostumbrada.

—Tambien veo que ahora tienes ropas de Jounin, no me mires así tengo amigos ninjas que también son tus amigos, o al menos algo similar, no entiendo tu relación con Guy si soy sincera, pero, en fin, felicidades por ser Jounin—dice con una sonrisa divertida.

Nota el fastidio en el rostro de Kakashi, luego este gira a ver su bebida y toma un trago luego de bajar su máscara.

No se sorprende como la primera vez que lo hizo.

Fue cuando lo invito a cenar la primera vez con Naruto, ambos habían estado demasiado impacientes cuando él se quitó la máscara para comer. Pero solía distraerlos para que no vieran nada, frustrándolos en gran manera, una vez no fue tan rápido y ella pudo ver su rostro. Naruto no lo había visto aun y siempre lo molestaba con eso diciendo que lo atraparía algún día.

Tenía un rostro apuesto, debía admitir para ella misma.

Giro el rostro para no verlo, era incómodo para él así que respetaba su privacidad.

—El Hokage quiere que entrene genin—

—Eso es genial—

—Odio a los niños—

—Eso no es tan genial—

Lo vio rodas los ojos con fastidio y ella sonrió, intento imaginar un grupo de niños, pero solo pudo pensar en un Naruto sonriente. Le hubiera gustado ser maestra, pero dado que no era un ninja, sería mejor mantener su trabajo en la librería que Daisuke-san prácticamente le había heredado por su avanzada edad. Era bueno ya que tenía mayores ingresos, Naruto comía demasiado y Kakashi también, era bueno tener dinero para comprarles cosas de comer.

Rayos, era como la madre de ambos.

—Me hubiera gustado ser maestra, pero bueno, me alegro que seas el maestro de los niños—hablo atrayendo su atención, este la vio con duda—no los dejarías morir y los protegerías, esa es la clase de ninja que eres, me sentiría segura si fueras mi maestro—añadió como si señalara lo obvio.

Los ojos de Kakashi la vieron unos minutos, antes de suspirar y ver a otro lado.

Ambos caminaron a la casa, ella contando los chistes de un libro de chistes que leyó el día anterior, este la vio con pena por los chistes tan malos

—Son tan malos como tu gusto por los hombres—señalo Kakashi, antes de cerrar la puerta súper rápido para esquivar su zapato.

Cuando entro Naruto la esperaba de brazos cruzados, ella rodo los ojos diciendo que la cita fue un asco, eso lo dejo de mejor humor.

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—Es el cuarto equipo genin que rechazas—se quejó ella por la noche y con una piyama estúpida de galletas.

Kakashi de su lado se encogió de hombros, eso la hizo frustrarse, sabía que Kakashi tenía el potencial de ser un buen maestro, pero no lo seria si seguía reprobando niños.

—No trabajan bien en equipo—fue su única respuesta cuando pregunto porque tantas veces no estaba de acuerdo con los niños.

Y ella la acepto.

Trabajar en equipo era esencial si querían sobrevivir, tres niños contra misiones, son mejor que uno. Además, si podían proteger la espalda del otro, serian mejores y crecerían juntos, era difícil aceptarlo, pero Kakashi tenía razón. Aun así, intento que fuera un poco más indulgente a lo que este la vio mal, se sintió atrapada cuando este negó ser flexible.

—Guy ya tiene su grupo de genin que acaba de aceptar, deberías aceptar alguno pronto—gimoteo ella con pesar.

Recordó como Guy entro aquel día a la librería para presentar a los chicos que entrenaría, Tenten fue amable, Lee fue …. perturbadoramente parecido a Guy, Neji, sin comentarios.

Kakashi se encogió de hombros.

Desde que era Jounin el tiempo de Kakashi en la aldea había incrementado drásticamente a cuando era un ANBU, motivo por el cual sus charlas nocturnas eran más comunes que antes. También era normal que este hablara más, pero no se confundan, hablaba más pero no decía nada en concreto, algo que parecía disfrutar cuando la veía furiosa por el asunto.

—Mañana iré de misión—dice Kakashi de forma aburrida.

Eso le sorprende, es la primera vez que le avisa algo, a pesar del tiempo de conocerse. Ella supone que no está en casa cuando no escucha nada en su departamento o cuando sale este no está ahí como de costumbre. Hay veces que Hikari señala que con su salario debería estar en un lugar mejor que este complejo, pero este la ignora.

—Vaya, te deseo buen viaje—dice de pronto con mirada curiosa por este cambio en la rutina, ellos eran buenos con la rutina—cuando regreses comprare algo para celebrar—dice con un pulgar arriba como ve que suele hacer Guy.

Nota la mirada de Kakashi en ella durante un largo tiempo, pero luego parece negar sobre algo antes de asentir.

Algo raro pasa con Kakashi, pero conociéndole, no le dirá nada.

Eso le molesta un poco.

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Conoce a Ryuji una mañana que pasa a comprar un libro sobre cocina, hacen una plática informal sobre ella sin poder cocinar nada, antes de darse cuenta está riendo con ese hombre. Vuelve una semana después diciendo que el libro es bueno, la invita a intentarlo, pero cuando ella comenta en su próxima visita que quemo el horno de nuevo, este se ríe divertido de ella. La invita a salir una mañana con una pequeña flor amarilla, que la hace sonrojarse como una adolecente antes de asentir tímidamente.

Naruto claramente, lo odia a primera vista, cuando la recoge esa noche es como la primera prueba. Si alguien ve mal o dice algo en contra de Naruto, ella jura que la cita será mal o la persona no tiene futuro. Ryuji parece sorprendido de ver al niño, pero solo sonríe presentándose sin entender como era madre luciendo tan joven.

Ella se sonroja.

Naruto parece un poco aplacado por que la traten como su madre. Al final a diferencia de otras veces, solo le hace una seña de que lo estará vigilando, a lo que Ryuji acepta el trato.

Es buena señal.

La cita no es costosa, pasan cerca de un lugar que vende postres, hablan de todo un poco y Ryuji explica su trabajo como asistente en la torre del Hokage. Este parece incrédulo cuando ella dice que conoce algunos ninjas, pero eso hace que sus explicaciones sean más fáciles. Pasean en la tarde por el parque, donde este se detiene para decir un verso sobre su belleza comparada con las flores.

Cuando la cita termina, ella se siente algo decepcionada, este no le da un beso en los labios, en su lugar lo hace en la mejilla. Se despide tímidamente de la mano, antes de llegar a su departamento y comenzar a chillar como una colegiala. Naruto parece curioso cuando pregunta que paso, luego que ella le explique todo este frunce el ceño.

No le agrada del todo Ryuji, pero admite a regañadientes que no es un mal tipo.

Este la invita a salir dos días después, ella acepta.

Un mes después, ella acepta ser su novia.

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—En realidad Ryuji es un buen tipo, me cuesta admitirlo, pero desde que lo conozco muchas chicas están detrás de él, pero es un bastardo caballeroso—gruñe Anko con algo de pesar, como si quisiera decir algo malo.

Es una tarde de chicas.

Lleva tres meses con Ryuji y todo parece ir de maravilla, es un caballero con ella, se dan su tiempo, pero a veces pasa a dejarle flores a la librería, cita versos de libros famosos, hace que su rostro se ponga rojo ante el recuerdo de su primer beso.

—Yo también lo conozco, es amable—añade Kurenai feliz de verla con alguien.

Asiente emocionada.

Es que era tan…perfecto.

¿Y si era el indicado?

Nunca fue de pensar en una boda o un futuro con alguien, pero no era difícil imaginarse con alguien como Ryuji, también era un chico muy apuesto.

—¿Qué hay de Kakashi? —gruñe Anko molesta, ella era la principal partidaria del Kakashi x Hikari.

Para su pesar otros apoyaban esa idea, como Naruto, Naoko-san y Asuma. Guy parecía alarmado de que su rival tuviera algo con ella, diciendo que no le ganaría en pedirle una cita, esa fue la primera cita que ella rechazo enojada, Kurenai no había tomado el bando de alguna pareja.

Sintió un leve apretón en su pecho al recordar que cuando Kakashi regreso de su misión, era la primera vez que saldría oficialmente con Ryuji. Entonces cuando ella llego para preparar la cena, Ryuji le dio un beso en los labios, cuando se despidieron vio a Kakashi viéndola indiferente desde la baranda. Cuando fue a cenar a su casa estaba extrañamente distante, y no había salido al balcón desde entonces.

No quería admitir que extrañaba a su vecino/amigo/héroe.

—¿Qué hay con él? —regresa la pregunta con una ceja arriba.

Anko bufa, pero no pregunta más.

—¿Qué ibas a contar de Ryuji? —pregunta Kurenai nerviosa al ver que el ambiente decaída.

Eso la animo, comenzó a hablar con las mejillas rojas sobre como este había tenido una cita con ella en la noche. Le pego a Anko cuando insinuó algo sexual, aunque no quiso indicar que aún era virgen, está claramente se burló con sus ojos. Prefirió recordar la perfecta cita en la noche con Ryuji, todo era tan perfecto con este.

Su interior pareció algo contrariado cuando sentía que faltaba algo.

¿Qué seria?

Cuando termino la reunión con las chicas, se sorprendió de ver a Naruto correr en su dirección, con una sonrisa diciendo que volvieran a casa juntos. Mientras caminaban noto la mirada de una niña de cabello azulado y ojos blancos detrás de un poste. Alzo una ceja, pero se encogió de hombros mientras Naruto gruñía algo sobre Sasuke, su rival de toda la vida.

Al llegar a casa ambos dieron gracias por la comida.

—Hace tiempo Kakashi no viene—dice Naruto luego de terminar la comida.

Entre mucho trabajo había terminado comprando una litera, ya que no tenía una habitación extra, ambos tendrían que vivir juntos. Naruto parecía tomarlo como un juego de niños, tomando la litera de arriba, mientras ella solía tirarse en la de abajo, culpándolo si alguna vez caía sobre ella.

—Debe tener mucho trabajo—musito, pero incluso para ella parecía mentira.

Cuando Naruto comenzó a roncar, algo que ya no le molestaba tanto, una idea loca llego a su mente debido al sueño. Tomando uno de sus libros, escribió una vaga nota que dejo en el balcón del hombre como antes solía hacerlo mucho. La idea de que la estaban evitando no dejaba su mente, pero quería confirmarlo.

Al día siguiente se asomó por el balcón, su libro no estaba, ahora era cuestión de esperar.

Pero ninguna nota volvió.

Tampoco su libro.

Se sintió estafada.

.

.

—¿Estas bien? —fue la consulta de Ryuji cuando la vio distraída.

Ella pestañeo confundida, antes de asentir.

No quería decirle que había perdido media biblioteca entregándole notas a Kakashi, el bastardo que no se aparecía, pero había robado todos sus libros, técnicamente ella se los dio, pero ese no era el punto. Estaba por entrar a un colapso mental porque ahora era claro que la estaban evitando, además había perdido sus libros, lo cual aumentaba el dolor en su pecho, pero no entendía que había pasado.

¿Qué cambio?

Pensó que eran amigos.

Bufo infantilmente mientras devoraba su helado, haciendo que a su lado Ryuji riera nervioso, pero ella poco le importo.

Sus libros.

Eso sí le importaba.

—No es nada—gruño de mal humor, maldito Kakashi roba libros, ya encontraría todo su porno para quemarla.

No era mentira que antes de esta estúpida pelea que no sabe ni como inicio, este siempre le daba dinero para tener los libros ICHA ICHA antes que los demás, como pensó que eran amigos, ella le había ayudado porque en su librería, para su horror, eran populares. Desgraciado Daisuke-san que era igual de pervertido que su vecino, incluso una vez que Kakashi visito la librería, donde Daisuke-san estaba, habían hablado sobre el tema.

Hombres.

Quien los entiende.

—Sabes, hoy quería hablarte de algo importante—comenzó Ryuji con las mejillas algo rojas.

Algo estaba mal.

Su sexto sentido de mujer se disparó.

Cuando giro a verlo de repente noto que estaban en medio de un parque, al atardecer, luego de una cita y este parecía nervioso. La gran cantidad de libros románticos comenzaron a ponerla nerviosa de repente, cuando Ryuji la vio noto su rostro pálido. Ella negó varias veces con la cabeza sin confiar en sus palabras. Llevaban casi 7 meses saliendo, todo había sido muy lindo, incluso jamás le obligo a nada. Cierto que parecía decepcionado cuando la invitaba a su casa, o ella negaba que entrara a su departamento por Naruto.

Pero ahora.

Las alertas sonaban en su cabeza.

—¿Qué piensas de vivir Naruto y tú en mi casa? —pregunto este tímidamente.

Su boca se abrió.

Mierda.

.

.

Camino a su departamento como zombie, había pasado las últimas dos horas en medio de un bar, tomando sola y gritando a su interior que era estúpido. No solo había rechazado la propuesta de Ryuji, cuando este comento preocupado que pasaba o si ella no quería avanzar en la relación, incluso le pregunto si ocupaba tiempo, algo dentro de ella entro en pánico. Ella era mala ante el pánico. Pero cuando había terminado rompiendo con el chico diciendo que algo faltaba (ser honesta fue una mala idea) en la relación, este había lucido tan destrozado.

Ella se jalo el cabello.

¿Qué le pasaba a ella?

¿Era una idiota?

Tenía al hombre perfecto, romántico, tierno, lindo, que estaba interesado no solo en tenerla a ella viviendo juntos, también había incluido a Naruto, siempre lo incluía en sus cosas. Era curioso que Naruto al principio lo rechazo, pero a estas alturas al menos lo toleraba y veía como un adulto responsable, a veces peleaban ridículamente en las cenas, pero Naruto se veía feliz a su lado.

Naruto.

¿Qué le iba a decir a Naruto?

Golpeo su cabeza contra su puerta, su cabeza daba vueltas por el licor y agradecía que, por una vez, Naruto aceptara la invitación de quedarse con Anko. Este había luchado contra esta, pero ella lo había tomado arrastrado del cuello. Últimamente hacía eso, con la esperanza que por una vez invitara a Ryuji a su departamento y dejara de ser virgen.

Claro que nunca le dijo esto a Ryuji, siempre mintió por nervios sobre Naruto en casa.

Volvió a golpear la cabeza contra la puerta.

Moriría sola y virgen.

La puerta se abrió repentinamente y ella cayo torpemente al frente. Giro la cabeza desorientada, solo para descubrir que tal vez no había golpeado su puerta, sino que lo hizo con la de su vecino, era la única razón para ver a Kakashi con una ceja alzada al lado de la puerta abierta.

—Este no es mi departamento—dijo lo obvio y le resulto gracioso, porque soltó una risa tonta.

—Estas borracha—señalo Kakashi casi con aburrimiento.

Soltó otra risa, antes de recordar que paso, haciendo que sujetara sus manos contra su rostro.

Maldita suerte que tenía.

—La cague Kakashi, fui estúpida, soy estúpida, mátame y esconde mi cadáver, dile a Naruto que me morí de la vergüenza—dijo pataleando de manera algo infantil.

Razón por la que nunca solía tomar tanto licor.

Estaba segura que Kakashi hizo una mueca aburrida, pero antes de darse cuenta, este tuvo la amabilidad de llevarla a su sofá, donde la dejo acostada. Ella siguió negando con la cabeza, sollozando para volver en el tiempo, para decirle a Ryuji que solo ocupaba tiempo.

El tiempo lo cura todo.

Tal vez podría amarlo como él la quería con el tiempo.

Pero, aunque este siempre fue tierno con ella, aunque este le dijo que la quería, aunque este hablaba del futuro.

Ella no lo podía ver del todo.

Kakashi fue lo suficientemente amable de traerle agua, que ella gimoteo que no quería, antes de soltar al llanto. Sabía que esto lo fastidiaría, pero no sabía que más hacer, no pensaba ir donde Anko, si la veía llorar iría a matar a Ryuji sin explicaciones, lo peor es que Naruto la acompañaría sin dudarlo.

—¿Ahora que paso? —cuestiono el ninja con aburrimiento.

Hikari siguió pataleando, antes de que lo viera con grandes ojos y un puchero.

—Termine con Ryuji—anuncio al punto de casi soltar el llanto, Kakashi alzo ambas cejas sorprendido—me pidió que me fuera a vivir con él, que fuera con Naruto, me asuste y le dije que no, no sé cómo terminamos, solo sé que terminamos, que estaba sola en el parque y que soy una idiota—

—¿Por qué terminaste con él? —

—No lo sé, es buen chico, hubiera sido un buen esposo…pero no lo quería como él me quería, es estúpido, era mi mejor partido—

—Estas siendo dramática—

—Moriré sola y virgen, olvida esto último, o no lo menciones frente a Anko, seré una solterona cuando Naruto crezca, el tendrá novia antes que yo—

—No pensé que fueras de las chicas que quiere un matrimonio—

—No lo soy, pero Ryuji hubiera sido una buena opción si hubiera cambiado de opinión en el futuro—

Abrazo con fuerza sus rodillas conteniendo el llanto borracho que iba a salir en cualquier momento. Kakashi frente a ella pareció algo incómodo, nunca fue bueno con sentimientos, pero aquí estaba ella explotando como todo buen borracho.

Comenzó a dibujar círculos deprimida en su sofá.

—Bueno es hora de dormir, ya mañana puedes seguir deprimida—indico este antes de darle unas sábanas.

Al menos la dejaría dormir ahí, no es que no pudiera caminar a su departamento para ahogarse en la depresión, pero algo la hizo solo tirarse sobre el sofá con mirada deprimida. No quería estar sola, quería estar en su cuarto con Naruto, pero tampoco quería que la viera triste, algo de verse siempre fuerte sobre él para no preocuparlo. Pero Kakashi era un amigo, o al menos lo era, no importaba ser vulnerable, le había salvado anteriormente.

Eso la hizo recordar algo.

—Kakashi—llamo de repente, este se detuvo camino a su habitación, lo vio fijamente algo dudosa—¿por qué no volviste a salir al balcón? —cuestiono con duda.

Quería preguntar por sus libros, pero eso sería después.

Este la vio sin emociones.

—Pensé que ya no me querías ahí—parecía sincero al hablar.

Soltó un bufido antes de hacerse una bolita con la sabana.

—Si eso hubiera sido cierto, no te hubiera hostigado con todos mis libros, que, por cierto, quiero de regreso—musito con un bostezo, antes de sentir que estaba por caer dormida—me gusta hablar contigo—añade antes de caer dormida.

La mañana siguiente despierta confundida en el departamento de Kakashi, este deja una nota diciendo que está en una misión, ella vomita unas cuantas veces, antes de limpiar el baño para irse avergonzada. Camina a su departamento, solo para encontrar todos sus libros que le dio a Kakashi sobre su mesa, con una nota sobre ellos diciendo que tiene un gusto horrible.

Hace una mueca.

Pero se sorprende cuando la nota dice que los ha leído todos.

Suspira antes de volver a vomitar.

No volverá a tomar nunca.

.

.

—Kakashi es nuestro sensei—dice Naruto con un pulgar en alto cuando entra esa tarde por su casa.

Ella suelta un plato de la emoción, antes de correr y envolverlo en un fuerte abrazo, este se deja hacer mientras ella da gracias al cielo que Kakashi no los rechazara. Este comenta sobre el extraño examen y unos cascabeles, lo que la hace reír divertida sobre sus compañeros de equipo Sasuke y Sakura.

Mientras termina de preparar la cena, camina al departamento del lado para tocar la puerta, cuando Kakashi abre algo aburrido, lo arrastra sin decirle nada a su departamento para comer todos juntos. Naruto se ríe sobre que ahora es su sensei, Kakashi recuerda aburrido que este robo un pergamino y ella sonríe oscuramente diciéndole al niño que aún está castigado.

—Esto podría ser un conflicto de intereses—dice Kakashi aburrido luego de cenar, Naruto es obligado a tomar un baño porque apesta.

Así que están solos.

Lo ve con una ceja arriba.

—De que hablas, somos una familia—dice rápidamente encogiéndose de hombros.

Ve la mirada aburrida de Kakashi en su persona, ella sigue sonriendo, si bien desde que termino con Ryuji ha estado deprimida, sus amigos y Naruto la han logrado mantener a flote. Kakashi sale como antes para hablar en el balcón, aunque parece aburrido cuando ella patalea sobre ser una solterona toda la vida, la escucha.

Siempre pensó que eran vecinos.

Pero ahora piensa que son buenos amigos, aunque no sabe del pasado de este, no es algo importante, ella prefiere enfocarse en su actual vecino.

—Aunque me han contado que llegas tarde a todos lados, pensé que eso era un rasgo de las mujeres—señala divertida pinchándolo con los palillos de comer.

Este bufa antes de soltar un bostezo.

—Habla quien no puede mantener una relación estable—golpea este en su punto débil.

Cuando Naruto sale, ladea la cabeza confundido al ver que ella intenta ahogar a su sensei con una almohada. Realmente no pregunta nada, este sabe que si algo malo pasa, le ayudara a esconder el cuerpo.

.

.

Sus ojos se hinchan cuando está en la puerta de la entrada, es la primera misión de Naruto fuera de la aldea y ella siente que va a llorar en cualquier momento. Ese día conoce por fin a Sasuke y Sakura, pero mientras abraza desesperadamente a Naruto, le dice que se cuide mucho y que si ve a un extraño lo mate sin piedad, sus compañeros de equipo la ven con incredulidad. Kakashi llega tarde, pero ella sigue aferrada a Naruto llorando sobre que crecen muy rápido.

—Está loca—es el susurro de Sakura a Sasuke, quien asiente preocupado.

Luego de unos minutos, Kakashi logra separarla de Naruto, este suspira aliviado de poder respirar y ella gira el rostro sollozante a Kakashi. Antes de que ella comience abrazarlo con fuerza, sorprendiendo a este, ella gimotea sobre que también se ira y quedara sola en el departamento.

Sasuke y Sakura le ven con una ceja arriba, Naruto parece indiferente arreglando su mochila, acostumbrado a sus actos infantiles.

—Tienes a Anko y Kurenai—dice Kakashi claramente incomodo por la atención, pero ella solloza sobre quedarse sola.

Una nube de humo es lo que la hace pestañear confundida.

Baja la vista para ver a Pakkun, quien parece confundido hasta que la ve.

—Pakkun te agrada, puedes quedarte con él hasta que regresemos—dice Kakashi alegre de zafarse de su agarre.

Sus ojos se ponen en Pakkun, en Kakashi, luego en Naruto y por último en Pakkun.

Sorbe sus lágrimas, antes de agacharse y tomar a Pakkun entre sus brazos, asiente queriéndose controlar, lo que hace suspirar tranquilos a los demás. Justo antes de irse sujeta con fuerza la muñeca de Kakashi, quien gira a verle nervioso, pero sus ojos son firmes.

—Si algo le pasa a Naruto te juro que la pagaras—su amenaza hace escalofriar a los demás, pero luego sus ojos se vuelven más preocupados—también vuelve y trae a estos niños contigo—le suplico en voz baja.

Lo ve incomodo, pero asiente antes de irse con su equipo.

Mira a Pakkun quien le mira de regreso, sonríe antes de abrazarlo, ella siempre quiso un perrito. Pakkun la ignora y trata de forma grosera como siempre, pero solo ocupa rascarle un poco la panza y son los mejores amigos.

.

.

Espera que Naruto se vaya a dormir, para intercambiar una mirada asesina con Kakashi, este parece sudar nervioso. Es su primer día de regreso a la aldea, Naruto había estado extasiado contando a grandes detalles sobre su misión "sencilla" que al final involucro criminales de rango S en su misión. Había notado a Kakashi querer salir de la cena a su departamento varias veces, pero ella lo había retenido con una sonrisa peligrosa en su rostro. Al final cuando Naruto termino la historia, ella le pidió que se fuera a lavar los dientes antes de dormir, que ella iría pronto, pero ocupaba hablar con su sensei.

Camino a la puerta de su departamento para salir al pasillo, viendo a Kakashi furiosa, quien salió tímidamente. Cuando cerró la puerta giro a verle con una ceja arriba, que le hizo verse como un niño regañado.

Tenía muchas cosas que decir, pero al final suspiro resignada, ella no podía ayudarles en este mundo. Había sido peligroso, pero Kakashi estaba ahí, así que de una forma u otra estarían bien.

Ocupan crecer.

Piensa con amargura, cuando ella tenía su edad, el zorro había atacado, crecer era inevitable. Pero si fuera por ella, los protegería de todo y jamás los dejaría que pasaran por lo que ella paso.

Pero lo harán.

Y cosas peores.

—Volvieron juntos, todos sanos y tal vez con heridas psicológicas, pero no fue tan especifica—dice de pronto, Kakashi parece sorprendido que no lo regañe, sonríe de medio lado—gracias por regresar—añade con ambas manos en su espalda.

Este suspira aliviado de seguir con vida.

—Son buenos niños—es lo único que dice Kakashi encogiéndose de hombros.

Ella se apoya en el barandal con una mirada preocupada, antes de verlo de reojo, este sigue esperando que ella diga algo más, pero no sabe ni que decir.

El mundo ninja es peligroso.

Pero todos a su alrededor, los más cercanos parecen que siempre están al borde de la muerte.

—Bueno, parece que siempre te debo algo, jamás podre pagarte por salvarme la vida, tampoco por salvar a Naruto o protegerlo, solo tengo 25 años, pero siento que te debo todo—

—Puedes darme tus libros—

—No juegues con eso, los odias, prefiero venderte mi cuerpo—

—Oferta tentadora—

Lo fulmina con la mirada y ve que este parece divertido por sus bromas, generalmente el desgraciado parece divertido. Entonces pone sus manos en sus caderas y pone su mirada más seria.

—Entonces ya que estamos hablando de números, ¿Qué vas a querer esta vez?, estoy mejorando en mi pescado al ajillo, te prometo que esta para morirse—dice con un pulgar en alto al estilo Guy.

Parece que Kakashi medita un poco pensativo, ella entrecierra los ojos, generalmente termina cocinando algo que a Kakashi le guste, pero parece que esta vez tiene alguna idea en mente.

Este la ve durante unos segundos, pareciendo luchar consigo mismo, ella ladea la cabeza curiosa.

¿Qué pasa?

—Ya sé que quiero—

—Bueno entonces dime, ocupo comprar los ingredientes—

—No ocupas comprar nada—

—¿Entonces? —

Este la sigue viendo y la lucha en su interior parece ser demasiado fuerte, para ella poder verlo en sus ojos, no suele ser tan observadora. No están muy lejos, pero este se acerca. Durante un segundo se siente completamente confundido cuando este se baja la máscara, no acostumbrada a ver su rostro. Entonces lo siguiente que siente son sus labios sobre los de ella.

Y todo explota en su interior.

Es diferente, piensa de inmediato cuando la comparación con sus anteriores parejas o citas llega a su mente, Ryuji entre ellas fue la persona que beso con interés y este siempre fue tierno, respetuoso, esto no era así. Sentía la lengua de Kakashi entrar a su boca casi demandante y sus piernas flaquearon, siempre pensó que los besos de Ryuji eran el cielo, pero eran una pobre escusa ante el hombre frente a ella.

Se sujeta de la camisa de este para no caerse, sin entender como alguna mujer (u hombre) podría resistirse a esto. Él en cambio la sujeta por la cintura atrayéndole más a él. Sentir su cuerpo era, diferente, ya había estado cerca de este, la había cargado en ocasiones, pero esto se sentía diferente, era como si todo su cuerpo ardiera en llamas y ella estaba a punto de desfallecer.

Quiere llamar a los bomberos, saltar sobre su cama chillando como adolecente y bañarse con agua fría.

Todo al mismo tiempo.

Este se separa de ella, solo para tomar aire antes de volver a besarla y ella gime contra sus labios deleitándose.

Este hombre sabe besar.

Quiere quedarse ahí toda la eternidad.

De haber sabido que besaba tan bien, se hubiera arrojado sobre él hace tiempo. Deja sus pensamientos cuando ambos se separan después de lo que parece una eternidad. Esta confundida cuando este se aleja y ella se sonroja al ver sus ojos oscuros en ella.

—Un buen pago—dice Kakashi con una sonrisa sin humor, antes de entrar a su departamento.

Ella queda confundida.

Y excitada.

Joder.

.

.

Los siguientes días no puede evitar pensar en Kakashi cada pocos minutos, Naruto es quien parece verla confundida cuando este comenta sobre irse de misión, pero el desgraciado no le dice nada, ni lo ha vuelto a ver. Se limita a despedirse de Naruto desde su departamento, enviándole comida para sus compañeros y deseándole un buen viaje. Su trabajo está prosperando, por lo cual al menos pasa entretenida, pero frustrada al mismo tiempo.

Ese beso.

Ese maldito beso.

No sabe si es porque besa bien o por algún otro poder misterioso, pero no puede negar la atracción que tiene por Kakashi. Siempre pensó que era un hombre atractivo, no ocupa tener dos ojos para saberlo, pero siempre fue, Kakashi.

Su vecino del departamento al lado.

Solo eso.

Sí que la había rescatado en varias ocasiones, en todas ella siempre pensó que era un héroe salido de un libro. También que su extraña amistad inicio casi de la nada, pero ahora era una persona constante en su vida. También que, aunque fura un amargado, este parecía verle con tranquilidad en sus ojos y ella se sentía bien cuando este estaba cerca. Era su seguridad, una constante que aportaba fuerza a su vida.

Era diferente a Ryuji, quien, aunque era un gran chico solo era, alguien que le parecía perfecto. Pero le faltaba ese algo, los comentarios sarcásticos de Kakashi, que este la molestara, que no tuviera pelos en la lengua, que la viera borracha y no la botara de la casa, o que leyera libros que no le gustaba para escucharla hablar de ellos.

Gimoteo contra el mostrador de la librería.

Kakashi era un idiota.

Pero aun así lo quería a él, no al perfecto Ryuji, quería al pervertido y extraño de su vecino.

Se volvió loca.

Pero bueno, este la había besado entonces podría significar que no estaba del todo mal. Aunque no sabía cómo acercarse, este había dado un paso y ahora era su turno de dar el siguiente. Aunque fuera casi dos semanas después, porque el maldito parecía tomar cada misión de esta aldea.

Como la estuviera evitando.

Lo mata.

Cambio su cara asesina para una sonrisa cuando entro un cliente.

.

.

Luego que Naruto quedo dormido, su plan inicio, agradecía a Kami por el sueño pesado de su niño. Soltó una risa cuando comenzó a tomar al niño como suyo, pero no importaba, ahora tenía otro plan en mente. Cuando salió por el balcón, noto exasperada que nadie salió en ningún momento. Sabe que no es un ninja, pero no le impide hacer malabares para intentar saltar al balcón de su vecino, obviamente sale mal y un fuerte sonido metálico hace que Kakashi abra la puerta, al tiempo que ella sujeta su barbilla hinchada con lágrimas en sus ojos.

Este la ve fastidiado al tiempo que la deja pasar, ella gimotea en el comedor antes que este abalance tela con hielo en su barbilla.

Duele y es frio.

Lo sujeta con lágrimas cómicas en sus ojos, lo ve de mala forma y este alza una ceja con curiosidad.

Bufa sintiendo su mano congelarse.

—No me mires de esa forma, yo no soy el niño que esquiva a una niña que beso sin ninguna señal—indica sin pensar mucho en guardar sus pensamientos.

No es que fuera buena en eso.

Este la ve unos momentos, antes de suspirar y tener esa mirada de "eres idiota" que la hace sonrojarse avergonzada.

—Si hubo señales—

—Claro que no—

—Si—

—No—

—Si—

—No—

—Si—

—¿Cuales? —

Lo ve furiosamente cuando este está sentado frente a ella, luciendo incluso cansado y con pereza, está por saltar para decirle algo grosero, cuando se detiene para meditar un poco. Este indica que hubo señales, pero la mayoría de señales que pudieron ser, solamente fueron momentos de amigos. Ambos hablando hasta altas horas de la noche, este salvándola, entrando a su hogar para comer. Aunque si hubo momentos extraños, como este ignorándola cuando salía con Ryuji o como a veces se le quedaba viendo intensamente.

Puso una mano en su barbilla, pero gimoteo al recordar que estaba herida.

Kakashi quito su mano del hielo y lo coloco él, estaba demasiado cerca, se sonrojo avergonzada.

Era curioso, recuerda a Kakashi siendo un adolecente poco mayor que ella viviendo a su lado desde siempre. Aunque al inicio no eran cercanos, ahora todo parece tan, en su lugar. Después de algunas cosas, fueron una constante en la vida del otro.

Pero…ella no era nada especial.

Mira a Kakashi una vez más, luego desvía la mirada.

—¿Por qué me besaste? —cuestiona algo tímida.

Este no se inmuta al contestar.

—Porque quería—

—Eso no es una respuesta—

—No tengo otra—

Es tan frustrante, sujeta la muñeca de este y la aparta de su rostro, lo vi fijamente notando que este se muestra sincero. Sus ojos parecen reprocharle algo, pero este solo parece incomodo como siempre, pero no se esconde, no niega, no se aparta, no como lo hace con otros.

—Tú me quieres—suelta con incredulidad, sin saber cómo lo que Anko siempre dijo tiene sentido.

Kakashi la ve como si fuera una idiota, antes de bufar molesto.

No lo niega.

Ella lo ve con incredulidad.

—¿Desde cuándo? —cuestiona con curiosidad, pero esto parece fastidiarlo.

—¿Importa? —

—Es que nunca lo note, tengo curiosidad—

—No lo sé—

—Oye—

—No lo, no tengo una respuesta, solo paso—

Parece molesto, piensa ella sorprendida, pero sin apartarse de su espacio personal, incrédula que este hombre no niegue estar interesado en ella. Es sorprendente porque, bueno, él es guapo, cualquier mujer debería estar atraída por este hombre. Sí que suele ser un vago, que llega tarde a todos lados, pero para ella era…perfectamente imperfecto.

Sonríe divertida.

Este parece fastidiado.

Entonces una pregunta aparece.

—¿Por qué nunca dijiste nada? —no sabe desde hace cuánto tiempo paso, pero debe haber pasado un tiempo y este pudo decir algo.

Los ojos de este se oscurecen antes de desviar la mirada, ella la sigue cayendo en la fotografía de equipo de este, cuando era niño, muy parecido a cuando lo conoció. No sabe mucho de su pasado, solo por parte de sus amigos que todos los de esa fotografía están muertos. Nunca pregunto la historia, pero ahora que lo veía frente a ella, tan dolorosamente solo, supone que algo fuerte debió pasar.

Algo que no lo deja avanzar.

Al igual que a ella, este le gusta la rutina, que no tengan alteraciones, no enfrentar cosas demasiado sentimentales.

Tal vez por eso nunca dijo nada.

Tal vez por eso al inicio no la quería en su vida.

Ve como su mano sujeta la muñeca del hombre, la baja un poco para sujetar su mano y nota la mirada de este sobre ella, pero no lo ve, solo ve su mano. Sus dedos son rasposos, debe haber trabajado tanto por años, asesinado, guardado miles de secretos. Recuerda la mirada del niño que conoció, tan atormentado por lo que hizo, incluso ahora a veces siente que lo ve.

Solo es un hombre solo.

Ella también lo es.

Naruto también.

Por eso los tres se llevan bien.

—Tambien me gustas—admite con una simplicidad que la sorprende, jamás le dijo eso a Ryuji, lo toma como buena señal—pero entiendo si no pasa nada, el pasado es algo doloroso, pero realmente soy feliz con solo tenerte como mi vecino, amigo, héroe, no me importa si nada cambia—añade con una sonrisa a su rostro.

Kakashi la ve fijamente, ella sigue sonriendo.

Nadie dice nada.

Comienza a sentirse nerviosa sin saber cómo irse sin hacer todo más incómodo. Entonces la mano que ella sujeta, la atrae a su persona.

Quiere gritar de felicidad cuando los labios del hombre se unen a los de ella, había ansiado besarlo desde la última vez y por ese motivo envuelve sus manos detrás del cuello de este rápidamente. Ambos se separan para recuperar aire, Hikari avergonzada al sentir que estaba prácticamente sobre el regazo del hombre quien tiene una sonrisa descarada que es hermosa de ver bajo esa mascara.

Se sonroja.

—Tal vez quiero un cambio—susurra en su oído.

Ella se escalofría al ver los ojos del hombre o haber sentido su aliento en su oreja.

Cuando se da cuenta este le vuelve a besar intensamente y ella se deja hacer, porque se siente correcto, porque es una adulta y este hombre besa como kami manda. Cuando este pasa su mano por sus piernas y la atrae para que se siente sobre su regazo, ella prácticamente se deja hacer.

Se separa de este con el rojo en su rostro, pero este parece verla con esa mirada perezosa que se le atrae muy tentadora.

Estúpidas hormonas.

Siempre se contuvo con sus anteriores parejas, pero ahora, parecía una cría tonta.

—Eres un pervertido—masculla algo nerviosa intentando recuperar el aliento.

Era difícil con este masajeando su muslo de esa forma. Lo ve alzar una ceja divertido.

—No soy el único que leyó esos libros—señala y ella salta avergonzada.

—No me gustaron—

—Eso no cambia el asunto—

—No, los leí solo porque era descortés, tu leíste los libros que te di, no me hagas sentir avergonzada, no me gustaron—

Gruñía al punto de una aneurisma o muerte por un paro cardiaco. Pero entonces todo se detuvo cunado lo escucho soltar una risa, no lo había escuchado antes y eso la hizo sonrojar aún más.

Este la atrajo a ella en un suave abrazo, que la hizo avergonzarse aún más.

—Tal vez te gusten si te muestro que pasan en ellos de forma práctica—susurro a su oído.

Toda neurona murió en ese instante y ….bueno…

Al menos después de esa noche Anko no la molestaría más con ser virgen, no es como si fuera entrar en muchos detalles en que paso en el departamento del vecino.

Eso sí.

No se arrepentía de haber elegido ese departamento en ningún momento.

Fin

Espero les gustara.

Esta idea en realidad quería abarcar un poco más de la serie en general, prácticamente solo raspe los primeros años de Kakashi, cuando también quería enfocarme en la relación de Hikari y Naruto como madre e hijo. En si la idea era para general este ambiente de Hikari de cómo conoció a Kakashi, tal vez en otro momento explote los detalles de su relación de ahora en adelante.

Son quizás.

Pero me encanta Kakashi, así que me verán escribiendo a menudo sobre él.

Nota:

Por si no lo saben en mi perfil tengo un link de mi página en Facebook donde publico mis actualizaciones y donde chateo con los chicos sobre temas de anime, manga, juegos, libros, series…etc por si alguno quiere comunicarse conmigo o visitar un rato para conocerme mejor.

Sayonara sexys lectores.