La noche, ese momento dónde todo se calla y puedes pensar sin ningún problema en ti.

Yo solía usar las noches como un momento para pensar, se podría decir que la usaba para reflexionar sobre mí, en la mañana estaba ocupado preparándome para la escuela y como mi horario escolar consta de 8 horas de las 2 a las 10 de la noche, pues mucho tiempo no me quedaba para pensar en mis cosas salvó como ya dije la noche.

Pensando en la madrugada llegué a resolver ciertos problemas que me traían de cabeza, preguntas como, ¿Que estudiar? Y ¿Que escuela elegir? Las logré resolver pensando en silencio mientras la luna iluminaba el cielo.

Sin embargo, de un tiempo para acá mis noches se volvieron de estrés al pensar en ella, aquella mujer por la que sentía algo, pero no me atrevía a decírselo, su nombre era Vanessa, la conocí entrando a la preparatoria, era 2 años mayor y vaya lo hermosa que es, piel blanca, ojos verdes, cabello negro y uñas siempre pintadas de rojo ya que era su color favorito.

Recuerdo el día que la conocí.

-Hola, ¿Oye me puedes decir dónde está el salón A-3? -

-Claro, está en el primer edificio después de la entrada-

-Gracias, ¿Me puedes decir tu nombre? -

-Vanessa-

-Bueno, gracias Vanessa, mi nombre es Arturo-

-Hasta luego Arturo-

En otras circunstancias no me hubiera atrevido a hablarle, yo no soy bueno con las mujeres, pero, ya iba a tarde y era mi primer día de clases al no encontrar mi salón tuve que preguntar. Al verla me sentí encantado por ella me pareció una de las chicas más hermosas que había visto, no pensé si quiera que me fuera a hacer caso, pero me arme de valor y le pregunté y a partir de ahí todo siguió su curso

No pensé volver a cruzar palabra con ella nunca desde esa vez, no poseo confianza en mí mismo y menos si se trataba de tratar con chicas hermosas como Vanessa, sin embargo, al volvermela a encontrar caminando por la escuela ella me dirigió a mi la palabra.

-Hey Arturo-

Volteó a ver quién me llamo era Vanessa a punto de entrar a su clase.

-Hola Vanessa-

-Arturo ¿Lograste encontrar tu salon?

-Si, todo gracias a ti-

-Me alegro, oye me tengo que ir a mi clase, te veo luego, ¿Está bien? -

-Si nos vemos-

Desde ahí Vanessa y yo convivíamos bastante seguido, en mis horas libres la buscaba o ella a mí, había momentos que me sentía incómodo, la gente se nos quedaba viendo y es que no es tan común ver a una de las chicas más bellas de tercer grado con el recién ingresado de primero.

Y ahora aquí estoy una noche más pensando en ella queda medio año para acabar la escuela y si no le digo a Vanessa se ira sin saber lo que siento hacia ella. Estoy sentado en mi sala son las 2 de la mañana y no sé qué hacer, por una vez parece que la noche no me dará la respuesta.

Es tan difícil hacerlo, he querido intentar decir lo que siento, pero no puedo, la veo de lejos dispuesto a llegar y decirle, pero no lo hago, algo me detiene, me quedo paralizado con una frustración tan grande y sin poder hacer nada viéndola irse. Me invade la duda y el enojo al no decirle que me enamore de ella.

Son las 2:30 llevo una hora y media aquí en la sala discutiendo conmigo mismo si debería decirle o no, de repente escucho que alguien más en mi casa viene, no es normal encontrarme a algún familiar a estas horas, me doy cuenta que es mi abuelo.

-Abuelo, ¿porque estas despierto? –

-Pues no te has ido a dormir Arturo, quisiera saber ¿qué haces aquí?

-Pensando-

- ¿Es buena no?, la tranquilidad de la noche para pensar, solo tú y los sonidos de animales como búhos y grillos, ¿En qué piensas?

-En sí debería decirle a alguien algo o quedarme callado-

-A una mujer ¿no es así? -

- ¿Cómo lo supiste? –

-No eres el único que se ha enamorado ¿sabes?, recuerdo yo tener los mismos gestos que tú al querer decirle a tu abuela que la amaba. -

-Abuelo, ¿debería decirle?

-Arturo, te daré un consejo, todo en esta vida te enseña algo las personas que conoces, los programas que ves etcétera decirle lo que sientes a aquella mujer puede que te enseñe varias cosas incluso si no te corresponde aprenderás a lidiar con el dolor, pero si no te arriesgas no aprenderás nada y perderás la oportunidad de vivir algo que te ayudara en un futuro –

Me quedo pensando en eso por un momento y me doy cuenta que tengo decirle y aprender sobre la experiencia pase lo que pase.

-Gracias Abuelo ya se lo que hare-

-De nada, ahora a dormir que ya son las 3 de la madrugada y tienes que usar la mañana para hacer las tareas que entregas el lunes-

Ya es lunes, después de pasar el fin de semana reflexionando sobre lo que debería hacer busco a Vanessa durante todo el día para decirle lo que siento desafortunadamente no apareció.

Eran las 10:30 pm la escuela había acabado y estaba solo en la calle afuera de mi escuela decepcionado por no cumplir mi cometido. De repente aparece ella, lucia hermosa con un vestido corto de su color favorito y zapatos de tacón a juego con este.

-Arturo que bueno que te encuentro-

-Vanessa ¿Qué haces aquí? Estaba a punto de irme-

-Arturo te evite hoy porque quería sorprenderte acompáñame el taxi nos espera-

Acompaño a Vanessa pensando que sorpresa me dará, nos subimos al taxi después de un tiempo llegamos a una mansión con una terraza bien iluminada subimos a la terraza donde se puede observar un pasaje hermoso de la ciudad hay además una mesa velas y platos con comidas.

-Vanessa ¿porque me trajiste aquí?, no sabía que tuvieras mansión-

-La mansión no es mía es una propiedad de mi hermano que esta por vender y se la pedí prestada esta noche-

-¿Para que la usaras?-

-Me le declarare a alguien y quería que me dieras tu opinión como la persona que ha estado conmigo toda la preparatoria-

-Pues es asombroso aquel al que te le confieses aquí vivirá algo inolvidable-

Al parecer mi plan nunca se realizará Vanessa se le declarará a alguien y tendré que olvidarla tal parece que mi lección aquí será dolor y superación tomara tiempo, pero espero lograr olvidarla.

-Me alegro que te guste Arturo espero que el me diga que si-

-Yo también espero que así sea, bueno me retiro por ahora Vanessa-

Tomo mi mochila y bajo de la terraza hacia la puerta de la mansión la noche no me favoreció esta vez

-Arturo, ¿Porque te vas? -

-Acaso quieres que me quede a ver cómo te le declaras a alguien más-

Digo con algo de enojo ¿para que querría ella que me quedara? solo me dolería mas

-Arturo, antes de que te vayas déjame decirte algo-

- ¿Qué quieres? -

-Yo te amo-

Me quede paralizado, ¿Ella me amaba?

- ¿Es broma? –

-No, me enamore de ti al año de tenerte como amigo, pero me tomo bastante tiempo juntar la valentía para decírtelo, esperaba que me correspondieras, pero parece que no te intereso, puedes irte te veré mañana en la escuela-

-Vanessa también te amo, pero no pensé merecer tanto creí que esto era para alguien más especial me dolió cuando dijiste que le dirías a alguien que lo amabas-

- ¿También me amas Arturo?-

-Si Vanessa con toda seguridad te lo digo-

Ella se acerca a me abraza con fuerza y le correspondo el abrazo nos separamos ella se inclina hacia mi y siento sus dulces labios contra los míos después nos volvemos a separar.

-Ven a la terraza si no se desperdiciara todo lo que prepare para ti- Me dice ella

La noche, ese momento de mi vida donde logro vivir momentos inolvidables.